Guárdese, don José Luis Rodríguez Zapatero. Evítenos el espectáculo de su indecencia
Publicado en: ABC
Por: Karina Sainz Borgo
Pretenden hacernos creer que toda esa basura es cierta: que la ley de amnistía que se han inventado en Venezuela es legal; que son ellos los liberadores, en lugar de verdugos; que tras su abrazo no existen turbios negocios. Payasos, torturadores, ladrones. Vergüenza es lo que deberían sentir al retratarse juntos. En lugar de exhibirse, tendrían que buscar un lugar donde esconder de la mirada ajena toda la inmundicia que los constituye y los emparenta. Sin temor al exceso, me refiero en estas líneas al presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela Jorge Rodríguez, quien ataviado con una visera del equipo de béisbol venezolano –campeón de la serie mundial esta semana– se presentó junto a José Luis Rodríguez Zapatero ante los medios. Así como quien exhibe una copa del mundo de la piedad hecha con orejas y miembros amputados, el venezolano agradeció al expresidente español haber sido artífice de la ley de amnistía venezolana. Rodríguez, jerarca del madurismo más feroz, se refiere al trampantojo legal con el que el Gobierno ilegítimo y tutelado de Venezuela dice traer la reparación ahí donde solo ha sembrado terror, tortura y muerte. «Campeón de la paz», llamó Jorge Rodríguez al expresidente Zapatero, especialista en la Paz Ajena y conseguidor de excarcelaciones que le han costado a los venezolanos mucho más que las contraprestaciones económicas con las que el régimen bolivariano premió su silencio y complicidad. Hay que tener mucho cuajo para lanzar un esputo como ese a las más de seiscientas familias que a día de hoy suplican una fe de vida de aquellos que permanecen encarcelados o secuestrados por el régimen bolivariano, hoy reacomodado y en trance de blanqueo gracias a la intervención de Estados Unidos y con la complicidad de sus propios jerarcas, que ahora intentan travestir la impunidad en reconciliación con ayuda de personas como José Luis Rodríguez Zapatero.
«Veritas est adaequatio rei et intellectus». La verdad es la adecuación de la cosa y del intelecto, escribió Tomás de Aquino. A esa idea se impone una máxima: a un mundo absurdo, grotesco y ridículo deben corresponder teorías adecuadas. Lo que Jorge Rodríguez y Zapatero dijeron esta semana no sólo es falso, se trata de algo mucho peor. Encierra burla, maldad y el más profundo irrespeto por la vida y la justicia. Volker Türk, alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, exigió a las autoridades venezolanas desmantelar los marcos jurídicos y prácticas que han permitido la opresión a los disidentes y desarmar y disolver grupos de civiles armados. La excarcelación arbitraria de determinadas personas que son devueltas a la vida como despojos no basta para distraer ni eludir el compromiso ante la justicia. Se desconoce el paradero de cientos de ciudadanos torturados hasta la muerte en las cárceles del régimen. ¿Se puede ser campeón de la Paz con semejante trofeo de sangre? ¿No convendría un poco de silencio al señor Zapatero y a los valores que él dice encarnar? Guárdese, don José Luis. Evítenos el espectáculo de su indecencia.





