Los Nuevos Mitos – Ismael Pérez Vigil

Publicado en: Blog personal

Por: Ismael Pérez Vigil

Después de un mes de fútbol, con árbitros no siempre justos y el VAR, quizás ahora se entienda mejor eso de las “reglas del juego”, aunque las electorales, a las que estamos sometidos, no son comparables. Las “reglas del juego” que tenemos sabemos que ciertamente no son justas y no vale la pena argumentar de nuevo porque no lo son; no es tampoco un consuelo decir que “…lo tomas o lo dejas”, porque esas son las “reglas del juego; tenemos el deber de hacer lo posible por cambiarlas, pero entre tanto, también tenemos el deber de sacarles el mayor provecho y evitar lo más posible los prejuicios que nos causan.

Pero, al final, esa es “nuestra situación”; no tenemos otra y no hay muchas posibilidades de cambiarlas, al menos por ahora, no para este proceso. Examinemos por tanto como podemos atenuar sus perversos efectos, a partir de nuestra estrategia, las medidas que podamos tomar, lo realizado y lo por realizar.

Algunos logros.

1) Logramos, contra todo pronóstico, mantener la unidad de los factores de la oposición democrática y un candidato unitario con obvias posibilidades de ganar el 28J.

2) También contra todo pronóstico y trabas, logramos realizar un proceso de elección Primaria, que dio legitimidad a la candidatura unitaria, por más que debido a situaciones sobrevenidas, ninguno de los que fue candidato en la Primaria, quedó como candidato unitario.

3) La líder surgida, indiscutiblemente, del proceso de Primaria y el candidato finalmente seleccionado, están desarrollando una campaña electoral −por muchas razones distinta a las que hemos conocido− muy exitosa, con muy escasos recursos y sometida a la violencia y acoso de las fuerzas que apoyan al candidato del gobierno y sus aliados.

4) Con dificultades, críticas, algunos enfrentamientos y la desconfianza de los que observan desde la distancia, se ha logrado desplegar una estructura electoral, para ayudar a movilizar a los votantes y cuidar los resultados del 28J en más del 98% de las mesas electorales dispuestas para ese día, según nos informa la Plataforma Unitaria.

5) Se está haciendo frente a todo el arsenal con el que permanentemente nos bombardean por redes sociales, con desinformación, rumores, mentiras y es de lamentar que hay muchos que se convierten, conscientemente o no, en voceros de la narrativa oficial, para desmotivar, desmovilizar e incrementar la abstención.

Pero, a pesar de estos logros, se han ido generando nuevas amenazas y riesgos con los que debemos lidiar diariamente.

Los nuevos mitos y riesgos.

He descrito en oportunidades anteriores acerca de cómo desechar algunos mitos electorales que pueblan nuestra cabeza y se convierten en amenazas: los fraudes electrónicos, la vulneración del secreto del voto, la usurpación de la identidad de los electores, etc. no voy a repetir ahora esos argumentos; pero, sí quiero comentar los nuevos riesgos y amenazas que van surgiendo a medida que se acerca la fecha electoral y que acrecientan los temores del elector.

1- La llamada “Guerra de Encuestas”, no fue tan cruenta en esta oportunidad, aunque surgieron “nuevas” encuestadoras, con “sorpresivos” datos acerca de cuál es la inclinación, voluntad y decisión de los electores. Ahora surgen también algunas interpretaciones acerca del “emparejamiento” de los candidatos que polarizan la elección, con supuestos argumentos estadísticos y “tendencias históricas”, con las que se pretende demostrar que no es cierto lo que dicen la mayoría de las encuestas, serias y no serias, y que también es falso lo que vemos y percibimos en la calle, día a día, pueblo a pueblo, cuando los candidatos realizan sus campañas. Con relación a la interpretación del “emparejamiento” de las cifras entre los dos principales candidatos, no voy a hacer juicios de valor acerca de si la interpretación de las cifras responden más a intereses personales y deseos de justificar el triunfo de un determinado candidato o el del gobierno, o si responde al supuesto “sesgo predictivo histórico” de esas encuestas, como argumenta uno de los “intérpretes”, un conocido economista, asesor de candidatos presidenciales.

No soy especialista en estadística o en interpretación de encuestas, ni pretendo serlo, pero con relación a esa “interpretación”, sé que es un error tomar datos y comparar encuestas sobre procesos electorales de distinta naturaleza −presidenciales, regionales, referendos− o como me dice un amigo, que si es estadístico, que no es correcto hacer análisis estadísticos a partir de “Un registro electoral donde una parte importante de los electores inscritos no va a votar…(eso)…debe prender las alarmas sobre usar los registros históricos.” De igual manera, opina otro amigo, igualmente estadístico, que quiere mantener su anonimato: “…utilizando los mismos números y analizando de varias maneras los datos −de quien pretende ese “emparejamiento” − y desechando datos extremos de encuestadoras a favor o en contra de candidatos o corrigiendo por sesgo en elecciones anteriores, de ambas formas se llega a una diferencia de al menos 22%, con 61% a favor de Edmundo González Urrutia versus 39% a favor del candidato del gobierno.”

No vale la pena que yo siga argumentando; a quienes deseen profundizar más sobre la legitimidad de los supuestos “emparejamientos” en las encuestas, les sugiero un trabajo del economista Omar Zambrano, que se puede consultar en el siguiente vínculo: https://bit.ly/4bR6QQc.

2- La maquinaria de las fuerzas que apoyan al gobierno se nos presenta como aceitada, fuerte y poderosa. Esa maquinaria tiene tres componentes: los recursos del estado −nacionales, regionales y locales− de los cuales se abusa; algunos componentes militares y policiales, que hemos visto que se utilizan en la campaña oficialista; y el partido de gobierno, el PSUV, que es en efecto, principalmente, una maquinaria electoral. Recientemente, en el “simulacro electoral” del CNE que se llevó a cabo el 30 de junio, vimos desplegarse esta “maquinaria”, especialmente en algunas zonas y centros electorales muy notorios, en donde obviamente se quería hacer un “efecto demostración”.

Reproduzco, en desorden, los comentarios de un testigo en el oeste de Caracas, que informó, el mismo día del evento, acerca de su impresión, la cual reproduzco, con comentarios míos entre paréntesis:

“Vimos establecidos los llamados puntos rojos (ahora azules o de otros colores), en la UENB Pedro Fontes integrada por funcionarios de Alcaldía Libertador, Hospital Pérez Carreño, CDI, Clínica Popular, urbanismos de Misión Vivienda, Jefes de Calle  responsables de cajas CLAPy beneficiarios del CLAP… Cuentan por las caras porque los conocen… funcionarios de nómina menor de la administración pública y culto evangélico…Se repasaba cara a cara a la gente, antes y después, de pasar por el centro de votación y se enviaba una nota de audio, tanto a un grupo de WS como al coordinador…Había testigos de los 13 partidos del Polo Patriótico grabando a la gente y sacando fotos con los celulares; todos tenían que sacarse la foto fuera del Centro de Votación… (el propio autor de la nota publicó la suya) … era impresionante la importancia que se daba al registro fotográfico… Mucho nerviosismo en quienes tienen las listas. Capaz los números no están dando…Pasan de tres y cuatro veces con las listas y verifican por las caras, tal cual «pasar lista»… Si esto ocurre a las 2:30 pm, la acción no va tan bien como suponían… Cuidan las listas como si fueran la vida… Cuando llegaron 6 GN y la cosa se puso más lenta… Aprendí que la organización que tienen es Comunal, Territorial y Regional… Los funcionarios del CNE en contubernio con los testigos del Polo Patriótico. Panas de toda la vida.” (@ccalatra, X, 30/06/2024)

Por esta descripción no pareciera realmente una maquinaria digna de temer y habría que preguntar a quienes la organizan o promueven: ¿Quedaron satisfechos con el resultado? ¿Les parece que hubo una adecuada respuesta de la población? ¿Por qué no se ha dicho nada de los resultados, que sabemos que los tienen? La maquinaria que una vez fue, sin duda ya no lo es.

3- Desinformación, mensajes falsos y violencia se han ido incrementando a medida que trascurre la campaña electoral y se aproxima la fecha de la votación. No hace falta describir lo que todos conocemos, excepto que comienza ya la agresión más directa en contra de los lideres opositores, sin que nada diga el organismo que por obligación constitucional −el CNE− debería hacerlo, al menos para salvar ciertas apariencias. Ambas acciones, violencia y desinformación, provienen de la misma fuente y tienen el mismo objetivo: desmotivar, desmovilizar, intimidar, incrementar la abstención de la oposición democrática. Y la causa es fácil de entender, la brecha a favor de Edmundo González Urrutia aumenta y se hace insalvable; por eso es que inhabilitan candidatos, partidos, y tratan de impedir las movilizaciones y concentraciones.

Además de la violencia, las redes sociales y grupos de WhatsApp, se llenan de fantasías y falsedades que, tras la inocente pregunta de “¿Será verdad?”, se esparcen y repiten hasta el cansancio: Números rojos detrás de la cédula de identidad (CI), que esconde un “elector” misterioso, que nadie sabe que va a hacer y nadie explica cómo es que, si se trata de alguien que va a usurpar tu identidad y tu voto, publican su número detrás de tu CI. Historias de muertos que “regresan” para votar, cuando un elector pone su huella en la máquina de identificación. Historias de personas con varias cedulas de identidad, cientos, miles, que van a votar, aunque nadie explica cómo van a lograr activar las máquinas de votación, cientos, miles de veces, con solo un juego de huellas dactilares. El más peculiar es un audio de una supuesta “testigo” oficialista que, en un arranque de buena conciencia, nos advierte de los peligros que corren nuestros “testigos”, si acuden a las mesas de votación, es decir: no vayan. Y podría seguir con historias, todas destinadas a generar confusión, a desmoralizar o intimidar para que la gente se abstenga de ir a votar… pero nuestra gente, porque ellos presionan a los suyos para que vayan todos y así, con su efímera minoría, ganar las elecciones.

Conclusión.

Insisto en que todos los programas, equipos, protocolos y máquinas están auditados por personal capacitado de la oposición; la trampa no está en las máquinas, está en que la gente no vaya a votar y por eso la violencia y todas esas campañas para incentivar la abstención. No diseminemos fantasías, concentrémonos en convencer a la gente de que tiene que ir a votar −a la hora que siempre lo ha hecho, si es temprano, temprano, si es tarde, tarde… pero que voten− y que tienen que regresar al cierre de las mesas a cuidar su voto; porque eso −votar y defender el voto− tras una masiva y contundente votación es lo único que va a permitir lograr el cambio político en el país.

Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Post recientes