Jean Maninat

Historia secreta de la polarización – Jean Maninat

Por: Jean Maninat

La polarización es un hecho históricamente reciente. Tendríamos que remitirnos a la década que se inicia en 1930, cuando el mundo humano fue sacudido por el porrazo del comercio internacional, el colapso bancario, el desempleo y marginalización del proletariado industrial, el resentimiento alemán y las ansias de grandeza italiana que soplaron las brasas del nazismo y del fascismo en Europa, y, además, la expansión del bolchevismo desde la atrasada y estalinista Unión Soviética.

Específicamente en 1936, en medio de ese mundo literalmente en ascuas, dividido en dos bloques antagónicos: totalitarismo vs democracia, el científico norteamericano Edwin H. Land desarrollaría los lentes polarizados que permitirían al hombre cumplir con el sueño enceguecedor de  Ícaro: ver al sol cara a cara. El filtro polarizador sintético funcionaba bloqueando la luz reflejada horizontalmente en superficies como el agua, la nieve o el pavimento, mejorando la visibilidad y reduciendo la fatiga. Un cambio radical en la manera como el género humano confrontaba los primeros rayos de luz de la mañana, desde la Antártida helada a las calientes planicies africanas. Posteriormente, Edwin H. Land desarrollaría la compañía Polaroid que lanzó la primera cámara capaz de revelar una foto en 60 segundos. Sí, esa misma, la antecesora del Selfie que encadena la vida de tantas celebridades políticas y afines.

Su éxito ha sido arrollador: los lentes de sol polarizados los han llevado puestos desde el General MacArthur en el Pacífico a James Dean en su Porshe 550 Spyder en el que perdería la vida. Los usaban Ray Charles, Jack Nicholson, Aristóteles Onassis y Jackie Kennedy, y seguramente habrá un escritor sagrado, un intelectual premiado que los haya usado, pero no nos viene a la memoria visual rostro conocido alguno. ¡Sí, un momento, Sartre paseando en lancha con la Beauvoir a su lado y Fidel Castro al timón de la embarcación! ¡No podía faltarnos uno!

Como todo gran éxito, los lentes polarizados han tenido sus detractores y enemigos jurados, hasta nuestros días. Son notorias, por su virulencia y antipatía, las sectas que argumentan en la República de la Pequeña Venecia que los lentes tratados con filtro polarizador sintético ensombrecen  la verdad, esconden la realidad y alimentan la maldad. Detrás de la oscuridad polarizada de los lentes, se escondería la intención de impedir que se manifieste el resplandor de la verdad, que es única y no bicéfala. No hay dos opciones entre las que escoger, solo hay una verdad: que el bien ya se impuso en la tierra, que las sombras han sido expulsadas y que la intención de polarizar la mirada tras lentes es obra diabólica para oscurecer la luz del bien y propagar las tinieblas bipolares. La Gran hermandad universal de la luz integradora ha prometido desterrar del realm a todo aquel que niegue que (…) la divinidad es indivisible, que el movimiento pendular es una ilusión óptica y que el filtro polarizador sintético es un engendro del demonio para imponer las sombras de la  polarización. El bien no gana ni pierde, es, argumenten febrilmente.

Aviso público. Este escrito ha sido publicado gracias al desinteresado interés de Ray-Ban y Vienen.

 

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