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El bailarín indolente

Maduro, embutido en liquiliqui beige, baila. Sin gracia, pero baila. Celebra algo que, evidentemente, lo tiene muy feliz. A su lado, menos agraciado, está Adám Chávez que también baila. O, mejor, que también hace el ridículo. Les vemos en la pantalla de Venezolana de Televisión. Sin embargo, la cámara –en realidad, el celular- pronto les abandona para buscar, más allá del televisor, la ventana. Tras la previsible reja está la calle. Y allí vemos la violencia que contrasta y niega la fiesta anterior. Las tanquetas de la Guardia Nacional Bolivariana atacan sin contención, a lo salvaje, a los jóvenes estudiantes que manifiestan contra el gobierno del bailarín. La humareda de las lacrimógenas flota en el aire. Es una batalla desigual.

A un gobernante quizá se le pueden perdonar errores, algún vicio tal vez. Pero lo que no se le puede perdonar es la indolencia. Lo que no se le puede perdonar es que se burle de sus gobernados. Maduro bailaba en ese momento, teniendo de comparsa al triste Chávez, porque había presentado ante el Consejo Nacional Electoral su proyecto de Asamblea Constituyente Comunal. Bailaba en el momento en que asesinaban a un adolescente de 17 años. Bailaba mientras sus fuerza represivas, sus sicarios, asesinaban y reprimían al pueblo venezolano, que, constitucionalmente, tiene todo el derecho a estar en la calle manifestando. El gobierno baila burlándose de ese pueblo que sufre. Y el que baila celebra, el que baila lo hace porque está feliz. Y entonces me pregunto: ¿acaso Maduro está feliz y celebra las muertes de nuestros jóvenes?

Ante una situación tan terrible, ayer los estudiantes dieron una rueda de prensa. Nada como la elocuencia de los jóvenes. Llevó la voz cantante Daniel Ascanio, presidente la Federación de Centros Universitarios de la Universidad Simón Bolívar. Sus palabras lo dicen todo:

“¡Fraude! Usted lo que plantea hoy es cambiar la Constitución y ajustarla a su medida para seguir atornillado en el poder. En todas las seis universidades autónomas, las universidades nacionales experimentales y las universidades privadas, todos los estudiantes estamos en contra de su propuesta. Y en la única universidad en donde ustedes tienen apoyo, que es en la UDO, es porque no han permitido elecciones. Deje el doble discurso, deje la doble moral. ¡Señor Nicolás Maduro, váyase al carajo! Aquí están las bases y con nosotros están los sindicatos, los trabajadores y toda Venezuela”.

¡Que vivan los estudiantes!

 

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