Nietzsche, Gramsci, farmacología y fecha de vencimiento – Carlos Raúl Hernández

Publicado en: El Universal

Por: Carlos Raúl Hernández

Hoy no hay soluciones parciales y debe ejecutarse un programa gradual e integral de reformas económicas e institucionales que enderece la marcha del país. Un cambio profundo de los fundamentos económicos, que destierre el populismo y el rentismo sin atropellar ni forzar. Integral y gradual, porque los salarios, la inflación, la devaluación, el desempleo, la crisis de la salud, de la educación, no tienen soluciones fuera de una perspectiva y acción de conjunto. Se abrirán las puertas a un Estado fuerte, que cumpla con sus funciones estratégicas y una sociedad fuerte, independiente del Estado, autónoma, poblada de empresas nacionales y globales.

Hemos hablado en otras ocasiones de que las expectativas tienen fecha de vencimiento y hay que atenderlas con urgencia en dos planos simultáneos y no solo en uno: económico, y político-cultural. Una mejoría sensible del bienestar material es requisito básico, porque ganaría apoyo pragmático de diversos estamentos que verían sus intereses protegidos por la perestroika en ciernes. La glasnost comenzada estimula controversias y los aparatos ideológicos generarán consenso o disenso, lo que obliga fortaleza y argumentación político-cultural. Además de resultados prácticos, se requieren marca, slogan, emoción, identificación, “filosofía”, ética, debate, sobre el proceso.

Dos de los más trascendentes, para mal, movimientos del siglo XX, concibieron eficaces concepciones que nos permitieron entender la enorme importancia de la movilización cultural, simbólica en el funcionamiento de la sociedad. El “relato” (palabrita posma) demostró ser una herramienta, con frecuencia tan poderosa como la realidad, según estudia profundamente Ludwig Wittgenstein (mi mundo es lo que puedo expresar) Los revolucionarios de derecha e izquierda la usaron de forma perversa. El “Gramsci turinés”, radical de izquierda, creó la idea de impulsar la reforma intelectual y moral de la clase obrera para que despreciara las instituciones del “capitalismo”, requisito del triunfo comunista.

Más tarde, en la cárcel, Gramsci rectifica y se hará padre del gradualismo. Los nazis, por su lado, tomaron una idea casi idéntica de Nietzsche, la transvaloración de los valores, también con sentido perverso: que la sociedad se desprecie a sí misma y a sus valores democráticos. así “Notables” y autores de telenovelas lo aplicaron por aquí para derribarlos. Por eso no basta con el improvement económico, sino que deben lograrse logros en la conciencia colectiva: el optimismo. No hablamos de utopías maravillosas, “mundos felices[L1] ”, sino del camino de otros con éxito, no cómodo, pero sí más seguro que las aventuras. México, Brasil, Uruguay, Chile, República Dominicana, Colombia, Perú (ya veremos sí Milei no destruye su propia obra)

Declamaciones fundamentalistas, solemnidades bufas en el discurso nacional, caballería de mulas, intención de destrucción, suenan más a quejido en el campo después de la batalla. Es una herencia de Marx y otros de lenguaje rotundo, apocalíptico, que parecía arrancado de la Biblia, imbuidos por una falsa superioridad moral por la posesión de la «verdad», “la justicia” y “el amor por los pobres”. El socialismo terminó siempre en el horror histórico. La oposición fundamentalista local, copy cat de ese modelo expresivo, no lo desechan y actúan con estilo revolucionarios desde una contrarrevolución.

Golpismo, desorden mental, entonación solemne y engolada, tono apocalíptico confrontacional, vacuidades, lugares comunes, evidencian la clonación, que, se dice, vienen hasta con su “constituyente” para barrer con todo. La desopilante decisión norteamericana de preservar el statu quo (el réeeegimen) no existiría, sí el escudo de la lucha hubiera sido la defensa de la democracia, la paz, la legalidad, asumir posiciones de poder en elecciones, no aislarse de las instituciones reales. Y cuando, tarde, el milagro menciona el acuerdo nacional, sorprende que no hacer sinapsis los lleva a renglón seguido a acusar de esbirra a la cabeza del proceso. No imagino a Felipe González o a Yeltsin decir eso de Adolfo Suárez y Gorbachov.

Denuncian vetos a la libertad de expresión, pero los haters degradan, encanallan a quienes defienden tesis que no comparten. Clones de aquella «guerrilla comunicacional», solo hablan, piensan, en términos violentos, lupanarios, y asusta que lleguen a tener poder. El disfraz del “bien contra el mal”, es recurso de quien no tiene nada que decir, y por eso grita. Hacer sinapsis les habría impedido asistir a la investidura de un presidente de lenguaje brutal (esperemos que no sus acciones) que amenaza expulsar 400 mil venezolanos de Chile. Se evidencia una grave incomprensión de lo más elemental de la política democrática.

La oposición debe evidenciar que puede gobernar sin llevarnos al caos. Tenemos 7 u 8 millones, entre funcionarios del Estado, maestros y jubilados que trabajan para y perciben un ridículo ingreso de dos dólares mensuales. Para subsistir trabajan por cuenta propia gracias al ausentismo política-recurso administrativo para que no mueran de hambre y ahorrar agua, electricidad, costo de pasajes y demás servicios. Esto estimula redimensionar la administración pública a bajo costo, en una cuarta o quinta parte de la actual. La nómina de funcionarios debe andar en tres millones, que sirven a 30 millones de habs.

Es la misma cantidad que Japón con 123 millones de habs. el absurdo de tener 400% más empleados públicos que una gran potencia. Las expectativas acerca del ingreso petrolero en 2026 entusiasman al público. No sabemos exactamente a cuánto montarán, pero podrían entrar en un rango entre 10 y 13 mil millones. Pero está claro que, aunque se gastaran solo en eso, no alcanzan para costear un salario mínimo de 200$ a servidores públicos (aunque tengan todo el derecho del mundo y mucho más). Debería abandonarse la consigna de “bono no es salario” porque el bono es y será nuestro único amigo hasta derrotar la inflación y organizar la economía.

La producción privada tampoco soportaría esos pasivos laborales. El Estado y la sociedad deben discutir y hacer aprobar una legislación para sustituir el absurdo sistema de prestaciones por otro basado en fondos de capitalización individual, como el que hizo posible el milagro chileno. Una consideración adicional. La oposición presenta 72 candidatos a Fiscal y 60 a Defensor del Pueblo (tengo sospechas de quién promueve esto) en vez de acordarse en una alternativa sólida para negociar, demuestra falta liderazgo, fuerza, para luego expresar quejas ¿Cuántos votos sacarán? No debería perderse la perspectiva estratégica ni dar una trifulca con el acostumbrado lenguaje apocalíptico, milenarista, de Juicio Final y fin de los tiempos, para no ponernos más en evidencia.

 

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