<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>También Sucede - César Miguel Rondón</title>
	<atom:link href="https://cesarmiguelrondon.com/secciones/intereses/tambien-sucede/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://cesarmiguelrondon.com/secciones/intereses/tambien-sucede/</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Thu, 16 Apr 2026 02:00:18 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://cesarmiguelrondon.com/wp-content/uploads/2022/09/Group-118.svg</url>
	<title>También Sucede - César Miguel Rondón</title>
	<link>https://cesarmiguelrondon.com/secciones/intereses/tambien-sucede/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Infancia en riesgo: el béisbol como escenario de un caso de abuso &#8211; Mari Montes</title>
		<link>https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/infancia-en-riesgo-el-beisbol-como-escenario-de-un-caso-de-abuso-mari-montes/</link>
					<comments>https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/infancia-en-riesgo-el-beisbol-como-escenario-de-un-caso-de-abuso-mari-montes/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 16 Apr 2026 02:00:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[También Sucede]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://cesarmiguelrondon.com/?p=120206</guid>

					<description><![CDATA[<p>El juego da espacio a aprender de los errores, no a condenarlos con violencia y abuso Publicado en: El Extrabase Por: Mari Montes El béisbol no es para descargar frustraciones, es para formar seres humanos. Llevo años escribiendo de este tema. Lo vi y lo sufrí de cerca, como mamá de jugadores de béisbol menor [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/infancia-en-riesgo-el-beisbol-como-escenario-de-un-caso-de-abuso-mari-montes/">Infancia en riesgo: el béisbol como escenario de un caso de abuso &#8211; Mari Montes</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">El juego da espacio a aprender de los errores, no a condenarlos con violencia y abuso</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://elextrabase.com/2026/04/15/infancia-en-riesgo-el-beisbol-como-escenario-de-un-caso-de-abuso/">El Extrabase</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://x.com/porlagoma">Mari Montes</a></p>
<p>El béisbol no es para descargar frustraciones, es para formar seres humanos.</p>
<p>Llevo años escribiendo de este tema. Lo vi y lo sufrí de cerca, como mamá de jugadores de béisbol menor desde muy niños, es una pena que siga pasando.</p>
<p>El béisbol es un deporte que enseña a fallar… y a seguir. Es el juego donde el error se anota en la pizarra; donde poncharse es parte natural del camino; el juego en el que un bateador que falla siete de cada 10 veces, es una estrella.</p>
<p>Poncharse es normal. Batear para doble play es normal. Tirar mal a una base, fallar una asistencia, cometer un error… es normal. Lo vemos todos los días en todos los juegos en Grandes Ligas.</p>
<p>Entonces, ¿cómo se explica que un adulto pierda el control porque un niño falle?</p>
<p>Lo sucedido el lunes 13 de abril de 2026, en Maracaibo, en el estadio de Pequeñas Ligas de la Liga Coquivacoa, con un niño de apenas 8 años, me motiva a volver sobre este asunto.</p>
<p>El peloterito se ponchó y su padre lo golpeó frente a todos.</p>
<p>La escena generó indignación inmediata. Hubo reclamos, tensión, y finalmente intervención policial. El hombre fue detenido por maltrato infantil, reseñaron medios regionales.</p>
<p>Pero más allá de la noticia, hay una herida más dolorosa.</p>
<p>Ese niño fue traicionado en el lugar donde debía sentirse más seguro.</p>
<p>Porque el problema no es el ponche, nunca va a ser eso un problema en un juego de niños; el problema es creer que el deporte es una extensión del ego de los adultos.</p>
<p>Los niños no están en un terreno para cumplir sueños frustrados; no están para sostener el orgullo de nadie; no están para ser castigados por aprender.</p>
<p>Los niños están en un terreno para jugar; para equivocarse, para reír, para ser equipo, tener disciplina, compromiso, para divertirse; para crecer.</p>
<p>Un niño que le teme a fallar no aprende. Un niño que es humillado no mejora. Un niño golpeado no se hace más fuerte… se rompe.</p>
<p>Y ningún campeonato, ninguna jugada, ningún hit vale más que la dignidad de un niño.</p>
<p>Padres, entrenadores: si no pueden entender que el fracaso es parte del béisbol, entonces no han entendido el béisbol.</p>
<p>Y si no pueden acompañar a un niño en su error sin dañarlo, entonces no deberían estar en ese terreno.</p>
<p>Bien por los padres que enfrentaron a este papá violento y frustrado, ojalá esta experiencia lo haga reflexionar y nunca más maltrate a su hijo. Es deber de cada adulto proteger a los menores, aún sin ser sus hijos y estos representantes de la Liga Coquivacoa, lo saben y hay que felicitarlos por tomar acciones.</p>
<p>Al final, el verdadero juego no está en el terreno, está en el corazón de ese niño que, después de fallar, levanta la cabeza buscando una mirada… y merece encontrar apoyo, no violencia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/infancia-en-riesgo-el-beisbol-como-escenario-de-un-caso-de-abuso-mari-montes/">Infancia en riesgo: el béisbol como escenario de un caso de abuso &#8211; Mari Montes</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/infancia-en-riesgo-el-beisbol-como-escenario-de-un-caso-de-abuso-mari-montes/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El verdadero problema – Carolina Jaimes Branger</title>
		<link>https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/el-verdadero-problema-carolina-jaimes-branger/</link>
					<comments>https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/el-verdadero-problema-carolina-jaimes-branger/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 31 Mar 2026 01:47:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[También Sucede]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://cesarmiguelrondon.com/?p=120057</guid>

					<description><![CDATA[<p>Publicado en: Curadas Por: Carolina Jaimes Branger Porque el verdadero problema no es que existan personas con Síndrome de Down. Vuelvo sobre el tema y regresaré tantas veces como sea necesario: hay palabras que delatan más a quien las pronuncia que a quien pretenden herir. En pleno 2026 —con acceso casi ilimitado a información, con [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/el-verdadero-problema-carolina-jaimes-branger/">El verdadero problema – Carolina Jaimes Branger</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://curadas.com/2026/03/30/el-verdadero-problema-por-carolina-jaimes-branger/">Curadas</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://www.instagram.com/cjaimesb/?hl=es-la">Carolina Jaimes Branger</a></p>
<p class="has-text-align-center has-medium-font-size"><strong><em>Porque el verdadero problema no es que existan personas con Síndrome de Down.</em></strong></p>
<p>Vuelvo sobre el tema y regresaré tantas veces como sea necesario: hay palabras que delatan más a quien las pronuncia que a quien pretenden herir.</p>
<p>En pleno 2026 —con acceso casi ilimitado a información, con campañas de inclusión, con testimonios conmovedores al alcance de un clic— todavía hay quienes recurren a una expresión tan burda como reveladora: usar el Síndrome de Down como sinónimo de estupidez. No es solo una falta de respeto. Es una confesión.</p>
<p>El 23 de marzo -coincidencialmente habiendo terminado el día antes la Semana Mundial de Concienciación sobre el Síndrome de Down- un infeliz, porque es el calificativo menos duro de los que se merece, en un post donde salía una persona de su completo desagrado -en vez de darle hasta con el tobo- lo «insultó» diciéndole «tienes Síndrome de Down».  Yo le salí al paso de inmediato: «¡Increíble que a estas alturas alguien use la condición de “Síndrome de Down” como un insulto.</p>
<p>¡Respete, carajo!» y tagueé a Avesid y a Fundadown. He debido hacer una captura de pantalla, pero no la hice. El sujeto borró su comentario.</p>
<p>Su post fue una confesión de ignorancia, en primer lugar. Porque quien utiliza esta comparación demuestra no tener la menor idea de lo que implica realmente esa condición genética. Las personas con Síndrome de Down no son caricaturas, ni estereotipos, ni objetos lingüísticos para descargar frustraciones. Son individuos con nombres, familias, talentos, afectos y una dignidad que no depende —ni ha dependido nunca— del coeficiente intelectual que otros se empeñan en convertir en medida universal del valor humano.</p>
<p>Pero hay algo más profundo, más inquietante: es también una confesión de pobreza moral. Porque elegir ese tipo de insulto implica decidir, consciente o inconscientemente, que hay vidas que valen menos. Que hay condiciones humanas que pueden utilizarse como arma arrojadiza. Y eso no habla de quien recibe la ofensa; habla de quien la necesita para sentirse, aunque sea por un instante, superior.</p>
<p>Resulta curioso —y profundamente irónico— que en una época obsesionada con la corrección política, con el lenguaje inclusivo y con la sensibilidad social, aún sobrevivan expresiones tan primitivas. Como si el progreso hubiese sido selectivo. Por desgracia, la tecnología ha avanzado más rápido que la empatía.</p>
<p>No se trata de censurar palabras por capricho ni de imponer una vigilancia asfixiante sobre el lenguaje. Se trata de algo más elemental: de comprender que nuestras palabras construyen realidad. Que lo que decimos moldea la forma en la que vemos a los demás. Y que banalizar una condición como el Síndrome de Down contribuye, aunque algunos prefieran negarlo, a perpetuar prejuicios que luego se traducen en exclusión real.</p>
<p>Porque detrás de cada “chiste”, de cada insulto disfrazado de ocurrencia, hay familias que han tenido que luchar el doble para que sus hijos sean aceptados. Hay personas que han demostrado —una y otra vez— que la felicidad, la constancia y el cariño no siguen los parámetros que algunos consideran “normales”.</p>
<p>Tal vez la pregunta no debería ser por qué alguien usa ese insulto, sino por qué todavía le parece válido. Qué carencias, qué inseguridades, qué falta de formación lo llevan a elegir precisamente ese recurso. Y ahí es donde conviene detenerse. Porque el verdadero problema no es que existan personas con Síndrome de Down. El verdadero problema es que aún existan personas incapaces de entender que la dignidad humana no admite comparaciones.</p>
<p>Y eso —aunque no lo sepan— sí es una forma de ignorancia que merece ser superada.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/el-verdadero-problema-carolina-jaimes-branger/">El verdadero problema – Carolina Jaimes Branger</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/el-verdadero-problema-carolina-jaimes-branger/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Cuando hay héroes nuevos, a los viejos hay que recordarlos &#8211; Mari Montes</title>
		<link>https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/cuando-hay-heroes-nuevos-a-los-viejos-hay-que-recordarlos-mari-montes/</link>
					<comments>https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/cuando-hay-heroes-nuevos-a-los-viejos-hay-que-recordarlos-mari-montes/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 29 Mar 2026 02:21:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[También Sucede]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://cesarmiguelrondon.com/?p=119981</guid>

					<description><![CDATA[<p>Ezequiel Tovar desea que los campeones del Clásico Mundial en Miami sean tan recordados en Venezuela como los «Héroes del 41» Publicado en: El Extrabase Por: Mari Montes En el loanDepot Park, todavía flotaba algo más que la celebración… Ayer conversamos con Ezequiel Tovar en el dugout de visitantes (el mismo que ocuparon en la final), y mientras hablaba, no parecía haber [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/cuando-hay-heroes-nuevos-a-los-viejos-hay-que-recordarlos-mari-montes/">Cuando hay héroes nuevos, a los viejos hay que recordarlos &#8211; Mari Montes</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">Ezequiel Tovar desea que los campeones del Clásico Mundial en Miami sean tan recordados en Venezuela como los «Héroes del 41»</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://elextrabase.com/2026/03/27/cuando-hay-heroes-nuevos-a-los-viejos-hay-que-recordarlos/">El Extrabase</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://x.com/porlagoma">Mari Montes</a></p>
<p>En el loanDepot Park, todavía flotaba algo más que la celebración…</p>
<p>Ayer conversamos con <a href="https://www.baseball-reference.com/players/t/tovarez01.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-27_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Ezequiel Tovar</a> en el dugout de visitantes (el mismo que ocuparon en la final), y mientras hablaba, no parecía haber pasado el tiempo desde el último out del Clásico. Nos dijo que aún sentía la emoción de haber ganado aquí mismo, en este parque donde todo quedó marcado.</p>
<p>Entonces le conté una historia: La de los Héroes del 41.</p>
<p>Aquel equipo que viajó a La Habana sin que casi nadie en Venezuela supiera quiénes eran, y que terminó conquistando la Serie Mundial Amateur de 1941, el primer gran título internacional del país.</p>
<p>Le hablé de cómo, juego a juego, fueron despertando el interés de una nación entera; cómo la noticia empezó a crecer hasta convertirse en un sentimiento colectivo, y de cómo, cuando ganaron, Venezuela se detuvo.</p>
<p>El presidente Isaías Medina Angarita decretó asueto nacional. La gente bajó desde Caracas hasta La Guaira para recibirlos.</p>
<p>Contaban quienes lo vivieron, que todo el que tenía un transporte, se fue por aquella carretera de curvas como serpentinas, para esperarlos y aplaudirlos.</p>
<p>Muchachas con sus trajes de domingo llevaban flores para darles la bienvenida a aquellos campeones.</p>
<p>El béisbol, desde aquel momento, dejó de ser solo un deporte y se convirtió en parte de lo que hoy somos.</p>
<p>Mientras me escuchaba, Ezequiel Tovar no decía nada, pero sus ojos sí.</p>
<p>Miraba al frente, como viendo imágenes que no vivió, pero que empezaba a sentir como propias.</p>
<p>Cuando terminé, me dijo algo que se quedó conmigo:</p>
<p>“Ojalá en un tiempo se hable de nosotros así como usted habla de ellos”.</p>
<p>No hizo falta pensarlo mucho.</p>
<p>Le respondí que eso ya estaba pasando. Que comenzó exactamente en el momento en que <a href="https://www.baseball-reference.com/players/p/palenda01.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-27_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Daniel Palencia</a> lanzó el tercer strike a Roman Anthony para terminar el juego.</p>
<p>Porque lo que vivimos fue más que un título: Fue el abuelo que siguió viendo los juegos en su televisor viejo, aunque tenía uno nuevo al lado; la familia que se reunió sin importar el país donde estuviera. Fue la cantidad de videos, en cualquier rincón del mundo, de gente esperando el último out para gritar lo mismo: ¡somos campeones!</p>
<p>Fue Venezuela reconociéndose otra vez en su béisbol.</p>
<p>Ezequiel Tovar me habló de esa felicidad, de cómo ha visto esos videos una y otra vez y cuánto valora que lo que vivieron no se quedó en el terreno.</p>
<p>Y entonces se hizo inevitable pensarlo: estas son las historias que, con el paso del tiempo, se cuentan en voz alta, muchas veces con la voz quebrada y el corazón encendido, porque nunca dejan de emocionar… Así será también con ellos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/cuando-hay-heroes-nuevos-a-los-viejos-hay-que-recordarlos-mari-montes/">Cuando hay héroes nuevos, a los viejos hay que recordarlos &#8211; Mari Montes</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/cuando-hay-heroes-nuevos-a-los-viejos-hay-que-recordarlos-mari-montes/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Homenaje a Venezuela &#8211; Clásico Mundial de Béisbol 2026</title>
		<link>https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/homenaje-a-venezuela-clasico-mundial-de-beisbol-2026/</link>
					<comments>https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/homenaje-a-venezuela-clasico-mundial-de-beisbol-2026/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Mar 2026 15:56:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[También Sucede]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://cesarmiguelrondon.com/?p=119906</guid>

					<description><![CDATA[<p>Cortesía: El Extrabase Previo al comienzo del Clásico Mundial de Béisbol de 2026, Omar López contactó a El Extrabase para hacer un video dedicado a los jugadores de la selección venezolana, con el fin de darles una motivación adicional de cara al torneo. Dicha producción fue privada. López la mostró en la primera cena de [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/homenaje-a-venezuela-clasico-mundial-de-beisbol-2026/">Homenaje a Venezuela &#8211; Clásico Mundial de Béisbol 2026</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Cortesía:</strong> <a href="https://www.youtube.com/watch?v=j2RkVNisIwg">El Extrabase</a></p>
<p>Previo al comienzo del Clásico Mundial de Béisbol de 2026, Omar López contactó a El Extrabase para hacer un video dedicado a los jugadores de la selección venezolana, con el fin de darles una motivación adicional de cara al torneo. Dicha producción fue privada. López la mostró en la primera cena de la selección en West Palm Beach. En su mensaje final, López dijo que el video estaba incompleto y faltaba completarlo con el título del Clásico Mundial, el cual consiguieron dos semanas después en Miami.</p>
<p>Después de completarlo, el dirigente venezolano pidió que se publicara, con l intención de mostrárselo al país.</p>
<p>Y aquí está.</p>
<p><iframe title="Homenaje a Venezuela - Clásico Mundial de Béisbol 2026" width="800" height="450" src="https://www.youtube.com/embed/j2RkVNisIwg?feature=oembed&#038;enablejsapi=1&#038;origin=https://cesarmiguelrondon.com" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/homenaje-a-venezuela-clasico-mundial-de-beisbol-2026/">Homenaje a Venezuela &#8211; Clásico Mundial de Béisbol 2026</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/homenaje-a-venezuela-clasico-mundial-de-beisbol-2026/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Cuando una hoja de anotación se vuelve historia &#8211; Mari Montes</title>
		<link>https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/cuando-una-hoja-de-anotacion-se-vuelve-historia-mari-montes/</link>
					<comments>https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/cuando-una-hoja-de-anotacion-se-vuelve-historia-mari-montes/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Mar 2026 15:12:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[También Sucede]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://cesarmiguelrondon.com/?p=119901</guid>

					<description><![CDATA[<p>Por: Mari Montes Cuando una hoja de anotación se vuelve historia. Hay objetos que nacen con vocación de rutina. Una hoja de anotación, por ejemplo, parece apenas una herramienta: casillas, símbolos, trazos rápidos para no dejar escapar ningún detalle de un juego. Es memoria en proceso, no memoria consagrada. Pero a veces —muy pocas veces— [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/cuando-una-hoja-de-anotacion-se-vuelve-historia-mari-montes/">Cuando una hoja de anotación se vuelve historia &#8211; Mari Montes</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://x.com/porlagoma">Mari Montes</a></p>
<p>Cuando una hoja de anotación se vuelve historia.</p>
<p>Hay objetos que nacen con vocación de rutina.</p>
<p>Una hoja de anotación, por ejemplo, parece apenas una herramienta: casillas, símbolos, trazos rápidos para no dejar escapar ningún detalle de un juego. Es memoria en proceso, no memoria consagrada.</p>
<p>Pero a veces —muy pocas veces— deja de ser papel.</p>
<p>Cuando el Salón de la Fama y Museo Nacional del Béisbol en Cooperstown solicita una pieza, no está pidiendo un recuerdo cualquiera. Está decidiendo qué fragmentos del juego merecen permanecer intactos en el tiempo, cuáles historias deben ser contadas una y otra vez, más allá de generaciones.</p>
<p>Por eso lo que ocurrió con Daniel Álvarez Montes tras la final entre Venezuela y Estados Unidos no es un gesto simbólico. Es una validación histórica.</p>
<p>Porque Daniel no estaba allí como un espectador más.</p>
<p>Anotó como siempre. Con la disciplina de quien entiende que cada detalle importa. Lo hizo mientras cumplía su labor como comentarista en la transmisión de TUDN Radio, describiendo el juego, viviéndolo en voz alta… y al mismo tiempo registrándolo en silencio.</p>
<p>Pero su historia con ese equipo no empezó esa noche.</p>
<p>Fue uno de los periodistas que siguió cada paso de la selección. Estuvo desde el origen, cuando el equipo apenas comenzaba a tomar forma, contando el proceso, informando, conectando a la gente con una ilusión que todavía no tenía resultados, pero sí convicción.</p>
<p>Por eso esa hoja no cuenta solo un juego.</p>
<p>Cuenta un camino.</p>
<p>Su hoja de anotación —esa que siguió cada lanzamiento, cada turno, cada instante del juego que terminó con Venezuela campeón del mundo— dejó de ser suya para convertirse en patrimonio del béisbol.</p>
<p>En Cooperstown conviven objetos que marcaron épocas: implementos usados en momentos decisivos, piezas que fueron testigo de hazañas irrepetibles… y también registros silenciosos, como una planilla, capaces de reconstruir un juego completo desde la mirada de quien lo vivió jugada a jugada.</p>
<p>Porque una anotación no es solo estadística. Es narrativa codificada. Es el pulso del juego escrito en tiempo real.</p>
<p>Y esa hoja en particular tiene algo irrepetible: cuenta el día en que Venezuela tocó la cima.</p>
<p>No desde la tribuna. No desde la repetición. Desde adentro.</p>
<p>Que Cooperstown la quiera significa que ese juego ya no pertenece solo a quienes lo vieron.</p>
<p>Pertenece a la historia.</p>
<p>Y también dice algo más profundo: que las historias del béisbol latino —las nuestras— no solo se celebran… se resguardan, se estudian, se honran.</p>
<p>Como debe ser.</p>
<p>Porque hay noches que terminan en celebración… y otras que, además, encuentran su lugar en un museo de inmortales.</p>
<p><a href="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-23-111048.png"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-119902 aligncenter" src="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-23-111048-244x300.png" alt="" width="470" height="578" srcset="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-23-111048-244x300.png 244w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-23-111048.png 593w" sizes="(max-width: 470px) 100vw, 470px" /></a></p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/cuando-una-hoja-de-anotacion-se-vuelve-historia-mari-montes/">Cuando una hoja de anotación se vuelve historia &#8211; Mari Montes</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/cuando-una-hoja-de-anotacion-se-vuelve-historia-mari-montes/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Karina Sainz Borgo: “Exageré todos los dramas familiares hasta convertirlos en una saga” &#8211; María José Solano</title>
		<link>https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/karina-sainz-borgo-exagere-todos-los-dramas-familiares-hasta-convertirlos-en-una-saga-maria-jose-solano/</link>
					<comments>https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/karina-sainz-borgo-exagere-todos-los-dramas-familiares-hasta-convertirlos-en-una-saga-maria-jose-solano/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Mar 2026 20:01:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[También Sucede]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://cesarmiguelrondon.com/?p=119879</guid>

					<description><![CDATA[<p>Publicado en: Zenda Por: María José Solano Entre la saga familiar y la tragedia, entre el realismo y una atmósfera que a veces roza lo visionario, Nazarena (Alfaguara 2026), la última novela de Karina Sáinz Borgo, prolonga uno de los territorios narrativos que la autora viene explorando desde hace años: el de las mujeres que sobreviven en [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/karina-sainz-borgo-exagere-todos-los-dramas-familiares-hasta-convertirlos-en-una-saga-maria-jose-solano/">Karina Sainz Borgo: “Exageré todos los dramas familiares hasta convertirlos en una saga” &#8211; María José Solano</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Publicado en:</strong><a href="https://www.zendalibros.com/karina-sainz-borgo-exagere-todos-los-dramas-familiares-hasta-convertirlos-en-una-saga/#:~:text=En%20esa%20familia%20ocurrieron%20cosas,hasta%20convertirlos%20en%20una%20saga."> Zenda</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a title="Entradas de María José Solano" href="https://www.zendalibros.com/author/mariajosesolano/" rel="author">María José Solano</a></p>
<div class="ttt-drop-cap">
<p>Entre la saga familiar y la tragedia, entre el realismo y una atmósfera que a veces roza lo visionario, <strong><em>Nazarena</em></strong> (Alfaguara 2026), la última novela de <strong>Karina Sáinz Borgo</strong>, prolonga uno de los territorios narrativos que la autora viene explorando desde hace años: el de las mujeres que sobreviven en paisajes devastados, lugares donde la familia deja de ser refugio para convertirse en frontera o campo de batalla. La crítica ha visto en <em>Nazarena</em> ecos de <strong>Rulfo</strong>, de <strong>García Márquez</strong> o de <strong>Lorca</strong>: esa tradición literaria donde el destino pesa, la memoria no concede tregua y la violencia doméstica adquiere una dimensión casi ritual.</p>
</div>
<p>Después de <strong><em>La hija de la española</em></strong> y <strong><em>El tercer país</em></strong>, Sainz Borgo vuelve así a uno de sus temas centrales: <strong>la resistencia</strong>. Solo que esta vez el paisaje de la ruina no es una ciudad ni una frontera, sino algo más cercano y más peligroso. La casa familiar. Allí, entre paredes que lo recuerdan todo, cada hermana parece luchar al mismo tiempo por permanecer y por escapar.</p>
<p>Hablamos con la periodista y escritora, que posa para las fotos de <strong>Jeosm</strong> como si escribiera un epílogo gráfico de su propia novela.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>*****</strong></p>
<p><strong>—Recuerdo que una vez me dijiste que estabas cansada de las mujeres con escopeta. ¿Qué tipo de mujeres son las de <em>Nazarena</em>?</strong></p>
<p>—Son híbridos. Híbridos entre la mujer que dispara y la presa que recibe el disparo. En <em>Nazarena</em> las mujeres son al mismo tiempo cazadoras y cazadas. Yo sigo teniendo personajes femeninos que parecen depredadores, pero que en realidad están desgarrados por dentro. Y también hay mujeres ingenuas, que desean, que aspiran a algo que ni siquiera conocen. Por eso digo que aquí el depredador y la presa conviven en la misma criatura. Ya no me interesaba ese mundo caricaturesco donde todas son señoras armadas que dominan la escena. Aquí el poder está en otro lugar.</p>
<p><strong>—¿En el sexo?</strong></p>
<p>—No sólo, pero también. Por primera vez hay sexo explícito en mis novelas. Me di cuenta mientras escribía que el sexo había estado ausente porque es el territorio más difícil de narrar: semánticamente complejo y estéticamente peligroso. Pero no podía haber tanta muerte sin que hubiera también deseo. Y en la novela aparecen tres formas distintas de sexo, cada una ligada a un personaje masculino. El sexo de poder, casi de medición; el sexo de adoración; y el de El Gitano, que es el más nuevo: un sexo urgente, casi desesperado, como si dijera: “Vamos a vivir, porque nos vamos a morir”. Ese erotismo introduce una interrupción en la tragedia permanente que yo venía escribiendo desde <em>La hija de la española</em> y <em>El tercer país</em>. Sin ese componente erótico, tal vez Nazarena habría sido un personaje demasiado duro para el lector.</p>
<p><a title="" href="https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-%C2%A9jeosm-11.jpg" data-rel="fancybox"><img decoding="async" class="wp-image-305948 entered lazyloaded aligncenter" src="https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-%C2%A9jeosm-11.jpg" sizes="(max-width: 1125px) 100vw, 1125px" srcset="https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-11.jpg 1125w, https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-11-225x300.jpg 225w, https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-11-768x1024.jpg 768w" alt="" width="456" height="608" data-lazy-srcset="https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-11.jpg 1125w, https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-11-225x300.jpg 225w, https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-11-768x1024.jpg 768w" data-lazy-sizes="(max-width: 1125px) 100vw, 1125px" data-lazy-src="https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-11.jpg" data-ll-status="loaded" /></a></p>
<p><strong>—En tus novelas aparece siempre la locura o la enajenación. ¿Es un recurso literario?</strong></p>
<p>—La locura no es exactamente un diagnóstico, es una forma de interrupción. Algo que modifica la manera de mirar el mundo. Todos mis personajes están enajenados por algo: Angustias Romero, Visitación Salazar, la copista de Schubert… Cada uno arrastra una pérdida, un dolor o un desamor. Nazarena también: lo que tiene es un trauma no resuelto. Si lo llamamos locura, psicosis o depresión es secundario. Lo que me interesa es cómo esa grieta amplifica una carencia estructural. Piensa en Antígona: no sabemos si actúa por deber o porque está devastada por la muerte de su hermano.<strong> </strong></p>
<p><strong>—Pero me refería más al atractivo narrativo de esa enajenación.</strong></p>
<p>—El habla psicótica es muy bella. Cuando una persona pierde ciertos filtros cognitivos, el lenguaje queda desnudo. Cualquiera que haya convivido con alguien que sufra deterioro cognitivo lo sabe: la repetición obsesiva de una pregunta, de una palabra, revela el cerebro sin velos. En <em>Nazarena</em> ocurre algo así: ella repite cosas que la angustian, que la obsesionan. Es hermoso y aterrador al mismo tiempo. Yo quería explorar esa belleza inquietante.</p>
<p><strong>—Al leer la novela, muchos hablan de ecos de García Márquez o de la tradición tropical. Pero quizá también haya algo de tragedia española.</strong></p>
<p>—Es verdad. Pienso en <em>La casa de Bernarda Alba</em> y pienso en <em>Yerma</em>. Las tragedias españolas suelen estar cerradas sobre sí mismas, consumirse como una hoguera sin salida, desde Grecia hasta Lorca. En América Latina, en cambio, la tragedia se transmite, se hereda. En <em>Cien años de soledad</em> todo se transmite. Esa idea de herencia, de viento que atraviesa generaciones, está en mi forma de narrar. Yo siempre he sentido que las figuras femeninas que aparecen en mis novelas están condicionadas por una educación cultural: guerreras, guardianas, custodias, figuras casi marianas. Crecí viendo mujeres que cosían, que leían, que guardaban silencio. Ese imaginario inevitablemente reaparece.</p>
<p><a title="" href="https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-%C2%A9jeosm-12.jpg" data-rel="fancybox"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter  wp-image-305949 entered lazyloaded" src="https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-%C2%A9jeosm-12.jpg" sizes="auto, (max-width: 1125px) 100vw, 1125px" srcset="https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-12.jpg 1125w, https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-12-225x300.jpg 225w, https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-12-768x1024.jpg 768w" alt="" width="462" height="616" data-lazy-srcset="https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-12.jpg 1125w, https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-12-225x300.jpg 225w, https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-12-768x1024.jpg 768w" data-lazy-sizes="(max-width: 1125px) 100vw, 1125px" data-lazy-src="https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-12.jpg" data-ll-status="loaded" /></a></p>
<p><strong>—Tus novelas parecen habitar siempre el mismo territorio.</strong></p>
<p>—Sí, y es un territorio que me produce la misma sensación que los cementerios. A mí me gustan los cementerios. Me producen ansiedad y tranquilidad a la vez. En mis novelas siento algo parecido: estoy rodeada de muerte, pero de una muerte que ya no puede hacer daño.</p>
<p><strong>—Hay imágenes que se repiten mucho: serpientes, frutas podridas, cadáveres, humedad…</strong></p>
<p>—No podría escribir sin ese mundo simbólico. Sin reliquias, santas decapitadas, miembros amputados. Todo eso forma parte de mi imaginario. Te pongo un ejemplo: cuando viajé a México y vi la diosa Coatlicue, comprendí algo esencial. Esa iconografía —serpientes, cuerpos híbridos, divinidades femeninas— conecta con la tradición católica, con las vírgenes, con todo ese imaginario que yo veía de niña. No es necesariamente religioso: es una pulsión estética. Yo veo una Inmaculada y literalmente me pica la cabeza.</p>
<p><strong>—¿Cómo nace <em>Nazarena</em>?</strong></p>
<p>—Es una historia muy vieja. De hecho, probablemente anterior a <em>La hija de la española</em>. Parte de una historia familiar: la familia de mi madre estaba formada por ocho hermanas, hijas de italianos que emigraron desde el Véneto a Venezuela. En esa familia ocurrieron cosas extraordinarias. Yo quería contarlas, pero mi madre me pidió que no usara los nombres reales. Así que recurrí a la imaginación y exageré todos los dramas familiares hasta convertirlos en una saga. Y al hacerlo me di cuenta de que estaba contando también la Venezuela de finales del XIX y principios del XX: esos pueblos formados por inmigrantes europeos en el Caribe.</p>
<p><strong>—Ese paisaje vuelve una y otra vez en tus libros.</strong></p>
<p>—Porque es el paisaje de mi infancia. La zona donde ocurre la novela no existe exactamente, pero está inspirada en el lugar donde crecí. Yo siempre digo que de niña recogía los trozos de caña de azúcar que caían de los camiones. Todo ese universo estaba ahí.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter" src="https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-%C2%A9jeosm-13.jpg" width="480" height="640" /></p>
<p><strong>—En tus novelas los hombres suelen morir o marcharse.</strong></p>
<p>—En mis novelas y en mi vida. El único hombre verdaderamente importante de mi vida murió el año pasado. Los demás se marcharon. Así que escribo desde esa experiencia. Eso no significa que todos los hombres sean así, pero mi verdad literaria nace de ahí.</p>
<p><strong>—En la novela aparece también la maternidad como tema central.</strong></p>
<p>—Sí, y no sé exactamente por qué. Es algo que se repite constantemente en lo que escribo. La maternidad me interesa porque es la relación política más perfecta que existe: contiene todas las formas de poder. El poder de dar vida, de alimentar, de criar, de manipular, de dañar… y también el momento en que ese poder desaparece cuando el hijo se va. Yo no he tenido hijos, pero soy una hija muy observadora.</p>
<p><strong><em>—Nazarena</em> introduce también un elemento de misterio.</strong></p>
<p>—Sí, porque hay dos preguntas que sostienen la novela. La primera: ¿es verdad lo que Nazarena cuenta? ¿Ha visto realmente lo que dice haber visto? Y la segunda es el misterio final, que no voy a revelar. La novela tuvo muchas versiones: perdí casi doscientas páginas. Pero entendí algo fundamental: si escribes un libro, no aburras. Hay que darle al lector una incógnita que resolver.</p>
<p><strong>—¿En qué estás trabajando ahora?</strong></p>
<p>—En una historia sobre el castigo físico. El tormento. Hasta ahora he trabajado más el castigo psicológico, pero ahora me interesa explorar la mortificación del cuerpo.</p>
<p><a title="" href="https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-%C2%A9jeosm-14.jpg" data-rel="fancybox"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter  wp-image-305951 entered lazyloaded" src="https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-%C2%A9jeosm-14.jpg" sizes="auto, (max-width: 1125px) 100vw, 1125px" srcset="https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-14.jpg 1125w, https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-14-225x300.jpg 225w, https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-14-768x1024.jpg 768w" alt="" width="465" height="620" data-lazy-srcset="https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-14.jpg 1125w, https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-14-225x300.jpg 225w, https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-14-768x1024.jpg 768w" data-lazy-sizes="(max-width: 1125px) 100vw, 1125px" data-lazy-src="https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-14.jpg" data-ll-status="loaded" /></a></p>
<p><strong>—Publicas ahora en Alfaguara. ¿Qué significa para ti?</strong></p>
<p>—Muchísimo. Alfaguara es, para mí, la editorial de mi lengua. Ahí leí a Cortázar, a Onetti, a tantos autores fundamentales. Entrar en ese catálogo es como entrar en una casa literaria.</p>
<p><strong>—</strong><strong>Has hablado muchas veces de Javier Marías. ¿Qué te dio como lectora?</strong></p>
<p>—Me enseñó a leer. Sin Javier Marías no habría entendido a Shakespeare. Él me mostró la crueldad, la ironía, las pulsiones humanas que hay en Shakespeare. Y también me enseñó la elegancia, la contención. Era un jugador extraordinario: como esos gatos que no se comen al ratón de golpe, sino que juegan con él.</p>
<p><strong>—¿Qué novela suya fue decisiva para ti?</strong></p>
<p><em>—Mañana en la batalla piensa en mí</em>. La leí con diecisiete años y no entendí nada. Tuve que volver a ella varias veces. Me fui construyendo como lectora a través de Marías.</p>
<p><strong>—¿Crees que hoy los lectores tienen paciencia para releer?</strong></p>
<p>—La lectura nunca es un proceso cerrado. Siempre volvemos a los libros que no entendimos. La vida nos empuja de regreso a ellos.</p>
<p><a title="" href="https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-%C2%A9jeosm-21.jpg" data-rel="fancybox"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-305952 entered lazyloaded aligncenter" src="https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-%C2%A9jeosm-21.jpg" sizes="auto, (max-width: 2000px) 100vw, 2000px" srcset="https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-21.jpg 2000w, https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-21-300x225.jpg 300w, https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-21-1024x768.jpg 1024w, https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-21-768x576.jpg 768w, https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-21-1536x1152.jpg 1536w, https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-21-400x300.jpg 400w, https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-21-303x227.jpg 303w" alt="" width="625" height="469" data-lazy-srcset="https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-21.jpg 2000w, https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-21-300x225.jpg 300w, https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-21-1024x768.jpg 1024w, https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-21-768x576.jpg 768w, https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-21-1536x1152.jpg 1536w, https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-21-400x300.jpg 400w, https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-21-303x227.jpg 303w" data-lazy-sizes="(max-width: 2000px) 100vw, 2000px" data-lazy-src="https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2026/03/karina-sainz-borgo-2026-©jeosm-21.jpg" data-ll-status="loaded" /></a></p>
<p><strong>—Después del éxito internacional de tus novelas, ¿cómo afrontas un libro nuevo?</strong></p>
<p>—Con mucho miedo. Yo no me considero escritora. Yo trabajo para escribir. Publicar no te convierte en escritor: es solo una operación industrial. El verdadero libro ocurre cuando un lector lo lee.</p>
<p><strong>—¿Puede un libro cambiar el mundo?</strong></p>
<p>—Quizá no el mundo entero, pero sí el mundo de una persona en un momento concreto. Un verso de Tagore, un soneto de Shakespeare… un libro puede salvar a alguien en un instante. Y con eso basta. Porque si yo no creyera eso, no podría escribir novelas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/karina-sainz-borgo-exagere-todos-los-dramas-familiares-hasta-convertirlos-en-una-saga-maria-jose-solano/">Karina Sainz Borgo: “Exageré todos los dramas familiares hasta convertirlos en una saga” &#8211; María José Solano</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/karina-sainz-borgo-exagere-todos-los-dramas-familiares-hasta-convertirlos-en-una-saga-maria-jose-solano/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Venezuela: una corona forjada a pulso &#8211; Mari Montes</title>
		<link>https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/venezuela-una-corona-forjada-a-pulso-mari-montes/</link>
					<comments>https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/venezuela-una-corona-forjada-a-pulso-mari-montes/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 21 Mar 2026 00:28:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[También Sucede]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://cesarmiguelrondon.com/?p=119849</guid>

					<description><![CDATA[<p>Omar López fue un orfebre que armó una corona con joyas de todo tipo. Unas que lideraron al campeonato del Clásico Mundial. Publicado en: El Extrabase Por: Mari Montes Desde que cayó el último out del juego que ganó Estados Unidos en 2023, comenzamos a contar los días. El año pasado empezamos a preguntarles a [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/venezuela-una-corona-forjada-a-pulso-mari-montes/">Venezuela: una corona forjada a pulso &#8211; Mari Montes</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;">Omar López fue un orfebre que armó una corona con joyas de todo tipo. Unas que lideraron al campeonato del Clásico Mundial.</p>
<p><strong>Publicado en:</strong><a href="https://elextrabase.com/2026/03/20/venezuela-una-corona-forjada-a-pulso/"> El Extrabase</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://x.com/porlagoma">Mari Montes</a></p>
<p>Desde que cayó el último out del juego que ganó Estados Unidos en 2023, comenzamos a contar los días.</p>
<p>El año pasado empezamos a preguntarles a los jugadores sobre la ilusión de vestir el uniforme de Venezuela. En cada respuesta había algo que estremecía.</p>
<p>Los que ya habían estado querían repetir, ir más lejos, pelear por el título. Los que no, hablaban con una mezcla de ansiedad y orgullo. Todos coincidían en lo mismo: representar a su país era un compromiso innegociable.</p>
<p>Llegaron los Entrenamientos de Primavera y también las primeras malas noticias. <a href="https://www.baseball-reference.com/players/r/rojasmi02.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-20_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Miguel Rojas</a>, José Altuve y <a href="https://www.baseball-reference.com/players/a/alvarjo03.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-20_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">José Alvarado</a> no pudieron participar por temas de seguro; <a href="https://www.baseball-reference.com/players/l/lopezpa01.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-20_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Pablo López</a> se lesionó; <a href="https://www.baseball-reference.com/players/m/marquge01.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-20_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Germán Márquez</a> optó por quedarse en Arizona con su nuevo equipo; <a href="https://www.baseball-reference.com/players/l/luzarje01.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-20_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Jesús Luzardo</a> decidió enfocarse en la temporada con los Phillies.</p>
<p>Pero lejos de desanimar, cada ausencia se transformó en combustible.</p>
<p>Las prácticas en West Palm Beach dejaron una imagen poderosa: un grupo de grandes ligas que, por momentos, parecía un equipo infantil jugando un “Mundialito”. Energía pura. Alegría genuina. Esa esencia los acompañó durante todo el torneo.</p>
<p><a href="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-20-175406.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone  wp-image-119852" src="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-20-175406-293x300.png" alt="" width="408" height="418" srcset="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-20-175406-293x300.png 293w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-20-175406.png 592w" sizes="auto, (max-width: 408px) 100vw, 408px" /></a></p>
<p>Los juegos de exhibición no se trataban de ganar, sino de encontrarse, reconocerse, hacerse equipo.</p>
<p>Hubo críticas —algunas justas, otras malintencionadas—, pero incluso eso los unió más.</p>
<p>Llegaron a Miami con un objetivo claro: avanzar. No eran favoritos. Nadie supo medir el valor de la inspiración.</p>
<p>La motivación de <a href="https://www.baseball-reference.com/players/c/contrwi01.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-20_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Willson Contreras</a> fue especial: debutaba con la espina de 2023 aún clavada y el arrepentimiento de haber dicho que no. Compartir con su hermano William elevó todo.<br />
Y detrás del plato, junto a Salvador Pérez, marcaron el pulso del equipo: lectura del juego, manejo del pitcheo, liderazgo silencioso. Fueron determinantes.</p>
<p>El infield fue garantía total: <a href="https://www.baseball-reference.com/players/g/gimenan01.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-20_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Andrés Giménez</a>, <a href="https://www.baseball-reference.com/players/a/arraelu01.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-20_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Luis Arráez</a>, <a href="https://www.baseball-reference.com/players/s/suareeu01.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-20_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Eugenio Suárez</a>, Maikel García, <a href="https://www.baseball-reference.com/players/t/tovarez01.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-20_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Ezequiel Tovar</a>, <a href="https://www.baseball-reference.com/players/t/torregl01.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-20_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Gleyber Torres</a>, Willson Contreras… manos firmes, rango, inteligencia.</p>
<p>En los jardines, el término “patrulleros” cobró sentido: <a href="https://www.baseball-reference.com/players/a/abreuwi02.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-20_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Wilyer Abreu</a>, <a href="https://www.baseball-reference.com/players/c/chourja01.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-20_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Jackson Chourio</a> y <a href="https://www.baseball-reference.com/players/a/acunaro01.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-20_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Ronald Acuña Jr.</a></p>
<p>Y la pieza que encajaba en cualquier lugar: <a href="https://www.baseball-reference.com/players/s/sanojja01.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-20_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Javier Sanoja</a>, destinado a anotar la primera carrera de Venezuela en el torneo… y también la última.</p>
<p>Había magia en el terreno. Magia y excelencia.</p>
<p>Guantes de oro por doquier: Abreu en los jardines; Giménez (con su Guante de Platino), Tovar y García en el cuadro; Salvador Pérez detrás del plato. Defensa de élite.</p>
<p>El cuerpo de lanzadores respondió completo. Abridores y relevistas, todos hicieron outs. Todos aportaron.</p>
<p>Y detrás de todo, una estructura sólida.</p>
<p>Omar López lideró, pero nunca solo. A su lado: <a href="https://www.baseball-reference.com/players/c/chiriro01.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-20_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Robinson Chirinos</a> como coach de banca; <a href="https://www.baseball-reference.com/players/m/martivi01.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-20_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Víctor Martínez</a>, voz serena; <a href="https://www.baseball-reference.com/players/s/santajo02.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-20_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Johan Santana</a> guiando el pitcheo con autoridad de <a href="https://www.baseball-reference.com/players/y/youngcy01.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-20_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Cy Young</a>; Jorge Córdova sosteniendo el bullpen; <a href="https://www.baseball-reference.com/players/c/cabremi01.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-20_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Miguel Cabrera</a> y Carlos “Beto” Méndez fortaleciendo a los bateadores.</p>
<p><a href="https://www.baseball-reference.com/players/p/parrage01.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-20_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Gerardo Parra</a>, energía constante en primera base; Rouglas Odor, firme en tercera y en el infield.</p>
<p>En el trabajo silencioso: Rolando Valles y Néstor Corredor.<br />
En la preparación del pitcheo: Javier Bracamonte y <a href="https://www.baseball-reference.com/players/g/grateju01.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-20_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Juan Graterol</a>.</p>
<p>En la gerencia: Aracelys León, Andreína Salas, “El Chato” Yépez, Jimmie Mayke y <a href="https://www.baseball-reference.com/players/b/blancgr01.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-20_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Gregor Blanco</a>, construyendo desde las sombras.<br />
Los scouts, afinando estrategias.<br />
Los trainers, cuidando cada detalle físico.<br />
El clubhouse, garantizando comodidad.</p>
<p>Y <a href="https://www.baseball-reference.com/players/g/guillca01.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-20_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Carlos Guillén</a> Altuve, haciendo fluir la información.</p>
<p>Los equipos campeones no solo juegan: se construyen.</p>
<p>Todos fueron parte del mismo taller.</p>
<p>Como un orfebre, Omar López tomó oro puro —estrellas consagradas— y piezas menos visibles. Historias distintas, talentos distintos. No para que brillaran por separado, sino para fundirlos en una sola joya: una corona.</p>
<p><a href="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-20-201724.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone  wp-image-119853" src="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-20-201724-243x300.png" alt="" width="389" height="480" srcset="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-20-201724-243x300.png 243w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-20-201724.png 587w" sizes="auto, (max-width: 389px) 100vw, 389px" /></a></p>
<p>El torneo fue aprendizaje constante.</p>
<p>Cada victoria tuvo un héroe distinto. Cada juego dejó una lección. Incluso la derrota ante República Dominicana fue parte del camino.</p>
<p>Después vino lo impensado: vencer a Japón, tres veces campeón. Luego, superar a Italia en semifinales.</p>
<p><a href="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-20-201808.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone  wp-image-119854" src="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-20-201808-300x277.png" alt="" width="389" height="359" srcset="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-20-201808-300x277.png 300w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-20-201808.png 591w" sizes="auto, (max-width: 389px) 100vw, 389px" /></a></p>
<p>Venezuela, contra todo pronóstico, llegó a la final ante Estados Unidos.</p>
<p>Pero ya no era promesa: era certeza.</p>
<p>Ganaron incluso antes del primer pitcheo.</p>
<p>En el protocolo, con Luis Arráez erguido, orgulloso, caminando como un lancero.<br />
En el himno, cantado con el corazón.<br />
En el baile, convertido en símbolo.</p>
<p>Venezuela tomó ventaja temprano.<br />
<a href="https://www.baseball-reference.com/search/search.fcgi?pid=rodried05,rodried01&amp;search=Eduardo+Rodr%C3%ADguez&amp;utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-20_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Eduardo Rodríguez</a> brilló.<br />
El relevo sostuvo.<br />
Hasta que en el octavo, <a href="https://www.baseball-reference.com/players/h/harpebr03.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-20_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Bryce Harper</a> empató.</p>
<p>Y aun así, no hubo miedo.</p>
<p>En el noveno, Arráez negoció boleto.<br />
Entró Sanoja. Robó segunda. Llegó quieto.</p>
<p>Y Eugenio Suárez conectó el doble que trajo la carrera decisiva.</p>
<p><a href="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-20-201829.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone  wp-image-119855" src="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-20-201829-300x239.png" alt="" width="387" height="308" srcset="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-20-201829-300x239.png 300w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-20-201829.png 584w" sizes="auto, (max-width: 387px) 100vw, 387px" /></a></p>
<p><a href="https://www.baseball-reference.com/players/p/palenda01.shtml?utm_medium=linker&amp;utm_source=elextrabase.com&amp;utm_campaign=2026-03-20_br" target="_blank" rel="nofollow noopener">Daniel Palencia</a> cerró la historia: tres outs, tres momentos eternos.</p>
<p><a href="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-20-201853.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone  wp-image-119856" src="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-20-201853-300x261.png" alt="" width="386" height="336" srcset="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-20-201853-300x261.png 300w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-20-201853.png 594w" sizes="auto, (max-width: 386px) 100vw, 386px" /></a></p>
<p>Y entonces sí… Venezuela estalló.</p>
<p><a href="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-20-201926.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone  wp-image-119857" src="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-20-201926-300x258.png" alt="" width="386" height="332" srcset="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-20-201926-300x258.png 300w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-20-201926.png 595w" sizes="auto, (max-width: 386px) 100vw, 386px" /></a></p>
<p>En el terreno. En las gradas. En cada rincón donde latía un venezolano.</p>
<p><a href="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-20-202002.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone  wp-image-119858" src="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-20-202002-265x300.png" alt="" width="385" height="436" srcset="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-20-202002-265x300.png 265w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-20-202002.png 589w" sizes="auto, (max-width: 385px) 100vw, 385px" /></a></p>
<p>No fue solo un campeonato.</p>
<p>Fue la <a href="https://elextrabase.com/2026/03/18/sueno-cumplido-venezuela-es-campeon-del-clasico-mundial-de-beisbol/">recompensa a un camino recorrido</a> con convicción.<br />
La validación de cada esfuerzo, cada duda, cada crítica superada.</p>
<p><strong>Misión cumplida.</strong></p>
<p>Porque no hay victoria más grande que llenar de orgullo a todo un país.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/venezuela-una-corona-forjada-a-pulso-mari-montes/">Venezuela: una corona forjada a pulso &#8211; Mari Montes</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/venezuela-una-corona-forjada-a-pulso-mari-montes/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Mauricio Tancredi: El eco de una herencia que camina, por Soledad Morillo Belloso</title>
		<link>https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/mauricio-tancredi-el-eco-de-una-herencia-que-camina-por-soledad-morillo-belloso/</link>
					<comments>https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/mauricio-tancredi-el-eco-de-una-herencia-que-camina-por-soledad-morillo-belloso/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Mar 2026 21:44:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[También Sucede]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://cesarmiguelrondon.com/?p=119846</guid>

					<description><![CDATA[<p>Por: Soledad Morillo Belloso No existe una única historia consolidada ni una gran saga que unifique a todos los Tancredi en Venezuela bajo un mismo linaje. El apellido, de origen italiano, llegó al país a través de distintos procesos migratorios —familiares o individuales— y cada rama se integró por su cuenta en diversos espacios de [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/mauricio-tancredi-el-eco-de-una-herencia-que-camina-por-soledad-morillo-belloso/">Mauricio Tancredi: El eco de una herencia que camina, por Soledad Morillo Belloso</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://x.com/solmorillob">Soledad Morillo Belloso</a></p>
<p><em>No existe una única historia consolidada ni una gran saga que unifique a todos los Tancredi en Venezuela bajo un mismo linaje. El apellido, de origen italiano, llegó al país a través de distintos procesos migratorios —familiares o individuales— y cada rama se integró por su cuenta en diversos espacios de la sociedad venezolana. Como ocurrió con muchas familias europeas, su presencia no responde a un tronco común nacional, sino a múltiples trayectorias que confluyeron en un mismo territorio y terminaron echando raíces propias.</em></p>
<p><em>Aunque algunos Tancredi se establecieron en Venezuela desde el siglo XIX, la mayoría de las familias con este apellido llegó durante la gran ola migratoria italiana de la posguerra, entre las décadas de 1940 y 1950. Venían con oficio, empuje y una disciplina que pronto encontraron terreno fértil en el país. Se integraron con rapidez, levantaron negocios, aportaron al desarrollo profesional y económico y, al mismo tiempo, conservaron la memoria afectiva de sus lugares de origen, especialmente de regiones como Sicilia y Campania, cuyos ecos culturales siguieron latiendo en sus hogares.</em></p>
<h2><strong>Venezolano con apellido viajero</strong></h2>
<p>Hay algo en los italianos que no se borra, ni con el paso de generaciones, ni con el correr de los siglos. Es una marca que no necesita pasaporte: está en la mirada, en los gestos, en la forma de hablar, de caminar, de ocupar el espacio. Es físico y también en las maneras. En cualquier país donde haya descendientes de italianos, esos modos aparecen como un sello de fábrica, como si ese genoma —cultural, emocional, casi teatral— se negara a diluirse.</p>
<p>Mauricio Tancredi es un venezolano de raíz y con apellido viajero, un hombre en quien conviven la cadencia caribeña y un imborrable eco antiguo venido de Italia. Si uno se cruzara con él en cualquier calle del sur de Italia, no pensaría “este señor es venezolano”. A él se le nota lo italiano. En segundos uno puede notar que lo lleva en el gesto, en la voz; una mezcla de intensidad y ternura, en la palabra una musicalidad que delata herencias, y, supongo, en la vida cotidiana una manera de estar en el mundo que combina la pasión mediterránea con la calidez criolla. No es, sin embargo, un hombre dividido entre dos orígenes. No se ve a sí mismo como italiano. Eso hace su ADN aún más interesante. Quizás él no se ha percatado de que es alguien que  —consciente o inconscientemente— ha hecho de esa doble pertenencia una identidad propia: un Tancredi que nació en Venezuela, se formó en sus ritmos, y sin embargo carga —sin proponérselo— con esa marca italiana que se asoma en la mirada, en la mesa, en la risa y en ciertos silencios que dicen más que cualquier genealogía.</p>
<p>Tancredi es un apellido que no deja lugar a dudas. Pero Mauricio Tancredi es venezolano, y eso también es indiscutible. En él conviven dos ritmos: el de la sangre que viene de lejos y el de la tierra donde nació. Y es un perfecto ejemplo de la mezcla que se produjo en Venezuela con la llegada de inmigrantes.</p>
<p>Mauricio Tancredi es una <em>rara avis</em>. Y no lo digo por su currículum… lo digo por su historia. De profesión, Comunicador Social. Y sí, en algún momento decidió convertirse en empresario. Pero hoy no me interesa presentarlo desde ahí. No vengo a hacerle una nota empresarial. No es mi oficio ni mi intención.</p>
<p>Hoy me interesa Mauricio desde otro lugar: como descendiente de italianos. Porque su historia —como la de tantos en este país— no empieza con él. Empieza antes. Con gente que cruzó el mar, con acentos que llegaron en barco, con costumbres, recetas, silencios y una forma muy particular de entender el trabajo, la familia y la perseverancia.</p>
<p>Aunque su nombre es Mauricio -con c y no con z- es heredero de esa tradición. Aunque él quizás no lo ponga en el primer plano de su biopic, como sí lo hacen otros descendientes de inmigrantes. Lleva en sus venas esa cultura que no siempre se nombra, pero que vaya si se nota. En la manera de hacer las cosas. En la disciplina. En la terquedad buena. En esa mezcla de pasión y paciencia que suele venir en la sangre y no se compra. Es un tipo raro en una Venezuela que confunde pasión por el país con patrioterismo ramplón.</p>
<p>Por eso está hoy aquí. Por eso busco conversar con él. No por lo que hace, sino por lo que representa. Porque en él se encarna esa historia de inmigrantes italianos que no sólo llegaron a Venezuela, sino que se quedaron, aportaron y ayudaron a construir el país.</p>
<p><em>El hombre juega golf desde los siete años, y ese detalle —que a primera vista parece una anécdota de sobremesa— es en realidad una llave maestra para entenderlo. Porque quien aprende a darle a una pelota diminuta con un palo más largo que sus certezas, bajo un sol que no perdona, desarrolla una mezcla peculiar de paciencia, terquedad y elegancia estratégica.</em></p>
<p><em>El golf, a esa edad, no es deporte: es formación de carácter. Es aprender a respirar antes de pegarle, a no insultar al viento, a aceptar que la pelota a veces decide tener vida propia. Es descubrir que la distancia entre la intención y el resultado puede ser humillante, pero también divertida. Y que la única manera de no perder la compostura es reírse un poco de uno mismo.</em></p>
<p><em>Así que sí, no es un dato menor. Un niño que crece entre swings, bunkers y greens termina afinando un tipo de disciplina que no se nota a simple vista, pero que aparece en los gestos: en la manera de esperar, en cómo calcula silencios, en cómo se mueve sin apuro, como si siempre estuviera midiendo la dirección del viento aunque esté en una sala de estar.</em></p>
<p><em>Ese hombre, el del golf desde los siete años, carga en el cuerpo la memoria de miles de golpes fallados y unos cuantos perfectos. Y eso, quieras o no, marca una personalidad. Porque quien aprende tan temprano a convivir con la frustración y la gloria en dosis pequeñas, termina siendo alguien que entiende que la vida </em>—como el golf— se <em>juega golpe a golpe, con humor, con paciencia y con la certeza de que siempre habrá otro hoyo más adelante.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2 style="text-align: center;">Con esa mezcla como punto de partida, abrimos esta conversación.</h2>
<p><strong>— Mauricio, ¿has estado alguna vez en Italia? Y si has estado, ¿has sentido el llamado de la sangre? No hablo de buscar orígenes, sino de algo más íntimo: la sensación de que ese genoma camina contigo.</strong></p>
<p>—<em>“Nunca he estado en Italia. Eso sigue allí, en mi bucket list, esperando su turno.”</em>… Con Mauricio me pasa como con esos ingleses que conocí en Buenos Aires. Siguen siendo ingleses aunque jamás hayan puesto pie en “back home”. Creo que hay algo en él que le está hablando. Eso que algunos titulan el “llamado de la sangre”. No es nostalgia —cómo extrañar un lugar que no conoce— sino una especie de reconocimiento anticipado, como si una parte de él mismo ya supiera caminar esas calles.</p>
<p>—<em>“Italia es un pendiente”</em>, me dice. Creo que Mauricio necesita ir,  no para buscar orígenes, sino para ver si ese eco que lleva consigo encuentra allá su fuente o si la fuente está en él mismo.</p>
<p><strong>— Mauricio, más allá de la sangre y el apellido: en tu vida diaria, en tus hábitos, en tus manías incluso, ¿hay algo que, sí te pones a pensar, reconozcas como un guiño italiano? Algo que digas “no lo había pensado, pero tal vez esto me viene de allá”, aunque nadie te lo haya enseñado.</strong></p>
<p>—<em>“La verdad, no tengo ni la menor idea”</em>, responde. <em>“Nunca me he sentado a pensar “esto debe ser mi guiño italiano”. Pero si me pongo a hurgar un poco, quizá haya pequeñas cosas que podrían venir de allá sin que yo lo haya decidido…”</em> Creo que es así, aunque él no se percate. Quizás cierta manera de disfrutar la comida como si fuera un acontecimiento, una intensidad que aparece cuando habla de algo que le importa, o ese impulso de explicar algo moviendo las manos aunque no haga falta.</p>
<p><em>“No sé si eso es herencia, casualidad o simple invento mío”</em>, pero a veces sospecho que uno carga pequeñas marcas que no pidió, que vienen de lejos y se cuelan en la vida diaria sin anunciarse. Y tal vez ese sea el guiño: no saberlo con certeza, pero sentir que algo, por mínimo que sea, podría venir de allá.</p>
<p><strong>—Una tercera inquietud: tus hijos y nietos llevan también esa herencia italiana. ¿Crees que, incluso sin proponérselo, ese genoma salta en algo —un gesto, un modo, una intensidad— que los delata?</strong></p>
<p>—<em>“No lo sé. Quizás sí, quizás hay algo que se cuela sin pedir permiso.”</em>… Traduzco de su mirada . No es un “gen” en el sentido biológico estricto, sino una especie de memoria corporal que se hereda por ósmosis. Supongo que en  sus hijos aparece en un gesto que no aprendieron de nadie, en una manera de mover las manos cuando explican algo, en una intensidad que brota sin aviso. No es que anden por la vida proclamando su italianidad, pero quizá sea algo que quien los mira diga: “Ajá, ahí está… eso no lo inventaron ellos”.</p>
<p>Mauricio dice mucho sin decirlo. Es como si la herencia —esa mezcla de sangre, historias, sobremesas y silencios— encontrara siempre un resquicio para manifestarse. Y lo hace con una naturalidad que delata más que cualquier apellido. Porque al final, lo que se transmite no es un pasaporte, sino una forma de habitar el mundo.</p>
<p><strong>—Mauricio, explícame algo: ¿cómo haces para moverte en este mundo empresarial tan feroz con esa calma que desarma? No es falta de fuego, es otra cosa… una suavidad que intimida más que cualquier grito. Como si hubieras entendido que la pasión no necesita dientes para morder. ¿De quién heredaste eso o dónde lo aprendiste?</strong></p>
<p>Su respuesta me sorprende y, a la vez, no me asombra. En este oficio de escribir una aprende a leer a las personas. Me dice cosas así:<em> “…la gente cree que la calma es ausencia de fuego, pero en mi caso es exactamente al revés. Yo me muevo así porque ya entendí que en este mundo empresarial el que grita pierde el hilo, y el que pierde el hilo pierde el negocio. La pasión con dientes muerde, sí, pero también sangra. La mía aprendió a morder sin hacer ruido…” </em>No sabría darte un solo origen. Es una mezcla rara. Un poco de mi viejo, que tenía esa manera de mirar las tormentas como quien observa un cuadro: sin apuro, sin miedo, como si supiera que todo pasa. Y un mucho de las enseñanzas que me dio la vida…  Con el tiempo descubrí que la suavidad no es debilidad, es estrategia. La calma desarma porque no entra en el juego del otro. Y en un entorno feroz, eso desconcierta más que cualquier rugido… <em>“No es que no tenga fuego. Pero lo uso para alumbrar, no para incendiar.”</em></p>
<h2><strong>Sin fanfarria ni discursos</strong></h2>
<p>La inmigración italiana en Venezuela es como ese olor a pan caliente que se te mete en la vida y no hay suavizante que lo saque. No llegó con fanfarria ni discursos: llegó en barcos cansados, en manos que sabían de trabajo duro y en miradas que venían de perderlo todo, o casi todo, pero con esa terquedad luminosa que sólo tienen quienes deciden volver a empezar aunque el mundo le haya pasado por encima. Apenas tocaron tierra, hicieron lo que hace la levadura cuando cae en agua tibia: empezaron a crecer, a mezclarse, a levantar cosas visibles e invisibles.</p>
<p>Venezuela, que siempre ha tenido alma de casa abierta y desorden bonito, los recibió sin preguntar mucho. Y ellos, agradecidos, se quedaron. Se metieron por las cocinas, por los talleres, por las calles, entre los ladrillos, por los afectos. Convirtieron la pasta en prima hermana del pabellón, multiplicaron comercios como si fueran semillas al viento, enseñaron que el helado también puede ser domingo y que la disciplina no está reñida con la ternura. Construyeron edificios, sí, pero también costumbres, familias, maneras de hablar y de reír. Dejaron un eco que todavía vibra en el país: un “chao” que ya es criollo, un gesto con las manos que se volvió cotidiano, un orgullo suave que no presume, ni se esconde.</p>
<p>Y en medio de esa herencia que camina por las calles sin hacer ruido, aparece Tancredi. Venezolano hasta la médula, pero con un Mediterráneo interno que se le escapa por las costuras. Él jura que no, que es más criollo que una empanada de cazón, pero basta hablar con él cinco minutos para que se le asome lo italiano, como quien deja ver la piel por debajo de la guayabera. Cuenta cualquier cosa como si estuviera narrando una ópera. Habla con las manos incluso cuando las tiene ocupadas. Y cuando se ríe, se le ilumina la mirada con una nostalgia que es una especie de balcón con macetas que él no recuerda haber heredado, pero que ahí está, vibrando.</p>
<p>En esa conversación corta que tuvimos, casi un saludo largo con dos cafés, se le notó todo. Habla del trabajo como quien habla de la familia, y de la familia como quien habla de un proyecto que se construye con paciencia. Tiene esa mezcla de rigor y cariño que no se aprende en ningún manual. Y cuando se emociona, aunque diga “vale, chica”, uno escucha un “mamma mia” escondido entre líneas. Él siente que es pura venezolanidad, y lo es, pero con ese toque de albahaca que no se quita ni con varias  generaciones de sol tropical.</p>
<p>Porque la identidad es así: uno cree que es una cosa, pero el alma —esa sí que no miente— deja escapar el acento verdadero. Y en Tancredi, ese acento canta. Canta como cantaron sus ancestros al llegar, como canta el pan al salir del horno, como canta la mezcla de dos mundos que se reconocen sin necesidad de explicarse.</p>
<p>Yo no tengo raíces italianas, ni un tatarabuelo con bigote de ópera ni una <em>nonna</em> que haga pasta los domingos. Pero igual reconozco en Tancredi ese descendiente de inmigrante que lo es sin presumirlo. Porque no hace falta ADN europeo para identificar a ese tipo que se mueve entre ruinas con gracia, que se acomoda al cambio sin despeinarse, que dice verdades envueltas en terciopelo y sonríe como quien sabe más de lo que dice. Aquí también hemos visto suficientes metamorfosis tropicales como para entenderle el truco.</p>
<p>Si Tancredi hubiera nacido en Margarita, sabría exactamente a qué hora sopla la brisa buena, cómo negociar con el pescador sin que nadie se ofenda y qué chiste soltar para que la mesa entera se ría aunque estén hablando de una desgracia. No nació en Margarita, pero ser <em>navegao</em> no le costó demasiado. Trae en la sangre esa habilidad de sobrevivir con estilo, que no es genética sino cultural, casi un deporte. Por eso uno le habla y él responde con ese cinismo encantador, como si dijera “todo cambia para que nada cambie” mientras toma otro café… Y uno suelta la carcajada, porque la frase, aunque venga de Sicilia, nos queda como hecha a la medida.</p>
<p>Al final, conversar con Tancredi fue mirar un espejo que vino en barco: refleja lo nuestro, pero con luz europea, con sombras antiguas, con un humor que no se ríe a carcajadas sino por dentro, como quien ha visto demasiadas temporadas de la historia humana. Y uno lo acepta, porque es sabroso tener un interlocutor que entiende que la vida es una ópera bien escrita y mejor cantada.</p>
<h2><strong>“Se bastasse una bella canzone”</strong></h2>
<p>Terminado el encuentro, nos despedimos con esa amabilidad ligera que no pesa, y yo echo a andar de regreso a casa bajo el sol margariteño, que siempre cae como una bendición brillante. Camino tranquila, dejando que el día me envuelva, y de pronto se me activa en la memoria esa melodía italiana que lleva años instalada en mis recuerdos, como un huésped que nunca se fue. Sonó en radios de carro, en fiestas de sala, en casetes que giraban hasta volverse transparentes. <em>“Se bastasse una bella canzone…</em>”, y la frase queda flotando en el aire, perfecta para este cruce improbable entre Sicilia y Margarita.</p>
<p>Yo soy de esas ingenuas profesionales que creen que una buena canción puede arreglarlo todo: la historia, la política, las ruinas, incluso las contradicciones que una carga como quien lleva un bolso lleno de cosas inútiles pero queridas. Una melodía bien entonada no salva el mundo, pero sí salva el día, y a veces eso es suficiente.</p>
<p>Ramazzotti, colándose por mis audífonos y por mi vida, me hace pensar que, si de verdad bastara una bella canción, el mundo entendería que no hace falta demasiado para que todo encaje un poquito mejor.</p>
<p>Un italiano que no sabe cuánto lo es. Una venezolana que tiene la suerte de saber mirar lejos. Una conversación amable en una mañana margariteña.</p>
<p>No hacen falta adornos. Sólo la música justa y el sol en su sitio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe loading="lazy" title="Eros Ramazzotti - Se bastasse una canzone" width="800" height="450" src="https://www.youtube.com/embed/ss11d8P6Arg?feature=oembed&#038;enablejsapi=1&#038;origin=https://cesarmiguelrondon.com" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/mauricio-tancredi-el-eco-de-una-herencia-que-camina-por-soledad-morillo-belloso/">Mauricio Tancredi: El eco de una herencia que camina, por Soledad Morillo Belloso</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/mauricio-tancredi-el-eco-de-una-herencia-que-camina-por-soledad-morillo-belloso/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>From Barlovento to the Ballpark: The Journey of Venezuelan Tambores &#8211; Rafael Osío Cabrices</title>
		<link>https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/from-barlovento-to-the-ballpark-the-journey-of-venezuelan-tambores-rafael-osio-cabrices/</link>
					<comments>https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/from-barlovento-to-the-ballpark-the-journey-of-venezuelan-tambores-rafael-osio-cabrices/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Mar 2026 21:36:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[También Sucede]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://cesarmiguelrondon.com/?p=119839</guid>

					<description><![CDATA[<p>That energizing sound the world heard during the World Baseball Classic carries centuries of history, from slavery to urbanization and mass migration Publicado en: Caracas Chronicles Por: Rafael Osío Cabrices “¡Ay! Julián, Julián, Julián José Repícame los tambores que me los quiero aprender“ One of the many wonderful things that Venezuela’s victory in the 2026 [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/from-barlovento-to-the-ballpark-the-journey-of-venezuelan-tambores-rafael-osio-cabrices/">From Barlovento to the Ballpark: The Journey of Venezuelan Tambores &#8211; Rafael Osío Cabrices</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">That energizing sound the world heard during the World Baseball Classic carries centuries of history, from slavery to urbanization and mass migration</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://www.caracaschronicles.com/2026/03/20/from-barlovento-to-the-ballpark-the-journey-of-venezuelan-tambores/">Caracas Chronicles</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://www.caracaschronicles.com/author/rafael-osio-cabrices/">Rafael Osío Cabrices</a></p>
<p class="has-text-align-right">“<em>¡Ay! Julián, Julián, Julián José</em><br />
<em>Repícame los tambores</em><br />
<em>que me los quiero aprender</em>“</p>
<p>One of the many wonderful things that Venezuela’s victory in the 2026 World Baseball Classic brought us, is a glimpse into one of the most appealing features of this country’s folk culture: <em>los tambores de la costa</em>, the drums of the coast. Sports media and social media influencers have spread videos of fans and <a href="https://www.instagram.com/reel/DV3TwfdjTOG/?igsh=MWprOTJwaG56Y3BocQ==">players</a> beating drums and dancing to a frenzy, primal beat where women seem to lose their lumbar vertebrae. It’s sexual and elegant at the same time. It looks very intimate when a couple is at it, but that connection is ephemeral because soon one of them is replaced by another person, in a fluid competition inside a circle full of people dancing, clapping and screaming.</p>
<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-instagram wp-block-embed-instagram">
<div class="wp-block-embed__wrapper"><iframe id="instagram-embed-0" class="instagram-media instagram-media-rendered" src="https://www.instagram.com/reel/DSYgsSKjVeO/embed/captioned/?cr=1&amp;v=14&amp;wp=500&amp;rd=https%3A%2F%2Fwww.caracaschronicles.com&amp;rp=%2F2026%2F03%2F20%2Ffrom-barlovento-to-the-ballpark-the-journey-of-venezuelan-tambores%2F#%7B%22ci%22%3A0%2C%22os%22%3A2839.699999988079%7D" height="1437" frameborder="0" scrolling="no" allowfullscreen="allowfullscreen" data-instgrm-payload-id="instagram-media-payload-0" data-mce-fragment="1"></iframe></div>
</figure>
<p>I grew up in the central region of the country, in Caracas and Valencia. For me, <em>tambores</em> have always been there, just like Venezuelan calypso is for people in Guayana, joropo for llaneros and gaitas in Maracaibo. It’s funny to explain in English how to dance to them, because most of us know how to do it since forever. It’s part of us and our landscape, like arepas and baseball.</p>
<p>Today they are part of the national musical canon, but the genre and the cultural phenomenon we collectively call <em>tambores</em> were developed in specific regions and Afro-Venezuelan communities. Their history is long and fascinating.</p>
<h3 class="wp-block-heading"><strong>The first journey: slavery and freedom</strong></h3>
<p>Slavery in Venezuela started early in the 16th century, when the conquistadors saw that indigenous labour—depleted by conquest wars and disease of European origin—wouldn’t help much with their goal of exploiting the land. Men and women were captured by African or European traffickers in West Africa, shipped to what is now the Dominican Republic, and sold to Spanish conquistadors first, and later to rich <em>criollos</em>, the land owners and settlers of Spanish ascendancy, like the family of Simón Bolivar. Those slaves, the bottom layer of a society divided by race, had fewer rights than indigenous people and were forced to work mostly in cocoa and sugar cane plantations in the fertile valleys of north-central Venezuela.</p>
<p>During the following centuries, some slaves managed to escape and created communities, called <em>cumbes</em>, far off colonial militias in the thick jungles between the sea and the mountains that encircled cities like Caracas and Valencia. The Independence wars from 1810 to 1823, and the end of slavery in 1854, populated the coastal towns with free Venezuelans of African origin. By that time, they were all converted to Catholicism, but Yoruba religion, words from the languages of the Gulf of Guinea, and customs like drum music had survived in altered forms since the capture of their ancestors in Africa. At night, around a fire, they told stories through the music of their <em>tambores</em>.</p>
<p>Those traditional instruments are made by cutting certain trees, burning and carving the trunks to create resonance chambers, and covering them with goat hide and rope. From the jungle of Barlovento, east of Caracas, all along the green, meandering coast to what is now Yaracuy and Carabobo states, many villages developed a battery of different drums, like <em>cumaco</em> and <em>culo e <a href="https://www.youtube.com/watch?v=gZ1GMNY1t5M&amp;list=RDgZ1GMNY1t5M&amp;start_radio=1">puya</a></em>, as well as minor percussion instruments like <em><a href="https://www.youtube.com/shorts/sVCfoMXabMc">quitiplas</a></em>. Men built and played the drums, showing off their strength and stamina; women chanted and danced to channel the goddesses of their myths. Like in some traditional African genres, a choir repeats a phrase that is answered by variations from a lead singer, man or woman. The effect of repetition and rhythm can send you into a trance. Especially if you are barefoot on a beach, with a bonfire breaking the night, and a bottle of rum making the rounds.</p>
<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio">
<div class="wp-block-embed__wrapper"><iframe loading="lazy" title="Tambor culo e’ puya #Afrovenezuela&#x1f1fb;&#x1f1ea;" src="https://www.youtube.com/embed/gZ1GMNY1t5M?feature=oembed" width="500" height="281" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen" data-mce-fragment="1"></iframe></div>
</figure>
<p>Those are what are currently known as <em>tambores de la costa, </em>from the Barlovento-Carabobo coastline. Other regions in Venezuela developed other genres of traditional Afro-Venezuelan music. Former slaves in the basin of Lake Maracaibo created the San Benito dances in villages like Bobure. In Guayana, people of African heritage who spoke English arrived from the Antilles to search for gold and became Venezuelan, creating Venezuelan calypso, which is musically different and sung in English and Spanish. African influence is present in other specific genres in Lara, Yaracuy and the famous gaitas from Zulia. Venezuela’s traditional culture is as complex and diverse as the country’s territory and population.</p>
<p><em>Tambores</em> were not used in war, as many other traditional instruments: they were the objects of cultural resistance, a way to keep alive the African heritage that the horrors of human trafficking and forced acculturation were trying to extinguish in the ultra-Catholic colonial regime, which demonized the language, the religion and the music of the slaves. Eventually, the Church and the local leaders of the Republic allowed <em>tambores</em> to be played during festivities like the <em>diabladas</em>. They ceased to be forbidden music and were gradually woven into the cultural fabric of the nation-state, especially when the 20th century came and <em>tambores</em> made another journey, changing their role in Venezuelan society.</p>
<h3 class="wp-block-heading"><strong>The second journey: from the beaches to the metropolis</strong></h3>
<p>Venezuela was deeply transformed since the 1940s, when oil income made big cities like Caracas irresistible magnets for domestic migration. Then, former cocoa farmers from Barlovento or fishermen from Choroni moved to work in Caracas, Valencia, Maracay, carrying their <em>tambores</em> with them. Entire villages were transplanted to <em>barrios</em> in the outskirts of the cities, and after work, or during the San Juan feast in the summer solstice, the drums and the chants echoed up to the sky. In 1948, the government organized an unprecedented festival to display the traditions of Venezuela’s many regions, and people from the rest of the country were able to see and hear <em>tambores</em>.</p>
<p>After the Perez Jimenez dictatorship in the 1950s favored joropo as the quintessential Venezuelan folk and ballroom Big Bands like Billo’s Caracas Boys, <em>tambores</em> came back with democracy. A more connected country allowed <em>tambores</em> to enter media, universities, and urban public space. In the 1980s, laws that promoted the broadcasting of Venezuelan music on the radio, as well as the development of the recording industry, made possible the surge of bands focused on Afro-Venezuelan music, like Grupo Madera and Un Solo Pueblo. <em>Tambores</em> were no longer isolated in the beach towns of the central coast.</p>
<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter">
<div class="wp-block-embed__wrapper">
<div class="embed-twitter">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true">
<p dir="ltr" lang="en">Diosdado Cabello: “Our people must be prepared and alert, in every instance, on every front, in every way and form.”</p>
</blockquote>
</div>
</div>
</figure>
<p>I don’t know how many times I attended concerts of bands like Un Solo Pueblo. It was common to see them play at corporate parties or city festivals. <em>Tambores</em> took over the stadiums during baseball games, and the custom spread to other sports. When I went to ultimate frisbee matches in Valencia in the 1990s, the rival team from Maracay had the advantage that their fans had <em>tambores</em> from Choroní with them.</p>
<p>The genre was absorbed by salsa and jazz musicians, and popular bands like Tambor Urbano became a staple in fancy parties, where they marked the climax of the night by storming the place with their drums, their singers and the <em>guaruras</em>: the giant snail shells that the Caribe tribes used to instill fear among their enemies.</p>
<p>This playlist on Spotify can show you the range of tambores in Venezuela, starting with traditional drum music from Ghana (the only non-Venezuelan track in the list, just to compare) and the traditional <em>tambores</em> de la costa, to the cousins in Guayana’s calipso, Yaracuy’s <em>sangueo</em> and Zulia’s gaita, and finally the explorations with jazz fusion:</p>
<p><iframe title="Spotify Embed: Tambores de Venezuela" style="border-radius: 12px" width="100%" height="352" frameborder="0" allowfullscreen allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy" src="https://open.spotify.com/embed/playlist/1nzJCMJ1WPXm4zls9dKzqM?go=1&amp;sp_cid=e267ffca-eae4-4b42-b320-43914b9e03fe&amp;utm_source=oembed&amp;utm_medium=desktop&amp;si=ZbupDd19SK6DM9RIw3jAIQ&amp;nd=1&amp;dlsi=f417a82124a04dcd"></iframe></p>
<h3 class="wp-block-heading"><strong>The third journey: the sound we carry with us</strong></h3>
<p><em>Tambores</em> have traveled with the Venezuelan migrants. You can’t move with a battery of <em>culo e puyas</em>, but you can find a couple of good drums everywhere and adapt them to the beat if you’ve learned how to play them from a master or by attending workshops at Fundacion Bigott. Only the cuatro or the maracas are more portable. The harp of <em>musica llanera</em> is big and heavy, and more difficult to play.</p>
<p><em>Tambores</em> are having a moment. Just before the Venezuelan team reached the semis in the World Baseball Classic, Vogue made <a href="https://www.instagram.com/reel/DVpM1WNDqKT/?igsh=MXczaTVnOGQyaGFpcA==">an exquisite special</a> in Chichiriviche de la Costa with a women-only tambores band and the choreographer Eileyn “Negra” Ugueto.</p>
<p>More resonant is the role they played in the epic baseball championship in Miami, the world’s most influential city for Latino culture. Some of the baseball team members come from those beach towns where <em>tambores</em> have been resounding for centuries: Ronald Acuña Jr, for example, comes from La Sabana, a village on the coast close to Caracas where <em>tambores</em> are a staple. Other big leaguers like Kelvin Escobar come from that village as well. It’s only natural that they transplanted to the US the custom of playing tambores in the baseball stadiums.</p>
<p>US-based Venezuelan artists trained in traditional genres, like the members of C4 Trio, Miguel Viso or Mafer Bandola, are already spreading the possibilities of cuatro and bandola, our most representative string instruments. Now, <em>tambores</em> will follow them to concert halls. This is why the championship of the World Baseball Classic is more than the sport feast that allowed all Venezuelans, in the country and abroad, to celebrate an achievement that is pure good news, pride and joy. But the world already knew Venezuela is outstanding at baseball. Now, it can also discover the <em>tambores de la costa</em> that we have been letting possess our bodies for centuries, and surrender to their spell.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/from-barlovento-to-the-ballpark-the-journey-of-venezuelan-tambores-rafael-osio-cabrices/">From Barlovento to the Ballpark: The Journey of Venezuelan Tambores &#8211; Rafael Osío Cabrices</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/from-barlovento-to-the-ballpark-the-journey-of-venezuelan-tambores-rafael-osio-cabrices/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
