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	Comentarios en: Tantos errores confundidos &#8211; Soledad Morillo Belloso	</title>
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		Por: Iris Lugo		</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Iris Lugo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 01 Oct 2015 12:12:50 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Lo que usted plasma en su escrito es lo que realmente está pasando, y no solo en este señor que vive en el exterior y que tal vez no tiene penurias, ni asaltos, ni hambres, ni necesidad de hacer tours por las farmacias para conseguir un medicamente. Al igual que otros muchos venezolanos que se han ido huyendo de ese socialismo, y que ya con dos, tres, o cuatro años viviendo en el exterior siguen viendo a la Venezuela roja, pero al igual que la luna le ven muy lejos de su alcance, porque ya no les interesa Venezuela, total ellos están bien acomodados en el norte o en Europa, tanto es así que son incapaces de reunir un dólar o un euro mes a mes para cuando hayan elecciones venir al país a simplemente votar porque en el exterior no se han podido inscribir o no han hecho nada por hacerlo. Me consta, porque tengo muchos amigos y familiares en el exterior que ya ven a Venezuela desde afuera como un país lejano. Ya nos ven en tercera personas: “en Venezuela pasa esto o lo otro” “allá no hay comida o hay inseguridad”. Ya no la nombran como “en mi país pasa esto y aquello”. Es muy triste de verdad ver como ya la gente se acostumbra a esta hecatombe que nos arropa, y de la que los venezolanos que aquí vivimos estamos luchando para erradicarla, para salir adelante con el sueño de tener de nuevo nuestra Venezuela de los 60, 70, 80 y parte de los noventa.  Años en donde yo disfruté de adolescencia y juventud feliz, años en donde podía cambiar de trabajo cuando quisiera porque había fuentes de trabajo. Años en donde salir a bailar de noche era “lo máximo”, sin el temor a ser robados o asesinados. Años en donde viajar en vacaciones se nos hacía muy fácil, en donde recorrer Venezuela era encontrar hermosos sembradíos que adornaban el paisaje. Era ver extensas áreas llena de ganado, de cosechas de arroz, de maíz. El maíz que hoy nos falta para nuestro clásico plato obligatorio en nuestros desayunos como era la arepa.  Esta Venezuela que tal vez su amigo conoció y es la que le queda en la memoria y por eso piensa que aquí no está pasando nada. Pero yo invito a ese señor que se regrese a Venezuela, y que salga de noche a caminar por el boulevard de Sabana Grande, o vaya a cenar cualquier restaurante de comida criolla para salir de ahí a las 11 de la noche.  O simplemente venga para hacer un mercado como lo de antes que llenábamos los “carritos del mercado hasta los teque teque” .  O si tiene hijos o nietos en edad de estudios, que se los traiga del “exterior” a estudiar en Venezuela en estos momentos. Para que, teniendo una semana en el país diga si opina lo mismo de que “la Venezuela de ahora es lo mismo que antes”.  
También opino como usted, al igual que la luna roja que aparece cada cierto tiempo y a todos asombra pero luego se va, también tengo la esperanza de que esta marea roja que tanto daños le ha hecho al país y a sus pobladores, desaparezca más temprano que tarde para quemas nunca, pero más nunca a Venezuela la gobierne algo semejante a lo que tenemos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Lo que usted plasma en su escrito es lo que realmente está pasando, y no solo en este señor que vive en el exterior y que tal vez no tiene penurias, ni asaltos, ni hambres, ni necesidad de hacer tours por las farmacias para conseguir un medicamente. Al igual que otros muchos venezolanos que se han ido huyendo de ese socialismo, y que ya con dos, tres, o cuatro años viviendo en el exterior siguen viendo a la Venezuela roja, pero al igual que la luna le ven muy lejos de su alcance, porque ya no les interesa Venezuela, total ellos están bien acomodados en el norte o en Europa, tanto es así que son incapaces de reunir un dólar o un euro mes a mes para cuando hayan elecciones venir al país a simplemente votar porque en el exterior no se han podido inscribir o no han hecho nada por hacerlo. Me consta, porque tengo muchos amigos y familiares en el exterior que ya ven a Venezuela desde afuera como un país lejano. Ya nos ven en tercera personas: “en Venezuela pasa esto o lo otro” “allá no hay comida o hay inseguridad”. Ya no la nombran como “en mi país pasa esto y aquello”. Es muy triste de verdad ver como ya la gente se acostumbra a esta hecatombe que nos arropa, y de la que los venezolanos que aquí vivimos estamos luchando para erradicarla, para salir adelante con el sueño de tener de nuevo nuestra Venezuela de los 60, 70, 80 y parte de los noventa.  Años en donde yo disfruté de adolescencia y juventud feliz, años en donde podía cambiar de trabajo cuando quisiera porque había fuentes de trabajo. Años en donde salir a bailar de noche era “lo máximo”, sin el temor a ser robados o asesinados. Años en donde viajar en vacaciones se nos hacía muy fácil, en donde recorrer Venezuela era encontrar hermosos sembradíos que adornaban el paisaje. Era ver extensas áreas llena de ganado, de cosechas de arroz, de maíz. El maíz que hoy nos falta para nuestro clásico plato obligatorio en nuestros desayunos como era la arepa.  Esta Venezuela que tal vez su amigo conoció y es la que le queda en la memoria y por eso piensa que aquí no está pasando nada. Pero yo invito a ese señor que se regrese a Venezuela, y que salga de noche a caminar por el boulevard de Sabana Grande, o vaya a cenar cualquier restaurante de comida criolla para salir de ahí a las 11 de la noche.  O simplemente venga para hacer un mercado como lo de antes que llenábamos los “carritos del mercado hasta los teque teque” .  O si tiene hijos o nietos en edad de estudios, que se los traiga del “exterior” a estudiar en Venezuela en estos momentos. Para que, teniendo una semana en el país diga si opina lo mismo de que “la Venezuela de ahora es lo mismo que antes”.<br />
También opino como usted, al igual que la luna roja que aparece cada cierto tiempo y a todos asombra pero luego se va, también tengo la esperanza de que esta marea roja que tanto daños le ha hecho al país y a sus pobladores, desaparezca más temprano que tarde para quemas nunca, pero más nunca a Venezuela la gobierne algo semejante a lo que tenemos.</p>
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