Ahí viene algo brincando – Fernando Rodríguez

Publicado en: El Nacional

Por: Fernando Rodríguez

No, no es la n réplica sísmica, de cierta contundencia. Los dioses, todos, aun los fuera de uso, nos salven, cada uno poniendo la parte bondadosa que dicen tener. Hablo de política-política. Todo lo difusa y sucia que puede ser su predicción más elemental e inmediata, esta vez ciertamente complicada.

Pareciera que nuestras relaciones coloniales con Estados Unidos, orquestada por el demencial Donald van a moverse fuerte (de paso, y es otra cosa y la misma, hay que fijarse que entró en acción el Escudo del Sur o de las Américas. El mismo Donald, jefe, claro, y cuanto gobierno fascistoide o lambuceo hay en el subcontinente, para ladrarle a Petro por andar con unos reclamos electorales, al menos sensatos). Bueno, es el caso que hay signos en el cielo o en el infierno de que puede haber un cambio de monta en la política nacional. Ya hay realidades, muy tangibles, otras no tanto.

Entre las inequívocas, que la señora Dinorah, ungida por el Imperio, vino a imponerle en nombre de la histórica Asamblea legítima, del 2015, diez años no son nada, el diálogo político a la fraudulenta Asamblea actual, chavista hasta los porteros. No se entiende la contradicción, pero la historia local es muy dialéctica. El señor diputado Rodríguez había dicho con adjetivos gruesos y todo lo contrario, días u horas antes, en pro de la exclusividad de la dedicación a la tragedia de Vargas y no al diálogo politiquero, pero con igual énfasis aceptó el reto nórdico.

En principio, la señora Dinorah parecía una nueva rival de la inefable Nobel venezolana, única Nobel (ayer, hoy y seguramente mañana), y sin bien le quita algo de poder, pudiera acelerar el advenimiento de las ansiadas elecciones y no se sabe si el fin del Estado colonial. Parece que han hablado las dos damas y se supone que de otra cosa que del triunfante feminismo político o de los precios criminales del mercado, sobre todo la carne y los quesos. Pero no solo eso sino, atención, María Corina anuncia que ahora sí vuelve a la patria y con la venia de la White House, que va a dar las órdenes pertinentes para que Diosdado no la meta presa o que Delcy no le clave las uñas. Yo le creo, no se ha contagiado espero de esa manía infantil de DT de decir en la mañana que va a hacer desaparecer las casa cunas y los ancianatos de Irán y en la tarde que las conversaciones anuncian pronta y radiante paz. Viene, apuesto.

¿Qué más quieren? Bueno, mucho ojo, porque terremotos y reconstrucción mediante, parece que hay planes gringos para asumir, aunque sea temporalmente de manera directa, la administración general del país. Esto es más vago e hipotético por el momento. Por supuesto que es muy deseable la ayuda imperial para nuestra espantosa desgracia. Pero la experiencia demuestra que los dólares del petróleo, el gas, el oro y las tierras raras terminan por prevalecer sobre los valores de la libertad y la soberanía. Mucho guillo pues, que andamos muy debilitados.

En definitiva, la cosa se mueve, brinca. Yo me alegro porque peor es difícil, aunque posible claro.

 

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