El chavismo ejecuta el linchamiento de la democracia y azuza la violencia – Pedro Pablo Peñaloza

Por: Pedro Pablo Peñaloza

El presidente Maduro busca el bidón de gasolina. El general PadrinoPPP3_400x400 López prende la candela. La rectora Lucena le quita la ropa. La fiscal Ortega Díaz grita: “¡Dale, dale!”. Y los siete magistrados de la Sala Constitucional montan la “rueda de pescado”. Así avanza el linchamiento de la Asamblea Nacional. Y, en realidad, de la soberanía popular. Un dirigente de la oposición dice que ahora el Gobierno parece más poderoso que antes del 6 de diciembre. Tiene razón. Hasta esa fecha, se vendía la idea de que el chavismo destruía la democracia con el apoyo del pueblo. Nada más democrático. El fracaso electoral desmontó la coartada, dejó al rey desnudo. El chavismo gobierna por la fuerza. Y punto.

El Gobierno, que jamás aplicó las 3R, ahora sí impone las 3M para liquidar la ilusión de democracia: Maduro, magistrados y militares. La “guarimba institucional” pretende bloquear todas las salidas pacíficas a la crisis. Llevar una correspondencia al Consejo Nacional Electoral deja un saldo de heridos. ¿Cómo será cuando haya que votar? Si es que se llega a votar, claro. Un estado del país sigue sin representación en el Parlamento. El sufragio, la principal institución desconocida. “El voto es el arma del hombre libre”, pensarán en Amazonas, mientras alistan la cerbatana. El chavismo deroga la Constitución y, en su lugar, impone la Ley Orgánica de la Selva. Dardo envenenado.

La fiscal Ortega Díaz informa que este año ha abierto 24 investigaciones por linchamientos. Al condenar esas acciones, la funcionaria recordó que “es al Estado al que le corresponde administrar la justicia”. De lo contrario, dijo, se “propicia la anarquía, el caos, la desorganización y eso riñe con el entendimiento que todos queremos”. Se parece igualito. El vicepresidente Istúriz reportó que durante la Semana Santa se registraron 21 saqueos. Pasa en la calle, pasa en las instituciones. En un país donde la gente se organiza para matar y robar, el Gobierno se empeña en liquidar el foro político por excelencia y obstaculiza a la brava cualquier mecanismo institucional para la resolución del conflicto. Esa es su apuesta. La fuerza. Bruta. Y punto.

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