Jean Maninat

Aquí, farmeando aura – Jean Maninat

Por: Jean Maninat

Cuando creíamos que empezábamos a estar al día con la nueva jerga tecno-política-inclusiva-alternativa, y finalmente empezábamos a aprehender (nótese la h intercalada, por favor) la diferencia entre relato y narrativa (¿Homero narra o relata sus obras?), cuando creíamos estar a salvo de la “banalidad del mal” y la Arendt, de Lampedusa y el “gatopardismo”, cuando celebramos alegres que podríamos volver a pronunciar nuestro conocido Black Label y no un endiablado Laphroaig 10 year Single Malt a la hora de tomarnos un respiro, cuando creíamos -¡inocentes corderos!- que estábamos liberados de las irrupciones idiomáticas-autónomas-espontáneas-urbanas-, henos aquí que nos explota en la pantalla del ordenador que la “conversación pública” está atrapada, deslumbrada, por el término “farmear aura” (Aura farming) un invento de la inagotable capacidad del idioma inglés -sobre todo el de EEUU- para recrearse a fuerza de relumbrones idiomáticos, que en un tris se convierten en coloquialismos que se expanden por el planeta lingüístico a todo dar. (To farm significa en inglés -en versión libre- plantar, cultivar y aura es…).

Aura farming –según nos indican- es una tendencia juvenil y viral en las redes tecnológicas de información que consiste en realizar acciones deliberadamente llamativas, que traduzcan una soltura natural para proyectar una imagen de seguridad y superioridad con cierto estilo. Lo que hace siglos se decía: se la está echando, luego devenía per se en la caracterización: es un “echón”. Se trata de cultivar una pose -sin afectaciones- una actitud que forme un aura, un sello que marque la presencia allí donde se esté presente o se compita por hacerse presente. (Vaya galimatías)

Porque, yes, se establecen duelos en donde individualidades se enfrentan para demostrar quién tiene mayor impacto, sin esfuerzo, lo más natural posible, quién -en suma- ha logrado una mayor capacidad de “farmear aura” o lo que es lo mismo: de fingir (reproducir carisma) y engatusar el mayor número posible de cautos congregados, precisamente, para que el más hábil embaucador de la plaza los deje de una pieza admirada por la prestación y el aura que desprende.

¿Qué hay de nuevo en todo esto?, se preguntará usted con toda razón. En la Pequeña Venecia lo están haciendo desde hace un buen tiempo. El galáctico fue, quizás, el gran practicante del Aura farming desde que pronunció su enigmático: Por ahora… que a tantos puso de bruces y a otros les abrió un futuro preñado de pasado. Y…qué decir de los dos adultos jóvenes que se pararon en el puente de Altamira a farmear aura como capitanes en Playa de Omaha, allá en Normandía, viendo el horizonte gallardamente -y de reojo el reloj de muñeca- a la espera de contingentes de figurantes que nunca llegaron a la filmación de la película. ¡Ah, pero la pose, la pose, una lección de farmeo de aura épico! Y…sí, hay muchos otros: de carácter místico religioso mira cómo me elevo al cielo siempre con una sonrisa, de realpolitik yankee come home, please never go, de salgo al exilio en el primer vuelo de la mañana y regreso en el de la tarde… no me esperen para el almuerzo.

Anótelo, salga a farmear aura antes de que se acabe… el aura.

Compañerito, ¿qué es de su vida? ¡Aquí en el farmeo de aura, compañero!

N.B. De no gustarle nuestra descripción del farmear aura, también le ofrecemos la que mejor le acomode. (Con el permiso de Groucho).

 

Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Post recientes