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	<title>Desde el exterior - César Miguel Rondón</title>
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	<title>Desde el exterior - César Miguel Rondón</title>
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		<title>Venezuela ya está aquí (y mi cuerpo lo sabe) &#8211; Catalina Lobo-Guerrero</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Jun 2026 14:42:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Publicado en: La Silla Vacía Por: Catalina Lobo-Guerrero Dicen que el trauma se queda alojado en el cuerpo. Y es posible que así sea, porque el mío  cree que Venezuela ya está aquí, aunque trate de convencerlo de todo lo contrario. Emitió la primera alerta hace unos meses, entre el omóplato derecho y las vértebras [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/venezuela-ya-esta-aqui-y-mi-cuerpo-lo-sabe-catalina-lobo-guerrero/">Venezuela ya está aquí (y mi cuerpo lo sabe) &#8211; Catalina Lobo-Guerrero</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://www.lasillavacia.com/opinion/venezuela-ya-esta-aqui-y-mi-cuerpo-lo-sabe/">La Silla Vacía</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a class="url fn n" href="https://www.lasillavacia.com/author/catalina-lobo-guerrero/">Catalina Lobo-Guerrero</a></p>
<p class="wp-block-paragraph">Dicen que el trauma se queda alojado en el cuerpo. Y es posible que así sea, porque el mío  cree que Venezuela ya está aquí, aunque trate de convencerlo de todo lo contrario. Emitió la primera alerta hace unos meses, entre el omóplato derecho y las vértebras T1 y T2 de mi columna, justo en el punto donde el cuello se estira para asomar cabeza o se gira para mirar por encima del hombro a ver si algo acecha. No quería volver la vista atrás. No quería sentir esa sensación de nuevo, nunca más. Pero entre más me empeñaba en ignorarla, en hacerle resistencia, más se intensificaba y me obligaba a repensar lo que he repetido en entrevistas, charlas y foros, y en reuniones privadas con amigos y familia durante años: lo que pasó en Venezuela no puede pasar aquí.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Dicen también que el cuerpo no miente, que somos nosotros los que no sabemos leerlo, que no atendemos sus mensajes, sus señales, hasta que ya es demasiado tarde. Nada de lo que escriba aquí va a cambiar el resultado de estas elecciones presidenciales. Da igual si leen estos párrafos antes del domingo o el martes siguiente. Gane quien gane, mi musculatura inflamada siente que el país ya perdió.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Durante los años que viví como corresponsal en Caracas, escuché y leí cientos de discursos de Hugo Chávez y luego de Nicolás Maduro, bailador de mil tarimas derivado en dictador, que imitaba a su comandante fallecido sin éxito alguno. Por eso reconocí de inmediato los ecos del líder de la Revolución Bolivariana Socialista del Siglo XXI y su bigotudo sucesor en varias ocasiones, a lo largo de estos cuatro años, en los discursos del presidente Gustavo Petro. Aunque tuviera un tono de voz distinto —menos potente y con tendencia a alargar la S—, Petro tampoco se cansaba de invocar al libertador Simón Bolívar. Atacaba a los empresarios y a las élites. Retaba a los otros poderes. La emprendía contra algún medio o periodista crítico de su gestión. Salía al balcón a convocar al pueblo a las calles y a una asamblea constituyente. Escribía mensajes delirantes y teorías conspirativas desde su cuenta de X, a las tres de la mañana. Manejaba las relaciones exteriores como un carrito chocón. Y cuando daba entrevistas y transmitía en vivo sus consejos de ministros ostentaba toda su megalomanía.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Para tranquilizarme y tranquilizar a otros que también reconocían los paralelos de estilo populista, ponía todo mi empeño en repetir con cabeza fría que Colombia y Venezuela éramos países hermanos, pero muy distintos: los otros poderes cumplían activamente su papel de contrapesos al Ejecutivo; el periodismo colombiano tenía una fuerte tradición de investigación y denuncia, y no se dejaba amedrentar ni comprar fácilmente; los empresarios y los gremios de aquí probablemente eran más estratégicos que los de allá y no convocarían a un paro general contra el gobierno; los militares eran institucionales, ni golpistas ni simpatizantes de una parcialidad política; nuestro Estado era pobre y débil, por fortuna, y no habría ninguna bonanza petrolera para repartir; nuestra historia y geografía también influían en esa atomización del poder que, para bien y para mal, hace que nadie termine mandando demasiado, ni siquiera los señores de la guerra que viven del narcotráfico y la minería ilegal. Conclusión: las provocaciones y embestidas de Petro eran de forma, no de fondo, así que mejor nos calmábamos un poco.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Además, había que mirar a largo plazo y más allá de la personalidad del presidente. Esta era una oportunidad dorada para ampliar la democracia en Colombia. Tras décadas de conflicto armado, el solo hecho de que un gobierno de izquierda hubiera llegado al poder por los votos y no por las balas ya era un logro. Y en un país con altísimos niveles de desigualdad social, era más que justo que el acento y las prioridades estuvieran allí, en la inclusión de sectores de la población tradicionalmente olvidados que se sentían representados en este gobierno.</p>
<p class="wp-block-paragraph">En mis análisis racionales, sin embargo, subestimaba otra variable, quizás la más importante: la naturaleza humana. Esa que es la misma en todas partes, no es inmune a las palabras y a las emociones que ellas despiertan y se reflejan en el cuerpo como un latido extra, un calambre imprevisto o ganas inexplicables de llorar. Las más tristes de todas las emociones, como el miedo y la rabia, siempre han estado presentes en nuestra historia nacional (por favor lean a Mauricio García Villegas), pero no son exclusivas a nuestro territorio. Basta hablar con cualquier venezolano, salvadoreño, brasileño, argentino o estadounidense… Ellos, nosotros, todos los seres humanos, aún tenemos un cerebro primitivo reptiliano que nos hace vulnerables, presa fácil de políticos populistas, de izquierda y derecha, que explotan nuestros impulsos de huida o lucha para llegar al poder y mantenerse arriba en las encuestas.</p>
<p class="wp-block-paragraph">El guion ya está inventado. La estrategia ha sido más que estudiada por autócratas de todos los colores y sus asesores de comunicaciones y campañas, ahora repotenciadas con inteligencia artificial. Polarizar, dividir, señalar enemigos en todas partes, evadir toda responsabilidad cuando las cosas no marchan bien, apartar a los críticos, estigmatizar a los contradictores, retar, provocar, ofender, tensar y tensar y tensar las fibras más sensibles del tejido social. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta dónde? Si no se rompen, tal vez reboten en la dirección contraria.</p>
<p class="wp-block-paragraph">¿No lo quise ver? ¿O no lo pude ver? Sabía que tenía una mirada contaminada por mi experiencia venezolana, no quería ser otra profeta del desastre, tal vez por eso ignoraba o minimizaba la magnitud del daño. Pero una vez empezó la campaña presidencial, fue demasiado evidente. La sentí, primero, como un recogimiento de la fascia, esa capa protectora que cubre todos los músculos, órganos y huesos, la red que sostiene todo y permite que las distintas partes del cuerpo se conecten y se muevan sin fricción. ¿Si yo estaba contraída, cómo estaría el resto?</p>
<p class="wp-block-paragraph">Con el paso de los días se multiplicaron los roces, los comentarios pasados de tono que escalaron a insultos y descalificaciones por diferencias de opinión a mi alrededor. La misma temperatura caliente, la misma altura al nivel del mar. Tuve un déjà vu. ¿Estaba en Cali o en Caracas? Porque el clima emocional que percibía entre parejas, amigos y familiares que comenzaron a pelearse, tratando de convencer a otros de que apoyaran o dejaran de apoyar un proyecto político o candidato, era el mismo. Casi todos los venezolanos que conozco me han contado que resolvieron nunca más volver a hablar de ese tipo de temas para evitar conflictos con algún amigo o familiar, pero con el paso del tiempo terminaron distanciándose, porque si no se puede hablar de política y religión con la familia y los amigos, ¿entonces con quién?</p>
<p class="wp-block-paragraph">La polarización en Colombia no es nueva —basta recordar el plebiscito por la paz de 2016—, pero esta campaña presidencial se ha asumido, al mejor estilo de las proclamas de María Corina Machado, como “una lucha existencial”. Y los discursos airados de Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella, al final de la jornada electoral de la primera vuelta, en vez de tranquilizar a todos, nos asustaron más.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Mi hombro se encogió cuando Cepeda, en vez de leer un discurso escrito en tono pausado, dijo que no reconocía los resultados hasta que el escrutinio no los confirmara, y se refirió a su contendor como “estafador de estafadores y narcos”, hombre cruel, misógino y homófobo, representante del “fascismo mafioso”, la plutocracia y la corrupción. Los militantes del Pacto Histórico que estaban en el recinto gritaron: “¡No pasarán! ¡No pasarán!”</p>
<p class="wp-block-paragraph">Minutos después, mi otro hombro se paralizó cuando De la Espriella gritó desde su urna transparente antibalas que defendería a la democracia “por la razón o por la fuerza” de “bandidos redomados” como Petro y su “marioneta” Iván Cepeda, que querían incendiar a Colombia con sus “hordas violentas”. Dijo también otra frase que pasó más desapercibida, pero que incluso me sonó más peligrosa: “La neutralidad es complicidad… ya no hay matices”.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Cuando una contienda electoral se plantea en esos términos, la mitad del país cree que si gana la otra mitad, todos nos vamos por el despeñadero, los pocos indecisos escogen la forma más leve de suicidio —¿caramelo de cianuro o arsénico?— y el voto en blanco es el martirio de una minoría pisoteada por la estampida de los dos extremos.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Tras cuatro años de degradación de la conversación pública y esos discursos incendiarios, no se podía esperar que los candidatos punteros aceptaran ir a un debate civil antes de la segunda vuelta. Nos habíamos enterado antes de sus propuestas —o la ausencia de ellas— por discursos muy controlados y entrevistas a algunos medios y periodistas —los más afines, cercanos y complacientes— o los influencers como Westcol, que podrán tener millones de seguidores, pero nunca serán los sabuesos guardianes del poder. No recuerdo una campaña más pobre en ideas y una discusión más tóxica en las redes sociales, donde todo el mundo cree que tiene la razón y manda a callar al otro.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Los ataques a los reporteros y medios que sí han hecho la tarea de investigar y escarbar el pasado de los candidatos han sido inclementes. Me entristece la falta de solidaridad del gremio, porque aquí como en Venezuela, la polarización también atravesó el oficio y ciertos periodistas cruzaron la línea roja ética de la profesión y se convirtieron en actores políticos, contribuyendo aún más a esa desconfianza que se ha vuelto generalizada entre el público hacia nosotros. En un extremo vergonzoso quedó Vicky Dávila y la revista Semana; en el otro, Hollman Morris y RTVC. Pero no están en el mismo nivel. El canal del estado debe representar la pluralidad informativa y de opinión de los colombianos. En cuatro años, sin embargo, se destiló de toda objetividad hasta lograr el mismo tufo ideológico y propagandístico de Telesur o VTV.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Durante el “gobierno del cambio” cambiaron no solo las formas, las palabras, cambió también el ecosistema informativo, en detrimento de la democracia. Los periodistas nos quedamos cada vez más sin recursos, sin ninguna posibilidad de incidencia, ni de ser intermediarios de ningún mensaje, porque cualquiera tiene un podcast, una cuenta de YouTube, transmite en vivo desde TikTok o Instagram. El presidente se comunica vía X. Todo es contenido. Nada es profundo. Y cada cual cree en lo que cree su isla, burbuja o tribu. Lo reproduce, lo reenvía, lo comparte desde la comodidad de su teléfono, a veces sin mucho criterio o capacidad de discernimiento, acompañado de un meme, un like o un insulto como usuario anónimo cuando lo que ve rechina contra sus prejuicios. Reacciona con la indignación característica de los guerreros del teclado y apunta directo contra el entendimiento entre distintos. Con los puentes dinamitados y una grieta cada vez más ancha, perdimos el sentido compartido de la realidad, la de los hechos, la de la verdad esquiva que perseguimos los reporteros.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Nos quedamos cada vez más solos. Nos dejaron cada vez más solos. ¿O acaso los intelectuales del centro se acordaron de nosotros y de la libertad de prensa amenazada cuando publicaron su manifiesto en defensa de las instituciones, días después de haber enterrado a Cristian Herrera y cuando apenas se cumplía un mes del asesinato de Mateo Pérez? La prensa libre, independiente y el periodismo de investigación se defienden en una democracia, como la independencia del Banco de la República, las cortes o el Congreso. Las instituciones no son los edificios, son las personas.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Por estos días en que la gente exalta la fortaleza de nuestras instituciones como una salvaguarda democrática ante lo que se viene, me he acordado de la exmagistrada del Tribunal Supremo Blanca Rosa Marmol de León y las historias que me contó de cómo ocurrió la toma del poder judicial en Venezuela: a los jueces y fiscales les dieron un cóctel fulminante de intimidación y corrupción. Recordé también lo que me dijo Rosa María Téllez, la excomandante dos de Nicaragua, que combatió la dictadura de Somoza y luego fue testigo crítica, como ministra de gobierno y asambleísta, de la deriva autoritaria del Frente Sandinista y su líder Daniel Ortega, quien ordenó apresarla y torturarla para vengarse años después. “Yo veo hacia atrás y digo: no funcionó absolutamente nada, porque lo que importa no son los mecanismos y los recursos institucionales, sino las personas. Si las personas están dispuestas a ceder y a poner sus intereses personales por encima de las leyes y las instituciones, entonces no hay nada que hacer”.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Días después de la primera vuelta, mi trapecio ya no era un solo nudo sino un rosario de puntos gatillo dolorosos. Pensé que ya nada podía afectarme tanto, pero me reencontré en Bogotá con una amiga venezolana que no veía hacía meses y fuimos a cenar. “Estoy viva de vaina, estás hablando con un milagro”, me dijo. Me contó que había tenido una crisis de salud y había revivido en Colombia el trauma de tantos pacientes venezolanos: el famoso ruleteo por distintos hospitales. Pasó por cuatro y casi se muere de neumonía porque en ninguno había un equipo para comprobar si tenía coágulos en los pulmones. A los quince días de salir, aún sin poder sostener su propio peso, su mamá también enfermó, tuvo que ser hospitalizada y a los pocos días murió, porque no le hicieron un tratamiento oportuno.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Sentí una rabia infinita porque en Caracas tuve entre mis manos las listas de pacientes que también morían por fallas de un sistema de salud quebrado, esperando una válvula mitral o un tratamiento oncológico. ¿Además de la mamá de mi amiga, cuántos más han muerto en hospitales públicos, o por falta de acceso oportuno a medicamentos, en los últimos cuatro años? Sabemos ya de algunos casos, pero un experto en salud pública me explicó que tendremos que esperar dos años más para conocer la cifra consolidada de muertes evitables por el colapso del sistema. Habrá que sumarla a la de las víctimas que ha dejado el fracaso de la paz total.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Entiendo por qué la derecha y buena parte del centro no confían más en un segundo gobierno del Pacto Histórico: su dogmatismo económico, su punto ciego en materia de seguridad, el haber insistido en una Asamblea Constituyente que quería excluir a amplios sectores de la ciudadanía que no consideran parte del “pueblo”. Además del sectarismo, ha sido notoria la falta de autocrítica y la incapacidad de desmarcarse de los desaciertos del presidente y la corrupción que ha existido dentro del gobierno.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Cepeda empezó a tomar algo de distancia solo cuando se dio cuenta de que iba a perder la elección, pero a lo largo de su trayectoria y campaña también ha sido incoherente. ¿Cómo es que alguien que se define como defensor de derechos humanos ha guardado tanto silencio ante las reiteradas violaciones flagrantes de derechos en Cuba, Nicaragua y Venezuela? ¿Cómo es que insiste en un diálogo nacional, pero no acepta entrevistas de algunos medios y periodistas, ni va a debates? Cualquiera puede predicar que es un demócrata, hasta que tiene la oportunidad de demostrar lo contrario.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Las bases del petrismo también han contribuido a ahuyentar a potenciales votantes. No se bajan de su superioridad moral e intelectual, ven fascistas, racistas y clasistas en todas partes, autoproclamándose como los dueños de la moral, la dignidad, la paz y la felicidad del país con el puño en alto. (El flashback a los mitines rojo rojitos del PSUV que cubrí en el pasado es inevitable.) ¿Creerán acaso que los diez millones de colombianos que no comparten su visión —en todos los estratos sociales— sufren de falsa conciencia?</p>
<p class="wp-block-paragraph">Lo que sí sé es que muchos sufren de miedo. Les vendieron y compraron la película de que en otros cuatro años, el Pacto Histórico terminaría de instalar una dictadura de izquierda revolucionaria, estatista y corrupta que llevaría al país a la ruina; lo que se imaginan es un futuro de balseros y caminantes desnutridos que tendrán que emigrar. Lo más sorprendente es que crean que Abelardo de la Espriella, abogado defensor de Alex Saab, el empresario colombo-venezolano extraditado a Estados Unidos por cargos de lavado de dinero vinculados al gobierno de Maduro, es el hombre que podrá salvarlos de la pesadilla castrochavista. Un mal menor, dicen los pragmáticos. Una reacción natural en política, el inevitable péndulo, dicen los analistas que aún tienden a encasillar todo en el clivaje izquierda o derecha. Tal vez me equivoque, pero mi cuerpo lo siente más como el latigazo cervical de la venganza, porque eso es lo que promete.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Cualquiera que conozca la historia de Venezuela sabe que la debacle del país vecino no empezó con el cambio de modelo económico, sino con la elección de un vengador: el outsider populista y carismático, genio del micrófono y la propaganda, que hablaba fuerte contra el establecimiento y los políticos de siempre. Siendo candidato por primera vez en 1998, Hugo Chávez advirtió que iba a “freír las cabezas” de los adecos y copeyanos —los partidos tradicionales que adversaba— y a refundar la patria en tiempo récord, aunque para hacerlo tuviera que cargarse todas las normas. Así lo prometió y así lo cumplió: le pasó la aplanadora por encima a todas las instituciones y no hubo quien lo controlara luego, porque el dogmatismo económico es peligroso, pero no más que la idolatría política a un caudillo sin escrúpulos.</p>
<p class="wp-block-paragraph">El tigre destripador —la variante visceral a la paila de aceite caliente—, de barba acicalada y trajes a la medida, es un personaje impredecible que, como hemos visto en la campaña, puede encarnar cualquier cosa. Incluso puede tener un poco de todos los protagonistas principales del chavismo: el saludo militar, el tonito de hombre fuerte, el verbo violento, la incorrección política y el narcisismo de Hugo Chávez; la costumbre de relacionarse, defender y hacer negocios con personajes oscuros y corruptos, como Nicolás Maduro; la lealtad a la bandera de las rayas y estrellas y la aspiración de convertirse en el nuevo mejor amigo y socio estratégico de Donald Trump, al mejor estilo de la “cachorra del imperio”, Delcy Rodríguez.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Quedan pocas horas para las elecciones y me doy por rendida: Venezuela ya está aquí y no hay nada que pueda hacer para convencer a mi cuerpo adolorido de tensión de lo contrario. Esta última semana experimenté el déjà vu que faltaba de mis años caraqueños de paranoia colectiva preelectoral: escuché a alguien diciéndole a otro que si ganaba uno de los candidatos se iba definitivamente del país, vi a gente en el supermercado haciendo compras nerviosas de papel higiénico y enlatados, a los trabajadores de algunos comercios protegiendo sus vitrinas, y una amiga me recomendó tanquear el carro de gasolina y sacar plata en efectivo. (En Cali, en particular, el trauma del estallido de 2021 sigue muy vivo.) El miedo es que la violencia se desate el domingo en la noche si los resultados son apretados y el presidente Gustavo Petro o alguno de los contendores no los reconoce. Nada que no haya vivido antes.</p>
<p class="wp-block-paragraph">Pero el trauma no es destino. El dolor no es para siempre. La resiliencia y la templanza individual y colectiva existen, y este país de víctimas de tantas violencias lo sabe bien. Ya hemos atravesado períodos muy oscuros y sobrevivimos. Como también ha sobrevivido, contra todo, la sociedad civil venezolana que lleva dos décadas resistiendo e insistiendo en la democracia, con valentía y terquedad en todos los espacios que pueda ocupar, en las calles de Caracas o en un salón climatizado con traducción simultánea. Han cometido errores, sin duda, pero allí también hay aprendizajes importantes. El primero: no dejarse cooptar. El segundo: no callar ni dejar de documentar los abusos del poder. El tercero: hacer redes y alianzas, buscar diálogos improbables con otros sectores, los empresarios, los militares, las iglesias, los congresistas de todos los partidos… los puentes hay que tenderlos entre distintos, no con quienes piensan los mismo. Ante el autoritarismo nadie puede solo.</p>
<p class="wp-block-paragraph">De mis amigos y colegas periodistas venezolanos también he aprendido lecciones invaluables: la capacidad de adaptación, la creatividad, la tenaz convicción de que hay que seguir investigando, tocando todas las puertas, hablando con todas las fuentes posibles. Pese a los ataques verbales y las campañas de desprestigio, el acoso judicial, el exilio forzado, la tendencia maniquea a querer encasillarnos en bandos y subirnos a un ring, lo peor que podemos hacer es volvernos militantes o jueces de una causa. Quizás sea el momento para abandonar de una buena vez por todas las metáforas de lucha, combate y pelea en nuestra profesión. La búsqueda de la verdad nunca será violenta. En ese proceso difícil, el ejemplo y el compromiso de mis colegas venezolanos me inspira a no perder la esperanza de que siempre se puede hacer algo. O al menos intentarlo. Si no para el presente, tal vez para el futuro.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Traficantes de halagos &#8211; Irene Vallejo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 Jun 2026 02:54:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La mejor manera de impedir que los narcisistas tomen el poder es abordar las amenazas que inquietan a los ciudadanos Publicado en: El País Por: Irene Vallejo En los hipnóticos escaparates de las redes sociales, la influencia se puede comprar. Existen empresas que ofrecen admiración de alquiler: seguidores, comentarios entusiastas, adhesiones apasionadas, elogios en serie —aunque no [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">La mejor manera de impedir que los narcisistas tomen el poder es abordar las amenazas que inquietan a los ciudadanos</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://elpais.com/opinion/2026-05-31/traficantes-de-halagos.html">El País</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a class="a_md_a_n" title="Ver todas las noticias de Irene Vallejo" href="https://elpais.com/autor/irene-vallejo-moreu/#?rel=author_top">Irene Vallejo</a></p>
<p class="">En los hipnóticos escaparates de las redes sociales, la influencia se puede comprar. Existen empresas que ofrecen <a title="https://elpais.com/tecnologia/2024-05-22/uno-de-cada-dos-menores-reconoce-haber-comprado-por-influencia-de-redes-sociales.html" href="https://elpais.com/tecnologia/2024-05-22/uno-de-cada-dos-menores-reconoce-haber-comprado-por-influencia-de-redes-sociales.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">admiración de alquiler:</a> seguidores, comentarios entusiastas, adhesiones apasionadas, elogios en serie —aunque no en serio—. La reputación tiene un precio, y la alabanza amañada catapulta a quien paga. Después de todo, la palabra <i>fama</i> proviene del verbo latino <i>fari —</i>hablar—, ya que famoso es quien está en boca de todos. Curiosamente, de la misma raíz deriva <i>fábula:</i> la celebridad tiene algo de cuento. Siguiendo el hilo y la melodía lingüística, <i>fanfarrón, </i>del árabe hispano <i>farfar, </i>significa “inestable, volátil, charlatán”. En esta feria de las banalidades, la vanidad digital cultiva el truco y trato.</p>
<p class="">La compra de ovaciones tiene precedentes antiguos. <a title="https://elpais.com/opinion/2020-05-25/los-oscuros-pasillos-de-la-historia.html" href="https://elpais.com/opinion/2020-05-25/los-oscuros-pasillos-de-la-historia.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">El historiador romano Suetonio</a> cuenta en <a title="https://elpais.com/babelia/2023-10-27/emperador-de-roma-de-mary-beard-vida-publica-y-secretos-privados-de-los-gobernantes-que-fueron-mortales-y-dioses.html" href="https://elpais.com/babelia/2023-10-27/emperador-de-roma-de-mary-beard-vida-publica-y-secretos-privados-de-los-gobernantes-que-fueron-mortales-y-dioses.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">sus crónicas</a> que Nerón amaba la música y, aun siendo su voz débil y ronca, insistía en dar recitales. Pagó sumas exorbitantes para que 5.000 jóvenes reclutados aplaudieran sus lamentables interpretaciones. Esta argucia serviría como inspiración a las claques europeas. En el siglo XIX, surgieron agencias que proveían a los teatros y autores de aduladores, un mecanismo que derivaría con el tiempo en <a title="https://verne.elpais.com/verne/2020/08/30/articulo/1598776013_485705.html" href="https://verne.elpais.com/verne/2020/08/30/articulo/1598776013_485705.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">las risas enlatadas de la televisión.</a> El principio es el mismo: escenificar el éxito ayuda a triunfar. Tener público, aunque sea ficticio, genera publicidad. Ahí nacen las campañas dopadas y la demoscopia fantasiosa. Como intuyó Nerón, pionero de la mercadotecnia, es posible conseguir poder verdadero a través de la fama falsa.</p>
<p class="">Esta es una lógica que encumbra, cada vez más, a ególatras y aduladores. Las apariencias nos engañan y nos encantan; el prestigio, como su nombre indica, ama a los prestidigitadores. Desde tiempos de Nerón, una y otra vez, numerosas sociedades se han entregado, seducidas y convencidas, <a title="https://elpais.com/opinion/2025-10-19/los-dientes-del-odio.html" href="https://elpais.com/opinion/2025-10-19/los-dientes-del-odio.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">a fatuos arrogantes.</a> La teoría proclama que los grandes líderes son quienes anteponen su misión a su ego, el interés público a la vanidad personal. En principio, los narcisistas son fáciles de identificar: se jactan de sí mismos, reclaman atención constante, se sienten con derecho a un trato especial y, cuando no lo obtienen, se erigen en víctimas y airean sus quejas. Pero, paradójicamente, todavía hoy, continúan hechizando y atrapando voluntades.</p>
<p class="">Un estudio sobre las elecciones estadounidenses entre los siglos XIX y XX reveló que, en tiempos de inestabilidad social, la gente deseaba un presidente que transmitiera aplomo, audacia y dominio. La abrumadora sensación de incertidumbre y ansiedad es propicia para las voces autoritarias que prometen restaurar el orden y para los ególatras embriagados de confianza y desafío. Como <a title="https://elpais.com/cultura/2025-12-23/giuliano-da-empoli-las-grandes-tecnologicas-tienen-un-proyecto-totalitario.html" href="https://elpais.com/cultura/2025-12-23/giuliano-da-empoli-las-grandes-tecnologicas-tienen-un-proyecto-totalitario.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">explica Giuliano da Empoli</a> en su ensayo <i>La hora de los depredadores</i>, el caos ya no es el alma de los rebeldes, sino el sello distintivo de los poderosos. En un mundo impredecible gana el actor que se mueve con mayor decisión, de forma más agresiva, más sorprendente, el que impone su propia realidad. Serán avasalladores, pero nunca aburridos: <a title="https://elpais.com/opinion/2026-02-08/esta-inacabable-charlataneria.html" href="https://elpais.com/opinion/2026-02-08/esta-inacabable-charlataneria.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">folclóricos, extravagantes y cínicos,</a> un espectáculo entretenido. Responsabilizarse es serio y tedioso; tiene más gracia atesorar medallas, coleccionar aplausos y atribuirse logros legendarios.</p>
<p class="">Sin embargo, sabemos que las personas con altos niveles de narcisismo son peores gobernantes. La experiencia enseña que están más dispuestas a manipular a los demás, a <a title="https://elpais.com/opinion/2025-06-29/el-angulo-oscuro.html" href="https://elpais.com/opinion/2025-06-29/el-angulo-oscuro.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">tomar atajos y esquivar las normas.</a> Intentarán deshacerse de todo lo que ralentiza y limita su voluntad, ya sean los procedimientos garantistas, las leyes, los periodistas, los contrapoderes o los jueces. Se atribuyen todos los méritos mientras culpan a los demás de los fracasos. Se jactan de ser escudo frente a amenazas que ellos mismos crean y contra enemigos a los que previamente azuzaron. Consideran el liderazgo como una oportunidad que deben aprovechar; el poder es para ellos más un vicio que un servicio. El legado de estos líderes con frecuencia queda empañado por los desmanes despóticos y nepotistas, la corrupción y la <i>hybris</i> de decisiones desastrosas.</p>
<p class="">Intoxicados por las loas de los aduladores, estos líderes corren el riesgo de caer en la obstinación y negarse a cambiar de rumbo. En ocasiones, jaleados por sus colaboradores incondicionales, se enrocan en su torreón o se lanzan a galopar hacia temerarias decisiones y ostentaciones. En una época de constantes desahucios, el emperador Nerón, enamorado de los ornamentos dorados, se empeñó en construir una enorme mansión, <a title="https://elpais.com/cultura/2017/03/17/actualidad/1489775733_758018.html" href="https://elpais.com/cultura/2017/03/17/actualidad/1489775733_758018.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">la Domus Aurea,</a> en pleno centro de Roma, con incrustaciones de oro y madreperla que destellaban bajo el sol, además de un lago artificial y una colosal estatua suya de más de 30 metros. Uno de sus predecesores, <a title="https://elpais.com/elpais/2018/12/29/opinion/1546103898_903826.html" href="https://elpais.com/elpais/2018/12/29/opinion/1546103898_903826.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">Calígula,</a> despreciaba a los consejeros que no se plegaban a sus deseos, así que depositó toda su confianza en un caballo originario de Hispania llamado <i>Incitatus</i>, es decir, <i>Impetuoso. </i>Le regaló un establo de mármol con abrevadero de marfil, una villa amueblada y esclavos a su exclusivo servicio. El animal lucía mantas de púrpura, símbolo regio. Según averiguaciones de Suetonio, el emperador planeaba, en un gesto de sarcástico desprecio hacia las instituciones, nombrar a <i>Incitatus</i> cónsul, la máxima magistratura romana. Desde entonces Calígula, que eligió a un asesor capaz solo de relinchar, es el símbolo de la arrogancia política. Cuando el poder pierde los estribos, las proclamas épicas terminan por resultar patéticas.</p>
<p class="">En un ecosistema encabezado por vanidosos proliferan los aduladores y lamebotas. El filósofo griego Teofrasto, discípulo de Aristóteles, describió agudamente en <i>Los caracteres</i> al individuo que recurre a la lisonja para ganarse el favor de jefes y gerifaltes. Endulza sus oídos: “Fíjate como todos te miran: esto no le sucede a nadie más, solo a ti”. Le quita una mota o un pelo de la ropa mientras elogia su buen gusto y su figura. Si su alabado habla, ordena que callen los demás. Cuando termina, grita: “¡Bravo!”. En el teatro, se adelanta para mullirle los cojines. Si el patrón se burla de alguien, lo celebra a carcajadas; y, llevándose la mano a la boca, finge retorcerse de risa. En <a title="https://elpais.com/noticias/plauto/" href="https://elpais.com/noticias/plauto/" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">una comedia de Plauto,</a> aparece retratado en plenitud de facultades el parásito Ganapán. Este hambriento perpetuo consigue camelar a un soldado fanfarrón para que le pague la cena, lanzándole su red de halagos: “Eres un héroe intrépido. En la India, le rompiste la pata a un elefante de un puñetazo”. “Y sin esfuerzo”, dice el militar. “Segurísimo. Si hubieras golpeado con todas tus fuerzas, tu brazo habría atravesado la panza del elefante. Bajo tus golpes perecieron un mismo día 150 soldados en Cilicia, 100 más en Sardes y 60 en Macedonia”. “¿Y eso cuánto suma?”. “7.000″. Plauto juega a la caricatura, pero nos avisa sobre el poder de los elogios para manipular y lograr favores de los vanidosos. Es el punto débil de quienes se derriten ante las alabanzas: cebado su ego —y cegada su razón—, resultan fáciles de embaucar por quien promete éxitos y mayores glorias.</p>
<p class="">La historia prueba que la mejor manera de impedir que los narcisistas tomen el poder consiste en abordar las amenazas que inquietan a la gente. Una vida más amable, tiempos serenos, mayor seguridad laboral y menor zozobra volverán a los votantes reacios a candidatos prepotentes. Adictos al caos, los ególatras pregonan su fuerza mientras dividen y debilitan la sociedad. Por el contrario, los líderes humildes, admitiendo sus fragilidades, nos robustecen. Cuidado con confundir vanidad con valía: la fanfarronería suele ser solo fanfarria.</p>
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		<title>Retrato hablado de un aspirante a tirano &#8211; Héctor Abad Faciolince</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Jun 2026 03:31:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Publicado en: El Espectador Por: Héctor Abad Faciolince No es necesario mostrarles una foto ni decirles el nombre y apellido de un petardo; ustedes van a verlo dibujado con palabras. Me refiero a un tipo tan ridículo que sostiene que solo lo saben afeitar en Miami. Un macho tan inseguro de su aspecto –y a [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/hector-abad-faciolince/retrato-hablado-de-un-aspirante-a-tirano/">El Espectador</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://www.elespectador.com/autores/hector-abad-faciolince/">Héctor Abad Faciolince</a></p>
<p class="font--secondary">No es necesario mostrarles una foto ni decirles el nombre y apellido de un petardo; ustedes van a verlo dibujado con palabras.</p>
<p class="font--secondary">Me refiero a un tipo tan ridículo que sostiene que solo lo saben afeitar en Miami. Un macho tan inseguro de su aspecto –y a pesar de eso tan vanidoso– que confiesa gastar cada mañana una hora entera acicalándose la barba, pelo a pelo, ante el espejo. Un varón tan dudoso de su virilidad que les señala a las mujeres, para que se lo admiren, el magnífico tamaño de su paquete erecto.</p>
<p class="font--secondary">Un salvador de la patria cuya consorte sostiene que si no ganan las elecciones volverán a su amena vida de rentistas en Miami o en Florencia. Un patriota que hará lo que el mandamás de Estados Unidos le indique y que seguirá su ejemplo de mezclar el Estado con sus negocios privados para hacer aún más grande el paquete de sus propiedades. Un firme por la patria que en realidad sería un procónsul del Imperio.</p>
<p class="font--secondary">Un tipo tan deshonesto que tiene mala fama entre los bandidos. Tan perezoso y mediocre que su programa de gobierno se reduce a tres páginas de lugares comunes y amenazas violentas. Con tan mal oído que se cree buen cantante; con tal mal gusto que se cree elegante porque se viste más ceñido que un torero, quizá, precisamente, para que se le forre el paquete chileno. O, si no chileno, al menos siciliano.</p>
<p class="font--secondary">Un abogado que tilda de ignorante a una gran periodista que lo cuestiona por su falta de ética en el ejercicio del derecho, y el ignorante es él que ni siquiera conoce el significado de la palabra “arrogante” y por eso se precia de padecer el despreciable defecto de la arrogancia, que es de verdad lo que lo define, pues con ella ultraja a todos los que considera inferiores por tener menos plata o menos ropa o menos labia barata y rápida para decir mentiras que parezcan verdades.</p>
<p class="font--secondary">Un autoritario sin autoridad, porque jamás ha gobernado nada; un mandón que desconoce la eficacia porque confunde la gritería histérica con el don de mando. Uno que jamás prestó servicio militar pero se apropia de los gestos marciales para hacerse pasar por comandante en jefe del ejército. Un altanero y engreído que cree que humillar a los demás es un triunfo y no una infamia. Un tramposo con tanto éxito que si Benedetti o Quintero pudieran devolver el tiempo, quisieran ser como él y estar con él (por algo serán los más expertos tránsfugas) para poder robar a sus anchas desde el poder absoluto, con sus almas gemelas de afinidad perfecta con la cleptocracia.</p>
<p class="font--secondary">Después de esta diatriba que me dictan la indignación y la desesperanza, el triunfo de la propaganda barata y mentirosa, y la derrota de la seriedad y de la democracia, hoy pienso ir, resignado pero convencido, a votar por alguien que va a perder. No voto por Fajardo porque vaya a perder, sino porque su derrota será mucho más digna que el triunfo de cualquiera de los dos extremistas que se perfilan (si las encuestas no son un fraude) como ganadores. El falso salvador de la patria y el abanderado de la constituyente que pretende lo mismo que el otro quiere hacer con la violencia: acumular en su persona todos los poderes: ejecutivo, legislativo, y judicial. Podría intentar también un retrato hablado de este último, pero no es nada fácil porque poco habla, porque es hermético, esquivo e insondable, y en realidad no sabemos bien lo que nos depare si llega al poder.</p>
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<p class="font--secondary">En todo caso, si el también megalómano, populista, mentiroso y padrino de corruptos que ha sido Petro no consiguió en cuatro años acabar con este país, tal vez tampoco lo consigan ni el tirano de barbas de Bukele, ni el aspirante a autócrata que también se disfraza con su ropa, ya no de mafioso siciliano, sino del Mao de la revolución cultural. En una segunda vuelta así, no me parecerá nada indigno refugiarme en la vida privada y no votar o, si mucho, votar en blanco. Si lo que más temo ocurre, espero no volver a escribir de política electoral colombiana en lo que me quede de vida.</p>
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		<title>Zapatero, el mediador desmediado &#8211; Boris Muñoz</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Jun 2026 03:21:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>De todo el ‘affaire’ del expresidente español, queda un cuento con moraleja: cuando la  oposición se siente de nuevo a negociar, deberá saber para quién realmente trabajan el resto de los actores involucrados Publicado en: El País Por: Boris Muñoz Mientras la justicia española investiga al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por presunto tráfico de influencias y [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">De todo el ‘affaire’ del expresidente español, queda un cuento con moraleja: cuando la  oposición se siente de nuevo a negociar, deberá saber para quién realmente trabajan el resto de los actores involucrados</h3>
<p class=""><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://elpais.com/america/2026-05-31/zapatero-el-mediador-desmediado.html">El País</a></p>
<p class="" style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a class="a_md_a_n" title="Ver todas las noticias de Boris Muñoz" href="https://elpais.com/autor/boris-munoz/#?rel=author_top">Boris Muñoz</a></p>
<p class="">Mientras la justicia española investiga al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero <a title="https://elpais.com/espana/2026-05-19/zapatero-imputado-por-blanqueo-de-capitales-en-el-caso-plus-ultra.html" href="https://elpais.com/espana/2026-05-19/zapatero-imputado-por-blanqueo-de-capitales-en-el-caso-plus-ultra.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">por presunto tráfico de influencias</a> y cobro de comisiones en el trasiego de petróleo y oro venezolano, es necesario formularse una pregunta moral y política incómoda, pero que los hechos hasta ahora revelados justifican plenamente. Durante una década, Zapatero se presentó ante el mundo como mediador de buena fe en las negociaciones entre el <a title="https://elpais.com/america/2026-02-09/las-40-horas-de-zapatero-en-venezuela.html" href="https://elpais.com/america/2026-02-09/las-40-horas-de-zapatero-en-venezuela.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">Gobierno de Nicolás Maduro y la oposición democrática </a>y facilitador humanitario en la liberación de presos políticos venezolanos. Pero, ¿qué significaría que no haya sido otra cosa que un actor interesado en su propio beneficio y en la legitimación del régimen que decía moderar?</p>
<p class="">Si el expresidente no actuó por altruismo sino como operador de una dictadura —o para el beneficio de socios y allegados—, entonces cada liberación, cada ronda de diálogo, cada acuerdo deja de ser un gesto humanitario para convertirse en la pieza de una arquitectura de intereses con objetivo concretos: darle tiempo a Maduro, dividir a la oposición y proyectar hacia afuera la imagen de un gobierno dispuesto a negociar</p>
<p class="">Zapatero fue un actor principal de la negociación como escenografía, un engaño orquestado para procurar la estabilidad del régimen. Y algo más grave: un cómplice activo de la represión y la perpetuación del sojuzgamiento de millones de personas en medio de una crisis humanitaria, económica y política sin precedentes. ¿Cuánto tiempo le dieron sus gestiones a la larga supervivencia del chavismo?</p>
<p class="">Pero estas preguntas no son solo sobre Zapatero. Aluden también al patrón que él encarna y la trampa que ese patrón tiende: la del mediador externo cuya agenda real no es solo la defensa de los derechos humanos o una transición democrática, sino la administración del statu quo en beneficio de intereses propios. Ese patrón hoy se renueva en Venezuela con <a title="https://elpais.com/us/2026-05-17/trump-repite-el-guion-de-la-operacion-de-venezuela-para-forzar-el-cambio-en-cuba.html" href="https://elpais.com/us/2026-05-17/trump-repite-el-guion-de-la-operacion-de-venezuela-para-forzar-el-cambio-en-cuba.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">Trump como factor decisivo</a> entre la continuidad de un chavismo reformado y una verdadera transición hacia la democracia.</p>
<p class="">Tras la captura y extracción de Nicolás Maduro, Trump habla del país en clave de barriles, no de urnas. Su plan de tres fases sitúa la transición democrática en el último escalón: un horizonte que se aleja a medida que se camina hacia él. Delcy Rodríguez —la misma <a title="https://elpais.com/america/2026-05-24/entre-el-silencio-y-el-llevamos-anos-denunciandolo-las-reacciones-en-venezuela-ante-las-ultimas-revelaciones-sobre-zapatero.html" href="https://elpais.com/america/2026-05-24/entre-el-silencio-y-el-llevamos-anos-denunciandolo-las-reacciones-en-venezuela-ante-las-ultimas-revelaciones-sobre-zapatero.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">Delcy cuya relación con Zapatero hoy examina un juez español</a>— gobierna como procónsul de esos intereses mientras el liderazgo opositor dentro y fuera del territorio permanece sin tracción política real y es rehén de la promesa de una transición que nadie tiene prisa por cumplir.</p>
<p class="">Se pueden dejar de lado por un momento los juicios morales que el escándalo judicial de Zapatero suscita, pero no las consecuencias políticas. Mediante su autoproclamada neutralidad, el expresidente incidió en momentos políticos clave del proceso venezolano durante la última década. Si todo fue, como parece, una farsa, el sector de la oposición más comprometido con la transición democrática debe hacer una disección para determinar por qué entonces terminó aceptándolo como mediador, qué pasó al final y cómo evitar escollos similares en el futuro.</p>
<p class="">No se trata de enjuiciar retrospectivamente a los líderes opositores. Tan temprano como en 2018, la Asamblea Nacional legítima denunció “los lesivos efectos prácticos” de la actuación de Zapatero sobre “las luchas civiles de los venezolanos” y aprobó una sanción moral para impedir que siguiera actuando como negociador, en la escena internacional .</p>
<p class="">Durante las negociaciones en República Dominicana, el entonces presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges,<a title="https://elpais.com/internacional/2016/06/09/america/1465501551_419185.html" href="https://elpais.com/internacional/2016/06/09/america/1465501551_419185.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm=""> denunció al expresidente español en los términos más crudos</a>: “Zapatero me amenazó tras negarme a firmar un acuerdo que legitimaba la dictadura de Maduro”. Y añadió sin rodeos: “Zapatero es enemigo de Venezuela”.</p>
<p class="">La valoración de Borges no era gratuita. <a title="https://elpais.com/internacional/2018/02/10/america/1518296845_135830.html" href="https://elpais.com/internacional/2018/02/10/america/1518296845_135830.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm=""><u>Una crónica de los reporteros de EL PAÍS</u></a> Javier Lafuente y Francesco Manetto aporta el contexto: “El chavismo, que nunca se avino a hacer concesiones, mantuvo las riendas del proceso para tratar de imponer sus condiciones. Las fuerzas opositoras, sin candidato y con unos líderes inhabilitados o privados de libertad, se negaron a suscribir el documento que diseñaba la celebración de unos comicios sin garantías democráticas. Pocas horas después de que se consumara el fracaso, el Consejo Nacional Electoral, controlado por Maduro, fijó para el 22 de abril la celebración de unos comicios con unas reglas del juego y unos tiempos que favorecen al chavismo. José Luis Rodríguez Zapatero es una de las figuras de este fracaso. El expresidente español, mediador entre dos partes enfrentadas, terminó, según las fuentes consultadas, por inclinarse hacia un lado, el de Maduro, después de dos años volcado en un proceso que cerró la mayoría de puertas”.</p>
<p class="">Lo que la crónica describe en términos políticos, los protagonistas lo vivieron en carne propia.</p>
<p class="">La intervención de Zapatero no se limitó a las grandes negociaciones. Desempeñó un papel de primer orden en la liberación de presos políticos, entre ellos <a title="https://elpais.com/internacional/2016/06/05/america/1465077837_836859.html" href="https://elpais.com/internacional/2016/06/05/america/1465077837_836859.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">Leopoldo López</a>, el más prominente entre 2014 y 2017. También de Francisco Márquez, <a title="https://elpais.com/internacional/2016/10/20/actualidad/1476933488_264432.html" href="https://elpais.com/internacional/2016/10/20/actualidad/1476933488_264432.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">activista hoy en el exilio</a>, detenido arbitrariamente en junio de 2016. Las gestiones del expresidente español ayudaron a sacarlo de la cárcel y fuera de Venezuela, y es precisamente por eso que Márquez sabe mejor que nadie de qué lado estaba. Su testimonio resume todo el problema Zapatero. Y aunque debe haber muchas familias agradecidas con él por liberaciones puntuales, sus diligencias no hicieron retroceder un centímetro el ímpetu represivo de la dictadura. Cuando Maduro cayó, había más de 1.000 presos políticos en Venezuela según el Foro Penal. Otras fuentes elevan esa cifra a más de 1.500.</p>
<p class="">Habla Márquez: “Cuando yo estaba en Washington abogando por los presos políticos luego de mi excarcelación y destierro, a Zapatero se le veía como el canciller de Maduro a la sombra. Su trabajo siempre buscaba quitarle presión al régimen, evitar sanciones, frenar la presión internacional. El día en que salí de prisión escribí una carta denunciando que el régimen me había impuesto el destierro como condición para liberarme, una medida ilegal en Venezuela. Mediante un intermediario, Zapatero me hizo saber que no podía publicarla. Años después, a través de otro intermediario, me hizo también saber que no debimos haber realizado las audiencias por crímenes de lesa humanidad en la OEA, culpándome de que un allegado mío seguía <a title="https://elpais.com/internacional/2019/05/10/america/1557524659_171137.html" href="https://elpais.com/internacional/2019/05/10/america/1557524659_171137.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">preso en el Sebin </a>por esas denuncias. Era otro chantaje, siempre expresado a través de intermediarios, inclusive familiares de presos políticos, para lograr el máximo impacto. Para mí, Zapatero hacía mucho que se había puesto del lado del secuestrador. Creo que la evidencia que está emergiendo en las investigaciones por corrupción y tráfico de influencias lo demostrará.”</p>
<p class="">Algunas de estas historias ya eran conocidas. En muchas, Zapatero aparece retratado no como mediador neutral sino como emisario que trabajaba para el dictador. Las investigaciones de la Audiencia Nacional, a cargo del juez José Luis Calama, les dan nueva actualidad al iluminar desde adentro la cercanía del expresidente con los operadores de la dictadura. Hoy, algunos de esos operadores son las figuras más poderosas de Venezuela.</p>
<p class="">De todo el<a title="https://elpais.com/espana/2026-05-30/radiografia-de-una-imputacion-indicios-y-vacios-en-el-sumario-de-zapatero.html" href="https://elpais.com/espana/2026-05-30/radiografia-de-una-imputacion-indicios-y-vacios-en-el-sumario-de-zapatero.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm=""> <i>affaire</i> Zapatero</a>, queda un cuento con moraleja. Cuando la oposición se siente de nuevo a negociar, deberá saber para quién realmente trabajan el resto de los actores involucrados. Esto cobra una relevancia crítica ante el reciente compromiso de la oposición de lograr un gran acuerdo nacional para negociar una transición democrática con el Gobierno chavista. Zapatero respondió esa pregunta con sus actos durante una década. Donald Trump ocupa hoy un lugar funcionalmente comparable al de Zapatero, aunque con una influencia directa y un peso mucho mayor. También jugará a ser mediador: su disposición a presionar por una transición real dependerá siempre de lo que esa transición le cueste o le aporte. Y hasta ahora Delcy Rodríguez le aporta mucho más de lo que le cuesta. Sería ingenuo pensar otra cosa. Lo demuestran el levantamiento de sanciones personales y las presiones que ha ejercido la Casa Blanca para protegerla de las investigaciones de la DEA. Si la oposición confía en él a ciegas y no desarrolla una estrategia independiente de Washington, habrá cambiado de mediador. No de trampa.</p>
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		<title>¿Qué hace Gandalf en la encíclica de León XIV sobre la inteligencia artificial? &#8211; Guillermo Altares</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Jun 2026 02:40:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
		<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El Papa hizo referencia al mago de ‘El señor de los anillos’, una obra que en realidad describe los horrores y los cambios del siglo XX Publicado en: El País Por: Guillermo Altares El señor de los anillos transcurre en la Tierra Media, un lugar, en principio, imaginario, habitado por diferentes razas —humanos, hobbits, magos, elfos, orcos, enanos, criaturas [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center;">El Papa hizo referencia al mago de ‘El señor de los anillos’, una obra que en realidad describe los horrores y los cambios del siglo XX</h2>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://elpais.com/internacional/2026-05-28/que-hace-gandalf-en-la-enciclica-de-leon-xiv-sobre-la-inteligencia-artificial.html">El País</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a class="a_md_a_n" title="Ver todas las noticias de Guillermo Altares" href="https://elpais.com/autor/guillermo-altares/#?rel=author_top">Guillermo Altares</a></p>
<p class=""><i>El señor de los anillos</i> transcurre en la <a title="https://elpais.com/cultura/2012/09/28/actualidad/1348858173_995286.html" href="https://elpais.com/cultura/2012/09/28/actualidad/1348858173_995286.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-link-track-dtm="">Tierra Media</a>, un lugar, en principio, imaginario, habitado por <a title="https://elpais.com/cultura/2012/10/05/actualidad/1349461255_895184.html" href="https://elpais.com/cultura/2012/10/05/actualidad/1349461255_895184.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-link-track-dtm="">diferentes razas</a> —humanos, hobbits, magos, elfos, orcos, enanos, criaturas extrañas como Gollum— que se enfrentan o colaboran entre ellas, bajo la constante amenaza de un poder siniestro que todo lo observa, <a title="https://elpais.com/television/2024-08-25/el-mal-se-eleva-en-la-tierra-media-en-la-segunda-temporada-de-el-senor-de-los-anillos.html" href="https://elpais.com/television/2024-08-25/el-mal-se-eleva-en-la-tierra-media-en-la-segunda-temporada-de-el-senor-de-los-anillos.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-link-track-dtm="">Sauron</a>. Pero aquel lugar es, en el fondo, totalmente real. Es el trasunto del mundo que el escritor británico <a title="https://elpais.com/diario/2002/06/22/babelia/1024702768_850215.html" href="https://elpais.com/diario/2002/06/22/babelia/1024702768_850215.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-link-track-dtm="">J.R.R. Tolkien</a> (1892-1972) conoció: el siglo XX, con todas sus brutalidades, sus avances y transformaciones a veces tan rápidas y radicales que sus habitantes apenas podían entenderlas, por no hablar de digerirlas.</p>
<p class="">Mordor, la guarida desde la que el mal absoluto trata de controlar la Tierra, está inspirada por el nazismo, pero también por la propia experiencia de su autor, que sobrevivió de milagro a las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Se alistó recién licenciado en Oxford y participó en la <a title="https://elpais.com/elpais/2014/02/24/eps/1393258867_532258.html" href="https://elpais.com/elpais/2014/02/24/eps/1393258867_532258.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-link-track-dtm="">batalla del Somme</a>, el mayor desastre militar del Reino Unido. El 1 de julio de 1916, en uno de los grandes —y más estúpidos e innecesarios— errores bélicos de la historia, oficiales británicos mandaron a decenas de miles de soldados contra las ametralladoras alemanas en una ofensiva absurda: 20.000 muchachos murieron y 40.000 resultaron heridos en apenas unas horas.</p>
<figure class="a_m a_m-h "><span class="_db a_m_w _pr lb_btn"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="_re lazyload a_m-h" src="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/236QVRE3FFADFFYOBCCHO6E2YA.jpg?auth=4b6488b57fa41ad2219586536fd44204df498f8082a31f4349c6217a02d73bb5&amp;width=414" sizes="(min-width:1199px) 760px,(min-width:1001px) calc((100vw - 44px-11*31px)/12*8+217), (min-width:767px) 767px, 100vw" srcset="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/236QVRE3FFADFFYOBCCHO6E2YA.jpg?auth=4b6488b57fa41ad2219586536fd44204df498f8082a31f4349c6217a02d73bb5&amp;width=414 414w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/236QVRE3FFADFFYOBCCHO6E2YA.jpg?auth=4b6488b57fa41ad2219586536fd44204df498f8082a31f4349c6217a02d73bb5&amp;width=828 640w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/236QVRE3FFADFFYOBCCHO6E2YA.jpg?auth=4b6488b57fa41ad2219586536fd44204df498f8082a31f4349c6217a02d73bb5&amp;width=980 1000w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/236QVRE3FFADFFYOBCCHO6E2YA.jpg?auth=4b6488b57fa41ad2219586536fd44204df498f8082a31f4349c6217a02d73bb5&amp;width=1960 1960w" alt="Papa León XIV" width="414" height="233" /></span><figcaption class="a_m_p" aria-hidden="true">Leon XIV en El Vaticano en febrero.<span class="a_m_m">Vatican Media/LaPresse</span></figcaption></figure>
<p class="">Tolkien es una de las referencias culturales que el papa León XIV ha introducido en su primera encíclica, titulada <a title="https://elpais.com/sociedad/2026-05-25/el-papa-leon-xiv-lanza-con-su-primera-enciclica-una-llamada-de-alarma-contra-el-tecnofascismo-quien-controla-la-ia-impondra-su-vision-moral.html" href="https://elpais.com/sociedad/2026-05-25/el-papa-leon-xiv-lanza-con-su-primera-enciclica-una-llamada-de-alarma-contra-el-tecnofascismo-quien-controla-la-ia-impondra-su-vision-moral.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-link-track-dtm=""><i>Magnifica humanitas</i></a>, y publicada el lunes. La <a title="https://elpais.com/cultura/2024-05-05/la-novena-sinfonia-de-beethoven-celebra-200-anos-a-ritmo-de-gaitas-y-muineira.html" href="https://elpais.com/cultura/2024-05-05/la-novena-sinfonia-de-beethoven-celebra-200-anos-a-ritmo-de-gaitas-y-muineira.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm=""><i>Novena sinfonía</i></a> de Beethoven, como símbolo de la unidad europea; la historia de <a title="https://elpais.com/internacional/2026-05-26/los-ecos-de-la-ocupacion-nazi-aun-resuenan-en-chequia.html" href="https://elpais.com/internacional/2026-05-26/los-ecos-de-la-ocupacion-nazi-aun-resuenan-en-chequia.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-link-track-dtm="">Oskar Schindler</a>, el alemán que salvó a cientos de judíos durante el Holocausto; la filósofa <a title="https://elpais.com/babelia/2025-10-03/el-fin-del-mundo-comun-contra-la-tirania-de-la-verdad.html" href="https://elpais.com/babelia/2025-10-03/el-fin-del-mundo-comun-contra-la-tirania-de-la-verdad.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-link-track-dtm="">Hannah Arendt</a>, historiadora del autoritarismo; o el <a title="https://elpais.com/cultura/2022-01-08/la-inquietante-pregunta-que-guarda-el-guernica.html" href="https://elpais.com/cultura/2022-01-08/la-inquietante-pregunta-que-guarda-el-guernica.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-link-track-dtm=""><i>Guernica</i></a> de Pablo Picasso fueron otras citas que el Pontífice introdujo en un texto en el que advertía sobre el peligro que la inteligencia artificial puede representar para la humanidad si crece de manera descontrolada y queda en manos de una élite, fuera de todo escrutinio democrático.</p>
<p class="">La encíclica hacía referencia a otro texto, <i>Rerum novarum</i> (De las cosas nuevas), que el papa León XIII escribió un siglo antes, cuando Occidente estaba sufriendo una transformación radical, similar a la que podemos estar viviendo ahora. El Pontífice denunció entonces la deshumanización de la revolución industrial y el auge del comunismo como León XIV advertía sobre los peligros de la tecnología actual: “Ningún sistema de cálculo, por sofisticado que sea, genera un corazón que se entrega, ni una conciencia capaz de discernir el bien”.</p>
<p class="">Tolkien pasó por la enorme transformación que intuyó León XIII: pertenece a aquella generación que pudo ir en coche de caballos al colegio y en un vehículo de motor a la universidad. Vivió el nacimiento de la aviación, del cine, de la radio, más tarde de la televisión; pero también sufrió en sus propias carnes el poder destructivo de la guerra moderna. En la <a title="https://elpais.com/cultura/2016/07/01/actualidad/1467386615_932026.html" href="https://elpais.com/cultura/2016/07/01/actualidad/1467386615_932026.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-link-track-dtm="">batalla del Somme</a>, por ejemplo, se utilizaron carros de combate por primera vez.</p>
<p class="">Tolkien, uno de los diez autores más leídos de la historia, ha tenido muchísimas interpretaciones y ha sido utilizado por todo tipo de corrientes ideológicas. Lo grave es que seguramente todas tengan razón de alguna manera. La primera ministra ultraderechista italiana, <a title="https://elpais.com/internacional/2026-05-25/las-elecciones-municipales-en-italia-dan-un-respiro-al-gobierno-de-meloni.html" href="https://elpais.com/internacional/2026-05-25/las-elecciones-municipales-en-italia-dan-un-respiro-al-gobierno-de-meloni.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-link-track-dtm="">Giorgia Meloni</a>, es una fanática de la saga y el mayor logro cultural de su mandato ha sido una <a title="https://elpais.com/cultura/2023-11-16/meloni-se-regala-una-muestra-sobre-tolkien-el-referente-de-la-derecha-radical-romana.html" href="https://elpais.com/cultura/2023-11-16/meloni-se-regala-una-muestra-sobre-tolkien-el-referente-de-la-derecha-radical-romana.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-link-track-dtm="">tristona exposición sobre <i>El señor de los anillos</i></a>. Tolkien era, efectivamente, profundamente conservador: creía que una élite tenía que mandar sobre los demás y añoraba un mundo de antaño en el que los valores de la rancia pequeña nobleza rural británica —la <i>gentry</i>— dominaban la sociedad. Asimismo, fue reivindicado por los <i>hippies</i> y los primeros ecologistas. También es correcto: sus libros denuncian la destrucción de la naturaleza por una industria que arrasa con todo.</p>
<figure class="a_m a_m-h "><span class="_db a_m_w _pr lb_btn"><img decoding="async" class="_re lazyload a_m-h" src="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/ZMDJA6BWANDO3L2XZUT55JQNIQ.jpg?auth=eb3d6dc4e7177c8cb5fc34cbcdc2053d3339ea60c2a6cd4e4900c28954eda52e&amp;width=414" sizes="(min-width:1199px) 760px,(min-width:1001px) calc((100vw - 44px-11*31px)/12*8+217), (min-width:767px) 767px, 100vw" srcset="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/ZMDJA6BWANDO3L2XZUT55JQNIQ.jpg?auth=eb3d6dc4e7177c8cb5fc34cbcdc2053d3339ea60c2a6cd4e4900c28954eda52e&amp;width=414 414w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/ZMDJA6BWANDO3L2XZUT55JQNIQ.jpg?auth=eb3d6dc4e7177c8cb5fc34cbcdc2053d3339ea60c2a6cd4e4900c28954eda52e&amp;width=828 640w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/ZMDJA6BWANDO3L2XZUT55JQNIQ.jpg?auth=eb3d6dc4e7177c8cb5fc34cbcdc2053d3339ea60c2a6cd4e4900c28954eda52e&amp;width=980 1000w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/ZMDJA6BWANDO3L2XZUT55JQNIQ.jpg?auth=eb3d6dc4e7177c8cb5fc34cbcdc2053d3339ea60c2a6cd4e4900c28954eda52e&amp;width=1960 1960w" alt="J R R Tolkien" width="414" height="279" /></span><figcaption class="a_m_p" aria-hidden="true">J. R. R. Tolkien en Oxford en 1955.<span class="a_m_m">Haywood Magee (Getty Images)</span></figcaption></figure>
<p class="">El peligro que representaban los grandes totalitarismos (comenzó a escribir su libro en 1937), la idea de que personas muy distintas deben colaborar para enfrentarse al mal, la reivindicación de la convivencia entre diferentes pueblos, la solidaridad… Todo eso está en Tolkien, como también la defensa de los valores cristianos. Tolkien era un católico practicante en un entorno hostil anglicano —su credo no fue legalizado en las islas hasta 1829—. La idea de que un ser insignificante, que viene de un rincón perdido, puede ser el elegido y salvar a la humanidad con su sacrificio está en el corazón de una trilogía que las nuevas generaciones han descubierto gracias a las películas de <a title="https://elpais.com/cultura/cine/2026-05-13/peter-jackson-ya-estoy-escribiendo-la-nueva-pelicula-de-tintin.html" href="https://elpais.com/cultura/cine/2026-05-13/peter-jackson-ya-estoy-escribiendo-la-nueva-pelicula-de-tintin.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-link-track-dtm="">Peter Jackson</a>, estrenadas hace 25 años.</p>
<p class="">Pero es especialmente reveladora la cita y el personaje que León XIV eligió para su encíclica: la frase más famosa de Gandalf, el mago blanco que ayuda a Frodo en su camino para destruir el anillo, que sirve de unión entre los pueblos de la Tierra Media. “No nos atañe a nosotros dominar todas las mareas del mundo, sino hacer lo que está en nuestras manos por el bien de los días que nos ha tocado vivir”. En la película de <a title="https://elpais.com/cultura/cine/2026-05-13/peter-jackson-ya-estoy-escribiendo-la-nueva-pelicula-de-tintin.html" href="https://elpais.com/cultura/cine/2026-05-13/peter-jackson-ya-estoy-escribiendo-la-nueva-pelicula-de-tintin.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">Peter Jackson</a> se expresa así: “No podemos elegir los tiempos que nos toca vivir. Lo único que podemos hacer es decidir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado”.</p>
<p class="">Es una escena en la que habla de la compasión hacia el otro, pero también una llamada a no resignarse, a no dejar caer los brazos ante fuerzas que parecen demasiado poderosas, pero que pueden ser derrotadas. Los tiempos son los que son, pero precisamente por eso no debemos resignarnos cuando la amenaza de Mordor es más intensa que nunca desde los años veinte del siglo pasado. Otra frase legendaria de Gandalf es: “Un mago nunca llega pronto ni tarde. Llega exactamente cuando se lo propone”. Ojalá esta encíclica contra los poderes absolutos y a favor de la solidaridad y la humanidad haya llegado cuando tiene que llegar.</p>
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		<title>León XIV escoge bando frente a la IA: el del ser humano &#8211; Beatriz Becerra</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 May 2026 12:34:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Publicado en: El Español Por: Beatriz Becerra Con la presentación en Roma de su encíclica Magnifica Humanitas, el Papa León XIV acaba de formular la pregunta más incómoda de la era algorítmica: qué queda del juicio, la conciencia y la responsabilidad, qué queda de la grandeza del ser humano cuando la máquina aprende a imitarlo, [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/leon-xiv-escoge-bando-frente-a-la-ia-el-del-ser-humano-beatriz-becerra/">León XIV escoge bando frente a la IA: el del ser humano &#8211; Beatriz Becerra</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://www.elespanol.com/opinion/columnas/20260526/leon-xiv-escoge-bando-frente-ia-humano/1003744259010_12.html">El Español</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> Beatriz Becerra</p>
<p>Con la presentación en Roma de su encíclica Magnifica Humanitas, el Papa León XIV acaba de formular la pregunta más incómoda de la era algorítmica: qué queda del juicio, la conciencia y la responsabilidad, qué queda de la grandeza del ser humano cuando la máquina aprende a imitarlo, a predecirlo y a decidir en su nombre.</p>
<p>Y lo ha hecho en persona, con el cofundador de Anthropic en el estrado y sin pedir permiso a nadie.</p>
<p>El Papa la firmó el 15 de mayo, coincidiendo con el 135º aniversario de la Rerum Novarum de León XIII en 1891, que comprendió entonces que la transformación tecnológica industrial era, ante todo, una cuestión moral y política.</p>
<p>León XIV eligió su nombre papal inspirándose precisamente en ese Papa porque así como Rerum Novarum intentó humanizar la industrialización, Magnifica Humanitas intenta humanizar la automatización cognitiva.</p>
<p>Ese mismo día, una facción del movimiento MAGA impulsó una carta apoyando la supervisión federal de los sistemas de IA antes de su despliegue masivo. La firmaron, entre otros, Steve Bannon y algunas figuras del nacional-populismo evangélico. El diagnóstico superficial podría parecer próximo al de Magnifica Humanitas, que la IA concentra demasiado poder en demasiado pocas manos.</p>
<p>Pero nada más lejos de la realidad.</p>
<p>Bannon no habla de la dignidad de las personas: habla de soberanía política, de control estatal, de una disputa de poder entre el Estado nacional y las élites corporativas. Su preocupación es quién manda, no quién sufre.</p>
<p>León XIV construye su argumento sobre una pregunta radicalmente diferente y, en un gesto sin precedentes en la historia del papado, pide perdón por el retraso con el que la Iglesia condenó el flagelo de la esclavitud, y traza una línea directa hacia las nuevas formas de esclavitud que genera la IA: los «cuerpos marcados, mutilados, consumidos» de quienes trabajan en la extracción de tierras raras necesarias para la tecnología.</p>
<p>Uno habla de soberanía. El otro habla de custodia y de deuda moral no saldada. La distancia entre ambos es la distancia entre dos concepciones del mundo que, hoy, compiten por definir el futuro de la gobernanza tecnológica global.</p>
<p>Hay otra diferencia esencial. Esta vez la Iglesia no llega tarde, porque León XIV es matemático y sabe que un modelo de lenguaje no es una calculadora sofisticada, sino una estructura que organiza el conocimiento y distribuye o concentra el acceso a la información. Y, con ello, moldea lo que una sociedad considera verdadero, razonable o posible. Sabe que la IA ya no es tecnología en el sentido instrumental del término, sino arquitectura de poder.</p>
<p>Y el documento que acabamos de conocer lo dice con una precisión que pocas instituciones occidentales han alcanzado.</p>
<p>El primer pontífice nacido en Estados Unidos publica una encíclica que deplora los conflictos bélicos, la carrera armamentística, las crecientes desigualdades y la concentración de poder en pocas manos. El diagnóstico apunta con una precisión que no necesita nombres.</p>
<p>León XIV, el papa misionero, no separa moral y geopolítica. En eso está construyendo precisamente su peso como actor internacional, y en eso se distingue de cualquier voz institucional que Occidente haya producido en los últimos años.</p>
<p>El núcleo más disruptivo del documento tiene que ver con la doctrina de la guerra justa, sostenida durante siglos, y que León XIV cancela precisamente porque la automatización ha disuelto su condición de posibilidad: la responsabilidad personal.</p>
<p>La tecnología «no libera al conflicto de su intrínseca inhumanidad, sólo puede hacerlo más rápido e impersonal, rebajando el umbral del recurso a la violencia y transformando la defensa en previsión operativa, con las víctimas reducidas a datos».</p>
<p>Si es un algoritmo quien selecciona el objetivo y calibra la proporcionalidad, no hay sujeto moral que sostenga la decisión.</p>
<p>Esto no incomodará únicamente a Washington. Interpela a todos los gobiernos europeos que llevan meses aumentando presupuestos de defensa e integrando IA en sus arsenales con la coartada de la necesidad estratégica.</p>
<p>Lo que hace al Vaticano de León XIV un actor geopolítico singular en este momento es que ha comprendido, antes que la mayoría de las democracias liberales, que la disputa tecnológica no es una cuestión de mercado ni de regulación técnica, sino una cuestión civilizatoria.</p>
<p>Dos modelos se enfrentan sin que nadie los haya declarado formalmente rivales: uno que instrumentaliza la IA como palanca de hegemonía, vigilancia y concentración de poder; y otro que intenta inscribir la dignidad humana como límite infranqueable al avance algorítmico.</p>
<p>León XIV ha elegido su bando con una nitidez que muchos gobiernos europeos todavía no han alcanzado, ocupando un espacio de liderazgo moral que Occidente institucional lleva años dejando vacío.</p>
<p>Magnifica Humanitas llega en vísperas de la visita de León XIV a una España agotada y harta de indignidad, que estará precedida por la sorpresiva audiencia que Pedro Sánchez mantendrá con el Papa este 27 de mayo en el Vaticano.</p>
<p>Oficialmente, el presidente va a Roma exhausto, cargando con la Cruz y el Valle de los Caídos, y buscando una aceptación explícita que le permita intervenir en la basílica conforme a su languideciente proyecto de resignificación.</p>
<p>Es posible que busque también algún tipo de perdón que, en cualquier caso, le será imposible encontrar a quien, da igual la magnitud del daño, no se arrepiente de nada.</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/leon-xiv-escoge-bando-frente-a-la-ia-el-del-ser-humano-beatriz-becerra/">León XIV escoge bando frente a la IA: el del ser humano &#8211; Beatriz Becerra</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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		<title>Instrucciones para cambiar el mundo &#8211; Javier Cercas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 May 2026 14:44:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Todo se repite en la historia, la política y la moral, a diario se modifican las formas, pero el fondo es siempre el mismo Publicado en: El País Por: Javier Cercas Los periódicos nos engañan, la actualidad miente: cada día, a todas horas, por todas partes parecen ocurrir cosas originales e inesperadas, hechos nunca vistos, [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">Todo se repite en la historia, la política y la moral, a diario se modifican las formas, pero el fondo es siempre el mismo</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://elpais.com/eps/2026-05-23/instrucciones-para-cambiar-el-mundo.html">El País</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a class="a_md_a_n" title="Ver todas las noticias de Javier Cercas" href="https://elpais.com/autor/javier-cercas/#?rel=author_top">Javier Cercas</a></p>
<p class="">Los periódicos nos engañan, la actualidad miente: cada día, a todas horas, por todas partes parecen ocurrir cosas originales e inesperadas, hechos nunca vistos, acontecimientos insólitos. Tenemos la impresión de que <a title="https://elpais.com/tecnologia/2015/06/03/actualidad/1433363740_774559.html" href="https://elpais.com/tecnologia/2015/06/03/actualidad/1433363740_774559.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-link-track-dtm="">el presente vive en ebullición y el mundo es un lugar en cambio constante</a>, que a todas horas se reinventa a sí mismo, donde la realidad es siempre inédita. Por supuesto, es un espejismo: quien ha vivido un día los ha vivido todos. Que yo sepa, nadie lo entendió mejor que Marco Aurelio, emperador de Roma y uno de los hombres más sabios que en el mundo han sido. “El que ha visto lo presente, lo ha visto todo”, escribió a mediados del segundo siglo de nuestra era: “lo que hubo en el pasado indefinido y lo que habrá en el futuro interminable, pues todo tiene el mismo origen”.</p>
<p class="">Los antiguos imaginaban el tiempo como un círculo, en el que todo reaparece y cíclicamente se repite; nosotros, marcados por la muerte y resurrección de Cristo, que constituyen hechos irreversibles, lo entendemos como una flecha lanzada por un arco. “Vivir es ver volver”, escribió Azorín recordando a Nietzsche, <a title="https://elpais.com/diario/2009/08/08/revistaverano/1249682402_850215.html" href="https://elpais.com/diario/2009/08/08/revistaverano/1249682402_850215.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-link-track-dtm="">quien rescató la concepción del tiempo de la Grecia antigua (Eterno Retorno, la llamó)</a>. Todo ha ocurrido ya muchas veces, pero olvidamos con facilidad, y de ahí que todo nos parezca novísimo, inaudito; además, leemos poco y mal, así que repetimos una y otra vez los mismos errores. Los periódicos nos engañan, la realidad es una tramoya: no es la primera ocasión en que Rusia invade Ucrania, la guerra de Irán ha estallado muchas veces y el mundo ha caído muchas veces en manos de un ególatra desquiciado y rodeado de una banda de aduladores, maleantes y arribistas. Es verdad que, contra lo que parece, o contra lo que puede sentir quien vive el presente sin el pasado, el mundo de hoy no es peor que el de ayer; al revés: es un hecho que hoy se libran menos guerras que nunca y que existe menos violencia, menos pobreza, menos analfabetismo o menos mortandad infantil que nunca. Pero también es verdad que los seres humanos somos más o menos como siempre hemos sido: <a title="https://elpais.com/mamas-papas/expertos/2024-06-23/luis-castellanos-filosofo-el-gran-reto-de-la-humanidad-es-criar-a-nuestros-hijos-en-la-bondad.html" href="https://elpais.com/mamas-papas/expertos/2024-06-23/luis-castellanos-filosofo-el-gran-reto-de-la-humanidad-es-criar-a-nuestros-hijos-en-la-bondad.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-link-track-dtm="">jamás han abundado entre nosotros la bondad</a> ni la rectitud ni el altruismo ni el coraje ni la inteligencia; en cambio, convivimos a diario con la maldad, la mentira, la cobardía, la envidia, el odio, la estupidez. Para ser consciente de ello no es preciso ser pesimista: basta con una cierta dosis de realismo. Quienes estamos biológicamente incapacitados para adquirirla sobrevivimos como podemos, inoculándonos a diario los antídotos que suministran los sabios, contravenenos idénticos porque el problema siempre ha sido idéntico e idéntica la forma de solucionarlo, o de intentar protegerse de él. Marco Aurelio urge a refugiarse en el “soberano interior” (el “dios interior”, lo llama también), un reducto íntimo, invulnerable al mal y los vaivenes de la fortuna, al que uno siempre puede retirarse y vivir libre de inquietud y de tormento, alejado del ruido hueco que nos rodea; pero, si bien se mira, ese fortín feliz, recóndito y blindado del emperador pagano no es muy distinto del Dios católico de <a title="https://elpais.com/elpais/2015/04/01/mujeres/1427860860_142786.html" href="https://elpais.com/elpais/2015/04/01/mujeres/1427860860_142786.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-link-track-dtm="">Teresa de Ávila, al menos tal y como aparece en un poema justamente memorable</a> que es también una oración para desamparados: “Nada te turbe, / nada te espante, / todo se pasa, / Dios no se muda; / la paciencia / todo lo alcanza; / quien a Dios tiene / nada le falta: / solo Dios / basta”. Es muy improbable que la santa castellana leyera al estadista romano, pero su soberano exterior se asemeja al soberano interior de aquél como una gota de agua a otra.</p>
<p class="">Vivir es ver volver, todo se repite en la historia, la política y la moral, a diario se modifican las formas, pero el fondo es siempre el mismo, los seres humanos somos lo que somos y, ya que es muy difícil cambiar el mundo —­no podemos impedir las invasiones ni terminar con las guerras ni mandar al cubo de la basura a los gobernantes tarados—, al menos cambiemos nosotros, que es la única forma que tenemos de cambiar el mundo. No sé cómo dijo esto santa Teresa; Marco Aurelio lo dice así: “Es ri­dícu­lo no protegerse de la propia maldad, lo que es posible, y hacerlo de la de los demás, lo que es imposible”.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Zapatero, Alex Saab y los 53 millones de Plus Ultra &#8211; Beatriz Becerra</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 20 May 2026 23:14:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Pedro Sánchez ha pedido a su PSOE que defienda «el buen nombre de un compañero, el presidente Zapatero, que tanto bien hizo y hace a favor de la causa socialista». Como si no fuera él quien firmó los 53 millones inexplicables de Plus Ultra. Publicado en: El Español Por: Beatriz Becerra Venezuela ha funcionado durante [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 class="article-header__subheading" style="text-align: center;">Pedro Sánchez ha pedido a su PSOE que defienda «el buen nombre de un compañero, el presidente Zapatero, que tanto bien hizo y hace a favor de la causa socialista». Como si no fuera él quien firmó los 53 millones inexplicables de Plus Ultra.</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> El Español</p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> Beatriz Becerra</p>
<p>Venezuela ha funcionado durante más de dos décadas como plataforma de corrupción transnacional. El dinero aprendió a circular a través de aerolíneas, de empresas opacas radicadas en jurisdicciones amigables, de contratos con intermediarios de apariencia legítima y de consultorías que facturaban servicios de difícil verificación.</p>
<p>Esa circulación requería algo que no se puede comprar soloncin dinero: legitimidad política en los países de destino. Personas con nombre y apellidos reconocibles, con acceso a instituciones, con capacidad de influir en decisiones.</p>
<p>Lo que los analistas de inteligencia financiera llaman, con frialdad técnica, «captura de élites».</p>
<p>Durante muchos años, hemos conocido al José Luis Rodríguez Zapatero expresidente de España que dio en autodenominarse «mediador» para explicar su presencia constante en Caracas sin tener que dar demasiadas explicaciones. Era una calificación cómoda, casi noble. Mediaba entre el chavismo y la oposición, entre Venezuela y Europa. Mediaba, en definitiva, entre un régimen que saqueaba a su pueblo y un mundo occidental que prefería no verlo.</p>
<p>Al citar a Zapatero como investigado por liderar una red de blanqueo, tráfico de influencias y organización criminal, la Audiencia Nacional está planteando que esa mediación podía tener un precio. Y que ese precio se habría cobrado en el mismo dinero con el que el chavismo financiaba su propia supervivencia: el dinero de PDVSA, el dinero de los programas de alimentos, y los 53 millones que el Gobierno de Pedro Sánchez entregó a la aerolínea venezolana Plus Ultra en marzo de 2021.</p>
<p>Lo que Zapatero ha articulado durante dos décadas como diplomacia progresista, primero desde dentro y luego desde fuera de La Moncloa, tuvo, desde el origen, hechuras de intercambio lucrativo.</p>
<p>Porque Zapatero no llegó a Venezuela de la mano de Maduro, que fue apenas heredero incidental, sino de la de Hugo Chávez, con quien desde el primer momento mantuvo una estrecha vinculación económica como presidente en ejercicio del Gobierno de España.</p>
<p>De entonces son los contratos, con intermediarios y comisiones, para las ocho patrulleras que iba a construir Navantia por 157 millones negociados en secreto en Caracas en 2005; el macroproyecto de central termoeléctrica adjudicado a Duro-Felguera en 2009 por 1.500 millones; el contrato de rehabilitación del metro de Caracas por 1.850 millones con Constructora Hispánica en el consorcio…</p>
<p>Por no hablar del petróleo venezolano a precios por debajo del mercado, y el papel del embajador Raúl Morodo, articulador junto a los cancilleres Moratinos y Maduro de aquellos acuerdos, que fue detenido años después por cobrar cuatro millones de PDVSA camuflados como asesorías ficticias.</p>
<p>Para entender por qué ese círculo se cierra ahora, hay que introducir un segundo nombre: Alex Saab. Empresario (ahora sabemos que colombiano) y operador financiero esencial del régimen de Maduro, ha sido señalado por numerosas investigaciones internacionales como pieza clave en las redes de corrupción, evasión de sanciones y lavado de activos vinculadas al chavismo.</p>
<p>Detenido en Cabo Verde en 2020 y extraditado a Estados Unidos, el régimen lo reclamó con una vehemencia reveladora, y regresó a Venezuela como un héroe de la patria. Maduro lo nombró ministro de Industrias y Producción Nacional.</p>
<p>La semana pasada, sin embargo, el tablero volvió a girar, y Saab fue deportado nuevamente a Estados Unidos, escoltado por agentes de la DEA, en una entrega facilitada por la propia dictadora interina, Delcy Rodríguez. La misma que durante años protegió a Saab con uñas y dientes.</p>
<p>Sin embargo, cuando las circunstancias lo han requerido, no ha dudado en entregarlo.</p>
<p>Las lealtades del chavismo duran exactamente lo que dura la utilidad del instrumento, lo cual obliga a formular una pregunta incómoda: si Delcy ha sido capaz de entregar a Saab, el hombre que conocía todos sus secretos financieros, ¿qué le impedirá, llegado el momento, hacer lo mismo con Zapatero, quien fue durante años su interlocutor privilegiado en Europa, «su príncipe»?</p>
<p>Saab importa por lo que lleva consigo: el conocimiento detallado de la arquitectura financiera internacional del chavismo. Saab conoce los nombres, las cuentas, las rutas del dinero, las sociedades pantalla, los testaferros, los operadores políticos en distintos países y los acuerdos.</p>
<p>Y la justicia americana, a diferencia de tantas cancillerías europeas que miraron hacia otro lado, no tiene ningún incentivo para mantenerlos en silencio. En ese contexto es donde el caso Plus Ultra adquiere una dimensión que trasciende el escándalo doméstico.</p>
<p>El Departamento del Tesoro de Estados Unidos, a través del FinCEN, identifica en un documento oficial una transferencia de Plus Ultra dentro de una red financiera vinculada a la corrupción venezolana y a Saab. Al constatar que la cuenta receptora de los fondos de la aerolínea era la misma que pagaba a los facilitadores de Saab, la inteligencia estadounidense desmantela cualquier defensa basada en el desconocimiento.</p>
<p>Plus Ultra queda catalogada como una herramienta de la ingeniería financiera diseñada para sostener a la dictadura venezolana y a sus aliados extranjeros.</p>
<p>El próximo 24 de junio, cuando le sean leídos formalmente los cargos, Saab podría añadir capítulos que hoy desconocemos.</p>
<p>Zapatero y Saab nunca necesitaron sentarse a la misma mesa. La arquitectura del entramado estaba concebida precisamente para que eso no fuera necesario. Entre ambos mediaban aerolíneas, consultoras, testaferros, cuentas suizas y contratos de iguala.</p>
<p>Esa distancia calculada no es una prueba de inocencia, sino más bien evidencia elocuente de la sofisticación y la extensión del sistema.</p>
<p>Pedro Sánchez ha pedido a su PSOE que defienda «el buen nombre de un compañero, el presidente Zapatero, que tanto bien hizo y hace a favor de la causa socialista». Como si eso fuera real. Como si no fuera él quien firmó esos 53 millones inexplicables.</p>
<p>Estamos ante la evidencia de cómo un régimen autoritario extranjero logró proyectar influencia política, económica y reputacional dentro de una democracia europea, utilizando intermediarios, redes empresariales, dinero opaco y legitimadores políticos de primera fila. Podrido de dinero y disfrazado de mediación de altas miras, el sistema funcionó durante demasiados años.</p>
<p>Pero España asiste también al caso de corrupción más grave en términos políticos de toda nuestra democracia.</p>
<p>Sólo la imputación de un presidente en activo podría superarlo.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Lo que más duele no es el desarraigo &#8211; Karina Sainz Borgo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 20 May 2026 01:49:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Karina Sainz Borgo ha sido distinguida con el premio Mariano de Cavia por su artículo &#8216;Lo que más duele no es el desarraigo&#8217;, publicado en ABC el 16 de noviembre de 2025, con un arranque demoledor: «Papá murió un 28 de marzo. No había cumplido los 87 y pesaba 50 kilos. Tenía la cara aspirada [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/lo-que-mas-duele-no-es-el-desarraigo-karina-sainz-borgo/">Lo que más duele no es el desarraigo &#8211; Karina Sainz Borgo</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">Karina Sainz Borgo ha sido distinguida con el premio Mariano de Cavia por su artículo &#8216;Lo que más duele no es el desarraigo&#8217;, publicado en ABC el 16 de noviembre de 2025, con un arranque demoledor: «Papá murió un 28 de marzo. No había cumplido los 87 y pesaba 50 kilos. Tenía la cara aspirada por la muerte. El gesto se le había disuelto en una mueca durmiente, casi exhausta. Lo que más duele de todo esto es el desarraigo, dijo mi tío cuando cerraron el ataúd. Yo no supe qué contestar».</h3>
<h3 style="text-align: center;">El jurado ha destacado cómo partiendo de la evocación de la vida de su padre, la autora aborda temas de actualidad como la inmigración y el desarraigo, para acabar con una reflexión personal sobre nuestro lugar en el mundo.</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://www.abc.es/opinion/karina-sainz-borgo-duele-desarraigo-20251116191240-nt.html">ABC</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a title="Karina Sainz Borgo" href="https://www.abc.es/autor/karina-sainz-borgo-4539/" data-mrf-link="https://www.abc.es/autor/karina-sainz-borgo-4539/">Karina Sainz Borgo</a></p>
<h2 class="v-a-s-t" style="text-align: center;">Es llegar a entenderlo</h2>
<p>Papá murió un 28 de marzo. No había cumplido los 87 y pesaba 50 kilos. Tenía la cara aspirada por la muerte. El gesto se le había disuelto en una mueca durmiente, casi exhausta. «Lo que más duele de todo esto es el desarraigo», dijo mi tío cuando cerraron el ataúd. Yo no supe qué contestar. No tuve palabras a la altura de sus certezas. «Lo que más duele de todo esto es el desarraigo». El hermano de mi padre nació en Francia, se crio en Venezuela y desde hace más de quince años vive en Estados Unidos. Sus padres -mis abuelos- y su hermano mayor -mi papá- cruzaron andando la frontera entre España y Francia y se radicaron en Pessac.</p>
<p>De aquellos años, mi padre -el Gran Capitán- recordaba varias cosas, hipérboles que él adornaba y tergiversaba a gusto y con un talento impresionante para convertir cualquier control de pasaportes en una pieza de Borís Pasternak. Hubo sin embargo una anécdota que tardé años en conocer.</p>
<p>Estaba él ya muy mayor, aquí en España, emigrado de vuelta, cuando supe de la advertencia que le hacía mi abuela siendo él aún muy pequeño. «No toques la lumbre», le decía antes de que ella y su marido cerraran la puerta del habitáculo donde hacían vida como exilados políticos. Mi padre se quedaba solo todo el día hasta que ellos regresaran de trabajar -de lo que fuera, de lo que encontraran, de lo que hubiese: eran inmigran-tes, apestados, perdedores de la guerra, o todo eso junto-. Mi papá tendría quizá tres años, o cuatro. No lo sé. Yo también tergiverso mis recuerdos. Eso es también otro signo de desarraigo, su-pongo. Es más lo que duele que la capacidad para recordarlo. Quizá por eso él jamás dijo sentirse solo. Quizá por eso se levantaba tan temprano.</p>
<p>Quizá por eso era inmune al desaliento. Quizá por eso llegó a la muerte como el patrón del barco invencible de su semblante.</p>
<p>No hace tanto de la muerte de mi padre, el próximo 28 harán nueve meses. Desde entonces, me importa todavía menos pertenecer. Una casa, una ciudad, una nación, un trabajo, un grupo. ¿Qué es todo eso sino una convención? Eres aceptado y aceptas ser de un lugar. Se ejecuta una transacción política y ciudadana elemental. Cicatriza luego la tumoración de no estar en un espacio específico o de dejar de ser una persona determinada -el español o la española, el catalán o la catalana- para dar paso a un estadio más amplio.</p>
<p>Abolida la costumbre de llevar flores a nuestros muertos -pasa cuando las tumbas están en otro país, en otro tiempo-, he acabado por comprender que el arraigo es otra cosa. Atiborrarse de silencio. Aprender a desconfiar. A no pertenecer a ningún bando, porque el que te asignen será una elección de los otros. Y tú lo aceptarás -o no-.</p>
<p>Pero esa ya es otra cosa. Y esa tampoco te pertenece. Lo que más duele no es el desarraigo. Es llegar a entenderlo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/lo-que-mas-duele-no-es-el-desarraigo-karina-sainz-borgo/">Lo que más duele no es el desarraigo &#8211; Karina Sainz Borgo</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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