Publicado en: El Nacional
Por: Fernando Rodríguez
El perverso verbo de Trump entre otras muestras del horror humano que frecuenta, ha dicho que si Irán no acata su petitorio para cesar la guerra “morirá toda una civilización”. Una civilización, no solo de millones de seres sino de milenios de historia y arte como pocas, añadimos. En la misma página de El país el artículo sobre la cuestión incluye la condena a esa guerra del papa León XIV. Dos sensibilidades extremas sobre lo humano.
Pero no es mi tema. Toda guerra es deleznable. Esta lo es en grado sumo. Baste indicar que la inclusión del Líbano para cazar a Hezbolá encabezada por el criminal de Netanyahu evidencia su perversión. De manera que la voz del Pontífice es una señalada presencia en el centro de un mundo en crisis.
Quien esto escribe se considera ateo sin matices. Sin embargo siempre ha prestado atención a la voz de las religiones en general y, por geografía, cultura y familia, a la religión católica. Para oír sus buenos y malos sonidos, casi siempre limitantes de la condición humana. Pero algunas veces y en algunas zonas de ésta hay que reconocer el valor de ciertos de sus miembros y reconocer la nobleza de su pensamiento, que de alguna forma toca enormes auditorio humano en asuntos realmente trascendentes. Ciertas zonas de cuestiones la sabemos vedadas a sus prejuicios: el divorcio, la eutanasia, el aborto, la libertad sexual, la desigualdad de la mujer, en sus vidas y en la conducción de la Iglesia…Pero en otras sus posibilidades de decir o apoyar verdades importantes es grande, siempre variada. Digamos que de la siniestra iglesia de la España franquista a la teología de la liberación, a la poesía de Ernesto Cardenal o a la predica y la acción de San Arnulfo Romero, el luchador mártir del pueblo salvadoreño y tantísimos otros, de una a otra, media la diferencia del fascismo de siempre y el reino de la moral y la libertad.
Pero para no extendernos tomemos las declaraciones recientes de León XIV nada menos que en referencia al socialismo, a la igualdad en la distribución equitativa de la riqueza. Pocos líderes de la socialdemocracia hablan tan claro y sin escondrijos verbales. “Es necesaria una distribución equitativa de la riqueza para erradicar la pobreza extrema”, “existen riquezas desproporcionadas en manos de unos pocos”, “el derecho al bienestar es un derecho humano universal”, “hay un escenario injusto que conduce a la desigualdad….
Qué le parece señor Trump, qué otra cosa que usted es una fuerza egoísta, destructiva e inmoral.





