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	Comentarios en: ¡El magnicidio&#8230; jajaja!	</title>
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		Por: Felipe Alfredo Russa		</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Felipe Alfredo Russa]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Sep 2013 21:21:24 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Excelente articulo que retrata cabalmente el humor en tiempos de crisis!]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Excelente articulo que retrata cabalmente el humor en tiempos de crisis!</p>
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		Por: rriverom		</title>
		<link>https://cesarmiguelrondon.com/opinion/el-espacio-de-mis-amigos/el-magnicidio-jajaja/#comment-6547</link>

		<dc:creator><![CDATA[rriverom]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Sep 2013 17:23:50 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Y seguiremos riéndonos de las miserias de uno y otro dirigente político, mientras ocultamos las propias y así impunemente, se inventan estos parapetos tan expresamente mal montados, como para que quienes así lo puedan ver, lo asuman e interpreten y se rindan entre la desfachatez y la impotencia.
La inacción, ante lo que no es más que una operación de distracción para cubrir otra más importante operación de neutralización con la muerte de los 52 cadetes y sobre ello, satisfacer sin mayores problemas la voluntad de quien desde allende fronteras controla al cucuteño Nicolás Maduro Moros, para que, de su propia mano, oficialmente cumpla la orden que materializa aquella vieja promesa hecha a Guyana por Fidel Castro Ruz: Venezuela abandonará reclamaciones en el Esequivo y la pretendida plataforma marítima.
La guerra es el arte del engaño, así lo escribió Sun Tzu, cinco siglos antes de Cristo y es verdad.
Pero en esta guerra de 20.000 días que inició quien ocupa el primer puesto en el podium como el criminal más grande de la historia latinoamericana Fidel Castro Ruz; guerra contra Venezuela desde febrero de 1959 y desde esa fecha, pocos han sido los verdaderos y elaborados engaños bélicos necesarios.
Ha bastado con la banalización de la vida política aderezado por el oportuno chacarrillo o el elaborado chiste y que todos a la una rían a carcajadas; una y otra vez, hasta el día que, como hoy, frente a la realidad en el resultado de la contienda les revela de la forma más humillante posible, cómo un colombiano &quot;electo&quot;, juramentado y en funciones de presidente de Venezuela, reparte y reparte territorio y riquezas, pero quienes se quedan con la mejor parte, son los hermanos Castro.
No debería producir en lo absoluto risas ni sonrisas, que este silencio de la caterva de Generales y Almirantes, de oficiales superiores (varones y hembras) ante la entrega del Esequivo, haya sido logrado e impuesto por sobre las creadas angustias e histerias del &quot;sálvese quien pueda&quot; y luego de la desaparición y muerte de los 52 cadetes de la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela; de eso hace más de 250 horas.
Un evento que, en tiempo/espacio y dadas las circunstancias concomitantes, definitivamente, pareciera ha ido abandonando el terreno de la simple casualidad en las ocurrencias de uno y otro evento por separado, para entrar –y sin mucho esfuerzo intelectual–, en el ámbito de una programada, decidida y ejecutada secuencia; en otros términos, el ámbito de la causalidad y siendo así el del crimen. 
Que rían y sigan riendo quienes en libertad están de hacerlo, pero que no vengan luego emulando conductas y con parodias como aquellas leídas por el pastor Martin Niemöller, la Semana Santa de 1946 en la ciudad de Kaiserslautern, Renania-Palatinado, en Alemania.
52 vidas jóvenes a muchos no nos producen risas, si no un llanto si, mucho pesar.
Saludos]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Y seguiremos riéndonos de las miserias de uno y otro dirigente político, mientras ocultamos las propias y así impunemente, se inventan estos parapetos tan expresamente mal montados, como para que quienes así lo puedan ver, lo asuman e interpreten y se rindan entre la desfachatez y la impotencia.<br />
La inacción, ante lo que no es más que una operación de distracción para cubrir otra más importante operación de neutralización con la muerte de los 52 cadetes y sobre ello, satisfacer sin mayores problemas la voluntad de quien desde allende fronteras controla al cucuteño Nicolás Maduro Moros, para que, de su propia mano, oficialmente cumpla la orden que materializa aquella vieja promesa hecha a Guyana por Fidel Castro Ruz: Venezuela abandonará reclamaciones en el Esequivo y la pretendida plataforma marítima.<br />
La guerra es el arte del engaño, así lo escribió Sun Tzu, cinco siglos antes de Cristo y es verdad.<br />
Pero en esta guerra de 20.000 días que inició quien ocupa el primer puesto en el podium como el criminal más grande de la historia latinoamericana Fidel Castro Ruz; guerra contra Venezuela desde febrero de 1959 y desde esa fecha, pocos han sido los verdaderos y elaborados engaños bélicos necesarios.<br />
Ha bastado con la banalización de la vida política aderezado por el oportuno chacarrillo o el elaborado chiste y que todos a la una rían a carcajadas; una y otra vez, hasta el día que, como hoy, frente a la realidad en el resultado de la contienda les revela de la forma más humillante posible, cómo un colombiano «electo», juramentado y en funciones de presidente de Venezuela, reparte y reparte territorio y riquezas, pero quienes se quedan con la mejor parte, son los hermanos Castro.<br />
No debería producir en lo absoluto risas ni sonrisas, que este silencio de la caterva de Generales y Almirantes, de oficiales superiores (varones y hembras) ante la entrega del Esequivo, haya sido logrado e impuesto por sobre las creadas angustias e histerias del «sálvese quien pueda» y luego de la desaparición y muerte de los 52 cadetes de la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela; de eso hace más de 250 horas.<br />
Un evento que, en tiempo/espacio y dadas las circunstancias concomitantes, definitivamente, pareciera ha ido abandonando el terreno de la simple casualidad en las ocurrencias de uno y otro evento por separado, para entrar –y sin mucho esfuerzo intelectual–, en el ámbito de una programada, decidida y ejecutada secuencia; en otros términos, el ámbito de la causalidad y siendo así el del crimen.<br />
Que rían y sigan riendo quienes en libertad están de hacerlo, pero que no vengan luego emulando conductas y con parodias como aquellas leídas por el pastor Martin Niemöller, la Semana Santa de 1946 en la ciudad de Kaiserslautern, Renania-Palatinado, en Alemania.<br />
52 vidas jóvenes a muchos no nos producen risas, si no un llanto si, mucho pesar.<br />
Saludos</p>
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