Publicado en: El Universal
La desaparición de Umberto Eco nos privó del único titán del pensamiento actual que coleccionaba en su cabeza la suficiente variedad de instrumentos cognoscitivos, históricos sociológicos, semiológicos, éticos, para develar los secretos del alma colectiva. Hoy estaría descubriendo las profundas, oscuras y viscosas grietas de la condición humana que afloran ante la irrupción de Donald Trump. Que un personaje de complicadas relaciones con pedófilos, sospechoso de estafa, acoso sexual, mentira, violencia, vínculos con la mafia, trampas y aparentes disfunciones emocionales, haya ganado la presidencia y cuente con fans en el mundo entero, sería un tema para Eco. Igual tuvieron seguidores apasionados Stalin, Hitler, Mao, Fidel, Mussolini, Ortega y a veces son los mismos.
Karl Dietrich Bracher, autor de una de los más enjundiosos textos que conozco sobre Hitler, escribió que lo único que frena la irrupción totalitaria son las instituciones, la Justicia, por ejemplo, previo a que las pulvericen sus conductores, señala mordaz. Por fortuna todavía las norteamericanas funcionan y espero que sigan así. Los patanes políticos, los hombres duros levantan la voz y las ponen a temblar, añado que hasta algunas masculinidades y creo que eso pasa alrededor de Trump. Él y su gobierno nos desprecian, y no les faltan razones, porque como la marabunta que describe José Eustasio Rivera en La vorágine, nuestros políticos en 33 años pudieron destruirlo todo (gobierno, economía, instituciones, estabilidad, bienestar, parlamento, medios, paz social, partidos políticos, oposición) y no construir nada. Y no estamos exentos de algo peor en el futuro.
El 3E de 2026, se produce porque los locos controlan el manicomio, unos para devolver la historia y otros implorando que nos invadan y, si acaso, también que nos violen, pues guerra es guerra. Entramos en un equilibrio precario que se puede complicar más y cumplir la ley de Murphy (“no importa cuán mal esté algo, puede ser peor”). Si no ocurriera así y lográramos tener la epifanía de que la única salida práctica es tragar grueso el ¿acuerdo? Trump-Rodríguez para dar inicio al desenredo de la madeja, que no será simple. La tragedia del 3E la analizarán historiadores vagos como el único legado, luego de 27 años, de las generaciones que emergieron en 1998. Trump crea un salvajismo global cuyo desenlace no dependerá de nosotros, sino de la política dialéctica interna norteamericana y del pánico que el secuestro de Maduro desencadena en el mundo. El trabajo es resistir para que no se derrumbe todo.
Pese a los esfuerzos “endógenos” del sistema político para que nos invadieran el manicomio a la vieja usanza, Marco Rubio evita por ahora que repliquemos a Libia o Irak, con un “cambio de régimen”. Demuestra tener claro que las restauraciones democráticas exitosas, si para no degenerar en anarquía, requieren la confianza y el concurso de los poderes precedentes, en este caso, el madurismo. Así lo hemos planteado hasta perder la lengua durante este cuarto de siglo. Fastidiaría el trabajo de Rubio. que esta mina de oro negro y de todos los metales y colores, se complique con una matanchina. Los “dirigentes” hicieron todo lo posible para provocar la intervención, unos porque se consideraban “blindados” y otros porque, al no tener “lo que hay que tener” para triunfar, querían llegar en los portaaviones.
Por decisión deliberada hicieron fenecer la intensa actividad de acuerdos y diálogos que pudo cambiar el destino. En República Dominicana se firmó un extraordinario plan, luego abortado por Mike Pompeo, secretario de Estado (2018-2021) del primer Trump y por la inconsciencia y docilidad suicida de los que obedecieron. Según testigos, Pompeo habría afirmado, “no hay acuerdo posible con Maduro, solo que se vaya”, que repitieron por aquí demasiados loros. La política “bipartidista” fue aislar al gobierno venezolano, castigarlo por las tarúpidas confiscaciones petroleras que tendremos que pagar, pero descuidaron la perspectiva estratégica. Declarar nuestro país “peligro para la seguridad norteamericana” y “sancionarlo”, le dejó solo a China y Rusia para sobrevivir.
Al mismo tiempo, EE. UU fortalece al sector más inepto, visceral e intelectualmente limitado de la oposición, y convierten sucesivamente en “líderes” a una secuela de sujetos con notoria merma de criterio y honestidad relativa, en la “presidencia provisional” y la “asamblea legítima”. Maduro inicia un tímido viraje económico con respecto al socialismo tardío, que los opositores ni siquiera entendieron, menos que era una gran victoria de la sociedad, ni menos la necesidad de apoyarlo. Para entonces planteé el asunto en reuniones “opositoras” y lo que ocurrió fue la reaparición del anacronismo calderista- chavista contra “el neoliberalismo”.
Recordé la estremecedora frase de Jesús transcrita por Lucas: “que los muertos entierren a los muertos”. El drama se expande porque EE. UU cultiva en nuestro país el radicalismo, la vocinglería, la estupidez pura y simple, la ideología de doñita, que toma cuerpo con fuerza con “la salida” (2014) y de ahí hasta hoy. A los políticos que parecían actuar con mayor aplomo y enfrentaron al abstencionismo, también los reclutaron, les quebraron “los principios” con un bombardeo especial. Ya lo dijo Álvaro Obregón: “ningún general aguanta un cañonazo de 80 mil pesos”. De ahí se embarcaron, luego de ganar la Asamblea Nacional en 2015, en las babosadas financiadas ampliamente de 2016-17-18-19, para regalarle la presidencia a Maduro.
Para diciembre 2025, parecía que los desbarajustes cambiario, monetario, fiscal, inflacionario habían dejado de ser problemas importantes, opacados por el crecimiento de los ingresos petroleros, sin atender a los problemas estructurales. Había una extraña satisfacción porque el barco navegaba mientras los motores estaban a punto de fundirse en alta mar. El secuestro de nuestro país el 3E es un acontecimiento, inédito, indescriptible, asombroso, del que no parece haber aún plena conciencia. Amenaza extenderse a México, Colombia, Dinamarca -Groenlandia, Canadá, y colocando a Trump como una especie de Nerón o Calígula moderno. Es la más perturbadora crisis mundial desde la Crisis de los cohetes de 1962. Y la realidad nos ha puesto en la extraía situación de ser epicentro de una crisis geopolítica global y al mismo enderezar la economía doméstica, para enfrentar lo que vendrá.





