Jean Maninat

La ola que no fue – Jean Maninat

Por: Jean Maninat

Mira la ola Marina, mira la vuelta que da,

Mira la ola Marina, mira qué bonita va

Virgilio González (En la versión de Rolando Laserie, preferiblemente)

A estas alturas del miércoles, cuando esta columna se autoescribe, los republicanos parecen haberse quedado con los crespos acuáticos hechos, sin marejada roja, y su sector radical e intimidante sin gran aliento para volver a incurrir en una nueva y díscola aventura antidemocrática. Pero conociendo al personaje que los anima, nunca se sabe…

Las expectativas de una gran debacle de los demócratas no pareciera poder cumplirse, por el contrario, resistieron y bien, y lo que parecía una presidencia endeble ha salido fortalecida de las temibles elecciones de medio mandato, la prueba de fuego de todo Presidente con anhelos de buscar un segundo período durmiendo angustiado en la Casa Blanca.

También salen derrotados los conspiranoicos, los que querían volar el sistema electoral norteamericano, (los  que creen que el voto es una estrategia de extraterrestres para distraer a los humanos y poder apoderarse del planeta Tierra con menor resistencia) los Proud Boys que soñaban con el regreso de días mejores, los violentos a la espera de una señal para encender la mecha de un cóctel Molotov social y cobrarle sus agravios al espíritu democrático que, a duras penas, se bate en el mundo para sobrevivir. Mire no más a su alrededor.

Por supuesto que el radicalismo republicano, o de derecha, o patriota, o como se le quiera llamar, infectó de nuevo el Twitter de falsas noticias, tratando de sembrar, otra vez, dudas sobre la solvencia del sistema electoral, pero no tuvieron el éxito de antaño, la gente salió a votar. Es más, muchos de los candidatos republicanos ganadores al Congreso habían participado activamente en las campañas (¿guerras?) recientes en contra del sistema electoral del país. “Cuando soy yo el que gana, el sistema es impecable”.

Pero, sobre todo, Estados Unidos fue una fiesta democrática, fue un placer ver el seguimiento en directo de las elecciones, los condados y estados vestidos en la pantalla de rojo o azul, el conteo casi milimétrico de los votos, el ojo atento y libre de los medios de comunicación sobre el proceso, eso que llaman, una elección libre y transparente.

(Semanas atrás, el Partido Comunista de China celebró su XX Congreso Nacional para escoger sus autoridades, que son, a su vez, la máxima autoridad del país. La única sorpresa del evento fue la retirada intempestiva -con enérgica ayuda de unos achichincles- de un anciano dirigente, Hua Jintao, exlíder máximo de China y cabeza de la débil oposición interna en el partido. Con él rodaron varias cabezas afines politburó abajo. No exactamente un ejemplo de democracia).

Cualquiera sea el final, final, se habrán despejado las dudas genuinas de algunos, y debilitado los bulos de otros sobre  la democracia y sus virtudes. Vendrá un nuevo juego político, igual o más complicado que el actual, democrático y transparente. Ah, y en la Florida insurgió De Santis como nueva esperanza blanca. Watch him…

 

Mira la ola Marina, mira la vuelta que da…

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