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	<title>Crónicas - César Miguel Rondón</title>
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	<title>Crónicas - César Miguel Rondón</title>
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		<title>Los pensamientos del corredor</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Laura Rodriguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 08 Sep 2014 20:11:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónicas]]></category>
		<category><![CDATA[Carrera]]></category>
		<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[Maratón Nueva York]]></category>
		<category><![CDATA[Resistencia]]></category>
		<category><![CDATA[Runners]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: César I. Rondón &#160; Suena la alarma a tempranas horas del sábado.  Anoche viernes, abusaste e ignoraste a tu consciencia que te rogaba no servirte esa copa, que ya era hora de terminar la jornada. Ves el reloj, te cuesta creer que en tu sábado sagrado estés despierto a esta hora.  Pero ya lo [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;">Por: César I. Rondón</p>
<figure id="attachment_24309" aria-describedby="caption-attachment-24309" style="width: 225px" class="wp-caption alignright"><a class="preload" title="" href="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/09/Cesar-Ignacio.jpg" rel="prettyphoto"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-24309 size-medium" src="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/09/Cesar-Ignacio-225x300.jpg" alt="Cesar Ignacio" width="225" height="300" srcset="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/09/Cesar-Ignacio-225x300.jpg 225w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/09/Cesar-Ignacio.jpg 720w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a><figcaption id="caption-attachment-24309" class="wp-caption-text">Después del medio maratón</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<div>
<div style="text-align: justify;">Suena la alarma a tempranas horas del sábado.  Anoche viernes, abusaste e ignoraste a tu consciencia que te rogaba no servirte esa copa, que ya era hora de terminar la jornada.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Ves el reloj, te cuesta creer que en tu sábado sagrado estés despierto a esta hora.  Pero ya lo sabías, programaste tu despertador para que te sacara de tu sueño en este preciso instante.  Con algo de flojera revisas tu teléfono. Lees las conversaciones de tus amigos en tus chats, fulano fue a tal  concierto, se acostó hace apenas quince minutos.  ¡Que envidia!</div>
<div style="text-align: justify;">Con mucho cuidado te levantas de la cama, el hecho de que tú estés pasando por una etapa masoquista no quiere decir que también tu pareja deba sufrir y despertar a esta hora inhumana. Ya habías dejado todas tus cosas listas cerca de la puerta del baño, para no despertarla con la abridera y cerradera de las gavetas.  Te preguntas, “¿Quién más estará despierto a esta hora?”.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Entras al baño donde, ya después de haber cerrado la puerta, prendes la luz y te ves detenidamente en el espejo.  Sin duda has perdido algo de peso, pero también has perdido varias horas de sueño, por no mencionar varias horas de vida nocturna con tu pareja, con tus amigos, con tus shows favoritos y los bartenders y mesoneros de tus sitios que siempre has frecuentado.  “¿Qué carajo? ¡Ya falta menos!”. Te vistes, notas una nueva uña morada en tu pie izquierdo. “¿Qué carajo? ¡Ya falta menos!”</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Ya afuera agarras tus audífonos, te los pones y los conectas a tu iPod, el cual amarras firmemente a tu cuerpo.  Luego pasas por la cocina a llenar la botellita, “lo que viene no va a ser nada agradable!”. Llegas a la puerta donde te esperan tus compañeros mas fieles y recurrentes de estas últimas semanas, y a quienes pronto ya también tendrás que cambiar. Tus zapatos ya son parte de ti.  Sin ningún tipo de ánimo, sales por la puerta principal.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Afuera apenas se asoma el sol. Los únicos seres que te acompañan son los pájaros, el loco del vecindario, y el vecino amargado con su perro chillón. Continúa la rutina.  Primero debes seleccionar tu distracción: electrónica?, “¿Será un día de Soda en honor a Cerati?”, rock?, aleatorio? Ya tomada la decisión, viene el reconocimiento corporal.  ¡Si hoy te cuesta tocarte los pies, entonces lo que viene va a ser una pesadilla!</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Terminas de decidir la ruta de hoy.  El sábado pasado hiciste veinte kilómetros, y hoy te tocan veintitrés. La semana pasada la ruta se te hizo aburrida, y eso te quitó motivación cuando más la necesitabas.  “¡Así que hoy vamos por aquí!”</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Y arrancas. Arrancas porque sí.  Porque hace unos seis meses correr veintitrés no era posible, y hoy lo haces después de ya haber corrido veinticuatro en lo que va de semana. Arrancas porque, “¿Qué carajo? ¡Ya falta menos!”</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Kilómetro número uno: “¡que fastidio con el tobillo derecho que siempre me jode en los primeros siete minutos!”</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Kilómetro número dos: “¡Que fastidio con el bendito tobillo! La semana pasada no tardó tanto en calentar…”</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Kilómetro número tres: Aprovechas la soledad para pensar en como vas a resolver aquel rollo en la oficina… “¡Si yo no me encargo, pues nada se resolverá!”</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Kilómetro número cuatro: Superaste, o se te olvidó, el dolor del tobillo. “No mires el reloj, ¡¡¡no lo mires!!!” Te complaces en asumir que ya pasaste los seis kilómetros. “Seguro van seis… Estas canciones han sido largas y ya van como seis.”</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Kilómetro número cinco: Primer trago de agua… “¡deben ir como siete kilómetros ya!” Ves el reloj… “¡Que bolas! Apenas cinco… pero bueno, ya llevo más de veinte por ciento.”  Es decir, lo que ya hiciste, lo tienes que hacer de nuevo menos de cuatro veces.  “¡Ya falta menos!”</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Kilómetro número seis: “¡Que buena canción!” Aceleras un poco, para terminar más temprano…</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Kilómetro número siete: Segundo trago de agua… “¡deben ir como ocho kilómetros ya!”. Pero no miras el reloj, porque ya tu cuerpo sabe que son apenas siete.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Kilómetro número ocho: Llegas al punto donde no sabes si correr la ruta que ya conoces bastante bien o si irte por una nueva.  La nueva te intimida, pueden haber colinas, pueden haber más cruces de transito, o una construcción que te obligue a cruzar la calle. Te decides por la nueva, ya estás entrando en ritmo, y esta canción te hace sentir invencible.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Kilómetro número nueve: Primera colina y te arrepientes, pero es imposible devolverse, aquí sólo existe hacia adelante. “¡Además, en Noviembre no hay excusas! ¿Qué carajo? ¡Ya falta menos!”</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Kilómetro número diez: Revisas el reloj porque ya sabes por instinto propio que has llegado al famoso diez. Viene el trago de agua, vas a tu ritmo, y te sientes bien.  Te recuerdas de como te sentiste la primera vez que corriste diez y te ríes. La persona que va corriendo en sentido opuesto te ve con cara extraña. “Ya casi llego al cuarto del maratón, en realidad no parece tan grave…”</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Kilómetro número once: Sigues sonriendo, a este punto la semana pasada estabas más cansado. Sin darte cuenta, has ido subiendo la velocidad poco a poco.  Quizás pasaste a algunas personas, una de ellas de tu edad. “¡En realidad creo que puedo correr más y con más frecuencia!”</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Kilómetro número doce: Comienzas el camino de regreso, siguiendo por esta ruta nueva.  Viene otro trago de agua, y haces inspección interna de rodillas, capacidad pulmonar… “me está costando respirar” Bajas la velocidad, tomas agua de nuevo.  Imploras a los dioses que la canción pase pronto (en algún momento hace meses te diste cuenta que cambiar canciones te quitaba energía, y ahora simplemente dejas que tu ipod dicte el orden de la música).</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Kilómetro número trece: Más y más gente corriendo a esta hora.  Alguien te pasa como si estuvieras caminando. Hace seis meses esto te hubiera inquietado y hubieras acelerado.  Ya en tu madurez de corredor habitual entiendes que esa persona, “debe estar corriendo unos cinco hoy… por eso es que va tan rápido…”. Otro trago de agua.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Kilómetro número catorce: Miras el reloj… “¿que porcentaje es trece de veintitrés?”. Pasas los próximos dos minutos repasando álgebra. La rodilla izquierda empieza a molestarte un poco, decides que es buen momento para enfocarte en alguna otra cosa. “Ajá, la respiración… No, mejor no. Cada vez me cuesta más. OK, entonces en el trabajo… No, mucho estrés…” Te decides en pensar en todas las rutas que has hecho a lo largo de tu entrenamiento.  Te sientes afortunado, has recorrido mucho en estas semanas.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Kilómetro número quince: Sigues en un sueño sobre todas tus rutas, cuando te toca cruzar la calle. Pero no, nada te detiene y cambias de ruta.  El cruce te saca de tu sueño.  Te das un traguito de agua, tratas de respirar profundo. Tratas de nuevo.  De nuevo. Una vez más. ”¿Qué carajo? ¡Ya falta menos!”</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Kilómetro número dieciséis: Miras el reloj. Es hora de comer algo. Empiezas a luchar con el cierre de tu bolsillo, con mucho cuidado para que no salgan volando las llaves.  Sacas el paquetico de gel, y lo abres con cuidado para no ensuciarte todo. Notas que estas yendo muy rápido, y bajas la velocidad un poco.  Te comes el gel. “¿Por qué compré el de cereza y no el de fresa?” Te funciona el cálculo y te das cuenta que ya llevas mas de dos tercios del camino. Sonríes, y aceleras.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Kilómetro número diecisiete: Viene otro traguito de agua. Empieza a fluir tu imaginación y ves las aceras llenas de gente.  Llevan pancartas de apoyo, y hacen muchísima bulla. Algunos inclusive te quieren chocar la mano.  Ahí ves a tus amigos, a tus familiares, a poca distancia, ¡ya falta menos! Sonríes, y ves el reloj.  Se te borra la sonrisa en un instante.  Faltan seis, es decir, más de media hora.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Kilómetro número  dieciocho: Te enfocas en tus alrededores, los edificios, los árboles, el tipo que lleva a cinco perros sin que se le enreden las correas.  Hace nada estabas en diez, estos últimos ocho han sido largos, pero notas cierta mejoría con tu condición física en comparación con una semana atrás. Sonríes, te imaginas que el sonreír te da energía. “¡Esta vaina debe ser a lo que se le refieren como el ‘Runner’s High’!”</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Kilómetro número diecinueve: Tomas agua. Ves el reloj. La rodilla derecha también empieza a echarte vaina. “Ya casi llego al medio maratón”. Falta menos aún.</div>
<div></div>
<div style="text-align: justify;">Kilómetro número veinte: En este momento estas cien por ciento enfocado en la música. El gel que te comiste hace veinte y pico de minutos te está haciendo efecto. “¿No será un placebo?”</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Kilómetro número veintiuno: Celebras la meta, segunda vez en tu vida que corres medio maratón. Lo comparas con la vez pasada, hace ya varios meses.  ¿Estas mejor o peor? Difícil decir en plena corrida, pero seguro estas mejor. Haces el ejercicio mental “¡Para el maratón básicamente me tengo que devolver de aquí a donde comencé! Siguiendo la misma ruta…” Dudas en tu condición física.  Correrlo de vuelta parece imposible.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Kilómetro número veintidós: Celebras la meta, ¡es oficialmente la distancia más larga que has corrido en tu vida! Empiezas a relajarte sabiendo que ya falta poco, y con eso viene la fatiga. Ahora si te duelen ambas rodillas, el tobillo, la espalda, y quizás hasta las manos. Tomas agua. Tomas de nuevo. Ves el reloj. Faltan quinientos metros, eso lo haces en menos de tres minutos. Aceleras para hacerlos en dos y medio. Sigues acelerando, te sorprendes que a esta etapa todavía puedas seguir acelerando.  Ves el reloj, faltan trescientos metros. Te cuesta respirar, pero aceleras. Ves el reloj, doscientos. En un último esfuerzo corres como lo hacías a tus quince, en el futbol. Pasas por todas tus rutas, quizás… quizás Nueva York, Paris, Buenos Aires a donde nunca has ido, la playa… “¡Que sabroso sería esta vaina en Margarita!” Ves las aceras, ahí están las multitudes aupándote. Ahí ahí, mas adelante tus familiares y amigos te esperan con tu bandera.  Sonríes, el sonreír te da energía.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Y llegas. Kilómetro número veintitrés. Celebras la meta, ¡es oficialmente la distancia más larga que has corrido en tu vida! Te imaginas como podrías correr diecinueve más y en el momento no te importa. El sábado pasado fueron veinte, y hoy fueron veintitrés. El que viene son veinticinco y celebrarás dos nuevas metas más con el veinticuatro y el veinticinco. Tarde o temprano podrás celebrar las diecinueve que te faltan.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">@ignarondon</div>
</div>
<div class="yj6qo ajU">
<div id=":3qe" class="ajR" tabindex="0" data-tooltip="Muestra el contenido reducido"><img decoding="async" class="ajT" src="https://ssl.gstatic.com/ui/v1/icons/mail/images/cleardot.gif" alt="" /></div>
<div class="ajR" tabindex="0" data-tooltip="Muestra el contenido reducido">César I. Rondón correrá el Maratón de Nueva York el Domingo 2 de Noviembre a beneficio de la fundación Team for Kids. Para más información, visita su pagina: <a href="http://www.runwithtfk.org/Profile/PublicPage/14573" target="_blank">http://www.runwithtfk.<wbr />org/Profile/PublicPage/14573</a></div>
</div>
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		<title>Tú, César Miguel &#8211; Maria Alesia Sosa Calcaño</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ana Forero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 Aug 2014 16:39:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónicas]]></category>
		<category><![CDATA[25 años]]></category>
		<category><![CDATA[César Miguel Rondón]]></category>
		<category><![CDATA[Circuito Éxitos]]></category>
		<category><![CDATA[Maria Alesia Sosa]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: Maria Alesia Sosa Calcaño Crónica de un día detrás de los micrófonos con César Miguel Rondón, contado por una de las productoras de su programa, cuando cumple 25 años al aire. 4:30 AM Suena el despertador. Marca las cinco, pero son la cuatro y media de la madrugada. Está adelantado media hora. No lo [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Por: Maria Alesia Sosa Calcaño</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Crónica de un día detrás de los micrófonos con César Miguel<a class="preload" title="" href="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/e78d949d6fd6f18cfdaaf4a8b9546106.jpeg" rel="prettyphoto"><img decoding="async" class="alignright  wp-image-23838" src="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/e78d949d6fd6f18cfdaaf4a8b9546106-150x150.jpeg" alt="e78d949d6fd6f18cfdaaf4a8b9546106" width="124" height="124" srcset="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/e78d949d6fd6f18cfdaaf4a8b9546106-150x150.jpeg 150w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/e78d949d6fd6f18cfdaaf4a8b9546106-298x300.jpeg 298w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/e78d949d6fd6f18cfdaaf4a8b9546106.jpeg 498w" sizes="(max-width: 124px) 100vw, 124px" /></a> Rondón, contado por una de las productoras de su programa, cuando cumple 25 años al aire.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>4:30 AM</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Suena el despertador. Marca las cinco, pero son la cuatro y media de la madrugada. Está adelantado media hora. No lo piensas, te levantas. Antes, todos los desconocidos que te veían en la calle te preguntaban a qué hora te despertabas. Todos tenían la misma curiosidad. “Cuatro y media”, respondías. Hace un par de años la pregunta cambió: ¿Cómo tienes estómago para leer tantas y malas noticias todos los días? Esa, no sabes cómo contestarla, porque no sabes si es el estómago, la cabeza o el corazón lo que aguanta. Te bañas y para no despertar a Floralicia, te vistes a tientas con un blue jean, una camisa de botones que puede variar entre azul, verde, o de rayitas. Lo que no varía es el chaleco tipo pullover azul marino, que te pones encima, porque el estudio es helado.</p>
<p style="text-align: justify;">Bajas las escaleras. Vives en una casa con demasiada esencia a hogar, con fotos por todas partes de tus cinco hijos, y varias cosas que te han regalado para reconocer tu labor. Todavía es de noche, el día aún no despunta, pero te fijas cómo amanece para contárselo a los oyentes. En la cocina, espera tu segunda hija María Bárbara y el desayuno que te preparó la Señora Yomaira. Una arepa con queso y pavo. O cualquier otra cosa normal. María Bárbara está aquí en Caracas por temporadas largas, ella vive en New Jersey con su mamá, donde estudia Artes Liberales en la Universidad de Brookdale.</p>
<p style="text-align: justify;">Revisas los periódicos por encima, y te da tiempo de leer algo que te llama la atención. Desde que tuviste una crisis de salud en 2011, te recomendaron dejar el café y otras cosas. El café de la mañana lo dejaste, las otras cosas, no todas. Miras el reloj, son las 5:55, es hora de irse. Se montan en el asiento de atrás de una camioneta que maneja el Señor José. El copiloto es Ugueto, que te dobla la estatura, la contextura y el color.</p>
<p style="text-align: justify;">En los dos kilómetros que separan tu casa de la radio, alcanzas a escuchar una parte de las historias que cuenta Rafael Silva en Nuestro Insólito Universo. Y casi siempre te sorprenden, pero no por insólitas. Llegas a la sede del Circuito Éxitos, en La Castellana, y Sánchez, el portero, está esperando para abrirte la puerta. El tiempo está medido. No hay segundos que perder. Subes los tres pisos poco a poco. Ya tienes 60 años y una rodilla que te molesta desde hace algunos meses.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong>6:00 AM</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Primero entra Barbarita, asistente de producción del programa y la debilidad de todos. Atrás de ella vienes tú. Abres las dos puertas del estudio. Ahí ya está Franklin, el operador. No, tu operador. Cuando tu operador no viene, te resignas a que las cosas pueden no salir bien. Franklin conoce los tiempos a la perfección, y maneja la consola de mil botones con una naturalidad que no pasa desapercibida. Él sabe cuándo vas a estornudar antes de que estornudes, y a toser antes de que tosas, para cerrarte el micrófono.</p>
<p style="text-align: justify;">En el estudio suena el himno nacional. El espacio es justo. No es grande ni pequeño, pero helado. Es cuadrado con una ventana muy grande, hasta donde llegan las ramas del árbol de la entrada: un apamate que en mayo llena el ventanal de flores rosadas.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay una mesa grande en el centro, de un lado se sienta Franklin y su consola. Y frente a él, vas tú.</p>
<p style="text-align: justify;">¡Buenos días! Dices mientras caminas hacia donde estoy sentada. Más temprano, puse los periódicos a tu lado derecho sobre la mesa. En el medio, la carpeta con las cuñas de los clientes de ese día. Encima tiene que ir el calendario astrológico. Debajo de la carpeta sobresale la hoja con la pauta del día. Allí están los invitados y los temas a tratar que pautaron las productoras. Y a tu mano izquierda, la hoja de créditos. Ahí están nuestros nombres, los que la gente conoce de memoria y puede decir como un rezo matutino. Pero a los que no le ponen cara. Aunque te los sabes de memoria, prefieres leerlos. El reloj Casio del estudio va debajo del micrófono, donde estás acostumbrado a verlo. El vaso de agua, va a cinco centímetros de ese reloj. No en otro lado. Aquí, la ubicación de las cosas y lo que parece que no importa, sí importa.</p>
<p style="text-align: justify;">“Muy buenos días, amanece ya este miércoles 20 de agosto del año 2014…” Cuando empiezas a hablar el reloj Casio debe marcar las 6:05, si no, el programa puede empezar muy mal.</p>
<p style="text-align: justify;">Entra al estudio Lila, otra productora, con el pelo mojado y alborotado, subió las escaleras corriendo. Es la más cariñosa, saluda repartiendo abrazos apretados a una hora a la que a nadie le provoca ni dar la mano. Abre la puerta con la cadera, viene cargada con los paquetes y correspondencia que te han dejado en las últimas 24 horas. La recibes con un “¡Qué sexy!” Ella no da crédito al cumplido, porque al igual que las otras productoras creemos que a esas alturas del día, y en un ambiente laboral, nadie es sexy.</p>
<p style="text-align: justify;">Tú reclamas: “Si supieran lo mal que me tomo que no me crean mi piropo ¡Hijas, yo vivo de mi credibilidad!” Te indignas. Y el estudio frío se llena de risas cálidas. Se está acabando la canción. Franklin te dice: ¡Vamos señor! Te pones los audífonos y sigues leyendo los titulares de cada periódico.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras lo haces, señalas algunas noticias con actitud de regaño. Pero no estás regañando. Los golpes en el papel periódico una y otra vez sobre una noticia, son para decirnos que quieres un telefónico sobre ese tema. Entonces nos ocupamos de mover cielo y tierra para que un experto en ese tema atienda el teléfono y esté dispuesto a hablarle al país a las 6:30 de la mañana.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong>6:56 AM ¡Capicúa!</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Llega la hora sagrada: el editorial. Es el momento más importante del programa. Nadie lo sabe pero nunca son leídos, en cambio son absolutamente improvisados. Casi siempre el tema lo decides dos minutos antes. “Voy a hacer el editorial por lo de Mercal”, “Al editorial le voy a dar con lo de El Pollo Carvajal”, “El editorial será de las declaraciones de Maduro”. Sólo cuando te acuestas tarde o estás muy cansado para pensar, nos pides ayuda.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando empieza el editorial, tenemos que verte y escucharte atentamente. Por eso, es el momento sagrado. Puedes ponerte muy bravo si hablamos mientras tu estás hablando, y a menudo nos llamas la atención, porque no podemos contenernos. Entendemos tu estrés. En el editorial no puede haber una palabra menos, ni una de más. Son momentos muy delicados, y la libertad de prensa no nos abruma precisamente. A veces sientes que esta labor pende de un hilo y que cada programa terminado es una batalla ganada. “Por lo menos hoy pudimos hacer programa”, sueltas a veces al terminar, con un dejo de incertidumbre sobre el día después.</p>
<p style="text-align: justify;">El día que te vi más bravo fue por un editorial en noviembre de 2013. Eran momentos arduos para el país (¿cuándo no?), y comenzaste a hacerlo. De repente, veo que Lila y Maria Gabriela  hacen una mímica desconocida. Siempre hablamos en mímica y ya nos entendemos perfectamente, pero esta no estaba planificada. Se paran de sus sillas, y tú no puedes disimular tu molestia. Yo salto casi encima de ti cuando entendí lo que pasaba.</p>
<p style="text-align: justify;">-Así no puedo jovencitas… Disculpen estimados oyentes, pero así no puedo seguir el programa.</p>
<p style="text-align: justify;">Franklin y su experticia pusieron rápidamente una canción.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong>OFF AIR</strong></p>
<p style="text-align: justify;">&#8211; ¡Perdón! ¡Pero es que es una cucaracha!- te dije.</p>
<p style="text-align: justify;">Estabas furioso. Habíamos interrumpido el momento sagrado del programa por una cucaracha. Y lo peor es que ahora se había perdido. Si volvía a aparecer, estas tres niñas seguro iban a gritar.</p>
<p style="text-align: justify;">Afortunadamente salió antes de que la canción se acabara y caminó directo hacia ti. Te quitaste el zapato, y con la rabia que tenías la mataste.</p>
<p style="text-align: justify;">Dices que siempre has preferido trabajar con mujeres, pero creo que ese día extrañaste un hombre en el equipo de producción que no interrumpiera tu editorial por una cucaracha.</p>
<p style="text-align: justify;">Recibimos mensajes y llamadas del mundo entero. Los asiduos oyentes confabularon historias sobre lo que habría podido pasar. Que llegó el Sebin, que lo censuraron, que entraron hombres con pistolas, que había un asalto, que Conatel tumbó la señal. Especularon sobre cientos de posibilidades, pero a nadie se le ocurrió pensar que todo pasó por una cucaracha que entró al lugar equivocado en el momento equivocado.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong>7:00 AM</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La otra productora, María Gabriela, es actriz y es la más seca. Es la que lleva más tiempo y tiene una maestría en “resolver”. Es experta en solucionar las crisis. Para trabajar contigo, hay que tener eso. Además es la que nos entrenó a Lila y a mi. Este es el único programa que tiene tres productoras, una asistente de producción, y ni siquiera nos damos abasto.</p>
<p style="text-align: justify;">Una invitada una vez nos llamó las brujas de Salem, porque decía que éramos como tres brujas encima de ti, con el poder de decidir quién iba o no al programa. Nos gustó más la comparación que hizo nuestro fiel oyente Rafael Díaz Casanova, dijo que éramos tus Ángeles de Charlie.</p>
<p style="text-align: justify;">Tenemos una relación extraordinaria entre las tres, y ese ha sido parte del éxito de este equipo. Nos reímos horrores durante el programa. Hablamos sin parar de nuestra vida personal, en los raticos fuera del aire que tenemos. Tú siempre intervienes, y nos aconsejas.</p>
<p style="text-align: justify;">Creo que por dentro te ríes de las cosas que decimos. Pero te gusta oírnos con atención para estar al día con las nuevas generaciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Crees firmemente en que todos los hombres que nos gustan son unos “pendejos”. No es por celos, ni por cariño paternal, lo dices con convicción: es lo que piensas. Cuando dices esas cosas, explota una risa inconfundible y algún comentario en spanglish.</p>
<p style="text-align: justify;">Barbarita es la favorita de todos por su espontaneidad, sentido del humor y su capacidad de sentirse la máxima aliada de cada uno.</p>
<p style="text-align: justify;">Dices que si todos en el mundo tuviéramos la mitad del autoestima de Bárbara, el planeta sería otro. Y así es, ella es Down o especial, y ha logrado todo lo que se ha propuesto. Lo último es que firmó un contrato con Editorial Planeta para publicar su primer libro, que ya escribió, por cierto. Sin mencionar cómo, sin proponérselo,  ha cambiado las vidas de quienes nos hemos encontrado con ella.</p>
<p style="text-align: justify;">Van llegando nuestros invitados. El señor de la recepción los anuncia, llama por teléfono y dice el nombre del que va subiendo. Pero nunca dice su nombre, es una versión de lo que su oído rescata. Por ejemplo, si viene Asdrúbal Aguiar, dice Cristóbal Aguilar; Ramón Guillermo Aveledo, Guillermo Quevedo, y así.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero las tres nos hemos convertido en traductoras simultáneas del señor de la recepción.</p>
<p style="text-align: justify;">Todavía nos reímos en alto acordándonos del día en que, no hace mucho, nos dijo con seguridad: “Va subiendo Rafael Caldera”.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong>8:00 AM</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es la última hora del programa, y la más relajada en contenido. La corredera sigue. María Gabriela te saca las noticias internacionales, y mientras suenan las cuñas del corte de las 8:00, te cuenta qué está pasando en el mundo. Lees por encima periódicos en todos los idiomas, y cuando estás al aire los comentas como si te hubieras leído un libro de cada tema la noche anterior.</p>
<p style="text-align: justify;">Tienes eso de que sabes guapear muy bien. Aunque nos hemos dado cuenta de que no se trata de guapear, sino de haber leído mucho en la vida, y de tener una memoria que te permite saber con precisión nombres, fechas y detalles de cualquier cosa.</p>
<p style="text-align: justify;">Te fascinan los libros de espías. Ahorita estás leyendo uno de los tantos que nos cuentas, pero yo no tengo tu memoria, y no me acuerdo el nombre.</p>
<p style="text-align: justify;">A la hora de deportes te acomodamos los periódicos. Ya no disimulamos, y te obligamos a resaltar las noticias del Real Madrid cuando son buenas. Tú dices que eres del Barça  pero la verdad es que nos has confesado que no sabes nada de fútbol. Sólo que siempre vas a ir en contra de Brasil, el Real Madrid y Cristiano Ronaldo. Disfrutas mucho hablar de béisbol. Repites una y otra vez que es tu deporte preferido porque da tiempo para todo: comer lo que quieras comer, fumar lo que quieras, tomar lo que quieras y hablar lo que quieras, mientras sigue el juego. Caraquista y de los Yankees hasta la muerte.</p>
<p style="text-align: justify;">Ofrecemos café a los invitados. Les advertimos que es malo. Es de cafetera americana y muy malo.</p>
<p style="text-align: justify;">Una vez, Leonardo Padrón, dijo que nuestro café era “una cachetada al paladar”. Nos morimos de risa y pena, y le dijimos que era a propósito para despertar a la gente. Desde entonces se lo contamos a todos nuestros invitados para salirnos de la vergüenza con un poco de gracia.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero Leonardo es de confianza. Es uno de tus mejores amigos y tu compadre. No es que seas amiguero, eres muy de tus amigos. Tienes amigos íntimos y disfrutas con ellos tus cosas preferidas de la vida: la música, los libros, un whisky y un buen tabaco.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando se reúne la Brigada Vallejo, llegas al programa con cara de cansancio y nos adviertes: “Jovencitas, hoy necesito que me tengan paciencia, estoy trasnochado”.</p>
<p style="text-align: justify;">La Brigada Vallejo es un grupo de amigos en el que están Leonardo Padrón, Alberto Barrera Tyszka, Héctor Manrique y, cuando está en Caracas, como miembro honorario Jean Maninat. Se reúnen cada vez que pueden para conversar de esas cosas de la vida que cada uno ama y comparten. Y por supuesto del país.</p>
<p style="text-align: justify;">Siempre has sido una persona optimista. A menudo nos recuerdas que has vivido y visto demasiado, y que este no es el fin. Naciste en Ciudad de México, cuando tus padres estaban en el exilio a mediados de los cincuenta. Por eso te llamas César Miguel del Tepeyac.</p>
<p style="text-align: justify;">Te parece que exageramos cuando lo vemos todo negro y no percibimos oportunidades en ningún lado. No se te pasa por la cabeza irte del país, o mejor dicho, de Caracas. Te sientes más caraqueño que venezolano. Y eso, no eres capaz de perderlo.</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque desde enero de este año, nos acompañas cada vez más en la desesperanza.</p>
<p style="text-align: justify;">En esta hora del programa, hay teatro, películas, y proyectos que te ayudan a animarte y ver que todavía hay gente con ganas de echarle pichón al país. Mientras tanto, tu batalla diaria es terminar un programa más.</p>
<p style="text-align: justify;">Se acerca el final y te acerco el cable para que pongas al azar “La sorpresa del ipod”. Lo nuestro duró, lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks… Y sigue Joaquín Sabina con su “19 días y 500 noches”, mientras lees otra vez los créditos del equipo sin cara que arma este programa todos los días. María Bárbara se pone frente a uno de lo micrófonos para pronunciar la última palabra del programa.</p>
<p style="text-align: justify;">-Y cuando son las 9:00 en punto, para variar…</p>
<p style="text-align: justify;">-¡Beatles!</p>
<p style="text-align: justify;">La canción que suena cada día de los Beatles está meticulosamente escogida desde que empezó el programa hace 25 años. Es una cuestión cabalística. El segundo día que te he visto más bravo, fue cuando sonó la canción que no tocaba. No es al azar. Esa secuencia sólo se rompe una vez al año: el 11 de junio que siempre debe sonar “Birthday”, porque es el cumpleaños de Barbarita.</p>
<p style="text-align: justify;">Entran Iván Loscher y Polo Troconis para el programa que viene después. Recogemos mientras hablamos y todos los días nos reímos de algo que pasó. Afuera hay dos o cuatro invitados que quieren tomarse fotos contigo.</p>
<p style="text-align: justify;">-Yo creo que hicimos un buen programa¾Nos comentas. Esto no pasa siempre.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras caminamos a la oficina de producción, discutimos temas para el día siguiente. Te hacemos un briefing de llamadas, solicitudes, invitaciones y propuestas. Estás apurado porque tienes que ir a la otra oficina a grabar, o tienes un compromiso, y si es martes o jueves, vas a jugar tenis.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Me puedo ir, jovencitas?</p>
<p style="text-align: justify;">-Sí, listo.</p>
<p style="text-align: justify;">Y te vas con tu pauta en el bolsillo, tu ipod y tu celular, a seguir con tu día. La primera batalla ya la ganaste: un programa más. Han sido miles. Aunque hay días que se asoma el cansancio, todavía tienes ganas de seguir con esta rutina. Después de todo, desde que esta rutina empezó, ya han pasado 25 años.</p>
<figure id="attachment_23845" aria-describedby="caption-attachment-23845" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a class="preload" title="" href="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/Captura-de-pantalla-2014-08-20-a-las-13.03.04-647x483-1.jpg" rel="prettyphoto"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-23845" src="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/Captura-de-pantalla-2014-08-20-a-las-13.03.04-647x483-1-300x223.jpg" alt="Entrevista a Henrique Capriles" width="300" height="223" srcset="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/Captura-de-pantalla-2014-08-20-a-las-13.03.04-647x483-1-300x223.jpg 300w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/Captura-de-pantalla-2014-08-20-a-las-13.03.04-647x483-1.jpg 647w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-23845" class="wp-caption-text">Entrevista a Henrique Capriles</figcaption></figure>
<figure id="attachment_23846" aria-describedby="caption-attachment-23846" style="width: 225px" class="wp-caption aligncenter"><a class="preload" title="" href="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/los-cuatro-647x862.jpg" rel="prettyphoto"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-23846" src="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/los-cuatro-647x862-225x300.jpg" alt="El equipo de producción (De izquierda a derecha: Maria Gabriela Díaz, Lila Vanorio y María Alesia Sosa)" width="225" height="300" srcset="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/los-cuatro-647x862-225x300.jpg 225w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/los-cuatro-647x862.jpg 647w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a><figcaption id="caption-attachment-23846" class="wp-caption-text">El equipo de producción (De izquierda a derecha: Maria Gabriela Díaz, Lila Vanorio y María Alesia Sosa)</figcaption></figure>
<figure id="attachment_23847" aria-describedby="caption-attachment-23847" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a class="preload" title="" href="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_6616-647x485.jpg" rel="prettyphoto"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-23847" src="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_6616-647x485-300x224.jpg" alt="Entrevista a Luis Chataing trás la salida de Televen" width="300" height="224" srcset="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_6616-647x485-300x224.jpg 300w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_6616-647x485.jpg 647w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-23847" class="wp-caption-text">Entrevista a Luis Chataing trás la salida de Televen</figcaption></figure>
<figure id="attachment_23848" aria-describedby="caption-attachment-23848" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a class="preload" title="" href="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_7534-647x485.jpg" rel="prettyphoto"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-23848" src="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_7534-647x485-300x224.jpg" alt="Franklin Maldonado en los controles" width="300" height="224" srcset="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_7534-647x485-300x224.jpg 300w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_7534-647x485.jpg 647w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-23848" class="wp-caption-text">Franklin Maldonado en los controles</figcaption></figure>
<figure id="attachment_23849" aria-describedby="caption-attachment-23849" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a class="preload" title="" href="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_0762-647x485.jpg" rel="prettyphoto"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-23849" src="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_0762-647x485-300x224.jpg" alt="Escogiendo la Sorpresa del iPod" width="300" height="224" srcset="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_0762-647x485-300x224.jpg 300w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_0762-647x485.jpg 647w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-23849" class="wp-caption-text">Escogiendo la Sorpresa del iPod</figcaption></figure>
<figure id="attachment_23850" aria-describedby="caption-attachment-23850" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a class="preload" title="" href="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/17CesarRondon_OV-647x414.jpg" rel="prettyphoto"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-23850" src="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/17CesarRondon_OV-647x414-300x191.jpg" alt="Todo el equipo (Foto: Omar Véliz)" width="300" height="191" srcset="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/17CesarRondon_OV-647x414-300x191.jpg 300w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/17CesarRondon_OV-647x414.jpg 647w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-23850" class="wp-caption-text">Todo el equipo (Foto: Omar Véliz)</figcaption></figure>
<figure id="attachment_23851" aria-describedby="caption-attachment-23851" style="width: 225px" class="wp-caption aligncenter"><a class="preload" title="" href="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_7508-e1408563563810-647x862.jpg" rel="prettyphoto"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-23851" src="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_7508-e1408563563810-647x862-225x300.jpg" alt="Lila y Maria Barbara" width="225" height="300" srcset="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_7508-e1408563563810-647x862-225x300.jpg 225w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_7508-e1408563563810-647x862.jpg 647w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a><figcaption id="caption-attachment-23851" class="wp-caption-text">Lila y Maria Barbara</figcaption></figure>
<figure id="attachment_23852" aria-describedby="caption-attachment-23852" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a class="preload" title="" href="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_1080-647x485.jpg" rel="prettyphoto"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-23852" src="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_1080-647x485-300x224.jpg" alt="Grabando el Soundtrack de Ismael Cala" width="300" height="224" srcset="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_1080-647x485-300x224.jpg 300w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_1080-647x485.jpg 647w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-23852" class="wp-caption-text">Grabando el Soundtrack de Ismael Cala</figcaption></figure>
<figure id="attachment_23853" aria-describedby="caption-attachment-23853" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a class="preload" title="" href="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_04261-647x485.jpg" rel="prettyphoto"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-23853" src="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_04261-647x485-300x224.jpg" alt="Entrevista a Bony Simonovis, Henrique Capriles y Julio Borges tras haber sido recibidos por el Papa Francisco" width="300" height="224" srcset="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_04261-647x485-300x224.jpg 300w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_04261-647x485.jpg 647w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-23853" class="wp-caption-text">Entrevista a Bony Simonovis, Henrique Capriles y Julio Borges tras haber sido recibidos por el Papa Francisco</figcaption></figure>
<figure id="attachment_23854" aria-describedby="caption-attachment-23854" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a class="preload" title="" href="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_0126-647x647.jpg" rel="prettyphoto"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-23854" src="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_0126-647x647-300x300.jpg" alt="Lila, María Gabriela y María Alesia" width="300" height="300" srcset="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_0126-647x647-300x300.jpg 300w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_0126-647x647-150x150.jpg 150w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/IMG_0126-647x647.jpg 647w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-23854" class="wp-caption-text">Lila, María Gabriela y María Alesia</figcaption></figure>
<p><a class="preload" title="" href="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/cmr-647x658.jpg" rel="prettyphoto"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-medium wp-image-23855" src="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/cmr-647x658-294x300.jpg" alt="cmr-647x658" width="294" height="300" srcset="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/cmr-647x658-294x300.jpg 294w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2014/08/cmr-647x658.jpg 647w" sizes="auto, (max-width: 294px) 100vw, 294px" /></a></p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/cronicas/tu-cesar-miguel-maria-alesia-sosa-calcano/">Tú, César Miguel &#8211; Maria Alesia Sosa Calcaño</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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