¿Fraude Electrónico? (1) – Ismael Pérez Vigil

Publicado en: Blog personal

Por: Ismael Pérez Vigil

Se comienza a hablar de un posible proceso electoral, aún sin acuerdo, sin fecha, sin condiciones, sin conocerse nada a fondo, en la oscura incertidumbre; pero, nadie duda que es un hecho innegable, que llegará en algún momento aun desconocido, para el cual debemos prepararnos. Sin embargo, como siempre ocurre cuando el tema surge, aparecen en la palestra política y electoral, los nubarrones de un tema que no se termina de “exorcizar”, una especie de “mefistofélico ritornelo” que no llega a ninguna parte, pero que no termina de cuajar ni desaparecer: el tema del “fraude electrónico”.

Tres hechos.

El tema del fraude electrónico viene esta vez de la mano de tres eventos que vale la pena comentar: el primero, unas declaraciones del Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en el contexto de su campaña electoral interna, en las que habló nuevamente del “fraude electoral del 2020”, por el cual aún se siente perjudicado. El segundo evento, citado por el mismo Presidente Trump, son unos “informes confidenciales y desclasificados” de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), sobre el mismo tema, particularmente referidos a Venezuela. Y el tercero, unas declaraciones de Elon Musk −esa especie de gurú del mundo empresarial moderno−, sobre el posible impacto de la tecnología IA −que él parece conocer muy bien− en los procesos electorales automatizados. Los tres eventos, como es obvio fueron debidamente resaltados por las inefables redes sociales, que son hoy el nuevo “Oráculo de Delfos” de los antiguos griegos. Me referiré a cada uno de estos eventos y al final, daré mi propia impresión sobre el tema del fraude electrónico, en los procesos electorales.

Declaraciones de Donald Trump

Las declaraciones del Presidente Donald Trump se produjeron durante un discurso a la nación el 16 de julio de 2026, que fue televisado solo parcialmente, pero comentado por algunos periodistas y analistas y trasmitido completo, únicamente, por Fox News. El discurso fue, como todos sus discursos, para el pueblo norteamericano, único hecho −además de su fortuna personal− que al parecer le interesa y fue en el contexto de las elecciones legislativas, conocidas como “midterms” o “elecciones de mitad de período”, del próximo mes de noviembre de 2026 en los EEUU. Las afirmaciones del Presidente Trump en su discurso del 16 de julio, se pueden resumir de la siguiente manera:

  • Repitió su narrativa, desmentida ya por verificadores oficiales, de un supuesto fraude en las elecciones presidenciales que perdió en 2020;
  • Agregó en esta oportunidad temas de voto fraudulento por correo, inmigración, inflación y homicidios (?), como si tuvieran algo que ver con el tema del “fraude” en el proceso electoral de 2020; “curiosamente”, no menciona fraude en las elecciones de 2024, que él ganó;
  • Acusó, también sin mayor evidencia, a China −su inveterado enemigo geopolítico− de haber obtenido ilegalmente 220 millones de archivos de votantes estadounidenses, de una base de datos que es publica;
  • Añadió que más de 250 mil personas no ciudadanas estarían registradas para votar en cuatro estados de EE.UU., sin explicar cómo eso afectaría el resultado en la elección que perdió con Joe Biden en 2020 por más de 7 millones de votos, la diferencia más alta de la historia electoral norteamericana hasta ese momento;
  • Declaró también que la CIA obtuvo información de un plan específico para favorecer al «corrupto régimen de Maduro» en Venezuela, conspirando para manipular digitalmente sus propias elecciones en 2020 (se refería sin duda a las elecciones parlamentarias de ese año); y
  • Anunció la desclasificación de documentos vinculados a estas acusaciones, señalando que fueron recopilados por el Grupo de Trabajo de Transparencia Gubernamental de la Casa Blanca junto al Consejo Asesor de Inteligencia del Presidente.

Sin embargo, algo que destacan algunos medios informativos norteamericanos es que, a diferencia de otras veces, no repitió en ésta su “consigna habitual” de que «ganó» la elección que perdió en 2020.

Al último de los puntos señalados, los documentos desclasificados de la CIA, me referiré en detalle más adelante; me quiero detener ahora en la elección que perdió en 2020 frente a Joe Biden.

 

El fraude del 2020

Después de las elecciones de 2020, en los EE.UU., el actual presidente Donald Trump y sus seguidores presentaron más de sesenta demandas impugnando los resultados en seis estados clave: Arizona, Georgia, Michigan, Nevada, Pensilvania, Wisconsin. Los propios seguidores de Trump retiraron catorce de esos casos; se celebraron audiencias sobre el fondo en treinta casos, y veintinueve de ellos fracasaron; se desestimaron veinte antes de celebrar audiencias sobre el fondo de la demanda. Trump solo tuvo éxito en un único caso, intrascendente, en Pensilvania.

La conclusión de un informe de juristas («Lost, Not Stolen») que evaluó la situación, fue que: «…estos casos proporcionaron los foros en los que Trump y sus partidarios pudieron y debieron haber probado sus reclamos… este informe muestra que esos esfuerzos fracasaron por falta de evidencia y no por fallos erróneos o jueces injustos». Los motivos más comunes de desestimación de los casos fueron: Falta de evidencia creíble, falta de legitimación procesal (standing) y presentación tardía de impugnaciones a procedimientos ya establecidos.

El Presidente Trump se defendió afirmando que la mayoría de los casos que perdió se debieron a “tecnicismos”; sin embargo, el argumento de mayor peso en contra de esta alegación para desestimar las demandas es que ocho juristas conservadores −no partidarios de Biden, promovidos y designados por gobiernos republicanos y el propio Trump− revisaron la evidencia caso por caso y concluyeron, como dije más arriba, que el fracaso fue por ausencia de pruebas, no por sesgo judicial; con lo cual se cierra el tema de los «tecnicismos» que Trump ha repetido públicamente en diversas oportunidades.

Los periodistas y analistas que evaluaron el discurso del Presidente Trump del 16 de julio pasado, dan argumentos diversos para desestimar las demás denuncias de Donald Trump: sobre China, los homicidios, la inmigración, etc.; yo no me detendré en ellos, me concentraré en lo relativo a los “Documentos desclasificados de la CIA” y su impacto sobre Venezuela.

Los Documentos de la CIA

El informe de la CIA al que hace referencia Donald Trump en su discurso, se denomina: “Resumen de informes de inteligencia seleccionados de 2004 a 2020 sobre las capacidades de Venezuela para manipular el voto electrónico; («Summary of Select Intelligence Reporting from 2004-2020 on Venezuela’s Electronic Voting Manipulation Capabilities», nombre original en inglés) y se puede ver en: https://cdn.factcheck.org/UploadedFiles/CIAIntel.pdf. Lo primero que habría que señalar en descargo de la Agencia, si fuera el caso, es que lo que el Presidente Trump afirmó en el discurso y lo que el documento dice, no coinciden del todo. Veamos.

En su larga alegación tratando de probar el fraude del que él, supuestamente, fue víctima en 2020, poniendo a Venezuela, como ejemplo de fraude, afirmó, palabras más, palabras menos, que: «Hoy estamos publicando documentos que muestran que la CIA obtuvo información de un plan específico para hacer un gran número a favor del corrupto régimen de Maduro en Venezuela… Y eso es exactamente lo que pasó. Conspirando para manipular digitalmente las elecciones de su propio país en 2020. Y eso es lo que hicieron.»

Pero el informe de la CIA sostiene algo muy diferente; en efecto dice que Hugo Chávez Frías y su sucesor Nicolás Maduro «desarrollaron un interés sostenido y probablemente cierta capacidad» para manipular las máquinas de votación, pero califica ese hallazgo como un ejercicio «teórico», y en ningún momento afirma que en Venezuela efectivamente se ejecutaron planes para alterar los resultados de las máquinas de votación. Claramente hay una diferencia entre capacidad demostrada y fraude confirmado. El propio informe, al referirse, por ejemplo, a las elecciones de 2012, que es uno de los casos que analiza, señala que aunque los analistas de la CIA consideraron que estas capacidades eran teóricamente alcanzables, su evaluación se centró en la viabilidad técnica y no que tales capacidades fueron efectivamente implementadas. Es más, el informe señaló que esa era una «evaluación de referencia» de la CIA que «el fraude electrónico a gran escala no ocurrió» en 2012, a pesar de los «informes de planes de manipulación». Y sobre las elecciones parlamentarias del 2020, caso que Trump citó como una conspiración consumada, el informe dice que “… el régimen no necesitaba recurrir a un fraude masivo para ganar las elecciones a la Asamblea Nacional de diciembre de 2020, dado que virtualmente toda la oposición boicoteó y el régimen ya había cooptado el liderazgo del partido opositor». Es bueno que se recuerde que en efecto la oposición democrática no participó en las elecciones legislativas de 2020.

Las declaraciones de Elon Musk

Por su relación con los puntos anteriores, me referiré al fraude electrónico y la IA, en una declaración de finales de julio, en la que Elon Musk afirmó que «no debería haber ninguna máquina para votar», puesto que cualquier sistema informático puede ser vulnerable a errores, ataques cibernéticos o manipulaciones, especialmente hoy día con el desarrollo de la IA. Naturalmente, una afirmación de este calibre por parte del fundador de Tesla, SpaceX y xAI y dueño de X, tiene que levantar comentarios.

En estas declaraciones, su posición de fondo, se puede resumir así:

  • Importancia de tener boletas de votación de papel, votación presencial −nada de correo, por ejemplo− y verificación de identidad como mecanismos para reducir riesgos de manipulación informática.
  • El creciente poder de la IA hace cada vez más importante que los procesos electorales tengan y guarden componentes físicos, fácilmente auditables.
  • En diferentes oportunidades ha advertido respecto al impacto que la IA podría tener sobre la seguridad informática, las infraestructuras críticas y el funcionamiento de las democracias modernas.

Esta no ha sido la única vez que Musk se pronuncia con respecto a la IA; lo ha venido haciendo desde 2024, cuando su propia empresa, Grok, fue acusada de manipulación de información electoral. Se recordará que Musk, a través de X, sobre las elecciones en Perú en junio de 2026 escribió, con relación a las demoras en el conteo de votos en la segunda vuelta peruana, que: «¡Eso se debe a que el fraude a gran escala toma tiempo!», y lo hizo como ejemplo para cuestionar las demoras en el conteo de actas en California, declaración que coincidió con críticas paralelas de Trump sobre supuestas vulnerabilidades del sistema electoral estadounidense.

Sin embargo, no hay referencia específica de Musk vinculando, por ejemplo, el informe de la CIA sobre Venezuela con la IA. Lo que hay es su escepticismo general hacia el voto electrónico «por riesgo de manipulación con IA»; sus insinuaciones puntuales de «fraude» en procesos concretos, Perú y California; pero, sin presentar evidencia técnica en ninguno de los dos casos.

Hay tres cosas muy curiosas en esta declaración de Musk que vale la pena señalar: Una es que advierte sobre el riesgo de que la IA manipule sistemas de votación, cuando su propia empresa (xAI/Grok) ha sido objeto de señalamientos por manipular información electoral; nos recuerda aquello del ladrón que grita ¡Al ladrón, al ladrón!, cuando se ve perseguido. Lo segundo, es la falta de evidencia concreta; al igual que ya vimos con los casos de Trump y el documento de la CIA, cuando se intenta vincular el fraude en Venezuela para defender objetivos propios, pero sin aportar evidencia concreta y trasladable. Lo tercero es que, además de que sus declaraciones son generales y sin pruebas específicas de vulnerabilidades concretas, se pudiera afirmar que así como el uso indebido de la IA puede ser factor de debilidad en procesos electorales −algo que es innegable−, también su uso apropiado podría ser factor de fortaleza para esos procesos; al final, como en cualquier proceso electrónico que use sistemas informáticos y computadoras, todo dependerá de quién y con qué propósito se emplee la IA.

Conclusión

Personajes o celebridades como Trump y Musk, dada su innegable influencia pública, pueden, de manera puramente retórica, erosionar la confianza pública en la integridad de los procesos electorales, sin aportar evidencia concreta, verificable. Cuando se producen denuncias de este tipo, se puede concluir que lo que se persigue es algún objetivo personal, político, de negocios o electoral; en este último caso buscan desacreditar los procesos electorales, para desestimular a los votantes o preparar el terreno para desconocer algún futuro resultado que consideren adverso.

Sin desconocer las posibilidades de fraude electoral, que en efecto las hay, en la próxima entrega me referiré a por qué considero que el proceso de votación electrónica en Venezuela, al menos hasta ahora, ha sido confiable.

 

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