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	<title>Desde el exterior - César Miguel Rondón</title>
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	<title>Desde el exterior - César Miguel Rondón</title>
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		<title>El 11 de abril venezolano, 24 años después &#8211; Karina Sainz Borgo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Apr 2026 02:20:51 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Publicado en: ABC Por: Karina Sainz Borgo El primer episodio sangriento vinculado con el coronel Hugo Chávez ocurrió durante el intento de golpe de Estado contra Carlos Andrés Pérez, en febrero de 1992. El segundo, el 27 de noviembre de ese mismo año, durante su segundo conato de desestabilización de la democracia. El tercero y primero [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Publicado en:</strong><a href="https://www.abc.es/opinion/karina-sainz-borgo-abril-venezolano-anos-despues-20260411163327-nt_amp.html"> ABC</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a title="Karina Sainz Borgo" href="https://www.abc.es/autor/karina-sainz-borgo-4539/">Karina Sainz Borgo</a></p>
<p>El primer episodio sangriento vinculado con el coronel Hugo Chávez ocurrió durante el intento de golpe de Estado contra Carlos Andrés Pérez, en febrero de 1992. El segundo, el 27 de noviembre de ese mismo año, durante su segundo conato de desestabilización de la democracia. <span class="paywall">El tercero y primero bajo su mandato democrático fue el 11 de abril de 2002, protesta en la que murieron 19 personas y más de 300 resultaron heridas. 24 años después de aquel episodio, son muchas las pruebas que se han extraviado o manipulado. Jorge Tortoza, fotoperiodista asesinado en la avenida Baralt de Caracas ese día, es uno de los casos emblemáticos irresueltos. De no haberse incrustado una bala en su cabeza, tendría hoy casi 80 años. Pero si la justicia no le devuelve la vida, tampoco será la impunidad. Casi un cuarto de siglo ha transcurrido, el mismo tiempo que llevan enterrados en vida varios policías metropolitanos responsabilizados tras un juicio repleto de pruebas manipuladas. El calibre hallado en el cráneo de Tortoza pasó de ser un 9 mm. -munición de arma militar- a aparecer repentinamente como un 38 mm., -el calibre atribuido a la Policía Metropolitana, fuerza del orden del gobierno opositor del alcalde Peña. El entonces fiscal de aquella investigación fue asesinado con un explosivo colocado debajo del asiento de su coche. Voló en pedazos.</span></p>
<p>Según la Agenda de Seguridad Nacional, ese 11 de abril en Caracas actuaron, entre la esquina la Pedrera y Puente Llaguno. 67 pistoleros, además de los funcionarios de Casa Militar y Guardia Nacional. Se dispararon en total unas 380 armas, incluidas las disparadas por francotiradores desde las azoteas de edificios oficiales. En total, casil mil proyectiles que dejaron a su paso 19 fallecidos y más de 300 heridos, de los cuales 12 fueron reporteros, el blanco móvil y las víctimas de referencia, pues eran los únicos que podía documentar lo ocurrido. La protesta, una de las manifestaciones pacíficas más numerosas durante el Gobierno del entonces presidente Chávez, recibió la primera represión oficial, paramilitar y parapolicial que se convertiría en santo y seña del régimen. De aquella carnicería no existen culpables, tampoco reparación judicial alguna.</p>
<p>El 11 de abril, a las 3:45 pm –hora en que ya habían caído heridas cinco personas en la avenida Baralt, incluyendo a Tortoza– en transmisión nacional de radio y televisión –oficial y justo por ello obligatoria para las televisoras privadas– Chávez sostenía una taza de café mientras hablaba a sus seguidores, «los que oraban a las afueras de palacio». Se refería el presidente al grupo de personas, entre ellos el concejal por el Movimiento V República, Richard Peñalver, quien fue captado disparando contra civiles desarmados desde Puente Llaguno, a 500 metros del Palacio de Gobierno. Parecía imposible que Chávez no escuchara el sonido de semejante tiroteo. Veinticuatro años han transcurrido desde entonces, veinticuatro. Y mientras existan quienes podamos recordarlo, conviene dejarlo por escrito.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Cómo Trump llevó a EE. UU. a la guerra con Irán &#8211; Jonathan Swan y Maggie Haberman</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Apr 2026 23:20:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En una serie de reuniones, el presidente Trump sopesó sus instintos frente a las profundas preocupaciones de su vicepresidente y una evaluación pesimista de los servicios de inteligencia. Esta es la historia sobre cómo se tomó la decisión. Publicado en: The New York Times Por: Jonathan Swan y Maggie Haberman El todoterreno negro en el que viajaba el [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="css-1sojcmr ehdk2mb0"></div>
<h3 class="css-178vgup e1wiw3jv0" style="text-align: center;">En una serie de reuniones, el presidente Trump sopesó sus instintos frente a las profundas preocupaciones de su vicepresidente y una evaluación pesimista de los servicios de inteligencia. Esta es la historia sobre cómo se tomó la decisión.</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://www.nytimes.com/es/2026/04/08/espanol/estados-unidos/trump-iran-por-que-guerra.html">The New York Times</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:<span class="byline-prefix"> </span></strong><a class="css-ojhyzr e1jsehar0" href="https://www.nytimes.com/by/jonathan-swan">Jonathan Swan</a> y <a class="last-byline css-ojhyzr e1jsehar0" href="https://www.nytimes.com/by/maggie-haberman">Maggie Haberman</a></p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">El todoterreno negro en el que viajaba el primer ministro Benjamín Netanyahu llegó a la Casa Blanca poco antes de las 11:00 a. m. del 11 de febrero. El dirigente israelí, que llevaba meses presionando a Estados Unidos para que accediera a realizar un ataque de gran envergadura contra Irán, fue conducido al interior sin apenas ceremonias, fuera de la vista de los periodistas, preparado para uno de los momentos más cruciales de su larga carrera.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Funcionarios estadounidenses e israelíes primero se reunieron en la Sala del Gabinete, adyacente al Despacho Oval. Luego Netanyahu se dirigió escaleras abajo para el acto principal: una presentación altamente clasificada sobre Irán para el presidente Donald Trump y su equipo en la Sala de Situación de la Casa Blanca, que rara vez se utilizaba para reuniones en persona con dirigentes extranjeros.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Trump se sentó, pero no en su posición habitual a la cabeza de la mesa de conferencias de caoba de la sala. En su lugar, se sentó a un lado, frente a las grandes pantallas instaladas a lo largo de la pared. Netanyahu se sentó al otro lado, justo enfrente del mandatario.</p>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-1">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-ac37hb evys1bk0">En la pantalla situada detrás del primer ministro aparecía David Barnea, director del Mosad, la agencia de inteligencia exterior israelí, así como oficiales del ejército israelí. Dispuestos visualmente detrás de Netanyahu, creaban la imagen de un líder en tiempo de guerra rodeado por su equipo.</p>
</div>
<aside class="css-ew4tgv" aria-label="companion column"></aside>
</div>
<div data-testid="GridBlock-3">
<div class="css-13c2kz1 exp-grid-size-medium">
<div class="css-ekb0gc e170gtkt0"><picture id="grid-image-0-" class="grid-image-0" data-credit="Amir Cohen/Reuters"><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/07/espanol/dc-trump-war-8-lbwm-ES-copy1/dc-trump-war-8-lbwm-superJumbo.jpg?auto=webp&amp;quality=90" media="(min-width: 600px)" /><img fetchpriority="high" decoding="async" class="" src="https://static01.nyt.com/images/2026/04/07/espanol/dc-trump-war-8-lbwm-ES-copy1/dc-trump-war-8-lbwm-mobileMasterAt3x.jpg?auto=webp&amp;quality=90" alt="" width="232" height="348" /></picture><picture id="grid-image-1-" class="grid-image-1" data-credit="Eric Lee for The New York Times"><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/07/espanol/dc-trump-war-9-chlm-ES-copy1/dc-trump-war-9-chlm-superJumbo.jpg?auto=webp&amp;quality=90" media="(min-width: 600px)" /><img decoding="async" class="" src="https://static01.nyt.com/images/2026/04/07/espanol/dc-trump-war-9-chlm-ES-copy1/dc-trump-war-9-chlm-mobileMasterAt3x.jpg?auto=webp&amp;quality=90" alt="" width="232" height="348" /></picture></div>
<p><span class="css-jevhma e13ogyst0">David Barnea, director del Mosad, el servicio de inteligencia exterior de Israel, Netanyahu y varios altos mandos del ejército israelí participaron en la reunión de alto nivel con el Trump en la Sala de Situación de la Casa Blanca.</span><span class="css-iwa86d e1z0qqy90"><span class="kyt-mdd4r">Credit&#8230;</span>Amir Cohen/Reuters; Eric Lee para The New York Times</span></div>
</div>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-2">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Susie Wiles, jefa de gabinete de la Casa Blanca, se sentó en el extremo opuesto de la mesa. El secretario de Estado, Marco Rubio, quien también ejercía de asesor de seguridad nacional, estaba en su asiento habitual. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el general Dan Caine, jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor, que solían sentarse juntos en este tipo de reuniones, estaban a un lado; junto a ellos estaba John Ratcliffe, director de la CIA. Jared Kushner, yerno del presidente, y Steve Witkoff, enviado especial de Trump, quien había estado negociando con los iraníes, completaban el grupo principal.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">La reunión había sido deliberadamente reducida para evitar filtraciones. Otros altos secretarios del gabinete no tenían ni idea de lo que estaba ocurriendo. También estaba ausente el vicepresidente. JD Vance se encontraba en Azerbaiyán y la reunión se había programado con tan poca antelación que no pudo regresar a tiempo.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">La presentación que Netanyahu haría en la hora siguiente sería fundamental para llevar a Estados Unidos e Israel hacia un conflicto armado de gran envergadura en medio de una de las regiones más volátiles del mundo. Y desencadenaría una serie de discusiones dentro de la Casa Blanca en los días y semanas siguientes, cuyos detalles no se han divulgado anteriormente, en las que Trump analizó sus opciones y los riesgos antes de dar el visto bueno a unirse a Israel para atacar a Irán.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Este relato de cómo Trump llevó a Estados Unidos a la guerra se ha extraído de la investigación para un libro de próxima publicación llamado <em class="css-2fg4z9 e1gzwzxm0">Regime Change: Inside the Imperial Presidency of Donald Trump</em>. Revela cómo las deliberaciones dentro del gobierno pusieron de manifiesto los instintos del presidente, las fracturas de su círculo íntimo y su manera de dirigir la Casa Blanca. Se basa en extensas entrevistas realizadas bajo condición de anonimato para relatar debates internos y temas delicados.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">La investigación subraya hasta qué punto el pensamiento belicista de Trump se alineó con el de Netanyahu durante muchos meses, más de lo que reconocían incluso algunos de los principales asesores del presidente. Su estrecha asociación ha sido una característica duradera a lo largo de dos gobiernos, y esa dinámica —por tensa que haya sido a veces— ha generado intensas críticas y sospechas tanto en la izquierda como en la derecha de la política estadounidense.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Y muestra cómo, al final, incluso los miembros más escépticos del gabinete de guerra de Trump —con la clara excepción de Vance, la figura dentro de la Casa Blanca que más se oponía a una guerra a gran escala— se plegaron a los instintos del mandatario, incluida su gran confianza en que la guerra sería rápida y decisiva. La Casa Blanca declinó hacer comentarios.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">En la Sala de Situaciones del 11 de febrero, Netanyahu hizo una propuesta dura, sugiriendo que Irán estaba maduro para un cambio de régimen y expresando la creencia de que una misión conjunta estadounidense-israelí podría acabar finalmente con la República Islámica.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">En un momento dado, los israelíes reprodujeron para Trump un breve video que incluía un montaje de posibles nuevos dirigentes que podrían hacerse cargo del país si cayera el gobierno de línea dura. Entre ellos figuraba Reza Pahlavi, el hijo exiliado del último sha de Irán, ahora un disidente radicado en Washington que había intentado posicionarse como un líder laico que podría guiar a Irán hacia un gobierno posteocrático.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Netanyahu y su equipo esbozaron unas condiciones que, según ellos, apuntaban a una victoria casi segura: el programa de misiles balísticos de Irán podría ser destruido en pocas semanas. El régimen quedaría tan debilitado que no podría asfixiar el estrecho de Ormuz, y la probabilidad de que Irán asestara golpes contra intereses estadounidenses en países vecinos se consideró mínima.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Además, la inteligencia del Mosad indicaba que volverían a empezar las protestas callejeras dentro de Irán y —con el ímpetu de la agencia de espionaje israelí ayudando a fomentar disturbios y rebeliones— una intensa campaña de bombardeos podría fomentar las condiciones para que la oposición iraní derrocara al régimen. Los israelíes también plantearon la posibilidad de que los combatientes kurdos iraníes cruzaran la frontera desde Irak para abrir un frente terrestre en el noroeste, lo que estiraría aún más las fuerzas del régimen y aceleraría su colapso.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Netanyahu hizo su presentación con un tono monótono y seguro. Parece que eso le gustó a la persona más importante de la sala, el presidente estadounidense.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Suena bien, le dijo Trump al primer ministro. Para Netanyahu, esto significaba una probable luz verde para una operación conjunta estadounidense-israelí.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Netanyahu no fue el único que salió de la reunión con la impresión de que Trump casi había tomado una decisión. Los asesores del mandatario pudieron comprobar que había quedado profundamente impresionado por la promesa de lo que podían hacer los servicios militares y de inteligencia de Netanyahu, al igual que cuando ambos hablaron antes de la guerra de 12 días contra Irán en junio.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Antes, en su visita a la Casa Blanca el 11 de febrero, Netanyahu había intentado centrar la atención de los estadounidenses reunidos en la Sala del Gabinete en la amenaza existencial que representaba el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, de 86 años.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Cuando otras personas que estaban en la sala le preguntaron al primer ministro sobre los posibles riesgos de la operación, Netanyahu los reconoció, pero hizo una observación central: en su opinión, los riesgos de la inacción eran mayores que los riesgos de la acción. Argumentó que el precio de la acción solo aumentaría si retrasaban el ataque y le daban más tiempo a Irán para acelerar su producción de misiles y crear un escudo de inmunidad en torno a su programa nuclear.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Todos los presentes comprendieron que Irán tenía capacidad para aumentar sus arsenales de misiles y aviones no tripulados a un costo mucho menor y mucho más rápidamente de lo que Estados Unidos podría construir y suministrar los interceptores, mucho más caros, para proteger los intereses estadounidenses y de sus aliados en la región.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Las presentaciones de Netanyahu —y la respuesta positiva de Trump a las mismas— crearon una tarea urgente para la comunidad de inteligencia estadounidense. Durante la noche, los analistas trabajaron para evaluar la viabilidad de lo que el equipo israelí había dicho al presidente.</p>
<h2 id="link-15f96984" class="css-11zi5nh eoo0vm40">Los consejos militares</h2>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Los resultados del análisis de los servicios de inteligencia estadounidenses se compartieron al día siguiente, 12 de febrero, en otra reunión solo para funcionarios estadounidenses en la Sala de Situación. Antes de que llegara Trump, dos altos funcionarios de inteligencia informaron al círculo íntimo del presidente.</p>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-6">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Los funcionarios de inteligencia tenían profundos conocimientos de las capacidades militares estadounidenses y conocían al dedillo el sistema iraní y sus actores. Habían desglosado la presentación de Netanyahu en cuatro partes. La primera era la decapitación: matar al ayatolá. La segunda era paralizar la capacidad de Irán para proyectar poder y amenazar a sus vecinos. La tercera era un levantamiento popular dentro de Irán. Y la cuarta era el cambio de régimen, con la instalación de un líder laico para gobernar el país.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Los funcionarios estadounidenses consideraron que los dos primeros objetivos eran alcanzables con la inteligencia y el poder militar estadounidenses. Consideraron que las partes tercera y cuarta del discurso de Netanyahu, que incluían la posibilidad de que los kurdos organizaran una invasión terrestre de Irán, estaban alejadas de la realidad.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Cuando Trump se incorporó a la reunión, Ratcliffe lo informó sobre la evaluación. El director de la CIA utilizó una palabra para describir los escenarios de cambio de régimen del primer ministro israelí: “ridículos”.</p>
</div>
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</div>
</div>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-7">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-ac37hb evys1bk0">En ese momento, Rubio intervino. “En otras palabras, es una patraña”, dijo.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Ratcliffe añadió que, dada la imprevisibilidad de los acontecimientos en cualquier conflicto, podría producirse un cambio de régimen, pero no debería considerarse como un objetivo alcanzable.</p>
</div>
<aside class="css-ew4tgv" aria-label="companion column"></aside>
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<p class="css-ac37hb evys1bk0">Otros intervinieron, entre ellos Vance, recién llegado de Azerbaiyán, quien también expresó un fuerte escepticismo ante la perspectiva de un cambio de régimen.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">El presidente se dirigió entonces al general Caine y le preguntó: “General, ¿qué opina?”.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">“Señor, según mi experiencia, este es el procedimiento operativo habitual de los israelíes. Exageran y sus planes no siempre están bien desarrollados. Saben que nos necesitan y por eso exageran”, respondió el líder militar.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Trump analizó rápidamente la valoración. El cambio de régimen, dijo, sería “problema de ellos”. No estaba claro si se refería a los israelíes o al pueblo iraní. Pero lo esencial era que su decisión sobre si ir a la guerra contra Irán no dependería de si las partes 3 y 4 de la presentación de Netanyahu eran realizables.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Trump parecía seguir muy interesado en cumplir la primera y segunda parte: matar al ayatolá y a los principales dirigentes de Irán y desmantelar el ejército iraní.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">El general Caine —el hombre al que a Trump le gustaba referirse como “Razin’ Caine”— había impresionado al presidente años antes al decirle que el Estado Islámico podía ser derrotado mucho más rápidamente de lo que otros habían previsto. Trump recompensó esa confianza ascendiendo al general, quien había sido piloto de combate de las Fuerzas Aéreas, convirtiéndolo en su máximo asesor militar. Caine no es un político leal, y le preocupaba seriamente una guerra con Irán. Pero fue muy cauto en la forma de presentar sus puntos de vista al presidente.</p>
</div>
</div>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-9">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Mientras el pequeño equipo de asesores que estaban al tanto de los planes deliberaba durante los días siguientes, Caine compartió con Trump y con otros la alarmante valoración militar de que una gran campaña contra Irán agotaría drásticamente las reservas de armamento estadounidense, incluidos los interceptores de misiles, cuyo suministro se había agotado tras años de apoyo a Ucrania e Israel. Caine no veía un camino claro para reponer rápidamente estos arsenales.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">También señaló la enorme dificultad de asegurar el estrecho de Ormuz y los riesgos de que Irán lo bloqueara. Trump había descartado esa posibilidad suponiendo que el régimen capitularía antes de llegar a eso. El mandatario parecía pensar que sería una guerra muy rápida, impresión que se había visto reforzada por la tibia respuesta al bombardeo estadounidense de las instalaciones nucleares iraníes en junio.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">El papel de Caine en el período previo a la guerra captó una tensión clásica entre el consejo militar y la toma de decisiones presidencial. Tan persistente fue en no adoptar una postura —repitiendo que no era su papel decirle al presidente lo que tenía que hacer, sino presentar opciones junto con los riesgos potenciales y las posibles consecuencias de segundo y tercer orden— que a algunos de los que le escuchaban podía parecerles que estaba argumentando simultáneamente todos los lados del tema.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Preguntaba constantemente: “¿Y luego qué?”. Pero, a menudo, Trump parecía escuchar solo lo que quería.</p>
</div>
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</div><figcaption class="css-gbc9ki ewdxa0s0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-jevhma e13ogyst0">El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, saliendo de una rueda de prensa en el Pentágono la semana pasada.</span><span class="css-iwa86d e1z0qqy90"><span class="kyt-mdd4r">Credit&#8230;</span><span aria-hidden="false">Eric Lee para The New York Times</span></span></figcaption></figure>
</div>
</div>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-10">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Caine difería en casi todos los aspectos de su anterior jefe, el general Mark A. Milley, quien había discutido a gritos con Trump durante su primer gobierno y quien consideraba que su función era impedir que el presidente tomara medidas peligrosas o imprudentes.</p>
</div>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Una persona familiarizada con sus interacciones señaló que Trump tenía la costumbre de confundir los consejos tácticos de Caine con el asesoramiento estratégico. En la práctica, eso significaba que el general podía advertir en un momento sobre las dificultades de un aspecto de la operación y, en el siguiente, señalar que Estados Unidos disponía de un suministro prácticamente ilimitado de bombas de precisión baratas y que podría atacar Irán durante semanas una vez lograda la superioridad aérea.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Para el general, se trataba de observaciones separadas. Pero Trump parecía pensar que lo más probable era que la segunda anulara a la primera.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">En ningún momento de las deliberaciones, Caine le dijo directamente que la guerra contra Irán era una idea terrible, aunque algunos de sus colegas creían que eso era exactamente lo que pensaba.</p>
<h2 id="link-24173c11" class="css-11zi5nh eoo0vm40">Trump, el halcón</h2>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Aunque muchos de los asesores del presidente desconfiaban de Netanyahu, la opinión del primer ministro sobre la situación estaba mucho más cerca de la de Trump de lo que a los antintervencionistas del equipo de Trump o del movimiento más amplio “Estados Unidos primero” les gustaba admitir. Durante muchos años esto había sido así.</p>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-12">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-ac37hb evys1bk0">De todos los retos de política exterior a los que Trump se había enfrentado a lo largo de dos presidencias, Irán destacaba por encima de los demás. Lo consideraba un adversario singularmente peligroso y estaba dispuesto a asumir grandes riesgos para obstaculizar la capacidad del régimen de librar una guerra o de adquirir un arma nuclear. Además, el planteamiento de Netanyahu había encajado con el deseo de Trump de desmantelar la teocracia iraní, que había tomado el poder en 1979, cuando Trump tenía 32 años. Desde entonces, había sido una espina clavada en el costado de Estados Unidos.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Ahora, podría convertirse en el primer presidente en lograr un cambio de régimen en Irán desde que la cúpula clerical tomó el poder hace 47 años. Normalmente no se mencionaba, pero siempre estaba en segundo plano, la motivación añadida de que Irán había tramado matar a Trump como venganza por el asesinato, en enero de 2020, del general Qasem Soleimani, a quien Estados Unidos consideraba una fuerza impulsora de la campaña iraní de terrorismo internacional.</p>
</div>
<aside class="css-ew4tgv" aria-label="companion column"></aside>
</div>
<div data-testid="ImageBlock-25">
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</div><figcaption class="css-gbc9ki ewdxa0s0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-jevhma e13ogyst0">Una valla publicitaria en Teherán que mostraba a militares iraníes con aviones estadounidenses capturados y un mensaje sobre el estrecho de Ormuz.</span><span class="css-iwa86d e1z0qqy90"><span class="kyt-mdd4r">Credit&#8230;</span><span aria-hidden="false">Arash Khamooshi para The New York Times</span></span></figcaption></figure>
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</div>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-13">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Cuando regresó a la presidencia para un segundo mandato, la confianza de Trump en la capacidad del ejército estadounidense había aumentado. Se sintió especialmente envalentonado por la espectacular incursión de un comando para capturar al líder venezolano Nicolás Maduro en su complejo el 3 de enero. No se perdieron vidas estadounidenses en la operación, una prueba más para el presidente de la incomparable destreza de las fuerzas estadounidenses.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Dentro del gabinete, Hegseth era el mayor partidario de una campaña militar contra Irán.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Rubio indicó a sus colegas que era mucho más ambivalente. No creía que los iraníes aceptaran un acuerdo negociado, pero su preferencia era continuar una campaña de máxima presión en lugar de iniciar una guerra a gran escala. Sin embargo, Rubio no intentó disuadir a Trump de la operación y, una vez iniciada la guerra, presentó la justificación gubernamental con plena convicción.</p>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-14">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-ac37hb evys1bk0">A Wiles le preocupaba lo que podría suponer un nuevo conflicto en el extranjero, pero no solía opinar con dureza sobre temas militares en las reuniones más importantes; más bien, animaba a los asesores a compartir sus opiniones y preocupaciones con el presidente en esos entornos. Wiles ejercía influencia en muchos otros asuntos, pero en la sala con Trump y los generales, se mantenía al margen. Sus allegados dijeron que no consideraba que su papel fuera compartir con el mandatario sus preocupaciones sobre una decisión militar delante de los demás. Y creía que la experiencia de asesores como los generales Caine, Ratcliffe y Rubio era más importante para el presidente.</p>
</div>
</div>
<div data-testid="ImageBlock-29">
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<div data-testid="lazyimage-container"><picture class="css-1j5kxti"><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/07/espanol/dc-trump-war-wiles-ES-copy1/dc-trump-war-wiles-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1800" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 3),(max-width: 599px) and (min-resolution: 3dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 288dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/07/espanol/dc-trump-war-wiles-ES-copy1/dc-trump-war-wiles-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1200" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 2),(max-width: 599px) and (min-resolution: 2dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 192dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/07/espanol/dc-trump-war-wiles-ES-copy1/dc-trump-war-wiles-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=600" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 1),(max-width: 599px) and (min-resolution: 1dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 96dpi)" /><img loading="lazy" decoding="async" class="css-1m50asq aligncenter" src="https://static01.nyt.com/images/2026/04/07/espanol/dc-trump-war-wiles-ES-copy1/dc-trump-war-wiles-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale" sizes="auto, ((min-width: 600px) and (max-width: 1004px)) 84vw, (min-width: 1005px) 60vw, 100vw" srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/07/espanol/dc-trump-war-wiles-ES-copy1/dc-trump-war-wiles-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp 600w,https://static01.nyt.com/images/2026/04/07/espanol/dc-trump-war-wiles-ES-copy1/dc-trump-war-wiles-jumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 684w,https://static01.nyt.com/images/2026/04/07/espanol/dc-trump-war-wiles-ES-copy1/dc-trump-war-wiles-superJumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 1367w" alt="" width="305" height="457" /></picture></div>
</div>
</div><figcaption class="css-gbc9ki ewdxa0s0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-jevhma e13ogyst0">Susie Wiles, jefa de gabinete de la Casa Blanca, en la Sala Este el mes pasado. Sus allegados dijeron que no consideraba que fuera su papel compartir con el presidente sus preocupaciones sobre una decisión militar delante de los demás.</span><span class="css-iwa86d e1z0qqy90"><span class="kyt-mdd4r">Credit&#8230;</span><span aria-hidden="false">Doug Mills/The New York Times</span></span></figcaption></figure>
</div>
</div>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-15">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Sin embargo, Wiles les dijo a sus colegas que le preocupaba que Estados Unidos se viera arrastrado a otra guerra en Medio Oriente. Un ataque a Irán conllevaba la posibilidad de disparar los precios de la gasolina meses antes de las elecciones intermedias que podrían ayudar a decidir si los dos últimos años del segundo mandato de Trump serían años de logros o de citaciones por parte de los demócratas de la Cámara de Representantes. Pero, al final, Wiles estuvo de acuerdo con la operación.</p>
<h2 id="link-25afd1f2" class="css-11zi5nh eoo0vm40">Vance, el escéptico</h2>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Nadie en el círculo íntimo de Trump estaba más preocupado por la perspectiva de una guerra con Irán, ni hizo más por intentar detenerla, que el vicepresidente.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Vance había construido su carrera política oponiéndose precisamente al tipo de aventurerismo militar que ahora se estaba analizando seriamente. Había descrito una guerra con Irán como “una enorme distracción de recursos” y “masivamente cara”.</p>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-16">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Sin embargo, no era un pacifista en todos los aspectos. En enero, cuando Trump le advirtió públicamente a Irán que dejara de matar manifestantes y prometió que la ayuda estaba en camino, Vance había animado en privado al presidente a hacer cumplir su línea roja. Pero lo que el vicepresidente impulsó fue un ataque punitivo limitado, algo más parecido al modelo del ataque con misiles de Trump contra Siria en 2017 por el uso de armas químicas contra civiles.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">El vicepresidente pensaba que una guerra de cambio de régimen con Irán sería un desastre. Prefería que no hubiera ningún ataque. Pero, sabiendo que era probable que Trump interviniera de algún modo, intentó orientarse hacia una acción más limitada. Más tarde, cuando parecía seguro que el presidente estaba decidido a emprender una campaña a gran escala, Vance argumentó que debía hacerlo con una fuerza abrumadora, con la esperanza de alcanzar rápidamente sus objetivos.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0"><img loading="lazy" decoding="async" class="css-1m50asq aligncenter" src="https://static01.nyt.com/images/2026/04/07/espanol/dc-trump-war-25-kjmv-ES-copy1/dc-trump-war-25-kjmv-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale" sizes="auto, ((min-width: 600px) and (max-width: 1004px)) 84vw, (min-width: 1005px) 60vw, 100vw" srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/07/espanol/dc-trump-war-25-kjmv-ES-copy1/dc-trump-war-25-kjmv-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp 600w,https://static01.nyt.com/images/2026/04/07/espanol/dc-trump-war-25-kjmv-ES-copy1/dc-trump-war-25-kjmv-jumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 683w,https://static01.nyt.com/images/2026/04/07/espanol/dc-trump-war-25-kjmv-ES-copy1/dc-trump-war-25-kjmv-superJumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 1366w" alt="" width="292" height="438" /></p>
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</div>
<div data-testid="ImageBlock-33">
<div data-testid="imageblock-wrapper">
<figure class="img-sz-medium css-1hs5yzu e1g7ppur0" role="group" aria-label="media"><figcaption class="css-gbc9ki ewdxa0s0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-jevhma e13ogyst0">El vicepresidente JD Vance, la figura dentro de la Casa Blanca que más se oponía a una guerra a gran escala, la describió como “una enorme distracción de recursos” y “masivamente cara” .</span><span class="css-iwa86d e1z0qqy90"><span class="kyt-mdd4r">Credit&#8230;</span><span aria-hidden="false">Doug Mills/The New York Times</span></span></figcaption></figure>
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<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-17">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Ante sus colegas, Vance le advirtió a Trump que una guerra contra Irán podría provocar el caos regional y un número incalculable de bajas. También podría romper la coalición política de Trump y sería vista como una traición por muchos votantes que creyeron en la promesa de no tener nuevas guerras.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Vance también planteó otras preocupaciones. Como vicepresidente, era consciente del alcance del problema de municiones de Estados Unidos. Una guerra contra un régimen con una enorme voluntad de supervivencia podría dejar a Estados Unidos en una posición mucho peor para librar conflictos durante algunos años.</p>
</div>
</div>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-18">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-ac37hb evys1bk0">El vicepresidente dijo a sus colaboradores que ninguna perspicacia militar podía calibrar realmente lo que haría Irán en represalia cuando estaba en juego la supervivencia del régimen. Una guerra podría tomar fácilmente direcciones imprevisibles. Además, pensaba que habían pocas posibilidades de construir un Irán pacífico después del enfrentamiento.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Más allá de todo esto estaba el mayor riesgo de todos: Irán tenía ventaja en lo que se refería al estrecho de Ormuz. Si esa estrecha vía fluvial que transporta grandes cantidades de petróleo y gas natural quedaba bloqueada, las consecuencias internas en Estados Unidos serían graves, empezando por el aumento de los precios de la gasolina.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Tucker Carlson, el comentarista que había surgido como otro destacado escéptico de la intervención, había acudido al Despacho Oval varias veces durante el año anterior para advertirle a Trump que una guerra con Irán destruiría su presidencia. Un par de semanas antes de que empezara la guerra, Trump, que conocía a Carlson desde hacía años, intentó tranquilizarle por teléfono. “Sé que estás preocupado, pero todo va a salir bien”, dijo el presidente. Carlson le preguntó cómo sabía que saldría bien. “Porque siempre es así”, respondió Trump.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">En los últimos días de febrero, los estadounidenses y los israelíes discutieron un nuevo dato de inteligencia que aceleraría significativamente su cronograma. El ayatolá se reuniría en la superficie con otros altos cargos del régimen, a plena luz del día y totalmente expuesto a un ataque aéreo. Era una oportunidad fugaz para atacar el corazón de la cúpula iraní, el tipo de objetivo que era posible que no volviera a presentarse.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Trump le dio a Irán otra oportunidad de llegar a un acuerdo que bloqueara su camino hacia las armas nucleares. La diplomacia también le dio a Estados Unidos tiempo extra para trasladar activos militares a Medio Oriente.</p>
</div>
</div>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-19">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-ac37hb evys1bk0">El presidente había tomado efectivamente una decisión semanas antes, dijeron varios de sus asesores. Pero aún no había decidido exactamente cuándo. Ahora, Netanyahu lo instaba a actuar con rapidez.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Esa misma semana, Kushner y Witkoff llamaron desde Ginebra tras las últimas conversaciones con funcionarios iraníes. Durante tres rondas de negociaciones en Omán y Suiza, ambos habían puesto a prueba la voluntad de Irán de llegar a un acuerdo. En un momento dado, le ofrecieron a los iraníes combustible nuclear gratuito durante toda la vida de su programa, una manera de probar si la insistencia de Teherán en el enriquecimiento realmente tenía por objeto la energía civil o preservar la capacidad de construir una bomba.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Los iraníes rechazaron la oferta, calificándola como un atentado contra su dignidad.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Kushner y Witkoff le expusieron el panorama al presidente. Probablemente podrían negociar algo, pero llevaría meses, dijeron. Si Trump preguntaba si podían mirarle a los ojos y decirle que podían resolver el problema, iba a costar mucho llegar a ese punto, le dijo Kushner, porque los iraníes estaban jugando.</p>
<h2 id="link-251b2f7d" class="css-11zi5nh eoo0vm40">‘Creo que tenemos que hacerlo’</h2>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">El jueves 26 de febrero, hacia las 5:00 p. m., se inició una última reunión en la Sala de Situación. A estas alturas, las posiciones de todos los presentes estaban claras. Todo se había discutido en reuniones anteriores; todos conocían la postura de los demás. El debate duraría aproximadamente una hora y media.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Trump estaba en su lugar habitual, en la cabecera de la mesa. A su derecha se sentaba el vicepresidente; junto a Vance estaba Wiles, luego Ratcliffe, después el abogado de la Casa Blanca, David Warrington, y luego Steven Cheung, el director de comunicaciones de la Casa Blanca. Frente a Cheung estaba Karoline Leavitt, la secretaria de prensa de la Casa Blanca; a su derecha estaba el general Caine, y luego Hegseth y Rubio.</p>
</div>
<aside class="css-ew4tgv" aria-label="companion column"></aside>
</div>
<div data-testid="Dropzone-39">
<div class="css-8atqhb" data-testid="emptyDropzone"></div>
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<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-20">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-ac37hb evys1bk0">El grupo de planificación de la guerra se había mantenido tan restringido que los dos funcionarios clave que tendrían que gestionar la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado mundial del petróleo, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el secretario de Energía, Chris Wright, estaban excluidos, al igual que Tulsi Gabbard, la directora de inteligencia nacional.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">El presidente inició la reunión preguntando: “Bien, ¿qué tenemos?”.</p>
</div>
<aside class="css-ew4tgv" aria-label="companion column"></aside>
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<div class="css-13c2kz1 exp-grid-size-medium">
<div class="css-ekb0gc e170gtkt0"><picture id="grid-image-0-" class="grid-image-0" data-credit="Eric Lee for The New York Times"><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/07/espanol/dc-trump-war-12-tvpf-ES-copy1/dc-trump-war-12-tvpf-superJumbo.jpg?auto=webp&amp;quality=90" media="(min-width: 600px)" /><img loading="lazy" decoding="async" class="" src="https://static01.nyt.com/images/2026/04/07/espanol/dc-trump-war-12-tvpf-ES-copy1/dc-trump-war-12-tvpf-mobileMasterAt3x.jpg?auto=webp&amp;quality=90" alt="" width="275" height="413" /></picture><picture id="grid-image-1-" class="grid-image-1" data-credit="Eric Lee for The New York Times"><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/07/espanol/dc-trump-war-50-pmbw-ES-copy1/dc-trump-war-50-pmbw-superJumbo.jpg?auto=webp&amp;quality=90" media="(min-width: 600px)" /><img loading="lazy" decoding="async" class="" src="https://static01.nyt.com/images/2026/04/07/espanol/dc-trump-war-50-pmbw-ES-copy1/dc-trump-war-50-pmbw-mobileMasterAt3x.jpg?auto=webp&amp;quality=90" alt="" width="274" height="412" /></picture></div>
<p><span class="css-jevhma e13ogyst0">El secretario de Defensa, Pete Hegseth, fue el principal defensor de una campaña militar contra Irán dentro del gabinete. El secretario de Estado, Marco Rubio, dejó entrever a sus colegas que su postura era mucho más ambivalente.</span><span class="css-iwa86d e1z0qqy90"><span class="kyt-mdd4r">Credit&#8230;</span>Fotografías por Eric Lee para The New York Times</span></div>
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<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-21">
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<p class="css-ac37hb evys1bk0">Hegseth y Caine repasaron la secuencia de los atentados. Entonces, Trump dijo que quería escuchar las opiniones de todos.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Vance, cuyo desacuerdo con toda la premisa estaba bien establecido, se dirigió al presidente: “Sabes que creo que es una mala idea, pero si quieres hacerlo, te apoyaré”.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Wiles le dijo a Trump que si consideraba que debía proceder por la seguridad nacional de Estados Unidos, que siguiera adelante.</p>
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<p class="css-ac37hb evys1bk0">Ratcliffe no ofreció ninguna opinión sobre si proceder o no, pero habló de la nueva y asombrosa información de inteligencia que los dirigentes iraníes estaban a punto de reunir en el complejo del ayatolá en Teherán. El director de la CIA le dijo al presidente que el cambio de régimen era posible dependiendo de cómo se definiera el término. “Si solo nos referimos a matar al líder supremo, probablemente podamos hacerlo”, dijo.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Cuando se le preguntó, Warrington, el asesor jurídico de la Casa Blanca, dijo que era una opción legalmente admisible desde el punto de vista de la forma en que el plan había sido concebido por los funcionarios estadounidenses y presentado al presidente. No ofreció una opinión personal, pero cuando el mandatario lo presionó para que diera una, dijo que, como veterano de la Infantería de Marina, había conocido a un militar estadounidense asesinado por Irán años antes. Esta cuestión seguía siendo profundamente personal. Le dijo al presidente que si Israel tenía la intención de proceder, a pesar de todo, Estados Unidos también debía hacerlo.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Cheung expuso las probables consecuencias para las relaciones públicas: Trump se había postulado a las elecciones en contra de más guerras. La gente no había votado a favor de conflictos en el extranjero. Además, los planes iban en contra de todo lo que el gobierno había dicho tras la campaña de bombardeos contra Irán en junio. ¿Cómo explicarían ocho meses de insistencia en que las instalaciones nucleares iraníes habían sido totalmente destruidas? Cheung no dio ni un sí ni un no, pero dijo que cualquier decisión que tomara Trump sería la correcta.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Leavitt le dijo al presidente que era su decisión y que el equipo de prensa la gestionaría lo mejor que pudiera.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Hegseth adoptó una postura más estrecha: en algún momento tendrían que ocuparse de los iraníes, así que más les valía hacerlo ahora. Ofreció valoraciones técnicas: podrían ejecutar la campaña en un tiempo determinado con un nivel determinado de fuerzas.</p>
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<p class="css-ac37hb evys1bk0">El general Caine se mostró sobrio, exponiendo los riesgos y lo que la campaña supondría para el agotamiento de las municiones. No ofreció ninguna opinión; su postura era que si Trump ordenaba la operación, los militares la ejecutarían. Ambos altos mandos militares del presidente anticiparon cómo se desarrollaría la campaña y la capacidad de Estados Unidos para degradar las capacidades militares de Irán.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Cuando le llegó el turno de hablar, Rubio ofreció más claridad, diciéndole al presidente: si nuestro objetivo es un cambio de régimen o un levantamiento, no deberíamos hacerlo. Pero si el objetivo es destruir el programa de misiles de Irán, ese es un objetivo que podemos lograr.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Todos se apoyaron en los instintos del presidente. Lo habían visto tomar decisiones audaces, asumir riesgos insondables y, de algún modo, salir airoso. Ahora nadie se lo impediría.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">“Creo que tenemos que hacerlo”, le dijo el presidente a la sala. Dijo que tenían que asegurarse que Irán no pudiera tener un arma nuclear y que no pudiera disparar misiles contra Israel o contra toda la región.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Caine le dijo a Trump que disponía de tiempo; no tenía que dar el visto bueno hasta las 4:00 p. m. del día siguiente.</p>
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<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-24">
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<p class="css-ac37hb evys1bk0">A bordo del Air Force One, la tarde siguiente, 22 minutos antes del plazo fijado por el general Caine, Trump envió la siguiente orden: “Se aprueba la Operación Furia Épica. No se aborta. Buena suerte”.</p>
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		<title>Cuando destruir una civilización se dice en voz alta &#8211; Máriam Martínez-Bascuñán</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Apr 2026 23:14:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El lenguaje de exterminio no solo acompaña la violencia, sino que la prepara, la legitima y la hace imaginable. Cuando se normaliza este discurso, algo se rompe en el espacio público Publicado en: El País Por: Máriam Martínez-Bascuñán «Una civilización entera morirá esta noche, para no volver jamás». Lo escribió el presidente de EE UU [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">El lenguaje de exterminio no solo acompaña la violencia, sino que la prepara, la legitima y la hace imaginable. Cuando se normaliza este discurso, algo se rompe en el espacio público</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://elpais.com/internacional/2026-04-09/cuando-destruir-una-civilizacion-se-dice-en-voz-alta.html">El País</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a class="a_md_a_n" title="Ver todas las noticias de Máriam Martínez-Bascuñán" href="https://elpais.com/autor/mariam-martinez-bascunan/#?rel=author_top" data-mrf-link="https://elpais.com/autor/mariam-martinez-bascunan/">Máriam Martínez-Bascuñán</a></p>
<p>«Una civilización entera morirá esta noche, para no volver jamás». Lo escribió el presidente de EE UU en su red social, con signos de exclamación. Desde entonces, el debate sobre su salud mental se ha relanzado. Pero ese debate nos protege de algo peor: ante un lenguaje así, buscar una explicación psicológica es casi un reflejo de autoprotección. Si Trump está loco, el problema es médico y tiene solución institucional: la 25ª Enmienda, el gabinete, los mecanismos de un Estado que sigue funcionando. Podemos respirar. Pero si no lo está, si Trump eligió esa palabra y calculó ese mensaje, si decidió que amenazar con el exterminio de una civilización era una táctica negociadora viable, entonces el problema no es psiquiátrico, sino político. Y es incomparablemente más grave. Significaría que el presidente de la mayor potencia militar de la historia ha introducido el lenguaje del exterminio civilizatorio en el espacio público, conscientemente, como instrumento. No en un memorando secreto ni reconstruido décadas después por historiadores, sino en tiempo real. El salto cualitativo no está en la brutalidad de Trump; eso ya lo conocíamos. Está en que por primera vez el lenguaje de la aniquilación ha sido pronunciado por alguien con capacidad real de ejecutarlo, en la esfera pública y sin eufemismos. Lo que se ha roto no es solo una regla, sino una forma de hablar del mundo.</p>
<p>El orden internacional posterior a 1945 descansaba tanto en el derecho como en una gramática del silencio: los Estados hacían ciertas cosas, pero no podían decirlas. Trump ha quebrado esa gramática, y cuando el silencio deja de ser obligatorio, el mundo cambia de idioma. La palabra clave no es «morir», sino «civilización». No es retórica accidental, sino una forma de acción. Primero, por su dimensión jurídica. Parte de la prensa internacional advierte que afirmar que «una civilización entera morirá esta noche, para no volver jamás» constituye una de las expresiones más explícitas de intención destructiva pronunciadas por un líder contemporáneo; en un tribunal como La Haya, sería una pieza central de cargo. La Convención del Genocidio no exige metáforas, sino intenciones. Y en este caso la intención no necesita ser interpretada: se formula explícitamente. Segundo, hay una estructura retórica antigua y profundamente inquietante. La amenaza de aniquilación se combina con una bendición final: «Dios bendiga al gran pueblo de Irán». Quienes destruyen rara vez se nombran como destructores; se narran como redentores. Tercero, la palabra «civilización» no es neutra. Samuel Huntington, que no era precisamente un pacifista, se removería en su tumba. Trump ha convertido el marco analítico del autor del Choque de Civilizaciones en un programa de exterminio.</p>
<p>Pero el profesor de Harvard pensaba las civilizaciones como mundos históricos complejos. Aquí, en cambio, “civilización» significa simplemente «ellos»: un marcador de alteridad total que habilita la destrucción completa. Cuando dices «civilización” en lugar de «régimen», «Estado» o «gobierno», disuelves la separación entre combatiente y población civil, que es precisamente la distinción que protege el derecho internacional. Ya no atacas al régimen de los ayatolás, sino a Persia. Invocas al «pueblo», pero destruyes el sistema material que lo sostiene. Y cuando se destruyen puentes, redes eléctricas o sistemas de agua, esa separación deja de existir. La violencia que se presenta como selectiva se vuelve, en la práctica, total.</p>
<p>Lo más grave, sin embargo, no es lo que Trump ha amenazado con hacer. Sea lo que sea lo que ocurra con Irán, hay algo que ya ha ocurrido y que no tiene marcha atrás: esas palabras han sido dichas, en público y sin consecuencias inmediatas. El lenguaje no solo acompaña la violencia. La prepara, la legitima y la hace imaginable. Cuando el exterminio de una civilización puede enunciarse en una red social, algo se quiebra en el espacio público. Lo impronunciable ha sido dicho y, una vez dicho, pasa a formar parte del horizonte de lo posible. Horas después, Trump aceptaba un alto el fuego de dos semanas. La amenaza había entrado ya en la negociación. Lo que no se para con la misma rapidez es otra cosa. Eso es lo que deberíamos estar discutiendo: no si Trump está loco, sino qué mundo estamos construyendo cuando ese lenguaje ya no escandaliza lo suficiente.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Venezuela: la virreina moderna y sus visitadores &#8211; John Feeley</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Apr 2026 03:46:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La apertura de la embajada estadounidense en Caracas se asemeja más a la oficina de los emisarios de Felipe II en tiempos de la colonia que a la sede de una misión extranjera Publicado en: El País Por: John Feeley Delcy Rodríguez es una virreina moderna. No es una metáfora: es una descripción precisa de lo [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">La apertura de la embajada estadounidense en Caracas se asemeja más a la oficina de los emisarios de Felipe II en tiempos de la colonia que a la sede de una misión extranjera</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://elpais.com/america/2026-04-06/venezuela-la-virreina-moderna-y-sus-visitadores.html">El País</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://translate.google.com/translate?u=https://en.wikipedia.org/wiki/John_D._Feeley&amp;hl=es&amp;sl=en&amp;tl=es&amp;client=srp">John Feeley</a></p>
<p class="">Delcy Rodríguez es una virreina moderna. No es una metáfora: es una descripción precisa <a title="https://elpais.com/america/2026-04-05/delcy-rodriguez-tres-meses-en-la-presidencia-de-venezuela-bajo-la-mirada-de-trump.html" href="https://elpais.com/america/2026-04-05/delcy-rodriguez-tres-meses-en-la-presidencia-de-venezuela-bajo-la-mirada-de-trump.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">de lo que ocurre en Venezuela hoy</a>. Para entender por qué, hay que volver al siglo XVI, cuando el rey Felipe II ideó el sistema que gobernaría la América hispana durante tres siglos.</p>
<p class="">Felipe II <a title="https://elpais.com/cultura/2024-10-11/12-de-octubre-celebrando-colonias-y-virreinatos.html" href="https://elpais.com/cultura/2024-10-11/12-de-octubre-celebrando-colonias-y-virreinatos.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">repartió el continente en virreinatos</a>, desde México hasta Argentina. Sus gestores, los “virreyes” —palabra que significa “en lugar del rey”— eran designados personalmente por el monarca para gobernar vastas tierras lejanas en nombre de la corona y de la Iglesia. Ejercían autoridad civil, militar y judicial en virtud de un único mandato: garantizar que España recibiera los tributos, impuestos y regalías que le correspondían. En la práctica, todo el oro y la plata que se pudiera enviar a la madre patria.</p>
<p class="">Los virreyes eran plenipotenciarios. Pero Felipe sabía que podían engañarlo o gobernar de manera imprudente. Por eso creó otra figura: los “visitadores”, emisarios encargados del control fiscal sobre los virreyes. En ese sistema de poder piramidal concentrado radica <a title="https://elpais.com/internacional/2019/04/27/america/1556318446_695112.html" href="https://elpais.com/internacional/2019/04/27/america/1556318446_695112.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">la raíz histórica de gran parte de la corrupción</a> que caracterizó a los caudillos latinoamericanos en el saqueo de la renta y el manejo depredador de los gobiernos. Y es el espejo en el que hoy se refleja Venezuela.</p>
<p class="">A la luz de esta historia y observando el momento actual, resulta claro que Delcy Rodríguez es la virreina de Trump.</p>
<p class="">Elegida personalmente por él, es la autoridad plenipotenciaria en Venezuela que está “dirigiendo el lugar”, como el propio Donald Trump ha señalado. No se puede aseverar que Venezuela siga siendo una nación soberana. Sin embargo, existe una estructura de gobierno local, y la virreina Rodríguez se encuentra en su cúspide, <a title="https://elpais.com/america/2026-01-06/trump-yo-estoy-al-mando-en-venezuela.html" href="https://elpais.com/america/2026-01-06/trump-yo-estoy-al-mando-en-venezuela.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">solo por debajo de Trump.</a></p>
<p class="">Tras la captura del presidente dictador Nicolás Maduro y su esposa el 3 de enero por parte de fuerzas estadounidenses, muchos venezolanos, dentro y fuera del país, esperaban ver el desmantelamiento del <a title="https://elpais.com/opinion/2024-12-18/maduro-y-la-represion-que-no-cesa.html" href="https://elpais.com/opinion/2024-12-18/maduro-y-la-represion-que-no-cesa.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">aparato represivo que Maduro había utilizado para torturar y reprimir </a>a millares de sus compatriotas, así como una transición inmediata hacia la democracia. Ninguna de las dos cosas ha ocurrido, a pesar de la insistencia del secretario de Estado Rubio en que está ejecutando un plan de tres etapas. El plan, que nadie ha visto publicado, supuestamente explica cómo los venezolanos pasarán del actual virreinato a un gobierno democrático en un futuro aún indeterminado. Resulta irónico que el propio presidente Trump nunca haya hecho referencia a este plan.</p>
<p class="">Sin embargo, mientras tanto, la virreina Rodríguez está, según el propio Trump, “haciendo un gran trabajo”. No debería sorprender, entonces, que Trump, el rey moderno de Venezuela, haya decidido que también necesita enviar a su propio visitador a Caracas, encarnado en un encargado de negocios estadounidense.</p>
<p class="">El 30 de marzo, la embajada estadounidense en Caracas, cerrada en 2019 por Trump, reabrió con gran pompa. La encargada de negocios y su equipo hicieron el anuncio mediante un video pintoresco, casi anacrónico, que recordaba los esfuerzos de diplomacia pública de las administraciones de Biden y Obama. Como si Venezuela fuera una nación soberana normal, sonrientes funcionarios de carrera del Departamento de Estado prometieron una nueva era de amistad y servicios. Pero Venezuela está lejos de ser un país normal, y la embajada no será una plataforma diplomática convencional.</p>
<p class="">Es poco probable que la embajada emita visas en el corto plazo: Venezuela sigue en la lista de países cuyos ciudadanos no pueden recibirlas. Los servicios para estadounidenses serán mínimos, y la administración mantiene el nivel más alto de alerta de seguridad en el país desaconsejando a sus ciudadanos visitarlo. También es muy improbable que los funcionarios se reúnan con figuras de la oposición política, la sociedad civil o el periodismo independiente. La pregunta obvia es entonces: ¿qué harán allí la encargada de negocios y su equipo? La respuesta es igualmente obvia: la embajada será una fiscalía, la oficina de la visitadora, diseñada para asegurar que la virreina mantenga satisfecho al rey.</p>
<p class="">Por encima de todo, su trabajo será informar a Washington si el régimen de Rodríguez está siguiendo las órdenes e instrucciones de Estados Unidos al pie de la letra.</p>
<p class="">Al igual que los virreyes originales, Delcy Rodríguez tiene la autoridad para asegurar que lucrativos contratos del sector petrolero se otorguen a amigos y asociados de Trump. Esto será monitoreado de cerca. En segundo lugar, la embajada servirá como centro de coordinación de visitas para los generales del Ejército, secretarios del gabinete y otros visitantes VIP del gobierno. Para ser justos, esta es una función típica de una embajada tradicional, pero habrá que ver si reciben a legisladores demócratas que lleguen desde Washington o a las delegaciones de derechos humanos de la sociedad civil y de la academia.</p>
<p class="">En el mundo de la diplomacia, que a menudo se desarrolla deliberadamente en espacios privados donde no todo es —ni debería ser— visible para el público, existen, sin embargo, indicadores que evidencian una relación bilateral normal entre dos naciones soberanas. Más allá de las imágenes listas para TikTok de burócratas sonrientes, habrá que ver si realmente se elaboran los informes tradicionales sobre los derechos humanos o el funcionamiento general del país. Felipe II también recibía informes detallados sobre a quién recibían sus virreyes. Pese al paso de los siglos, algunos mecanismos del poder no cambian. Solo cambian los nombres.</p>
<p class="">Mientras los venezolanos esperan esos hitos, y reconociendo que nunca se debe decir nunca, “por ahora”, como famosamente dijo Chávez, la apertura de la embajada estadounidense se asemeja más a la oficina de los visitadores que a la sede de una misión extranjera. Trump está complacido y Felipe II, probablemente, también lo estaría.</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/venezuela-la-virreina-moderna-y-sus-visitadores-john-feeley/">Venezuela: la virreina moderna y sus visitadores &#8211; John Feeley</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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		<title>La Venezuela que Trump “gobierna” es una tierra de contrastes surrealistas &#8211; Salmón Kinley</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 31 Mar 2026 22:44:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Publicado en: The Economist Por: Salmón Kinley «Al bajar del avión en Caracas, la capital de Venezuela, la extraña e inestable situación del país te golpea de inmediato. Carteles de búsqueda de Edmundo González, el verdadero ganador de las elecciones presidenciales fraudulentas de 2024, se alzan al final del corredor aéreo. (Vive exiliado en España). [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/la-venezuela-que-trump-gobierna-es-una-tierra-de-contrastes-surrealistas-salmon-kinley/">La Venezuela que Trump “gobierna” es una tierra de contrastes surrealistas &#8211; Salmón Kinley</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://www.economist.com/the-americas/2026/03/30/the-venezuela-donald-trump-runs-is-a-land-of-surreal-contrasts?utm_campaign=trueanthem&amp;utm_medium=social&amp;utm_source=linkedin">The Economist</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://mediadirectory.economist.com/people/kinley-salmon/">Salmón Kinley</a></p>
<p>«Al bajar del avión en Caracas, la capital de Venezuela, la extraña e inestable situación del país te golpea de inmediato. Carteles de búsqueda de Edmundo González, el verdadero ganador de las elecciones presidenciales fraudulentas de 2024, se alzan al final del corredor aéreo. (Vive exiliado en España). Algo inusual en Latinoamérica, las cabinas de inmigración están señalizadas no solo en inglés, sino también en chino, ruso y árabe. Sin embargo, mientras observo la inscripción en ruso, un hombre trajeado que exhibe un pasaporte estadounidense es escoltado por guardias de inmigración repentinamente complacientes. Hace menos de tres meses, los estadounidenses eran el archienemigo imperial, y luego capturaron a Nicolás Maduro, el presidente autoritario, y a su esposa en una sangrienta redada. El mismo régimen, sin su antiguo líder, ahora se muestra cordial con los estadounidenses.</p>
<p>La surrealidad no termina en el aeropuerto. En mi hotel, me presento con gusto a quien esté conmigo en el ascensor, porque la embajada de Estados Unidos (y, según algunos, el país) últimamente funciona en gran medida desde el piso 17. Cualquier estadounidense sudoroso que suba en el ascensor de regreso del gimnasio podría ser tan poderoso como un ministro del gobierno. Sobre las autopistas de la ciudad se alzan fotos gigantes del Sr. Maduro abrazando a su esposa, con el lema #LosQueremosDeVuelta. Pero nadie habla del Sr. Maduro, salvo para comentar que nadie habla del Sr. Maduro. Incluso la gente del gobierno evita mencionarlo.</p>
<p>Abundan los contrastes. Empresarios republicanos sonrientes, vestidos con trajes caros, deambulan por el vestíbulo del hotel, entusiasmados con su gran optimismo respecto a las materias primas venezolanas. Me escabullo a un centro comercial inquietantemente silencioso para reunirme con un preso político que ha sido liberado recientemente de la temida prisión de Helicoide. Es uno de los cerca de 700 presos políticos liberados desde enero, pero, como muchos, aún debe presentarse regularmente ante la policía y tiene cargos pendientes. Una ley de amnistía muy publicitada se está aplicando de forma selectiva. Tomamos cocadas , un dulce batido de coco venezolano, pero cambiamos de mesa dos veces porque él, y un periodista venezolano que me acompañaba, sospechan que las personas que merodean cerca podrían ser espías del régimen escuchando. Como muchas de las personas con las que hablo, me pide que no use su nombre.</p>
<p>Algunos de los más desesperados, sin embargo, ahora hablan públicamente. Unos 500 presos políticos siguen languideciendo en la cárcel. Al caer la noche, me uno a una vigilia con velas en su honor cerca del Helicoide. Diosairy Infante llora en voz baja mientras me cuenta cómo su hermano lleva encarcelado desde septiembre de 2024, acusado de crímenes atroces, entre ellos el tráfico de armas para María Corina Machado, la líder de la oposición, con el fin de dar un golpe de Estado. Lo han asfixiado con una bolsa, lo han obligado a limpiar excremento durante meses y le han impedido contratar a un abogado de verdad, dice. Ese día le negaron la amnistía, añade. Su «abogado» de oficio se ha negado a apelar.</p>
<p>En medio del trauma y la extrañeza, también hay optimismo. En La Vega, un barrio pobre donde las casas y chozas se extienden ladera abajo, asisto a una reunión de Vente Venezuela, el partido político de María Corina Machado. Unas sesenta personas se apiñan en la terraza de un edificio a medio construir. El objetivo de la reunión es revitalizar a los voluntarios para las elecciones. Sus organizadores, que reaparecieron hace apenas unas semanas tras más de un año escondidos, creen que las elecciones podrían celebrarse en tan solo nueve meses.</p>
<p>Todos quieren hablar; el tono es entusiasta y urgente. «Este es el momento», repite una mujer una y otra vez, llorando al mencionar a sus hijos que se han mudado al extranjero para escapar de la miseria, y sus esperanzas de cambio. «Somos más fuertes que nunca, ellos son más débiles que nunca», dice refiriéndose al régimen. Un hombre de 87 años que ha subido con dificultad las escaleras destartaladas para unirse asiente fervientemente. Otro subraya la urgencia del cambio, quejándose de los interminables cortes de luz, el agua intermitente y las interminables colas para conseguir gas para cocinar. «No estamos en un club de campo donde celebramos esta reunión», bromea provocando risas.</p>
<p>Más tarde me siento en el club de campo, que, en lugar de cortes de luz, ofrece amplios jardines, vistas panorámicas y una piscina reluciente. Mientras tomo té helado, me comentan que hay tanto entusiasmo por un posible auge de la inversión que la cuota de membresía del club se ha duplicado con creces desde enero, superando los 120.000 dólares. Muchos empresarios con los que hablo se muestran optimistas sobre la economía, pero escépticos sobre la conveniencia de convocar elecciones pronto. Señalan, con razón, que primero hay que reformar los tribunales y la autoridad electoral. A muchos también les preocupa que la posible inestabilidad de unas elecciones pueda ser peor para los negocios que el régimen autoritario respaldado por Estados Unidos. Quizás celebrar elecciones en dos, o incluso tres años, sería más prudente, sugiere uno de ellos.</p>
<p>El régimen seguramente intentará ganar tiempo. Mucho depende de la presión estadounidense. Pero con el miedo disminuyendo gradualmente, la impaciencia aumentando y el dolor económico agudizándose, no está nada claro que los venezolanos esperen pacientemente tres años.»</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/la-venezuela-que-trump-gobierna-es-una-tierra-de-contrastes-surrealistas-salmon-kinley/">La Venezuela que Trump “gobierna” es una tierra de contrastes surrealistas &#8211; Salmón Kinley</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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		<title>Zapatero tenía demasiado poder como para no saber &#8211; Beatriz Becerra</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Mar 2026 16:09:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Zapatero no sabía quién le pagaba, no sabía qué hacía la empresa, no sabía quién estaba detrás. No sabía nada, salvo lo suficiente para cobrar cientos de miles de euros. Publicado en: El Español Por: Beatriz Becerra Ya sea en mítines, en medios de comunicación o en foros variopintos, las intervenciones de José Luis Rodríguez [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 class="article-header__subheading" style="text-align: center;" data-mrf-recirculation="Artículo - Subtítulo">Zapatero no sabía quién le pagaba, no sabía qué hacía la empresa, no sabía quién estaba detrás. No sabía nada, salvo lo suficiente para cobrar cientos de miles de euros.</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://www.elespanol.com/opinion/columnas/20260324/zapatero-demasiado-poder-no-saber/1003744181080_12.html">El Español</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://www.elespanol.com/autor/beatriz-becerra/?utm_cmp_rs=authorpage" rel="author">Beatriz Becerra</a></p>
<p>Ya sea en mítines, en medios de comunicación o en foros variopintos, las intervenciones de José Luis Rodríguez Zapatero suelen producir un efecto único. Una especie de reacción alérgica. Un eczema rojizo que pica, mezcla de vergüenza ajena, indignación y estupor, que brota hasta en sus seguidores.</p>
<p>La larguísima entrevista que Zapatero ha concedido a Carlos Alsina no ha sido una excepción, sino más bien un recopilatorio actualizado.</p>
<p>Permítanme que comience mi breve reflexión al respecto del consultor, eligiendo tan solo dos frases suyas.</p>
<p>«No sabía quiénes eran los clientes».</p>
<p>No es una respuesta, sino una coartada. Incompatible con quien ha sido presidente del Gobierno de España. Porque en política (y más aún cuando se conserva influencia sin responsabilidad formal) hay algo peor que saber y actuar mal: no querer saber.</p>
<p>Zapatero ha decidido instalarse ahí. No sabía quién le pagaba, no sabía qué hacía la empresa, no sabía quién estaba detrás. No sabía nada, salvo lo suficiente para cobrar cientos de miles de euros.</p>
<p>La pregunta no es si eso es creíble, sino si es aceptable.</p>
<p>Porque si es cierto, se trataría de una negligencia impropia de quien ha construido con tanto cuidado una larga carrera como representante de intereses, también llamado lobista.</p>
<p>Si no es cierto, entonces ya podríamos hablar de una estrategia deliberada de opacidad.</p>
<p>«Todo fue legal».</p>
<p>Nadie duda de que nos encontramos ante un debate político y ético. La legalidad formal no limpia la sombra de la influencia, ni disuelve las dudas sobre el uso del capital relacional acumulado durante años en el poder.</p>
<p>Cuando se ha sido presidente de España, el problema no es tanto lo que se puede como lo que se debe hacer.</p>
<p>Vayamos ahora con la voz del mediador en Venezuela.</p>
<p>«Sí, amigo personal. Yo sé muy bien lo que hacen, lo que han hecho, lo que me han apoyado en estas tareas de liberar presos. Siempre estaban de mi lado, intentando que esa política de represión no se consumara. No han contribuido a la prolongación del régimen represor en Venezuela».</p>
<p>Zapatero ha reconocido enfáticamente que Delcy y Jorge Rodríguez son sus amigos personales, y ha remarcado que siempre estaban de su parte cuando trataba de liberar presos.</p>
<p>Ojo, no presos políticos, presos.</p>
<p>Según esta versión, quienes dirigían el aparato de poder que ha sostenido durante décadas la represión eran, en realidad, aliados discretos para aliviarla.</p>
<p>Es decir: los carceleros eran también los mediadores. Los responsables eran, al mismo tiempo, la solución.</p>
<p>Pero esta contradicción no es nueva. Zapatero lleva años formulándola con desparpajo contra cualquier respaldo de los hechos, la razón o el sentido común.</p>
<p>Esa afirmación es, en realidad, el núcleo de su pretendida legitimación como mediador.</p>
<p>Zapatero no dice que sus amigos han encarcelado (y siguen encarcelando hoy) a miles de inocentes.</p>
<p>No dice que les impiden el acceso al debido proceso y a la defensa.</p>
<p>Que los maltratan y torturan, sean adolescentes o ancianos, civiles o militares.</p>
<p>Que, a pesar de la ley-farsa de amnistía que mantiene en sus manos las llaves de la prisión, aún siguen entre rejas cientos de presos políticos.</p>
<p>Que entran nuevos presos cada día y que amenazan a los que salieron con volver a entrar en cualquier momento.</p>
<p>Si Delcy Rodríguez y Jorge Rodríguez querían que «esa política de represión no se consumara», ¿por qué no han liberado ya a todos los presos políticos, ahora que concentran todo el poder en sus manos?</p>
<p>¿Por qué persisten las denuncias de detenciones arbitrarias, torturas y persecución sistemática?</p>
<p>¿Por qué, después de años de mediación, de interlocución privilegiada, de viajes y contactos, el sistema sigue funcionando exactamente igual?</p>
<p>O bien esos interlocutores nunca tuvieron voluntad real de desmontar la represión, o bien ese relato de mediación ha servido para otra cosa: legitimar lo que no se quería cambiar.</p>
<p>Durante más de una década, periodistas, investigadores, víctimas del régimen y responsables políticos han señalado la misma anomalía: la existencia de una figura internacional que, bajo la retórica del diálogo y la cobertura de su previa responsabilidad gubernamental, ha contribuido a normalizar un sistema que nunca dejó de reprimir.</p>
<p>Zapatero ha vuelto a insistir en que hay una campaña contra él. Ha hablado de dosieres falsos, de ataques coordinados. Pero de lo que más ha hablado es de respeto.</p>
<p>Del respeto que le merece Puigdemont, del respeto debido a la privacidad de sus pagadores, y, sobre todo, del respeto a su trayectoria. Como los que dicen que todas las opiniones son respetables.</p>
<p>Pero no, hay opiniones que son directamente aberrantes o criminales. Y hay trayectorias cuyos hitos factuales, como en este caso, solo revelan una coherencia: la de ser agente de parte.</p>
<p>El expresidente Zapatero, ante millones de oyentes, ha optado por una autodefensa atrabiliaria basada en el desconocimiento, la legalidad formal y la victimización. Tres pilares demasiado endebles para sostener el peso de las preguntas acumuladas durante años.</p>
<p>Porque al final todo converge en un punto imposible de esquivar: la responsabilidad.</p>
<p>Responsabilidad sobre con quién se trabaja, sobre a quién se legitima y sobre qué consecuencias tienen los propios actos cuando se interviene en contextos de represión. Y esa responsabilidad no desaparece invocando ignorancia, ni se diluye en la legalidad formal, ni se neutraliza apelando al respeto debido a una trayectoria.</p>
<p>Al contrario: demasiado poder como para no saber.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El impostergable regreso de María Corina Machado &#8211; Ana Julia Jatar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Mar 2026 20:10:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: Ana Julia Jatar En política, los vacíos se llenan. Y cuando no los ocupa la democracia, los ocupa la fuerza o la conveniencia. Hoy, Venezuela vive precisamente ese momento incómodo en el que una transición en construcción corre el riesgo de desviarse hacia acuerdos pragmáticos que pretenden ignorar el mandato popular. Por eso, el [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://x.com/JuliaJatar">Ana Julia Jatar</a></p>
<p>En política, los vacíos se llenan. Y cuando no los ocupa la democracia, los ocupa la fuerza o la conveniencia. Hoy, Venezuela vive precisamente ese momento incómodo en el que una transición en construcción corre el riesgo de desviarse hacia acuerdos pragmáticos que pretenden ignorar el mandato popular. Por eso, el regreso de María Corina Machado no es solo deseable: es urgente.</p>
<p>La propia María Corina Machado ha anunciado que volverá a Venezuela en las próximas semanas con una agenda clara: organizar una lucha cívica y encaminar al país hacia elecciones libres. Sin embargo, ese retorno enfrenta presiones externas. El presidente Donald Trump le habría recomendado no regresar aún, bajo el argumento de evitar tensiones o la posibilidad de que vaya a “alborotar el avispero”.</p>
<p>Pero la historia enseña que los momentos decisivos no se posponen sin costo.</p>
<p>Mientras tanto, Washington ha optado por una relación incómoda y altamente desconcertante con Delcy Rodríguez, figura central del aparato chavista durante años y hoy cabeza visible de una supuesta transición que muchos venezolanos consideran ilegítima. Esta realpolitik puede ser entendible desde la lógica geopolítica del actual gobierno de Estados Unidos: estabilizar, negociar, evitar el caos. Pero para el venezolano que ha resistido años de dictadura, represión y crisis humanitaria, esa estrategia huele a concesión.</p>
<p>Es precisamente en ese contexto donde el regreso de Machado, con una agenda electoral bajo el brazo y acompañada de todos los lideres exiliados, adquiere una dimensión estratégica.</p>
<p>Primero, porque su presencia en el terreno activa a la sociedad. Venezuela necesita entrar en “modo elecciones”: organizar redes, reconstruir confianza, reactivar liderazgos locales. Ninguna transición democrática ocurre desde el exilio. Ocurre en la calle, en las comunidades, en el contacto directo con la ciudadanía. Los venezolanos hemos demostrado una y otra vez que desde nuestro ADN democrático nos viene siempre el mandato: a votar. Esta vez lo haremos con la misma decisión y esperanza de lograr finalmente el gobierno que nos merecemos.</p>
<p>Segundo, porque su regreso neutraliza una narrativa peligrosa. La de quienes, desde dentro y fuera, susurran en Washington que su liderazgo es inconveniente, disruptivo o prematuro. Esa tesis perversa que advierte sobre el “avispero” en realidad encubre otra cosa: el temor a un liderazgo con legitimidad popular capaz de desordenar acuerdos cómodos y a espaldas de la gente. La ausencia de Machado fortalece esas voces; su presencia las desarma.</p>
<p>Tercero, porque el tiempo político es limitado. La ventana de oportunidad es estrecha. En noviembre, las elecciones de medio término en Estados Unidos podrían alterar de manera significativa el entorno político, redefiniendo prioridades, alianzas y niveles de compromiso internacional. Esperar podría significar perder el momento.</p>
<p>Hoy, Venezuela se encuentra en una encrucijada: o se encamina hacia una transición auténticamente democrática o se desliza hacia una estabilización controlada, sin verdadera rendición de cuentas ni participación ciudadana.</p>
<p>El regreso de María Corina Machado inclina la balanza.</p>
<p>No se trata de desafiar a Estados Unidos, sino de recordarle, y recordarnos, que la legitimidad no se negocia con acuerdos oscuros, se construye con la gente. Y que, en última instancia, el futuro de Venezuela no puede decidirse sin la participación de todos los venezolanos.</p>
<p>El riesgo no es que Machado regrese.<br />
El verdadero riesgo es que no lo haga a tiempo.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Campeón de la paz (en los cementerios) &#8211; Karina Sainz Borgo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Mar 2026 19:49:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Guárdese, don José Luis Rodríguez Zapatero. Evítenos el espectáculo de su indecencia Publicado en: ABC Por: Karina Sainz Borgo Pretenden hacernos creer que toda esa basura es cierta: que la ley de amnistía que se han inventado en Venezuela es legal; que son ellos los liberadores, en lugar de verdugos; que tras su abrazo no [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/campeon-de-la-paz-en-los-cementerios-karina-sainz-borgo/">Campeón de la paz (en los cementerios) &#8211; Karina Sainz Borgo</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2 class="v-a-s-t" style="text-align: center;">Guárdese, don José Luis Rodríguez Zapatero. Evítenos el espectáculo de su indecencia</h2>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://www.abc.es/opinion/karina-sainz-borgo-campeon-paz-cementerios-20260321161156-nt_amp.html">ABC</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a title="Karina Sainz Borgo" href="https://www.abc.es/autor/karina-sainz-borgo-4539/">Karina Sainz Borgo</a></p>
<p>Pretenden hacernos creer que toda esa basura es cierta: que la ley de amnistía que se han inventado en Venezuela es legal; que son ellos los liberadores, en lugar de verdugos; que tras su abrazo no existen turbios negocios. Payasos, torturadores, ladrones. Vergüenza es lo <span class="paywall">que deberían sentir al retratarse juntos. En lugar de exhibirse, tendrían que buscar un lugar donde esconder de la mirada ajena toda la inmundicia que los constituye y los emparenta. Sin temor al exceso, me refiero en estas líneas al presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela Jorge Rodríguez, quien ataviado con una visera del equipo de béisbol venezolano –campeón de la serie mundial esta semana– se presentó junto a José Luis Rodríguez Zapatero ante los medios. Así como quien exhibe <a title="una copa del mundo de la piedad hecha con orejas y miembros amputados" href="https://www.abc.es/espana/mano-dura-regimen-chavista-alaba-zapatero-venezuela-20260319042806-nt.html" data-voc-vtm-id="in-text-traffic" data-mrf-link="www.abc.es">una copa del mundo de la piedad hecha con orejas y miembros amputados</a>, el venezolano agradeció al expresidente español haber sido artífice de la ley de amnistía venezolana. Rodríguez, jerarca del madurismo más feroz, se refiere al trampantojo legal con el que el Gobierno ilegítimo y tutelado de Venezuela dice traer la reparación ahí donde solo ha sembrado terror, tortura y muerte. «Campeón de la paz», llamó Jorge Rodríguez al expresidente Zapatero, especialista en la Paz Ajena y conseguidor de excarcelaciones que le han costado a los venezolanos mucho más que las contraprestaciones económicas con las que el régimen bolivariano premió su silencio y complicidad. Hay que tener mucho cuajo para lanzar un esputo como ese a las más de seiscientas familias que a día de hoy suplican una fe de vida de aquellos que permanecen encarcelados o secuestrados por el régimen bolivariano, hoy reacomodado y en trance de blanqueo gracias a la intervención de Estados Unidos y con la complicidad de sus propios jerarcas, que ahora intentan travestir la impunidad en reconciliación con ayuda de personas como José Luis Rodríguez Zapatero.</span></p>
<p>«Veritas est adaequatio rei et intellectus». La verdad es la adecuación de la cosa y del intelecto, escribió Tomás de Aquino. A esa idea se impone una máxima: a un mundo absurdo, grotesco y ridículo deben corresponder teorías adecuadas. Lo que Jorge Rodríguez y Zapatero dijeron esta semana no sólo es falso, <a title="se trata de algo mucho peor" href="https://www.abc.es/espana/mano-dura-regimen-chavista-alaba-zapatero-venezuela-20260319042806-nt.html" data-voc-vtm-id="in-text-traffic" data-mrf-link="www.abc.es">se trata de algo mucho peor</a>. Encierra burla, maldad y el más profundo irrespeto por la vida y la justicia. Volker Türk, alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, exigió a las autoridades venezolanas desmantelar los marcos jurídicos y prácticas que han permitido la opresión a los disidentes y desarmar y disolver grupos de civiles armados. La excarcelación arbitraria de determinadas personas que son devueltas a la vida como despojos no basta para distraer ni eludir el compromiso ante la justicia. Se desconoce el paradero de cientos de ciudadanos torturados hasta la muerte en las cárceles del régimen. ¿Se puede ser campeón de la Paz con semejante trofeo de sangre? ¿No convendría un poco de silencio al señor Zapatero y a los valores que él dice encarnar? Guárdese, don José Luis. Evítenos el espectáculo de su indecencia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/campeon-de-la-paz-en-los-cementerios-karina-sainz-borgo/">Campeón de la paz (en los cementerios) &#8211; Karina Sainz Borgo</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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		<title>Cortinas de humo &#8211; Leonardo Padura</title>
		<link>https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/cortinas-de-humo-leonardo-padura/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Mar 2026 16:23:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La vida imita al arte. Les sonará aquella película en la que un presidente de EE UU provocaba una guerra para tapar sus escándalos sexuales Publicado en: El País Por: Leonardo Padura 1. Para los que nos dedicamos a la creación artística —y también para los que no lo hacen de modo habitual o profesional—, uno [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/cortinas-de-humo-leonardo-padura/">Cortinas de humo &#8211; Leonardo Padura</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">La vida imita al arte. Les sonará aquella película en la que un presidente de EE UU provocaba una guerra para tapar sus escándalos sexuales</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://elpais.com/opinion/2026-03-15/cortinas-de-humo.html">El País</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a class="a_md_a_n" title="Ver todas las noticias de Leonardo Padura" href="https://elpais.com/autor/leonardo-padura/#?rel=author_top">Leonardo Padura</a></p>
<p class=""><b>1. </b>Para los que nos dedicamos a la creación artística —y también para los que no lo hacen de modo habitual o profesional—, uno de los principios básicos que practicamos, incluso sin pensar en ello, es tener asimilada la certeza de que el arte siempre imita a la vida. Incluso las manifestaciones o realizaciones más fantasiosas o abstractas parten de una conexión con realidades objetivas que han afectado nuestra sensibilidad, se han alojado en nuestra subjetividad y buscan su expresión a través de recursos estéticos. Por ejemplo, para <a title="https://elpais.com/opinion/2025-08-31/los-maestros-y-la-gratitud.html" href="https://elpais.com/opinion/2025-08-31/los-maestros-y-la-gratitud.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">el novelista, un artista que debe crear universos</a> más o menos concretos o imaginarios en los cuales se mueven personajes a su vez más o menos creíbles, siempre está presente <a title="https://elpais.com/opinion/2025-09-27/hambre-de-realidad.html" href="https://elpais.com/opinion/2025-09-27/hambre-de-realidad.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">el reto de generar verosimilitud,</a> o sea, ese artificio discursivo a través del cual lo narrado consiga conformar la lógica íntima de ese universo creado, y de ese modo, su propia realidad.</p>
<p class="">Este propósito funciona así porque, al fin y al cabo —como nos recordó Milan Kundera apoyándose en <a title="https://elpais.com/diario/2009/12/12/babelia/1260580336_850215.html" href="https://elpais.com/diario/2009/12/12/babelia/1260580336_850215.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">Henry Fielding, el autor de <i>Tom Jones—</i>,</a> la novela es un acto de descubrimiento y conocimiento, pues su razón de ser radica en el reflejo de los conflictos de la condición humana, que es universal y permanente y, aunque tiene un origen subjetivo, incide en nuestros actos y, por esa vía, actúa sobre las realidades objetivas.</p>
<p class="">Bastante se ha hablado en los últimos años del <a title="https://elpais.com/cultura/2025-05-24/orwell-tenia-razon-la-distopia-de-1984-ya-esta-aqui.html" href="https://elpais.com/cultura/2025-05-24/orwell-tenia-razon-la-distopia-de-1984-ya-esta-aqui.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">tan asombroso reflejo de nuestra realidad</a> de estos tiempos conseguido por la trama futurista de <i>1984</i>, la novela que George Orwell publicó en 1949, mucho antes de la existencia de los artilugios digitales que nos rodean, vigilan y hasta nos agreden hoy. <a title="https://elpais.com/ideas/2025-12-15/shoshana-zuboff-filosofa-la-ia-es-el-capitalismo-de-la-vigilancia-continuando-su-expansion.html" href="https://elpais.com/ideas/2025-12-15/shoshana-zuboff-filosofa-la-ia-es-el-capitalismo-de-la-vigilancia-continuando-su-expansion.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">Los mecanismos de control de los ciudadanos,</a> la falsificación y reescritura de la Historia, las coartaciones de la libertad individual que campan en la trama social de esa Oceanía novelesca y ficticia donde transcurre la trama se parecen demasiado a muchas manifestaciones de nuestras sociedades contemporáneas en las que, por ejemplo, <a title="https://elpais.com/opinion/2026-02-01/usted-no-ha-visto-lo-que-ha-visto.html" href="https://elpais.com/opinion/2026-02-01/usted-no-ha-visto-lo-que-ha-visto.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">la verdad se ha descentrado hasta difuminarse</a> en ocasiones y ha materializado uno de los grandes lemas del Ministerio de la Verdad al manipular la información: “La ignorancia es poder”.</p>
<p class=""><b>2. </b>Los acontecimientos de repercusión mundial que se han sucedido en los últimos meses, pero en especial lo ocurrido con <a title="https://elpais.com/opinion/2026-03-08/la-guerra-del-caos.html" href="https://elpais.com/opinion/2026-03-08/la-guerra-del-caos.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">la guerra desatada</a> por Estados Unidos e Israel contra Irán han puesto en evidencia cuánto puede parecerse la realidad a la ficción. Y es que en este caso se trata de un conflicto que, por las circunstancias que lo aúpan, recuerda demasiado la trama de una obra de arte: <a title="https://elpais.com/cultura/2015/07/14/actualidad/1436896707_803662.html" href="https://elpais.com/cultura/2015/07/14/actualidad/1436896707_803662.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">¿la vida imitando al arte</a> —casi replicándolo— en lugar de que el arte imite a la vida?</p>
<p class="">Seguramente, muchos habrán recordado en estos días la película <i>Wag the Dog</i> <a title="https://elpais.com/diario/1998/02/22/cultura/888102002_850215.html" href="https://elpais.com/diario/1998/02/22/cultura/888102002_850215.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm=""><i>(La cortina de humo</i></a> en la versión española, <i>Mentiras que matan</i> en otros países de la lengua), obra basada en la novela homónima de Larry Beinhart, estrenada en 1997 y dirigida por Barry Levison. Para su gloria, la cinta está protagonizada por dos monstruos de la actuación, Robert de Niro y Dustin Hoffman, que encarnan los personajes de un relacionista público y un productor de Hollywood. Convocados por una funcionaria de la Casa Blanca, ellos se encargarán de crear una cortina de humo para distraer la atención de los ciudadanos sobre el escándalo en que se ve envuelto un candidato a la reelección presidencial estadounidense, acusado de abuso sexual sobre una menor. La cortina de humo que crean estos dos artífices es una guerra virtual, y escogen como enemigo a combatir a ¡Albania!</p>
<p class="">Creo que nos sonará demasiado esa sinopsis de <i>Wag the Dog</i>: escándalos sexuales de un presidente y guerras provocadas, solo que en este caso la guerra ha sido real, no como la que planean el relacionista público y el productor de Hollywood, algo que me ha recordado también una de las creaciones del grupo humorístico Les Luthiers, que en tono de parodia total, <a title="https://www.google.com/search?q=les+luthiers+geurra+noruega+el+pais&amp;sca_esv=5176837d497f6a28&amp;sxsrf=ANbL-n51rC5RJCF7fJqNA8f7n70nvn-jCw%3A1773422873916&amp;source=hp&amp;ei=GUm0acnDNuTCnsEPw4HwmAo&amp;iflsig=AFdpzrgAAAAAabRXKeGnJzpB7hwg1dxCz66zb7TmFHpu&amp;ved=0ahUKEwiJtL2Ds52TAxVkoScCHcMAHKMQ4dUDCCA&amp;uact=5&amp;oq=les+luthiers+geurra+noruega+el+pais&amp;gs_lp=Egdnd3Mtd2l6IiNsZXMgbHV0aGllcnMgZ2V1cnJhIG5vcnVlZ2EgZWwgcGFpczIIEAAYgAQYogQyBRAAGO8FMggQABiABBiiBDIIEAAYgAQYogQyBRAAGO8FSKEsUABY3SpwAHgAkAEAmAGsAaABxSKqAQQwLjM1uAEDyAEA-AEBmAIjoAKtJMICBBAjGCfCAgoQIxiABBgnGIoFwgIKEAAYgAQYQxiKBcICEBAAGIAEGLEDGEMYgwEYigXCAgsQABiABBixAxiDAcICERAuGIAEGLEDGNEDGIMBGMcBwgIOEC4YgAQYsQMY0QMYxwHCAgUQABiABMICChAuGIAEGEMYigXCAg4QABiABBixAxiDARiKBcICCBAAGIAEGLEDwgIIEC4YgAQYsQPCAg4QLhiABBixAxjHARivAcICBRAuGIAEwgIMEC4YgAQYsQMYChgLwgINEC4YgAQYsQMYQxiKBcICBhAAGBYYHsICBRAhGKABwgIHECEYoAEYCsICBBAhGBWYAwDiAwUSATEgQJIHBDAuMzWgB_2FArIHBDAuMzW4B60kwgcJNS4xMy4xMy40yAeHAYAIAA&amp;sclient=gws-wiz#fpstate=ive&amp;vld=cid:460fc6b2,vid:F3lngnkqV3w,st:0" href="https://www.google.com/search?q=les+luthiers+geurra+noruega+el+pais&amp;sca_esv=5176837d497f6a28&amp;sxsrf=ANbL-n51rC5RJCF7fJqNA8f7n70nvn-jCw%3A1773422873916&amp;source=hp&amp;ei=GUm0acnDNuTCnsEPw4HwmAo&amp;iflsig=AFdpzrgAAAAAabRXKeGnJzpB7hwg1dxCz66zb7TmFHpu&amp;ved=0ahUKEwiJtL2Ds52TAxVkoScCHcMAHKMQ4dUDCCA&amp;uact=5&amp;oq=les+luthiers+geurra+noruega+el+pais&amp;gs_lp=Egdnd3Mtd2l6IiNsZXMgbHV0aGllcnMgZ2V1cnJhIG5vcnVlZ2EgZWwgcGFpczIIEAAYgAQYogQyBRAAGO8FMggQABiABBiiBDIIEAAYgAQYogQyBRAAGO8FSKEsUABY3SpwAHgAkAEAmAGsAaABxSKqAQQwLjM1uAEDyAEA-AEBmAIjoAKtJMICBBAjGCfCAgoQIxiABBgnGIoFwgIKEAAYgAQYQxiKBcICEBAAGIAEGLEDGEMYgwEYigXCAgsQABiABBixAxiDAcICERAuGIAEGLEDGNEDGIMBGMcBwgIOEC4YgAQYsQMY0QMYxwHCAgUQABiABMICChAuGIAEGEMYigXCAg4QABiABBixAxiDARiKBcICCBAAGIAEGLEDwgIIEC4YgAQYsQPCAg4QLhiABBixAxjHARivAcICBRAuGIAEwgIMEC4YgAQYsQMYChgLwgINEC4YgAQYsQMYQxiKBcICBhAAGBYYHsICBRAhGKABwgIHECEYoAEYCsICBBAhGBWYAwDiAwUSATEgQJIHBDAuMzWgB_2FArIHBDAuMzW4B60kwgcJNS4xMy4xMy40yAeHAYAIAA&amp;sclient=gws-wiz#fpstate=ive&amp;vld=cid:460fc6b2,vid:F3lngnkqV3w,st:0" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">empeñados en actualizar el himno nacional van a declararle la guerra a Noruega,</a> pues los anteriores enemigos históricos ya no resultaban atractivos. Y ya se sabe que para el poder es una bendición tener enemigo, mejor si en hostilidad. Ahora mismo lo es para el feroz régimen iraní.</p>
<p class="">¿Qué ha pasado con el presidente que iba a acabar con todas las guerras y se pavoneó de <a title="https://elpais.com/internacional/2025-09-24/las-siete-guerras-que-trump-dice-haber-parado-desde-que-llego-al-poder.html" href="https://elpais.com/internacional/2025-09-24/las-siete-guerras-que-trump-dice-haber-parado-desde-que-llego-al-poder.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">terminar incluso algunas que ni siquiera existían?</a> ¿Cuál de las cinco o seis razones esgrimidas ha sido por fin la que decidió esta operación militar? ¿Y ya no caen bombas rusas sobre Ucrania, como prometió? ¿O ahora ese presidente está siendo fiel a su palabra de <a title="https://elpais.com/internacional/2026-01-19/trump-afirma-que-ya-no-se-siente-obligado-a-pensar-unicamente-en-la-paz-porque-noruega-no-le-concedio-ese-premio-nobel.html" href="https://elpais.com/internacional/2026-01-19/trump-afirma-que-ya-no-se-siente-obligado-a-pensar-unicamente-en-la-paz-porque-noruega-no-le-concedio-ese-premio-nobel.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">desentenderse de la paz</a> pues no había recibido el Premio Nobel que tanto ansiaba y, según él, merecía?</p>
<p class="">Resulta muy arriesgado tener certezas sobre procesos en curso y expresar opiniones o ideas con alguna antelación. Tal disyuntiva se ha hecho hoy más generosa, pues vivimos en la más contundente incertidumbre, alimentada por un poder político, económico y militar que, además de errático, ha demostrado estar por encima de todas las convenciones que se estimaban más firmes. Lo seguro es que cuanto está ocurriendo y ocurrirá en Oriente Próximo con el desarrollo de esta guerra va a tener muchas consecuencias, algunas de ellas extremadamente peligrosas, pues ya se habla, bastante en serio, de eventuales escaladas nucleares del conflicto. Y todo puede ocurrir, como ya lo saben los españoles.</p>
<p class="">Lo cierto es —y esa certeza sí podemos esgrimirla sin temores— que la cortina de humo ha sido desplegada con premedita intención y solidez. Con <a title="https://elpais.com/internacional/2026-03-13/estados-unidos-promete-reabrir-el-estrecho-de-ormuz-mientras-iran-persiste-en-sus-amenazas.html" href="https://elpais.com/internacional/2026-03-13/estados-unidos-promete-reabrir-el-estrecho-de-ormuz-mientras-iran-persiste-en-sus-amenazas.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">los asuntos militares</a> en primera plana de los medios de todo el mundo, con las consecuencias económicas que ya está provocando la guerra debido al incremento del precio del petróleo (siempre el petróleo), con las quinielas ardiendo sobre el futuro político iraní, con el cúmulo de consecuencias que va a tener este evento en todo Oriente Próximo, con <a title="https://elpais.com/internacional/2026-03-13/video-que-papel-juega-europa-en-la-guerra-de-iran.html" href="https://elpais.com/internacional/2026-03-13/video-que-papel-juega-europa-en-la-guerra-de-iran.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">Europa también tocando los tambores</a> de la guerra, con el temor a un incremento de posibles atentados terroristas islámicos en cualquier parte del mundo, con España económicamente amenazada y con Putin muerto de risa por lo que está viendo mientras casi nadie habla de la guerra de Ucrania, y —termino sin terminar una enumeración que podría extenderse— mientras incluso se considera que se podrá declarar un estado de excepción en Estados Unidos que dé más poderes al presidente que (con el beneplácito de su partido) declara guerras sin pedir permiso a nadie… ¿Quién va a invocar más transparencia en la publicación y manejo de <a title="https://elpais.com/internacional/2026-03-06/el-departamento-de-justicia-publica-una-docena-de-documentos-pendientes-con-las-acusaciones-contra-trump-en-el-caso-epstein.html" href="https://elpais.com/internacional/2026-03-06/el-departamento-de-justicia-publica-una-docena-de-documentos-pendientes-con-las-acusaciones-contra-trump-en-el-caso-epstein.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">los dichosos archivos de Epstein?</a></p>
<p class="">Ni los más imaginativos artistas podrían haber concebido un escenario así. La guerra actual no es contra la pobre Albania, ni siquiera contra Noruega. Lo terrible es que ahora mismo la realidad está superando en mucho al arte, y <a title="https://elpais.com/opinion/2025-02-16/justo-antes-de-la-guerra-con-los-esquimales.html" href="https://elpais.com/opinion/2025-02-16/justo-antes-de-la-guerra-con-los-esquimales.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">lo dramático en esta ocasión no es novelesco,</a> porque se trata de la más sombría realidad. Pero lo que más duele es saber que detrás de todo —o quizás en el centro de todo— esté gravitando el posible pasado de depredador sexual de un político con poder para destruir cualquier norma de convivencia, arguyendo que lo hace para restablecer democracias y hacer grande América otra vez. Al precio que sea, incluida la vida de tanta gente. En fin, que la cortina de humo no es verosímil, como las de una película o una novela, sino muy material y puede asfixiar a muchos.</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/cortinas-de-humo-leonardo-padura/">Cortinas de humo &#8211; Leonardo Padura</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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