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	<title>También Sucede - César Miguel Rondón</title>
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	<title>También Sucede - César Miguel Rondón</title>
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		<title>El debut de Eliézer Alfonzo Jr., una muestra de coraje &#8211; Mari Montes</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Jul 2026 03:42:19 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Publicado en: El Extrabase Por: Mari Montes Hay noches que el béisbol trasciende el resultado. Esta fue una de ellas. El venezolano Eliézer Alfonzo Jr. debutó este sábado con los Dodgers de Los Ángeles, un ascenso que se ganó con trabajo, perseverancia y rendimiento en las ligas menores. Era el día que había esperado, él y su [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://elextrabase.com/2026/07/06/el-debut-de-eliezer-alfonzo-jr-una-muestra-de-coraje/">El Extrabase</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://x.com/porlagoma?lang=es">Mari Montes</a></p>
<p class="wp-block-paragraph">Hay noches que el béisbol trasciende el resultado. Esta fue una de ellas.</p>
<p class="wp-block-paragraph">El venezolano <a href="https://www.baseball-reference.com/players/a/alfonel01.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-07-06_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Eliézer Alfonzo Jr.</a> debutó este sábado con los Dodgers de Los Ángeles, un ascenso que se ganó con trabajo, perseverancia y rendimiento en las ligas menores. Era el día que había esperado, él y su familia, pero también fue el día que recibió una de las noticias más devastadoras que puede enfrentar un ser humano.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Horas antes del encuentro ante los Padres de San Diego, fue informado de que su hermana, Eliana Alfonzo, y su madrastra, Patricia Salazar de Alfonzo, fueron halladas sin vida entre los escombros del hotel en el que se hospedaban en La Guaira, tras varios días de intensa búsqueda.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Su padre, el ex receptor grandeliga <a href="https://www.baseball-reference.com/players/a/alfonel01.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-07-06_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Eliézer Alfonzo</a>, había hecho todo lo posible para acelerar las labores de rescate, incluso gestionando maquinaria pesada para apoyar la búsqueda. El sábado había surgido una pequeña esperanza cuando la mascota de la familia fue encontrada con vida. Lamentablemente, ellas no lograron sobrevivir.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Alfonzo Jr. decidió uniformarse y salir al terreno.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Cuando fue anunciado para consumir su primer turno al bate, ocurrió uno de esos momentos que recuerdan que el deporte también sabe abrazar. Los aficionados de los Dodgers y de los Padres se pusieron de pie para aplaudirlo. No era una ovación por un batazo o por una jugada espectacular; era un aplauso de respeto, solidaridad y humanidad para un joven que estaba viviendo el día más feliz y, al mismo tiempo, el más doloroso de su vida.</p>
<p class="wp-block-paragraph">El respaldo también llegó desde el clubhouse. El venezolano <a href="https://www.baseball-reference.com/players/r/rojasmi02.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-07-06_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Miguel Rojas</a> escribió en su gorra la frase “Fuerza Matatán”, mientras que Eliezer Jr. llevó las iniciales de Eliana y Patricia, manteniéndolas cerca de su corazón durante toda la noche.<br />
Antes del juego, el mánager de los Dodgers, <a href="https://www.baseball-reference.com/search/search.fcgi?pid=roberda07,roberda05,roberda06,roberda03&amp;search=Dave+Roberts&amp;utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-07-06_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Dave Roberts</a>, apenas pudo encontrar palabras en su rueda de prensa habitual.<br />
«No sé realmente qué decir al respecto, aparte de que mi corazón está con él y su familia. No quiero profundizar demasiado en ello, porque me voy a emocionar. Sé que es duro. Muy duro».</p>
<p class="wp-block-paragraph">Alfonzo Jr. se fue de 2-0 y los Dodgers perdieron ante San Diego, 5-2. Pero nadie recordará esta noche por la pizarra.<br />
Después del encuentro, el joven venezolano, abordado por los periodistas que cubren a los Dodgers, explicó de dónde sacó las fuerzas para salir al terreno.</p>
<p class="wp-block-paragraph">«Honestamente, fue un poco difícil, pero al mismo tiempo, gracias a Dios siempre por todo. Lo que sucedió, desafortunadamente, está fuera de mis manos y es parte de la vida. Solo Dios sabe por qué suceden las cosas. Fui allí para honrar a mi hermana y a mi madrastra, y dar lo mejor de mí en un momento difícil. Desafortunadamente, no pudimos obtener la victoria, pero hay que seguir adelante. Recordaba cómo mi hermana siempre me apoyó y cómo su sueño era verme jugar en estos juegos. Ojalá hubiera estado viva para verme en las Grandes Ligas».</p>
<p class="wp-block-paragraph">También recordó lo que ya había publicado en sus historias de Instagram, que su hermanita le había dicho que había tenido un sueño bonito, pero que iba a esperar a que se cumpliera para decírselo. Eliezer Jr. está seguro de que se trataba de su llamado a las Grandes Ligas.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Hay noches en las que el verdadero triunfo consiste simplemente en encontrar la fuerza para dar un paso adelante cuando el alma está rota.</p>
<p class="wp-block-paragraph">El béisbol le dio la bienvenida a un grandeliga y, más que eso, abrazó a un hijo y a un hermano que convirtió el día con el que soñó desde niño, en un homenaje para dos mujeres que siempre creyeron en él.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Hay ovaciones que no celebran un hit ni una victoria: celebran el valor de seguir caminando, cuando el corazón está hecho pedazos.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>¡Coño, Adriana! &#8211; María Elena Lavaud</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 05 Jul 2026 17:46:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[También Sucede]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Publicado en: El Nacional Por: María Elena Lavaud ¡Qué te puedo decir, Adriana! Ya debes saber que el video de tu rescate ha recorrido el mundo, que ese diálogo en medio de los escombros que dejaron los dos terremotos en Venezuela, le ha sacado lágrimas de impotencia, pero también una sonrisa inesperada a todo aquel que [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/cono-adriana-maria-elena-lavaud/">¡Coño, Adriana! &#8211; María Elena Lavaud</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://bitlysdowssl-aws.com/columnas/2026/07/cono-adriana/">El Nacional</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por: </strong><a class="text-sm font-bold uppercase font-relay text-cobalto-600 no-underline hover:underline" title="María Elena Lavaud" href="https://bitlysdowssl-aws.com/author/maria-elena-lavaud/">María Elena Lavaud</a></p>
<p>¡Qué te puedo decir, Adriana! Ya debes saber que el video de tu rescate ha recorrido el mundo, que ese diálogo en medio de los escombros que dejaron los dos terremotos en Venezuela, le ha sacado lágrimas de impotencia, pero también una sonrisa inesperada a todo aquel que lo ha visto. Porque me atrevo a decir que para la mayoría, ese intercambio con tu gordo, tu negro o tu flaco, no sé cómo lo llames y no importa, —porque gracias a Dios allá eso no es pecado—; ese diálogo, es como un espejo de lo que somos, hombres y mujeres que amamos con fiereza, pero con una lealtad profunda hasta en las situaciones más extremas.</p>
<p>—No me quites&#8230; no me quites, no me quites la respiración… —tartamudeaba él, sabiendo que estaba contra reloj.</p>
<p>—¡Yo sé lo que hago, nojoda! Estoy más cerca de ti de lo que tú te imaginas, ¿oíste? decía con el corazón a mil.</p>
<p>—Cuidado se viene la pared —alertabas tú como si nada, pero yo sé que has debido estar aterrada.</p>
<p>—¡No se va a venir, Adrianaaaa… coñoooo! —jadeaba él alumbrado apenas con un teléfono.</p>
<p>—Cuidado con esto de aquí&#8230; pero es que&#8230; —insistías con una naturalidad brutal en medio de tu claustrofobia.</p>
<p>—¡Cooño, Adrianaaa! Yo estoy aquí arriba, mami, ¡tengo todo bajo control!</p>
<p>—Es que aquí hay una cosa&#8230;</p>
<p>—¡Tápate la cara, tápate la cara, tápate la cara, ahí! ¡Tápate la caaraaaa! —decía con frenesí y a toda velocidad sin dejar de martillar.</p>
<p>— ¿Me viste? —preguntó luego sin aflojar ni un segundo.</p>
<p>—¡Síí!</p>
<p>—¡¿Entonces qué haces tapándote la cara, pues?!</p>
<p>—¿Y yo voy a pasar por debajo? —preguntaste no muy convencida con el panorama.</p>
<p>—¡Ya va! Yo te voy a sacar por aquí —te prometía con toda la seguridad del planeta.</p>
<p>—Noo, pero&#8230;</p>
<p>—¡Te voy a sacar por aquíiii, nojodaaa!</p>
<p>Y lo hizo. Supongo que se abrazaron, que lo regañaste por cualquier otra cosa, porque así somos las mujeres cuando alguien nos importa de verdad. Aunque ya sabes lo que dicen ellos, que mujer que no jode es hombre, pero nos adoran y nos cuidan, porque saben que la mujer venezolana es así, molestosa y amorosa a la vez, ruidosa, imperfecta y terca, coqueta, muy mujer y siempre heroica. Sobre todo eso, heroica.</p>
<p>Ya debes saber que mientras estabas atrapada y tratabas de controlar la situación, otras mujeres, envalentonadas —como siempre que hace falta—, pusieron a temblar a unos policías, simplemente porque tienen muy claro que la dignidad no tiene precio, aun en las peores circunstancias. Los amenazaron con romper una paca de dólares que encontraron entre las ruinas y ellos terminaron entregándolos. Luego los pusieron presos. Porque cuando una venezolana se impone, ya sabemos lo que pasa. Tú lo sabes.</p>
<p>Te habrás enterado también de las muchas mujeres que han encontrado sin vida, abrazadas a sus hijos convertidas en escudo para salvarles la vida. Es desgarrador y luminoso al mismo tiempo, como la escena de tu rescate. ¡Cómo es posible tanta paradoja!</p>
<p>El cielo amaneció de un rojo degradado pocos días después de los terremotos, mientras la tierra se ha seguido moviendo y uno no sabe si admirar aquello o asustarse. Así estamos todos. Aquí y allá, donde sea, todos estamos atrapados hace décadas, entre luces y sombras, entre lamento y esfuerzo también.</p>
<p>Te cuento que yo tengo 12 años en Miami y todavía siento que llegué ayer. No me acostumbro al silencio de las calles, de la gente. A la prudencia absurda de no expresar ese cariño natural que nos define, que me refrescó tu video, pues es mejor tragárselo para no meterse en problemas.</p>
<p>Hace 12 años también que terminó mi carrera periodística en los medios. Le puse un candado a esa parte de mi vida, con mucha nostalgia y con mucho dolor. Ahora soy editora de libros y mentora de escritura. Y si decidí aceptar esta posibilidad de escribir en <em>El Nacional</em>, que agradezco profundamente, fue porque la única instrucción que me dieron fue que debía mandar una foto. Nada más. Entonces me sentí libérrima y lo primero que me provocó fue escribirte, Adriana, para darte las gracias. Porque ese video de tu rescate me sacó del estupor que he sentido desde la tarde de los terremotos. Me sacó una sonrisa.</p>
<p>En este Armagedón que vivimos hace décadas, ese video, esa vivencia tuya se hizo viral debido a que, gracias a Dios, las redes se han convertido en nuestro sistema nervioso. Lo he visto mil veces y siempre descubro algo nuevo, escucho mejor una frase, y me vuelvo a sonreír con los ojos aguados, porque también me muestra lo rotos y enteros que estamos al mismo tiempo. Entonces desgarra que no hayamos podido rescatar de una buena vez la libertad y el derecho que tenemos a vivir en paz, sin abusos, hasta en medio de una tragedia.</p>
<p>Gracias de verdad, Adriana, por recordarme que a pesar del odio y el resentimiento que quisieron sembrar entre nosotros en este tiempo infinito, seguimos siendo una gente aguerrida y con temple que no se rinde, aunque el mundo se le caiga encima; una gente amorosa, noble y dispuesta a salvarse mutuamente, aunque duela.</p>
<p>Gracias por ese minuto de felicidad y esperanza que nos diste a todos los que, entre quejas y esfuerzo, seguimos luchando por salir de nuestros propios escombros.</p>
<p>Siempre luz,</p>
<p>@Lalavaud</p>
<p>Mira el video de Adriana aquí:</p>
<p><a href="https://www.instagram.com/reel/DaL0p7pRwFi/?igsh=YTlsZ3pqcm81d2o5">https://www.instagram.com/reel/DaL0p7pRwFi/?igsh=YTlsZ3pqcm81d2o5</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Karina Sainz Borgo, premio Cavia: «A la palabra escrita le incumbe tanto la verdad propia como la de los otros»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Jul 2026 13:49:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[También Sucede]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Discurso íntegro que la escritora y periodista, Karina Sainz Borgo, ha pronunciado en la cena de los Cavia Publicado en: ABC Majestades, autoridades, apreciados colegas: Eneas abandonó Troya con su padre ciego sobre los hombros y su hijo cogido de la mano. Su patria ardía en llamas, arrasada por los griegos. En 1302, Dante salió [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2 class="v-a-s-t" style="text-align: center;">Discurso íntegro que la escritora y periodista, Karina Sainz Borgo, ha pronunciado en la cena de los Cavia</h2>
<p><strong>Publicado en:</strong><a href="https://www.abc.es/cultura/karina-sainz-hablar-muerte-padre-contando-historia-20260702210742-nt.html#vli=re-carta-6-3&amp;vca=0100-320-diaria_manana_abc_0588&amp;vso=nw&amp;vmc=diaria_manana_abc_0588&amp;vus=c94ed03e2b8741c8bf6d14cd31038f19"> ABC</a></p>
<p class="v-d-p">Majestades, autoridades, apreciados colegas:</p>
<p class="v-d-p">Eneas abandonó Troya con su padre ciego sobre los hombros y su hijo cogido de la mano. Su patria ardía en llamas, arrasada por los griegos. En 1302, Dante salió de Florencia hacia el exilio. Vivió en Verona, Bolonia y Rávena; allí escribió gran parte de &#8216;La divina comedia&#8217;. Víctor Hugo dejó Francia tras oponerse a <a href="https://www.abc.es/historia/napoleon-enormes-vinculos-espanoles-ultimo-emperador-frances-20230110010352-nt.html" target="_self" data-voc-vtm-id="in-text-traffic" data-mrf-link="www.abc.es">Napoleón III</a>. Vivió en Bélgica y luego en la costa de Normandía, donde escribió &#8216;Los miserables&#8217;. En 1939, tras la Guerra Civil, la filósofa María Zambrano cruzó la frontera hacia Francia. De ahí pasó a Estados Unidos, luego a Cuba, México, Puerto Rico, Italia y Suiza. Ocho países en cuarenta y cinco años de exilio.</p>
<p class="v-d-p">El destierro y el desplazamiento han sido, después de la muerte, la circunstancia máxima del ser humano. Se es extranjero de la misma forma en que cambiamos de país, de trabajo o de barrio. Incluso al sobrevivir a una enfermedad o a la muerte, nos convertimos en una persona distinta. En las páginas de &#8216;Los bienaventurados&#8217;, María Zambrano descubre al lector una verdad sobre la condición humana: quien ha perdido su patria, asegura Zambrano, contempla la realidad desde una libertad que los arraigados difícilmente poseen y que yo he procurado transmitir a los lectores en la columna<a href="https://www.abc.es/opinion/karina-sainz-borgo-duele-desarraigo-20251116135624-nt.html" target="_self" data-voc-vtm-id="in-text-traffic" data-mrf-link="www.abc.es"> &#8216;Lo que más duele no es el desarraigo&#8217;,</a> texto que el jurado ha reconocido con el premio Mariano de Cavia de este año.</p>
<p>Al hablar de mi padre y de su familia —exiliados republicanos huidos a Francia y luego a Venezuela—, y al referirme a su muerte fuera de la patria que eligió y construyó como suya, estoy en realidad contando la historia de Eneas. La vida de Carlos Sainz Muñoz, mi padre, encarna la del otro y la de los otros: la de quien abandona su situación original y desemboca en otra. Para este periódico informé y escribí una crónica sobre la primera Navidad en la que Remedios Armas, vecina de la isla de La Palma, celebró la Nochebuena con sus hijos después de que el volcán de Cumbre Vieja sepultara su casa. Sentada en un banco, Remedios me habló de la erupción, de la evacuación y del realojo. «¿Por qué, si todo estaba bien, tengo ahora que vestir ropa de la Cruz Roja?», me preguntó mirando hacia la playa.</p>
<p>Hay dimensiones legales, sociales y nacionales del otro y de los otros. ¿Es extranjero solo quien cambia de país? ¿O puede serlo también quien es desalojado de una vida? Troya fue destruida. Un inmenso caballo de madera preñado de armas y guerreros se introdujo en la ciudad. Un signo de paz que llevaba la destrucción en su interior. Eneas solo comprendió la magnitud de su tragedia cuando tuvo que relatarla ante Dido, curiosa por conocer la caída de Troya y la huida hasta Cartago. «Me ordenas, reina, renovar un dolor indecible». Nos constituye el acto de narrarnos. De ser escuchados.</p>
<p>Mi padre fue, al mismo tiempo y en una misma vida, parte de los quinientos mil españoles que abandonaron su país tras la <a href="https://www.abc.es/noticias/guerra-civil-espanola-1936-1939/" target="_self" data-voc-vtm-id="in-text-traffic" data-mrf-link="www.abc.es">Guerra Civil</a> y también uno más de los nueve millones de venezolanos que dejaron atrás su casa debido a una revolución que prometió prosperidad y devino en autoritarismo, latrocinio y destrucción. Mi padre fue Eneas, varias veces. Y, como él, cientos de hombres y mujeres. «El exiliado es el que ha sido arrojado a la intemperie de la historia», escribe María Zambrano. Eneas, Dante, Víctor Hugo, Thomas Mann, José Bergamín, Antonio Machado, Guillermo Cabrera Infante, Stravinski, Milan Kundera, Manuel Chaves Nogales, Juan Ramón Jiménez o Marjane Satrapi habitaron esa misma intemperie. No creo en las literaturas nacionales; creo en la literatura. Creo en los individuos tanto como en la suma de sus acciones. A la palabra escrita le incumbe tanto la verdad propia como la de los otros.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Mi primer y único autógrafo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 29 Jun 2026 14:26:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[También Sucede]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Publicado en el Papel Literario de El Nacional, 27 de junio, 2026 &#160; Fue el primer y único autógrafo que pedí en mi vida. Recién había cumplido 17, pero no fue un impulso juvenil el que me llevó a soportar la lluvia. Fue la certeza de que acababa de presenciar algo único. Garuaba esa noche [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/mi-primer-y-unico-autografo/">Mi primer y único autógrafo</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong>Publicado en el Papel Literario de El Nacional, 27 de junio, 2026</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Fue el primer y único autógrafo que pedí en mi vida. Recién había cumplido 17, pero no fue un impulso juvenil el que me llevó a soportar la lluvia. Fue la certeza de que acababa de presenciar algo único. Garuaba esa noche en Caracas y para llegar al camerino había que salir del teatro y caminar a la intemperie hasta llegar a la calle posterior, donde estaba una especie de casita al margen de la majestuosidad del Municipal. Al llegar ya había unos cuantos melómanos en cola. Todos expertos mojados: “La sonoridad de los saxos”, “la precisión y color de los arreglos”, “el brillo de las trompetas”, “la exactitud de la sección rítmica”, “la elegancia del maestro”, “su economía en las teclas”. Todo era cierto: yo aprendía. Muchos años después, reflexionando sobre aquella noche iniciática, entendí que lo que en realidad me hizo procurar esa firma (verlo de cerca, conocerlo), fue descubrir el privilegio inigualable que deja –en eso que para no complicarme voy a llamar alma o espíritu– el duende en su expresión más pura y afilada. Si existía el Olimpo, me habían permitido asomarme para conocer a uno de sus habitantes. En la antesala, Paul Gonçalves, en mangas de camisa, hacía de improvisado portero con un portuñol ensalivado gracias a una pea feliz. ¿Te gustó el concierto?, preguntó mientras yo le agradecí sus maravillosos solos con el saxo tenor. El maestro, luego, me preguntó mi nombre, y, como todos los gringos de aquel tiempo, lo escribió en latín: Caesar. Como era el último en la fila, se levantó para despedirme. Vestía como aristócrata de telenovela, con robe de chambre y bufanda. Era tan alto que le llegué por el esternón. Con dedos de lagartija gigante había escrito a todo lo ancho del papel: Duke Ellington.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>César Miguel Rondón</p>
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		<title>Los tambores venezolanos se escuchan más y más en Nueva York &#8211; Alexandra Starr</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 24 Jun 2026 02:49:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[También Sucede]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Puede que el baile de los tambores no sea tan conocido como otras danzas latinoamericanas, como el merengue o la salsa, pero eso está empezando a cambiar con la migración de millones de venezolanos. Publicado en: The New York Times Por: Alexandra Starr Cuando Venezuela venció a Estados Unidos y ganó el Clásico Mundial de Béisbol [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">Puede que el baile de los tambores no sea tan conocido como otras danzas latinoamericanas, como el merengue o la salsa, pero eso está empezando a cambiar con la migración de millones de venezolanos.</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://www.nytimes.com/es/2026/06/18/espanol/estados-unidos/tambores-venezolanos-nueva-york.html">The New York Times</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <span class="css-1baulvz last-byline">Alexandra Starr</span></p>
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<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Cuando Venezuela venció a Estados Unidos y ganó el Clásico Mundial de Béisbol en marzo, las imágenes de un jonrón en la quinta entrada se hicieron virales. Lo mismo ocurrió con <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.youtube.com/shorts/CcpKvY_pfJA" target="_blank" rel="noopener noreferrer">los videos</a> del lanzador Eduard Bazardo tocando un tambor en la cueva mientras sus compañeros aplaudían y bailaban. Fue una escena que a algunos periodistas deportivos veteranos les costó describir.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">“Los periodistas japoneses se me acercaron y me preguntaron: ‘¿Qué están haciendo?’”, dijo Daniel Álvarez-Montes, director del sitio web de noticias deportivas El Extrabase. Álvarez-Montes les explicó en qué consistía el baile de los tambores, que surgió entre los esclavos de las plantaciones de cacao y café de Venezuela en el siglo XVII. En los tambores, los bailarines entran y salen de un círculo, contoneando las caderas y girando al ritmo del tambor.</p>
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<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Puede que los tambores no sean tan conocidos como otros bailes latinos como el merengue, la salsa y la bachata, pero eso está empezando a cambiar con la migración de millones de venezolanos hacia Europa, otros países de Sudamérica y Estados Unidos. Los miembros de la diáspora están redescubriendo sus raíces culturales y actuando como embajadores de la música y el baile de su país.</p>
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<div class="css-1xdhyk6 e1acqrl40" data-testid="photoviewer-children-figure"><picture><img fetchpriority="high" decoding="async" class="css-r3fift aligncenter" src="https://static01.nyt.com/images/2026/06/21/espanol/21CUL-TAMBORES-02-mblk-ES-copy1/21CUL-TAMBORES-02-mblk-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale" sizes="((min-width: 600px) and (max-width: 1004px)) 84vw, (min-width: 1005px) 80vw, 100vw" srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/06/21/espanol/21CUL-TAMBORES-02-mblk-ES-copy1/21CUL-TAMBORES-02-mblk-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp 600w,https://static01.nyt.com/images/2026/06/21/espanol/21CUL-TAMBORES-02-mblk-ES-copy1/21CUL-TAMBORES-02-mblk-jumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 683w,https://static01.nyt.com/images/2026/06/21/espanol/21CUL-TAMBORES-02-mblk-ES-copy1/21CUL-TAMBORES-02-mblk-superJumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 1366w" alt="Un hombre con barba y gafas de sol lleva un tambor al hombro mientras camina por Nueva York." width="303" height="455" /></picture></div><figcaption class="css-1g9ic6e e1o75wsu0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-1n49vpa e3zar750">Willie Quintana, líder del grupo musical Tambor y Caña, en Nueva York.</span></figcaption></figure>
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<p class="css-140ip4z e1me5xab0">En Nueva York, el 20 de junio, el Lincoln Center ofrecerá su cuarta presentación anual de tambores como parte del programa Summer for the City. Empezará con una procesión de tambores y culminará con canciones de llamada y respuesta y bailes en la Hearst Plaza.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Jeickov Vital, creador de Tambores Bombayá, un grupo musical que hace presentaciones y da talleres por todo Estado Unidos, viajará a Nueva York desde Savannah, Georgia, para el evento. Dijo que había visto cómo los venezolanos se habían involucrado más con su patrimonio cultural durante el segundo gobierno de Donald Trump. Con la banda venezolana Tren de Aragua <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.nytimes.com/2025/12/18/us/politics/tren-de-aragua-venezuela-gang.html">en las noticias</a> y <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.nytimes.com/live/2026/01/04/espanol/venezuela-trump-maduro/carcel-brooklyn-nicolas-maduro">lo ocurrido con Nicolás Maduro</a>, el expresidente del país, Vital dijo que había observado que los venezolanos estaban deseosos de proyectar una imagen positiva. “La gente quería dejar saber que no somos todos así”, dijo.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">“Cuando te tratan como ‘el otro’ es cuando vuelves a conectar con tu cultura natal”, dijo Mariana Martín Capriles, quien vive en Nueva York y es DJ bajo el nombre de MPeach. En un reciente viaje a casa, dijo que le llamó la atención el resurgimiento de los tambores en las discotecas e incluso en las calles de la ciudad. “Lo que ves en el extranjero, multiplícalo por diez”, dijo. “Es una forma de que la gente se sienta orgullosa de lo que se creó en Venezuela, algo que es nuestro”.</p>
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</div><figcaption class="css-1g9ic6e e1o75wsu0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-1n49vpa e3zar750">Miembros de Tambor y Caña en el Jardín Comunitario Francisco Ramos, o Pancho’s Garden, en la calle East Ninth de Manhattan.</span></figcaption></figure>
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<p class="css-140ip4z e1me5xab0">En el evento del año pasado en el Lincoln Center, los venezolano-estadounidenses acudieron en masa, agitando banderas blancas y llevando sombreros de paja con cintas en el ala. Los tambores son la esencia de esta danza; varían en tamaño, pero están hechos de madera y cubiertos con piel de animal. Junto a los percusionistas, algunos hombres agitaban maracas y las mujeres ondeaban pañuelos rojos mientras cantaban “Qué lindo se ve San Juan”.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Estaban celebrando el Festival de San Juan Bautista, la festividad más estrechamente relacionada con los tambores. Coincide con el solsticio de verano y probablemente era uno de los pocos días libres que tenían los trabajadores esclavizados. Como parte del festival, se lleva una estatua de madera de San Juan a la misa matutina y luego se hace una procesión por las calles.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Tras la procesión en el Lincoln Center, los participantes formaron un círculo por el que los bailarines entraban y salían saltando. Movían las caderas y extendían los brazos, girando sin parar. Después de alrededor de un minuto, a los que estaban en el centro los tocaban en el hombro para dejar paso a alguien nuevo. La gente solía bailar en parejas de distinto sexo. Casi nunca se tocaban, pero la impresión general era innegablemente sensual.</p>
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<p style="text-align: center;"><span class="css-1n49vpa e3zar750">Los venezolanos están dispersos por Nueva York, dijo Andreina Torres Angarita, quien es profesora de estudios urbanos en el Barnard College. “La danza y la música ofrecen espacios donde la gente puede conectar”.</span></p>
<p><a href="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/06/Captura-de-pantalla-2026-06-23-224736.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-121225 aligncenter" src="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/06/Captura-de-pantalla-2026-06-23-224736-300x199.png" alt="" width="650" height="431" srcset="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/06/Captura-de-pantalla-2026-06-23-224736-300x199.png 300w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/06/Captura-de-pantalla-2026-06-23-224736-1024x681.png 1024w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/06/Captura-de-pantalla-2026-06-23-224736-768x510.png 768w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/06/Captura-de-pantalla-2026-06-23-224736.png 1184w" sizes="auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px" /></a></p>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-4">
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<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Durante la mayor parte de la historia de Venezuela, el Día de San Juan no se celebraba a nivel nacional. Los afrovenezolanos solían estar aislados a lo largo de la costa del país y, cuando se mudaban a las ciudades, solían hacerlo para trabajar en el sector servicios. “No se consideraba que tuvieran una cultura digna de ser representada”, dijo Mesi Bakari-Walton, profesora adjunta de español y estudios de la diáspora africana en la Universidad de Howard.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Eso empezó a cambiar en la década de 1980. Los grupos <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.instagram.com/unsolopueblooficial/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Un Solo Pueblo</a> y Tambor Urbano comenzaron a dar a conocer las canciones folclóricas venezolanas a un público más amplio. Choroní, una localidad costera de Venezuela, desarrolló una industria turística sólida en torno a los tambores; las vacaciones se podían pasar descansando en la playa durante el día y bailando al son de los tambores por la noche. Y los tambores se convirtieron en la despedida favorita en las bodas de la alta sociedad, que antes solían terminar con mariachis.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Mi madre es venezolana, y aprendí a bailar los tambores imitando los movimientos de mis primos. Mi corazón siempre se aceleraba a mil cuando me metía en medio del círculo, y no solo porque el baile sea rápido. Los tambores requieren arrastrar una pierna mientras usas la otra para moverte en círculo, girando el tronco todo el tiempo. “¡Rompe las caderas!”, me decían mientras intentaba seguir el ritmo.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Durante mi infancia, en la década de 1980, la migración desde Venezuela era muy poco habitual. Sin embargo, el colapso de la economía del país desencadenó un éxodo masivo. Desde 2014, unos ocho millones de venezolanos han abandonado el país. Ahora hay aproximadamente 800.000 tan solo en Estados Unidos.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Estos inmigrantes provocaron un resurgimiento de los tambores. Willie Quintana llegó a Nueva York en 2015 y, dos años más tarde, fundó junto a Daniel Prim el grupo musical Tambor y Caña. Cuando los venezolanos empezaron a llegar a Nueva York en mayor número en 2022, algunos recién llegados encontraron a Quintana a través de las redes sociales. “La gente me escribía en Instagram, diciendo: ‘Estoy en un <em class="dOMtDq_italic">shelter</em> en Brooklyn y traje mi tambor. ¿Puedo tocar con ustedes?’”, comentó.</p>
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</div><figcaption class="css-1g9ic6e e1o75wsu0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-1n49vpa e3zar750">Rosmary Quintero, a la izquierda, y su madre, Grismary Weffer, bailarinas de Tambor y Caña.</span></figcaption></figure>
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<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Las presentaciones han dado a los venezolanos en Estados Unidos un lugar donde pueden experimentar un un sentido de pertenencia. Andreina Torres Angarita, quien imparte clases de estudios urbanos en el Barnard College, dijo que los venezolanos en Nueva York no tienen barrios consolidados a los que mudarse o donde conocer a otros inmigrantes, como era el caso de los dominicanos en Washington Heights o los colombianos en Jackson Heights. “Están dispersos”, dijo Angarita. “La danza y la música ofrecen espacios donde la gente puede conectar”.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">En 2022, Quintana se asoció con un grupo de neoyorquinos de ascendencia venezolana para organizar una procesión de San Juan que cruzó el puente de Williamsburg. Carlos Chirinos, profesor adjunto de música en la Universidad de Nueva York y curador de música latina en el Lincoln Center, se enteró e invitó a Quintana a encabezar un evento de San Juan en el Lincoln Center al año siguiente. “Los venezolanos, sobre todo los venezolanos negros, se sienten representados en San Juan”, dijo, lo que encaja perfectamente con el compromiso del centro de dar visibilidad a la cultura de todos los neoyorquinos.</p>
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</div><figcaption class="css-1g9ic6e e1o75wsu0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-1n49vpa e3zar750">Tambor y Caña en Pancho’s Garden.</span></figcaption></figure>
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<p class="css-140ip4z e1me5xab0">La noticia de un evento de San Juan en una de las instituciones culturales más prestigiosas del mundo entusiasmó a la diáspora. Vital voló a Nueva York con sus cuatro hijos para participar en la procesión. Grace Salamanca, una bailarina de tambores de Miami que imparte clases magistrales por toda la costa este de Estados Unidos, voló hasta allí para participar. Ronaldo Cardenas, un chapista de Tennessee, alquiló un coche y condujo 18 horas con otros dos venezolanos. Desde entonces, ha creado su propio grupo de tambores en Nashville. “Me endeudé comprando todos los tambores y disfraces y franelas”, dijo. “Pero valió la pena”.</p>
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<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-7">
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<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Los tambores también están influyendo en la música y la danza en un sentido más general. MPeach, sobrina de los fundadores de Un Solo Pueblo, lleva años tocando lo que ella llama “tambor electrónico”. Dennis Gutiérrez, un DJ conocido como DNS, escuchó el ritmo de los tambores en discotecas de Nueva York y empezó a incorporarlo a su sesión en el Café Citron de Washington, D. C. “Si quieres que la gente se lance a la pista de baile”, dijo, “pon ‘Ley o ley o ley’”, un estribillo típico de los tambores.</p>
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<p class="css-140ip4z e1me5xab0">El Lincoln Center contará con otro músico venezolano que hace un uso creativo de los tambores: Orestes Gómez. Él se presentará en el David Rubenstein Atrium el 26 de junio. Su álbum <em class="dOMtDq_italic">No me fui porque quise </em>mezcla jazz, hip-hop y ritmos afrocaribeños en canciones que hablan de la experiencia de la diáspora venezolana.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Para algunos puristas, esta versión de los tambores no es lo que ellos llevan años perfeccionando. Chirinos, sin embargo, señala que la música de los tambores siempre se ha transmitido oralmente y que, sin duda, ha evolucionado con respecto a cómo se interpretaba hace cientos de años.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">“La tradición no sobrevive solo porque la gente la difunda”, dijo. “Sobrevive cambiando y llegando a públicos que no la conocen”. Quizás hasta el punto de que la próxima vez que un vídeo de tambores se haga viral, la gente no tenga que pedir un tutorial: ya lo habrá visto, o incluso lo habrá bailado.</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/los-tambores-venezolanos-se-escuchan-mas-y-mas-en-nueva-york-alexandra-starr/">Los tambores venezolanos se escuchan más y más en Nueva York &#8211; Alexandra Starr</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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		<title>Entrevista a Rosana Sosa García</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Jun 2026 15:58:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[También Sucede]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El día de hoy, les comparto la entrevista que el realicé a la economista Rosana Sosa García: &#160; CMR: La cifra de ciento cincuenta mil, ciento setenta mil millones de dólares que se maneja como stock de referencia para la reestructuración de la deuda venezolana no representa lo que Venezuela en realidad debe. Representa lo que [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/entrevista-a-rosana-sosa-garcia/">Entrevista a Rosana Sosa García</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center;">El día de hoy, les comparto la entrevista que el realicé a la economista Rosana Sosa García:</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>CMR:</strong> La cifra de ciento cincuenta mil, ciento setenta mil millones de dólares que se maneja como stock de referencia para la reestructuración de la deuda venezolana no representa lo que Venezuela en realidad debe. Representa lo que Venezuela tendría que depurar, clasificar y auditar antes de saber cuánto debe realmente. Una fracción significativa de esa deuda es jurídicamente ilegítima y negociar sobre ella sin corrección previa no es una decisión neutral. Es introducir en el corazón del proceso el producto de los mismos esquemas de corrupción que lo hacen tan complejo. Esta es la tesis que maneja en el documento «La deuda contaminada no es deuda exigible», la economista Rosana Sosa García, Partner Consultant en RISCOF en España, economista de la Universidad Central de Venezuela con máster en Gestión de Riesgos y Antiblanqueo de Capitales en España.Lo vamos a hacer con la experta Rosana Sosa García. Rosana, muchísimas gracias por acompañarnos en este episodio del día de hoy. Gracias por estar con nosotros.</p>
<p><strong>RSG:</strong> Gracias a ti. Encantada de estar aquí.</p>
<p><strong>CMR:</strong> A ver, ¿qué llamamos deuda contaminada, Rosana, en primer lugar?</p>
<p><strong>RSG:</strong> Ok. En principio, tal como lo has expuesto, esta deuda, esta cifra está sobreestimada porque si tú haces una correlación entre la deuda, los papeles de la deuda venezolana y las sentencias por blanqueo de dinero que se emiten por triangulación cambiaria, desde el dos mil cuatro hasta el dos mil catorce, hay un porcentaje superior al sesenta por ciento de deuda contaminada. Ahora yo voy a explicarle a los oyentes qué es una deuda contaminada. A partir del dos mil tres se hicieron emisiones de deuda que se podían comprar en bolívares. Esto era un instrumento para el gasto público, pero que se distorsionó y se convirtió en un mecanismo de arbitraje financiero corrupto donde todos aquellos que tenían acceso al dólar preferencial podían hacer estas operaciones de bolívar-dólar, comprar con bolívares artificialmente baratos estos papeles, venderlos en el mercado paralelo y obtener una ganancia exponencial. La brecha llegó a situarse en un mil por ciento. Entonces, ese arbitraje era el apetito de todos los lobistas alrededor del régimen —y los no lobistas también—, aquellos empresarios que también se beneficiaron de estar en el circuito del poder económico y político de Venezuela, y se convirtió en el esquema que desangró las finanzas públicas, que destruyó PDVSA. Nosotros hicimos un trabajo, Boris Hackerman y yo, y solamente desde el dos mil tres hasta el dos mil quince, con estadísticas publicadas del propio Banco Central, se perdieron más de quinientos ochenta y seis mil millones de dólares. Entonces, esa es una deuda contaminada. Afortunadamente, esta deuda ya ha sido parte de todos los esquemas de corrupción y hay sentencias. Solamente en el estado de Florida hay seis sentencias. La de la enfermera de Chávez y el esposo: quince años de prisión. Y lo que está implícito en este entramado de corrupción son esquemas cambiarios con el uso de los bonos venezolanos. Con lo cual, lo que yo estoy diciendo no es una especulación. Está probado en hechos judiciales, no solamente en Estados Unidos, sino en más de veinte países. De hecho, cinco bancos suizos han sido cerrados por este ilícito. Otro de los esquemas en los que se usaron títulos de la deuda pública es para abrir empresas offshore en entramados de corrupción en Panamá, por ejemplo, y aparecen estos títulos valores en los Papeles de Panamá. Entonces hay mucho precedente judicial para determinar que esta deuda es ilícita, y toda deuda ilícita que respalda un ilícito financiero —bajo la triangulación cambiaria o bajo un entramado de oficinas offshore— no es exigible. El tenedor no puede reclamar el pago de ese dinero. Y hay que limpiarla, hay que depurarla, hay que auditarla.</p>
<p><strong>CMR:</strong> La deuda entonces es muy por debajo, a tu entender, de esos ciento cincuenta, ciento setenta mil millones.</p>
<p><strong>RSG:</strong> Muy por debajo. Mira, si tú haces una correlación —que la puede hacer cualquier estudiante de economía de primer semestre y con información pública— de los ilícitos financieros declarados en sentencia y lo correlacionas con la estratificación de los bonos de la deuda, encuentras que desde el dos mil cuatro hasta el dos mil catorce más del sesenta por ciento de esa deuda es deuda ilegítima, es deuda contaminada. Entonces el importe de la deuda que se está manejando, de ochenta y cinco mil millones, realmente con esos datos está por debajo de treinta y ocho mil millones. Con lo cual hay una quita legal. Hay que depurar la deuda antes de comenzar el proceso.</p>
<p><strong>CMR:</strong> Rosana, ¿qué pasa si no se hace la depuración? ¿Cuál es el objetivo ulterior de todo esto?</p>
<p><strong>RSG:</strong> Hay algo que es muy importante decir: ¿quién es el único facultado para hacer la depuración? Porque por ahí, en principio quiero desmentir la falsedad de la cifra, no sé si por acción u omisión. Cuando escucho economistas que dicen que la deuda es legal, yo me estremezco. No, la deuda no es legal, la deuda hay que depurarla. Hay mucha deuda contaminada. Eso por un lado. Segundo, también escucho economistas diciendo que se va a contratar a la Big Four o a KPMG para hacer la auditoría. No se puede. KPMG fue la empresa auditora que respaldó todo el proceso de Rafael Ramírez. Es donde ocurren la mayor cantidad de los ilícitos financieros. KPMG firmó esos documentos y los respaldó. Yo no puedo poner a KPMG a cubrir una auditoría otra vez. Y el resto de las Big Four, no tengo elementos de juicio, pero tampoco. ¿Por qué? Porque los únicos organismos que tienen la base de datos estadísticas para depurar la deuda contaminada en el entramado de estos veinte países donde están corriendo sentencias estos ilícitos financieros, es el Grupo Egmont, asociado al GAFI. El GAFI es el Grupo de Acción Financiera Internacional encargado de prevenir el lavado de dinero.</p>
<p><strong>CMR:</strong> Perdón, explica por favor, a beneficio de nuestra audiencia, qué es el Grupo Egmont y el GAFI, de qué depende.</p>
<p><strong>RSG:</strong> El GAFI es como el árbitro —por así decirlo— del sistema financiero internacional, que tiene como objeto evitar el lavado de dinero en los países. Tiene circuitos en América Latina, hay un GAFI de América Latina, con la encomienda de velar por esa acción jurídica y a nivel de finanzas internacionales. Nosotros estamos en la lista gris del GAFI. Eso quiere decir que Venezuela es un país de alto riesgo. Estamos en esa lista desde el veinticuatro de junio del dos mil veinticuatro. El Grupo Egmont es el grupo que agrupa las ciento setenta y seis agencias de inteligencia a nivel mundial y que tiene una base de datos encriptada con todos esos entramados y todos los flujos financieros de los entramados. Y para una auditoría se necesita llegar al beneficiario último. Yo he escuchado decir que hay que certificar la legitimidad de origen; no: hay que certificar cuál es el último beneficiario de esa deuda.</p>
<p><strong>CMR:</strong> Rosana, a ver, si se ha apelado a KPMG, ¿puedo sospechar alguna intención oculta en buscar al mismo que certificó el inconveniente previamente?</p>
<p><strong>RSG:</strong> Eso es una duda razonable, te diría un abogado. ¿Por qué no se ha buscado al GAFI? ¿Por qué no se le ha tocado la puerta? No lo sé. Hay mucha incoherencia, porque el lema es atacar los grupos irregulares, el narcotráfico, la corrupción sistémica —porque el caso de Venezuela es inédito, es una corrupción sistémica—. Mi propuesta es disruptiva porque nunca se habría hecho un proceso de reestructuración con apoyo o colaboración del GAFI, pero es que es la única manera. Porque cualquier auditoría no tiene la base de datos encriptada que tiene el Grupo Egmont. El Grupo Egmont abarca ciento setenta y seis países y la interrelación de esa información es vital para depurar esa deuda en Venezuela. Solamente ellos están capacitados para tener esa información y depurar la deuda.</p>
<p><strong>CMR:</strong> Rosana, vamos a detenernos un momento en algunos casos donde tú has tenido participación directa. Mencionaste el caso de la tristemente famosa enfermera de Hugo Chávez, su esposo. Está también el caso del capitán Andrade y hay otros más. Explícanos esos casos para que podamos tenerlos a manera de ejemplo de lo que estamos hablando.</p>
<p><strong>RSG:</strong> Bueno, sí. A mí me tocó ir a la Audiencia Nacional a defender un estudio en el que demuestro la triangulación cambiaria como delito financiero. La Unidad de Delincuencia Financiera en España tenía levantado todo el mapa del ilícito, pero faltaba un economista responsable que explicara cómo una trama de bolívar-dólar puede generar unos ingresos irregulares de triangulación cambiaria escondidos sobre un decreto presidencial —que es el decreto del control de cambio—. A partir de allí se cerró el expediente y pudieron extraditar a la enfermera de Chávez y a su esposo. En los Estados Unidos ya estaban activos los expedientes de blanqueo de dinero de estos dos personajes y la sentencia fue de quince años a cada uno.</p>
<p><strong>CMR:</strong> ¿El caso Andrade, el famoso capitán Andrade?</p>
<p><strong>RSG:</strong> También. Es exactamente el mismo esquema. Incluso este esquema es por el cual está siendo imputado el señor Rafael Gorrín, porque el señor Andrade fue tesorero y facilitaba —a través de soborno— participar en esa triangulación. Era cómplice activo, y por eso ellos mismos se declararon culpables y aceptaron que habían hecho eso.</p>
<p><strong>CMR:</strong> Te voy a citar, Rosana. Has escrito esto: «Si hay una lucha declarada contra el narcotráfico, si hay capturas y extradiciones de cabecillas de organizaciones criminales, esa lucha no puede detenerse en la frontera del sistema financiero. El dinero del crimen tiene que seguirse hasta donde llegue. Y en este caso hay indicios documentados de que llegó hasta instrumentos de deuda soberana venezolana.» ¿Podrías ahondar en esto, por favor?</p>
<p><strong>RSG:</strong> Sí, es así. Porque no podemos separar el narcotráfico de los flujos financieros ilícitos. Al final, es para eso que trabajan los narcotraficantes y todas las redes de corrupción: es por dinero. Entonces, si tú quieres limpiar la casa —para decirlo en un lenguaje que nos entienda todo el mundo—, tienes que comenzar por limpiar las finanzas y evitar que esos flujos financieros reingresen a los activos de la República. Tú no puedes plantear un proceso de reestructuración de deuda sin depurarla, porque lo que estarías haciendo es blanqueando deuda contaminada y ayudando a promover los ilícitos ya registrados y sentenciados. Eso es una contradicción absolutamente incoherente, y aplica a cualquier activo de la República. Los esfuerzos que valoramos de los Estados Unidos para la lucha contra el narcotráfico tienen que ampliarse e incorporar al GAFI y al derecho internacional en materia de antilavado, para trabajar conjuntamente y limpiar los flujos financieros ilegales en la economía venezolana. Por eso es que en febrero recibimos un documento del GAFI diciendo que Venezuela no estaba en capacidad de emitir un dictamen acerca de cuál es el beneficiario final de cualquier flujo financiero de origen opaco. Con lo cual, Venezuela, en este momento, dictaminado por el GAFI en febrero del dos mil veintiséis, estructuralmente no es capaz de tener datos que puedan soportar una reestructuración de deuda. No los tiene. Lo dijo el GAFI en febrero —busquen la resolución—. Entonces, si tenemos ese vacío estructural en materia de data financiera, hay que tercerizarlo con los instrumentos internacionales destinados a eso.</p>
<p><strong>CMR:</strong> <em>(pregunta de oyente)</em> El Sensato: «Señorita Sosa, ¿cómo hacen los países a quienes se les adeuda? ¿Y qué responsabilidad tienen en esa deuda ilícita? ¿Qué podrían hacer esos países ante tal situación?»</p>
<p><em>(Breve corte técnico. Se pierde momentáneamente la señal de Rosana.)</em></p>
<p><strong>CMR:</strong> ¿Estás con nosotros otra vez, Rosana?</p>
<p><strong>RSG:</strong> Sí, perdón. Adelante, adelante. Repítame la pregunta, que no la escuché.</p>
<p><strong>CMR:</strong> ¿Cómo hacen los países a quienes se les adeuda y qué responsabilidad tienen en esa deuda ilícita? ¿Qué podrían hacer esos países ante tal situación?</p>
<p><strong>RSG:</strong> Lo primero que tienen que hacer ellos mismos es promover la depuración para formar parte de la categoría uno, que es la deuda limpia, porque a la categoría uno sí se les va a pagar —porque se comprueba que es lícita—. Lo primero que tienen que hacer es parar esta reestructuración y exigir una depuración, una auditoría monitoreada por el Grupo de Acción Financiera Internacional de América Latina. Hay otra cosa muy importante: si por casualidad avanzara este proceso y la OFAC diera luz verde a que se negocie la deuda, va a ser ilíquida en el Euroclear y en todo el sistema financiero internacional. No va a ser líquido ese canje porque hay una alerta roja sobre Venezuela. Se va a congelar, se va a bloquear la liquidez, y el país entraría en otro default. Y por historia económica, tendríamos que esperar como mínimo cinco años para recuperar la confianza en los mercados internacionales, con todas las implicaciones que eso tiene para Venezuela.</p>
<p><strong>CMR:</strong> En este momento puntual, cuando estamos a mediados del mes de junio, ¿cuál es la situación? ¿Quién tiene la salida?</p>
<p><strong>RSG:</strong> Esa es una buena pregunta. Yo creo que si nosotros estamos tutelados por la administración de los Estados Unidos —el Tesoro americano, Marco Rubio y toda esa gente que realmente quiere el bienestar para Venezuela—, el llamado de atención es a ellos. Ellos son los que tienen que intervenir en generar una estructura que garantice la auditoría financiera tutelada por los organismos destinados a impedir y prevenir el blanqueo de dinero y el lavado de capitales. Esta información es pública, la tiene cualquiera. Ellos están en capacidad de hacerlo y además de generar una orden internacional para proteger los activos de Venezuela.</p>
<p><strong>CMR:</strong> Rosana, la diferencia es abismal. Te hablo de ciento cincuenta mil millones, ciento setenta mil millones, pero tú nos has dicho en un estimado conservador que hablaríamos de treinta y ocho mil millones.</p>
<p><strong>RSG:</strong> Sí, bueno, hay una cosa importante que decir. Metodológicamente, esa cifra de ciento cincuenta o ciento setenta mil millones ya de por sí está mal concebida, porque tú no puedes mezclar peras con manzanas. Ahí tienes muchas estratificaciones de deuda distintas: tienes laudos arbitrales, tienes deuda bilateral, tienes deuda con los multilaterales. Sumarla es un error metodológico. Yo estoy hablando de la porción de bonos, que son ochenta y cinco mil millones, y haciendo esa correlación —quitando la deuda contaminada— me quedan treinta y ocho mil millones. Y yo no tengo la base de datos encriptada, porque yo no formo parte de una agencia de inteligencia. O sea que con la base de datos encriptada eso se puede reducir a la mitad.</p>
<p><strong>CMR:</strong> ¿A la mitad de treinta y ocho?</p>
<p><strong>RSG:</strong> Sí, los bonos. Porque, te repito, desde el punto de vista legal la República no tiene por qué pagar una deuda contaminada. Es ilegítima. No es un título exigible. Es confiscable, no exigible.</p>
<p><strong>CMR:</strong> ¿Y cuáles son los intereses entonces, Rosana, que se están mezclando en esto? Porque estamos hablando de algo descarado, ¿no?</p>
<p><strong>RSG:</strong> Es descarado y es grotesco. Me encomiendo a Dios porque me estoy arriesgando en decir esto; lamentablemente, ningún colega lo dice. Afortunadamente, la Academia Nacional de Ciencias Económicas emitió un comunicado —para mí no lo suficientemente contundente—, pero es muy grave la situación, es alarmante. Porque los riesgos de entrar en un default, para los tenedores de los bonos, es que se va a juntar la deuda contaminada con la deuda limpia y se va a paralizar el proceso, se bloquea. Pero la historia económica demuestra que esa paralización genera más rendimiento exponencial para esos tenedores y esos fondos buitre. ¿Por qué? Porque ellos esperan, y después se les paga —como pasó en Argentina— con excedente que a veces supera el cuatrocientos por ciento. Entonces a ellos les conviene el bloqueo, porque exponencialmente cuando liquiden esa deuda, después de cinco años de paralización, los tribunales les van a dar la razón. Y esa deuda se puede hacer exponencial si el proceso se hace sin auditoría. Porque la auditoría que yo estoy proponiendo hace más legítimo el canje. Es, de hecho, la única vía para hacerlo legítimo. Porque la ley de Nueva York te exige transparencia. Entonces es un bono que no vas a poder liquidar ni en Londres ni en Frankfurt porque no ha sido transparente. Los deudores que tienen deuda limpia pueden impugnar porque se les bloqueó el pago.</p>
<p><strong>CMR:</strong> Hay deudores de buena fe.</p>
<p><strong>RSG:</strong> Exacto. Pero lo que hoy se intenta pagar son los que no son de buena fe, que son la mayoría. La serie del dos mil cuatro al dos mil catorce —insisto para que todo el mundo la busque, es un ejercicio que puede hacer cualquier persona— está contaminada.</p>
<p><strong>CMR:</strong> <em>(pregunta de oyente)</em> «¿Cómo es posible que no se había hablado de esto antes? ¿Cómo quedan los contralores de la República? ¿Cuáles son las consecuencias para los ciudadanos venezolanos?»</p>
<p><strong>RSG:</strong> Qué buena pregunta. Felicito a la persona. La primera parte también me la hago yo misma: ¿cómo es posible que nadie esté hablando de esto? <em>(breve corte)</em> La primera parte es algo que lo pensé mucho antes de aparecer públicamente. Pero como nadie lo hacía, dije: tengo un deber moral con el país. Yo soy parte de ese éxodo masivo, forzado, que ha sufrido, que ha padecido. Yo enterré a mi madre sola. O sea, respeten el dolor de los venezolanos. Desde esa motivación tengo la responsabilidad moral de decirlo.</p>
<p><strong>CMR:</strong> ¿Y qué pasa con los contralores? ¿Cómo quedan los venezolanos ante todo esto?</p>
<p><strong>RSG:</strong> La pregunta de los contralores no lo sé, porque va a depender de la capacidad y de la conciencia de cada uno para hacer su trabajo. Y en un sistema judicial tan viciado, tan corrupto como el venezolano, todos tienen un precio. Entonces es muy difícil mantener la integridad moral para ejercer la acción de contraloría. La última parte de la pregunta es la más grave, y esa es la motivación por la que yo me dirijo al país y a la sociedad civil para que defiendan los intereses de Venezuela. En un proceso que avance esta reestructuración, y con la alta probabilidad de declarar un bloqueo por no haber depurado la deuda contaminada, se pueden embargar los activos de la República, y además el país entraría en una especie de limbo jurídico en el que no puede acceder a los mercados financieros internacionales. Entonces se paraliza el país, se congela, y cualquier gobierno democrático que venga no va a poder hacer nada para mejorar las condiciones económicas de Venezuela. No hay programa económico que sea creíble frente a un nuevo default de la deuda venezolana. Estaríamos congelados a más miseria, a más éxodo, a más pobreza, a más ausencia de servicios públicos, a cero inversión en el sector petrolero.</p>
<p><strong>CMR:</strong> Rosana, te agradezco inmensamente estos minutos en la mañana de hoy. Ha sido una conversación extraordinaria, muy importante y reveladora. Muchísimas gracias. Cuídate mucho, Rosana. Un fuerte abrazo.</p>
<p><strong>RSG:</strong> Un fuerte abrazo.</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/entrevista-a-rosana-sosa-garcia/">Entrevista a Rosana Sosa García</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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		<title>Loca con audífonos &#8211; Soledad Morillo Belloso</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 14 Jun 2026 14:46:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[También Sucede]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: Soledad Morillo Belloso Yo realmente estoy loca, pero no esa locura romántica de poeta con bufanda. No: la mía es una locura con maracas, medias distintas y un diablito de Yare sentado en el hombro dándome ideas. Y hace mucho tiempo, ojo. Esto no es un desperfecto reciente ni un brote de temporada. Esto [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://x.com/solmorillob?lang=es">Soledad Morillo Belloso</a></p>
<p>Yo realmente estoy loca, pero no esa locura romántica de poeta con bufanda. No: la mía es una locura con maracas, medias distintas y un diablito de Yare sentado en el hombro dándome ideas. Y hace mucho tiempo, ojo. Esto no es un desperfecto reciente ni un brote de temporada. Esto viene de fábrica, edición limitada, sin manual de uso. Y soy la peor clase de loca: la camuflada. La que parece normalita. La que habla con tono serio, escribe con sintaxis bien estructurada, y la gente cae redondita creyendo que soy una señora formal. Me leen, me oyen, me ven… y ni sospechan que por dentro tengo un zoológico entero haciendo huelga. Pobrecitos. Si supieran.</p>
<p>Y claro, ahora que llevo más de cuatro años de viuda, estoy peor. Bastante peor. Porque ahora pienso más barbaridades, más travesuras, más ideas que harían sonrojar a un cura y a un guardia nacional al mismo tiempo. Antes, cuando mi marido estaba vivo —él, que era un tipo serísimo, casi un lord británico — me frenaba. Me decía “Nené, por favor” con esa cara de reglamento recién impreso. Y yo, bueno, hacía como que me portaba bien.</p>
<p>Pero ahora ando por la libre. Sin freno de mano. Sin supervisor. Sin comité de censura doméstica. Y la locura se me riega como harina PAN en cocina de estudiante. A veces me sorprendo pensando cosas que antes ni borracha, y me río sola, como quien sabe que ya no tiene que pedir permiso para ser un un poquito traviesa, un poquito peligrosa.</p>
<p>Hoy en la tarde, por ejemplo, estaba yo muy propia tomando un café en una terraza deliciosa aquí en Margarita —brisa suave, sol bajito, mar oliendo a cuento bien contado— cuando me puse los audífonos y me dio por ver en el celular a Michael Bublé cantando en la Copa Mundial.</p>
<p>Y sí, ya sé: muchos hubieran preferido que cantara “Home”, esa pieza melcochosa que hace llorar hasta a los perros callejeros. Pero no. El hombre se lanzó “Bring It On Home to Me”, esa joya de Sam Cooke que tiene más alma que un domingo de resurrección. Y ahí estaba yo, sorbiendo café como señora decente, mientras él, con esa cara de “soy perfecto y lo sé”, se metía en ese temazo como si fuera fácil, como si cualquiera pudiera pararse en una Copa Mundial y decir: “permiso, voy a cantar un clásico que te va a dejar con el café frío”.</p>
<p>Y claro, yo, que ya vengo con mis neuronas en estado de descontrol, me puse a imaginar que Bublé me estaba dedicando la canción a mí. A mí, viuda, loca, desatada, tomando café con actitud de femme fatale de pueblo costero. Porque una cosa es oír “Bring It On Home to Me” en Spotify, y otra es verla cantada por ese hombre mientras tú estás en Margarita, con la brisa diciéndote al oído: “suelta”. Y yo solté. Y arranqué a llorar.</p>
<p>Pero no un llantico discreto, no. Un llanto de viuda tropical, de esos que empiezan en la garganta, se calientan en el pecho y salen por los ojos como si una tuviera un surtidor interno conectado directo al alma. Lloré porque la canción es hermosa. Lloré porque Sam Cooke sabía lo que hacía. Lloré porque Bublé la canta como si estuviera pidiendo perdón por todos los que ya no están. Lloré porque extrañar es un oficio que una no pidió aprender, pero igual lo practica a diario. Lloré porque la libertad pesa. Lloré porque soy loca, sí, pero también soy humana.</p>
<p>Pero el cuento no termina ahí.<br />
Porque una cosa es llorar por Michael Bublé en una terraza margariteña, y otra muy distinta es que la vida decida meterle comedia física a la escena. De repente sentí una mano en el hombro. Una mano tibia, humana, preocupada. Me volteo —bueno, intento, porque tenía los ojos como dos parchitas exprimidas— y veo a un señor con cara de angustia existencial, como si acabara de encontrarme desmayada en plena autopista. El pobre hombre me hablaba, me decía cosas, me ofrecía un pañuelo, movía la boca como un pez fuera del agua. Pero claro: yo con los audífonos puestos, metida en mi tragedia musical, no escuchaba ni un suspiro.</p>
<p>Paré el YouTube. Me quité los audífonos. Y ahí lo oigo, con voz de angustia:</p>
<p>—Señora… ¿está bien? ¿Necesita ayuda?</p>
<p>Y ahí estaba yo, con los lagrimones tamaño aguacate, las mejillas enchumbadas, la nariz roja, y tratando de ver cómo demonios le explico yo a este señor —tan genuinamente preocupado, tan decente, tan “vamos a llamar a Protección Civil”— que yo estaba llorando por Michael Bublé. Por un canadiense con traje. Por un cover. Por una fantasía emocional que ni Freud se atrevería a analizar.</p>
<p>Yo solo atiné a decirle algo entre sollozo y risa nerviosa:</p>
<p>—Ay, señor… es que… es que… Michael Bublé…</p>
<p>El hombre parpadeó. Una, dos, tres veces. Y me dijo, muy serio, como quien diagnostica una enfermedad rara:</p>
<p>—¿Ese es su perro?</p>
<p>Yo casi me atraganto con mi propio llanto. Porque claro, ¿cómo le explico yo que no, que no es mi perro, que no es mi ex, que no es nadie cercano? Que es un cantante. Un cantante que ni sabe que yo existo. El hombre me puso el pañuelo en la mano, me dio dos palmaditas en el hombro y, con la solemnidad de un médico que entrega un diagnóstico irreversible, me dijo:</p>
<p>—Bueno… ánimo.</p>
<p>Y se fue. Lento. Mirando hacia atrás. Como quien piensa: “Pobrecita… la hirió un tal Bublé.”</p>
<p>Y yo me quedé ahí, con el café ya frío, el pañuelo ajeno y la certeza absoluta de que, si la locura era poca, ahora tengo testigos.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El hombre que hablaba casi todos los días con Betancourt, Caldera, Barrios, Villalba y CAP &#8211; Sebastián de la Nuez</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Jun 2026 03:54:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[También Sucede]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La portada del libro del periodista Ricardo Escalante (San Cristóbal, Táchira, 1946) es una foto que le tomó un colega caminando por los pasillos del aeropuerto de Maiquetía junto a Luis Piñerúa y Rómulo Betancourt. De ese periodo durante el cual fue una estrella del reporterismo político ha salido un texto que recoge la experiencia [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">La portada del libro del periodista Ricardo Escalante (San Cristóbal, Táchira, 1946) es una foto que le tomó un colega caminando por los pasillos del aeropuerto de Maiquetía junto a Luis Piñerúa y Rómulo Betancourt. De ese periodo durante el cual fue una estrella del reporterismo político ha salido un texto que recoge la experiencia democrática. Lo hace en forma de crónica, de relato que se desliza hacia el país futuro, aun sin nombrarlo. ¿Cómo lo ha logrado? Tal vez se trata de otro de sus «tubazos».</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://laldea.site/2026/06/02/el-hombre-que-hablaba-casi-todos-los-dias-con-betancourt-caldera-barrios-villalba-y-cap/">La Gran Aldea</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;"><a href="https://lagranaldea.com/author/sebastian-de-la-nuez" target="_self">Sebastián de la Nuez</a></p>
<p class="wp-block-paragraph">Lo mejor de leer un libro como el de Ricardo Escalante, <em>En voz alta</em> (autoedición, Amazon), es la posibilidad de asistir a la etapa democrática venezolana desde la mirada y la experiencia del testigo privilegiado. El libro es prologado por Beatrice Rangel.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Escalante guarda la Historia ―así, con mayúscula― en el puño de su mano y con ella teclea. Guarda la evolución política del país contada desde su privilegiada posición de reportero en varios medios, sobre todo <em>El Universal</em> y <em>El Nacional</em>. Guarda su vivencia directa, alimentada de la serenidad que da el tiempo transcurrido. Guarda sus conversas con Gonzalo Barrios, su asombro ante las rencillas de algunos próceres.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Guarda su cabal entendimiento del papel principal que desempeñó Betancourt, aun sin pretensiones forenses, es decir, «sin el propósito de practicar una autopsia política que corresponderá a historiadores y sociólogos». Es cierto: su trabajo es producto de crónicas, notas y entrevistas entresacadas de sus cuadernos o de algún grabador que hoy será un vejestorio. En síntesis, su libro es una radiografía vívida de un país protagonizado por hombres con defectos y pasiones, pero sobre todo convencidos de su condición democrática.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Acaso el chavismo, en estos precisos instantes, da paso tras paso hacia un foso insondable: a estas alturas, todavía es difícil vaticinar tal paso y tal foso; lo cierto es que esta otra casta de venezolanos abordada por Escalante determinó un país ―aun lleno de desigualdades y manejado con torpeza― que fue el de las posibilidades: de progreso y de bienestar.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Esa cualidad, la de las posibilidades, retoma ahora su vigor. Las tramas humanas están en el libro, mezcladas, claro, con corrupción, ambiciones desmedidas y pasiones amotinadas por el ego.</p>
<p class="wp-block-paragraph">***</p>
<p class="wp-block-paragraph">Ponerse en las botas de Ricardo Escalante para revisar los intríngulis del caso Sierra Nevada y aquel reconcomio que levantó Carlos Andrés Pérez, para volver en 1989 por virtud de su carisma y conformar su gabinete de 20 puntos, para finalmente ser trincado por las mandíbulas de los Notables. Ponerse no en sus botas, pero al menos a bordo de su libreta de apuntes para conocer cómo fue la conversación terrible entre Eduardo Fernández y Rafael Caldera al disputarse una candidatura presidencial. O asistir al decaimiento de Gonzalo Barrios en su casa de Las Mercedes, donde vivía con una hermana. Leer, para evocar o imaginar aquellos días, desde el oficio que debe registrar las noticias, encadenarlas unas con otras, sopesarlas, tomarles el pulso en su contexto, mirándolas al trasluz para obtener una gran historia.</p>
<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-39740" src="https://imgs.laldea.site/wp-content/uploads/2026/06/image-349x524.png" sizes="auto, (max-width: 349px) 100vw, 349px" srcset="https://imgs.laldea.site/wp-content/uploads/2026/06/image-349x524.png 349w, https://imgs.laldea.site/wp-content/uploads/2026/06/image-200x300.png 200w, https://imgs.laldea.site/wp-content/uploads/2026/06/image-768x1152.png 768w, https://imgs.laldea.site/wp-content/uploads/2026/06/image.png 853w" alt="" width="349" height="524" /></figure>
</div>
<p class="wp-block-paragraph">¿Cómo lo lograba, el tubazo? Algunas veces sentándose a conversar con Barrios, simplemente; otras veces bastaba reproducir una voz de autoridad, una declaración. Escalante daba <em>tubazo</em>s a cada momento. Contaba con su Garganta Profunda, también con su capacidad deductiva. Así bordeaba la realidad. De allí, de esa capacidad para dar tubazos, nace esta pregunta:</p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>―Parece que hoy el periodista no levantara demasiado su trasero de la mesa donde tiene la computadora junto al celular, ¿no?</strong></p>
<p class="wp-block-paragraph">―Es verdad, pero es que los periodistas no podemos desestimar los avances tecnológicos.  Todo lo contrario, tenemos que utilizarlos y hacerlo de la mejor manera posible, sin abandonar las fuentes directas, porque debemos acudir a ellas, cultivarlas, entablar relaciones amplias y conocer las causas de los hechos y sus entornos. En la medida en que el periodista esté más y mejor informado, más calidad tendrá su trabajo y su impacto será mayor.</p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>―Parece que hubiese cataratas de información y opinión cada día.</strong></p>
<p class="wp-block-paragraph">―Pero el periodismo tiene que seguir adelante y abrirse camino. En el caso específico de los venezolanos, tengo algo deplorable que decir: ahora casi no leen, se limitan a las redes sociales y son excepciones los que acuden a los libros. Esa es la verdad y a ello ni siquiera escapan los nuevos periodistas.</p>
<p class="wp-block-paragraph">***</p>
<p class="wp-block-paragraph">Lo que hace Escalante en su libro es una especie de devolución de la papilla de periodismo que ingirió durante décadas.  Por eso le pido que compare el periodismo de antes con el de hoy. Y lo expresa de este modo:</p>
<p class="wp-block-paragraph">―El periodismo está afectado por la fragmentación, pero ninguna actividad humana queda exenta.  Todo se ha simplificado y, por supuesto, unas actividades más que otras. La educación, por ejemplo, es uno de los sectores más perjudicados y uno lo nota en estudiantes de distintos niveles, con lecturas superficiales, con investigaciones y tareas circunscritas a la inteligencia artificial. Solo los verdaderamente inquietos y deseosos de conocimiento pasan horas entre libros, laboratorios, etcétera….</p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>―Ya no se habla de tubazos.</strong></p>
<p class="wp-block-paragraph">―Es verdad, ya no se habla de tubazos; en honor a la verdad, las exclusivas no han desaparecido y no pueden desaparecer porque son esencia del periodismo. Han cambiado los enfoques y las maneras de lograr las primicias, pero su desaparición significaría la uniformidad total de los medios y es imposible pensar en la existencia de un solo medio. Todo lo contrario: ahora vemos la figura del periodista independiente. Algunos están muy capacitados y son influyentes, como tiene que ser.  Hay, por supuesto, chapuceros, algunos llamados <em>influencers</em>. Sin embargo, dice, el hombre no puede dar marcha atrás «porque la verdad es que los avances tecnológicos son trascendentales».</p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>―Y, dime una cosa, Ricardo, viendo toda esa Historia en perspectiva, ¿el venezolano es absolutamente culpable de lo que le pasó?</strong></p>
<p class="wp-block-paragraph">―Sí. Claro. ¿Por qué? Yo  no voté por Chávez. Ni la primera vez ni ninguna vez, pero fuimos los venezolanos  quienes votamos mayoritariamente por él. Lo elegimos presidente a pesar de que él mató, no con sus manos, pero sí con sus instrucciones: dejó muertos en el país, heridos, ocasionó daños a la infraestructura del país, intentó un magnicidio que por fortuna no logró cometer. A pesar  de todo eso, y a pesar de que estaba sometido a un juicio, llegó el inefable doctor Caldera y lo sobreseyó.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Para él, la corrupción en las Fuerzas Armadas fue un factor decisivo en el golpe del 4-F y lo que vino después.</p>
<p class="wp-block-paragraph">―Fuimos todos los hombres, pero unos más que otros; y me preocupa mucho la posibilidad de que al país vuelva a llegar un líder autoritario. Tenemos que tratar de evitar figuras autoritarias».</p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>―Umjú. ¿Me puedes poner un ejemplo?</strong></p>
<p class="wp-block-paragraph">―Es mejor evitar dar nombres, pero hay unas figuras que ya asoman en ese camino. ¿Por qué no mencionarlas? Porque creo que estamos a tiempo de corregir  y creo importante que en Venezuela, dentro del proceso que está a punto de comenzar, surjan movimientos y partidos políticos sólidos, con democracia interna.</p>
<p class="wp-block-paragraph"><strong>―Pero, ¿ves el futuro del país luminoso o temes un panorama incierto, con nubes?</strong></p>
<p class="wp-block-paragraph">―Creo que el panorama del país del que hablamos es incierto porque hay cosas que no se han definido. Nadie sabe cómo ni cuándo serán las elecciones ni cómo será el proceso de escogencia para elegir autoridades nacionales. Es necesario asegurar un poder legislativo que ejerza el contrapeso.</p>
<p class="wp-block-paragraph">A Escalante le inquieta, igualmente, el tema petrolero, el asunto de las regalías, y se pregunta si volverán <em>Las 7 Hermanas</em>. Recurre al esfuerzo sostenido que tuvieron que hacer Rómulo Betancourt y Pérez Alfonzo para asegurar ciertas condiciones. Ese esfuerzo se está descuadernando. La nacionalización que hizo Carlos Andrés Pérez con el petróleo está en veremos… «No solo en veremos, en duda».</p>
<p class="wp-block-paragraph">Sí, algunos podrán decir que Ricardo Escalante es un hombre atado al pasado. Sin embargo, es una voz acostumbrada a dar tubazos. El tubazo no es un truco de prestidigitación; solo lo pueden dar ―y bien duro― aquellos periodistas que ven una noticia donde otros no la ven.</p>
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		<title>La mujer que fue a buscar al hijo y encontró un país &#8211; Milagros Socorro</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 May 2026 15:10:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[También Sucede]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Publicado en: La vida de nos Por: Milagros Socorro Una madre se entera de que a su hijo se lo han llevado funcionarios de las fuerzas de seguridad del Estado. Lo busca sin cesar. No encuentra pistas. Tiempo después le dicen que él falleció meses atrás, y que no le avisaron porque ningún familiar lo buscó. La [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/la-mujer-que-fue-a-buscar-al-hijo-y-encontro-un-pais-milagros-socorro/">La mujer que fue a buscar al hijo y encontró un país &#8211; Milagros Socorro</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Publicado en: </strong><a href="https://www.lavidadenos.com/la-mujer-que-fue-a-buscar-al-hijo-y-encontro-un-pais">La vida de nos</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por: </strong><a href="https://x.com/MilagrosSocorro">Milagros Socorro</a></p>
<p><strong>Una madre se entera de que a su hijo se lo han llevado funcionarios de las fuerzas de seguridad del Estado. Lo busca sin cesar. No encuentra pistas. Tiempo después le dicen que él falleció meses atrás, y que no le avisaron porque ningún familiar lo buscó. La mujer, </strong>Carmen Teresa Navas<strong>, muere apenas nueve días después de haber reconocido el cuerpo de su hijo. Sobre el significado de esta historia reflexiona la escritora venezolana Milagros Socorro.</strong></p>
<h4><strong><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-31517" src="https://editorial.lavidadenos.com/wp-content/uploads/2026/05/2-La-mujer-que-fue-a-buscar-al-hijo-y-encontro-un-pais-800x442.jpg" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" srcset="https://editorial.lavidadenos.com/wp-content/uploads/2026/05/2-La-mujer-que-fue-a-buscar-al-hijo-y-encontro-un-pais-800x442.jpg 800w, https://editorial.lavidadenos.com/wp-content/uploads/2026/05/2-La-mujer-que-fue-a-buscar-al-hijo-y-encontro-un-pais-1024x566.jpg 1024w, https://editorial.lavidadenos.com/wp-content/uploads/2026/05/2-La-mujer-que-fue-a-buscar-al-hijo-y-encontro-un-pais-768x425.jpg 768w, https://editorial.lavidadenos.com/wp-content/uploads/2026/05/2-La-mujer-que-fue-a-buscar-al-hijo-y-encontro-un-pais-1536x849.jpg 1536w, https://editorial.lavidadenos.com/wp-content/uploads/2026/05/2-La-mujer-que-fue-a-buscar-al-hijo-y-encontro-un-pais-2048x1132.jpg 2048w" alt="" width="800" height="442" />ILUSTRACIONES: WALTHER SORG</strong></h4>
<div class="wp-block-spacer" aria-hidden="true"></div>
<p class="wp-block-paragraph">Hace dos décadas los rostros populares en Venezuela —como ocurre hoy en buena parte del mundo— pertenecían a figuras de la televisión, cantantes, actores de telenovelas, deportistas, apellidos convertidos en espectáculo. Ese país desapareció. Ahora la notoriedad se la disputan los represores con sus víctimas. Pocas reinas de belleza ganaron en años la gran nombradía que en apenas semanas alcanzó Carmen Teresa Navas, madre del preso político Víctor Quero Navas, muerto en las mazmorras del régimen, y ocultado por este de la búsqueda sin tregua emprendida por la mujer, una anciana en apariencia frágil y carente de poder.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Al equivocarse en este punto, el régimen chavista levantó contra sí mismo una de las figuras morales más contundentes. Carmen Teresa Navas no llegó al espacio público desde la militancia ni desde una vocación política visible, ni siquiera desde la ira o la denuncia estridente. Llegó desde el vínculo más elemental y más antiguo: una madre buscando a su hijo. Cada silencio administrativo, cada negativa de información, cada puerta cerrada ante sus ojos, cada recurso ignorado fueron construyendo la dimensión pública de su figura hasta que alcanzó unos niveles inesperados.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Se dedicaron por años a sembrar miedo, repliegue y aislamiento social… pero en ciertos casos, invirtieron el efecto buscado. Carmen Teresa Navas es el rostro más reconocible de esta forma de justicia poética, dado que adquirió autoridad moral porque persistió en una pregunta humana que el Estado no consiguió neutralizar: ¿dónde está mi hijo?</p>
<p class="wp-block-paragraph">Lo que el país vio fue a una señora agotada y llena de angustia enfrentada a un gigante rugiente y cruel. Las grandes estructuras represivas suelen prepararse para enfrentar partidos, líderes, conspiraciones o movimientos organizados. Una anciana modesta que insiste en encontrar a su hijo deja al descubierto la brutalidad del aparato burocrático.</p>
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<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-31515" src="https://editorial.lavidadenos.com/wp-content/uploads/2026/05/4-La-mujer-que-fue-a-buscar-al-hijo-y-encontro-un-pais-800x453.jpg" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" srcset="https://editorial.lavidadenos.com/wp-content/uploads/2026/05/4-La-mujer-que-fue-a-buscar-al-hijo-y-encontro-un-pais-800x453.jpg 800w, https://editorial.lavidadenos.com/wp-content/uploads/2026/05/4-La-mujer-que-fue-a-buscar-al-hijo-y-encontro-un-pais-1024x579.jpg 1024w, https://editorial.lavidadenos.com/wp-content/uploads/2026/05/4-La-mujer-que-fue-a-buscar-al-hijo-y-encontro-un-pais-768x434.jpg 768w, https://editorial.lavidadenos.com/wp-content/uploads/2026/05/4-La-mujer-que-fue-a-buscar-al-hijo-y-encontro-un-pais-1536x869.jpg 1536w, https://editorial.lavidadenos.com/wp-content/uploads/2026/05/4-La-mujer-que-fue-a-buscar-al-hijo-y-encontro-un-pais-2048x1159.jpg 2048w" alt="" width="800" height="453" /></figure>
<p class="wp-block-paragraph">El régimen terminó enfrentado a dos formas, extremas y complementarias, de resistencia. Por un lado, mordió el polvo frente al liderazgo político de María Corina Machado, capaz de movilizar, organizar y disputar el poder; por el otro, a Carmen Teresa Navas, que avanzaba entre cárceles, tribunales y oficinas públicas preguntando si alguien había visto a su hijo.</p>
<p class="wp-block-paragraph">La tragedia venezolana alcanzó allí una escena reveladora: el mismo aparato estatal que combatía a la principal dirigente opositora del país, quedaba también expuesto frente a una mujer sin influencias, cuyo único reclamo era saber dónde estaba Víctor Quero Navas. El poder quedó desnudo frente a una autoridad que adquiere, precisamente, por la fragilidad física, la persistencia y el vínculo humano más elemental.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Carmen Teresa nació en 1942, de manera que en los años 70 estaba en la treintena de su vida. Perteneció, pues, a la generación venezolana formada durante la expansión urbana, la modernización petrolera y la promesa democrática, cuando Venezuela vivía aún dentro de una cultura pública de la alegría y la sociabilidad. El tramo final de la historia de esta mujer, en cambio, parece salido de una tragedia antigua. Su caso evoca inevitablemente a Antígona, la figura central de la obra escrita por Sófocles en la Atenas clásica, que desafía al rey Creonte porque exige para su hermano muerto el derecho elemental a la sepultura. El conflicto tiene una enorme carga subversiva: una mujer sola enfrenta la autoridad del Estado y le recuerda que existen obligaciones humanas anteriores al poder político.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Durante 16 meses, ella recorrió cárceles, tribunales y oficinas públicas preguntando dónde estaba su hijo, secuestrado en plena calle por la dictadura de Nicolás Maduro. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos dejó registro de sus gestiones ante ministerios, organismos policiales y tribunales; también constancia de que intentó presentar recursos de <em>habeas corpus </em>que ni siquiera fueron recibidos. Mientras ella cumplía esa peregrinación, el Estado ya sabía que Víctor había muerto meses antes. Allí estriba el núcleo trágico del caso. Carmen Teresa quedó atrapada dentro de una maquinaria estatal que administró silencio, incertidumbre y burla.</p>
<figure class="wp-block-image size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-31516" src="https://editorial.lavidadenos.com/wp-content/uploads/2026/05/3-La-mujer-que-fue-a-buscar-al-hijo-y-encontro-un-pais-800x450.jpg" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" srcset="https://editorial.lavidadenos.com/wp-content/uploads/2026/05/3-La-mujer-que-fue-a-buscar-al-hijo-y-encontro-un-pais-800x450.jpg 800w, https://editorial.lavidadenos.com/wp-content/uploads/2026/05/3-La-mujer-que-fue-a-buscar-al-hijo-y-encontro-un-pais-1024x577.jpg 1024w, https://editorial.lavidadenos.com/wp-content/uploads/2026/05/3-La-mujer-que-fue-a-buscar-al-hijo-y-encontro-un-pais-768x432.jpg 768w, https://editorial.lavidadenos.com/wp-content/uploads/2026/05/3-La-mujer-que-fue-a-buscar-al-hijo-y-encontro-un-pais-1536x865.jpg 1536w, https://editorial.lavidadenos.com/wp-content/uploads/2026/05/3-La-mujer-que-fue-a-buscar-al-hijo-y-encontro-un-pais.jpg 1920w" alt="" width="800" height="450" /></figure>
<p class="wp-block-paragraph">Como en la tragedia griega, el cuerpo del muerto se convirtió en territorio político, que el poder tiránico exigió controlar hasta el último instante.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Las tiranías largas engendran las figuras que condensan su fracaso moral. Carmen Teresa Navas se convirtió en emblema porque el régimen prolongó tanto el ocultamiento, la incertidumbre y el desgaste que convirtió a una madre en símbolo nacional del duelo que ellos han esparcido por todo el territorio.</p>
<p class="wp-block-paragraph">El régimen manipuló un expediente penitenciario y creó una tragedia pública. La escala emocional del caso desbordó el lenguaje administrativo del Estado. Ya no se trataba solo de un detenido desaparecido. El país se vio no en figuras juveniles, atléticas y hermosas sino en una señora delicada a quien se hubiera podido aplastar de un pisotón. Ahí la burocracia perdió control sobre el significado político del caso.</p>
<p class="wp-block-paragraph">El desenlace tiene una densidad casi insoportable. Carmen Teresa Navas fue enterrada en la misma tumba preparada para su hijo. La mujer que recorrió durante meses oficinas y cárceles buscando un cuerpo descendió finalmente junto a él a la sepultura. Y en esa escena final la tragedia deja de pertenecer a una familia. Habla de un país entero que desplazó su energía vital hacia el duelo, y convirtió a mujeres nacidas para la plenitud de la vida en figuras trágicas de la historia venezolana.</p>
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