Los fascios son locos, también los nuestros - Fernando Rodríguez

Los fascios son locos, también los nuestros – Fernando Rodríguez

Publicado en: El Nacional

Por: Fernando Rodríguez

A Leonardo Azparren, mi amigo de siempre

Yo me limitaré a llamar orates –en sentido clínico– a aquellos que no respetan explícitamente la esencia del pensamiento racional, el principio de no contradicción. Afirmar que a y no a son verdaderos en el mismo tiempo y sentido.

El jueves encontré esparcidos en la prensa una cantidad de afirmaciones disparatadas y contradictorias pronunciadas por jerarcas fascistas del más alto nivel burocrático, solo burocrático, gringos y lugareños. Sus coeficientes intelectuales son deplorables y es muy factible que necesiten tratamiento clínico prolongado. Yo solo los voy a enunciar y ustedes juzgarán sobre su coherencia lógica, que para la ocasión es aterrante:

  1. La no sé qué presidencial, la señorita Rodríguez, fue tajante con respecto a la venida al país de la única líder de masas nacional, María Corina Machado, la cual deberá someterse a los rigores de la ley por haber propiciado, estimulado, o vaya usted a saber qué, el bombardeo de la ciudad de Caracas para atrapar al fraudulento presidente, además de inigualable criminal según Donald Trump, Nicolás Maduro y su señora esposa. “Que venga, pero que se atenga”, dijo. Ya el hermano Rodríguez lo había sugerido, pero más tímidamente. Dese cuenta de que lo que parecía estar en discusión era cuándo serían las limpias elecciones que le darían una arrolladora victoria.
  2. Pero lo más raro es que el invasor, secuestrador y bombardero, el minusválido mental de Trump, no solo no es señalado por la proeza de llevarse a Maduro, sino más épico todavía él es amado por la sucesora, traidorcilla de Maduro promovida por Donaldo, y va a ser la primera chavista en casi tres décadas invitada en grande a Estados Unidos y seguramente tendrán un encuentro de presidente a especie de…
  3. La traidorcilla, además de haber sido por años prácticamente la segunda funcionaria de la tiranía, afirma que Maduro y señora son inocentes y que es el auténtico presidente actual de la República, así esté en una espantosa cárcel de Nueva York y haya cometido el más brutal y público fraude electoral que se conoce.
  4. Donald invadió después de unos insultos descomunales y un cerco a Venezuela que parecía la preparación de una guerra mundial. Pero hoy –unos cuantos días después– es amado y, ¡oh!, ama a Venezuela, con la que no solo lleva las más cordiales relaciones, sobre todo económicas, y llena de dulces adjetivos a la “presidenta”. Tanto que, salvo el pobre Nicolás y Cilita, dejó intacta toda la dictadura de casi treinta años, sin tocar a sus más sangrientos represores y ávidos corruptos (Venezuela sigue entre los tres países más corruptos del planeta, según las fuentes más acreditadas y tiene 8.ooo.ooo de migrantes). Total que los únicos culpables del asunto no son quienes bombardearon, quienes traicionaron y, más generalmente, quienes acabaron masacrando al país durante décadas, sino la señora María Corina Machado que por no sé qué decires imprudentes se la condenaría, a pesar del apoyo de 70% del país.
  5. Claro, hay el petróleo, pero parece insuficiente para tanta locura. Pero mi amigo me interrumpe y me dice: “No con Trump y los chavistas, son un fenómeno del siglo neofascista y en este caso de dos bandas, a cuál más ávida de billetes”. Será.

 

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