Carlos Carrasco: la fuerza de la familia – Mari Montes

El barquisimetano llega al campo de entrenamiento de los Bravos de Atlanta para su Spring Training número 17.

Publicado en: El Extrabase

Por: Mari Montes

North Port, FL.– Este es el entrenamiento de primavera número 17 de Carlos Carrasco como grandeliga, un número que no muchos pueden presumir, pues no llega al diez por ciento la cantidad de jugadores en la historia de las Mayores, que ha alcanzado diez o más años de servicio en “el big show”.

La verdad es que  “Cookie” no presume, agradece,  valora como un privilegio su extensa carrera,  se emociona al calibrar el recorrido que lo mantiene uniformado en la Gran Carpa, esta vez con los Bravos de Atlanta.

  • “Hay muchísimas personas que vienen jugando béisbol desde pequeños y no lo logran; yo creo que ese número que me acabas de decir, me sacaron un poco las lágrimas, pero es también el resultado del trabajo que uno pone, el desempeño; todas las mañanas, especialmente en spring training, llego aquí a trabajar, a seguir con esa emoción que uno todavía tiene por dentro. Yo todavía siento esa emoción, cada vez que me levanto, quiero ir al terreno, quiero seguir trabajando, quiero seguir aprendiendo, porque yo sigo aprendiendo, hoy aprendí algo nuevo, mañana aprendo algo diferente, y de la misma manera como yo lo estoy aprendiendo, quisiera dejarle saber a las demás personas cómo hacerlo y yo creo que eso es algo muy especial para mí, y un privilegio de estar aquí.”

Le preguntamos cuál versión de Carlos Carrasco prefiere, si la del joven novato de 2009, cargado de ilusiones, o la del lanzador  que es hoy,  con tantas experiencias y metas cumplidas.

– “Puedo decir que los dos, porque todos tenemos un sueño, y desde el 2009 ese sueño llegó a mi vida, como ha llegado a otros jugadores, y ahora que ya tengo muchísimo tiempo en la liga, que conozco tanto, me ha hecho sentir una persona más humilde y más preparada. Creo que lo más bonito que uno se puede llevar en el béisbol, son las cosas que podemos hacer por nosotros mismos.”

La actitud de Carrasco desde sus primeros años ha sido siempre igual, llegar  a ganarse su lugar en el equipo.

– «Cada vez que voy a un entrenamiento, quiero ganarme ese puesto, lo hacía igual cuando tenía mi contrato asegurado. Siempre he tenido esa mentalidad ‘voy a ganarme ese puesto’, porque si comienzo a pensar de otra manera, no creo que me saldrían las cosas muy bien.»

La historia del éxito de Carlos Carrasco no puede contarse sin hablar de lo que significa para él el apoyo de su familia, destacando el rol que ha desempeñado su esposa, Karry, su inseparable compañera; ella ha sido clave en su carrera y él disfruta destacándolo.

– “En todo esto tiene que ver la familia. Mi esposa todos los días me está hablando, dándome consejos de cómo aprender, cómo saber actuar, de hacer las cosas pequeñas; ella ha aprendido muchísimo de la pelota y yo creo que es algo muy especial y me enorgullece que podamos estar en la misma página, y yo sigo donde estoy, gracias a ella.

El trabajo de los jugadores de las Grandes Ligas prácticamente no para,  después de terminada la temporada, pasados los días de vacaciones, inician la preparación para llegar en buena forma a los entrenamientos de primavera, luego, al comenzar la temporada, se ausentan de casa y quienes se quedan a cargo de la familia son las esposas.”

Carlos le da el valor que representa para él contar con Karry en todo.

– “Es algo muy importante la familia. Nosotros pasamos fuera de la casa ocho meses, hay algunas veces que uno puede estar con la familia, cuando los niños tienen días libres o en las vacaciones de verano. A medida que van creciendo se hace un poco más difícil, una de las niñas ya tiene 14 años, juega softball, tiene que ir a Italia a jugar, mi otra hija es bailarina y la invitaron a Nueva York a un concurso… ya ahí nos vamos separando un poco, pero al final seguimos siendo una familia muy fuerte y nos mantenemos muy unidos. Creo que tener la familia adecuada, que te apoye en todas las cosas, es algo que agradezco mucho.” 

Si alguien me pidiera que defina a Carlos Carrasco en una frase, diría: “El que nunca se rindió”. Por eso está aquí, trabajando para quedarse un año más, para seguir uniformado.

Es admirable su resiliencia. En 2019 fue diagnosticado de leucemia, noticia que, lejos de desmoronarlo, se convirtió en un reto a superar. A los días de la mala noticia, tuvimos la oportunidad de entrevistarlo en su casa, en Cleveland, era julio, entonces nos dijo que en septiembre estaría de regreso, no fue un decir, fue una meta que cumplió, tal como se lo propuso.

Le preguntamos cómo se define él.

– “Me defino como una persona muy fuerte. Se los he comentado varias veces, se los he dicho, la mentora aquí fue mi esposa, ella era quien se levantaba todas las mañanas y me decía “tú no tienes nada”…yo podía estar pasando por unos momentos muy difíciles (que los pasé) y eso de escucharla decir todos los días que yo no tenía nada, me hacía sentirme una persona normal, sana. No es fácil, porque hay otras personas que les da este tipo de cáncer, leucemia, y no es fácil, pero al mismo tiempo cuando tú tienes una familia fuerte y unida, especialmente mi esposa, que me hizo seguir adelante, también mis padres, amigos y compañeros de equipo, me hicieron un hombre más fuerte, más saludable y por eso quise dar ese paso de regresar pronto, y lo hice. Ese regreso fue muy emocionante, porque fue en Tampa, donde estaban mi familia y muchos amigos que pudieron ir. Creo que la fuerza que yo tenía ese día fue una fuerza increíble que no sé de dónde la saqué.”

Carlos Carrasco es un hombre de fe y como tal practica la solidaridad. Al lado de su esposa Karry, como en casi todo,  ha ayudado a miles en Venezuela y en el mundo, por eso ganó el Premio Roberto Clemente (primer venezolano en lograrlo), galardón que distingue a los jugadores que emulan el legado de “ El Cometa de Carolina”, al apoyar con recursos y tiempo,  a las buenas causas.

– “Esto es muy importante y ha sido en unión familiar. Esto comenzó cuando nuestra hija mayor tenía cuatro años, fuimos a un hospital en Cleveland, donde ella vio a niños que estaban en tratamiento por el cáncer y no tenían cabello, yo no hallaba cómo explicarle en ese momento, aunque sabía lo que estaba pasando, no sabía explicarle por qué iba a ser muy fuerte, pero ella entendió. Todo comenzó cuando llegó con una tijera en la mano y con una cola de su pelo, diciéndonos que era para los niños con cáncer, entonces nos pusimos a pensar y ahí fue cuando hicimos mi fundación y después hicimos la fundación de mi esposa “Karry Foundation”, esa se basa más en ayudar fuera de Venezuela, la mía se dedicaba a Venezuela. Terminamos ayudando a muchísimas personas, hasta en África, en la India, en República Dominicana, Colombia…Venezuela fue el primer país donde hicimos obras y seguimos haciendo. Creo que son muchas cosas que tenemos por delante. Hay muchísima gente que necesita ayuda y a veces nos olvidamos, pero nosotros seguimos; es una de las cosas que hace Karry cuando comienza la temporada; ella sigue ayudando. Lo hacemos de bajo perfil, porque así debe ser, lo hacemos de corazón, no para demostrar nada

Siempre es un gusto conversar con Carlos Carrasco, siempre hay una lección de vida en sus palabras, un ejemplo de coraje, de amor y fortaleza.

Terminamos nuestra entrevista y se despidió sonriendo; nos pareció ver al novato de 2009, cargado de sueños por venir, con la seguridad del  jugador experimentado, satisfecho por los deseos ya cumplidos.

 

Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Post recientes