Jean Maninat

Una Internacional Derechista – Jean Maninat

Por: Jean Maninat

Arriba, megaricos de la tierra.

En pie, tecnológica legión.

Atruenan los dólares en marcha.

Es el comienzo de la liberación…

La Internacional Derechista (Himno apócrifo atribuido a Musk)

¿Quién copia a quién hoy en día? ¿La izquierda a la derecha o la derecha a la izquierda? Vistas las cosas con cierto distanciamiento de observador interesadamente imparcial, es difícil precisar en qué momento se empezaron a copiar los unos a los otros, a intercambiar camisetas como jugadores de fútbol rivales al final de un partido amistoso. A ver, dónde aprendió el mandatario de la primera potencia capitalista a saludar levantando el puñito cerrado, mientras danza en flagrante apropiación cultural de un símbolo tan de la izquierda todoterreno. Y mire usted que se ha tratado de templar la fuerza simbólica del puño cerrado, altivo y desafiante contra todo: deslizándole una lánguida rosa de cabaretera fin de siècle, un elegante clavel de concierge de medianoche, o mezclando el rojo con amarillo hasta lograr un pálido y amistoso color naranja. Pero… hasta el puño militante y proletario ha sido birlado por el amigo americano.

Y en la otra acera, de dónde le habrá salido a su señoría, el Secretario General de nada menos que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), ese gusto por los Falcon Jet, las habitaciones palaciegas (como las de la Moncloa) y esos trajes ajustadillos cuyos pantalones semejan las boquillas para fumar de Marlene Dietrich. Al menos a los borbones los prepararon desde el más tierno exilio para dormir en palacios, viajar en aviones privados -prestados, pero privados- y navegar descifrando los vientos, que es cosa de marineros y aristócratas, nunca diversión de clasemedieros aspiracionales. Está visto que el cambio desde el popular barrio de Cuatro Caminos en el norte de Madrid al Palacio de la Moncloa en el noreste de la ciudad, puede causar adicciones difíciles de controlar. (Al menos Felipe Gonzáles se fue preparando para desalojar palacio y Gobierno podando Bonsais como si de un monje budista sevillano se tratase).

Pues bien, el estridente y confuso presidente Milei -con el debido irrespeto por quienes lo consideran un genio genial- hizo un llamado en el V Encuentro Regional del Foro Madrid, en Santiago de Chile (03.09.2026) a crear una alianza internacional en defensa de la “libertad”. “Si ellos tuvieron su Internacional Socialista la derecha también se tiene que organizar” lanzó. Y en un destello de singularidad llamó a “dejar de lado nuestras diferencias y concentrarnos en lo que nos une” cuando lo que corresponde al pensamiento crítico es concentrarse en discutir las diferencias para lograr atisbos de unidad.

El repique del internacionalismo de clase (o proletario) no asombra, ya que toda misión ideológica de salvación de la humanidad es por diseño universal. El “proyecto” es siempre global y otorga derecho a la excepcionalidad, a saltarse o hacer saltar las reglas pautadas en los pactos de gobernabilidad que a través de los tiempos asumen los ciudadanos. Observe a Bukele u Ortega, y para balancear regionalmente también a Bolsonaro o Raúl Castro y verá la misma valoración del “proyecto” como ente autónomo más allá del menudeo del interés individual y de la sociedad.

Como si no fuera suficiente con el Foro de São Paulo (pobre Pablo de Tarso), ahora nos traen una nueva entelequia que nacerá entre fuegos fatuos ideológicos, consignas fabricadas con la enésima manipulación del concepto de libertad y un pensamiento ligero, como pompas de jabón. Pero está dicho por el más dicharachero de los dicharacheros: yo quiero una Internacional Derechista. Y seguramente la tendrán…

N.B. Según nos informan desde Savile Row en Londres, el primer síntoma evidente y notorio de una eventual traición de izquierda a derecha, es el uso reciente de un pañuelo en el bolsillo superior izquierdo del saco –pocket square, lo denominan los angloparlantes- estridente como una guacamaya asustada. A medida que la conversión se asienta, un pañuelo blanco y bien doblado remplazará a la guacamaya estridente como enseña de transformación ideológica. Observe bien y le saltará a los ojos.

 

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