¿Qué somos como país? – María Sol Pérez Schael

“Al mirar esta secuencia de dos siglos de tragedia, no puedo sino preguntarme ¿qué somos cómo país?, ¿cimarrones?, ¿resentidos?, ¿ambiciosos?, ¿podremos escribir una historia diferente?”

Publicado en: Papel Literario

Por: María Sol Pérez Schael

En el 2021 publiqué en este mismo Papel Literario un artículo titulado “El saludable gusto por lo amargo” (1). Reflexionaba en ese entonces sobre lo ocurrido a raíz de la elección de 1999, año que inauguraba, en mi opinión, la repetición compulsiva de ancestrales resentimientos (2). Hoy, cinco años más tarde, regreso con esa misma preocupación, para intentar esta vez, hacer el trabajo de topógrafo, y delimitar los contornos de una cultura que repite

Siglo XIX

Los setenta años que siguen a la De claración de Independencia en 1830, retratan un territorio disputado por caudillos militares enguerrillados y autoritarios. Serán años de gobiernos a la brava, en un quítate tú para poner me yo (o los míos).

Hegemonía de Páez (1830-1847)

Páez impone el movimiento separatista de la Gran Colombia, La Cosiata (“La cosa embrollada que no tenía nom bre” según Rosenblat) (3), y enseguida lo adversan los generales José Tadeo y José Gregorio Monagas que desean permanecer en la Gran Colombia. Esa confrontación (más otras menos impor tantes) regirá la política del siglo XIX. No fueron años tranquilos. Un primer civil aparece en nuestra historia y es de corta duración, José María Vargas, al ganar las elecciones en 1835 contra el designado por Páez (el general Carlos Soublette). Intento fallido, pues debido a los conflictos provocados por el gene ral Santiago Mariño al lanzar la “Revo lución de las Reformas”, Vargas reco noce que no tiene poder para gobernar y renuncia al cabo de un año (4). El ge neral Carlos Soublette termina el perío do (1835-1837). Páez regresa a su segun do gobierno (1839-1843). Luego lo sigue de nuevo su elegido, Carlos Soublette, hasta 1847, y entonces estallan nuevos saqueos e insurrecciones liderados por Ezequiel Zamora (el joven pulpero de Villa de Cura que llama a “la gue rra contra los godos”) (5). Lo apresan, lo liberan y se asocia a la lucha contra Páez. Esas insurrecciones darán inicio a los 12 años de la hegemonía de los ge nerales Monagas.

El Monagato (1847-1859)

El General José Tadeo Monagas asu me la presidencia en 1847 no sin con flictos. Hay sublevaciones y resistencia armada, y en el interín, Páez asalta el Congreso, pero fracasa y va al exilio. En 1850 J. T. Monagas controla la si tuación y hace que el Congreso elija a su hermano el general José Grego rio Monagas, para el período de 1851 a1855. Se rebelan los paecistas en los llanos, y se crea un gobierno rebelde provisional en Cumaná. Un terremo to y maremoto (julio de 1853), seguido de una epidemia de cólera aplaca la si tuación. En 1855 los congresistas vuel ven a elegir a José Tadeo Monagas por un período alargado a 6 años, pero dos años más tarde, en 1859, se alza el gene ral Julián Castro, con su Revolución de Marzo (evento que prepara la Guerra Federal) y J. T. Monagas va al exilio y el General J. Castro alcanza a gobernar diecisiete meses. En seguida comienza la guerra civil.

Guerra Federal (1859-1863)

Se inicia la época de revanchas anun ciadas por Ezequiel Zamora, un civil que en 1846 se levanta en armas con las consignas “mueran los blancos” “hagamos una revolución para los indios”. Zamora, asociado a los Monagas, organiza campañas contra Páez, pero muere de un balazo en 1860. Guzmán Blanco, que se había unido a la revuelta, va al exilio. Páez regresa a poner orden, y permanece dos años en el poder, luego viene su elegido, el general Juan Crisóstomo Falcón para el período 1863-1868, pero lo destituye la Revolución azul del anciano José Tadeo Monagas. Como Monagas está moribundo, el Congreso elige a su hijo Jo sé Ruperto. El Zulia se independiza y el General Guzmán Blanco invade el país en 1870 liderando la Revolución de Abril. Conquista Caracas y así termina el monagato.

El Guzmancismo 1870-1898 (7)

Los gobiernos Guzmancistas serán: un septenio 1870-1877, un quinquenio (1879-1884) y un Bienio 1886-1888). En su primer mandato encontrará resisten cias de los conservadores y alzamien tos en oriente y occidente. Controlará la situación y en 1877 se va a París. Im pondrá sucesores y al presentarse si tuaciones de inestabilidad (saqueos y alzamientos fallidos), regresará al país a poner orden. Finalmente, el “Ilustre Americano” muere en 1899.

Siglo XX

Si el S. XIX fue un siglo de caudillos y revueltas, el siglo XX será de golpes mi litares, dictadores y revolucionarios.

Los andinos al poder (1899-1935)

Cuarenta años de generales andinos co mienzan con la Revolución restaurado ra 1899 de Cipriano Castro, al regresar de su exilio en Colombia. A su gobierno lo asedian el Mocho Hernández, alza mientos en Guayana y en los llanos, ba tallas por aquí y por allá. Entonces Cas tro reorganiza el ejército y, enfrenta a la New York and Bermúdez Company. Hay el bloqueo americano, y en un descuido, deja a un substituto (es costumbre) y el encargado de guardarle el puesto es el general Juan Vicente Gómez.

Dictaduras (1909-1945)

La primera, más larga y cruenta (35 años) será la de J. V. Gómez. El supues to “pacificador” gobierna a punta de grillete y perno en la Rotunda (ilustre antecedente del Helicoide actual), y a su muerte lo siguen dos generales: López Contreras entre 1936-1941, un gobierno sin par dos y sin garantías constitucio nales, e Isaías Medina Angarita 1941 1945, quien inicia una apertura demo crática al legalizar partidos, incluso el partido comunista. Como es costumbre, Medina designa su candidato a la suce sión, un civil, Diógenes Escalante, pero enloquece. Luego nombra a Ángel Biaggini y se produce un golpe de Estado. Golpe de Estado cívico-militar conoci do como Revolución de Octubre (1945), protagonizado por Rómulo Betancourt y Marcos Pérez Jiménez. Asamblea Constituyente (1946-1947). Elecciones universales y directas por primera vez en 1948. Trienio Adeco (1945-1948): en 1948, Ró mulo Gallegos (un civil) gana las elec ciones y lo derroca un golpe de Estado. Golpe de Estado militar (1948-1952): El general Delgado Chalbaud instaura una junta de gobierno (9), pero es ase sinado por Rafael Simón Urbina, un re volucionario antigomecista en los años Dictadura del general Marcos Pérez Jiménez (1952-1958). Se construyen au topistas y se crea la Seguridad Nacional y la cárcel de Guasina (equivalentes de la Rotunda de Gómez y al Helicoide ac tual). Después de 6 años de dictadura se alza el general Castro León, y también la base aérea de Maracay. El dictador huye.

Junta Militar y Civil de Gobierno (1958-1961) (10).

PAUSA / HÉCTOR POLEO

Se abre el período democrático

Democracia y guerrillas FALN (1961 1969): Rómulo Betancourt gana las elecciones, y lo adversan las derechas y la izquierda. Rafael Leónidas Trujillo le hace un atentado. Hay golpes falli dos: el Barcelonazo, el Carupanazo y el Porteñazo, más el atentado al tren de El Encanto y la invasión de Machurucuto.

Pacificación (1969-1983).

Estos serán los 13 años de paz democrática

Los años de las crisis (1983-1999).

1983: El viernes negro.

1989: Caracazo.

1992: Golpe de Estado fallido (H. Chávez).

1993: Destitución del presidente CAP.

1993-1994: Gobierno interino Ramón Velázquez.

1995-1999: Gobierno de Caldera (el Chiripero).

1995: Crisis Bancaria.

Siglo XXI

Años del derrumbe y de la ruina del país (1999-2026). 2026: captura de N. Maduro.

2026: Gobierno conjunto (no electo) de DT y Delcy Rodríguez.

Al mirar esta secuencia de dos siglos de tragedia, no puedo sino preguntar me ¿qué somos cómo país?, ¿cimarro nes?, ¿resentidos?, ¿ambiciosos?, ¿po dremos escribir una historia diferente? A esas interrogantes le agrego una re flexión que escribí en aquel artículo de enero de 2021: “El resentido, al igual que el paranoico y el complotista que toma su estupidez por inteligencia, al no querer digerir su sufrimiento se con vierte en una tarántula (Nietzsche) (11) que teje cuidadosamente la tela en la que quedará preso (…). El hombre que resiente no tiene un fin realizable en la vida, solo aspira a la destrucción del otro y, en la medida en que se convence de que no es la única víctima, pues la injusticia es global, el resentir se trans forma en un delirio victimario”

 

 

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