El caos devorador – Alicia Freilich

Por: Alicia Freilich

La revolucion devora a sus hijos ,esta frase  remite al  mito romano que santificó a Saturno su divinidad  suprema porque se tragó  a sus descendientes directos. No hay novedad.Es una  costumbre repetida  sin tregua. La teórica   Revolución Francesa    guillotinó a sus creadores Danton a  la cabeza  y sucumbió después  bajo su terrorismo gubernamental. La Rusia bolchevique de Stalin asesinó  a Trotski ,luego a sus adeptos, asegurando con ese modelo su  permanencia como  Estado Terrorista,hasta hoy.  El  Ayatola  de cualquier nombre propio  repite  de inmediato la misma tradición iraní  con sus actuales  proxies  en todos los continentes.

La Venezuela chavista no  fusila en paredones al estilo del  inicial castrismo ,  liquida opositores mental y físicamente a fuego lento en el Helicoide capitalino y sucursales del interior donde la muerte llega por ausencia de acceso médico  y ronda  en  la presente agonia  de  casi mil presos producto de  secuestro, prisión,tortura y despariciones forzosas sin derecho al debido  proceso judicial.

Frente a la extracción de Nicolas Maduro y Cilia Flores ejecutada por la CIA y la DEA,  los  ilegitimos  Fuerte Tiuna, Miraflores,  más la ONU, OEA,CPI con los actuales  presidentes de Brasil,México.Colombia,la España de Sánchez y Zapatero,  para nombrar los más elocuentes en su  “neutralidad soberana”, durante un cuarto de siglo  se ocuparon de este  drama en  sus   reuniones de emergencia, enviaron testigos para verificar in situ, publicaron resultados  de investigaciones, algunas a  fondo.Todo eso para  justificar el altísimo costo de sus enormes  burocracias. Ninguno propuso que se aplicaran bloqueo y  boicot comerciales, retiro de personal diplomático a  dirigencias con mafias  locales y  mundiales  que siguieron en conexión con el  narcorégimen militarista.El saldo de esta oratoria para el   mercadeo amoral se reparte entre bolsillos de militantes y enchufados revolucionarios, sus clientes  foráneos, la compra de antiguos y   modernos  instrumentos  para la represión.

Eso  permite que ahora mismo la tiranía se afiance ligada al caos de  instituciones y mandatarios electos  democráticamente que  se encuentran   también  al borde del abismo pues comercian con asesinos  los bienes materiales de cada nación  sin que les importe su sistema político. En ese desorden funerario ya internacional  participan  cuervos de dictaduras y tiranías criminales que se agreden y traicionan  entre si,  el quítate tú para ponerme yo, un proceso interno  que otra vez puede  culminar como lo advirtió Simón Bolivar: “Compatriotas,  la violencia de la fuerza arrastra consigo los principios de la autodestrucción”.

En efecto, la Revolución castrochavista está  devorándose y le abre puertas a los  imperialismos de cualquier signo que le convenga  pues La culpa no es del ciego sino de quien le da el garrote. En este caso  mercadean la todavía  riqueza mineral  pública nacional a cambio del permiso para  perpetuar su poder ilegitimo de fuerza  brutal apoyado por las  democracias cuya inacción las convierte automáticamente en  cómplices de los verdugos.

Las legítimas  autoridades venezolanas  elegidas el 28 de julio del 2024 en comicios cuyos resultados pueden verificarse  analíticamente via digital y cuando la necesidad obligue desde  sus originales protegidos  en el archivo nacional panameño, son las únicas autorizadas para que en  el momento propicio  asuman   el usurpado poder constitucional  y entreguen  su  constitucional  libertad  a la sufriente   masa de  víctimas. No hay otra manera correcta para rescatar la imperfecta y perfectible   democracia.

Todo lo demás es compraventa  caótica para engullir con avidez la sagrada voluntad popular.

 

 

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