Morir de hambre

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  La noticia del dia hoy se puede resumir en dos titulares de primera página. Es más, en estos dos titulares de primera página se puede resumir el drama del país.

  Primer titular. Correo del Orinoco, la Artillería del pensamiento, diario del gobierno: “En la VI Reunión Operativa Presidente Maduro pasó revista a la Gran Misión Abastecimiento”. Y aquí le vemos en un salón de la  Escuela de Infantería en Fuerte Tiuna. Obeso a pesar de la holgada camisa que podría disimular la grasa, sentado saludando militarmente mientras es aplaudido por el Vicepresidente Istúriz, uniformado de rojo, y el General Padrino López, uniformado de verde olivo. Entre las informaciones que destaca El Correo del Orinoco se lee: “Se hizo un balance de los logros alcanzados tras mes y medio de la GMAS (Gran Misión Abastecimiento Seguro) y los desafíos que hay en materia de distribución de alimentos y otros productos de primera necesidad. Fueron discutidos los 7 vértices centrales y las líneas estratégicas para la protección del pueblo como sistema de defensa ante las pretensiones de la derecha de generar violencia en el país.” Aquí, anacrónicamente, insisten en hablar de derecha e izquierda, y, lo más importante, hablan también de los “logros alcanzados” tras mes y medio de la Gran Misión Abastecimiento. Es decir, para ellos –y solo para ellos- ha habido logros.

  Segundo titular. Diario La Verdad, Maracaibo: “Bebe muere de hambre tras pasar tres días sin comer. La madre solo contaba con 60 bolívares para mantener a siete niños. Cargó a su hijo para calmarlo hasta que expiró”.

La crónica en páginas interiores es estremecedora:

  “La historia de hambre de Royer Augusto Machado Machado, de 18 meses, se convirtió en leyenda. Se propagó por las calles polvorientas e inseguras del barrio Las Trinitarias, parroquia Francisco Eugenio Bustamante, en la cola de Mercal y se borró rápido del inconsciente de quienes la escucharon.

  “A la Policía le reportaron el deceso el pasado sábado. A la 1.00 de la tarde una comisión se acercó al rancho de los Machado, en la avenida 84D del sector 2, buscaban rastros de maltrato en los seis hermanitos de Royer. Solo encontraron huellas de desidia y pobreza.

  “La madre del pequeño le contó a los oficiales que se quedó sin dinero y sin comida. El bebé lloraba mucho, lo envolvió en un trapo, le dio agua y lo meció para dormirlo. Unas 72 horas repitió la estrategia, a las 7.00 de la mañana del sábado le extrañó que no llorara. Se acercó a su cuna y notó que no respiraba. Buscó ayuda, pero ya no respiraba. La necropsia corroboró la versión del ama de casa. Falleció a causa de una desnutrición severa.

 “Su madre no tenía dinero ni trabajo. Ella y sus siete hijos sobrevivieron tres días con 60 bolívares, el muchachito se le murió de hambre”, comentó una vecina.

  “A la mujer la retuvieron por horas en el comando policial. Le preguntaron y repreguntaron. Utilizaron la psicología para hacerla confesar. En ninguna palabra se contradijo, “realmente no tenía nada de comida”, explicó un oficial.

  “No es el único caso”, aclaró el funcionario. En los últimos dos meses, a los niños que ingresaron a la morgue forense les diagnosticaron algún grado de desnutrición. “Solo que la causa de muerte no es de hambre, sino algo que les suceda: un golpe o violación. Pero a todos les han diagnosticado algún grado de desnutrición”.

  “A la madre de Royer no la detuvieron. Los investigadores no encontraron pruebas en su contra. Dejó a sus otros seis niños, todos menores de edad, solos y sin comida en su casa.”

  ¿Sabe usted lo que es terrible? Que este no es el único caso que ha ocurrido en este barrio. El primero fue este: “La pobreza extrema en el sector 2 de Las Trinitarias reportó su primer deceso el 5 de junio. Liliana del Carmen Salas Contreras, de 38 años, se quedó sin casa. Embarazada terminó deambulando con una bebé, de ocho meses, luego de que su marido la echara de su casa. Una vecina se condolió de ella, la refugió en una pieza y en el transcurso de la noche la mujer enterró entre la basura a su niña.

  “La bebé se le cayó y murió producto del golpe, pero presentaba rasgos de desnutrición. Su tamaño y peso no coincidían con su tiempo de vida”, explicó un oficial.”

  Más allá de esta noticia terrible e inaceptable, en un país que alguna vez fue prospero y moderno, es el detalle paralelo que indigna y asquea. Los oficiales buscan detener a la mamá de Royer porque presumen que ha cometido un delito. La interrogan, hasta “usaron la psicología para hacerla confesar”. La suponían culpable del crímen, una asesina desalmada. Pero al final no hubo nada, la mujer no se contradijo y la necropsia lo evidenció todo: sí, el bebe murió de hambre. Entonces la liberan a la humilde madre.

  Es imperdonable que un bebe de meses muera de hambre. Pero también es muy grave que para el gobierno la señora Machado sea sospechosa. Sospechosa y eventualmente culpable.

  Regreso, entonces, a la foto de la primera noticia donde está el obeso flanqueado por los uniformados que le aplauden. Ayer, cuando leíamos las declaraciones del General Padrino López designando un general para cada rubro alimenticio,  entendimos que la Gran Misión Abastecimiento Seguro y Soberano, bajo su mando, no es una misión para abastecer alimentos, sino para reprimir. Es una misión más policial que humanitaria. ¿Entonces qué tienen que ver estos tres individuos, indiferentes ante el país, con la muerte del bebe de la señora Machado? ¿Qué tienen que ver con la muerte de Royer Augusto? Todo, absolutamente todo porque ellos sí son culpables.

  La frase no es mía, es de Luis Carlos Díaz pero quiero usarla para cerrar este comentario: Ya no es “Patria socialista o muerte”. Ya es: Patria socialista es muerte.

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