Siempre tendremos a Ingrid

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  Nacer y morir el mismo día. Que extraña y tan poco frecuente coincidencia. ¿Qué significara eso? El detalle está en que después de muerto, es difícil ponerse a analizar el asunto, después de muerto en realidad quizá poco importe el detalle.

  Lo cierto es que, vamos hablar de una mujer que nació y murió el mismo día, con 67 años de diferencia. El 29 de agosto de 1915 en Estocolmo, vino al mundo Ingrid Bergman, 67 años después, en Londres el 29 de agosto de 1982 se nos fue Ingrid Bergman. 30 años han transcurrido ya de su partida, de una de las actrices más emblemáticas en la historia del cine, una de las grandes actrices.  “Actrices”, como decía un crítico español, de la época en que no se veían tanto los traseros, sino lo que importaba era el rostro, lo que transmitiese ese rostro.

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Ingrid Bergman llega a Hollywood y en Hollywood impacta de manera considerable. A ella se le deben varias películas emblemáticas, a ella se le debe el personaje de Ilsa Lund, la enamorada de Rick, aquel norteamericano que tenía un café en Casablanca, en plena guerra mundial y por allí pasaba de todo. “Siempre tendremos París”, le dijo Rick a Ilsa, al momento de la despedida. Ilsa, Ingrid Bergman, en ese momento estaba en su esplendor. Estamos hablando de una película filmada en el año 1942, dirigida por el alemán Michael Curtiz y que se llevó el Oscar en el año 1943 como la mejor película.

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La señora Bergman medía 1 metro 75, y a Humphrey Bogart hubo que ponerle, como se dice en el ambiente, “petaninas” para que pudiera pararse en ellas y no verse tan pequeño. Eso le ocurrió también con otros de sus compañeros en la escena.

  Luego de filmar Casablanca, le tocó con Gary Cooper llevar la guerra civil española al cine, según el criterio de Ernest Hemingway en “Por quién doblan las campanas”. Al año siguiente en 1944 recibe su primer Oscar bajo la dirección de George Cukor, en “Gaslight”, “La Luz que Agoniza”. Y luego caería en las manos, ya en el año 1945, de Hitchcock, quien terminaría de pulir, de tallar el diamante. “Spellbound” fue la primera película que filmaron, después le tocaría a “Notorious” con Cary Grant.

  En el año 1948 filma “Arch of Triumph”, en eso días previos a la guerra en Francia y ese mismo año, en Francia hace la gran heroína francesa, Juana de Arco. Luego filma “Under Capricorn” de nuevo con Hitchcock y allí conoce después en el  año 50 a Roberto Rossellini. Es el momento en que tenemos en los Estados Unidos a McCarthy haciendo se las suyas, está el Código Hays de moral y se le viene encima la pacatería norteamericana, porque la señora Bergman casada con un sueco, con el Dr Petter Lindström, conoce a Roberto Rossellini y queda prendada de Rossellini, abandona al marido, abandona todo por irse con Rossellini. Cuando le preguntaron, ¿Qué sabe decir en italiano? “En italiano solo sé decir, Ti amo”.

Rossellini – Bergman/tourlecine.com

  Con Rosellini filmaría, “Stromboli”, “Europa 51”, “Viaggio in Italia”, “La Paura” y de nuevo volvió a ser de Juana de Arco, “Juana de Arco en la Hoguera”, todas bajo la dirección de Rossellini.  Su segundo Oscar le vino en el año 1956 por “Anastasia”, la supuesta princesa Rusa heredera de los Romanov, allí compartió bajo la dirección de Anatole Litvak con Yul Brynner. Y su tercer Oscar le llega al final de los días haciendo la nana en la película inspirada en la trama de Agatha Cristie, Asesinato en el Expreso de Oriente, allí ella estuvo bajo la dirección del norteamericano Sidney Lumet.

  Se nos va entonces, como habíamos dicho al principio, el mismo día que nació, 67 años después en Londres. En algún momento le preguntaron, luego de haber sido tan acosada, tan vilipendiada por su relación de amor con un hombre casado y ella casadísima, dijo: “La felicidad, la felicidad es buena salud y mala memoria”. Creo que es un buen consejo, una buena definición, la memoria a veces es un estorbo para la felicidad, ella lo dejó definitivamente de lado.

  “No me preocupa envejecer, si yo fuera la única si me preocuparía, pero todos estamos en el mismo barco y todos mis amigos vienen conmigo, todos  hacia la vejez”. Así solía decir mi papá cada vez que le preguntaba, ¿A dónde vas? Pa´ viejo. Bueno allá vamos, y evidentemente también nos encontraremos con la  señora Bergman, en ese otro sitio que queda más allá, después que por aquí apagan la luz.

 

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