Un hombre serio

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  En esta larga, intensa y extenuante campaña electoral, sólo hemos visto a Henrique Capriles Radonski perder un poco el control de sus emociones en un par de oportunidades. La primera fue cuando ocurrió el incidente del diputado Juan Carlos Caldera, y, realmente alterado, indignado como nunca antes, al menos en público, Capriles le expulsó de su campaña electoral, no aceptaba ese tipo de conductas. La  segunda vez que le vimos perder el control de sus emociones, fue ayer en una rueda de prensa muy importante, porque fue ante corresponsales internacionales. Corresponsales que le trataban con un respeto que decía mucho, porque, en efecto, se estaba entrevistando a quien podría ser el próximo Presidente de Venezuela, y ante estos corresponsales, Capriles lució como el próximo Presidente: hablando como todo un estadista resolvió, sin dudas y ni equívocos, los temas cruciales que le plantearon.

   Ante estos corresponsales, una periodista alemana le preguntó cómo se sentía por las acusaciones que había hecho Chávez contra su familia, contra sus ancestros. Tocaron el tema puntual de la abuela que fue víctima de un campo de concentración en la época Nazi. En este momento Capriles se quebró y habló de su abuela con mucha emoción, con sincera emoción que conmovió a todos.

  Su abuela estuvo presa en un campo de concentración y vivió todos los horrores de la guerra. Aun viviéndolos, le enseñó que nunca había que odiar. Capriles dijo reiteradamente, “nunca le oí a mi abuela una expresión de odio hacia nadie” y comentó, ya con más dolor, los momentos finales de su abuela, ya en los delirios del final de la vida, de la enfermedad. La abuela de Capriles se retrotrajo hasta el tiempo Nazi. Le hablaba a Henrique sólo en alemán, decía -“¡y mi abuela hablaba 7 idiomas!”-, y en alemán se aferraba a él, como el único que la podía salvar de la presencia Nazi. Fue, ciertamente, una revelación muy intima, muy personal y la dijo en un estado de conmoción muy particular, que absolutamente todos respetamos en silencio y muy impactados, conmovidos.

  Pero lo más importante fue lo que Capriles dijo para cerrar ese comentario: “Yo sé lo que es la guerra, lo aprendí de mi abuela, eso es algo terrible. Por eso es que este otro señor, que no conoce la guerra, juega con ella y habla alegremente de la guerra, para aquí y para allá la guerra, pero no sabe lo que es la guerra de verdad”. Pues bien, tenemos a alguien que la conoce hondamente como una herencia dolorosa de su abuela y por ello quiere evitarla. Está en todos nosotros evitar que el otro logre el disparate, la locura.

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16 comentarios

  1. FUE ASÍ, ES DURO HABLAR DE ESOS EPISODIOS TAN ÍNTIMOS DE LA VIDA DE CUALQUIER PERSONA, MÁS DE LA PEOR TRAGEDIA Q HA VIVIDO LA HUMANIDAD, X CULPA DE UN DESQUICIADO, ESO ME CONMOVIÓ, MIS OJOS SE LLENARON DE LÁGRIMAS, TENER Q SOPORTAR LA BURLA Y LA DESCALIFICACIÓN PORQ SU FLIA ES DESCENDIENTES DE JUDÍOS, ES UNA ACTITUD MISERABLEEEEEEEEEEEE

  2. Lo que se hereda no lo encuentras en el mercado, lo que se aprende como leccion de vida jamas nadie te lo podra quitar, cuando un abuelo te transmite sus vivencias esas huellas quedan para siempre como grietas en el alma esa voz siempre vivira en ti como aliento de vida.QUE BELLA Y SABIA FUE SU ABUELA CAPRILES, yo lei el libro "EL PAJARO PINTADO " de J.KOZINSKY este me impacto.Gracias por compartir su historia , estoy segura que en su orazon no hay espacio ni tiempo para el odio.

  3. Excelente. me parece sumamente importante que comprendamos el alcance de lo aqui expresado. Somos privilegiados por vivir en un pais y un continente bastante tranquilo y feliz en comparación con otros menos afortunados.

    1. Man esa rueda de prensa fue increible!!!! yo la vi pero en vivo, tiene que estar por ahi en youtube no se buscala porque te cagas de como hablo ese dia, respectS!

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