Publicado en: El Extrabase
Por: Mari Montes
Luis Arráez no tardó en meterse en el bolsillo a la afición de Filadelfia.
Antes incluso de consumir su primer turno con su nuevo uniforme, el venezolano recibió una calurosa ovación cuando el legendario anunciador Dan Baker pronunció su nombre por los altavoces del estadio. Fue una bienvenida que, horas después, el propio Arráez confesó que lo emocionó.
Y respondió como mejor sabe hacerlo: bateando.
En su primera aparición en el plato conectó su primer imparable con los Phillies y remolcó su primera carrera con el club. En el siguiente turno volvió a responder con doble productor, firmando un estreno de dos imparables y dos carreras impulsadas.
La transmisión de televisión convirtió a Arráez en el protagonista de la noche. Las cámaras siguieron cada una de sus reacciones, tanto en el terreno como en el dugout, mientras los comentaristas repasaban una trayectoria que explica por qué su llegada despertó tanta expectativa.
Recordaron sus tres títulos de bateo, el hecho de ser el único pelotero en la historia de las Grandes Ligas que los ha conquistado en temporadas consecutivas con equipos de ligas diferentes y también que en ese mismo estadio, vistiendo el uniforme de los Marlins, completó el ciclo.
Luis Arráez se sintió como en casa en Philadelphia
Cada vez que caminó hacia el plato sonó “Inglés es Miami”, de Rawayana, una elección musical que acompañó su estreno con el uniforme de Filadelfia.
La organización también se encargó de hacerlo sentir en casa. “Todo fue muy bonito”, me dijo Arráez al terminar el juego.
Confesó que le sorprendió encontrar a un reportero esperándolo en el aeropuerto, pese a llegar cansado después del viaje desde San Francisco. También lo emocionó ver a aficionados aguardándolo para pedirle fotografías y autógrafos. La ovación que recibió antes de su primer turno fue otro gesto que agradeció especialmente.
Dentro del terreno, la adaptación pareció instantánea. El abrazo que compartió con Bryson Stott, Trea Turner y Alec Bohm al terminar el desafío, transmitió la imagen de compañeros que llevaban años jugando juntos, no apenas unas horas.
La conexión también se trasladó a las redes sociales. Decenas de aficionados le dieron la bienvenida, recordaron que llega como campeón del mundo con Venezuela en el Clásico Mundial de Béisbol 2026 y muchos pidieron que la organización haga todo lo posible por convertirlo en un Phillie por muchos años.
Mientras “La Regadera” conectaba sus primeros hits con su nuevo equipo, las cámaras de televisión enfocaban a varios aficionados que ya lucían la camiseta con su apellido y el número 4, una prenda que comenzó a venderse desde el mismo día de su llegada.
Fue apenas el primer juego, pero Luis Arráez dejó claro que no necesitó tiempo para conquistar Filadelfia. La ciudad lo recibió con una ovación y él respondió de la manera que mejor conoce: poniendo la pelota en juego y haciendo sentir, desde el primer día, que pertenece a ese uniforme.





