Jean Maninat

Hispanos – Jean Maninat

Por: Jean Maninat

En junio de 1943 cientos de marineros y soldados norteamericanos apostados en bases militares alrededor de Los Ángeles, California, recorrieron el centro de la ciudad -luego se incorporarían turbas de civiles white anglo-saxons- persiguiendo y madreando jóvenes de origen mexicano, con especial énfasis en los portadores de los estrafalarios Zoot Suits que eran seña de identidad de los pachucos que más tarde el gran cómico mexicano Tin-Tan se encargaría de popularizar, y el gran comediante americano-canadiense Jim Carrey hurtar para su película The Mask. Los Zoot Suit Riots, como serían luego conocidos, fueron un sangriento pellizco al sueño californiano-americano y advertencia de a quién pertenecía -en serio- una ciudad fundada por españoles, con angelical nombre castellano, y arrancada a eggs de manos mexicanas por ávidos colonos norteamericanos. A los White Anglo-Saxon Protestant (WASP).

En la batalla de El Álamo un reducido grupo de texanos insurrectos (¿200?) dio batalla por 13 días -hasta morir, muriendo- al ejército mexicano comandado por el general Antonio López de Santa Ana, quien a su vez fracasaría ante Sam Houston y sus tropas que al grito de Remember The Alamo, garantizarían la “independencia” de Texas de México y su incorporación -con burritos de chile con carne, petróleo y lindas señoritas- a los hambrientos EE.UU. Texas se convertiría en el segundo estado en cuanto a tamaño del Producto Interno Bruto (PIB) solo superado por California.

Por una travesura del almanaque o descuido de los que manejan la agenda de la SEGIB, secretaría encargada de organizar las cumbres iberoamericanas (que reúnen a una mayoría de mandatarios “hispanos” y a uno ¿portugués?) la de este año rozó las  elecciones de medio mandato norteamericanas -las más determinantes en décadas- lo que ayudó a opacar aún más una reunión que ha entrado en declive pronunciado, (como buena parte de los grandes cónclaves intergubernamentales, a decir verdad) desde que el rey Juan Carlos I despertara a la concurrencia exclamando su ahora célebre, ¿Por qué no te callas?, al imprudente Chávez. (Habría que pensar en reformular formatos de reunión heredados de la Sociedad de las Naciones allá en 1919).

Así, mientras los organizadores de la Cumbre contaban con los dedos de dos manos -y le sobraban apéndices- los mandatarios asistentes, en los Estados Unidos se contaban los votos de millones de hispanos que iban a determinar el resultado en estados clave de la todavía primera potencia mundial. Curiosamente, la política exterior va a estar vigilada -más no determinada- por muchos representantes bipartitos que llegaron aupados por los votantes hispanos (yes, suena horrible, votantes hispanos) y seguramente lograrán cambiar o dilatar iniciativas del Gobierno en política exterior que afecten sus países de origen. ¿Qué une o diferencia al votante hispano que votó en Texas mayoritariamente por los demócratas, y al de Florida (Miami-Dade notablemente) que votó rojo rojito republicano? ¿Son el mismo bípedo hispanoparlante? ¿Altoparlantes hermanos?

Lo hispano, o latino, ha dejado de ser una categoría antropológica posmoderna, liviana y acomodaticia, para representar una considerable fuerza económica y social que remonta desde el sur del continente americano, impregnando a su paso no solo las estructuras lingüísticas, culturales y sociales, sino también -no sin cierta pirotecnia comunicacional- la política bipartita. No es de manera alguna un cuerpo social homogéneo, de alegres “compadres” jugando dominó en la bodeguita, soñando con regresar a casa lo antes posible, como los ha presentado ingenuamente Bad Bunny.

Como si de una jugarreta de las Moiras se tratase, Xavier Becerra, de ascendencia mexicana, ganó la elección para gobernador del estado de California. Y, of all places, en Texas, Gina Hinojosa, también de ascendencia mexicana, ganó la gobernación sorpresivamente. Ambos demócratas, por si faltaba más.

California tiene un PIB de 4,25 billones de dólares americanos, es la cuarta economía del planeta y será gobernada por un “hispano”, (¿habrá escuchado a Ritchie Valens?). Texas tiene un PIB de 2.9 billones de dólares americanos y ocuparía el octavo lugar en una lista imaginaria de economías del planeta. Y será gobernada por una “hispana”, que seguramente habrá visto a James Dean perderse en Gigantes gracias a la naciente industria petrolera y la destrucción de la economía ganadera en Texas).

¿No valdría la pena invitar a este par de poderosos “hispanos” a la próxima Cumbre Iberoamericana? Entre ambos tienen más alcance que buena parte de los invitados habituales juntos. ¿A poco no?

 

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