Mi mamá y Pearl Harbor

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El pasado 7 de diciembre mi mamá, Rosa Elena Tejeda de Rondón Lovera, “Ita” para los que la quieren, cumplió 95 años. Ese mismo día se cumplieron 75 años del ataque a Pearl Harbor. Es decir, cuando ocurrió el ataque que obligó al ingreso de los Estados Unidos en la II Guerra Mundial, mi mamá cumplía 20 años. Alguna vez le pregunté: oye mamá, seguro se estropeó la celebración de tu cumpleaños por el ataque a Pearl Harbor. Comentario tonto de mi parte porque asumía que, en 1941, La Victoria funcionaba como puede funcionar cualquier ciudad en estos tiempos que corren. Es decir, con comunicaciones inmediatas, con internet y televisión vía satélite que nos pone en contacto, sobre la marcha, en vivo y en directo, con lo que esté ocurriendo en cualquier parte del mundo. “No, chico, qué va. Nosotros en La Victoria, Estado Aragua (y no sé porque mi mamá siempre dice juntos la ciudad y el estado) nos enteramos como dos o tres semanas después que habían bombardeado Pearl Harbor.”

1941 era un tiempo apacible en Venezuela. Gobernaba Medina Angarita y el terror a la dictadura gomecista ya había quedado atrás. Empezaban a surgir formalmente los partidos políticos que luego delinearían la vida política y democrática del país en los próximos años. De manera que el ataque Pearl Harbor pasó desapercibido, y mi mamá tuvo una bonita celebración de sus 20 años.

A propósito de los 75 años del ataque a Pearl Harbor, El País de Madrid reproduce una serie de magnificas fotografías de la revistas Time y Life, de Reuters y otras agencias internacionales, que nos dan cuenta del horror que ocurrió allí en las Islas hawaianas.

El ataque a Pearl Harbor está narrado de manera extraordinaria en la película Tora, Tora, Tora. Esta tiene la virtud de que fue dirigida por norteamericanos y japoneses en paralelo. Para los hechos japoneses, actores, productores, guionistas y directores japoneses. Para los hechos norteamericanos, igual: solo creadores norteamericanos. En ambos casos, la historia es narrada con extraordinaria veracidad, fiel hora a hora, minuto a minuto, a los hechos tal y como ocurrieron.

Recomiendo ampliamente esta película. Recomiendo a los interesados darse un paseo por estas extraordinarias fotografías. Y, en el mientras tanto, yo me retiro para celebrar muy en grande los maravillosos y lúcidos 95 años de mi mamá.

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