Por: Rayma
Doral es una ciudad de trabajo, emprendimiento y sueños, construida con el esfuerzo de quienes encontraron aquí un lugar para empezar de nuevo. La cacería migratoria amenaza ese espíritu de progreso al sembrar miedo entre quienes contribuyen cada día a su crecimiento. Detrás de cada inmigrante hay una familia, una historia y un aporte. Defender su dignidad es defender el corazón de Doral: una comunidad donde salir a trabajar y construir un futuro nunca debería ser motivo de temor.






