Por: Jean Maninat
De las tumbas quiero irme
No sé cuándo pasará
Las tumbas son pa´ los muertos,
Y de muerto no tengo na´.
Las tumbas, Bobby Capó, Ismael Rivera.
Sheriff Buke es un hombre duro, a tough cookie, no anda con jueguitos, ni se detiene ante delicadezas como los derechos humanos, las garantías constitucionales y todas esas exquisiteces que esgrimen los blandengues leguleyos para no cumplir con su deber patrio: hacer de Tombstone -su feudo- un lugar seguro, donde no zumbe un insecto molestoso sin que él lo sepa y lo pueda aplastar con las suelas de sus botas vaqueras marca Justin. Los malhechores de todo tipo le temen: jugadores, cuatreros, bebedores, pistoleros, renegados, alcahuetes, ateos y otras sabandijas, siguen de largo cuando ven la señal que anuncia la proximidad del pueblo. Por su parte, los vendedores de ungüentos para borrar tatuajes hacen su agosto y los cazarrecompensas escogen sus víctimas a dedazo limpio.
The Buke, como lo apodan con admiración sus seguidores, goza de inmensa popularidad, “nos sacó de encima las pandillas” argumentan con razón, “votar para qué” dicen los más jóvenes, “es una pérdida de tiempo, se lo digo yo”, aseguran los más viejos, “que se quede a cargo de por vida”, repiten todos alborozados. ¿Qué más pueden pedir, que Paz y Progreso? La economía -las tortillas (pupusas) del día a día-, se arregla fácil, sin fórmulas extranjeras, sin complicadas teorías que nadie entiende y sirven solo para distraer y robar al pueblo. “Para eso creamos el Bukecoin, la moneda mágica, la más fuerte del planeta, con la cual pulverizaremos el peso de la deuda, abatiremos la inflación y atraeremos a los rubios para que vengan a invertir en nuestro Paraíso en la Tierra” señaló un bajo cargo recientemente.
Pero sin duda alguna, su mayor contribución ha sido en el ámbito de las remesas, de las que su condado tanto depende. La idea le vino así, fuas, de repente, viendo un programa de History Channel, sobre Alemania y la Segunda Guerra Mundial. ¿Para qué esperar las remesas de los inmigrantes desde el Norte? Mejor y más eficiente económicamente es traerse a los inmigrantes mismos, internarlos en grandes centros de formación para que aprendan a trabajar y ofrecerle el servicio al gran vecino de allá arribota a 2000 dólares por cabeza rapada y boxer blanco. Tombstone se convertiría en un gran centro de detención y formación autosuficiente, donde todos los países podrían verter sus inmigrantes ilegales (y bueno, uno que otro legal, pero por equivocación) para que se junten con las maras y vean lo que les espera por andar buscando sueños americanos precisamente donde se les ha perdido.
Es una idea genial. Solo a él se le podía ocurrir. ¿Qué tiene Tesla que no tenga yo? Yes, su valedor del Norte estará orgulloso de él, sabrá recompensarlo. Extiende las piernas sobre su silla de montar favorita, se echa hacia atrás con las manos entrelazadas sosteniéndole la cabeza y se imagina las grandes vallas publicitarias con su rostro sonriente en el gran país del Norte: Lo que pasa en Tombstone, se queda en Tombstone. En Tombstone, no juzgamos a nadie. Tombstone, un centro de acopio humano, al alcance de su mano. Soy un genio, se dice complacido el sheriff Buke…