Maduro, el silencioso

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  Se lleva mucho centimetraje en la prensa nacional y regional en esta mañana  la expulsión  de los diplomáticos paraguayos:

  El diario El Nacional dice: “Suspendieron visas a personal de Embajada de Paraguay”. Ruptura de hecho, no de derecho.

  El diario El Impulso en Barquisimeto lo destaca de esta manera: La medida se toma en retaliación por declaración de persona “non grata” a Maduro. (…) El Gobierno de Venezuela procedió a revocar credenciales y visas al personal diplomático paraguayo destacado en Caracas, al que le dio un plazo de 72 horas para salir del país. La decisión es en “reciprocidad” a la salida de los diplomáticos venezolanos de Paraguay, a raíz de que, el 4 de julio pasado, el canciller Nicolás Maduro fuera declarado persona “non grata” por el Estado paraguayo, tras “graves evidencias” de injerencia venezolana en la crisis por el cambio de poder en esa nación.

  Ustedes recuerdan el video aquel donde  Maduro y el Embajador venezolano, en Asunción, se reunían con militares, instándolos – según la denuncia del Gobierno del Presidente Franco- a que dieran una suerte de golpe de estado para impedir la salida de Lugo del poder y les decían “van a contar con todo el apoyo de Venezuela”. Esas fueron las graves evidencias y por eso declaran a Maduro persona “non grata”.

  Dice el canciller paraguayo, José Félix Fernández, según reseña El Impulso: “El Gobierno de Venezuela tiene una peculiar forma de encarar las relaciones internacionales”.

  A todas estas, ¿qué es lo que está ocurriendo en la Cancillería en Caracas? El Nuevo País, en su gran titular de esta mañana nos dice: “Cancillería patas arriba”. Con Maduro más pendiente de Miraflores que de la Casa Amarilla, en el Ministerio de Relaciones Exteriores cundió el desorden ayer al pedirle a la delegación de Paraguay que abandonara el país.

  Porque hay una situación muy curiosa, nosotros tenemos a un canciller que es Nicolás Maduro que ha sido nombrado ahora nada menos que Vicepresidente de la República, pero sin abandonar la Cancillería. ¿Está ejerciendo los dos cargos a la vez? ¿Se está ocupando sólo de uno? ¿Qué pasa con el otro? Recordemos, además, que la designación de Maduro en la Vicepresidencia fue una sorpresa. Para muchos, ahí hay unas cuantas indicaciones por parte del Presidente de la República pensando, cuidándose de una eventual transición antes de tiempo por razones ajenas a su voluntad. A lo mejor Maduro, para muchos, el hombre de Cuba, el hombre de los Castro, garantizaría  una suave transición. Maduro es civil, no tiene nada que ver con los sectores militares y, sobretodo, parecería  estar abiertamente enfrentado -es una suerte de dique de contención- ante el muy polémico Diosdado Cabello, quien fue librado del castigo que suponía ir de candidato a Monagas. Forma parte de ese ajedrez tan particular que tienen que mover ahora en estos próximos días teniendo por delante las elecciones del 16 de diciembre.

  Mientras, hay una pregunta: Maduro no ha vuelto a declarar ni como Vicepresidente ni como Canciller, ni siquiera en el caso de la expulsión paraguaya. Pero el que tampoco ha vuelto a hablar es el Presidente. ¿Dónde estarán? ¿Por qué el silencio?

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