Entrevista a Francisco Monaldi

El día de hoy, les comparto la entrevista que le realicé al economista Francisco Monaldi en mi programa:

CMR: Bien, le doy la bienvenida al doctor Francisco Monaldi, economista especializado en energía y política petrolera, director del Latin America Energy Program del Baker Institute de Rice University, en la ciudad de Houston. Francisco, muchísimas gracias por atender nuestra invitación en el día de hoy.

FM: Encantado de estar contigo, César.

CMR: Francisco, antes de entrar en materia, luego de este anuncio del acuerdo petrolero, me he hecho una pregunta y se la he hecho a Floralicia, se la he hecho a los amigos con los que he coincidido y se la hice ayer a las dos distinguidas venezolanas que entrevistamos aquí en el programa. Francisco, ¿para ti qué es Venezuela hoy?

FM: Mira, es algo difícil de describir porque es una situación realmente inédita en algunos sentidos, por lo menos en los últimos años. Es un país que está en una especie de limbo entre una tutela de los Estados Unidos y un régimen ilegítimo, pero que no se sabe para dónde va. La verdad es que es una situación extraña y preocupante.

CMR: Entrando en materia, ¿cómo calificas de buenas a primeras el acuerdo que se ha anunciado? De manera un tanto subrepticia, ¿verdad? Y solo ayer vino un fact sheet desde la Casa Blanca. Algunos dicen que es el mayor acuerdo petrolero en la historia de nuestro país. ¿Es así?

FM: Mira, lo primero que creo que hay que decir es que todavía hay versiones diferentes de lo que se está firmando. Si uno lee lo que publicó anoche la Casa Blanca, habla de concesiones de cien años que claramente no están ni en la ley ni en la Constitución de Venezuela. Y habla de unos detalles que hasta ahora del lado venezolano nunca se habían revelado, si bien, como tú bien dijiste, a la prensa en Estados Unidos claramente ya le habían pasado esa información desde la Casa Blanca.

Ciertamente, si uno se lo toma a valor facial, es un acuerdo sin precedentes por su tamaño, en términos de la cantidad de campos y de reservas que involucra. Muy, muy inusual.

Tendría uno que buscarse el precedente de la empresa Anglo-Persian en Irán, que básicamente recibió todas las concesiones de Irán y era lo que después fue BP, British Petroleum. Pero obviamente estamos hablando de un siglo atrás. Y en ese caso, por cierto, BP era el operador y el gobierno británico era el accionista mayoritario de BP.

En este caso es diferente, porque ni siquiera es que el gobierno americano haya creado una empresa estatal para operar en Venezuela, sino que se está asociando con una empresa local. Entonces realmente es muy, muy inusual.

El gobierno de Estados Unidos jamás ha tenido acciones en una empresa productora de petróleo y menos fuera de Estados Unidos.

CMR: El enunciado, ¿cuál es? ¿En qué consiste el acuerdo?

FM: Aparentemente estamos hablando de diecisiete campos, que por cierto no son los campos como estaban definidos anteriormente en Venezuela, sino que se han redibujado las fronteras entre los diversos campos.

Por ejemplo, Petro Zamora, que es un proyecto que ya operaba esta empresa NABEP, ahora queda dentro de un bloque más grande. Entonces eso nos ha hecho muy difícil a los analistas entender exactamente de qué estamos hablando.

Esto incluye una buena parte de la Faja del Orinoco y una serie de campos ya existentes, en producción, tradicionales del Lago de Maracaibo. Incluye los que ya estaban en manos de la empresa NABEP, que producía entre 180.000 y 200.000 barriles, pero incluye muchos campos de los que llamamos greenfields, es decir, campos que no están desarrollados, que no tienen ninguna infraestructura.

De hecho, hay campos allí que están en el medio del estado Guárico que francamente no se van a desarrollar la próxima década.

O sea que hay un poco de todo, pero realmente es gigantesco el monto de las reservas y de las áreas que involucra esto.

Por otro lado, Estados Unidos dice que esto le garantiza petróleo. Ellos se quedan con 35% de esta compañía. Aparentemente son las acciones que tenía el señor Sargeant. Y además con un porcentaje de 20% de crudo que se le vende a Estados Unidos a costo, lo cual también es muy inusual.

Entre otras cosas, porque el gobierno de Estados Unidos, excepto por la Reserva Estratégica de Petróleo, no es un actor que compra activamente crudo.

Entonces eso también es otra particularidad muy inusual. Y para darle, digamos, legalidad dentro de Venezuela, entiendo que lo que están haciendo es que es la empresa NABEP la que le garantiza esos barriles a costo, pero ellos tienen que pagarle la regalía al gobierno de Venezuela.

CMR: ¿Qué se entiende por “a costo”, Francisco?

FM: Bueno, es que todas las cosas aquí hay que analizarlas. Imagínate: un acuerdo de esta magnitud requiere muchísima transparencia y entender qué significa exactamente “a costo”; qué se está incluyendo en esos costos, si se está incluyendo o no, por ejemplo, la regalía, si se están incluyendo o no los gastos de capital o si solo estamos hablando de los costos operativos.

Si fueran solo los costos operativos, estamos hablando de venderle petróleo a Estados Unidos a 13 dólares. Es decir, una ganga.

Entonces, mira, hay muchas cosas todavía que tenemos que entender. Pero lo que más llama la atención, César, es el hecho de que haya dos versiones tan diferentes de lo que está ocurriendo.

Una que dice: no, lo que le estamos dando es un CPP, que es un contrato de producción compartida que está dentro de la ley, en el cual es PDVSA la titular de las reservas, que contrata simplemente un operador, y es por 25 años.

Y otra versión, en la página de la Casa Blanca, habla de concesión por cien años.

Las concesiones, como te digo, no están previstas en Venezuela. Son de la época de Gómez. Hoy en día no tenemos esa figura y tampoco está previsto tener acuerdos de cien años.

CMR: Tú, como experto petrolero, ¿a cuál de las dos versiones te atienes?

FM: Mira, dado el nivel de hipérbole que se usa hoy en día en la Casa Blanca y en Estados Unidos, yo creo que cuando veamos más lentamente los detalles me parece improbable que… Vamos a estar claros: esto requeriría un cambio de la Constitución venezolana.

Es mucho más fácil cambiar la Ley de Hidrocarburos que ellos aprobaron en el mes de enero y podrían incluir otro tipo de contratos. Pero parece difícil otorgar lo que, si uno lee el comunicado de la Casa Blanca, ellos dicen que es lo que se está firmando.

CMR: A ver, un momento. Un acuerdo de esta envergadura no incluye a las grandes, grandes compañías petroleras del planeta. Este contrato es con una empresa llamada NABEP, North American Blue Energy Partners. ¿De dónde salió esta compañía, Francisco?

FM: Bueno, según nos explica la prensa, esta es una compañía que era una asociación entre el señor Alejandro Betancourt y el señor Harry Sargeant, a la que le fueron otorgados una serie de campos hace un par de años.

En particular, Petro Zamora, Petrocedeño y otro bloque de la Faja son los proyectos más importantes que tiene esta empresa.

Ha venido operando desde entonces y ha incrementado su producción y hoy, dependiendo de la fuente, está entre 160.000 y 200.000 barriles diarios.

Por cierto, algunas de ellas son CPP, otras empresas mixtas. Entonces no sabemos todavía a qué modelo está migrando, porque la ley venezolana ofrece dos opciones: una, que es una empresa mixta con 51% de PDVSA y un accionista minoritario que es el que la opera; y la otra son estos contratos de CPP que te mencionaba antes.

Entonces esta empresa, que ya no tiene al señor Sargeant en su paquete accionario porque él salió, el señor Betancourt compró por 300 millones de dólares la parte de él. Esta empresa se asocia con el Pentágono.

CMR: ¿Cómo es que el Pentágono entra en el negocio petrolero, Francisco? ¿Eso se había dado antes? ¿Qué es?

FM: No, eso no se había dado antes.

Aparentemente van a usar una unidad del Pentágono que se llama la Office of Strategic Capital, que fue creada en el período de Biden para que Estados Unidos invirtiera e incentivara la producción de minerales críticos en áreas, digamos, que no estuvieran controladas por sus rivales geopolíticos.

Pero esa es una oficina que no es accionista de nada. Lo que hace es dar préstamos, garantías, etcétera.

No queda claro cómo legalmente van a hacer esto.

Nunca había ocurrido, como te decía antes, que Estados Unidos en general, pero menos aún el Pentágono, tuviera acciones en el sector petrolero.

Todo lo que se había hecho hasta ahora en esa oficina era, como te decía, para lo que llaman minerales críticos. Entonces esto es muy inusual. No sabemos todavía.

Se ha hablado de que no van a ser directamente acciones, sino una cosa que llaman penny warrants, que es como una especie de opción para tener acciones.

Por otro lado, cuando ellos hablan de 55%, en realidad pareciera que están hablando de 35% en el lado accionario y el otro 20% es ese petróleo que le tienen que vender a costo.

CMR: ¿Qué es eso de penny warrants?

FM: Los penny warrants son una figura que yo había escuchado antes, pero te confieso, la tuve que ir a buscar. Es básicamente que tú, por un centavo, o sea, algo nominal, vamos a decir, el monto más cercano a cero que pueda haber, tienes el derecho a un cierto porcentaje de acciones.

En otras palabras, tú, a cambio de algo que estás dando por otro lado, estás quedando con eso, pero todavía, curiosamente, no lo tienes en tus libros como propiedad, sino solamente tienes ese derecho a ejercerlo.

CMR: En el documento que recién publica ayer la Casa Blanca leo lo siguiente: “NABEP, la empresa de Betancourt, ha concedido al Departamento de Estado el derecho a comprar, a costo de producción, 20% garantizado de la producción de todos los campos actuales y futuros que opere NABEP. Esto garantizará un suministro estable de petróleo de bajo costo que podrá facilitar la reposición de la Reserva Estratégica de Petróleo, así como proporcionar suministros para usos militares y otras necesidades sensibles”.

¿Qué es esta última frase, Francisco?

FM: Mira, esto es interesante porque la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos está muy disminuida, porque la usaron tanto en el período de Biden como ahora con Trump, y está a niveles críticamente bajos.

Pero esa reserva de petróleo es de crudo liviano, no es de crudo pesado, por la naturaleza de que esto es unas cavernas de sal, etcétera. No es apropiado el crudo pesado.

Entonces puede ser que alguito del petróleo que se produce en el área de la cuenca de Maracaibo sirva para eso, pero ese se usa fundamentalmente en Venezuela como diluyente y para nuestra refinería.

O sea que mi sensación es que, en realidad, más allá del simbolismo este de la reserva estratégica, esto es una manera de obtener petróleo barato y después venderlo a precio de mercado, o que lo compre para el uso de los militares de Estados Unidos. Pero eso al final lo tienen que refinar.

Entonces esto va a ser como una triangulación, seguramente con empresas privadas americanas a las que el Pentágono les da petróleo, que puede ser pesado o lo que sea, a cambio de productos refinados, de cosas que el gobierno de Estados Unidos realmente puede usar.

Para muchos analistas, sobre todo en Estados Unidos, analistas ya del derecho político, el presidente Trump lo que está buscando con esto es dar un anuncio importante en momentos de campaña electoral, una campaña electoral con miras a las midterms de noviembre que la tiene en circunstancias muy adversas.

Al ir a hacer este anuncio está diciendo: vamos a tener las reservas más grandes, impensables; vamos a tener muchísimo petróleo y esto, por supuesto, va a bajar el costo de la gasolina. El galón es la verdadera angustia del votante.

CMR: ¿Este acuerdo, anunciar este acuerdo, se traduce mañana, pasado mañana o en un futuro cercano, o en todo caso antes de noviembre, en esa expectativa del presidente Trump?

FM: No. Eso ciertamente no va a tener impacto en el precio del petróleo en el mercado petrolero ni en el precio de la gasolina en Estados Unidos.

Primero, obviamente, de aquí a unos meses esto no cambia absolutamente nada.

En segundo lugar, Venezuela, si nos ponemos lo más optimistas posible, este año está agregando unos 270.000 barriles, según la misma fuente oficial, que es en el rango de lo que los analistas habíamos previsto y no de las exageradas expectativas que había.

Y el año que viene vamos a suponer que, con esto más lo que ya se venía haciendo con Chevron, etcétera, estemos hablando de máximo 350.000 barriles.

Bueno, lo que está ocurriendo en Hormuz son diez millones de barriles en los que hay una disrupción. Entonces, para darte una idea, César, hay muchos otros lugares en el mundo en que se está incrementando la producción más rápido que en Venezuela.

Por ahora, en Guyana, en Brasil, incluso Argentina, están aumentando y en conjunto significan más que lo que está agregando Venezuela.

CMR: Francisco, en las conversaciones que hemos tenido después del 3 de enero ha habido un punto en el cual has sido tú recurrente, has vuelto sobre él, y ha sido este: la inversión petrolera de gran escala supone unas cantidades enormes y, sobre todo, supone largos períodos de tiempo.

Para invertir mucho dinero por mucho tiempo necesito estabilidad. Y has insistido en que esa estabilidad la garantiza un gobierno democrático, la reinstitucionalización del país, la vuelta al Estado de derecho, el proceso electoral, etcétera.

Evidentemente, el actual gobierno de Estados Unidos no optó por ello, no optó por el camino político-electoral, sino por esta otra salida. ¿Esta otra salida compensa eso que tú habías dibujado originalmente?

FM: Mira, claramente hay una intención de garantizarle los derechos de propiedad a los inversionistas al involucrar al gobierno de Estados Unidos.

Obviamente se hace mucho más difícil renegociar un contrato hacia futuro, pero para mí, lamentablemente, esto es una oportunidad perdida.

Porque si bien garantías del gobierno de los Estados Unidos pudieran haber ayudado a bajar el riesgo político de Venezuela en cualquier escenario, por supuesto mucho más en un escenario en que institucionalmente estén las bases sólidas para el largo plazo, lamentablemente yo creo que esto más bien puede generar lo contrario.

La manera totalmente opaca, el hecho de que pareciera que se están haciendo cosas que no cuadran con el sistema legal venezolano, la percepción de que esto se está haciendo mediante una negociación totalmente asimétrica en términos de la influencia que tiene el gobierno de los Estados Unidos, el involucramiento de empresas que no son las empresas internacionales establecidas…

Todo eso, para mí, lamentablemente, no solamente puede no tener el resultado esperado de bajar el riesgo político, sino que más bien puede incrementarlo, excepto quizás para algunos actores.

Entonces para mí, lamentablemente, es una oportunidad perdida.

Pero además, como tu pregunta un poco implica, pareciera que ellos piensan que esto es un sustituto de lo otro y, a mi modo de ver, no solamente no lo es, sino que tiene una cantidad de deficiencias incluso para lograr los objetivos que supuestamente tiene.

CMR: Fíjate, una de las cláusulas del acuerdo —yo no sé si decirle cláusulas, yo no soy abogado— estima que el acuerdo no lo puede cambiar un nuevo gobierno venezolano.

Mañana se dan elecciones, afortunadamente, gracias a Dios, y sale electa, digamos, María Corina Machado. María Corina Machado no podría cambiar nada, ninguna de las partes, de las cláusulas de este acuerdo. ¿Eso es así? ¿Esas cosas funcionan así, Francisco?

FM: Bueno, no. Si ves la Ley de Hidrocarburos, como te digo, este es un contrato y ese es uno de los problemas que tiene la ley en términos de discrecionalidad.

El Ministerio y PDVSA tienen mucha discrecionalidad para cambiar las condiciones, autorizar o no autorizar la inversión que hace la empresa. Es decir, hay un grado de control muy significativo por parte del Estado venezolano en este modelo.

Y la historia, por cierto, nos dice que prácticamente todos los contratos de esta naturaleza se han renegociado en el pasado, y no solo en Venezuela, sino en el mundo. El ejemplo que te decía de Anglo-Persian, los del Medio Oriente, etcétera.

Entonces, claro, uno no sabe si en este nuevo mundo que estamos viviendo el uso de la herramienta geopolítica pueda llevar a un resultado diferente.

Pero eso es lo que yo te decía. A mí me preocupa precisamente que, para que un contrato sea realmente estable en el largo plazo, tiene que ser un contrato, primero, que sea justo, que sea razonable, que sea, como dicen, un ganar-ganar para las dos partes.

Eso requiere, obviamente, una negociación.

Pero, segundo, que tenga condiciones de mucha transparencia, de forma que en el futuro no se pueda argumentar que ese contrato fue otorgado de manera no competitiva.

Hay muchísimos precedentes de contratos que han tenido problemas en ese sentido.

Entonces yo espero que el contrato se haga lo mejor posible dentro del marco de la ley existente y se trate de velar por esos elementos que te digo para darle viabilidad futura.

Pero hasta ahora lo que vemos, la disparidad de las dos versiones, la falta de transparencia con que se ha negociado y revelado esto al país, lamentablemente no ayudan a que se logre eso. Pero creo que todavía hay tiempo de mejorar y de hacerlo más razonable.

CMR: Francisco, has dicho: el acuerdo ideal es el acuerdo ganar-ganar para las partes involucradas.

El presidente Trump ha dicho en su anuncio, que muchos ven como anuncio electoral, de campaña electoral, que esto no le va a costar un centavo al contribuyente estadounidense.

Leo que, por ejemplo, NABEP se supone pagará 200.000 millones de dólares en regalías e impuestos durante los primeros 25 años. Si no va a pagar nada el contribuyente, ¿dónde gana Venezuela?

FM: Bueno, teóricamente NABEP paga los impuestos y las regalías.

Aparentemente la tasa de la que están hablando está por debajo del reglamento que apenas aprobaron hace una semana. Y eso claramente tiene que ver en parte con el hecho de que esta empresa tiene que garantizarle a Estados Unidos ese petróleo al costo.

Entonces, ¿cómo compatibilizar eso con que la empresa tenga una rentabilidad para poder hacer la inversión?

Ahora, también lo que pareciera es que esta oficina, la OSC del Pentágono, va a financiar. Porque si no, ¿de dónde sale el financiamiento de estos proyectos?

Y esa ha sido precisamente la impaciencia de la administración Trump: el hecho de que a las empresas grandes les toma mucho tiempo decidir estas cosas, son muy cuidadosas en los contratos que firman, etcétera. Y entonces él quería acelerar las cosas y lo buscó por esta vía.

Pero una clave es que Estados Unidos otorgue financiamiento.

Entonces quizás es verdad que no van a… Un financiamiento tú lo puedes considerar que te lo tienen que pagar. En ese sentido no es un costo para el fisco.

CMR: Las grandes empresas son muy cuidadosas y por algo serán muy cuidadosas si son grandes empresas, evidentemente. Entonces NABEP no es tan cuidadosa.

Mi pregunta es: ¿esta empresa NABEP del señor Betancourt tiene músculo suficiente, fuelle, para un negocio de esta envergadura?

FM: Claramente, en su dimensión actual, no lo tiene.

Por supuesto, pudiera obtener financiamiento con garantía en las reservas y la inversión que va a hacer en el futuro. Pero lo que se entiende es que va a tener que recibir financiamiento de los Estados Unidos.

Ahora, la capacidad incluso de operar esto… Una de las dudas que uno tiene es si se van a incorporar dentro de estos proyectos otros operadores.

Porque realmente esto es una cosa gigantesca y esta es una empresa que hace nada no producía más de 40.000 barriles.

Entonces estamos hablando de que, si uno lo ve, 65.000 millones de barriles, como hay en el anuncio, uno diría: bueno, esta es una de las empresas privadas petroleras más importantes del planeta.

CMR: Claro. De la noche a la mañana.

CMR: Mi última pregunta, Francisco, tiene que ver con esos 65.000 millones de barriles.

Según te leí en un tuit o en un post, como se les dice ahora en X, esa cifra no es real porque esto viene de un cálculo, de un estimado que hizo Hugo Chávez. ¿Podrías explicarnos de qué se trata?

FM: Sí. Por cierto, esto me ha generado que mucha gente me critique y diga: “Bueno, pero si esas cifras salen en la OPEP”, y no sé qué.

Fíjense, muy sencillamente: Venezuela tiene unos recursos gigantescos en la Faja del Orinoco. Un trillón en inglés o un billón en español de barriles, un poco más de eso, están allá abajo.

Pero ese es el tipo de crudo del que solo una pequeña fracción se puede recuperar con métodos convencionales. Y, si no, hay que ir a hacer las cosas que hacen los canadienses, que son muchísimo más costosas, como calentar el yacimiento, inyectar vapor, etcétera.

En Venezuela nunca se ha hecho eso, excepto experimentalmente, y la tasa de recobro que tenemos de ese gigantesco recurso es entre 5% y 8%.

Pero Hugo Chávez quería tener las reservas petroleras más grandes del mundo. Entonces le dijo a PDVSA que usara 20%, que se puede llegar ahí, pero con una inversión gigantesca y unos costos muy altos.

Entonces ninguna empresa tiene incentivos para hacer eso.

Todo esto solamente para decirte que, si esto lo listaran en la bolsa en Estados Unidos, esas reservas las reducirían dramáticamente porque no constituyen el concepto de reserva probada que usa cualquier empresa internacional.

Ahora, que hay recursos allí, claro que los hay. Pero reserva no es solo el recurso: es que sea viable económicamente, posible técnicamente, etcétera. Es un concepto mucho más restringido.

CMR: Cuando dices que en la bolsa lo reducirían drásticamente, digamos, de 65.000 millones de barriles, ¿eso bajaría aproximadamente a cuánto?

FM: A menos de la tercera parte es un estimado razonable.

Ojo, sigue siendo una cantidad gigantesca que en 25 años no vas a poder sacar.

Entonces quizás uno debería decir: bueno, en la práctica quizás no importa. Pero a mí sí me parece importante porque se está diciendo, de repente, que hay una empresa que tiene, entre los privados del mundo, posiblemente las reservas más altas del mundo.

Es una cosa realmente colosal.

CMR: Pero sirve la cifra para un anuncio electoral, por ejemplo.

FM: Exacto. Como tú decías antes, obviamente aquí hay un componente importante de eso.

Basta recordar, por ejemplo, el anuncio que se hizo sobre los minerales en Ucrania y que se firmó un acuerdo, etcétera. Fue un anuncio rimbombante, pero en la práctica no ha pasado nada allí.

CMR: Francisco, muchísimas gracias por estos minutos en la mañana de hoy. Han sido de extraordinaria utilidad para todos.

FM: Un gusto, como siempre.

CMR: Saludos.

FM: Saludos. Un fuerte abrazo.

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