La transición no es un capricho, sino una necesidad – Editorial Analítica

Editorial Analítica

El país está en un nivel tal de exasperación, producto de las múltiples crisis que atañen a la inmensa mayoría de los venezolanos, que -como ha señalado con mucha claridad el padre Ugalde, no sólo es necesario, sino indispensable, un gobierno de salvación nacional, que pueda ponerle un alto a la inflación, a la inseguridad, al desabastecimiento y a tantas otras situaciones calamitosas que tienen a Venezuela prácticamente paralizada.

Aquí ya no se trata de identificar culpables, ya habrá tiempo para eso, sino de unir voluntades, más allá del estéril debate ideológico, para tomar las medidas objetivas necesarias que permitan iniciar el proceso de recuperación nacional. Para lograrlo en el lapso más breve posible, se requiere el esfuerzo conjunto de muchos y dejar de lado, momentáneamente, las diferencias políticas.

El tema principal es cómo lograr eso dentro del marco previsto en la Constitución y hacerlo con la celeridad que impone la crítica circunstancia del momento. Perder tiempo en disquisiciones teóricas, o peor aún, en cálculos políticos, es correr el riesgo -de consecuencias incalculables- de un estallido social.

Con una inflación cada día más acelerada, con un desabastecimiento que no parece encontrar remedio en el corto plazo, con una criminalidad desatada y una peligrosísima tendencia, por parte de la ciudadanía, a tomar la justicia  en sus manos, el tiempo se convierte en el factor crítico. Y creer que con maniobras dilatorias se logrará evitar lo peor, no sólo es un error, sino una soberana estupidez, ya que en la medida en las que la crisis se agrave no habrá cálculo político que detenga una eventual reacción en cadena.

La sensatez, la opinión de la mayoría de las organizaciones internacionales y de países responsables señalan que el diálogo y la negociación son la única forma de detener una bomba de tiempo que ya tiene, lamentablemente, la mecha encendida.

El pueblo de Venezuela requiere de sus dirigentes algo de grandeza, inteligencia  y sobre todo de tolerancia para que encuentren las soluciones menos traumáticas que abran el camino de la paz y de la reconstrucción nacional.

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