Los exfallecidos – Jean Maninat

Por: Jean Maninat

Jean Maninat

Nuestros tropiezos idiomáticos han generado términos que fuera del diccionario –y de toda lógica gramatical- cobran vida propia y adquieren categoría de portadores de significante y significado. Probablemente los dispare un atolondramiento momentáneo, un desborde de locuacidad al que son tan proclives quienes tienen por oficio que dar discursos como quien estampa sellos, cuando todavía se estampaban sellos.

Uno de esos desvaríos de la lengua devenidos memorables lo cometió uno de los más (decimos uno para no herir susceptibilidades) grandes políticos que ha tenido Venezuela al referirse al plato edípico que adereza irremediablemente nuestras fiestas de fin de año . Trasportado por quién sabe que reminiscencia infantil se refirió al condumio navideño por excelencia como: “multisápidas hallacas”. Desde entonces nadie discute la validez del término y se insiste que es muestra de un toque de genio idiomático para concebir palabras digno de César Vallejo.

En su Relación de contribuciones notables al idioma español, Fray Junípero de la Barra y Padrón,encumbra como maravilla de la germinación espontánea del lenguaje el término “autosuicidio”, revelado a los lingüistas por quien fuese uno de los más grandes políticos -después del  arriba aludido- que ha tenido esta tierra de padecimientos. Es una contribución genial y ya hay estudiosos de los laberintos de la mente y el lenguaje que lejos de calificarlo como un perfecto pleonasmo, lo valoran como una contribución notable para entender la reiteración del yo sobre el yo en su tránsito a la nada del él.

Como prueba de que nuestra inventiva tiene la potencia de un chorro de petróleo tejano, el portal de un conocido canal de televisión acaba de dar a luz un término destinado a hacer historia en el ejercicio del castellano. Al referirse a un difunto comandante destinado a ser eterno lo calificó de “exfallecido”. El término colmaría de envidia las tumbas de Lovecraft y Poe, y de llegar a sus oídos seguramente alentaría una secuencia de The Revenant por parte de Iñárruti.

Vamos, no digan que no es genial. Es una nueva manera de decretar aquello de que “en política no hay muertos”, de que es un reservorio de difuntos renuentes -de todas las edades- prestos a regresar tan pronto les den la primera oportunidad. “El exfallecido dirigente político señaló que…”. “La exfallecida candidata a todo declaró que…”. “Tres exfallecidos líderes se alían para…”. “El exfallecido Secretario General culminó gira en…”. “El exfallecido excandidato confirmó que…”. Y hasta una obra de teoría de la política podría aparecer: El exfallecido, el príncipe moderno.

No desesperemos, siempre regresan…

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