El narciso ignorante y brutal – Fernando Rodríguez

Publicado en: El Nacional

Por: Fernando Rodríguez

Sin duda, los hombres y mujeres que acceden al poder máximo de un país varían enormemente en cuanto a sus virtudes intelectuales, psicológicas y morales. Y, por supuesto, esto es más o menos problemático en la medida del poder del país que preside en el planeta.

Se supondrá ya que vamos a hablar de Donald Trump. Y digamos que es una suerte de análisis psicologista, sin duda más modesto que el que viene prevaleciendo sobre una suerte de mutación geopolítica que acaba con al menos un siglo de ordenamiento global. Y también, y sobre todo, agrede valores esenciales a la democracia que han constituido y regido la modernidad, lo cual no significa que estos no hayan sido golpeados, y muy duramente, en el pasado. En todo caso, no sobra la modalidad psicológica para al menos afinar esos otros niveles del análisis.

Muy sintéticamente, digamos que en Estados Unidos ha habido en fechas recientes presidentes muy bestias, un arquetipo es George Bush, hijo. Y los ha habido muy formados intelectual y políticamente como Barack Obama. Por supuesto que eso ha pesado en sus gestiones y en sus efectos globales. Pero no hay otro caso en el que coincidan tal número de taras psíquicas e intelectuales como en Donald Trump. Incluso es difícil encontrarla en sujetos comunes. Lo cual es ya de por sí un peligro grande, dado el poder que administra.

Ante todo, Trump es un narciso patológico, aquel que incapaz de enfrentar los desafíos vitales adultos se retrotrae a actitudes infantiles gratificantes (Freud). Pero además de eso y para limitarme, es mentiroso a más no poder, en su pasado período fuentes muy serias le contaron decenas de miles. Mercantilista capaz de comprar y vender lo que sea y cueste lo que cueste, por ejemplo, empatarse con la dictadura venezolana. Violentista que quiere el Nobel de la Paz, dice que prepara una invasión a Irán, aunque a lo mejor es mentira. Impúdico auto elogiándose. Racista, que quiere masacrar a los migrantes, en un país famoso por su riqueza migratoria. Oportunista que, por ejemplo, quiere venderle derechos de Ucrania a su amistad con Putin. Bruto que odia la cultura, la ciencia, las vacunas, las universidades, los libros, la defensa del clima, etc.

Pero queremos detallar mínimamente su última hazaña, la Junta para la Paz de Gaza. Donde, para empezar, no hay palestinos, el racismo seguramente. Y no hay que olvidar que como siempre Estados Unidos cabroneó a Netanyahu en su espantoso genocidio en la región. Se nombró, él se nombró, él, director vitalicio –por fortuna es de edad avanzada- y convocó hasta cuarenta países, de aquí y de allá, Paraguay y Arabia Saudita, para hacerle la competencia a la ONU a la cual odia. Pero la cosa le ha salido tan torcida que ahora quiere convivir y apoyarse en ésta, mañana probablemente se olvidará del asunto. Por ahí hay un yerno con un proyecto de reconstrucción, el caballero quiere mucho a su familia y su bienestar. En el fondo todo esto es un estupendo ejemplo de su sueño mayor  de convertirse en el rey del mundo, ni más ni menos.

Para finalizar, un toque a esta Venezuela surrealista en que el estelar destino político de dos damas depende en última instancia de sus deseos, tan caprichosos, tan pendejos. Y de paso dejó un inolvidable deshonor en los que nos la hemos jugado alguna vez por este país con su avioncitos y soldaditos criminales que nos han convertido en colonia, como cuando Emparan, antes del 19 de Abril.

 

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