Jean Maninat

Spinoza en el Parque México – Jean Maninat

Por: Jean Maninat

El libro más reciente del historiador, editor, ensayista y crítico cultural mexicano Enrique Krauze, Spinoza en el Parque México (Tusquets, 2022), no es sólo el retrato hablado de un recorrido intelectual personal,  es también el de una generación que transitó desde la izquierda genérica y sentimental, o la marxista y dogmática, o la aggiornata con una pizca de Berlinguer aquí, de Gramsci allá, al pensamiento liberal, la sociedad abierta y la economía de mercado. No fue un doble salto mortal con triple giro el que muchos realizaron, fue un proceso de desencanto pausado, frotándose los ojos ante la evidencia del fracaso soviético, y, especialmente en América Latina, el fiasco de la Revolución Cubana.

A través de conversaciones con el escritor español José María Lassalle, Krauze va revelando las corrientes que le fueron formando como persona y luego ya como intelectual consagrado. En sus memorias conversadas giran notables figuras del panteón de la intelectualidad mexicana: Daniel Cosío Villegas, Alfonso Reyes, Octavio Paz, Carlos Fuentes y sus fieles e infieles guardianes, Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco, Héctor Aguilar Camín, Alejandro Rossi, Gabriel Said, entre tantos otros que asoman la nariz. Dos revistas, Plural y Vuelta, dirigidas por Octavio Paz, fueron los barcos insignia de la rebelión en contra de la dictadura intelectual del marxismo y el populismo benefactor de la cultura oficial del PRI. A Vuelta siguió Letras Libres, que dirige Krauze y sigue siendo una pajilla para respirar con libertad bajo las aguas del progresismo autoritario y la cultura de la cancelación cultural.

Krauze nunca fue marxista, ni militante partidista, sufrió el embeleso socialista de su generación (en su caso con aroma trotskista), el ímpetu del 68, la indignación y rabia por la matanza de Tlatelolco, un inconformismo que derivó en una acerada defensa de la libertad y la democracia. Como muchos de su generación en el camino se tropezó con Daniel Cosío Villegas y Octavio Paz, Karl Popper e Isaiah Berlin, entre tantos otros pensadores, y México ganó uno de sus mejores intelectuales, cuyas obras, Siglo de Caudillos, Biografía del Poder, La Presidencia Imperial, Caudillos Culturales de la Revolución Mexicana, entre otras, nos han ayudado a tantos a mejor comprender ese gran y laborioso mural que es México.

En una reciente entrevista con el periodista mexicano Carlos Puig en el canal YouTube del medio informativo Milenio, Krauze relata cómo estas memorias lo habían ayudado a comprender la  marca que había dejado en él su condición de descendiente de judíos polacos, los suyos llegados a México en los primeros decenios del siglo pasado, y el inmenso impacto que ha tenido en su formación y quehacer intelectual la antigua y dramática historia del pueblo judío. Su abuelo Saúl, un heterodoxo, admirador casi religioso de Baruch Spinoza, le inculcó la admiración por el filósofo holandés de origen sefardí en sus frecuentes conversaciones y paseos en el hermoso y señorial Parque México, cerca de la calle Ámsterdam, en la Colonia Hipódromo Condesa de CDMX. Allí se mudó Krauze, retomando sus raíces… Spinoza en el Parque México.

 

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