Ellas también están presas – Karina Sainz Borgo

Publicado en: ABC

Por: Karina Sainz Borgo

Carmen Teresa Navas, ‘viuda de Quero’, es una venezolana de más de 80 años. Madre de Víctor Hugo Quero Navas, un hombre de 51 años arrestado el 1 de enero de 2025, ha denunciado durante más de un año la falta de información oficial sobre el paradero de su hijo. Carmen Teresa tiene la piel color canela y brillante, el cabello corto, completamente blanco, que suele llevar peinado en un minúsculo moño. Sus ojos son verdes y lucen exhaustos. En varias fotografías y vídeos aparece vestida de forma modesta, con blusas sencillas y colores sobrios. Sostiene documentos o carteles con la foto de su hijo y habla ante las cámaras con serenidad. «Agradezco de todo corazón que me den fe de vida de dónde está mi hijo, si está vivo, porque en estos 14 meses que van corriendo no lo he visto una sola vez». «En la condición en que se encuentre yo quiero saber de él. Que me lo hagan saber, por favor». «Tengo 82 años, ¿cómo es posible que me tengan en este vaivén, en esta angustia tan grande?».

Esas han sido sus palabras. Una y otra vez reclama lo mismo sin obtener respuesta. Acompañada por la organización Foro Penal, Carmen Teresa Navas ha acudido a tribunales, sedes de organismos de seguridad y al Ministerio Público para exigir una fe de vida de su hijo y el lugar donde estaría recluido. Esta mujer vive en la parroquia Caricuao, al suroeste de Caracas, una zona residencial popular construida en gran parte durante las décadas de 1960 y 1970 para familias trabajadoras. No consta un registro oficial del número de madres denunciantes, pero las cifras de Foro Penal (entre 700 y más de 1.000 presos) permiten inferir que centenares de ellas han protagonizado denuncias públicas o acciones legales. Son las principales portavoces de los casos.

En las vigilias frente a cárceles o tribunales predominan mujeres mayores. Sus hijos están presos. Ellas también.

Fanny Lozada, madre de la presa política Ariannys Araujo Lozada, pidió la liberación de su hija hasta desmayarse, exhausta de tanta angustia. Yarelis Salas murió de un infarto después de participar en vigilias frente a la cárcel de Tocorón.

Ella también exigía la liberación de su hijo Kevin Orozco, de 21 años. Carmen Dávila, madre del médico Jorge Yéspica Dávila, murió sin saber que su hijo había sido excarcelado tras más de un año detenido. Omaira Navas, madre del periodista Ramón Centeno, falleció tras sufrir un ictus días después de que su hijo fuera liberado tras casi cuatro años en prisión. La desesperación induce a la organización, a una lucha que libran los principales colectivos de madres y familiares de presos políticos en Venezuela: el Comité de Madres en Defensa de la Verdad y el Comité por la Libertad de los Presos Políticos, además de redes informales apoyadas por ONG como Foro Penal. Desde 1975, la ONU oficializó el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer. Va por ellas, por personas como Carmen Teresa, esta columna.

 

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