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	<title>Desde el exterior - César Miguel Rondón</title>
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	<title>Desde el exterior - César Miguel Rondón</title>
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		<title>Venezuela negocia, Washington arbitra y Trump decide &#8211; Boris Muñoz</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Aug 2026 03:01:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
		<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El éxito o el fracaso del diálogo entre el gobierno chavista y la oposición democrática dependerán de los cambios concretos que devuelvan a los venezolanos el control de su propio destino Publicado en: El País Por: Boris Muñoz Si algo han aprendido los venezolanos a lo largo de las últimas décadas es que la mejor [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">El éxito o el fracaso del diálogo entre el gobierno chavista y la oposición democrática dependerán de los cambios concretos que devuelvan a los venezolanos el control de su propio destino</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://elpais.com/america/2026-08-01/venezuela-negocia-washington-arbitra-y-trump-decide.html">El País</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a class="a_md_a_n" title="Ver todas las noticias de Boris Muñoz" href="https://elpais.com/autor/boris-munoz/#?rel=author_top">Boris Muñoz</a></p>
<p class="">Si algo han aprendido los venezolanos a lo largo de las últimas décadas es que la mejor voluntad de los interlocutores no garantiza avances políticos. Lo prueban más de una docena de procesos de negociación entre el gobierno chavista y la oposición democrática, la mayoría terminados en farsa, frustración o fraude. ¿Será el diálogo que se inicia mañana distinto a los anteriores?</p>
<p class="">El reciente comunicado conjunto de <a title="https://elpais.com/america/2026-07-26/maria-corina-machado-asegura-que-no-participa-en-las-reuniones-impulsadas-por-estados-unidos-entre-oposicion-y-chavismo.html?utm_source=chatgpt.com" href="https://elpais.com/america/2026-07-26/maria-corina-machado-asegura-que-no-participa-en-las-reuniones-impulsadas-por-estados-unidos-entre-oposicion-y-chavismo.html?utm_source=chatgpt.com" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">María Corina Machado y Edmundo González Urrutia</a> dejó claro que los principales dirigentes opositores no participarán en la negociación que busca renovar el Consejo Nacional Electoral y parte del Tribunal Supremo de Justicia con el objetivo último de abrir el camino hacia elecciones democráticas, justas y transparentes. Esto no significa que las conversaciones encabezadas por Dinorah Figuera hayan naufragado antes de zarpar. Pero sí pone de relieve la tensión que atraviesa al campo opositor. Tras años de ilusiones y desengaños, vuelven a enfrentarse quienes consideran que se trata de otra maniobra del chavismo para perpetuarse en el poder y quienes creen que vale la pena intentarlo porque esta vez la presión proviene directamente de Washington.</p>
<p class="">El chavismo tampoco llega unido, como lo había hecho bajo la conducción de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. En los últimos días, figuras como Mario Silva e Iris Varela han criticado públicamente a los líderes del gobierno de transición por colaborar con las exigencias de Estados Unidos y negociar con sectores opositores que consideran ilegítimos. A ellos se sumó un grupo encabezado por el ex vicepresidente Elías Jaua, quien reclamó un diálogo “entre venezolanos, para los venezolanos y por los venezolanos”, una forma cautelosa de rechazar la tutela estadounidense. Ninguno de estos dirigentes representa hoy el centro del poder, pero expresan el malestar de sectores desplazados por la troika integrada por los hermanos Rodríguez y Diosdado Cabello.</p>
<p class="">La mayor novedad de este proceso, sin embargo, no es la fragmentación de la oposición ni la del chavismo. Es el papel de Estados Unidos. A diferencia de negociaciones anteriores, Washington no actuará como facilitador ni acompañante, sino como árbitro con intereses enormes propios. La oposición y el gobierno negocian, pero Trump decide. Esto plantea una pregunta inevitable: ¿puede existir una transición democrática cuando el verdadero centro de decisión está fuera de Venezuela?</p>
<p class="">Esa es la interrogante que sobrevuela todo el proceso. Y la respuesta depende, en buena medida, de cuáles sean las prioridades reales de la administración Trump. Estas no siempre aparecen alineadas con las de los venezolanos y ni siquiera con el liderazgo opositor, como parece demostrar el veto de facto contra <a title="https://elpais.com/america/2026-05-10/maria-corina-machado-estados-unidos-pesa-en-mi-decision-de-volver-hay-que-buscar-el-momento-correcto.html?ssm=fb_SM_AM&amp;utm_source=chatgpt.com" href="https://elpais.com/america/2026-05-10/maria-corina-machado-estados-unidos-pesa-en-mi-decision-de-volver-hay-que-buscar-el-momento-correcto.html?ssm=fb_SM_AM&amp;utm_source=chatgpt.com" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">María Corina Machado</a>. Mientras Donald Trump ha insistido en la necesidad de garantizar la estabilidad económica venezolana, Marco Rubio ha reiterado que el objetivo final debería ser la celebración de elecciones democráticas. Entre ambas posiciones se ubica el subsecretario Michael Kozak, quien ha hablado de encontrar un punto medio que permita crear condiciones para una elección antes de que concluya el actual mandato presidencial estadounidense. Esto es, ni muy temprano ni muy tarde: probablemente en 2028.</p>
<p class=""><a title="https://vi.web-platforms-vi.nyti.nyt.net/2026/01/14/world/americas/venezuela-oil-us-deal.html?utm_source=chatgpt.com" href="https://vi.web-platforms-vi.nyti.nyt.net/2026/01/14/world/americas/venezuela-oil-us-deal.html?utm_source=chatgpt.com" target="_blank" rel="noopener" data-link-track-dtm="">Los próximos meses pondrán a prueba</a> la capacidad de Dinorah Figuera para dotar de legitimidad a una negociación que hoy carece del respaldo de buena parte de la oposición. Esa legitimidad no vendrá de las declaraciones ni de las fotografías de las reuniones, sino de los resultados. Para muchos venezolanos, el diálogo solo tendrá sentido <a href="https://efectococuyo.com/politica/sabe-negociaciones-arrancan-1-agosto-venezuela/?utm_source=substack&amp;utm_medium=email" rel="" data-link-track-dtm="">si produce cambios concretos</a>: la renovación de las autoridades electorales, la restitución de derechos políticos y civiles, la recuperación de espacios para la libertad de expresión y de prensa, y una reforma del sistema judicial que permita reconstruir los contrapesos institucionales.</p>
<p class="">María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, por su parte, han reiterado que regresarán a Venezuela. Pero si hace unos meses esa posibilidad parecía encajar naturalmente dentro de una estrategia de transición exprés mediante elecciones presidenciales, hoy no resulta claro cómo contribuiría a un proceso negociador que busca precisamente abrir espacios institucionales de manera escalonada y con un calendario electoral que empiece por renovar el parlamento antes de unas presidenciales. Entre los sectores más escépticos de la oposición predomina la sospecha de que el verdadero objetivo de Washington no es democratizar el país, sino <a title="https://www.wsj.com/business/energy-oil/american-oil-majors-trying-to-get-into-venezuela-have-hit-a-wall-f029ef0a?utm_source=chatgpt.com" href="https://www.wsj.com/business/energy-oil/american-oil-majors-trying-to-get-into-venezuela-have-hit-a-wall-f029ef0a?utm_source=chatgpt.com" target="_blank" rel="noopener" data-link-track-dtm="">estabilizarlo para facilitar negocios petroleros y mineros</a>.</p>
<p class="">Las declaraciones recientes de Trump alientan esa percepción. Hace unos días afirmó que Chris Wright, su secretario de Energía, era quien gobernaba Venezuela. Al mismo tiempo, el Departamento del Tesoro decidió flexibilizar controles sobre el gobierno venezolano para favorecer la estabilidad financiera, la recuperación económica y la reconstrucción tras los terremotos del 24 de junio. Para muchos opositores, estas señales reflejan la radical asimetría de poder entre ambos países.</p>
<p class="">Una persona cercana a González Urrutia y Machado, que aceptó hablar bajo condición de anonimato, resume esa visión sin rodeos: “A Estados Unidos no le importa el resultado del diálogo. Quiere estabilidad para explotar recursos. Por eso alivia sanciones y mantiene a Delcy Rodríguez en el poder. El tutelaje es absoluto. Se trata de colonizar un estado fallido para extraer sus recursos ”.</p>
<p class="">Esa misma fuente advierte una creciente distancia entre Machado y sectores de la administración Trump, entre ellos Rubio. Otros observadores coinciden en que la decisión de mantenerse al margen de la negociación no ha sido bien recibida en Washington. Sin embargo, para figuras influyentes de los partidos Republicano y Demócrata, desde María Elvira Salazar y Bernie Moreno, hasta Tim Kaine, Machado sigue siendo la opción con mayor legitimidad para competir en una eventual elección presidencial.</p>
<p class="">Pese a estas tensiones, hay quienes creen que precisamente la influencia de Washington aumenta las posibilidades de que el proceso produzca resultados. Con la ventaja de quien conserva el control de las instituciones –y cuenta además con el aval de Estados Unidos–, el gobierno chavista ni siquiera ha revelado todavía los nombres de su equipo negociador.</p>
<p class="">¿Puede existir entonces una transición democrática cuando el verdadero centro de decisión está fuera de Venezuela? Sí, pero solo si el diálogo produce avances verificables y no se convierte en una simple operación de estabilización política para hacer negocios con los recursos estratégicos venezolanos, incluso si implica el levantamiento de sanciones que es la primera demanda del régimen. La legitimidad del proceso dependerá al final menos de quién lo impulse que de la capacidad de Figuera y su equipo para ofrecer un calendario electoral creíble, restituir los derechos políticos de partidos y candidatos y garantizar condiciones básicas de transparencia y competencia democrática.</p>
<p class="">Nada de ello será posible sin libertad de expresión y de prensa, ni sin una ciudadanía activa. Después de años de promesas incumplidas, la principal garantía de que la voluntad popular, truncada por la fuerza el 28 de julio de 2024, no vuelva a ser burlada será una sociedad movilizada, capaz de presionar simultáneamente al gobierno y a la oposición para que los acuerdos se traduzcan en hechos. El nuevo diálogo sigue siendo un viaje a lo desconocido. La diferencia es que, esta vez, el éxito o el fracaso dependerán de los cambios concretos que devuelvan a los venezolanos el control de su propio destino. Esa será la medida con la que serán juzgados Figuera y su equipo.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>How Delcy Rodríguez Went From Maduro Loyalist to Trump Proxy &#8211; Eric Cortellessa</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Jul 2026 16:44:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Publicado en: Time Por: Eric Cortellessa Delcy Rodríguez, the acting president of Venezuela, conducts the nation’s business out of the Miraflores Palace, a 19th century neoclassical mansion in the heart of Caracas. Gilded portraits of Simón Bolívar and Hugo Chávez gaze down on the ornate halls. Birds chirp in the manicured gardens. An unusually tight security detail [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://time.com/article/2026/07/30/venezuelan-president-delcy-rodriguez-interview/?utm_source=twitter&amp;utm_medium=social&amp;utm_campaign=editorial&amp;utm_content=300726">Time</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://time.com/author/eric-cortellessa/">Eric Cortellessa</a></p>
<p>Delcy Rodríguez, the acting president of Venezuela, conducts the nation’s business out of the Miraflores Palace, a 19th century neoclassical mansion in the heart of Caracas. Gilded portraits of Simón Bolívar and <a href="https://time.com/archive/6643245/end-of-the-revolution/" target="_self" data-mrf-link="https://time.com/archive/6643245/end-of-the-revolution/">Hugo Chávez</a> gaze down on the ornate halls. Birds chirp in the manicured gardens. An unusually tight security detail shadows Rodríguez’s every step. The caution is understandable: Not long ago, the U.S. sent a Delta Force unit into her predecessor’s residence on a nearby military base to <a href="https://time.com/7342941/venezuela-maduro-bombing-trump-delta-force/" target="_self" data-mrf-link="https://time.com/7342941/venezuela-maduro-bombing-trump-delta-force/">seize the man</a> she had served for years.</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">Which may help explain Rodríguez’s careful manner. She speaks regularly with President Donald Trump and Secretary of State <a href="https://time.com/collection/100-most-influential-people/2026/marco-rubio/" target="_self" data-mrf-link="https://time.com/collection/100-most-influential-people/2026/marco-rubio/">Marco Rubio</a>, and her English is nearly flawless. Yet when she sits down with TIME for a rare interview with an American media outlet, she summons a translator. I suggest it would be easier to speak in English.</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">“When I do interviews, I like to do them in Spanish,” she says.</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">“I’m not sure that’s best for this one,” I say.</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">“It is best for me,” she replies with a faint smile.</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">It’s easy to understand her strategy. Speaking through an interpreter slows the conversation and gives Rodríguez greater control over the words that ultimately reach the page. It is the instinct of a disciplined operator who has spent decades in one of the world’s most unforgiving political systems—and who is now navigating an extraordinary diplomatic moment.</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">A socialist stalwart who rose through Chávez’s inner circle before serving for years as Nicolás Maduro’s second-in-command, Rodríguez, 57, was among the most recognizable faces of a movement largely defined for decades by its hostility toward the U.S. Today, she is the steward of a remarkable rapprochement with Washington. In exchange for U.S. support, she has allowed Trump and Rubio to turn Venezuela into a de facto vassal state, giving them an unprecedented <a href="https://www.nytimes.com/2026/07/11/us/politics/how-marco-rubio-runs-venezuela.html" target="_self" data-mrf-link="https://www.nytimes.com/2026/07/11/us/politics/how-marco-rubio-runs-venezuela.html">degree of influence</a> over her country.</p>
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<div class="font-graphik mb-8" data-testid="paragraph-content">
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<p class="rich-text font-graphik text-body-large text-black-coffee mb-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">In an hour-long interview, Rodríguez insists she is not surrendering Venezuelan sovereignty but opening the country’s economy in the best interests of its people. “I’m starting out by acting in good faith and trusting that these relationships can develop in good faith,” she tells me. “My current and future strategy has always been to ensure peace and tranquility in the country—tranquility and social and economic well-being.”</p>
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<figure data-cslp-field-type="Asset"><picture><source srcset="https://static.time.com/v3/assets/bltea6093859af6183b/bltfb8d523bf70ba5c0/6a6a60ad0782373b774ded67/TIM260817-Venezuela-Cover-FINAL.jpg?branch=production&amp;width=2400&amp;quality=75&amp;auto=webp 1x, https://static.time.com/v3/assets/bltea6093859af6183b/bltfb8d523bf70ba5c0/6a6a60ad0782373b774ded67/TIM260817-Venezuela-Cover-FINAL.jpg?branch=production&amp;width=3840&amp;quality=75&amp;auto=webp 2x" media="(max-width: 1024px)" /><img fetchpriority="high" decoding="async" class="h-auto w-full object-cover aligncenter" src="https://static.time.com/v3/assets/bltea6093859af6183b/bltfb8d523bf70ba5c0/6a6a60ad0782373b774ded67/TIM260817-Venezuela-Cover-FINAL.jpg?branch=production&amp;width=3840&amp;quality=75&amp;auto=webp" srcset="https://static.time.com/v3/assets/bltea6093859af6183b/bltfb8d523bf70ba5c0/6a6a60ad0782373b774ded67/TIM260817-Venezuela-Cover-FINAL.jpg?branch=production&amp;width=2400&amp;quality=75&amp;auto=webp 1x, https://static.time.com/v3/assets/bltea6093859af6183b/bltfb8d523bf70ba5c0/6a6a60ad0782373b774ded67/TIM260817-Venezuela-Cover-FINAL.jpg?branch=production&amp;width=3840&amp;quality=75&amp;auto=webp 2x" alt="" width="412" height="549" /></picture></figure>
<p>The nation Rodríguez now governs is not the same country that existed before the raid that captured Maduro. Before his fall, Venezuela was in stark decline: riddled with corruption, teetering on economic collapse, and ruled by an authoritarian who the U.S. and independent international observers say stole his 2024 election. Hyperinflation had wiped out citizens’ savings. Oil production, the lifeblood of the economy, had plummeted after years of graft, underinvestment, and sanctions. Nearly <a href="https://www.unrefugees.org/news/venezuela-crisis-explained/" target="_self" data-mrf-link="https://www.unrefugees.org/news/venezuela-crisis-explained/">8 million Venezuelans</a> had fled, fueling the largest migration crisis in the history of the western hemisphere. Rolling blackouts, water scarcity, crumbling hospitals, and shortages of food and medicine had become routine. Once among Latin America’s wealthiest nations, Venezuela had devolved into one of its poorest.</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">Since Rodríguez’s <a href="https://time.com/7344628/us-venezuela-trump-maduro-oil-drugs-war-explainer-questions-answered/" target="_self" data-mrf-link="https://time.com/7344628/us-venezuela-trump-maduro-oil-drugs-war-explainer-questions-answered/">ascension in January</a>, signs of recovery have begun to emerge. Construction cranes have reappeared over parts of Caracas. Store shelves are fuller. Dormant oil fields are stirring back to life. American companies—including <a href="https://www.nytimes.com/2026/05/21/world/americas/exxon-venezuela-oil-trump.html" target="_self" data-mrf-link="https://www.nytimes.com/2026/05/21/world/americas/exxon-venezuela-oil-trump.html">ExxonMobil</a>, ConocoPhillips, Halliburton, and GE Vernova—have returned or begun negotiating new investments. Commercial flights between the U.S. and Venezuela <a href="https://www.reuters.com/world/us/us-resumes-commercial-passenger-air-service-venezuela-2026-04-30/" target="_self" data-mrf-link="https://www.reuters.com/world/us/us-resumes-commercial-passenger-air-service-venezuela-2026-04-30/">have resumed</a> for the first time since 2019. The dollar circulates openly. Foreign executives, diplomats, and investors are filling hotels—the lobby of the JW Marriott is now a gathering place for oil executives, while at the more exclusive Cayena Caracas, impeccably dressed financiers and government officials mingle amid polished marble and soft jazz, discussing exploration rights, infrastructure contracts, and Venezuela’s future.</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">All this has come at a price. Under an arrangement <a href="https://time.com/7344479/venezuela-oil-rubio-trump/" target="_self" data-mrf-link="https://time.com/7344479/venezuela-oil-rubio-trump/">overseen by Rubio</a>, the U.S. has become deeply involved in Venezuelan state affairs. In an arrangement described to TIME by three senior U.S. and Venezuelan officials, the U.S. Secretary of State supervises the framework governing Venezuela’s oil revenues and public finances, effectively administering a joint fund that gives Washington influence over everything from how the country’s export earnings are allocated to the reopening of the energy sector to preferential treatment for American companies. Rubio and Rodríguez are in near daily contact through phone calls and WhatsApp messages, officials say. Rodríguez consults him on domestic appointments, including her selection of a Defense Minister, according to three officials familiar with the arrangement. “Basically, you have what they call the Rodrígato operating,” says James Story, a former U.S. ambassador to Venezuela under Presidents Trump and Biden, describing an arrangement in which Rodríguez’s government remains in power while carrying out Washington’s strategic priorities. “They are doing everything that we ask them to do.”</p>
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<figure data-cslp-field-type="Asset"><picture><img decoding="async" class="h-auto w-full object-cover aligncenter" src="https://static.time.com/v3/assets/bltea6093859af6183b/blt15326701f7e761d0/6a6b59cc94f3fd209d5d10f8/GettyImages-2254061778.jpg?branch=production&amp;width=3840&amp;quality=75&amp;auto=webp" srcset="https://static.time.com/v3/assets/bltea6093859af6183b/blt15326701f7e761d0/6a6b59cc94f3fd209d5d10f8/GettyImages-2254061778.jpg?branch=production&amp;width=2400&amp;quality=75&amp;auto=webp 1x, https://static.time.com/v3/assets/bltea6093859af6183b/blt15326701f7e761d0/6a6b59cc94f3fd209d5d10f8/GettyImages-2254061778.jpg?branch=production&amp;width=3840&amp;quality=75&amp;auto=webp 2x" alt="" width="681" height="454" /></picture><figcaption class="py-1">
<p class="rich-text font-graphik-compact text-caption-small text-grey-1" style="text-align: center;"><em>U.S. President Donald Trump, CIA Director John Ratcliffe (L) and Secretary of State Marco Rubio monitor U.S. military operations in Venezuela, from Trump&#8217;s Mar-a-Lago Club on January 3, 2026 in Palm Beach, Florida. <span class=" italic">Molly Riley—The White House via Getty Images</span></em></p>
</figcaption></figure>
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<div class="font-graphik mt-8" data-testid="paragraph-content">
<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">Washington and Caracas now cooperate on intelligence and counternarcotics operations too. In June, the partnership resulted in <a href="https://www.bbc.com/news/articles/cp36z37knlko" target="_self" data-mrf-link="https://www.bbc.com/news/articles/cp36z37knlko">the killing</a> of Niño Guerrero, the leader of the transnational criminal organization Tren de Aragua, at his compound in Venezuela’s Bolívar state. Rodríguez says Venezuela supplied the intelligence that located Guerrero and deployed forces on the ground, enabling the U.S. airstrike. “The important thing is that there are opportunities for joint cooperation,” she tells me. “Against drug trafficking, for example, and against transnational organized crime. That is very important to us.” Thousands of political detainees have been released under an amnesty framework encouraged by the U.S., while negotiators continue hammering out dozens of additional economic agreements.</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">Venezuela has become a case study of Trump’s ability to reshape the world in pursuit of his own priorities, unbound by the diplomatic conventions that restrained his predecessors. He launched an extralegal campaign of force and coercion, beginning with strikes on suspected drug-smuggling boats and culminating in the capture of a sitting head of state, who was brought to the U.S. to face drug and weapons charges. Maduro is now in a <a href="https://www.theguardian.com/us-news/2026/jul/22/nicolas-maduro-court-us-drug-trafficking-case" target="_self" data-mrf-link="https://www.theguardian.com/us-news/2026/jul/22/nicolas-maduro-court-us-drug-trafficking-case">federal jail </a>in New York City, replaced by a subservient successor the Trump Administration believed would comply with American interests while preserving stability in Caracas.</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">Small and slender, dressed in tailored suits and oversize glasses, Rodríguez projects the demeanor of a technocrat rather than a firebrand. Cooperation with the U.S. has allowed her to consolidate power during a period of tremendous upheaval. The bargain is as brazen as it is fragile, and the leverage runs both ways. Over two decades, Rodríguez established herself as one of Chavismo<em>’s</em> indispensable figures. There is no guarantee another leader could sustain such an arrangement—or would choose to align Venezuela with Washington rather than Beijing or Moscow.</p>
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<div class="font-graphik mt-8" data-testid="paragraph-content">
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">For Rodríguez, the role requires a delicate balancing act. Few Venezuelans mourn Maduro’s departure after years of oppression and economic collapse. But relief at his ouster has not translated into enthusiasm for his successor. To many, she is more sellout than savior. But her future rests less on public affection than on her ability to satisfy Trump’s demands, and to convince citizens that becoming a client state of a despised foreign power is in the national interest.</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">When a <a href="https://time.com/article/2026/06/25/venezuela-earthquake-doublet-magnitude-casualties-explainer/" target="_self" data-mrf-link="https://time.com/article/2026/06/25/venezuela-earthquake-doublet-magnitude-casualties-explainer/">major earthquake</a> struck Caracas in June, killing <a href="https://apnews.com/article/venezuela-earthquakes-deaths-d32eecaceabe88b93670e27accabfea2" target="_self" data-mrf-link="https://apnews.com/article/venezuela-earthquakes-deaths-d32eecaceabe88b93670e27accabfea2">more than 5,000 people</a> and causing an estimated $6.7 billion in damages, the new relationship with Washington produced dividends. The State Department assembled a $300 million <a href="https://www.nytimes.com/2026/07/06/world/americas/earthquake-venezuela-haiti-us-aid.html" target="_self" data-mrf-link="https://www.nytimes.com/2026/07/06/world/americas/earthquake-venezuela-haiti-us-aid.html">reconstruction package</a>, and the U.S. Southern Command provided military support for the relief effort. An aide to Rodríguez points to moments like that as proof that the bargain can be a boon, even as Venezuelans criticized her for taking too long to address the catastrophe publicly, waiting eight days before holding a press conference.</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">Whether the arrangement will ultimately improve the lives of ordinary Venezuelans or merely enrich a privileged elite remains unclear. Rodríguez has taken few steps to institute democratic reforms. “Millions of Venezuelans that want to come back are only going to do it if they are certain that their rights will be respected,” says María Corina Machado, the opposition leader who won the <a href="https://www.nobelprize.org/prizes/peace/2025/summary/" target="_self" data-mrf-link="https://www.nobelprize.org/prizes/peace/2025/summary/">2025 Nobel Peace Prize</a> for promoting democratic rights in Venezuela and now lives in exile. To Machado, who was barred from running in Venezuela’s most recent elections, Rodríguez has capitulated to Washington in pursuit of power and self-preservation. “She’s willing to give away anything she’s asked for—anything,” Machado says. “That’s the way those that have committed crimes reason.”</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">Rodríguez rejects the criticism. “I try to ensure that another country’s domestic policy does not affect Venezuela,” Rodríguez tells me. “I hope that Venezuela does not become a pawn in any other country’s political agenda.”</p>
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<figure data-cslp-field-type="Asset"><picture><img decoding="async" class="h-auto w-full object-cover aligncenter" src="https://static.time.com/v3/assets/bltea6093859af6183b/bltafc48e44339aaf87/6a6b5a676465516a973cf2f6/AP26023846053153.jpg?branch=production&amp;width=3840&amp;quality=75&amp;auto=webp" srcset="https://static.time.com/v3/assets/bltea6093859af6183b/bltafc48e44339aaf87/6a6b5a676465516a973cf2f6/AP26023846053153.jpg?branch=production&amp;width=2400&amp;quality=75&amp;auto=webp 1x, https://static.time.com/v3/assets/bltea6093859af6183b/bltafc48e44339aaf87/6a6b5a676465516a973cf2f6/AP26023846053153.jpg?branch=production&amp;width=3840&amp;quality=75&amp;auto=webp 2x" alt="" width="688" height="387" /></picture><figcaption class="py-1">
<p class="rich-text font-graphik-compact text-caption-small text-grey-1" style="text-align: center;"><em>This image from video provided by U.S. South Command, shows a vessel accused of trafficking drugs in the eastern Pacific Ocean shortly before it was destroyed by the U.S. military, killing two and injuring one, on Jan. 23, 2026. <span class=" italic">U.S. Southern Command/AP</span></em></p>
</figcaption></figure>
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<figure data-cslp-field-type="Asset"><picture><source srcset="https://static.time.com/v3/assets/bltea6093859af6183b/blt1c4a28479f293ed5/6a6b5a7a0b7a7ed986964bc8/h_16446042.jpg?branch=production&amp;width=1920&amp;quality=75&amp;auto=webp 1x, https://static.time.com/v3/assets/bltea6093859af6183b/blt1c4a28479f293ed5/6a6b5a7a0b7a7ed986964bc8/h_16446042.jpg?branch=production&amp;width=3840&amp;quality=75&amp;auto=webp 2x" media="(max-width: 1024px)" /><img loading="lazy" decoding="async" class="h-auto w-full object-cover aligncenter" src="https://static.time.com/v3/assets/bltea6093859af6183b/blt1c4a28479f293ed5/6a6b5a7a0b7a7ed986964bc8/h_16446042.jpg?branch=production&amp;width=3840&amp;quality=75&amp;auto=webp" srcset="https://static.time.com/v3/assets/bltea6093859af6183b/blt1c4a28479f293ed5/6a6b5a7a0b7a7ed986964bc8/h_16446042.jpg?branch=production&amp;width=1920&amp;quality=75&amp;auto=webp 1x, https://static.time.com/v3/assets/bltea6093859af6183b/blt1c4a28479f293ed5/6a6b5a7a0b7a7ed986964bc8/h_16446042.jpg?branch=production&amp;width=3840&amp;quality=75&amp;auto=webp 2x" alt="" width="693" height="462" /></picture><figcaption class="py-1">
<p class="rich-text font-graphik-compact text-caption-small text-grey-1" style="text-align: center;"><em>Nicolas Maduro, the ousted president of Venezuela, is escorted off a helicopter en route to the federal courthouse in Manhattan on Monday morning, Jan. 5, 2026. <span class=" italic">Vincent Alban—The New York Times/Redux</span></em></p>
</figcaption></figure>
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<div class="font-graphik mt-8" data-testid="paragraph-content">
<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">As we sit in a room of polished marble and gold leaf, Rodríguez recounts the chain of events that propelled her to power with the soft, measured cadence of someone accustomed to exercising authority without raising her voice. On Jan. 2, she recalls, she met with Maduro to discuss Venezuela’s economic plans and the ongoing <a href="https://www.bbc.com/news/articles/c4gej5ezyypo" target="_self" data-mrf-link="https://www.bbc.com/news/articles/c4gej5ezyypo">naval blockade</a> the U.S. had imposed since December. Afterward, she flew to Margarita Island, the Caribbean resort off Venezuela’s northern coast, where her brother and nephews were vacationing. She arrived around 11 p.m., only a few hours before the frantic phone calls began.</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">In the early hours of the morning, U.S. military units infiltrated Maduro’s compound inside the Fort Tiuna military complex as he slept. They found him in his pajamas, arrested him, and whisked him and his wife out of the country. “We went through a moment of great anguish when we thought they had killed the President and the First Lady,” Rodríguez tells me. “Then we learned they were taking him to the United States. That changed the situation completely.”</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">One of Rodríguez’s first calls was to an unlikely figure: Sheik Tamim bin Hamad Al Thani, the Emir of Qatar, with whom she had cultivated a relationship. “‘Now the responsibility rests on your shoulders,’” Rodríguez recalls him saying. “‘You have a responsibility to preserve Venezuela.’”</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">According to Rodríguez and U.S. officials, Qatari officials helped arrange a conference call between her and Rubio on the afternoon of Jan. 3. “Is Maduro alive?” she asked. Rubio assured her he was; to prove it, U.S. officials sent photographs of him in a jumpsuit aboard a helicopter en route to New York. The Secretary of State then delivered an ultimatum: meet U.S. demands or face continued military pressure. Rodríguez agreed. An aide says she saw no viable alternative. “If I’m completely honest,” Rodríguez tells me, “we never thought the capital of the country would be attacked, much less imagined what happened to the President and the First Lady.”</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">She spoke to Trump for the first time the following morning. “We discussed how diplomatic relations between Venezuela and the United States could be established and what areas of common interest might be identified,” Rodríguez says. Trump wanted access to Venezuela’s vast oil reserves, seeing them as a way to increase global supply, lower energy prices, and strengthen the U.S. economy ahead of the midterm elections. But he delegated the logistics to Rubio, the son of Cuban immigrants, for whom uprooting leftist regimes in Latin America is a long-standing priority. As Secretary of State, he suddenly had an opportunity to pursue that ambition.</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">Under the agreement, the U.S. would receive the proceeds from most Venezuelan oil exports and then disburse the money back through Venezuela’s banking system. The structure, one senior U.S. official explains, would function like an escrow account: Washington would release funds only as Caracas met agreed-upon conditions. By controlling the flow of revenue, the U.S. would gain leverage over how the money was spent while limiting corruption and the influence of rival foreign powers. In return, Rodríguez would remain President, buoyed by an influx of American investment and the economic benefits of renewed integration. The Trump Administration saw it as a straightforward trade-off: political stability in exchange for economic oversight, energy access, and the strategic realignment of one of the world’s most resource-rich countries.</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">One morning a few weeks later, Rodríguez received an unexpected call from Rubio. “I’m putting you on the line with someone who wants to say hello,” Rubio told her. It was Trump. According to Rodríguez, the President told her he was pleased with her cooperation following the Maduro extraction. As a reward, he said, the U.S. would restore commercial flights to Venezuela. By April, American Airlines resumed service between Miami and Caracas. In May, United Airlines launched flights from Houston.</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">Trump’s fixation on Venezuela had grown since his return to office. He dispatched Rubio to El Salvador to broker an unprecedented agreement with President Nayib Bukele. As part of Trump’s mass-deportation campaign, the U.S. transferred hundreds of detained Venezuelan migrants to El Salvador’s notorious CECOT prison, drawing fierce criticism from human-rights groups and immigration advocates. Trump justified the move by saying the migrants were members of Tren de Aragua, the Venezuelan gang he portrayed as the embodiment of the border crisis.</p>
<p data-testid="paragraph-element">The situation intensified when intelligence reports allegedly indicated vessels departing Venezuela were transporting drugs toward the U.S., Administration officials say. Rubio and Defense Secretary Pete Hegseth pressed Trump to respond with a campaign of military strikes against the alleged drug-smuggling boats, according to two senior White House officials. Trump authorized the strikes, hoping military pressure would compel Maduro to dismantle trafficking networks, crack down on criminal gangs, and open Venezuela’s vast oil sector to American investment. When Maduro was captured, U.S. boat strikes had killed more than 100 people over the course of 10 months, according to Just Security; as of June 21, the number of deaths has more than doubled, with 215 killed in 66 strikes. Many legal experts argue that the strikes on suspected Venezuelan drug-trafficking vessels violated both international law and the limits of presidential war powers under the U.S. Constitution. “One state is only really supposed to use force against another state when that other state has committed an armed attack against it or threatened imminent armed attack against it,” says Scott Anderson, a former State Department official and national-security law expert at the Brookings Institution.</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">But while Trump saw a chance to secure access to Venezuela’s oil reserves, Rubio saw an opportunity to remake the balance of power in the western hemisphere. Deputy White House Chief of Staff Stephen Miller soon joined the effort. Increasingly eager to expand his portfolio beyond immigration into national security, he viewed Venezuela as the point where those issues converged. Miller argued limited military pressure would never change Maduro’s calculus, a senior White House official tells TIME. He pushed for a more aggressive approach. (Miller declined to comment for this story.)</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">As Rubio, Miller, and their advisers continued briefing the President on the boat strikes, they emphasized Venezuela’s growing importance as a platform for American adversaries, including Cuba, Russia, and China, which had deepened their foothold through oil, military and intelligence cooperation, and economic support. “The type of influence that existed in that country is incompatible with U.S. interests,” a State Department official says. Senior U.S. officials were determined to change Maduro’s behavior—or remove him from power. “Our objective was simple: persuade Maduro to sever those relationships,” the State Department official adds. “He was unwilling to do that.”</p>
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<figure data-cslp-field-type="Asset"><picture><img loading="lazy" decoding="async" class="h-auto w-full object-cover aligncenter" src="https://static.time.com/v3/assets/bltea6093859af6183b/blt05fb298dca0a2b33/6a6b5afb87ccc52d174554de/h_16480449.jpg?branch=production&amp;width=3840&amp;quality=75&amp;auto=webp" srcset="https://static.time.com/v3/assets/bltea6093859af6183b/blt05fb298dca0a2b33/6a6b5afb87ccc52d174554de/h_16480449.jpg?branch=production&amp;width=2400&amp;quality=75&amp;auto=webp 1x, https://static.time.com/v3/assets/bltea6093859af6183b/blt05fb298dca0a2b33/6a6b5afb87ccc52d174554de/h_16480449.jpg?branch=production&amp;width=3840&amp;quality=75&amp;auto=webp 2x" alt="" width="675" height="450" /></picture><figcaption class="py-1">
<p class="rich-text font-graphik-compact text-caption-small text-grey-1" style="text-align: center;"><em>Oil tankers at the Cardon refinery in Punta Cardon, Venezuela, on Jan. 29, 2026. <span class=" italic">Adriana Loureiro Fernandez—The New York Times/Redux</span></em></p>
</figcaption></figure>
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<div class="font-graphik mt-8" data-testid="paragraph-content">
<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">According to the State Department official, the Administration persuaded Turkey to offer Maduro safe harbor if he agreed to leave Venezuela peacefully. He refused. “The inflection point was in December, when we sent him an offer via the Turks, and the offer basically was, if you leave the country permanently to Turkey or some other acceptable place, we’ll leave you alone, but you’ve got to leave the country,” another State Department official says. “He basically ignored it. He had multiple off-ramps where he could have left and lived happily ever after somewhere else, giving us the opportunity to work with someone else inside the government to make those changes. Instead, he posted silly videos of himself dancing and singing.”</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">That “someone else,” Rubio believed, was Delcy Rodríguez.</p>
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<div> Rodríguez was born into one of Venezuela’s most politically committed left-wing families. Her father, Jorge Antonio Rodríguez, was a student leader of the Revolutionary Left Movement. He was arrested, tortured, and killed by government security forces in 1976, when she was just 7 years old. His death became a defining event in her life. Alongside her older brother, Jorge Rodríguez—who heads the National Assembly—she was raised in the ideology of the Venezuelan left. Trained as a lawyer, she followed in her father’s footsteps, rising through Chávez’s government before becoming one of Maduro’s closest confidants. She served as Venezuela’s Foreign Minister, in role in which she became one of the regime’s most combative international defenders, denouncing U.S. sanctions while strengthening ties with Russia, China, Iran, and Cuba. In 2018, Maduro elevated her to the vice presidency.</div>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">But international diplomats viewed Rodríguez as a technocrat rather than an ideological hard-liner. “She was seen as a more pragmatic figure,” says Christopher Hernandez-Roy, a Latin America expert at the Center for Strategic and International Studies. “They picked her with a gun to her head, but she seemed to understand the country’s economics, and she had long been deeply involved in its oil sector. That’s obviously one of the Administration’s highest priorities—the recovery of Venezuela’s oil industry.” Rodríguez had long advocated for greater economic openness. She had also been responsible for attracting foreign investment and rebuilding relationships with international energy companies. According to multiple officials, Rubio concluded that Rodríguez was a realist with a grip on the levers of government, and who would be willing to meet Washington’s demands.</p>
</div>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">Rodríguez argues the relationship has already reaped benefits for the country. During the Maduro years, Chevron had been the only major U.S. oil company to maintain a significant presence. Now it may be joined by ExxonMobil, ConocoPhillips, and Halliburton. U.S. Interior Secretary Doug Burgum and Energy Secretary Chris Wright are negotiating more than 30 agreements that would give American firms a foothold in Venezuela’s energy sector. “The most important thing is that companies from the United States are returning and arriving,” Rodríguez says.</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">The shift reflects the carrot Trump has dangled: renewed access to American capital and global markets. The bet is that economic integration can induce geo-political alignment after decades of Chavista rule. It’s not yet clear, though, how much of this influx of capital has reached ordinary Venezuelans. Reliable polling remains scarce under the country’s authoritarian system. Venezuelans celebrated Maduro’s removal in large numbers, but many remain wary of Rodríguez, viewing her as someone who abandoned the cause to which she had devoted her political career. “The Venezuelan people don’t miss Maduro, right?” an aide to Rubio tells TIME. “They fully recognize that he was a bad actor and a destabilizing influence. The oil was tremendously valuable to the people of Venezuela. It was stolen by very corrupt elites and used to pay off massive debts to China, Cuba, and others. No more.”</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">To some Venezuelans, however, Rodríguez is a new face for the same regime. She spent years helping administer a government accused by international investigators of widespread human-rights abuses, including arbitrary detention, torture, and extrajudicial killings. “She was part of a regime that systematically violated human rights,” says Diego Area, an expert on Venezuelan politics at the Atlantic Council. “She comes from normalizing practices that are considered crimes against humanity.”</p>
<p data-testid="paragraph-element"><strong>For all the changes</strong> under way in Venezuela, the biggest one—a transition to genuine democracy—still appears distant. Rubio sees it as part of his mission to rid Latin America of its remaining socialist autocracies and lay the groundwork for Venezuela to one day hold a legitimate election and complete a democratic transition, according to a State Department official. At his behest, Rodríguez’s government enacted an amnesty law in February covering political violence from Chávez’s rise in 1999 through the present. (The law includes those accused of participating in the 2002 coup attempt against Chávez and individuals implicated in violent unrest in 2014 and 2017.) Venezuelan authorities say roughly 9,000 detainees have been released since the passage of the amnesty law. Rodríguez says she is prepared to have the process independently reviewed. During our interview, she says she has asked the U.N. Human Rights Office to audit the releases, arguing that outside scrutiny will confirm the government’s compliance with its commitments.</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">But there are few signs that Venezuela is moving quickly toward free and fair elections. “Trump’s not focused on democracy building,” says Story, the former ambassador to Caracas. “If anything goes bad, it increases instability and further erodes the chance of companies coming in and making investments. That’s the fear.”</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">Rodríguez expresses little urgency either. “Venezuela will hold elections when it is ready,” she tells me. “There are extremist groups that called for military aggression against Venezuela, and the Venezuelan people—especially those who experienced the attack firsthand—feel a great deal of fear,” she says, referring to the country’s competing power centers and the persistent risk of political violence.</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">But when will that moment come? What conditions must exist before Venezuela holds open elections? “I feel that moment will come when all of the country’s political actors reach an understanding and we can tell the nation that we, as politicians, are ready,” she says, skirting the question. Rodríguez says she would welcome international election observers, provided they respected Venezuela’s sovereignty.</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">When I ask whether she intends to run for President herself, she pauses. “I don’t know,” she says.</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">Then I ask the question that hangs over every discussion of Venezuela’s future: Would Rodríguez allow Machado to return and compete? Rodríguez sidesteps it. “We have to move on to a new political era,” she says.</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">“So the answer is no?”</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">“My answer isn’t no,” she replies. “My answer is that there will be a political moment when coexistence and peaceful coexistence will be possible.”</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">The answer doesn’t mollify Machado. “I understand the U.S. government decided to start with the process of stability, but in order to make that sustainable, you certainly need legitimacy,” she says. “They fear an election because they fear the people, they fear popular sovereignty. They know what the Venezuelan people desperately desired.” Rodríguez’s halting response to the tragic earthquake, Machado adds, “exposed the true nature of the regime: its lack of humanity, its display of infinite corruption and incompetence.”</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">For Rodríguez, everything comes back to survival. “She needs to follow the guidance of the U.S. government, which at some point will include renewing democratic institutions and rules,” says Area. “She will do it not because of her democratic commitment, but as a means to achieve her political objectives.”</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">That would be not simply surviving politically, but creating conditions under which she—and perhaps Chavismo itself—can survive after power. She wants guarantees that she—a woman whose father was killed by the state—can remain in Venezuela without fearing imprisonment or retribution from a future government. “That’s what survival means for her,” Area says. “To make it so the system will be stable and able to govern itself, which will potentially include her being able to participate in the new Venezuela. It’s about survival.”</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">For now, Rodriguez is keen on reintegrating the nation into global markets: diversifying the economy, attracting long-term foreign investment, and ensuring that Venezuela’s prosperity no longer depends on a single commodity. The day before our interview, executives from General Electric sat across from Rodríguez discussing ways to modernize Venezuela’s aging electrical grid.<br />
(General Electric did not respond to a request for comment.)</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">Whether these ambitions survive Trump’s presidency remains uncertain. Current U.S. foreign policy is animated by the application of leverage, economic incentives, coercion, and transactional dealmaking to draw former adversaries into America’s orbit. Venezuela’s future will depend not only on Rodríguez’s ability to manage the relationship with her current counterparts, but also on whether Trump’s successor embraces the strategy or chooses another path.</p>
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<p class="rich-text mb-6 font-graphik text-body-large text-black-coffee mt-8 focus-visible:outline focus-visible:outline-black-coffee focus-visible:outline-2 focus-visible:outline-offset-2 focus-visible:shadow-focus-color text-left" data-testid="paragraph-element">As our interview comes to an end, we wander through the sunlit gardens of the palace. I tell Rodríguez I’m flying home the next day, connecting through Miami on one of the newly restored commercial routes. She smiles. Pretty soon, she says, I can skip the layover. “Maybe next time,” she says, “fly from Washington to Caracas.” <em>—With reporting by Leslie Dickstein</em></p>
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<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/how-delcy-rodriguez-went-from-maduro-loyalist-to-trump-proxy-eric-cortellessa/">How Delcy Rodríguez Went From Maduro Loyalist to Trump Proxy &#8211; Eric Cortellessa</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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		<title>Venezuela: del espectáculo de la revolución al espejismo de la democracia &#8211; Alberto Barrera Tyszka</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Jul 2026 18:33:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La famosa transición que promete EE UU se desarrolla sin la gente y sin la auditoría de la sociedad civil; se ha excluido al pueblo Publicado en: El País Por: Alberto Barrera Tyszka Donald Trump conoce muy poco Venezuela. Sabe, según él mismo repite, que es un país con mucho petróleo y con varias Miss [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">La famosa transición que promete EE UU se desarrolla sin la gente y sin la auditoría de la sociedad civil; se ha excluido al pueblo</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://elpais.com/opinion/2026-07-28/venezuela-del-espectaculo-de-la-revolucion-al-espejismo-de-la-democracia.html">El País</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a class="a_md_a_n" title="Ver todas las noticias de Alberto Barrera Tyszka" href="https://elpais.com/autor/alberto-barrera-tyszka/#?rel=author_top" data-mrf-link="https://elpais.com/autor/alberto-barrera-tyszka/">Alberto Barrera Tyszka</a></p>
<p class="">Donald Trump conoce muy poco Venezuela. Sabe, según él mismo repite, que es un país con mucho petróleo y con varias Miss Universo. Lo demás no parece importarle ni interesarle demasiado. Sin embargo, él y Marcos Rubio podrían ser percibidos en este momento como los grandes normalizadores de la dictadura venezolana. Aquellos que vivieron<a title="https://elpais.com/internacional/2026-01-03/reconstruccion-del-ataque-asi-fue-la-mision-de-estados-unidos-en-venezuela-para-capturar-a-nicolas-maduro.html" href="https://elpais.com/internacional/2026-01-03/reconstruccion-del-ataque-asi-fue-la-mision-de-estados-unidos-en-venezuela-para-capturar-a-nicolas-maduro.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm=""> la “extracción” de Nicolás Maduro y de Cilia Flores</a> como una liberación, como el inicio del ansiado cambio político en el país, quizás ahora se sienten decepcionados o patrióticamente confundidos ¿Cuándo y cómo se deshizo el narcoestado? ¿En qué curva de <a title="https://elpais.com/america/2025-03-30/verdad-mentira-y-mito-sobre-el-tren-de-aragua.html" href="https://elpais.com/america/2025-03-30/verdad-mentira-y-mito-sobre-el-tren-de-aragua.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">esta historia se difuminó de pronto el Tren de Aragua</a>? ¿Cómo es que los salvadores de la patria parecen ser ahora los nuevos socios de la tiranía?</p>
<p class="">Trump acaba de asegurar que Venezuela todavía no está preparada para realizar unas elecciones. Y lo dice justo cuando se cumplen dos años de una acción ciudadana tan inusitada como épica: una organización civil que involucró a cientos de miles de personas y que<a title="https://elpais.com/america/2024-08-05/asi-funcionan-los-comanditos-que-refutaron-la-victoria-oficial-de-nicolas-maduro.html" href="https://elpais.com/america/2024-08-05/asi-funcionan-los-comanditos-que-refutaron-la-victoria-oficial-de-nicolas-maduro.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm=""> logró desenmascarar el fraude electoral del 28 de julio del 2024. </a>Este movimiento, conocido como 600K, fue lo que realmente desnudó la verdad oficial y demostró que Edmundo González Urrutia había ganado la contienda electoral. A todos los venezolanos que votamos, a todos los que de manera voluntaria se quedaron vigilando en los centros electorales, a todos los que se comprometieron y se arriesgaron a fotografiar las actas y transmitirlas, a todos los que las digitalizaron y las enviaron a un espacio seguro… <a title="https://elpais.com/us/2026-07-25/trump-dice-que-venezuela-todavia-no-esta-preparada-para-celebrar-elecciones.html" href="https://elpais.com/us/2026-07-25/trump-dice-que-venezuela-todavia-no-esta-preparada-para-celebrar-elecciones.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">Donald Trump nos dice ahora que no sabemos nada, que no estamos listos, que todavía no.</a></p>
<p class="">Es un retrato perfecto de lo que ha pasado en estos meses, del país que vamos siendo: la famosa transición que promete el Gobierno de Estados Unidos se desarrolla sin la gente, sin la participación y sin la auditoría de la sociedad civil. Es un proceso donde se ha excluido al pueblo.</p>
<p class="">El <a title="https://elpais.com/diario/1998/12/07/internacional/912985216_850215.html" href="https://elpais.com/diario/1998/12/07/internacional/912985216_850215.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">6 de diciembre de 1998, tras conocerse los resultados de las elecciones realizadas ese día, </a>un victorioso Hugo Chávez Frías se subió a una tarima para dirigirse a una multitud que lo acompañaba en la ciudad de Caracas. “Por fin la revolución se hizo gobierno”, fueron sus primeras palabras. Esa apelación a uno de los mitos más manoseados del siglo XX latinoamericano fue el comienzo a un proyecto que —detrás de los discursos aguerridos y de las consignas grandilocuentes— se dedicó a saquear salvajemente al país. Ahora ya no hay dudas: la autodenominada Revolución Bolivariana y su tan promocionado <a title="https://elpais.com/internacional/2010/12/01/actualidad/1291158051_850215.html" href="https://elpais.com/internacional/2010/12/01/actualidad/1291158051_850215.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">“socialismo del siglo XXI” </a>sólo fue una trágica borrachera en tiempos de bonanza petrolera. Mientras denunciaban al imperialismo norteamericano y alzaban la voz por los pobres de la tierra, se hacían millonarios, robándose todo lo que podían. Quebraron al país, destruyeron el Estado y las instituciones, se aliaron con el crimen organizado, militarizaron la sociedad y convirtieron la represión y la censura en su forma de hacer política.</p>
<p class="">La descomunal paliza electoral de 2024 fue una señal que el oficialismo no supo leer. Maduro y su círculo íntimo, donde estaban los hermanos Rodríguez y Diosdado Cabello, decidieron imponerse. Decretaron una victoria insostenible y desataron una persecución brutal sobre la población. Ni siquiera Lula, Petro o López Obrador salieron a defenderlos. Sin embargo, en la madrugada del 3 de enero, cuando los gringos se llevaron a Maduro y su esposa, nadie pareció asombrarse ni indignarse demasiado. De pronto, la revolución se evaporó. Como por arte de magia. Como un espectáculo que se derrumba. En un tris.</p>
<p class="">De un día para otro, aquellos que vociferaban en contra de los “yanquis de mierda”, aparecían en la televisión de lo más sonreídos, departiendo en inglés con <a title="https://elpais.com/america/2026-07-14/delcy-rodriguez-nombra-canciller-de-venezuela-a-su-representante-en-estados-unidos.html" href="https://elpais.com/america/2026-07-14/delcy-rodriguez-nombra-canciller-de-venezuela-a-su-representante-en-estados-unidos.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">los representantes de Estados Unidos y conversando tranquilamente sobre el futuro de la nación</a>. La ideología, la soberanía, la izquierda o la derecha, parecían de pronto palabras de otro tiempo, difusas, descolgadas. El liderazgo oficialista comenzó entonces a hablar como si todo lo ocurrido sólo fuera un error menor, como si ellos también hubieran sido víctimas de las circunstancias. Ahora, bajo la tutela de los gringos, el país solo necesita olvidar el pasado y mirar hacia adelante con nuevos ojos. <i>Bye bye</i>, Chávez. <i>Welcome</i>, Míster Trump.</p>
<p class="">Llegué a Caracas unos días antes del 1 de mayo. En el centro de la ciudad, había una manifestación que buscaba presionar al gobierno para conseguir un aumento sustancial de salarios. Al ver que los policías y los soldados no los dejaban avanzar, los dirigentes sindicales anunciaron una nueva marcha para los próximos días, esta vez con destino a la embajada de Estados Unidos. La imagen emblematizaba nítidamente el fin del chavismo: ahora la clase obrera acude al imperialismo para lograr que el gobierno revolucionario pague sueldos justos. La imagen de <a title="https://elpais.com/internacional/2009/04/19/actualidad/1240092003_850215.html" href="https://elpais.com/internacional/2009/04/19/actualidad/1240092003_850215.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">Chávez, en la cumbre de Puerto España, regalándole a Obama <i>Las venas abiertas de América Latina</i></a> es un poster antiguo y ridículo. Un adorno pasado de moda.</p>
<p class="">El oficialismo ha saltado de un ferviente antiimperialismo a una casi jubilosa aceptación del tutelaje norteamericano. Trump dice lo que sea y los miembros del antiguo Alto Mando Político de la Revolución asienten dócilmente, de inmediato. Es probable que no les parezca difícil. Tienen el entrenamiento adecuado. Pasaron años al servicio de C<a title="https://elpais.com/america/iberoamerica-democracia/2025-09-16/venezuela-autoritarismo-del-siglo-xxi.html" href="https://elpais.com/america/iberoamerica-democracia/2025-09-16/venezuela-autoritarismo-del-siglo-xxi.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">hávez, un hombre con un liderazgo bastante similar al de Trump. Narcisistas y autoritarios.</a> Improvisados y mediáticos. Quizás también para el presidente norteamericano, lo que más conviene a sus intereses es, precisamente, mantener la estructura de poder tal cual está. Ya tiene una obediencia garantizada. No hace más que repetir que Delcy es fantástica y que su gobierno está sacando mucho petróleo del país. Por ahora, lo único claro que hay entre ambos es la opacidad.</p>
<p class="">El Gobierno de Estados Unidos y el Gabinete de Nicolás Maduro son quienes deciden y llevan adelante este proceso que, por donde quiera que se vea, requiere de muchísima más transparencia. No existe, por ejemplo, n<a title="https://elpais.com/america/2026-06-18/venezuela-un-pais-con-ingresos-tutelados-y-donde-la-ansiada-bonanza-petrolera-no-llega-a-la-calle.html" href="https://elpais.com/america/2026-06-18/venezuela-un-pais-con-ingresos-tutelados-y-donde-la-ansiada-bonanza-petrolera-no-llega-a-la-calle.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">inguna información precisa sobre la exportación petrolera</a> y la manera en que, supuestamente, han regresado y se distribuyen los recursos en el país. Otro ejemplo: gran parte del sistema represivo continúa intacto y todavía permanecen detenidos 368 presos políticos. Por no hablar de la manera en que, con una particular complicidad, la dictadura y el Gobierno norteamericano han decretado que quien represente a la oposición sea una parlamentaria elegida en 2015, desconociendo nuevamente la voluntad popular que se expresó en las elecciones del 2024. <a title="https://elpais.com/america/2026-07-26/maria-corina-machado-asegura-que-no-participa-en-las-reuniones-impulsadas-por-estados-unidos-entre-oposicion-y-chavismo.html" href="https://elpais.com/america/2026-07-26/maria-corina-machado-asegura-que-no-participa-en-las-reuniones-impulsadas-por-estados-unidos-entre-oposicion-y-chavismo.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="">Que María Corina Machado necesite del permiso de Donald Trump y/o de Delcy Rodríguez</a> para poder estar en el país es otra muestra de que esto que —por facilidad— llamamos la transición es un camino turbio y raro, que nadie sabe muy bien a dónde nos conduce.</p>
<p class="">Los venezolanos somos expertos en los protocolos y en las maniobras de esta exrevolución. El chavismo siempre ha sabido usar muy bien el tiempo como arma política. Mientras no existan señales más claras y contundentes, mientras la sociedad civil no participe de manera protagónica en este proceso, será muy difícil creer que realmente hay un cambio en Venezuela. La democracia, mientras tanto, sólo es un espejismo.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Circo sin pan &#8211; Irene Vallejo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Jul 2026 15:18:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El espectáculo ha devenido en estructura profunda de nuestro mundo. Es el sol que nunca se pone en el imperio de la pasividad moderna Publicado en: El País Por: Irene Vallejo Las celebridades nos persiguen, nos asedian, nos acosan con ubicuidad, alevosía y cháchara motivadora. Se diría que viven obsesionadas por nuestra mirada. Su presencia es insistente, [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/circo-sin-pan-irene-vallejo/">Circo sin pan &#8211; Irene Vallejo</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">El espectáculo ha devenido en estructura profunda de nuestro mundo. Es el sol que nunca se pone en el imperio de la pasividad moderna</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://elpais.com/opinion/2026-07-26/circo-sin-pan.html">El País</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://elpais.com/autor/irene-vallejo-moreu/#?rel=author_top">Irene Vallejo</a></p>
<p class="">Las <a title="https://elpais.com/noticias/famosos/" href="https://elpais.com/noticias/famosos/" target="_self" rel="">celebridades </a>nos persiguen, nos asedian, nos acosan con ubicuidad, alevosía y cháchara motivadora. Se diría que viven obsesionadas por nuestra mirada. Su presencia es insistente, acechante, indiscutible, sin réplica. <a title="https://elpais.com/television/2026-04-03/aitana-vive-la-lucha-sigue.html" href="https://elpais.com/television/2026-04-03/aitana-vive-la-lucha-sigue.html" target="_self" rel="">Te asaltan en la sala de espera </a>del dentista, en la peluquería, en los informativos, en la parada de autobús, en una inofensiva charla de ascensor. Sin querer, sin importarte, sin pretenderlo, averiguas sus peripecias, sus cumbres y sus derrumbes. Recuerdo que, siendo aún niña, mientras atravesaba la ría de Vigo en un barco de línea regular con mi pelo corto alborotado por un viento ensordecedor, la televisión retransmitía una boda principesca. Me parece estar viendo aquella pequeña pantalla parpadeante y muda. Con tres años, contemplaba boquiabierta los metros de cola de un vestido interminable —más larga que la estela de espuma del ferry que me llevaba a bordo—. Fue la primera aparición, palpitante y tersa, de lo irreal.</p>
<p class="">En su raíz latina, la palabra “célebre” significaba “concurrido, abarrotado”, antónimo de <i>desertus</i>. Compartía raíz con <i>celer</i>, de donde viene nuestra “aceleración”. Los famosos activan un veloz hervidero de pasiones, el centrifugado del fisgoneo. Ya en tiempos remotos la mitología se nutría de dramas aristocráticos: fiestas fastuosas, caídas en desgracia, frivolidades e infidelidades, reputaciones dudosas y crónica rosa. Los primeros arquetipos de celebridades globales fueron Aquiles y Helena.</p>
<p class="">Cuenta <a title="https://elpais.com/cultura/2020/02/08/actualidad/1581167915_260706.html" href="https://elpais.com/cultura/2020/02/08/actualidad/1581167915_260706.html" target="_self" rel="">la leyenda que Aquiles </a>afrontó una decisión radical sobre la fama. Pudo elegir una existencia larga y oscura, como heredero del trono de su padre, reinando en paz, rodeado de sus hijos y nietos, sin dejar eco en la posteridad. Según las profecías, si participaba en la guerra de Troya, sus hazañas perdurarían en los cantos heroicos, pero moriría en el esplendor de la juventud. Aquiles quiso sacrificarlo todo por los fulgores del renombre. Escogió una muerte gloriosa y la tuvo. Terminada la guerra,<a title="https://elpais.com/cultura/2017/04/28/actualidad/1493388452_950424.html" href="https://elpais.com/cultura/2017/04/28/actualidad/1493388452_950424.html" target="_self" rel=""> Odiseo visitó fugazmente el mundo de los muertos</a>, donde reencontró a su antiguo compañero de armas: “No debe apenarte estar muerto, porque allá arriba los hombres honran tu memoria”. Pero Aquiles, repentinamente enamorado de la vida, contesta: “Preferiría ser labrador en tierra ajena antes que reinar sobre todos los muertos. ¡Ay, si pudiera volver bajo el sol!“. Desde las sombras, el legendario Aquiles envidia las vidas corrientes, anónimas y apacibles.</p>
<p class="">Bien sabían los poetas épicos del pasado que a nosotros, su audiencia, nos encanta el chismorreo, pero todavía más moralizar sobre los melodramas humanos y divinos. En la mitología griega los inmortales son muy entretenidos: caprichosos, frívolos y pendencieros. Un grupo de deidades con comportamientos bufonescos decide los destinos humanos. Cuenta la leyenda que un certamen de belleza entre concursantes corruptas <a title="https://elpais.com/diario/1980/08/28/ultima/336261604_850215.html" href="https://elpais.com/diario/1980/08/28/ultima/336261604_850215.html" target="_self" rel="">desencadenó la guerra de Troya</a>. Tetis y Peleo, futuros padres de Aquiles, celebraron en el Olimpo la boda más esperada de la era pagana. Pero, ay, olvidaron invitar a Eris, diosa de la discordia, que tomó venganza arrojando en medio del baile una manzana de oro “para la más bella”. Hera, Atenea y Afrodita la reclamaron. Las tres querían ser la primera reina de la belleza documentada, así que exhibieron sus encantos ante el príncipe troyano Paris, único jurado. A escondidas, ofrecieron regalos a cambio de su voto —el soborno, divino tesoro—. Hera le prometió que dominaría Asia y Europa; Atenea, sabiduría infinita; Afrodita, el amor de Helena, esposa del rey de Esparta, la mujer mortal más hermosa del mundo. Paris, que tenía claras sus prioridades, eligió seducir a la más bella. De aquel juego sucio en las cloacas de <i>miss Olimpo</i> nació el amorío que, según la tradición, desató la masacre entre griegos y troyanos.</p>
<p class="">Si hacemos caso a <a title="https://elpais.com/cultura/2023-09-12/guy-debord-el-teorico-revolucionario-que-inspiro-las-barricadas-y-disecciono-la-sociedad-del-espectaculo.html" href="https://elpais.com/cultura/2023-09-12/guy-debord-el-teorico-revolucionario-que-inspiro-las-barricadas-y-disecciono-la-sociedad-del-espectaculo.html" target="_self" rel="">Guy Debord en <i>La sociedad del espectáculo</i></a>, los <i>realities</i>, el pavoneo en bodas tumultuosas, los chanchullos por todo lo alto y los líderes pueriles han ido a más con el paso de los milenios. Como escribió en su célebre ensayo, el espectáculo ha devenido en estructura profunda de nuestro mundo. Es el sol que nunca se pone en el imperio de la pasividad moderna. El autorretrato del poder, que prefiere la copia al original y se guía por la representación antes que por la realidad. El monólogo autoelogioso que el orden actual mantiene acerca de sí mismo. Su falaz paraíso.</p>
<p class="">La Roma clásica dominó el arte de los espectáculos de masas con fines políticos. Es difícil igualar sus trepidantes carreras hípicas, sus luchas de gladiadores y naumaquias. <a title="https://elpais.com/babelia/2024-11-14/muerte-en-el-coliseo-mito-y-realidad-de-los-gladiadores.html" href="https://elpais.com/babelia/2024-11-14/muerte-en-el-coliseo-mito-y-realidad-de-los-gladiadores.html" target="_self" rel="">El poeta satírico Juvenal acuñó la expresión “pan y circo” </a>para denunciar ese cinismo imperial que ofrecía alimentos gratuitos y juegos grandiosos al pueblo, y así lo mantenía entretenido y apaciguado. La parte del pan se refería al reparto mensual de una ración de cereales entre las familias pobres: en tiempos de Augusto, casi un cuarto de la población de la capital se benefició de esta medida. Hoy, gobernantes nostálgicos de viejos imperios dispensan ración cotidiana de circo, pero nos dejan sin pan. El público mira hipnotizado la farsa del poder mientras magnates —y mangantes—<a title="https://elpais.com/internacional/2026-07-21/hegseth-reclama-decenas-de-miles-de-millones-para-la-guerra-de-iran-mientras-aumentan-los-soldados-muertos-de-ee-uu.html" href="https://elpais.com/internacional/2026-07-21/hegseth-reclama-decenas-de-miles-de-millones-para-la-guerra-de-iran-mientras-aumentan-los-soldados-muertos-de-ee-uu.html" target="_self" rel="">encarecen los precios con sus aventuras bélicas</a>, recortan la sanidad pública, eliminan programas de alimentos y traman rebajas en bajas laborales y pensiones. Jerarcas adictos al espectáculo invitan a sus seguidores a invertir en criptodivisas, negocios familiares y otras estafas piramidales; y, mientras ellos multiplican sus fortunas, incautos desplumados aplauden a rabiar la sagacidad de sus amados líderes.<a title="https://elpais.com/elpais/2019/10/16/icon/1571222688_260022.html" href="https://elpais.com/elpais/2019/10/16/icon/1571222688_260022.html" target="_self" rel=""> Según Oscar Wilde, dadme lo superfluo</a>, que lo necesario es una vulgaridad. Como súbditos, no tenemos precio: la ciudadanía romana, al menos, sabía lo que valía el pan.</p>
<p class="">En <a title="https://elpais.com/babelia/2025-09-10/ensayo-sobre-politicos-irresponsables-y-artistas-insoportables.html" href="https://elpais.com/babelia/2025-09-10/ensayo-sobre-politicos-irresponsables-y-artistas-insoportables.html" target="_self" rel=""><i>El rugido de nuestro tiempo, </i>Carlos Granés</a> interpreta que hemos invertido los términos: la política debería ser aburrida y el arte provocador. Los líderes macarras transgresores se disfrutan más en una serie que en una legislatura. Las ficciones podrían saciar nuestro apetito de despropósitos. En el pasado, tras las escenificaciones fascinantes, la realidad siempre fue más banal. Nadie atacó la amurallada Troya por una mujer, sino por un estrecho. No fue un conflicto pasional, sino comercial. La ciudad estaba situada estratégicamente en la entrada de los Dardanelos. Controlar ese acceso permitía a sus gobernantes dominar las rutas de navegación hacia el mar Negro y cobrar lucrativos peajes. En la partitura de la historia, el bajo continuo siempre evoca codicia.</p>
<p class="">Eurípides denunció en una de sus tragedias los motivos inventados para justificar la guerra. La propia Helena confiesa que jamás estuvo allí: “No fui a tierra troyana, un fantasma era”. Y le replican: “¿Qué dices? ¿Por una nube entonces sufrimos tanto?“. Siglos después, otro griego,<a title="https://elpais.com/diario/1979/10/19/cultura/309135609_850215.html" href="https://elpais.com/diario/1979/10/19/cultura/309135609_850215.html" target="_self" rel=""> Georges Seferis</a>, dedicó un poema a los hechos bélicos alternativos: ”Diez años nos degollamos por Helena. Los ríos se hinchaban con el barro, con la sangre». En los versos finales se pregunta si la humanidad volverá a creer el viejo engaño, si después de los siglos escucharemos de nuevo a mensajeros llegados para contar “que tanto dolor, tanta vida se fueron al abismo por una túnica vacía, por una Helena”. En la leyenda troyana hasta las celebridades son tramoya: Aquiles se arrepiente y Helena fue tan solo un vacío, un bulo. Eurípides y Seferis sabían que las pasiones bélicas se enardecen con cuentos. Antiguamente, aedos y trovadores daban voz a esas ficciones, pero hoy los juglares se sientan en el trono. La historia y la mitología enseñan: cuídate de las guerras donde triunfan el espectáculo y los especuladores.</p>
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		<title>¿Hay riesgo de autogolpe en EE.UU.? &#8211; Andrés Oppenheimer</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Jul 2026 13:52:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La ofensiva de Trump para cambiar las leyes electorales del país encienden luces de alarma Publicado en: La Nación Por: Andrés Oppenheimer La ofensiva del presidente Donald Trump para cambiar las reglas electorales de Estados Unidos, insistiendo sin pruebas en que le robaron las elecciones de 2020, está generando temores sobre el futuro de la [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 class="font-secondary text-base-light font-w-bold text-18 text-center leading-[140%] tracking-[-0.6px]" style="text-align: center;">La ofensiva de Trump para cambiar las leyes electorales del país encienden luces de alarma</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://www.lanacion.com.ar/opinion/hay-riesgo-de-autogolpe-en-eeuu-nid21072026/">La Nación</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://www.lanacion.com.ar/autor/andres-oppenheimer-63/">Andrés Oppenheimer</a></p>
<div class="col-span-8 md:col-span-10 md:col-start-2 xl:col-span-8 xl:col-start-5 max-w-550 md:max-w-635 mb-16">
<p class="ds-custom-paragraph font-tertiary text-20 leading-[150%] tracking-[-0.1px] text-left">La ofensiva del presidente Donald Trump para cambiar las reglas electorales de Estados Unidos, insistiendo sin pruebas en que le robaron las elecciones de 2020, está generando temores sobre el futuro de la democracia en el país. La gran pregunta es si Trump está preparando el terreno para suspender las elecciones legislativas de noviembre o para cantar fraude si pierde.</p>
</div>
<div class="col-span-8 md:col-span-10 md:col-start-2 xl:col-span-8 xl:col-start-5 max-w-550 md:max-w-635 mb-16">
<p class="ds-custom-paragraph font-tertiary text-20 leading-[150%] tracking-[-0.1px] text-left">En medio de la guerra contra Irán y con su popularidad en el punto más bajo de su presidencia, Trump dedicó su discurso a la nación en la noche del 16 de julio a ventilar su teoría de que China habría intervenido en las elecciones de 2020 –que ganó Joe Biden– y a decir que es imperativo cambiar las leyes electorales. “Nuestras elecciones están expuestas al fraude y al robo, y se perdió la confianza del pueblo estadounidense. Esto no puede continuar”, dijo Trump. Agregó:<strong> “Esto es peor que en cualquier país del Tercer Mundo”.</strong></p>
</div>
<div class="col-span-8 md:col-span-10 md:col-start-2 xl:col-span-8 xl:col-start-5 max-w-550 md:max-w-635 mb-16">
<p class="ds-custom-paragraph font-tertiary text-20 leading-[150%] tracking-[-0.1px] text-left">Antes de su discurso, Trump ya había hablado de las supuestas “elecciones fraudulentas” de 2020 nada menos que 107 veces en lo que va de este año, según contabilizó la agencia de noticias Reuters. Y a medida que nos acercamos a noviembre, esas menciones son cada vez más frecuentes. “Estados Unidos presenció los desvaríos de un rey demente”, escribió en sus redes sociales el gobernador demócrata de California, Gavin Newsom. Refiriéndose a las elecciones de noviembre, agregó que “antes de que se emita un solo voto ya está preparando el terreno para amañar estas elecciones”.</p>
</div>
<div class="col-span-8 md:col-span-10 md:col-start-2 xl:col-span-8 xl:col-start-5 max-w-550 md:max-w-635 mb-16" style="text-align: center;">
<figure>
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<div class="max-md:border-x-0 border-1 border-neutral-200 w-full aspect-3/2">
<div class="relative overflow-hidden h-full w-full">
<div class="absolute inset-0 z-0 bg-muted bg-[url(&quot;/pf/resources/images/ln-placeholder.svg&quot;)] bg-no-repeat bg-center bg-[length:67px]" data-testid="image-placeholder" aria-hidden="true"></div>
<picture><source srcset="https://www.lanacion.com.ar/resizer/v2/partidarios-de-trump-protestan-en-enero-de-2021-DJAEIYICBBHCBEKZTDLJVHR3HI.JPG?auth=13d086f5408840d9c2a3e183c074cc9e70a846dc1fbc67b33e924b60f255b2b9&amp;width=780&amp;height=520&amp;quality=70&amp;smart=true" media="(min-width: 768px)" /><img loading="lazy" decoding="async" class="ds-image relative z-1 object-cover h-full w-full aligncenter" src="https://www.lanacion.com.ar/resizer/v2/partidarios-de-trump-protestan-en-enero-de-2021-DJAEIYICBBHCBEKZTDLJVHR3HI.JPG?auth=13d086f5408840d9c2a3e183c074cc9e70a846dc1fbc67b33e924b60f255b2b9&amp;width=420&amp;height=280&amp;quality=70&amp;smart=true" alt="Partidarios de Trump protestan en enero de 2021 antes de la asunción de Joe Biden a la presidencia" width="711" height="474" /></picture></div>
</div>
</div><figcaption class="py-8 space-x-8"><span class="font-normal text-base-default text-16 text-center leading-[140%] tracking-[-0.3px]">Partidarios de Trump protestan en enero de 2021 antes de la asunción de Joe Biden a la presidencia</span><span class="font-normal text-base-light text-16 text-center leading-[140%] tracking-[-0.3px]">Kent Nishimura &#8211; Los Angeles Times</span></figcaption></figure>
</div>
<div class="col-span-8 md:col-span-10 md:col-start-2 xl:col-span-8 xl:col-start-5 max-w-550 md:max-w-635 mb-16">
<p class="ds-custom-paragraph font-tertiary text-20 leading-[150%] tracking-[-0.1px] text-left">En su discurso, Trump anunció la desclasificación de documentos secretos que, según él, le ocultaron sus propios funcionarios durante su primer gobierno y que supuestamente prueban que Biden no habría ganado las elecciones. Sin embargo, los papeles que presentó <strong>no muestran ninguna prueba de que hubiera existido un fraude electoral. </strong>Lo que muestran los nuevos documentos desclasificados, y lo que ya habían denunciado las agencias de inteligencia de EE.UU. en 2021, es que China trató de influir en las elecciones mediante campañas en redes sociales y recolección de datos de votantes para enviar propaganda personalizada.</p>
<div class="col-span-8 md:col-span-10 md:col-start-2 xl:col-span-8 xl:col-start-5 max-w-550 md:max-w-635 mb-16">
<p class="ds-custom-paragraph font-tertiary text-20 leading-[150%] tracking-[-0.1px] text-left">Sin embargo, eso es lo que hacen todos los días muchos países, incluido, probablemente, EE.UU. No es lo mismo tratar de influenciar la opinión pública que manipular digitalmente los votos para cambiar el resultado de una elección. Trump no mostró pruebas de que hubiera ocurrido esto último. Trump también aseguró en su discurso, sin mostrar pruebas, que el Departamento de Seguridad Nacional encontró 278.000 nombres de indocumentados registrados para votar. Sin embargo, no aportó evidencias de que podrían esquivar los controles de documentos en los centros de votación para emitir el sufragio.</p>
</div>
<div class="col-span-8 md:col-span-10 md:col-start-2 xl:col-span-8 xl:col-start-5 max-w-550 md:max-w-635 mb-16">
<p class="ds-custom-paragraph font-tertiary text-20 leading-[150%] tracking-[-0.1px] text-left">Para poner las cosas en perspectiva, un estudio del Centro de Políticas Bipartidistas en 2024 encontró apenas 77 casos de votantes que no eran ciudadanos. Y en el estado de Georgia, otro análisis descubrió que solo 20 de 8,2 millones de votantes no tenían ciudadanía en 2024. Es decir, alrededor del 0,0002% de los votantes. Según me dicen varios expertos electorales, la cifra de indocumentados lanzada por Trump probablemente <strong>incluya a muchos “falsos positivos”</strong>, como por ejemplo ciudadanos recién naturalizados que por demoras burocráticas figuran como no ciudadanos.</p>
</div>
<div class="col-span-8 md:col-span-10 md:col-start-2 xl:col-span-8 xl:col-start-5 max-w-550 md:max-w-635 mb-16">
<p class="ds-custom-paragraph font-tertiary text-20 leading-[150%] tracking-[-0.1px] text-left">Ty Cobb, el abogado de la Casa Blanca durante el primer gobierno de Trump, dijo que el presidente está buscando una excusa para “declarar el estado de emergencia” antes de las elecciones de noviembre, <strong>en que podría perder una o ambas cámaras del Congreso</strong>. La popularidad de Trump ha caído a un 37%, según una nueva encuesta de <em>Washington Post</em>-Ipsos. “Creo que hará todo lo posible para intentar impedir la transferencia pacífica del poder y la elección de demócratas”, señaló Cobb a la cadena de televisión pública PBS.</p>
</div>
<div class="col-span-8 md:col-span-10 md:col-start-2 xl:col-span-8 xl:col-start-5 max-w-550 md:max-w-635 mb-16">
<p class="ds-custom-paragraph font-tertiary text-20 leading-[150%] tracking-[-0.1px] text-left">¿Mi opinión? Trump probablemente esté tratando de desviar la atención pública del fiasco de su guerra contra Irán o del aumento del costo de la vida. O quizás, simplemente, está obsesionado con que la historia no lo recuerde como un “perdedor”, que para él es el peor de los insultos. Pero si sus críticos tienen razón y está creando un clima para poder suspender las elecciones de noviembre o desconocer los resultados, <strong>estaríamos ante la amenaza más seria de un autogolpe en la historia moderna de EE.UU.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La Guaira, entre los escombros de los terremotos y el fin de la revolución &#8211; Anatoly Kurmanaev</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Jul 2026 18:47:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La destrucción física de La Guaira ha seguido al desmoronamiento del proyecto político al que activistas como Jacqueline Zúñiga han dedicado toda su vida. Publicado en: The New York Times Por: Anatoly Kurmanaev Fotografías: Adriana Loureiro Fernandez Conocí a Jacqueline Zúñiga en la ciudad portuaria de La Guaira, justo cuando Venezuela empezaba a sumirse en [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/la-guaira-entre-los-escombros-de-los-terremotos-y-el-fin-de-la-revolucion-anatoly-kurmanaev/">La Guaira, entre los escombros de los terremotos y el fin de la revolución &#8211; Anatoly Kurmanaev</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 id="link-212a9150" class="css-4um83n e1pbsr240" style="text-align: center;" data-testid="headline">La destrucción física de La Guaira ha seguido al desmoronamiento del proyecto político al que activistas como Jacqueline Zúñiga han dedicado toda su vida.</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://www.nytimes.com/es/2026/07/09/espanol/america-latina/venezuela-terremotos-hugo-chavez-vivienda.html">The New York Times</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a class="last-byline css-ojhyzr e5uya0i0" href="https://www.nytimes.com/by/anatoly-kurmanaev">Anatoly Kurmanaev</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Fotografías:</strong> Adriana Loureiro Fernandez</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Conocí a Jacqueline Zúñiga en la ciudad portuaria de La Guaira, justo cuando Venezuela empezaba a sumirse en una crisis económica de la que nunca ha salido.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Era 2014 y yo acababa de mudarme a Venezuela como reportero novato. Quería saber cómo reaccionaba la base del Partido Socialista en el poder ante el colapso, y leí en internet sobre el trabajo de Zúñiga.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Zúñiga, que siempre ha creído en las causas sociales, dirigía un proyecto de derechos de las mujeres en La Guaira, uno de los miles de los llamados “movimientos sociales” que servían de base a la pirámide de poder del gobierno.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Zúñiga acababa de conseguir decenas de apartamentos para su grupo en unas nuevas torres de viviendas construidas por el gobierno en el este de La Guaira, una franja estrecha y destartalada de concreto entre las montañas costeras de Venezuela y el mar Caribe.</p>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-1">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">A pesar de los crecientes problemas económicos, fue un momento de enorme orgullo y, para algunos, el mayor logro de sus vidas.</p>
<div class="css-15x7ld"></div>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">La semana pasada, volví a encontrarme con Zúñiga y regresamos a esas torres. Casi todas habían quedado reducidas a escombros. Vimos cómo los equipos de rescate sacaban bolsas con cuerpos, una tras otra, de entre las ruinas.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Esas torres estaban entre el mar de edificios que quedaron destruidos por los dos potentes terremotos que sacudieron Venezuela el mes pasado. Los terremotos han causado más de 3800 víctimas mortales, la mayoría en La Guaira.</p>
</div>
<aside class="css-ew4tgv" aria-label="companion column"></aside>
</div>
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<div class="css-1xdhyk6 e1acqrl40" data-testid="photoviewer-children-figure"><picture><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista09-photo-fmcj-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista09-photo-fmcj-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1800" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 3),(max-width: 599px) and (min-resolution: 3dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 288dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista09-photo-fmcj-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista09-photo-fmcj-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1200" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 2),(max-width: 599px) and (min-resolution: 2dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 192dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista09-photo-fmcj-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista09-photo-fmcj-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=600" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 1),(max-width: 599px) and (min-resolution: 1dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 96dpi)" /><img loading="lazy" decoding="async" class="css-r3fift aligncenter" src="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista09-photo-fmcj-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista09-photo-fmcj-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale" sizes="auto, ((min-width: 600px) and (max-width: 1004px)) 84vw, (min-width: 1005px) 80vw, 100vw" srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista09-photo-fmcj-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista09-photo-fmcj-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp 600w,https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista09-photo-fmcj-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista09-photo-fmcj-jumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 1024w,https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista09-photo-fmcj-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista09-photo-fmcj-superJumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 2048w" alt="Un grupo de personas con cascos y chalecos de seguridad trabaja entre los escombros y los restos. Tres personas en primer plano llevan un objeto negro parecido a una lona, y detrás de ellas se ve una excavadora." width="755" height="503" /></picture></div><figcaption class="css-1g9ic6e e1o75wsu0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-1n49vpa e3zar750">Voluntarios de Norteamérica ayudando a recuperar cadáveres de un complejo de viviendas sociales en La Guaira.</span></figcaption></figure>
</div>
</div>
<p>&nbsp;</p>
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<figure class="img-sz-large css-hxpw2c e1gx6hox0" role="group" aria-label="media">
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<div data-testid="lazyimage-container"><picture class="css-1j5kxti"><img loading="lazy" decoding="async" class="css-1m50asq aligncenter" src="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista03-photo-zkcq-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista03-photo-zkcq-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale" sizes="auto, ((min-width: 600px) and (max-width: 1004px)) 84vw, (min-width: 1005px) 80vw, 100vw" srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista03-photo-zkcq-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista03-photo-zkcq-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp 600w,https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista03-photo-zkcq-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista03-photo-zkcq-jumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 1024w,https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista03-photo-zkcq-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista03-photo-zkcq-superJumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 2048w" alt="Dos personas se abrazan; una de ellas lleva una camiseta blanca sin mangas. Una tercera persona, con una gorra gris, está de pie cerca de ellas, sonriendo con dulzura." width="756" height="504" /></picture></div>
</div>
</div><figcaption class="css-1g9ic6e e1o75wsu0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-1n49vpa e3zar750">Zúñiga saludando a unos amigos en un comedor comunitario que ella misma ayudó a construir.</span></figcaption></figure>
</div>
</div>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-2">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Zúñiga, que ahora tiene 52 años y algunas canas, había conocido a muchas de las víctimas del terremoto a lo largo de sus tres décadas de activismo social en un pequeño estado donde todo el mundo parece conocerse. Mientras manejábamos por la ciudad destruida, el paisaje le traía a la mente un montón de recuerdos.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Mencionó a amigos cercanos, vecinos y conocidos lejanos. Habló de gente con la que se cruzaba a menudo en panaderías, bancos y mercados. Había enemigos políticos, gente con la que había competido por los recursos cada vez más escasos de un Estado en bancarrota.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Todos estaban muertos o desaparecidos.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">La destrucción física de La Guaira se produjo tras el desmoronamiento del proyecto político al que Zúñiga ha dedicado su vida. Cuando nos conocimos, Hugo Chávez había fallecido el año anterior. La revolución socialista que él proclamó tras convertirse en presidente de Venezuela en 1999 <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.bloomberg.com/news/articles/2015-01-19/venezuela-poor-keep-faith-in-maduro-s-subsidies-as-oil-plunges" target="_blank" rel="noopener noreferrer">ya estaba en declive</a>.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">El modelo económico de Venezuela, basado en el control de precios y divisas e inspirado en el sistema estatal cubano, se derrumbó como un castillo de naipes cuando los precios del petróleo se desplomaron en 2014. La <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.nytimes.com/es/2026/05/05/espanol/america-latina/acuerdos-petroleros-venezuela.html">corrupción</a> y la incompetencia del gobierno de Chávez se hicieron evidentes cuando terminó la bonanza petrolera.</p>
</div>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-3">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Venezuela, que en su día fue el mayor exportador de petróleo del mundo, perdió la <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.nytimes.com/es/2019/05/17/espanol/america-latina/venezuela-crisis-economia.html">mayor parte de su producción económica</a> y, a lo largo de la década siguiente, millones de venezolanos —hasta uno de cada seis— se dispersaron por todo el mundo.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">La incursión estadounidense de enero, que derrocó al sucesor elegido a dedo por Chávez, Nicolás Maduro, fue el epílogo de un experimento socialista que, el año pasado, ya <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.nytimes.com/es/2020/02/05/espanol/america-latina/auge-caracas.html">existía en gran medida solo en papel</a>. El partido socialista sigue en el poder, pero está <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.nytimes.com/es/2026/06/23/espanol/america-latina/venezuela-economia-trump-delcy-rodriguez.html">bajo el control del gobierno de Donald Trump</a>, que se concentra en exportar los recursos venezolanos a Estados Unidos.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Durante la última década, el grupo de Zúñiga intentó mantener sus iniciativas sociales. Sus miembros crearon talleres de ebanistería y proyectos de turismo y de agricultura urbana, todos ellos con el objetivo de empoderar a las mujeres de clase trabajadora.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">La mayoría de estas iniciativas fracasaron.</p>
</div>
</div>
<div data-testid="ImageBlock-9">
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<div data-testid="lazyimage-container"><picture class="css-1j5kxti"><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista04-photo-fqzh-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista04-photo-fqzh-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1800" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 3),(max-width: 599px) and (min-resolution: 3dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 288dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista04-photo-fqzh-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista04-photo-fqzh-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1200" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 2),(max-width: 599px) and (min-resolution: 2dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 192dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista04-photo-fqzh-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista04-photo-fqzh-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=600" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 1),(max-width: 599px) and (min-resolution: 1dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 96dpi)" /><img loading="lazy" decoding="async" class="css-1m50asq aligncenter" src="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista04-photo-fqzh-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista04-photo-fqzh-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale" sizes="auto, ((min-width: 600px) and (max-width: 1004px)) 84vw, (min-width: 1005px) 80vw, 100vw" srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista04-photo-fqzh-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista04-photo-fqzh-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp 600w,https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista04-photo-fqzh-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista04-photo-fqzh-jumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 1024w,https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista04-photo-fqzh-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista04-photo-fqzh-superJumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 2048w" alt="Una persona con un chaleco rojo y un casco de obra está agachada sobre un montón de escombros y hormigón roto. Detrás de ella se ve un edificio alto y blanco con hileras de ventanas, muy dañado y lleno de grietas." width="767" height="511" /></picture></div>
</div>
</div><figcaption class="css-1g9ic6e e1o75wsu0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-1n49vpa e3zar750">Un bombero ayudando en las labores de rescate en un complejo de viviendas públicas en La Guaira.</span></figcaption></figure>
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<div data-testid="lazyimage-container"><picture class="css-1j5kxti"><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista05-photo-bpgm-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista05-photo-bpgm-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1800" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 3),(max-width: 599px) and (min-resolution: 3dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 288dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista05-photo-bpgm-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista05-photo-bpgm-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1200" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 2),(max-width: 599px) and (min-resolution: 2dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 192dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista05-photo-bpgm-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista05-photo-bpgm-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=600" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 1),(max-width: 599px) and (min-resolution: 1dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 96dpi)" /><img loading="lazy" decoding="async" class="css-1m50asq aligncenter" src="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista05-photo-bpgm-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista05-photo-bpgm-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale" sizes="auto, ((min-width: 600px) and (max-width: 1004px)) 84vw, (min-width: 1005px) 80vw, 100vw" srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista05-photo-bpgm-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista05-photo-bpgm-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp 600w,https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista05-photo-bpgm-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista05-photo-bpgm-jumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 1024w,https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista05-photo-bpgm-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista05-photo-bpgm-superJumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 2048w" alt="Hay gente sentada y tumbada en un suelo pavimentado alrededor de una estatua de una figura con túnica. Al fondo se ven edificios dañados y una ambulancia." width="779" height="519" /></picture></div>
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</div><figcaption class="css-1g9ic6e e1o75wsu0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-1n49vpa e3zar750">Personas desplazadas por los terremotos descansando bajo una estatua de la Virgen María en La Guaira.</span></figcaption></figure>
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<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-4">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">A medida que se agravaba la crisis económica de Venezuela, Zúñiga y su grupo se vieron envueltos en disputas cada vez más intensas con facciones rivales del partido gobernante por los beneficios cada vez más escasos del sistema clientelar del gobierno. Ella cayó en desgracia con las autoridades actuales de La Guaira.</p>
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<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Algunos de esos enfrentamientos políticos fueron duros, con desahucios y redadas policiales. Otros fueron tragicómicos. Una amiga de Zúñiga, Joanna Corro, contó cómo, una vez, su grupo secuestró brevemente a un funcionario de vivienda para conseguir una mayor cuota de apartamentos.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Estas eran algunas de las mismas viviendas que Zúñiga y yo visitamos en 2014, poco después de que los primeros vecinos se mudaran desde los barrios marginales cercanos. Estos edificios se conocen como OPPPE, una abreviatura que refleja la complejidad de la burocracia venezolana. Significaba Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales, aunque pocos residentes lo sabían.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Muchos habían sido víctimas de los deslaves repentinos de 1999 que arrasaron sus antiguos hogares en los barrios marginales de las laderas de La Guaira, un desastre que quienes vivían ahí llaman simplemente “la tragedia”.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">En total, Zúñiga calculaba que 120 de los aproximadamente 600 miembros de su grupo activista, el Movimiento de Mujeres José María España, habían recibido viviendas sociales en La Guaira. Vivían allí con sus hijos y, a veces, con otros familiares.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Para la mayoría de las familias, que habían vivido en casas que ellas mismas construyeron, los departamentos fueron su primera vivienda formal. Cuando los visité en 2014, unos dos años después de su construcción, la pintura ya se estaba descascarillando por el calor tropical, y el enlucido de las paredes o bien no existía o era de pésima calidad y solo funcionaban algunos de los ascensores.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Pero los apartamentos tenían agua corriente, inodoros con cisterna, lavadoras, conductos de basura y aire acondicionado. El gobierno los regaló; no cobraba alquiler.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">La vivienda gratuita era la guinda de un extenso sistema clientelar que ha ayudado a mantener al Partido Socialista Unido de Venezuela en el poder durante casi tres décadas.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Corro enumeró las ventajas: “Autos, apartamentos, comida, televisoras, créditos, útiles escolares”.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">“Todo, de todo, de todo”, añadió.</p>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-7">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Todo gratis.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">A cambio, se esperaba que los beneficiarios asistieran a los mítines del gobierno, votaran por sus candidatos y presionaran a otros para que hicieran lo mismo. Quienes apoyaban a la oposición se arriesgaban a perder las prestaciones, incluidos sus apartamentos.</p>
</div>
<aside class="css-ew4tgv" aria-label="companion column"></aside>
</div>
<div data-testid="ImageBlock-19">
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<figure class="img-sz-large css-hxpw2c e1gx6hox0" role="group" aria-label="media">
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<div data-testid="lazyimage-container"><picture class="css-1j5kxti"><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista09-photo-zqbc-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista09-photo-zqbc-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1800" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 3),(max-width: 599px) and (min-resolution: 3dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 288dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista09-photo-zqbc-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista09-photo-zqbc-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1200" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 2),(max-width: 599px) and (min-resolution: 2dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 192dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista09-photo-zqbc-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista09-photo-zqbc-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=600" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 1),(max-width: 599px) and (min-resolution: 1dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 96dpi)" /><img loading="lazy" decoding="async" class="css-1m50asq aligncenter" src="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista09-photo-zqbc-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista09-photo-zqbc-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale" sizes="auto, ((min-width: 600px) and (max-width: 1004px)) 84vw, (min-width: 1005px) 80vw, 100vw" srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista09-photo-zqbc-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista09-photo-zqbc-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp 600w,https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista09-photo-zqbc-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista09-photo-zqbc-jumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 1024w,https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista09-photo-zqbc-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista09-photo-zqbc-superJumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 2048w" alt="Dos personas van en una moto azul por una calle, con un coche de color claro y unos edificios a la derecha. Al fondo se ven las montañas." width="781" height="520" /></picture></div>
</div>
</div><figcaption class="css-1g9ic6e e1o75wsu0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-1n49vpa e3zar750">Zúñiga recorriendo comunidades de La Guaira.</span></figcaption></figure>
</div>
</div>
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</div><figcaption class="css-1g9ic6e e1o75wsu0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-1n49vpa e3zar750">Niños reunidos en un antiguo restaurante que ahora se usa como refugio en La Guaira.</span></figcaption></figure>
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<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-8">
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<p class="css-140ip4z e1me5xab0">La alta densidad de estas viviendas sociales es una de las razones por las que parecen representar una parte significativa del total de víctimas mortales del terremoto. También hay <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.nytimes.com/es/2026/07/05/espanol/america-latina/venezuela-terremotos-mision-vivienda.html">dudas sobre su integridad estructural</a>.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">“Mira dónde los metimos”, dijo Corro, de 43 años, sin dirigirse a nadie en concreto mientras miraba los escombros de una de las torres. “Nunca imaginamos que fuera así”.</p>
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<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Su hermana Isamar, de 35 años, estaba en algún lugar entre las losas de concreto que se derrumbaron como naipes; se la da por muerta.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">La relación entre el partido socialista y los pobres de Venezuela era profundamente transaccional. Pero la sensación de empoderamiento político entre sus seguidores era real y ha perdurado más allá de las ayudas.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Zúñiga recordó la discriminación racial que sentía antes de que Chávez, mestizo y de familia rural pobre, llegara al poder.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">“Siempre me sentía incómoda en lugares formales. ¿Debo estar aquí? ¿Puedo estar aquí?”, dijo.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">“Ahora me siento orgullosa de ser negra”, dijo Zúñiga. “La gente sabe que tiene valor, que son visibles”.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Zúñiga nació en un barrio obrero de Caracas, la capital venezolana, en el seno de una familia colombiana que había huido de la guerra civil de su país.</p>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-10">
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<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Solía venir a La Guaira a visitar a su padre, que trabajaba allí en la construcción.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Se involucró en proyectos locales, organizando una cooperativa de transporte público y presionando para que se asfaltaran las calles. Cuando Chávez llegó a la presidencia, se apuntó a uno de sus primeros programas de lucha contra la pobreza y recibió un préstamo subvencionado. Lo utilizó para comprar un apartamento en un barrio de clase media de La Guaira.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Vivió en ese apartamento por casi 27 años, hasta que quedó destruido el mes pasado por los terremotos consecutivos. Salió ilesa, pero perdió todas sus pertenencias.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">“¿Sabes cómo uno lucha por esta casita?”, me preguntó Zúñiga mientras miraba el edificio dañado, llamado La Marina. Una cortina verde se agitaba en la ventana de su apartamento, en el sexto piso. En la entrada había pintada con aerosol una “D” roja, que indicaba una orden de demolición.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">“Hemos vivido tantas cosas para que venga el de allá a derrumbar la casa”, dijo, refiriéndose a Dios. “Mucha gente que conozco murió. Eso me tiene tan confundida”.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">La fe de Zúñiga y sus amigos en el gobierno venezolano se desvaneció hace tiempo. Pero han mantenido su creencia en la justicia social y su desconfianza hacia el libre mercado. Sobre todo, años de activismo les han dado un sentido de comunidad, lo que les ha ayudado a capear repetidas adversidades.</p>
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<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-11">
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<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Se tenían los unos a los otros, y su apoyo mutuo quedó patente durante la más reciente y, para la mayoría de ellos, la mayor tragedia.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Nos quedamos junto a montones de escombros y vimos cómo sobrevolaban helicópteros militares estadounidenses y cómo rescatistas estadounidenses, musculosos y con muchos tatuajes, vestidos con pantalones cargo, trabajaban entre los edificios destruidos.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Zúñiga dijo que desconfiaba de los estadounidenses y que tenía poca fe en el gobierno interino de Venezuela, encabezado por la exvicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez. Dijo que, aun así, votaría por un candidato de izquierda cuando se celebren las próximas elecciones, pero no necesariamente por uno del partido de Rodríguez.</p>
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</div><figcaption class="css-1g9ic6e e1o75wsu0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-1n49vpa e3zar750">Zúñiga observando cómo sus vecinos sacaban sus pertenencias de su bloque de apartamentos dañado en La Guaira.</span></figcaption></figure>
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</div><figcaption class="css-1g9ic6e e1o75wsu0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-1n49vpa e3zar750">Un niño sentado frente a un complejo de viviendas sociales parcialmente derrumbado en La Guaira.</span></figcaption></figure>
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<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Le pregunté a Zúñiga si las décadas que había pasado haciendo campaña por las consignas antimperialistas y socialistas de Chávez habían valido la pena.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">“Chávez tuvo la mejor intención del mundo, pero faltó formación”, dijo. “Tuvimos la oportunidad de hacer cosas muy bonitas. A tantas mujeres les dimos tranquilidad, oportunidad, visibilidad”.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Desde los terremotos, Jacqueline duerme en un puesto de un mercado al aire libre en el centro de La Guaira. Ha acondicionado el puesto con un colchón, unas cortinas improvisadas y un ventilador eléctrico. Por la noche, cierra con llave la puerta del mercado para estar segura.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">El mercado forma parte de la iniciativa de distribución de alimentos que Zúñiga ha impulsado desde hace varios años, y que permite a los vecinos de La Guaira comprar productos frescos directamente a los agricultores de la región. Los agricultores con los que ha entablado amistad a lo largo de los años le han dado a Zúñiga un lugar donde dormir, comida y un pago modesto por ayudar a atender a clientes.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Ha convertido un comedor comunitario que fundó cerca de su casa en un centro de distribución de ayuda y en un refugio temporal para niños que han perdido sus hogares o a sus familiares en el terremoto. Dijo que está deprimida, pero que se obliga a ir porque la gente tiene hambre y necesita ayuda. “Yo lloro un ratito y me levanto”, dijo en su habitación improvisada.</p>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-13">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Nos levantamos para visitar a unos amigos que seguían buscando a familiares entre los escombros. Al salir, la esposa de un agricultor cogió a Zúñiga del brazo y le dio un abrazo.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">“Te vas a levantar como una guerrera”, dijo la mujer, “como siempre has sido”.</p>
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<aside class="css-ew4tgv" aria-label="companion column"></aside>
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<div data-testid="lazyimage-container"><picture class="css-1j5kxti"><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista010-photo-mhjl-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista010-photo-mhjl-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1800" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 3),(max-width: 599px) and (min-resolution: 3dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 288dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista010-photo-mhjl-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista010-photo-mhjl-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1200" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 2),(max-width: 599px) and (min-resolution: 2dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 192dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista010-photo-mhjl-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista010-photo-mhjl-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=600" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 1),(max-width: 599px) and (min-resolution: 1dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 96dpi)" /><img loading="lazy" decoding="async" class="css-1m50asq aligncenter" src="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista010-photo-mhjl-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista010-photo-mhjl-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale" sizes="auto, ((min-width: 600px) and (max-width: 1004px)) 84vw, (min-width: 1005px) 80vw, 100vw" srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista010-photo-mhjl-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista010-photo-mhjl-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp 600w,https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista010-photo-mhjl-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista010-photo-mhjl-jumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 1024w,https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00int-venezuela-quake-chavista010-photo-mhjl-ES-copy1/00int-venezuela-quake-chavista010-photo-mhjl-superJumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 2048w" alt="Una persona está sentada en una cama con estampado de leopardo, en un espacio con paredes de ladrillo y techo de malla." width="792" height="528" /></picture></div>
</div>
</div><figcaption class="css-1g9ic6e e1o75wsu0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-1n49vpa e3zar750">“La gente no va a dejar de comer porque estoy deprimida. Yo lloro un ratito y me levanto”, dijo Zúñiga en su habitación improvisada.</span></figcaption></figure>
</div>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/la-guaira-entre-los-escombros-de-los-terremotos-y-el-fin-de-la-revolucion-anatoly-kurmanaev/">La Guaira, entre los escombros de los terremotos y el fin de la revolución &#8211; Anatoly Kurmanaev</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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					<wfw:commentRss>https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/la-guaira-entre-los-escombros-de-los-terremotos-y-el-fin-de-la-revolucion-anatoly-kurmanaev/feed/</wfw:commentRss>
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		<title>La defensa, aplicada a Donald Trump &#8211; Karina Sainz Borgo</title>
		<link>https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/la-defensa-aplicada-a-donald-trump-karina-sainz-borgo/</link>
					<comments>https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/la-defensa-aplicada-a-donald-trump-karina-sainz-borgo/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Jul 2026 15:31:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En aquella novela de Nabokov, el lector nunca sabe si está viendo una genialidad o un colapso mental Publicado en: ABC Por: Karina Sainz Borgo Hay posiciones en las que cualquier movimiento empeora la situación. En ajedrez existe una modalidad de juego cuya única función es obligar al rival a hacer un movimiento que le [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/la-defensa-aplicada-a-donald-trump-karina-sainz-borgo/">La defensa, aplicada a Donald Trump &#8211; Karina Sainz Borgo</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">En aquella novela de Nabokov, el lector nunca sabe si está viendo una genialidad o un colapso mental</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> ABC</p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://x.com/karinasainz?lang=es">Karina Sainz Borgo</a></p>
<p>Hay posiciones en las que cualquier movimiento empeora la situación. En ajedrez existe una modalidad de juego cuya única función es obligar al rival a hacer un movimiento que le perjudique: cambios tan inesperados que los adversarios sientan que deben responder, aunque tenga costes. En un tablero global, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hace lo que un jugador extremo: aumenta deliberadamente la incertidumbre para que los demás dediquen más recursos a interpretar sus intenciones que a ejecutar sus propios planes. Desde presionar a Nicolás Maduro para luego gobernar con sus subalternos o debilitar la OTAN a la vez que pide a sus miembros más dinero, hasta referirse a China como un enemigo estratégico y tratarla luego como un socio indispensable. ¿Adónde va Donald Trump? ¿Qué extravagantes ideas invaden su anaranjada quijotera?</p>
<p>Vladimir Nabokov era un apasionado del ajedrez. Sentía una especial debilidad por componer problemas en el tablero. Para el ruso, un problema de ajedrez debía tener las mismas cualidades que una obra literaria: pocos elementos empleados con originalidad y sorpresa. Así se encargó él mismo de describirlo en las páginas de &#8216;La defensa&#8217;, una novela de su etapa rusa, muy previa a &#8216;Lolita&#8217; o &#8216;Pálido fuego&#8217;, que se publicó por entregas en Berlín durante 1930. Editada en español por Anagrama –con traducción de Sergio Pitol–, Nabokov cuenta la vida del gran maestro internacional de ajedrez Alexander Ivánovich Luzhin, un genio capaz de desarrollar una lógica tan personal que sus movimientos resultan incomprensibles para los demás. El lector nunca sabe si está viendo una genialidad o un colapso mental: el rival no puede distinguir entre el cálculo extremo y la absoluta irracionalidad. Luzhin proyecta su imprevisibilidad para influir en el comportamiento del resto, y al final lo consigue. Atormentado por una juventud desdichada y un carácter retraído del que intenta abstraerse a través del ajedrez, Luzhin comprende, demasiado tarde, que tal obsesión amenaza con destruirlo y que el instrumento escogido como defensa contra el desorden y los agravios del mundo es también un arma en su contra. En la partida decisiva contra el ajedrecista italiano Turati, Luzhin sufre una crisis nerviosa. La presión competitiva y el fracaso de la estrategia precipitan un colapso mental que lo convierte en uno de los personajes más trágicos de Nabokov –más aún que Albinus, el de &#8216;Risa en la oscuridad&#8217;–: no sólo acaba derrotado por su gran adversario, sino por sí mismo. Convendría al presidente Donald Trump –en estos días transformado en emperador naranja– echarle una ojeadita a esta novela antes de las elecciones del medio mandato.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/la-defensa-aplicada-a-donald-trump-karina-sainz-borgo/">La defensa, aplicada a Donald Trump &#8211; Karina Sainz Borgo</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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		<title>Marco Rubio gestiona a Venezuela desde Washington &#8211; Tyler Pager y Anatoly Kurmanaev</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Jul 2026 01:19:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El secretario de Estado de EE. UU. controla de facto las finanzas de Venezuela, la distribución de sus recursos naturales y su gobierno. Su control es una clara muestra del poder estadounidense en la era Trump. Publicado en: The New York Times Por: Tyler Pager y Anatoly Kurmanaev El presidente Donald Trump estaba sentado en el Despacho [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">El secretario de Estado de EE. UU. controla de facto las finanzas de Venezuela, la distribución de sus recursos naturales y su gobierno. Su control es una clara muestra del poder estadounidense en la era Trump.</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://www.nytimes.com/es/2026/07/11/espanol/estados-unidos/venezuela-rodriguez-rubio-trump.html">The New York Times</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a class="css-ojhyzr e5uya0i0" href="https://www.nytimes.com/by/tyler-pager">Tyler Pager</a> y <a class="last-byline css-ojhyzr e5uya0i0" href="https://www.nytimes.com/by/anatoly-kurmanaev">Anatoly Kurmanaev</a></p>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-0">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">El presidente Donald Trump estaba sentado en el Despacho Oval a principios de este año con su secretario de Estado, Marco Rubio, cuando se le ocurrió una idea.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Quizá debería enviar a Rubio de forma permanente a Caracas, la capital venezolana, donde los comandos estadounidenses habían llevado a cabo el logro más destacado de la política exterior del segundo mandato de Trump: la captura de Nicolás Maduro, el presidente del país.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Rubio podría ser el próximo líder de Venezuela, sugirió Trump. Y aunque los asesores del presidente dicen que estaba bromeando —y que a menudo se burla de Rubio con lo de un destino en el extranjero—, la realidad es que Rubio no necesita mudarse a Caracas.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Ya gobierna Venezuela desde Washington.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">En los seis meses transcurridos desde que las fuerzas estadounidenses derribaron la puerta del dormitorio de Maduro y se lo llevaron en la mitad de la noche, Rubio se ha convertido en el virrey de facto de Venezuela, ejerciendo su influencia sobre una nación soberana de una forma que ningún funcionario estadounidense había hecho desde que L. Paul Bremer III llegó a Bagdad en 2003 para dirigir el Irak ocupado por Estados Unidos.</p>
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</div>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-1">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Actualmente, Rubio controla las finanzas de Venezuela, la distribución de sus recursos naturales y su gobierno, según entrevistas con más de una decena de funcionarios y personas cercanas a ambos gobiernos, tanto en Washington como en Caracas, que han dado detalles sobre su participación en la dirección de las políticas del país. Muchos hablaron bajo condición de anonimato para describir interacciones privadas y debates internos.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Aunque no ha visitado Venezuela en persona desde que Estados Unidos tomó el control, el secretario de Estado está profundamente involucrado en el día a día del país y mantiene un contacto cercano con Delcy Rodríguez, quien fue vicepresidenta de Maduro y ahora dirige su país de forma interina, con el visto bueno de Estados Unidos. Los dos se mandan mensajes en español por WhatsApp, intercambiando chismes, felicitaciones de cumpleaños y selfis.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">A pesar de las bromas, la relación entre Rubio y Rodríguez dista mucho de ser una colaboración. Es una muestra del poder estadounidense de la era Trump, en la que el ganador se lo lleva todo, sin importar la soberanía ni el derecho internacional.</p>
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<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-2">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">El gobierno venezolano no respondió a una solicitud de comentarios. El gobierno de Trump no respondió a preguntas detalladas sobre la autoridad de Rubio en Venezuela. Rubio ha restado importancia a su papel y, en gran medida, evita hablar de su trabajo. Rechazó varias solicitudes de entrevista.</p>
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</div>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-3">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Tommy Pigott, vocero del Departamento de Estado, dijo en un comunicado que “con una cooperación renovada y una gestión económica sólida, Venezuela puede resurgir como un socio estable y próspero cuyos ciudadanos se beneficien de su vasta riqueza natural y de unos lazos más fuertes con Estados Unidos”.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">El control directo sobre los ingresos públicos de Venezuela, en particular, distingue la influencia de Washington en ese país de la de la mayoría de los demás países que dependen de su poderío militar y financiero.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">El Tesoro de Estados Unidos recibe los ingresos de la mayor parte de las exportaciones de Venezuela y luego los distribuye gradualmente al país a través de bancos privados, una relación parecida a la de unos padres que dan mesada a sus hijos. Rubio y su equipo establecen las condiciones sobre en qué se puede gastar ese dinero y quién puede hacerlo.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Este sistema le ha permitido a Rubio detener los mecanismos de corrupción más escandalosos de Venezuela. Además, le aporta algunos beneficios al gobierno venezolano, que aprovecha la protección efectiva del Tesoro de Estados Unidos para recibir ingresos sin que lo acosen los numerosos acreedores que reclaman el pago de millardos en deuda impagada.</p>
</div>
</div>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-4">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Pero este acuerdo también le ha dado a Rubio una influencia enorme sobre Rodríguez, que depende de ese dinero para pagar a los trabajadores y sostener la moneda nacional.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Además, Rubio supervisa la aplicación de las sanciones de Estados Unidos a Venezuela, decidiendo quién puede hacer negocios en el país y cómo. Ha trabajado para reformar el sector petrolero y ha facilitado el acceso de las empresas estadounidenses. Por su parte, Rodríguez le consulta sobre los nombramientos gubernamentales importantes, como el del ministro de Defensa.</p>
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</div><figcaption class="css-gbc9ki e1o75wsu0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-1n49vpa e3zar750">Búsqueda de supervivientes en un complejo de viviendas sociales en Caraballeda, Venezuela, tras los terremotos del mes pasado.</span><span class="css-iwa86d ecmr7cu0"><span class="iqSOia_accessibilityLabel">Credit&#8230;</span><span aria-hidden="false">Adriana Loureiro Fernandez para The New York Times</span></span></figcaption></figure>
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<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-5">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Desde que dos terremotos sacudieron Venezuela el mes pasado, Rubio ha intentado fortalecer el gobierno interino del país. Estados Unidos ha enviado 900 militares a Venezuela, ha comprometido casi 400 millones de dólares en ayuda y ha entregado embalajes de dinero al gobierno venezolano.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Los terremotos han complicado la misión que Rubio se había trazado de devolver la democracia a Venezuela (“Es un revés en ese sentido”, reconoció Rubio el mes pasado). La capacidad de recuperación del país es clave para el objetivo final de Trump: <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.state.gov/releases/office-of-the-spokesperson/2026/02/actions-to-implement-president-trumps-vision-for-venezuelan-oil" target="_blank" rel="noopener noreferrer">asegurarse el petróleo venezolano</a> para los intereses de Estados Unidos.</p>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-6">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Este acuerdo es muy inusual y se está desarrollando 80 años después de que Estados Unidos renunciara a su última gran colonia formal, Filipinas.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Pero Trump ha dejado claro que quiere volver a una era de <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.nytimes.com/es/2026/02/27/espanol/trump-politica-exterior-rubio.html">expansionismo estadounidense</a>, y ha llegado a plantearse tomar el control de Groenlandia, Canadá y el canal de Panamá.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">En Venezuela es donde ha tenido más éxito. Pero hay riesgos.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Los críticos de Trump acusan a Estados Unidos de desviar los recursos de Venezuela y de apuntalar un gobierno autoritario al dejar en sus puestos a la mayoría de los secuaces de Maduro. Este acuerdo también enreda a Estados Unidos en las vicisitudes de un régimen profundamente impopular y no elegido que se enfrenta a un clamor cada vez más desesperado por un cambio político.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">“El secretario Rubio dijo que no estamos en guerra con Venezuela”, le dijo el representante Sean Casten, demócrata por Illinois, al secretario del Tesoro, Scott Bessent, durante una <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.youtube.com/watch?v=yTMIc8HWQLM" target="_blank" rel="noopener noreferrer">audiencia en el Congreso</a> en febrero. ¿Qué autoridad —preguntó Casten— tenía Estados Unidos para controlar los activos venezolanos?</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Bessent le dijo a Casten que le respondería en otro momento.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">La política realista y sin concesiones de Rubio en Venezuela implica un cambio radical para alguien que se ha pasado toda su carrera presentándose como un defensor de la democracia en Latinoamérica. Ha dicho que su objetivo es una transición democrática a largo plazo.</p>
</div>
</div>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-7">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">El resultado de esta incursión en Venezuela podría marcar el futuro político de Rubio ahora que Trump está pensando en su sucesor.</p>
<h2 id="link-631515ff" class="css-9zl7ef expuye50">‘Hagamos grande de nuevo a Venezuela’</h2>
</div>
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<div data-testid="lazyimage-container"><picture class="css-1j5kxti"><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00dc-rubio-venezuela-delcy1-plzk-ES-copy1/00dc-rubio-venezuela-delcy1-plzk-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1800" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 3),(max-width: 599px) and (min-resolution: 3dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 288dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00dc-rubio-venezuela-delcy1-plzk-ES-copy1/00dc-rubio-venezuela-delcy1-plzk-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1200" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 2),(max-width: 599px) and (min-resolution: 2dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 192dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00dc-rubio-venezuela-delcy1-plzk-ES-copy1/00dc-rubio-venezuela-delcy1-plzk-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=600" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 1),(max-width: 599px) and (min-resolution: 1dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 96dpi)" /><img decoding="async" class="css-1m50asq" src="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00dc-rubio-venezuela-delcy1-plzk-ES-copy1/00dc-rubio-venezuela-delcy1-plzk-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale" sizes="((min-width: 600px) and (max-width: 1004px)) 84vw, (min-width: 1005px) 60vw, 100vw" srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00dc-rubio-venezuela-delcy1-plzk-ES-copy1/00dc-rubio-venezuela-delcy1-plzk-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp 600w,https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00dc-rubio-venezuela-delcy1-plzk-ES-copy1/00dc-rubio-venezuela-delcy1-plzk-jumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 1024w,https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00dc-rubio-venezuela-delcy1-plzk-ES-copy1/00dc-rubio-venezuela-delcy1-plzk-superJumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 2048w" alt="" /></picture></div>
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</div><figcaption class="css-gbc9ki e1o75wsu0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-1n49vpa e3zar750">Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela, en abril.</span><span class="css-iwa86d ecmr7cu0"><span class="iqSOia_accessibilityLabel">Credit&#8230;</span><span aria-hidden="false">Todd Heisler/The New York Times</span></span></figcaption></figure>
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<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-8">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">En la madrugada del 3 de enero, poco después de que capturaran a Maduro, Rubio se puso en contacto con Rodríguez por teléfono. Hablando en español, Rubio le dijo que tenía dos opciones: colaborar con Estados Unidos o presenciar un ataque a mayor escala contra la infraestructura, las bases militares y los altos cargos de Venezuela.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Tras algunas negociaciones, Rodríguez aceptó.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Rodríguez le dijo a Rubio que “básicamente está dispuesta a hacer lo que creamos necesario para que hagamos grande de nuevo a Venezuela”, según Trump. El presidente dijo que Estados Unidos “dirigiría el país” hasta que hubiera una “transición de poder segura, adecuada y prudente”.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Días después, Trump declaró en una entrevista con The New York Times que esperaba que Estados Unidos dirigiera Venezuela durante años.</p>
</div>
</div>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-9">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">En el centro de todo está Rubio, a quien otros funcionarios llaman “virrey”, el título que se les daba a los poderosos gobernadores que dirigían el Imperio español hasta que Venezuela y la mayoría de sus otras provincias se rebelaron y obtuvieron su independencia a principios del siglo XIX.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Cuando Rodríguez empezó a formar su gobierno, Rubio intervino en decisiones clave sobre el personal y la animó a purgar a la familia y a los socios comerciales de Maduro. <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.nytimes.com/es/2026/04/18/espanol/america-latina/venezuela-maduro-delcy-chavismo.html">Rodríguez le hizo caso</a>.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">La mayoría de los venezolanos se sintieron aliviados por la caída de Maduro, pero luego quedaron sorprendidos al ver cómo el gobierno de Trump se aliaba con la mayoría de sus principales colaboradores. La inflación ha bajado, pero sigue siendo la más alta del mundo, y la moneda del país sigue perdiendo valor. <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.nytimes.com/es/2026/06/23/espanol/america-latina/venezuela-economia-trump-delcy-rodriguez.html">Millones de personas claman</a> por nuevas elecciones, lo que presiona a Rubio para que vaya más allá de los acuerdos económicos e impulse un cambio político. Los inversionistas se muestran nerviosos ante la idea de invertir capital en un sistema que podría derrumbarse en cualquier momento.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Antes de los terremotos, Rodríguez le había estado pidiendo a Rubio mayor autonomía financiera y que se levantaran sanciones económicas, para reducir la presión interna sobre su gobierno.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Rubio se ha mostrado comprensivo con sus argumentos, pero el gobierno de Estados Unidos no ha cedido el control.</p>
</div>
</div>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-10">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">La colaboración de Rubio con Rodríguez ha provocado descontento entre algunos diplomáticos de carrera estadounidenses, los venezolanos-estadounidenses y los aliados de Trump, a quienes les molesta la idea de que la mano derecha de Maduro esté en el poder.</p>
</div>
<aside class="css-ew4tgv" aria-label="companion column"></aside>
</div>
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</div><figcaption class="css-gbc9ki e1o75wsu0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-1n49vpa e3zar750">El Palacio de Miraflores, donde funcionarios estadounidenses y venezolanos firmaron un acuerdo energético en abril.</span><span class="css-iwa86d ecmr7cu0"><span class="iqSOia_accessibilityLabel">Credit&#8230;</span><span aria-hidden="false">Todd Heisler/The New York Times</span></span></figcaption></figure>
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</div>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-11">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Rubio y otros funcionarios han restado importancia a esas preocupaciones, señalando que Rodríguez ha cumplido casi todas las órdenes que le ha dado el gobierno de Trump, sobre todo las relacionadas con las finanzas del país. Venezuela vende gran parte de su petróleo a través de dos empresas comercializadoras, Trafigura y Vitol, <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.nytimes.com/es/2026/01/14/espanol/america-latina/venezuela-petroleo-estados-unidos.html">en un acuerdo establecido por el gobierno de Trump</a>.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Rubio ha eclipsado en gran medida a Chris Wright, el secretario de Energía, a la hora de orquestar la apertura de la industria petrolera venezolana a la inversión extranjera, la piedra angular de la visión de Trump para el país. Ha dado prioridad a la llegada de nuevas empresas estadounidenses a costa de los productores de petróleo europeos que ya operaban en el país.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Ben Dietderich, vocero de Wright, dijo que el secretario ha colaborado estrechamente con Rubio y que ha hablado con frecuencia con los líderes del sector energético y con Rodríguez.</p>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-12">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">El control de Washington sobre la economía venezolana va más allá de los ingresos petroleros. El equipo de Rubio hace las licencias que otorgan exenciones de las sanciones a las empresas que quieren hacer negocios en Venezuela. Rubio ha advertido al gobierno de Rodríguez que se abstenga de hacer negocios con adversarios de Estados Unidos. Tras la caída de Maduro, por ejemplo, la compañía petrolera estatal venezolana se ha hecho cargo discretamente de las operaciones de los proyectos petroleros que posee conjuntamente con la empresa estatal rusa Rosneft. Rosneft no respondió a la solicitud de comentarios.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">El gobierno de Trump también ha presionado con éxito a Rodríguez para que entregue a los venezolanos que se han metido en problemas con el Departamento de Justicia. A instancias de Estados Unidos, el gobierno de Rodríguez <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.nytimes.com/es/2026/03/11/espanol/america-latina/venezuela-extradicion-alex-saab-estados-unidos.html">detuvo en febrero a Alex Saab</a>, el multimillonario amigo y socio de Maduro, y aprobó su extradición a Estados Unidos, tras quitarle el pasaporte venezolano.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Algunos funcionarios creen que el Departamento de Justicia quiere utilizar a Saab para reforzar el caso contra Maduro, a quien se le imputan <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.nytimes.com/interactive/2026/01/03/nyregion/venezuela-maduro-indictment.html">varios delitos de tráfico de drogas</a>.</p>
</div>
<aside class="css-ew4tgv" aria-label="companion column"></aside>
</div>
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</div><figcaption class="css-gbc9ki e1o75wsu0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-1n49vpa e3zar750">Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, siendo conducido a un tribunal federal de Manhattan en enero.</span><span class="css-iwa86d ecmr7cu0"><span class="iqSOia_accessibilityLabel">Credit&#8230;</span><span aria-hidden="false">Vincent Alban/The New York Times</span></span></figcaption></figure>
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<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-13">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Y en junio, el gobierno de Rodríguez ayudó a Estados Unidos a acabar con un líder del crimen organizado que tenía vínculos desde hace tiempo con funcionarios venezolanos, según varias personas al tanto de la operación.</p>
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<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-14">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Las fuerzas estadounidenses utilizaron la información proporcionada por los funcionarios de Rodríguez para matar al Niño Guerrero, uno de los líderes de la banda Tren de Aragua, en un ataque con misiles en una zona remota del sur de Venezuela. Fue la primera colaboración militar entre ambos países en décadas. El gobierno venezolano recuperó posteriormente el cuerpo del líder de la banda y se lo entregó a Estados Unidos.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">El gobierno de Trump ha acusado al Tren de Aragua de colaborar con Maduro para enviar a Estados Unidos drogas y migrantes ilegales, aunque las agencias de inteligencia estadounidenses <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.nytimes.com/es/2025/05/06/espanol/america-latina/venezuela-tren-aragua-memo-trump-maduro.html">concluyeron</a> el año pasado que Maduro no controlaba la banda.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">El gobierno de Trump incluso controla las apariciones públicas y las declaraciones de Rodríguez. En mayo, Rubio anunció que Rodríguez viajaría a la India antes de que el gobierno venezolano lo mencionara, lo que sorprendió a los funcionarios venezolanos y a los diplomáticos extranjeros.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Cuando Bret Baier, presentador de Fox News, se puso en contacto con Rodríguez para que participara en una entrevista, ella le dijo que Trump tendría que dar su visto bueno. A Trump le encantó que Rodríguez le pidiera permiso, y ha contado la historia varias veces a otras personas cuando le preguntan por ella, según varias personas que conocen sus comentarios.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Cuando Estados Unidos atacó Irán, Yvan Gil, el canciller de Venezuela, <a class="css-yywogo" title="" href="https://elpitazo.net/politica/canciller-de-venezuela-elimina-comunicado-en-el-que-condenaba-ataque-de-ee-uu-contra-iran/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">emitió una condena moderada</a> de la agresión contra el viejo aliado de Venezuela.</p>
</div>
</div>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-15">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">El gobierno de Trump le comunicó a Rodríguez que debía eliminar la publicación y le advirtió que no volviera a apoyar públicamente a sus adversarios. Gil <a class="css-yywogo" title="" href="https://elpitazo.net/politica/canciller-de-venezuela-elimina-comunicado-en-el-que-condenaba-ataque-de-ee-uu-contra-iran/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">borró la publicación</a> unas horas después de publicarla.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">En la práctica, fue una admisión de que Venezuela ya no marcaba su propia política exterior.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Gil no respondió a una solicitud de comentarios.</p>
<h2 id="link-15586e2f" class="css-9zl7ef expuye50">El apoyo de Trump</h2>
</div>
</div>
<div data-testid="ImageBlock-31">
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<div data-testid="lazyimage-container"><picture class="css-1j5kxti"><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/05/21/espanol/00dc-rubio-venezuela-oil-ES-copy1/21int-venezuela-oil01sub-photo-kczt-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1800" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 3),(max-width: 599px) and (min-resolution: 3dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 288dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/05/21/espanol/00dc-rubio-venezuela-oil-ES-copy1/21int-venezuela-oil01sub-photo-kczt-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1200" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 2),(max-width: 599px) and (min-resolution: 2dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 192dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/05/21/espanol/00dc-rubio-venezuela-oil-ES-copy1/21int-venezuela-oil01sub-photo-kczt-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=600" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 1),(max-width: 599px) and (min-resolution: 1dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 96dpi)" /><img decoding="async" class="css-1m50asq" src="https://static01.nyt.com/images/2026/05/21/espanol/00dc-rubio-venezuela-oil-ES-copy1/21int-venezuela-oil01sub-photo-kczt-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale" sizes="((min-width: 600px) and (max-width: 1004px)) 84vw, (min-width: 1005px) 60vw, 100vw" srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/05/21/espanol/00dc-rubio-venezuela-oil-ES-copy1/21int-venezuela-oil01sub-photo-kczt-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp 600w,https://static01.nyt.com/images/2026/05/21/espanol/00dc-rubio-venezuela-oil-ES-copy1/21int-venezuela-oil01sub-photo-kczt-jumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 1024w,https://static01.nyt.com/images/2026/05/21/espanol/00dc-rubio-venezuela-oil-ES-copy1/21int-venezuela-oil01sub-photo-kczt-superJumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 2048w" alt="A large, dark ship sits in the water, docked next to an industrial complex with many smokestacks. In the background, a tall flare stack emits a bright orange flame." /></picture></div>
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</div><figcaption class="css-gbc9ki e1o75wsu0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-1n49vpa e3zar750">Un buque petrolero atracado en la refinería Cardón, en Punto Fijo, Venezuela, en enero.</span><span class="css-iwa86d ecmr7cu0"><span class="iqSOia_accessibilityLabel">Credit&#8230;</span><span aria-hidden="false">Adriana Loureiro Fernandez para The New York Times</span></span></figcaption></figure>
</div>
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<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-16">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Rubio estaba durmiendo en Baréin el mes pasado cuando lo despertó una llamada desde la Sala de Situación de la Casa Blanca. Dos terremotos de gran magnitud se habían registrado en Venezuela, y las primeras imágenes eran desoladoras. Localidades enteras habían quedado arrasadas y había muchas personas desaparecidas.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Poco después, Rubio habló con Rodríguez y le prometió toda la ayuda de Estados Unidos. Los equipos de rescate estadounidenses llegaron al lugar dos días después. Rubio ha descrito los planes del gobierno para Venezuela en tres fases: recuperar la economía, estabilizar el país y facilitar su transición hacia la democracia.</p>
</div>
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<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-17">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Antes de los terremotos, funcionarios estadounidenses dijeron que se encontraban en la segunda fase, trabajando para abrir Venezuela a la inversión internacional. Para impulsar ese objetivo, altos cargos del gobierno de Trump viajaron a Venezuela para reunirse con sus homólogos y cerrar nuevos acuerdos en materia de energía y minería.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Sin embargo, los anuncios resultantes han sido, en su mayoría, esbozos optimistas de posibles inversiones.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">En marzo, Doug Burgum, el secretario del Interior, visitó Venezuela y se reunió con Rodríguez en el palacio presidencial. Durante la visita, Rubio le mandó un mensaje para preguntarle cómo iba la reunión. Rodríguez dijo que iba bien y le envió una selfi con Burgum.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Pero la reunión se vio empañada por noticias perjudiciales. <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.reuters.com/world/americas/us-turns-up-heat-venezuela-with-threat-indict-new-leader-delcy-rodriguez-2026-03-03/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Reuters informó</a> ese mismo día de que el Departamento de Justicia estaba preparando en secreto un proceso judicial contra Rodríguez.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">El gobierno de Rodríguez se quedó atónito y pidió aclaraciones a la Casa Blanca. Para calmar las preocupaciones de Rodríguez, Todd Blanche, por entonces fiscal general adjunto, calificó el reportaje de “<a class="css-yywogo" title="" href="https://x.com/DAGToddBlanche/status/2028904680579895350" target="_blank" rel="noopener noreferrer">completamente FALSO</a>”.</p>
</div>
</div>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-18">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Pero el gobierno venezolano quería más garantías. Así que al día siguiente, Rubio le mandó a Rodríguez un mensaje con el enlace a una publicación del presidente de Estados Unidos en las redes sociales.</p>
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</div>
<div data-testid="ImageBlock-37">
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<div class="css-tfikoz" data-testid="lazy-image">
<div data-testid="lazyimage-container"><picture class="css-1j5kxti"><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00dc-rubio-venezuela-burgum-glfp-ES-copy1/00dc-rubio-venezuela-burgum-glfp-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1800" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 3),(max-width: 599px) and (min-resolution: 3dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 288dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00dc-rubio-venezuela-burgum-glfp-ES-copy1/00dc-rubio-venezuela-burgum-glfp-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1200" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 2),(max-width: 599px) and (min-resolution: 2dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 192dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00dc-rubio-venezuela-burgum-glfp-ES-copy1/00dc-rubio-venezuela-burgum-glfp-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=600" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 1),(max-width: 599px) and (min-resolution: 1dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 96dpi)" /><img decoding="async" class="css-1m50asq" src="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00dc-rubio-venezuela-burgum-glfp-ES-copy1/00dc-rubio-venezuela-burgum-glfp-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale" sizes="((min-width: 600px) and (max-width: 1004px)) 84vw, (min-width: 1005px) 60vw, 100vw" srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00dc-rubio-venezuela-burgum-glfp-ES-copy1/00dc-rubio-venezuela-burgum-glfp-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp 600w,https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00dc-rubio-venezuela-burgum-glfp-ES-copy1/00dc-rubio-venezuela-burgum-glfp-jumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 1024w,https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00dc-rubio-venezuela-burgum-glfp-ES-copy1/00dc-rubio-venezuela-burgum-glfp-superJumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 2048w" alt="" /></picture></div>
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</div><figcaption class="css-gbc9ki e1o75wsu0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-1n49vpa e3zar750">Rodríguez con Doug Burgum, el secretario del Interior de Estados Unidos, en Caracas en marzo.</span><span class="css-iwa86d ecmr7cu0"><span class="iqSOia_accessibilityLabel">Credit&#8230;</span><span aria-hidden="false">Leonardo Fernandez Viloria/Reuters</span></span></figcaption></figure>
</div>
</div>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-19">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">“Delcy Rodríguez, que es la presidenta de Venezuela, está haciendo un gran trabajo y colaborando muy bien con los representantes de EE. UU.”, <a class="css-yywogo" title="" href="https://x.com/WhiteHouse/status/2029296687877853626?s=20" target="_blank" rel="noopener noreferrer">escribió Trump</a>. Rodríguez quedó satisfecha y quiso darle las gracias a Trump con una publicación propia. Pero primero le enseñó el borrador a Rubio. Lo <a class="css-yywogo" title="" href="https://x.com/delcyrodriguezv/status/2029303103980245356" target="_blank" rel="noopener noreferrer">publicó</a> después de recibir su aprobación.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Antes de la captura de Maduro, los fiscales estadounidenses habían estado investigando a muchos funcionarios venezolanos, incluida Rodríguez, aunque no está claro si esas investigaciones han sacado a la luz pruebas de delitos. La agencia Associated Press <a class="css-yywogo" title="" href="https://apnews.com/article/federal-prosecutors-venezuela-rodriguez-avoid-criminal-investigations-07226dea025e16afcf8ca3e39280fd76" target="_blank" rel="noopener noreferrer">informó en mayo</a> que el gobierno de Trump había ordenado a los fiscales que dejaran de investigar a Rodríguez.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">El éxito de los esfuerzos por llevar estabilidad a Venezuela, la segunda fase del plan de Rubio, depende en gran medida de la inversión extranjera. Pero los inversores se muestran cautelosos. El sector petrolero está deteriorado y es corrupto, y el control de Rodríguez sobre el poder es incierto. Los terremotos han retrasado las negociaciones para los nuevos contratos petroleros.</p>
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<aside class="css-ew4tgv" aria-label="companion column"></aside>
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<div data-testid="Dropzone-39">
<div class="css-8atqhb" data-testid="emptyDropzone">Trump no parece preocupado. Ha insinuado varias veces que Venezuela podría convertirse en el estado número 51.</div>
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<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-20"></div>
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<div data-testid="lazyimage-container"><picture class="css-1j5kxti"><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00dc-rubio-venezeula-machado-lqfw-ES-copy1/00dc-rubio-venezeula-machado-lqfw-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1800" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 3),(max-width: 599px) and (min-resolution: 3dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 288dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00dc-rubio-venezeula-machado-lqfw-ES-copy1/00dc-rubio-venezeula-machado-lqfw-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1200" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 2),(max-width: 599px) and (min-resolution: 2dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 192dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00dc-rubio-venezeula-machado-lqfw-ES-copy1/00dc-rubio-venezeula-machado-lqfw-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=600" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 1),(max-width: 599px) and (min-resolution: 1dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 96dpi)" /><img decoding="async" class="css-1m50asq" src="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00dc-rubio-venezeula-machado-lqfw-ES-copy1/00dc-rubio-venezeula-machado-lqfw-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale" sizes="((min-width: 600px) and (max-width: 1004px)) 84vw, (min-width: 1005px) 60vw, 100vw" srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00dc-rubio-venezeula-machado-lqfw-ES-copy1/00dc-rubio-venezeula-machado-lqfw-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp 600w,https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00dc-rubio-venezeula-machado-lqfw-ES-copy1/00dc-rubio-venezeula-machado-lqfw-jumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 1024w,https://static01.nyt.com/images/2026/07/06/espanol/00dc-rubio-venezeula-machado-lqfw-ES-copy1/00dc-rubio-venezeula-machado-lqfw-superJumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 2048w" alt="" /></picture></div>
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</div><figcaption class="css-gbc9ki e1o75wsu0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-1n49vpa e3zar750">María Corina Machado tras reunirse con senadores estadounidenses en Washington en enero.</span><span class="css-iwa86d ecmr7cu0"><span class="iqSOia_accessibilityLabel">Credit&#8230;</span><span aria-hidden="false">Eric Lee para The New York Times</span></span></figcaption></figure>
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<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Aún no hay certeza sobre quién podría dirigir el país de forma más permanente. María Corina Machado, la líder de la oposición exiliada, sigue siendo la política más popular del país. Pero Machado tiene enemigos acérrimos entre los responsables de seguridad y militares de Venezuela, lo que ha llevado a Rubio a descartarla y decidirse por Rodríguez como líder elegida a dedo para el país.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Aunque antes era un firme partidario de Machado, Rubio se ha distanciado de ella en los últimos meses. El enfriamiento de la relación entre el gobierno de Trump y Machado se convirtió en una <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.nytimes.com/es/2026/06/30/espanol/mundo/maria-corina-machado-trump-regreso-venezuela.html">ruptura abierta</a> tras los terremotos. Los responsables estadounidenses se han negado a ayudarla a volver a Venezuela por miedo a avivar los disturbios.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">El plazo para la fase final del plan de Rubio para Venezuela, las elecciones libres, sigue sin definirse. Cuando The New York Times le preguntó a Rodríguez en mayo cuándo celebraría las elecciones, ella dijo: “No lo sé. En algún momento”.</p>
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<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Los analistas políticos dicen que Rodríguez podría estar intentando agotar el tiempo de la presidencia de Trump, con la esperanza de que la presión para celebrar las elecciones se disipe bajo el mandato de su sucesor.</p>
<p class="css-140ip4z e1me5xab0">Por ahora, la decisión sobre cuándo se celebrarán las elecciones no está en sus manos. Está en las de Rubio.</p>
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		<title>¿Hay alguien dispuesto a exigirle respeto a Trump en la OTAN? &#8211; Beatriz Becerra</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Jul 2026 18:50:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La verdadera prueba de esta cumbre no será cuánto suba el gasto en Defensa. Será si queda un solo líder dispuesto a llamar patán a quien se comporta como tal, aunque sea el gobernante más poderoso del mundo. Publicado en: El Español Por: Beatriz Becerra Cabe preguntarse, sin caer en la conspiración, si algún adversario [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 class="article-header__subheading" style="text-align: center;" data-mrf-recirculation="Artículo - Subtítulo">La verdadera prueba de esta cumbre no será cuánto suba el gasto en Defensa. Será si queda un solo líder dispuesto a llamar patán a quien se comporta como tal, aunque sea el gobernante más poderoso del mundo.</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://www.elespanol.com/opinion/columnas/20260708/alguien-dispuesto-exigirle-respeto-trump-otan/1003744313348_12.html">El Español</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://www.elespanol.com/autor/beatriz-becerra/?utm_cmp_rs=authorpage">Beatriz Becerra</a></p>
<p>Cabe preguntarse, sin caer en la conspiración, si algún adversario ha dañado tanto el prestigio de Estados Unidos como quien hoy ocupa el Despacho Oval.</p>
<p>Un presidente que alentó el asalto al Capitolio, que desacata resoluciones del Tribunal Supremo, que sostiene en Venezuela una dictadura interina sin mandato constitucional, ¿hasta dónde puede erosionar los contrapesos institucionales sin quebrarlos?</p>
<p>Rusia y China llevan años deseando presentar a Europa y Estados Unidos como bloques enfrentados. Y nadie les ha hecho el trabajo de forma tan diligente como Donald Trump, desde el mismo corazón de la Alianza Atlántica.</p>
<p>Ninguna alianza sobrevive sin respeto. Se puede compartir bandera y presupuesto de defensa, pero si falta el respeto mutuo, lo que queda no es una alianza, sino una tramposa tutela.</p>
<p>La pregunta que sobrevuela Ankara, donde ha arrancado este martes la última cumbre de la OTAN entre dudas explícitas sobre la vigencia real del Artículo 5, no es de índole militar. Es política y moral.</p>
<p>¿Habrá alguien dispuesto a exigir respeto a Donald Trump?</p>
<p>Porque el patrón es ya inconfundible.</p>
<p>A Macron, a Starmer y a Merz los ha rebajado con desplantes de intensidad variable, pero ha sido con Giorgia Meloni con quien se ha ensañado. Y ha sido también Meloni la única que le ha respondido hasta ahora con rotundidad e inmediatez.</p>
<p>Ningún patán se corrige por sí mismo. Sólo lo hace cuando alguien, con la autoridad moral de no hacerle el caldo gordo, le dice basta a la cara.</p>
<p>En ese contexto, la posición de vasallaje de Mark Rutte, el Infantino de la seguridad europea, resulta descorazonadora. El secretario general de la OTAN llega a Ankara llevándole a Trump el pizarrín del gasto europeo en Defensa y amenazando con tarjetas rojas (éstas sí) a los rezagados como España.</p>
<p>Pedro Sánchez llega al primer encuentro con Trump desde que España rechazara el 5% del PIB y Moncloa negara las bases de Rota y Morón para operaciones ligadas a Irán.</p>
<p>El embajador norteamericano ante la Alianza ha dicho, sin matices, que Trump está «decepcionado» con nuestro país. Merz le reprochó en marzo, delante de Trump, ser el único socio que no acepta el objetivo común. Y a finales de junio ni siquiera fue invitado a la minicumbre de Berlín donde Starmer, Macron, Meloni y Tusk prepararon esta cita.</p>
<p>Una exclusión que dice tanto sobre el aislamiento de España como sobre el respeto entre aliados.</p>
<p>La reivindicación de soberanía del presidente Sánchez es legítima, pero difícil de sostener con autoridad plena cuando la credibilidad institucional de su propio Gobierno se desmorona en los tribunales.</p>
<p>Su esposa, Begoña Gómez, imputada por cuatro delitos de corrupción, tenía intención de acompañarle, pero el juez se lo ha impedido. Su hermano espera sentencia. Su ministro y mano derecha, José Luis Ábalos, ya ha sido condenado a 24 años de prisión.</p>
<p>Y el partido del que es secretario general afronta indicios suficientes para ser imputado por financiación ilegal.</p>
<p>El presidente español llega a Turquía con 126 imputados en su entorno, más que sus 121 diputados en el Congreso. ¿Con qué autoridad moral puede reclamar respeto exterior quien no sostiene la confianza institucional en su propio país?</p>
<p>Pero la verdadera prueba de esta cumbre no será cuánto suba el gasto en Defensa ni qué comunicado final se firme sobre Ucrania. Será si queda en Ankara un solo dirigente dispuesto a mirar a Trump a los ojos y llamar patán a quien se comporta como tal, aunque sea el jefe de Estado más poderoso del planeta. Yo apostaría a que será Meloni quien más se acerque a hacerlo: nadie ha demostrado más redaños frente a Trump.</p>
<p>Una alianza puede sobrevivir a los errores, pero no a la normalización de la humillación, la adulación y la impunidad. Y en la base de la seguridad europea está defender la dignidad de quienes la integramos.</p>
<p>&nbsp;</p>
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