Trump loves Delcy – El Nacional

Por: El Nacional

El viernes, como si fuera un adelanto de San Valentín, Donald Trump reiteró lo bien que van las cosas entre su administración y la venezolana, a la que ya reconoce. “Delcy ha hecho un muy, muy buen trabajo”, dijo el mandatario mientras se alistaba para visitar una base en Carolina del Norte donde se reuniría con las fuerzas especiales que el 3 de enero capturaron y extrajeron a Nicolás Maduro, el hombre que Delcy afirma que sigue siendo el “presidente legítimo” de Venezuela. “Nuestra relación es sólida”, dijo el mandatario, como corresponde en la antesala de un día tan celebrado en el que es obligado despejar cualquier posibilidad de ruptura para bien, al menos, de los negocios.

Esto tiene pinta de culebrón venezolano con guion reescrito, para poner más picante, de la cubana Delia Fiallo –Tu mundo y el mío, pudiera llevar de título- en el que, por una vez, esta vez, los malos (tanto el imperio para la revolución, como a la inversa) se prometen tiempos felices, mientras venden petróleo y comen perdices.

Delcy le cuenta a la NBC -en una puesta en escena en la que parece la pobrecita e inocente Cenicienta- que está considerando ir a Washington y Trump responde que sería él quien vendría, según recoge la agencia EFE. La sustituta de Maduro en Miraflores no está ciega para nada como las protagonistas buenas buenísimas de antaño. Por el contrario, tiene los ojos abiertos de par en par para sacar provecho de una situación que ni Spielberg hubiera advertido: trabajar codo a codo con los que bombardearon Caracas aquella madrugada y dejaron -según Diosdado y Padrino- un centenar de bajas entre compatriotas de la Fiallo y desafortunados soldados de la patria.

Como todo enamoramiento a primera vista debe superar la prueba del tiempo. Trump parece un hombre de calenturas y conquistas rápidas, con un algún traspié que prometió resolver en 24 horas pero le ha sido difícil descifrar el enrevesado idioma de Putin y de Zelenski (a quien le tiene ojeriza desde aquel primer impeachment). Delcy, en cambio, no tiene prisa y confía en que la democracia gringa le ofrecerá otras posibilidades más adelante. Cada día que pasa se acerca más noviembre.

Por ahora, y a diferencia de aquel del 4F, todo va very good tanto para Washington como para Miraflores. ¿Y la democracia?, puede esperar. De hecho, en el plan en ejecución está al final, que no es lo mismo que “hasta el final”. Es el último capítulo de la serie, pero se desconoce, como en toda intriga, cómo llegan los protagonistas hasta allá, los que ahora desempeñan los roles principales y los que están a la expectativa: es decir, la mayoría de los venezolanos y su liderazgo.

Pareciera lógico esperar -y desear- que algunos eventos modifiquen este guion de cariño impostado, y salga de detrás de los bastidores la democracia, tan mentada a ciertas horas como despreciada cuando la plata fluye y ya no se ve para los lados. ¿Podremos aspirar a ser una democracia plena o eso es un lujo desmedido?  ¿Se trata de quien se adapta mejor a las nuevas circunstancias, o de hacer que las circunstancias se adapten a lo que es mejor para el país y las generaciones futuras?

Los países que están a la cabeza del mundo son los que han puesto el énfasis en construir instituciones fiables y gobiernos responsables. El edificio común no se comienza por el techo. Salvo que la idea sea que nada, en el fondo, cambie.

 

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