Rubio: prestigio, reforma y normalización – Carlos Raúl Hernández

Publicado en: El Universal

Por: Carlos Raúl Hernández

El secretario de Estado Marco Rubio, ratifica que EE. UU racionará los ingresos petroleros a Venezuela, a menos que se dolarice la economía y debemos saber que, si no hay acciones tangibles a un plazo razonable, apoyo puede cambiar. Él está apostando su prestigio y necesita resultados, o cercenará brazos y cabezas. Sería tan ocioso abundar sobre qué es dolarizar, como explicarle a un perro qué es una pulga. Ocurre cuando un país hace del dólar su moneda para comprar, vender, proteger sus ahorros y establecer precios. Y viene en tres presentaciones: absoluta, bimonetaria-multimonetaria; y de hecho.

 
En la primera, la república y el Banco Central renuncian a editar moneda y delegan en la Reserva Federal norteamericana. En un régimen bimonetario –multimonetario, son legales, las transacciones, apertura de cuentas en dólares y moneda local. La tercera, dolarización de hecho, implica que en una amplia zona gris, informal, gran parte de las operaciones se realiza en dólares y se acude a ellos para proteger los ingresos. Repetiremos que el presidente boliviano Sánchez de Losada bajó la inflación mensual en Bolivia de 8. 000% a 7% en ocho semanas. El gobierno debería pedirle al mismo Rubio pactarnos una reunión con el FMI para trazar la estrategia económica y la reestructuración de la deuda externa, para nuestra normalización y digo normalización.

Días antes, un grupo de aspirantes a mártires, estremecidos de emoción patriótica, anuncian que saldrán “valientemente a las calles” inspirados por los ayatolas, a “jugarse la vida” en una marcha para asustar al imperialismo. Pero la ventaja de los muyahidines chiítas sobre los nuestros criollos es demasiado holgada: morir en guerra contra infieles, según el tafsi del Corán, reporta al istishadi un pasaje en business al Paraíso donde lo esperan 72 huríes vírgenes dispuestas a dejarse de eso, “de ojos grandes y hermosos…tan bellas como rubíes y corales…no duermen, no se embarazan, no menstrúan, no escupen, no se enferman ni se suenan la nariz, eternamente jóvenes”.

Tampoco usan Gillette, pues “solo tienen pelo en las cejas y la cabeza”. En aquella genial y estrambótica ¡Marte ataca! de Tim Burton (y Jack Nicholson), unos alienígenas voyeristas se entretienen en la nave con el supertelescopio que revela la carencia de vello en las afeitadas terrícolas. Los cabezas de pollito niegan la transición en marcha porque apuestan a desestabilizar, celebran los brotes de folklorismo antimperialista y cualquier otra cosa que desacredite la transición. Las declaraciones de Rubio presionan cambios, el programa de reformas económicas estructurales, en cuya ausencia cualquier cantidad de dólares va a la alcantarilla.

La reforma petrolera, hemos dicho hasta fastidiar, es un paso importante, pero solo un paso. A estas alturas, todos deberíamos saber que la operación del 3E en Venezuela paso previo a la de Irán para amortiguar los efectos en el mercado petrolero. Entronizan a Delcy Rodríguez, no por su buen gusto para vestir up today, ni porque hable todas las lenguas, sino porque estas gigantescas reservas petroleras estratégicas no pueden estar bajo custodia de zaragateros y perendengues, que en décadas han podido ni cambiar un bombillo. La dolarización presenta indudables atractivos per se, como liquidar la inflación, la devaluación y el déficit fiscal, pero requiere un debate para prevenir sus problemas.

En Hispanoamérica hay tres países formalmente dolarizados, Panamá (1904) Ecuador (2000) y El Salvador (2001) Los efectos devastadores por Guerra de los mil días en Colombia y una inflación de 400% producto de la  política híper centralista del presidente Rafael Núñez, desgajan Panamá con apoyo norteamericano y se constituye Estado Nación en 1904. Comienzan a construir el canal, que inunda de dólares un nuevo país, por lo que la dolarización fue absolutamente normal con una etapa de crecimiento hasta 1929. En 2000, Ecuador y un año después, El Salvador, dolarizan oficialmente sus economías, resuelven inflación, problemas monetarios y fiscales, pero no la lentitud del crecimiento.

Otros países, Venezuela y Argentina, se dolarizan incompleta e informalmente para protegerse. Operaciones del gobierno venezolano redujeron en seis años la transacciones en divisas, de 73% a 15%, para fortalecer el bolívar sin lograrlo, y Argentina por la escasez de divisas, avanza por pasos en la liberalización. En Iberoamérica, la inflación “moderna” comienza en los 70, producto del estatismo, moda desde la posguerra. En décadas anteriores fue episódica, vinculada a la crisis del 29, los caudillos populistas, la sustitución de importaciones temprana, la creación de los bancos centrales a estímulo de la misión presidida por el economista norteamericano Edwin Kemmerer (“Mr. Money”).

Vienen políticas fiscales y monetarias “progre”: crecimiento del gasto público y proteccionismo. El colapso populista y estatista económicos se produce durante la crisis de la Deuda en los 80s, materialización de los desastres impulsados por CEPAL, con las hiperinflaciones en Perú aprista (1987-1990), Nicaragua sandinista (1986-1991), Argentina peronista (1989-1990), Brasil varguista-coronelista (1990), Bolivia posrevolucionaria (1985-1986). Los países de relativa importancia que sustituyeron su moneda por el dólar, son iberoamericanos. Los restantes (salvo Canadá y Puerto Rico) pertenecen a la región y el Estado de Micronesia, una confluencia de microestados, Islas Marshall, Palaos, Kiribati, Guam; y en Asia, Timor oriental.

Exitosos son los que formalizaron el sistema multimonedas: Chile, Uruguay, Perú, Guatemala, Costa Rica, República Dominicana, Paraguay, Camboya, Laos, Filipinas, Vietnam y los árabes, avanza en Honduras y Bolivia, luego del final del evismo-leninismo. En México y Costa Rica no circula a plenitud el dólar, pero las monedas locales se fortalecen. En una perspectiva fenoménica, estadística, si examinamos las experiencias de Ecuador y El Salvador, convendría un esquema multimonedas. Otro camino es la reforma estructural con inflexible disciplinas fiscal y monetaria al resguardo del Banco central, acompañadas de un crawling peg, para efecto de las exportaciones, pero esa es otra historia.

 

Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Post recientes