Caracas ciudad de despedidas

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  Un viejo refrán castizo dice: “El hombre es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice”.

  Este refrán viene a tono,  porque cuando hablamos de la “libertad de expresión”,  se asume que podemos decir todo, que debemos decir todo lo que consideremos pertinente y nos provoque. Pero, la “libertad de expresión” tiene unas aristas muy delicadas que hay que tomar en cuenta.

  No hace mucho, Oswaldo Guillén, emite unas opiniones en la Revista Time, donde queda un tanto confusa su relación con Fidel Castro, si le admira o no le admira, si le admira por su permanencia en el poder, le admira porque es un dictador que ha permanecido más de 50 años en el poder.  En fin, habló “bien” de Fidel Castro.

  A Oswaldo Guillén le contratan los nuevos Marlins de Miami, para que dirija un equipo en la ciudad de Miami, que es una ciudad, como se sabe, con una fuerte presencia latinoamericana y  en especial cubana.  Se invierte una gruesa cantidad de dinero en un estadio muy moderno, precisamente en la barriada conocida como “la pequeña Habana de Miami”.  Ciertamente, Oswaldo Guillén tenía derecho, como lo tiene cualquier ciudadano,  a emitir sus opiniones, pero teniendo esa posición tan importante en ese equipo, fue por decir lo menos, una indelicadeza, una torpeza, haber dicho lo que dijo sobre Fidel Castro. Lo cual le llevó a que después, en una muy penosa rueda de prensa,  casi con lágrimas en los ojos,  tuviera que pedir perdón de rodillas, como él dijo: “pido perdón”.

  Evidentemente, Oswaldo Guillén tiene derecho a hablar y emitir sus opiniones. Pero hay que hacer algunas consideraciones antes de abrir la boca y hablar.

  Recientemente, en este país tan polarizado, tan marcado por la diatriba política, se ha armado un escándalo, por un breve video, yo no lo voy a llamar documental, porque no creo que lo sea, llamado “Caracas ciudad de despedidas”. Donde unos jóvenes, por lo visto, de alta sociedad o de alto ingreso, confiesan por qué no quieren seguir en Caracas y por qué se quieren ir.

  El video fue colocado en YouTube y al ser colocado en YouTube está expuesto a una gran cantidad de personas. Si usted no quiere levantar revuelo, no hace el video y se queda tranquilo. Si hace el video y lo coloca en YouTube es porque quiere someterse al debate público, y eso fue lo que ocurrió.

  ¿Qué es lo que ha pasado con este video?

   Pues, desde el sector oficialista que ha decidido asumirlo como una pieza de la oposición, para atacarla directamente diciendo que: “esos son los sifrinos que no quieren al país, que por ello es que se van y desprecian al país”; hasta muchos sectores, evidentemente de la oposición, que consideran fue contraproducente, torpe e innecesario este video y que además hay que quedarse en el país para  luchar.

  Los autores del video han publicado un comunicado donde escriben: “Nunca nos imaginamos, esperamos o quisimos este alcance y ahora que lo tenemos no nos lamentamos, porque a pesar de que la forma parezca banal, lo que ahí se expresa sigue siendo la verdad: tenemos miedo por la inseguridad que existe en Caracas y por ello no hemos podido vivir nuestra ciudad como quisiéramos”.

  Esto merece varias opiniones: Una, ¿Nunca imaginaron ese alcance y por qué lo colocaron en YouTube?. Dos, cuando dicen: “por la inseguridad no hemos podido vivir nuestra ciudad como quisiéramos”. Lamentablemente, las referencias a la inseguridad son por la “rumba”, porque no puedo salir a “rumbear”. Cuando sabemos muy bien, que el problema de la inseguridad afecta a todos, a trabajadores, a estudiantes, yendo o viniendo de la universidad y no desde esa perspectiva absolutamente frívola, como puede ser la noche de la “rumba”. La forma en esto claro que influye.

  Más abajo en el comunicado señalan: “Nosotros elegimos a estos chicos que dieron testimonio en nuestro video porque además de que son nuestros amigos, creemos que lo que tiene que decir es tan necesario como lo que piensen los demás. Los respetamos y defendemos porque tuvieron la valentía de expresar una opinión que muchos piensan y pocos dicen”.

  Sobre el desarraigo y la necesidad de huir se ha hecho mucho, y esto ha marcado, lamentablemente, a una generación. No hace mucho reseñamos las novelas, el trabajo literario de Eduardo Sánchez Rugeles. Pero de esa opinión, a decir que “Caracas es como un origami del cual hay que sacar a toda la gente”, pues, creo hay un abismo. Así como el desprecio que siente uno, cuando se refieren a la ciudad en total.

  Sí creo, en efecto, que todos estos muchachos tienen derecho a emitir sus opiniones. Creo también, que tienen derecho a colocarlas en YouTube y divulgarlas a todo aquel que consideren.

  Eso sí, opinar supone riesgos. Hablar y manifestar una opinión, supone unas consecuencias que hay que asumir. La libertad de expresión hay que defenderla, también hay que pagarla.

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7 comentarios

  1. Difieriero de lo que ellos quieren es "rumba", ya que la tienen con todas las despedidas de amigos. Hay una niña que sonrie con su desparpajo, pero a la vez su fondo es como un área de trabajo. En mi época, nací, vivi en La Florida, podía ir a rumbear tanto a Catia como a El Valle o Petare. Si después de una boda quería ir a comer una arepa, lo podía hacer en la av. Andrés Bello o Hermanos Álvarez en San Juán. Siendo vendedor en el ramo de joyería, no me importaba estar en Pérez Bonalde a las 6 de la tarde y entrara la neblina como era común.
    Paseaba por Sabana Grande a "paticas" y regresaba casa sin peligro alguno. Podía encontrar u borrachito impertinente, no mas. Esta es la Caracas que esos jóvenes quieren y que probablemente le cuentan sus padres o abuelos. Si, todas las ciudades tienen zonas rojas, pero son zonas.

  2. Razones sobran tanto para emigrar como para no hacerlo y el juicio que pueda hacerse sobre ello es tan subjetivo como como personas existimos. Sifrino o tierruo, blanco o afrodescendiente, Chavista o lo contrario, la polémica que ha dejado este vídeo (que tiene mucho de parodia de los estereotipos), sólo dibuja las antípodas en las que vivimos los venezolanos en nuestro país.

  3. la presunción de que es por "las rumbas" deja un entrever un claro prejuicio por estos muchachos, yo sí creo q en su jerga urbana del "este del este" dejaron entrever bajo sus códigos el miedo que vivimos todos los venezolanos de falta de seguridad y "futuro". creo realmente q la crítica hipócrita prefiere centrarse en q son pobres niños ricos, y eso únicamente nos muestras las costuras, somos una sociedad de muchos resentimientos y por ello tenemos lo que tenemos. debemos curarnos como sociedad y dejar de lanzarnos tantas piedras por ser diferentes, aceptemos la pluralidad y basémonos en los mensajes y no en la forma como se dicen, sea tuki o sifrinos, veguero, gocho, guaro, oriental, ñero, maracucho… q difícil parece es evitar discriminar…

  4. Tomamos literalmente las cosas que algunos dicen porque es mas fácil, olvidamos que a veces es necesario dar ejemplos sencillos para poder expresarnos. Es cierto que la libertad de opinión es una carga, que yo particularmente llevaría en mis hombros sin importar su peso, pero tambien lo es la interpretación publica que hacemos sobre las opiniones de los demás. Como una joven de 27 digo que quiero los mismos derechos y ventajas que tuvieron mis padres: quiero salir con amigos, ir al cine, tomarme un café, un trago, salir a trotar en la calle, ir al trabajo, "rumbear (llamenlo como quieran)" Y VOLVER INTEGRA A MI CASA. Eso sin hablar de la economía en la que ustedes crecieron personal y profesionalmente porque es un tema aun mas complejo. Quiero poder vivir mi vida todos los días sin mas limitaciones que las que ustedes adultos tuvieron en su época. Vivo en un país libre y no tengo la libertad para salir a la calle y corroborarlo, porque ya ni siquiera es muy tarde para salir, ya son 24 horas muy buenas para buscar un nuevo objetivo. Ya no hay distinción de clases sociales ni lugares especialmente peligrosos, cada metro cuadrado en el que estamos esta sujeto a esta nueva realidad. Parece que cada vez que llegamos bien a nuestras casas vivimos un nuevo milagro, y solo queda rezar porque esa realidad no entre y te quite el sueño. Triste? exagerado? si, pero es la realidad… entonces, seguiremos criticando el dialecto de unos jovenes? o empezaremos a crear debates sobre lo que realmente es importante? Si has visitado un país desarrollado tambien te querras quedar, yo me quiero quedar en mi país y dejarle mis estudios y un buen ejemplo para ayudarlo a recuperarse de esto, pero Cómo podremos mejorarlo si los que leeran este mensaje se centraran en mis errores ortográficos y mi falta de vocabulario? Sera difícil ayudar a mi país, muy difícil!

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