Espíritus calzados al revés - Carlos Raúl Hernández

Espíritus calzados al revés – Carlos Raúl Hernández

Publicado en: El Universal

Por: Carlos Raúl Hernández

Juraría haber leído el término anocracia (poder neutralizado, vacío de poder) al creador de la teoría moderna del dinero (y de la inflación), Martín Azpilcueta (siglo XVI), un duro de la escuela de Salamanca, pero varias IA me dicen que estoy equivocado (veremos) Lo usa Martin Buber a mediados del siglo pasado, evoluciona entre los “teóricos de la conciliación”, Benjamin Cole y Mathew Marshall (Polity Data) y finalmente lo toma la politóloga Barbara Walter e investigadores de la CIA. Definen anocracia como un estado de alta fragilidad institucional, que bordea la guerra civil, en autocracias que evolucionan a la democracia, y democracias que involucionan al autoritarismo.

Relaciono el documento de tres jerarcas de nuestra Iglesia con la importancia vital que dan los mencionados politólogos a los factores de poder y líderes, en situaciones de fragilidad institucional. La conciben “esencial” para evitar desenlaces fatales o contraproducentes. El documento de los prelados contiene elementos valiosos y convendría separar y reorganizar las ideas contenidas, para que, al entrechocarse, no disipen su utilidad. Hace falta en él una clara discriminación entre medios, objetivos y resultados, lo que destaca al exigir democracia plena ex ante, como un requisito, cuando ese será el resultado de un proceso complejo.

No tiene sentido desenterrar el 28J, fecha que resume todas las pifias de que es capaz el homo sapiens, motivo de vergüenza y que ya Marco Rubio electrocutó con toda frialdad. Vale pensar que los honorables obispos deben consultar antes de emitir sus valiosas opiniones. Todos acompañamos la aspiración a llegar a la democracia plena según la entiende Polity Data, pero hay que pasar el Rubicón de un bloque de políticas estabilizadoras, productivas y normalizadoras, con elecciones libres sin presencia de la lucha de clases. Por otro lado, parte del establishment norteamericano tiene claro que los venezolanos no hemos demostrado capacidad para vivir en y mantenerla democracia.

Las generaciones de relevo de AD y Copei, le dispararon hasta matarla. Y las emergentes a partir de 1993, en 27 años demuestran ser iguales o peores. Las últimas comparecencias de algunos responsables directos de estos 27 años de cretinismo culminado el 3E, continúan impertérritos su marcha inmutable hacia el caos. Hay varios precedentes y no olvidemos que de igual manera los bolivianos propiciaron 40 golpes militares en 35 años. Cole, Marshall y Walter, tienen su propio cuadro de cuantificación, un eje de coordenadas cartesianas que va desde (+10) calificación de las democracias plenas (Noruega, Dinamarca, Chile, Uruguay, México) hasta (-10) de dictaduras totales, impermeables (Norcorea, Arabia Saudita)

Las que están en las puntas de la curva no se desestabilizan, pero sí las ubicadas en la franja anocrática entre -5 y +5. Los creadores de la teoría plantean que, sin plena claridad de las élites sobre el gradualismo y progresividad necesarios para los cambios, crecen los riesgos, porque estos generan expectativas, demandas y hambre de más cambios y hay que evitar que confluyan y reaccionen juntos. Si se sueltan todos los tornillos al mismo tiempo, se cae el motor. La anocracia nace de “partidos vacíos” sin ideas sobre el país, pero ahítos de odio y ambición, más bien facciones destructivas, jefes sin sentido estratégico que tienden a dejarse llevar por la opinión pública o por humores. Podrían llevar a EE. UU a buscar un Bordaberry.

En nuestro país el contexto económico comporta serios peligros: desbordamiento de justas demandas salariales que podrían conducir a una hiperinflación; y la anti sinapsis de cabecillas de turno, les hace creer que su deseada caída del gobierno provisional les abriría la puerta después de 27 años de fracaso sostenido (de Walmart los hubieran botado hace 26). Connotados aceleracionistas, de izquierda y derecha, Gilles Deleuze, Felix Guattari, Nick Land, Peter Thiel, pretendieron “agudizar las contradicciones” para desenlaces “prontos” y destruir el sistema. En la España del 36, con ese fin, la izquierda aceleracionista sacó de su casa y asesinó al jefe de la Falange, Calvo Sotelo.

A su vez, matones de derecha ejecutaron al teniente Castillo, jefe de las brigadas armadas del PSOE. El caos civil impulsó el levantamiento de Franco. En Chile el Frente Manuel Rodríguez asesinó al senador Jaime Guzmán, amigo de Pinochet, para precipitar un golpe militar y sacar del poder al “derechista” Patricio Aylwin, e “iniciar la revolución”. La premura de algunos políticos puede tener que ver más con hacer ingobernable el país que con intenciones constructivas. Piensan que el ánimo maximalista podría hacer rodar la cabeza de Delcy Rodríguez, sin darse cuenta que no tienen ni una molécula de poder para sustituirla y mantenerse, a menos que lo impusieran quienes todas las semanas le ratifican su apoyo.

Para que gobiernen los radicales, tendríamos que convertirnos en Estado libre asociado bajo custodia del ejército norteamericano, como ellos aspiran. Siempre la misma jugada de “la salida”, “las guarimbas”, “la hora cero”, “la presidencia provisional” y la joya de la corona: la abstención. Recordé estas cosas ante varios episodios diferentes: la estratagema contra la presidente Rodríguez y las griterías de algunos activistas desaforados. Por fortuna para los que aspiramos a un final feliz de esta historia, los representantes de la anarquía se ponen en evidencia. Insinúan debilidad de la presidente, aunque Trump y Rubio semanalmente la elogian y ella toma cada día medidas más audaces. Otros quieren restarle méritos porque “los gringos la pusieron ahí”

Y la respuesta es la pregunta misma: “¿y por qué la pusieron precisamente a ella y no a otro?”. Un amigo burlón me decía “si yo hubiera nacido en Lanús, Argentina, tal vez sería Maradona”. También da risa ver antimaduristas frenéticos, ofendidos porque “ella traicionó a Maduro”, campaña en la que se movieron poderosos factores internacionales. Para este 4F, comienza la estratagema para “demostrar la ingobernabilidad” del experimento, como han hecho siempre los extremistas las coyunturas parecidas. Lo más fácil es mover 30 adoctrinados para crear caos urbano, generar víctimas, heridos, detenidos, y así denunciar la represión.

Da la asombrosa impresión de que liderizan, aún hoy, como en estos 27 años, activistas de base con exceso de ambiciones a quienes la fortuna colocó donde no debían estar, “espíritus calzados al revés”, diría Moliere. Es la repetición leninista de 1917; mientras Rusia celebraba la caída del zarismo, Lenin publicó la Tesis de Abril, donde proponía derrocarla. Y fue lo que impidió Betancourt, cuando después del 23 de enero comunistas y una parte de AD pensaron que había llegado la hora soviética y se fueron a la lucha armada. El plan actual es descomponer en bloque de poder: políticos, empresarios, medios, Iglesia, militares, para “derrocar al régimen”. “Sin ninguna burla y con el mayor respeto, permítanme reírme de Ud.”. (Cantinflas).Y finalmente, parece que Edmundo se desmontó de la aceleración.

 

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