Entrevista al Dr. Ricardo Hausmann — César Miguel Rondón
CMR:Vamos ahora a la ciudad de Boston para encontrarnos con el Dr. Ricardo Hausmann, economista, director y fundador del Growth Lab de la Universidad de Harvard, profesor de economía política internacional en la Harvard Kennedy School. Ricardo, muy buen día. Gracias por estar con nosotros en la mañana de hoy.
RH: Gracias por tu amable invitación. Qué gusto estar de nuevo contigo, Ricardo.
CMR: Estás en el epicentro de este volcán informativo de estos días. Todo comienza cuando le mandas un artículo muy muy fuerte, creo que fue un post más bien al secretario Marco Rubio, donde le dices que ha perdido toda la confianza de los venezolanos. El secretario Rubio sorprende y le da una entrevista en exclusiva al buen amigo Sergio Novelli, donde -para algunos- aclaran los puntos del convenio, del acuerdo. ¿Cuál es tu primera reacción a esas declaraciones del secretario?
RH: Mira, yo te diría que yo he pasado muchos meses pensando que Marco Rubio conocía a Marco Rubio, que entendía sus motivaciones, su origen cubano, sus deseos por la democracia y bueno, entonces tenía mucha esperanza que él empuje la agenda de liberación y democratización de Venezuela. Después, claro, empezaron a aparecer cosas raras en la forma como Estados Unidos está manejando el tema Venezuela. Y entonces un poco la interpretación fue: bueno, que él está peleando, él está luchando por nosotros dentro de un gobierno donde hay intereses, otros intereses, algunos intereses más oscuros. Pero con el pasar del tiempo uno se pregunta, dentro del marco de discreción que tiene él, ¿qué cosas ha hecho que indiquen si vino a Venezuela a conquistarla y a extraer recursos de ella, o si vino a Venezuela a liberarla? Tú sabes que el monumento de la Segunda Guerra Mundial en el National Mall, en la explanada central de Washington, dice literalmente: «Vinimos a liberar, no a conquistar.» Yo pensé que habían venido a liberar, pero hay ciertos elementos que te hacen pensar que esa no es la prioridad y que de pronto la prioridad es conquistar. Y te voy a dar algunos de los elementos de juicio que yo creo que si fuese Sergio Novelli o si fuese Carla Angola o si estuviera en el negocio de ser periodista y entrevistar a estas personas, se las preguntaría.
CMR:A ver.
RH:La pregunta: Marco Rubio maneja el flujo de divisas del país. Él maneja el flujo de divisas del país, es el decreto presidencial. Los dólares de exportación de petróleo pasan por él. Él dijo que los iba a administrar para el beneficio de los venezolanos y que lo iba a tener a KPMG auditando todo. En 9 meses de gobierno no ha informado absolutamente nada: dónde están los dólares. Y lo que vemos los venezolanos es que el último dato de inflación, la inflación de julio que publicó el Banco Central de Venezuela, fue 19,9% en el mes. 19,9% en el mes es una tasa de inflación anualizada de 780%. Okay, 780%. Eso sugiere, ¿no?, un gobierno que está lleno de dólares gracias al hecho de que supuestamente subió la producción de petróleo, supuestamente, y vendimos petróleo que teníamos en inventario y además subió el precio internacional de petróleo y se eliminó el descuento que tenía el petróleo venezolano porque era petróleo sancionado. Entonces, supuestamente se mejoró el flujo de divisas del país. Nosotros lo que vemos es un gobierno que sigue imprimiendo dinero para pagar sus cuentas y que está generando una inflación de casi el 1000% anual. Entonces, y no nos ha dicho nada sobre dónde están esos dólares.
Ahora viene el caso de este acuerdo. Fíjate lo absurdo del acuerdo. Agarran todas las reservas de Venezuela, o sea, los mejores campos. Lomito, el lomito. Y no llaman a una licitación internacional, no le preguntan a las empresas: «Muéstrame tu capital financiero, cuánto puedes, tu capacidad de invertir, de levantar fondos. Muéstrame tu capacidad técnica, tecnológica, muéstrame tu capacidad gerencial. Y dime, ¿qué estás dispuesto tú a hacer a cambio del privilegio de tener acceso a este lomito petrolero?» Pues no hicieron eso. Agarraron una empresa escogida a dedo, una empresa fundada en el año 2024, anteayer, en Barbados, ¿okay? Y se lo entregan a esa empresa a cambio de nada y sin ninguna debida diligencia. Se lo entregan a Alejandro Betancourt. ¿Qué hace Alejandro Betancourt con esto? Bueno, se voltea y le regala el 35% de sus acciones al Departamento de Defensa Americano. Entonces, tú dirías: «Pero oye, así y gratis, o sea, Estados Unidos no pone un centavo, se queda con el 35% de esas acciones.» Además, Alejandro Betancourt, por su lado, promete al gobierno americano venderle el 20% de la producción al costo. Es decir, que el 55% de las utilidades futuras potenciales que generarían estos proyectos se lo lleva el gobierno americano sin haber metido un centavo. Entonces, ahora pidámosle a esta empresa que desarrolle esos campos. Esa empresa no tiene dónde caerse muerta, entonces tiene que agarrar y levantar fondos de otros y le tiene que decir: «Invierte aquí, que este es el lomito petrolero venezolano, invierte aquí conmigo.» Ahora, eso sí, de lo que tú ayudes a invertir, el 55% se lo lleva una gente que no ha metido un centavo.
CMR: ¿Por qué este negocio, Ricardo? ¿Por qué este negocio tan absurdo?
RH:Bueno, mira, yo creo, o sea, estuvo, te confieso que estuve hablando esta mañana con un americano muy respetado, muy, lo que llamarían aquí un latinoamericanista, tratando de hacerle la apología a Marco Rubio. Entonces dice que tenían mucha presión por anunciar algo ya que sirva para la campaña electoral y entonces el anuncio de que ahora agarraron el petróleo de Venezuela, que esos 65,000 millones de barriles duplican las reservas de Estados Unidos, y que además Estados Unidos va a recibir el petróleo al costo, etcétera. Entonces, todos son esos buenos anuncios, pero eso en primer lugar no está en el interés nacional de Venezuela en ningún momento. Desde 1917 que empezó a operar la Royal Dutch Shell, la Shell, en 1923-24 que entró Standard Oil of New Jersey, que se volvió la Exxon, ¿no?, Creole Petroleum Corporation. O sea, nunca había habido una relación tan abusiva con el gobierno americano. Jamás en la historia de Venezuela ha pasado algo tan depredador, tan rapaz como esta actitud hacia los recursos de Venezuela. Pero entonces ellos creen que eso vende bien en Estados Unidos. Ajá. Yo no puedo entender cómo eso venda bien en Venezuela.
CMR: Ahora, pero en Estados Unidos, incluso ayer, perdona la interrupción, Ricardo, The Washington Post había dicho, había en gran titular de primera página, había advertido que hay un riesgo porque esa bonanza petrolera no llega de manera inmediata, eso tarda años en llegar, y el galón de gasolina, que es lo que le va a servir al presidente para las midterms, no se va a haber modificado por más que anuncie el gran acuerdo con Venezuela.
RH: No, no, tú sabes, esta es una presidencia en Estados Unidos que vive de anuncios, no de realizaciones. Y en el momento en que no se materialicen las realizaciones, pues lo van a tapar con otro anuncio sobre otro tema. Esto no tiene nada que ver con la realidad, esto tiene que ver con el manejo mediático. Pero nosotros como venezolanos nos dejan una situación sumamente comprometida. Nuestro lomito petrolero se lo dimos a una empresa de “pacotín”, a una persona que sabemos la fuente de sus fondos, o sea, es el de Derwick, el que recibió unos 20,000 millones de dólares en contratos a dedo para la crisis eléctrica que no resolvió la crisis eléctrica, que supuestamente eso generó poquísimos megavatios adicionales de capacidad, pero se hizo sus reales. Así que ahora nos dicen y nos informan, como para mostrar sus credenciales, que él fue el que estuvo detrás de convencer a Padrino López y a Michael Moreno de lo del 30 de abril, que debido a eso, pobrecito, tuvo que salir de Venezuela, pero que Delcy lo trajo de vuelta y le dio todas estas concesiones. Delcy lo convirtió en el segundo productor venezolano, después de Chevron. A dedo. A dedo, porque se lo dio a dedo. O sea, que uno presume que es una relación muy íntima que tienen. O sea, básicamente le dieron el petróleo venezolano a Delcy o al pana de Delcy, y el pana de Delcy para justificar, o sea, como pago por ese favor da sus acciones al gobierno americano. Esto no tiene presentación.
Que puede venir quien sea a decir: «Sí, pero es que los venezolanos nos estamos muriendo de hambre. Tenemos que estar apurados en salir de esto.» Pero es que esto no acelera nada, esto retrasa todo.
CMR: A ver, quiero ir allí precisamente. Has entrado en el debate político venezolano y estadounidense con las declaraciones. Entonces sale Enrique Márquez a responderte de manera directa, a retarte de manera directa, y él dice, te reclama que tú no quieres el progreso del país porque estás pidiendo elecciones antes que el progreso, porque te estás negando a que lleguen esas ingentes inversiones de miles de millones de dólares. Él plantea que la cosa se haga en paralelo, ¿verdad? Elecciones o desarrollo político, democratización del país y la recuperación económica. ¿Tú estás oponiéndote a ello? ¿Qué opinas tú de eso?
RH: Mira, en primer lugar, yo creo que no le doy el beneficio de la duda a Marco Rubio sobre el tema de las elecciones. Yo creo que él habla de elecciones como una forma de apaciguar las cosas. Él habla de elecciones, pero en 9 meses no ha movido un dedo para adelantar la agenda electoral. Él no tiene nada que mostrar. Él dice: «Bueno, es que toma tiempo organizar elecciones.» Pero es que no ha empezado, no ha empezado ni en la letra a organizar las elecciones. No ha abierto el registro electoral permanente, no estamos cambiando el Consejo Nacional Electoral, no ha permitido la legalización de los partidos. O sea, no se ha avanzado nada en la agenda electoral. Entonces, que no digan que aquí hay una agenda electoral; que si hay una agenda electoral, que me la muestren, que dónde está la actividad de organización de algo que se parezca al marco para unas elecciones. Entonces, 9 meses han hecho cero, han hecho mucho para llevarse petróleo, han hecho cero en materia electoral. Entonces, primer punto.
Segundo punto: este arreglo no acelera nada, frena todo, porque le estás dando el lomito petrolero a una empresa que arranca con plomo en las alas. Una empresa, no se lo estás dando a British Petroleum, a Exxon, a Conoco, a empresas que tienen balance, que tienen capacidad financiera no, le estás invitando al talento venezolano que está manejando las empresas petroleras más grandes del mundo a que venga a proponer quedarse con el campo este o el campo el otro, el campo de más allá, de modo que haya muchos tratando de desarrollar el potencial petrolero. Se lo estás dando a una empresa de “pacotín” fundada anteayer. Eso no acelera nada. Okay. Entonces, a mí que no me vengan a hablar de que hay otros que priorizan el progreso de Venezuela.
Yo le he dedicado mi vida a pensar cómo los países progresan y a ayudar a países a progresar económicamente. Y he pensado mucho el tema de cómo se hace para progresar económicamente. Y en el caso de Venezuela, yo te diría que el principal problema económico de Venezuela es la falta de derechos. Es la falta de derechos. Como en Venezuela no hay derechos, el capital humano de Venezuela dijo: «Voto tierra y no juego más. Aquí no se puede planificar, aquí no se puede invertir, aquí no se puede pensar porque me quitaron todos los derechos. Aquí no hay ley, aquí hay caprichos.» Y este acuerdo petrolero es otro capricho. O sea, si fueses pana de Delcy, te hubiesen dado reservas petroleras. Pero no importa saber de petróleo, no importa saber de organización, no importa que compitan los que pueden ayudar al país. Esto es a dedo, pana de Delcy, pana de la cleptocracia de Mar a lago, y de ahí sale este cuento. Entonces, yo no sé por qué este señor habla como patriota en defensa de no sé qué. Yo le preguntaría: ¿dónde está el interés nacional en bendecir esta marramucia? ¿Dónde está el interés nacional?
CMR: Te asocia a María Corina Machado en su alocución grabada en video, y el caso de María Corina es preocupante. En una conversación con Moisés Naím en el día de ayer, él se refirió a cuando Marco Rubio dice: «María Corina es venezolana y puede regresar cuando quiera.» Moisés dijo: «Eso es cinismo por parte de Marco Rubio.» Y María Corina queda como al margen en todo esto. ¿Cómo ves tú la situación de ella? ¿Cuál es tu opinión política de lo que está pasando, ya que te han asociado?
RH: Mira, yo participé en las elecciones primarias en octubre del 23. Participé en el conteo de votos aquí en el centro de votación en Boston. María Corina Machado sacó el 93% de los votos aquí en Boston, que fue el mismo porcentaje que sacó en todo el territorio nacional. O sea, está muy claro que cuando se le dio chance a los venezolanos de elegir su líder, votaron por ella. Y está claro que cuando no la dejaron correr a ella y ella le levantó la mano a Edmundo González, ganó Edmundo González por paliza. Una votación más grande que la que tuvo el presidente más votado de Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt, más grande de la que tuvo Churchill, más grande de la que tuvo De Gaulle, más grande de la que tuvo Perón, más grande de la que tuvo todo el mundo. Entonces, en Venezuela hay un liderazgo político que no lo dejan expresarse. Estados Unidos cuando invadió Panamá dijo: «Aquí hubo unas elecciones que se robaron y dejaron al presidente que se ganó las elecciones como presidente del país.» Ellos tenían la opción de hacer eso mismo en Venezuela, pero decidieron no hacerlo. En vez de hacer eso, decidieron asociarse con Delcy y decidieron hacer negocios. Decidieron, porque detrás de esto estaba toda la cleptocracia de Mar a Lago, que no quieren a María Corina; de hecho, no quieren al Fondo Monetario.
Si quieres podemos hablar un poco del tema de la deuda, pero no quieren al Fondo Monetario porque dentro de esa cleptocracia están los tenedores de bonos que se quieren colar en el proceso de renegociación de la deuda, y entonces quieren hacer una renegociación sin el Fondo Monetario porque temen que una negociación con el Fondo Monetario sería más ventajosa para Venezuela. Entonces están acelerando también esa agenda.
Se les ha complicado por razones que desconozco, porque están retrasados con respecto a sus propios anuncios, pero hay una cleptocracia en torno a Mar a Lago que está detrás de Alejandro Betancourt, que está detrás de la renegociación de la deuda, que está muy presente en las prioridades del gobierno americano en cuanto a lo que hace en Venezuela.
Y yo creo que como dijo el primer ministro de Canadá: si no estás en la mesa, estás en el menú. Al liderazgo político venezolano representado por María Corina Machado y demás, no está en la mesa, está en el menú, lo quieren poner, se lo quieren comer. ¿Y entonces cómo hacen? Bueno, le prohibieron regresar a Venezuela, le devolvieron el avión, le cerraron el espacio aéreo cuando el avión iba a llegar. Ahora le están haciendo la vida imposible al gobierno de Panamá para que no le siga dando abrigo, y está en una situación extremadamente complicada de extorsión por parte del gobierno americano. Okay. Entonces, y ahora se aparece este señor, no sé si pagando el pasaje que le dieron para ir a Washington en su momento al State of the Union. Pero lo cierto es que a mí me parece extremadamente preocupante que líderes políticos venezolanos refrenden esta marramucia. Esto no tiene presentación, esto no van a tener cómo explicárselo ante la historia.
CMR: En ese contexto, Ricardo, ayer el propio Donald Trump desde la Oficina Oval, flanqueado por ese grupo de asesores o de ministros, vaya usted a ver, ha dicho que los venezolanos no están listos para elecciones porque recién les hemos sacado de una dictadura. A ver, qué debemos de leer allí.
RH: Bueno, nosotros participamos en las elecciones más injustas de la galaxia, las elecciones del 2024, y las ganamos por paliza. Entonces estamos hiper recontra listos, porque el problema —lo que no hay duda en Venezuela es dónde está la voluntad popular— y la voluntad popular no está detrás de Enrique Márquez. Okay. Entonces, nosotros sabemos dónde está la voluntad popular, y lo que no quieren es que esa voluntad popular se exprese, entonces inventan todo tipo de excusa.
Esa es otra mentira: que Venezuela no está lista para elecciones. Y creo que cometemos un error si nos —y esto lo dijo también ayer Moisés Naím en tu programa— si nos volvemos exquisitos en cuanto a la pureza de las elecciones, porque no es un asunto de 51-49. Venezuela no quiere esto, Venezuela quiere un cambio, y sabemos la dirección de ese cambio, y lo que no quieren es permitir ese cambio. ¿Por qué? Porque un liderazgo democrático legítimo en Venezuela no se va a arrodillar y a torcer de la forma como lo está haciendo Delcy con los americanos. O sea, esto es indigno para los venezolanos ver esta rendición de Venezuela, de sus recursos, de su futuro, para beneficiar un poder externo que te está dejando en el poder, y estás negociando un poco darle lo que te pide a cambio de que te dejen gobernar un poquito más.
CMR: Ricardo, lo has dicho hace un momento, has dedicado en buena parte de tu vida académica a estudiar cómo progresan económicamente las naciones. A ver, has hecho un planteamiento muy claro donde has criticado este acuerdo y has sido enfático al decir que eso no garantiza el progreso del país. Todo lo contrario, es una marramucia. ¿Cómo podríamos los venezolanos tener acceso a un progreso económico real? ¿Cuál sería el escenario verdadero sin que sea un escenario de esos idílicos, utópicos, imposibles de alcanzar?
RH: Mira, yo creo que la declaración de independencia de los Estados Unidos dice que los gobiernos se mantienen por el consentimiento del pueblo. Yo creo que nosotros no podemos consentir esto y no debemos condonar esto y no debemos legitimar esto. Creo que si quieren gobernar a Venezuela, tienen que gobernarla con nuestra anuencia, y si no tienen nuestra anuencia, le tenemos que hacer muy difícil la tarea de gobernar a Venezuela. Y creo que llegó la hora de hacer oposición de frente al gobierno de Delcy, llegó la hora de movilizarse, llegó la hora de protestar, llegó la hora de exigir que la democracia va a venir a Venezuela de la mano de nuestra lucha, no va a venir como un regalo de Marco Rubio.
Hacerle oposición al gobierno de Delcy de frente no es hacerle oposición al gobierno de Donald Trump. Bueno, será, será, pero en Estados Unidos se le está haciendo oposición al régimen de Donald Trump. O sea, Donald Trump ha atacado hasta a la Universidad de Harvard y le hemos ganado todos los casos en los tribunales. O sea, hay que enfrentar esto, que esto que se está haciendo es ilegal, inconstitucional, inmoral, impresentable. Entonces, ¿qué vas a decir? Bueno, no se le puede. Bueno, no. Trataron de prohibirle a Harvard tener estudiantes extranjeros y le ganamos el caso. En los tribunales le trataron de quitar a Harvard proyectos de inversión ya firmados, proyectos de inversión en investigación y desarrollo ya firmados, y en los tribunales lo echaron para atrás. Ahora están tratando de pasar esta marramucia. Bueno, nosotros tenemos que movernos para echar esto para atrás, ¿no? No somos mancos. No somos mancos, estamos unidos. Nosotros lo que hemos cometido, si algún error estratégico hemos cometido, es que el 3 de enero regalamos nuestra legitimación de lo que está haciendo Estados Unidos a cambio de nada, sin garantías, sin un “quid pro quo”. Yo te doy legitimidad a lo que tú estás haciendo a cambio de una agenda electoral, a cambio de mis derechos, a cambio de la liberación de presos políticos, etcétera. Eso no se hizo, y como no se hizo, como le regalamos esa legitimación y ya no teníamos el “leverage” para negociar, bueno, esa legitimación ahora hay que quitársela y volverla a negociar.
CMR: A ver, no especulemos sobre los eventuales escenarios de noviembre con las midterms, pero es evidente que luego de esas midterms al presidente Trump solo le quedan 2 años y no puede seguir en la Casa Blanca. Vendrá un nuevo gobierno demócrata, republicano, en fin. ¿Qué ocurre entonces con este acuerdo visto sobre todo desde Caracas?
RH: Mira, ellos creen que le han puesto unos candados, unos venenos a este acuerdo que lo harían muy difícil de echar para atrás, porque seguramente lo pusieron bajo jurisdicción internacional y vaya a saber las cosas que le hicieron firmar. Yo creo que si Delcy firmó ese acuerdo, Delcy era ilegítima, inconstitucional, es írrito ese acuerdo. Yo creo que si esta empresa le prometió regalar petróleo al gobierno americano, bueno, si esa empresa que le regale petróleo al gobierno americano, si esa empresa quiebra, no sé de dónde va a sacar el dinero para regalárselo al gobierno americano, pero eso no compromete a la República.
Y nosotros tenemos que empezar a pensar, todos, en los grados de libertad que tenemos. Pero lo que no puede ser es que nosotros dejemos que estas marramucias se hagan con nuestro país al costo de corto y largo plazo en contra del bienestar de los venezolanos. Porque, o sea, yo te quiero pintar un poco el escenario alternativo. Nosotros hace mucho tiempo pudimos haber organizado elecciones. Okay. Si tuviésemos un gobierno electo y ese gobierno quiere hacer un acuerdo de apertura petrolera, podríamos haber hecho un acuerdo de apertura petrolera negociado y hablado en la Asamblea Nacional, discutido en los medios de comunicación, etcétera. Este acuerdo se firma en secreto y nos vamos enterando por cuentagotas. ¿Sí? No, y que nadie lo ha podido leer. Esto no es, esto no se haría así en Estados Unidos, porque Estados Unidos es un país de leyes, pero como nosotros estamos en este limbo donde está Estados Unidos, pero no bajo la jurisdicción americana, entonces aquí pueden hacer los desastres y las marramucias que les da la gana. Y nosotros no podemos ser sencillamente convidados de piedra y quedarnos callados y mucho menos hacerle apología. ¿Okay? Nosotros tenemos que entender dónde está el interés nacional de Venezuela, aclarar el interés nacional de Venezuela y defender el interés nacional de Venezuela.
CMR: Ricardo, a raíz de la divulgación de este acuerdo hacia el fin de semana pasado, me vinieron algunas inquietudes a título muy personal, te lo digo como viejo amigo. Y me hice una pregunta, lo comenté, se lo consulté a Floralicia, y esa pregunta se le ha hecho a todos los amigos con quienes he conversado en este espacio a lo largo de la semana. Por alguna razón no te la hice al comienzo de esta conversación, pero para cerrar te la quiero hacer a título muy personal, Ricardo. Después de estos acuerdos, ¿qué es Venezuela hoy?
RH: Venezuela hoy es una colonia americana, una colonia americana que no está manejada por el Estado americano, está manejada por una cleptocracia de Mar a Lago, por un grupo de americanos un tanto desconocidos que no sabemos muy bien quiénes son, no los conocemos —me han dicho algunos nombres— pero que el régimen en Venezuela baila al son que le pongan, y se preocupa muy poco de los intereses de Venezuela, mucho de sus propios intereses pecuniarios, de sus negocios y del poder. Y lo que tiene que pasar es que tiene que haber un bravo pueblo que diga quién manda en Venezuela, y necesitamos que el bravo pueblo se despierte.
CMR: Te pregunta aquí una amiga desde Buenos Aires: por favor, señor Hausmann, indíquenos el camino a seguir para recuperar la democracia.
RH: Sí. Bueno, yo creo que nos queda una lucha política. No va a venir de la mano de Marco Rubio, no va a venir de la mano de un regalo americano. Va a venir del pueblo movilizado dentro y fuera de Venezuela, articulando nuestra visión, articulando nuestras aspiraciones y luchando por ellas. Tenemos mucho apoyo en Estados Unidos, hay que hablarle a la gente que nos quiere apoyar. Tenemos mucho apoyo en América Latina. Me han llamado líderes latinoamericanos a decir: «Mira, yo he leído esto, me parece un escándalo, me parece horrible, pero no queremos adelantarnos a hablar públicamente si no lo hace el liderazgo político venezolano.» Yo creo que el liderazgo político venezolano tiene que hablar, tiene que explicarle al país qué es esto, tiene que explicarle al país por qué esto no está en el interés nacional de Venezuela, por qué esto no ayuda a Venezuela ni en el corto ni en el largo plazo. Esto más bien le hace daño a Venezuela, le hace daño a la recuperación de Venezuela, y que también la democracia no nos la van a regalar. Vamos a tener que luchar por ella, y para luchar por ella tenemos que hacer la gobernanza de Venezuela en el corto plazo incómoda.





