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	<title>Desde el exterior - César Miguel Rondón</title>
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	<title>Desde el exterior - César Miguel Rondón</title>
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		<title>María Corina Machado: “La posición de Estados Unidos y otros aliados pesa en mi decisión de volver, hay que buscar el momento correcto” &#8211; Boris Muñoz</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 11 May 2026 04:46:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La Nobel de la Paz reivindica la celebración de elecciones para garantizar la soberanía de Venezuela Publicado en: El País Por: Boris Muñoz Viéndola recorrer el mundo para reunirse con líderes en Europa, con empresarios en California u ofrecer entrevistas en YouTube, muchos concluyen que María Corina Machado (Caracas, 58 años) es una bala perdida: [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/maria-corina-machado-la-posicion-de-estados-unidos-y-otros-aliados-pesa-en-mi-decision-de-volver-hay-que-buscar-el-momento-correcto-boris-munoz/">María Corina Machado: “La posición de Estados Unidos y otros aliados pesa en mi decisión de volver, hay que buscar el momento correcto” &#8211; Boris Muñoz</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">La Nobel de la Paz reivindica la celebración de elecciones para garantizar la soberanía de Venezuela</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://elpais.com/america/2026-05-10/maria-corina-machado-estados-unidos-pesa-en-mi-decision-de-volver-hay-que-buscar-el-momento-correcto.html">El País</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a class="a_md_a_n" title="Ver todas las noticias de Boris Muñoz" href="https://elpais.com/autor/boris-munoz/#?rel=author_top">Boris Muñoz</a></p>
<p>Viéndola recorrer el mundo para reunirse con líderes en Europa, con empresarios en California u ofrecer entrevistas en YouTube, muchos concluyen que María Corina Machado (Caracas, 58 años) es una bala perdida: una líder en suspenso, atrapada en un limbo que le impide regresar a Venezuela. Allá la espera la misión que se autoimpuso: llevar hasta el final la tarea de sacar del poder al régimen chavista. Según esa visión, cada día que pasa afuera es una ganancia para los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, presidenta y presidente de la Asamblea Nacional, respectivamente, y el hombre fuerte Diosdado Cabello, y una deuda creciente con los millones de venezolanos que la esperan. Pero esa no es impresión que ella transmite en persona.</p>
<p>Machado está firmando un ejemplar en inglés de su libro El manifiesto de la libertad cuando le informan que el Ministerio Público ha confirmado la muerte de Víctor Hugo Quero Navas, desaparecido por las fuerzas de seguridad hace un año y medio. Escucha y es como si le dieran un golpe. Un segundo después toma aire y se repone: “Es lo que ya sabíamos. Estaba muerto”. Una colaboradora suelta: “¡Desgraciados!”</p>
<p>La Premio Nobel de la Paz y su equipo trabajan en una austera oficina de Washington cuyo mobiliario vio tiempos mejores hace ya años. Ella entra a la cocina a preparar café derrochando energía y trata a sus colaboradores con familiaridad y camaradería. Cada uno parece tener claro su papel específico dentro de una misión más amplia: pensar y planear la Venezuela que quieren ver en las próximas décadas. Las paredes beige están casi desnudas, salvo por una pintura ingenua fechada en 2025 y algunas ilustraciones de la caricaturista venezolana Rayma. Antes de sentarse frente a la cámara, pide ayuda para ocultar el cable del micrófono. ¿Un toque de coquetería? “Es para evitar distracciones”.</p>
<p><strong>Pregunta. Han pasado más de 100 días desde que se inauguró esta nueva situación en Venezuela: sin Maduro, pero con el chavismo prácticamente íntegro en el poder. ¿Qué ha cambiado realmente?</strong></p>
<p>Respuesta. Hay que verlo en varios planos. En lo político, han ocurrido cosas impensables hace unos meses. En un país donde la gente no se atrevía ni a pedir por los presos políticos en una iglesia, hoy puedes tener 30 o 50 manifestaciones de diversos tipos en un mismo día. Más de 600 presos políticos han sido excarcelados, aunque aún quedan cientos en prisión. Empiezas a ver expresiones de libertad de expresión, de movilización, de denuncia que no existían. Sin embargo, esto está muy lejos de ser una restitución plena de los derechos cívicos. En lo económico, se han puesto límites al manejo discrecional de los fondos del régimen y se ha permitido la llegada de inversiones, aunque nadie sabe de qué tamaño son ni cuáles son los términos de los contratos. No hay contraloría. La inflación anual es del 650% y el 86% de la población vive en la pobreza. Y en lo social hay una tensión creciente: los productos están en las estanterías, pero la gente no los puede pagar. Los venezolanos hemos aprendido a los golpes que la economía no se resuelve sin el cambio político.</p>
<p><a href="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/05/Captura-de-pantalla-2026-05-11-003621.png"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-120600 aligncenter" src="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/05/Captura-de-pantalla-2026-05-11-003621-300x207.png" alt="" width="635" height="438" srcset="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/05/Captura-de-pantalla-2026-05-11-003621-300x207.png 300w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/05/Captura-de-pantalla-2026-05-11-003621.png 636w" sizes="(max-width: 635px) 100vw, 635px" /></a></p>
<p><strong>P: Siguiendo lo que sucede en Venezuela, pareciera que se fermenta una sensación de cansancio e incertidumbre entre la población. ¿Se está agotando la expectativa de cambio antes de que la transición tome forma?</strong></p>
<p>Hay de todo. Hay una genuina angustia de gente que no puede más, que ve que sus hijos no comen bien ni van a la escuela. Eso es lo que yo llamo la urgencia ética. Y hay también una narrativa deliberada de desmoralización, que busca convencer a la gente de que este proceso no se trata de democracia, sino de petróleo, de intereses externos. Esa narrativa le conviene al régimen. Pero que esto sea complejo no significa que no avance. El planteamiento de Trump y Rubio, de las tres fases que desembocan en una elección libre y limpia, es correcto y es urgente.</p>
<p><strong>P: El presidente Trump dijo esta semana que los venezolanos están “really happy”. ¿Qué no está viendo?</strong></p>
<p>No quiero interpretar lo que piensa el presidente. Lo que sí puedo decir es que hay una creciente preocupación, por no decir angustia, de que esto se tarde demasiado, porque para mucha gente cada día es existencial. La manera de evitar que esto desemboque en un proceso desordenado es dar la seguridad de que por la vía electoral vamos a poder hacer valer la voluntad ciudadana. Eso es lo que le digo a Trump cada vez que hablo con él. Digo en público lo mismo que digo en privado.</p>
<p><strong>P: ¿Qué le dice en concreto?</strong></p>
<p>Que tenemos por delante la gran oportunidad para las Américas y que hay un momentum que no podemos desperdiciar. Venezuela tiene la sociedad mejor preparada para una transición ordenada: no hay diferencias religiosas, raciales ni regionales profundas; hay un nivel de organización ciudadana que nunca habíamos tenido. Le digo que hay que cumplir un cronograma que permita hacer este proceso bien, que tenemos que convertir estas elecciones en un modelo para el planeta.</p>
<p><strong>P: ¿Es eso posible este año? Lo que se oye es que las elecciones no serían posibles antes de 2027.</strong></p>
<p>Desde el punto de vista técnico, necesitas aproximadamente 40 semanas desde que designas un nuevo CNE. Ese es el detonante. Se puede comprimir algo, pero hay que ser serios. Lo importante es arrancar ya.</p>
<p><strong>P: Hoy Washington controla buena parte del petróleo venezolano, de los ingresos y del acceso empresarial. Trump ha bromeado con que Venezuela podría ser el estado 51. ¿Dónde está la línea que separa el apoyo del vecino más poderoso de la tutela?</strong></p>
<p>Una elección. El ejercicio de la soberanía popular es esa línea. Para llegar a ella vamos a necesitar el apoyo de la comunidad internacional y, en primer lugar, el de Estados Unidos. Trump es el único jefe de Estado que ha arriesgado posición y recursos por la libertad de Venezuela. No estaríamos donde estamos sin ese apoyo. Un sistema criminal solo cede ante una amenaza real.</p>
<p><strong>P: Si llegara al poder en las condiciones actuales, ¿cuál sería su primera decisión concreta para recuperar soberanía sin romper la alianza con Washington?</strong></p>
<p>Todo se trata de confianza. Con las primarias de 2023 decidimos confiar en la gente y la gente confió de vuelta. Ahora hay que construir confianza en las instituciones: necesitamos que confíen los ciudadanos, los acreedores, los inversionistas, otros gobiernos. La clave es Estado de Derecho: un gobierno serio, donde hay justicia autónoma, se respeta la ley y todos son iguales ante ella. Eso crea de inmediato los incentivos para que el país se transforme.</p>
<p><a href="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/05/Captura-de-pantalla-2026-05-11-003737.png"><img decoding="async" class="wp-image-120601 aligncenter" src="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/05/Captura-de-pantalla-2026-05-11-003737-300x232.png" alt="" width="638" height="493" srcset="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/05/Captura-de-pantalla-2026-05-11-003737-300x232.png 300w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/05/Captura-de-pantalla-2026-05-11-003737.png 645w" sizes="(max-width: 638px) 100vw, 638px" /></a></p>
<p><strong>P: ¿Qué pasa si Washington se siente cómodo con las cosas como están y no avanza hacia una transformación política?</strong></p>
<p>No creo que eso sea posible. Primero, el incentivo migratorio: casi un millón de venezolanos en Estados Unidos, el 65% quiere volver tan pronto haya una elección. Segundo, el económico: Venezuela tiene potencial para cinco millones de barriles, pero alcanzarlos requiere 200.000 millones de dólares en inversión, y eso solo llega con Estado de Derecho. Los inversionistas que hoy exploran el mercado lo hacen porque quieren una opción. Esa opción vale si llegamos nosotros; si no llegamos, vale cero. Un régimen que robó, confiscó y persiguió jamás generará esa confianza. Y tercero: para que estos negocios funcionen, necesitas talento. El ingeniero venezolano que trabaja en Riad no va a traer a su familia a un país sin educación ni salud.</p>
<p><strong>P: El intelectual chileno Fernando Mires dijo hace poco que Venezuela hoy no es una dictadura, pero tampoco una democracia. Usted misma parece haber moderado el tono. ¿Qué es el régimen hoy?</strong></p>
<p>Lo mismo de siempre, con algunos espacios de apariencia de libertad. Unos primeros pasos de desmontaje de un sistema brutalmente represivo. Pero si el Ejecutivo controla el Poder Judicial, el Legislativo y el Electoral, ¿qué es eso?</p>
<p><strong>P: ¿Una dictadura?</strong></p>
<p>Obviamente.</p>
<p><strong>P: Le hago la pregunta directa, y espero que no la esquive: ¿cuándo regresa a Venezuela?</strong></p>
<p>Pronto. Y no la esquivé.</p>
<p><strong>P: En Madrid anunció el regreso en semanas. Dijo lo mismo hace ya dos meses. ¿Cuándo? ¿Mayo, junio, julio?</strong></p>
<p>Tengo que concluir las tareas que me propuse al salir de Venezuela en diciembre: hablar con jefes de Estado, con inversionistas, con acreedores, con miles de venezolanos en el mundo.</p>
<p><strong>P: ¿Cuál es la condición objetiva que todavía no existe y que le impide regresar?</strong></p>
<p>Ninguna.</p>
<p><strong>P: Entonces puede hacer su mochila mañana e irse.</strong></p>
<p>Nadie más que yo quiere que eso pase.</p>
<p><strong>P: ¿Cuánto pesa Trump en esa decisión?</strong></p>
<p>La posición de Estados Unidos y de otros aliados pesa sin duda. Es un tema de coordinación. Mi regreso ayuda a que el proceso fluya adecuadamente, y por eso es importante que el momento sea el correcto.</p>
<p><strong>P: Según varias versiones, en aquel desayuno Trump le desaconsejó regresar. ¿Qué revela Trump le desaconsejó regresar. ¿Qué revela eso?</strong></p>
<p>Esas informaciones no las di yo, así que no las dé por ciertas. Hay mucha especulación. Lo que sí puedo decir es que la consideración fundamental del Gobierno de Estados Unidos ha sido siempre mi seguridad.</p>
<p><a href="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/05/Captura-de-pantalla-2026-05-11-003919.png"><img decoding="async" class="wp-image-120602 aligncenter" src="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/05/Captura-de-pantalla-2026-05-11-003919-300x231.png" alt="" width="581" height="447" srcset="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/05/Captura-de-pantalla-2026-05-11-003919-300x231.png 300w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/05/Captura-de-pantalla-2026-05-11-003919.png 646w" sizes="(max-width: 581px) 100vw, 581px" /></a></p>
<p><strong>P: ¿Hay un momento en que el desgaste de permanecer fuera supera el riesgo de regresar?</strong></p>
<p>Estuve 12 años sin poder salir y todo el mundo me decía: “Vete, tienes que hablar afuera”. Ahora que salí, todo el mundo me dice: “Tienes que volver”. Mi filtro siempre es el mismo: ¿dónde soy más útil? Sé que en Venezuela puedo ayudar, contribuir a que todo vaya en una dirección firme y cívica. Pero también hay mucho que hacer aquí. Ojalá pudiera estar en las dos partes a la vez.</p>
<p><strong>P: Trump sugirió el 3 de enero que usted no estaba en la mejor posición para garantizar la gobernabilidad. ¿Cómo controlaría el poder real en un país donde el ejército, los tribunales, el consejo electoral y el petróleo siguen en manos del chavismo, con grupos criminales y guerrillas dominando partes del territorio?</strong></p>
<p>Es un problema medular, y por eso llevamos años evaluando en detalle cómo está el país en cada una de esas áreas y cómo sería un proceso de toma de control institucional y territorial. Mi valoración es que la inmensa mayoría de quienes están en esos espacios, desde empleados de ministerios hasta policías y militares, favorecerían una transición. Hay grupos armados y financiados para generar disrupción, como la DGCIM o algunos colectivos, pero son muy reducidos y ya están identificados. Aquí no se trata de desmontar las Fuerzas Armadas, sino de liberarlas: el yugo y la persecución que padecen son intensos. A quienes temen una retaliación les doy mi palabra: vamos a garantizar los derechos y las libertades incluso de quienes nos las negaron a nosotros.</p>
<p><strong>P: En España evitó reunirse con Pedro Sánchez cuando él, junto a Lula y Petro, buscaba relanzar la izquierda frente al avance de Trump. Si se presentara de nuevo la oportunidad, ¿se reuniría? ¿Qué papel puede tener el gobierno español en la transición?</strong></p>
<p>Toda decisión pasa por el filtro de si ayuda a la causa venezolana y acelera la transición. Si la respuesta es sí, me reúno.</p>
<p><strong>P: Ha hablado de un gran acuerdo nacional previo a las elecciones. ¿Quiénes tendrían que sentarse en esa mesa y qué estaría dispuesta a negociar?</strong></p>
<p>Lo veo como algo más amplio que el proceso electoral. Es un momento único para verbalizar los consensos del país que queremos construir: el pluralismo, los límites al presidencialismo, la subordinación del poder militar al civil, la descentralización real, la subsidiariedad del Estado al individuo. Eso se traduce en acuerdos concretos como la no reelección y la bicameralidad. El país está ávido de discutir estos temas.</p>
<p><strong>P: ¿Apoyaría la no reelección?</strong></p>
<p>Sin duda.</p>
<p><strong>P: ¿Y se sentaría a negociar directamente con Delcy y Jorge Rodríguez?</strong></p>
<p>Depende de los términos. Hemos ofrecido, pública y privadamente, nuestra disposición a avanzar en una transición negociada. Lo que no vamos a aceptar es una nueva farsa.</p>
<p><strong>P: Cuando ve a Delcy Rodríguez purgando su entorno y nombrando ministros en posiciones estratégicas, ¿no están simplemente tratando de normalizarse y quedarse?</strong></p>
<p>Ellos van a hacer eso siempre que se les permita. No puede sorprendernos. Han tenido que liberar presos, abrir espacios de comunicación, poner restricciones al uso de los fondos. En otras cosas no han cedido. Parte de nuestro trabajo es persuadir a actores clave de que ciertas decisiones tienen que acelerarse.</p>
<p><strong>P: ¿En qué condiciones podría subsistir el chavismo como movimiento político?</strong></p>
<p>Felipe González me decía en España: en una transición, hay dos cosas que no se pueden amnistiar, los crímenes de lesa humanidad y los actos de corrupción, a menos que quienes robaron devuelvan absolutamente todo lo robado. Yo le respondía que no sabe lo que nos está pidiendo, porque esto es el saqueo más grande de la historia. Es muy complejo. Pero tengo conciencia de la responsabilidad histórica de que esto funcione bien. Una transición sostenible necesita el apoyo del pueblo, y ese pueblo solo aceptará compromisos difíciles si confía en el liderazgo que lo representa. Por eso les digo a quienes están aferrados al poder: les conviene negociar con liderazgos que tengan legitimidad. Pueden lograr más.tengan legitimidad. Pueden lograr más.</p>
<p><strong>P: Chávez construyó un hiperliderazgo caudillista. Hay gente que le compara con él en esa capacidad de arrastre. ¿Cómo despeja el miedo de que usted también pueda convertirse en una líder hiperpersonalista?</strong></p>
<p>Soy la antítesis de Chávez. Él empezó en las élites y la clase media; nosotros comenzamos en las zonas más humildes y llegamos a vencer el escepticismo urbano. Chávez habló de división; nosotros salimos a unir. Él promovió la venganza; nosotros, el reencuentro. Chávez ofrecía regalos; yo pedía trabajo y responsabilidad. Ellos humillaron; nosotros valoramos la dignidad. Él construyó un proyecto basado en el odio y la violencia; nosotros, en el amor. Son expresiones totalmente antagónicas.</p>
<p><strong>P: Conviven hoy dos Venezuelas: una en acelerada apertura económica que atrae inversión, y otra donde millones sobreviven con salarios de miseria. ¿Cómo reconcilia a esos dos países y evita que esa fractura se haga permanente?</strong></p>
<p>No creo que sean dos países. Hay un solo país que quiere vivir con dignidad, transparencia, que quiere a sus hijos de regreso. Eso incluye a quienes hoy ven oportunidades de inversión: si lo hacen de manera transparente y apegada a la ley, su mejor interés es una transición democrática, porque sin ella esas opciones valen cero. Yo recorro el mundo y les digo a los grandes capitales del sector tecnológico y energético: vengan a Venezuela, pero rememos en la misma dirección. Un país con reglas claras, sin privilegios, con privatizaciones transparentes. Mi padre, quien fue un gran industrial, me decía: “Hacer plata es fácil. Lo difícil es generar riqueza”. El verdadero empresario genera riqueza desde sus trabajadores y proveedores hasta el país entero. Eso es lo que tenemos que construir.</p>
<p><strong>P: En Madrid hubo una polémica por los cánticos de “fuera mona” contra Delcy Rodríguez en su acto de la Puerta del Sol. ¿Qué le pareció y qué revela sobre el clima del exilio venezolano?</strong></p>
<p>No puedo afirmarlo, pero hay quienes creen que fueron personas infiltradas. Lo que sí puedo decir es que esos cánticos no reflejan lo que somos. Cuando terminó el evento, la policía española me decía: “Nunca hemos visto algo así”. La gente lloraba, cantaba, rezaba, se abrazaba. Una colaboradora de la presidenta de la Comunidad de Madrid me dijo: “La última vez que vimos algo así fue cuando España ganó el Mundial”. Eso es Venezuela.</p>
<p><strong>P: ¿Hay una veta de resentimiento racial en Venezuela que valdría la pena abordar sin tabúes?</strong></p>
<p>Tiene razón, no hay ningún tema que no debamos tocar. Pero lo que yo conozco hoy es un nivel de cohesión alrededor de valores fundamentales verdaderamente extraordinario: respeto a la dignidad humana, pluralismo, responsabilidad individual, solidaridad, amor a la libertad, a la propiedad, a la familia. Son los valores de nuestros padres fundadores. Esta ha sido una larga marcha que nos ha llevado de vuelta a nuestras raíces.</p>
<p><strong>P: Cuando está sola y piensa en Venezuela, no en la estrategia ni en la transición, sino en el país, ¿qué ve? ¿Qué le duele y qué le da fuerza?</strong></p>
<p>Me hace falta la luz de mi país. Los colores en Venezuela son distintos para mis ojos. Me hace falta agarrar mi carro e irme sola por cualquier carretera. Me fascina bajarme en cualquier lugar y conversar con la gente. Cuando viajábamos en giras, éramos ocho en el carro; cantábamos música llanera en Los Llanos, oriental en el oriente, gaitas en el Zulia. Esas cosas muy humanas del país me hacen mucha falta. Me sostienen los mensajes de energía y las oraciones que recibo todos los días. Este movimiento ha echado raíces en lo cultural y en lo social. Por eso yo siempre decía: un día antes, un día después, Maduro se va a ir. Y ahora te lo digo igual: un día antes, un día después, este régimen va a terminar de salir. Lo realmente relevante es esta Venezuela que está emergiendo y cómo nos aseguramos de construir instituciones que duren por siglos.</p>
<p><strong>P: ¿Y la fuerza?</strong></p>
<p>La gente. Esta conversación. Poder hablar del futuro. A veces miro para atrás y digo: cuántas veces me dijeron que era imposible. Y mira lo increíble que hemos hecho. Tengo una profunda confianza en el poder de la gente y en su amor a la libertad. Y además siento que hemos ido de la mano de Dios.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El secretismo sobre los acuerdos petroleros de Venezuela continúa &#8211; Anatoly Kurmanaev</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 05 May 2026 13:20:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los funcionarios de Trump y sus aliados venezolanos han prometido una nueva era de rendición de cuentas para desbloquear la inmensa riqueza petrolera de Venezuela. Pero la industria petrolera del país sigue siendo un agujero negro. Publicado en: The New York Times Por: Anatoly Kurmanaev Fotografías: Adriana Loureiro Fernandez Funcionarios estadounidenses y venezolanos han prometido [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">Los funcionarios de Trump y sus aliados venezolanos han prometido una nueva era de rendición de cuentas para desbloquear la inmensa riqueza petrolera de Venezuela. Pero la industria petrolera del país sigue siendo un agujero negro.</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> The New York Times</p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a class="last-byline css-ojhyzr e1jsehar0" href="https://www.nytimes.com/by/anatoly-kurmanaev">Anatoly Kurmanaev</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Fotografías:</strong> Adriana Loureiro Fernandez</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Funcionarios estadounidenses y venezolanos han prometido una nueva era de responsabilidad para la lucrativa industria petrolera de Venezuela tras la caída del presidente Nicolás Maduro.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">El presidente Donald Trump afirmó que Estados Unidos <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.democrats.senate.gov/newsroom/trump-transcripts/transcript-president-trump-meets-with-oil-and-gas-executives-at-the-white-house-10926" target="_blank" rel="noopener noreferrer">controlaría</a> las ventas de petróleo venezolano. El gobierno de Trump dijo que Venezuela presentaría <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.nytimes.com/2026/01/28/us/politics/rubio-hearing-venezuela.html">presupuestos mensuales</a> a la Casa Blanca, y Estados Unidos dijo que había contratado auditores para comprobarlos.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">La nueva dirigente de Venezuela y aliada de Trump, Delcy Rodríguez, dijo que el público podría <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.youtube.com/watch?v=_TK4E_7HGSw" target="_blank" rel="noopener noreferrer">rastrear cada dólar</a> del petróleo en un nuevo sitio web.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Sin embargo, por ahora ninguna de estas iniciativas ha aclarado el destino del dinero petrolero de Venezuela, lo que suscita interrogantes sobre la voluntad política tanto en Washington como en Caracas.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Sin embargo, incluso con las mejores intenciones, el plan de Washington para demostrar cómo y dónde se gastan las riquezas petroleras de Venezuela constituiría una tarea colosal. Décadas de saqueo han dejado a Venezuela con una industria petrolera opaca y profundamente corrupta, un problema que Rodríguez no logró resolver en gran medida durante su gestión previa al frente de la economía nacional.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Por cada dos dólares que Venezuela obtuvo de la venta de petróleo a principios de esta década, un dólar fue robado, según revelan documentos internos y estadísticas oficiales.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Lo que está en juego es aún mayor hoy en día. Para Trump, su plan para liberar el inmenso potencial petrolero de Venezuela mediante una inversión estadounidense de <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.nytimes.com/2026/01/09/business/energy-environment/trump-venezuela-oil-executives.html">100.000 millones de dólares</a> depende, en parte, de convencer a los ejecutivos petroleros estadounidenses de que su gobierno puede establecer el Estado de derecho.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Para Rodríguez, asegurar a los venezolanos que la industria petrolera —un pilar fundamental de la identidad nacional del país— beneficia a muchos y no solo a unos pocos resulta vital para mejorar sus escasas probabilidades de ganar unas elecciones presidenciales competitivas, las cuales Estados Unidos está <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.nytimes.com/2026/03/12/world/americas/trump-maria-corina-machado-venezuela.html">impulsando para el próximo año</a>.</p>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-2">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-ac37hb evys1bk0">No está claro cuánta corrupción estaría dispuesta a tolerar Rodríguez con tal de mantener su control sobre el gobierno, el cual sigue plagado de los burócratas leales a Maduro y de los empresarios que los apadrinan.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Durante los 13 años de gobierno de Maduro, PDVSA, la omnipresente compañía petrolera estatal de Venezuela, se había convertido en el patrimonio personal de su familia, permitiendo a parientes y allegados vender petróleo en condiciones sumamente preferenciales. Este clientelismo aceitó los engranajes del aparato gobernante, asegurando su lealtad a Maduro, quien sobrevivió a múltiples crisis antes de ser capturado en enero por las fuerzas especiales de Estados Unidos.</p>
</div>
<aside class="css-ew4tgv" aria-label="companion column"></aside>
</div>
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<div class="css-1xdhyk6 erfvjey0" data-testid="photoviewer-children-figure"><picture><img loading="lazy" decoding="async" class="css-r3fift aligncenter" src="https://static01.nyt.com/images/2026/04/28/espanol/00int-venezuela-oil-fktl-ES-copy1/00int-venezuela-oil-fktl-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale" sizes="auto, ((min-width: 600px) and (max-width: 1004px)) 84vw, (min-width: 1005px) 80vw, 100vw" srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/28/espanol/00int-venezuela-oil-fktl-ES-copy1/00int-venezuela-oil-fktl-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp 600w,https://static01.nyt.com/images/2026/04/28/espanol/00int-venezuela-oil-fktl-ES-copy1/00int-venezuela-oil-fktl-jumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 1024w,https://static01.nyt.com/images/2026/04/28/espanol/00int-venezuela-oil-fktl-ES-copy1/00int-venezuela-oil-fktl-superJumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 2048w" alt="Una persona en una motocicleta oscura en una calle de la ciudad. Detrás de ellos, una gran estatua de una mano abierta y una alta estructura se alzan entre los edificios." width="725" height="483" /></picture></div><figcaption class="css-1g9ic6e ewdxa0s0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-jevhma e13ogyst0">Frente a la sede de PDVSA en Caracas</span></figcaption></figure>
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<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-3">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Los esquemas de comercio petrolero opacos continuaron hasta <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.nytimes.com/2025/12/12/world/americas/venezuela-cuba-oil-tanker.html">la propia caída</a> de Maduro, y algunos beneficiarios han seguido haciendo negocios discretamente con PDVSA bajo la gestión de Rodríguez, según documentos internos y entrevistas con funcionarios petroleros venezolanos y con personas cercanas al sector.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Esta cuestionable actividad de concertación de acuerdos pone a prueba la promesa de Rodríguez de romper definitivamente con las políticas económicas de Maduro, a las que <a class="css-yywogo" title="" href="https://efectococuyo.com/politica/mensaje-delcy-rodriguez-maduro-responsabilidad-errores-candidatura-presidencial/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">ha culpado</a> de la prolongada crisis financiera de Venezuela.</p>
</div>
</div>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Estos documentos, no reportados anteriormente, ofrecen una visión excepcional de la magnitud de la corrupción durante los últimos años de Maduro, un periodo marcado por un enfrentamiento económico con Estados Unidos y una creciente represión interna.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Los documentos y las entrevistas revelan también el papel central desempeñado por un pariente de Maduro, <a class="css-yywogo" title="" href="https://armando.info/en/cilia-flores-favorite-nephew-the-man-behind-the-treasury/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Carlos Malpica Flores</a>, a quien varios funcionarios petroleros venezolanos y personas con información privilegiada del sector han descrito como el custodio de la riqueza de la familia Maduro. Las personas entrevistadas para este artículo hablaron bajo condición de anonimato para evitar represalias.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">El gobierno de Trump <a class="css-yywogo" title="" href="https://home.treasury.gov/news/press-releases/sb0332" target="_blank" rel="noopener noreferrer">impuso sanciones</a> a Malpica, de 53 años, en diciembre, alegando que había “facilitado la corrupción continua del régimen de Maduro”. Malpica no respondió a las preguntas enviadas a través de un socio comercial y dos parientes.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Los documentos de PDVSA muestran que empresas fantasma controladas por Malpica y otros empresarios cercanos a Maduro exportaron petróleo por un valor de 11.000 millones de dólares en 2021 y 2022 sin pagar suma alguna a la empresa estatal. Esa cifra representó la mitad de todos los ingresos petroleros de Venezuela en esos dos años, según indican las <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.bcv.org.ve/estadisticas/balanza-de-pagos" target="_blank" rel="noopener noreferrer">estadísticas del banco central</a> del país.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Estas ventas de petróleo no registradas oficialmente parecen haber violado la legislación venezolana vigente en aquel momento, la cual otorgaba a PDVSA la custodia exclusiva de la riqueza petrolera del país.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Desde la destitución de Maduro y la imposición del control estadounidense sobre las exportaciones de petróleo de Venezuela en enero, Malpica parece haber perdido el acceso a las ventas de crudo, según personas cercanas a la industria. Sin embargo, dichas personas —así como un alto funcionario petrolero venezolano— afirman que Malpica continúa obteniendo beneficios a través de sus empresas, las cuales operan yacimientos petrolíferos, prestan servicios a PDVSA y transportan productos petrolíferos a nivel local.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">El gobierno de Venezuela no respondió a las solicitudes de comentarios. El gobierno de Trump declinó hacer comentarios públicos para este artículo.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Un funcionario del gobierno estadounidense señaló que Venezuela estaba ofreciendo garantías de que los fondos se estaban gastando de manera adecuada.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Un alto funcionario del Departamento de Estado, Michael Kozak, informó al Congreso el mes pasado que el gobierno de Estados Unidos había contratado a KPMG —una firma global de servicios financieros— para auditar las ventas de petróleo de Venezuela, añadiendo que la firma presentará sus informes en una fecha posterior aún por determinar. El Banco Central de Venezuela comunicó <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.bcv.org.ve/notas-de-prensa/bcv-proyecta-periodo-de-estabilidad-cambiaria-y-descenso-inflacionario" target="_blank" rel="noopener noreferrer">la semana pasada</a> que, por su parte, había contratado a otra firma de auditoría, sin ofrecer detalles adicionales al respecto.</p>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-6">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-ac37hb evys1bk0">La historia de Malpica, de 53 años, personifica la transformación de la economía venezolana en un feudo personal de la familia Maduro; un sistema que, a pesar del cambio de liderazgo, sigue vigente en gran medida.</p>
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<div data-testid="lazyimage-container"><picture class="css-1j5kxti"><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/28/espanol/00int-venezuela-oil-wzgf-ES-copy1/00int-venezuela-oil-wzgf-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1800" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 3),(max-width: 599px) and (min-resolution: 3dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 288dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/28/espanol/00int-venezuela-oil-wzgf-ES-copy1/00int-venezuela-oil-wzgf-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1200" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 2),(max-width: 599px) and (min-resolution: 2dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 192dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/28/espanol/00int-venezuela-oil-wzgf-ES-copy1/00int-venezuela-oil-wzgf-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=600" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 1),(max-width: 599px) and (min-resolution: 1dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 96dpi)" /><img loading="lazy" decoding="async" class="css-1m50asq aligncenter" src="https://static01.nyt.com/images/2026/04/28/espanol/00int-venezuela-oil-wzgf-ES-copy1/00int-venezuela-oil-wzgf-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale" sizes="auto, ((min-width: 600px) and (max-width: 1004px)) 84vw, (min-width: 1005px) 80vw, 100vw" srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/28/espanol/00int-venezuela-oil-wzgf-ES-copy1/00int-venezuela-oil-wzgf-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp 600w,https://static01.nyt.com/images/2026/04/28/espanol/00int-venezuela-oil-wzgf-ES-copy1/00int-venezuela-oil-wzgf-jumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 1024w,https://static01.nyt.com/images/2026/04/28/espanol/00int-venezuela-oil-wzgf-ES-copy1/00int-venezuela-oil-wzgf-superJumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 1829w" alt="Un helicóptero negro con rotores sobre un helipuerto. Hay gente de pie junto a él; uno de ellos lleva una chaqueta de la “DEA”." width="893" height="595" /></picture></div>
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</div><figcaption class="css-1g9ic6e ewdxa0s0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-jevhma e13ogyst0">Nicolás Maduro siendo trasladado al tribunal federal en Manhattan en enero.</span><span class="css-iwa86d e1z0qqy90"><span class="kyt-mdd4r">Credit&#8230;</span><span aria-hidden="false">Vincent Alban/The New York Times</span></span></figcaption></figure>
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<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-7">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Exconductor de autobús y líder sindical, Maduro carecía de la comprensión técnica de la intrincada economía de Venezuela cuando su mentor y predecesor —Hugo Chávez, aquejado de cáncer— le legó la presidencia en 2013.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Maduro necesitaba aliados para gobernar el país. Y esas personas debían ser leales a él, no a Chávez, un autoproclamado revolucionario que despertaba la adoración de sus seguidores. Maduro y su esposa, Cilia Flores —una política de alto rango por derecho propio— se embarcaron en la creación de una nueva élite.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Entre los aliados de Maduro estaba <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.nytimes.com/2026/01/10/world/americas/delcy-rodriguez-venezuela-economy-trump.html">Rodríguez</a>, abogada proveniente de una destacada familia de izquierda.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Maduro y Flores también comenzaron a nombrar a decenas de familiares —sin cualificaciones aparentes— para ocupar cargos públicos, en los que algunos permanecen hasta el día de hoy.</p>
</div>
</div>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-8">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Uno de esos familiares fue Malpica, sobrino de la primera dama, quien al inicio del mandato de Maduro convenció al presidente de permitirle gestionar los tratos con el sector petrolero, según relataron altos funcionarios de la época.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">La carrera de Malpica despegó rápidamente. Meses después de asumir el poder, Maduro lo nombró miembro de la junta directiva del banco de desarrollo de Venezuela, conocido como Bandes. Poco después, se convirtió en tesorero nacional y en jefe de finanzas de PDVSA.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Estos cargos otorgaron a Malpica un acceso irrestricto a la riqueza petrolera de Venezuela, la cual continuó explotando incluso después de abandonar el sector público en 2016 para convertirse en subcontratista y comprador de petróleo de PDVSA.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">A finales de 2022, la junta directiva de PDVSA se reunió para hacer un balance de los años de facturas petroleras impagas dejadas por Malpica y otros confidentes de Maduro, según consta en una presentación de dicha reunión a la que tuvo acceso el Times. La junta contabilizó cerca de 240 buques petroleros que zarparon sin efectuar el pago entre 2019 y 2022, lo que representó una pérdida de 13.000 millones de dólares para el Estado venezolano.</p>
</div>
<aside class="css-ew4tgv" aria-label="companion column"></aside>
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<div data-testid="lazyimage-container"><picture class="css-1j5kxti"><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/28/espanol/00int-venezuela-oil-zltp-ES-copy1/00int-venezuela-oil-zltp-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1800" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 3),(max-width: 599px) and (min-resolution: 3dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 288dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/28/espanol/00int-venezuela-oil-zltp-ES-copy1/00int-venezuela-oil-zltp-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1200" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 2),(max-width: 599px) and (min-resolution: 2dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 192dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/28/espanol/00int-venezuela-oil-zltp-ES-copy1/00int-venezuela-oil-zltp-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=600" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 1),(max-width: 599px) and (min-resolution: 1dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 96dpi)" /><img loading="lazy" decoding="async" class="css-1m50asq aligncenter" src="https://static01.nyt.com/images/2026/04/28/espanol/00int-venezuela-oil-zltp-ES-copy1/00int-venezuela-oil-zltp-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale" sizes="auto, ((min-width: 600px) and (max-width: 1004px)) 84vw, (min-width: 1005px) 80vw, 100vw" srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/28/espanol/00int-venezuela-oil-zltp-ES-copy1/00int-venezuela-oil-zltp-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp 600w,https://static01.nyt.com/images/2026/04/28/espanol/00int-venezuela-oil-zltp-ES-copy1/00int-venezuela-oil-zltp-jumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 1024w,https://static01.nyt.com/images/2026/04/28/espanol/00int-venezuela-oil-zltp-ES-copy1/00int-venezuela-oil-zltp-superJumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 2048w" alt="Desde la proa de un barco blanco, una persona mira hacia el agua azul. En el horizonte lejano se ven varios barcos distantes y una chimenea industrial en llamas." width="887" height="591" /></picture></div>
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</div><figcaption class="css-1g9ic6e ewdxa0s0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-jevhma e13ogyst0">Un pescador cerca de la refinería Cardón, en Venezuela</span></figcaption></figure>
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<p>&nbsp;</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">La junta votó a favor de dar por perdida esa suma de dinero, tal como indica la presentación. Meses después, Rodríguez asumió la dirección de PDVSA tras orquestar la caída de su predecesor, <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.nytimes.com/2019/05/02/world/americas/venezuela-maduro-hezbollah-drugs.html">Tareck El Aissami</a>, un protegido de Maduro que actualmente enfrenta un juicio por cargos de corrupción. Bajo su gestión, las irregularidades más flagrantes de PDVSA —como las ventas de petróleo impagas— cesaron en gran medida.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Sin embargo, Malpica y otros empresarios cercanos a Maduro continuaron gozando de acceso preferencial al petróleo, lo que puso de manifiesto los límites de las iniciativas de Rodríguez.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">En 2023, por ejemplo, una empresa fantasma vinculada a Malpica se convirtió en la segunda mayor exportadora de crudo venezolano, situándose solo por detrás de Chevron —una multinacional que lleva un siglo produciendo petróleo en Venezuela—, según revelan los documentos.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Copias de algunos de los contratos muestran que dicha empresa fantasma —Hangzhou Energy, registrada en China— recibió petróleo de PDVSA bajo condiciones sumamente favorables e inusuales, a pesar de carecer de todo historial de actividad comercial. Un contrato correspondiente a 2022 revela que se autorizó a Hangzhou a vender cerca de una décima parte del volumen total de exportaciones del país durante ese año, a cambio de suministrar al gobierno una cantidad no especificada de “ayuda humanitaria”.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Se desconoce la cantidad exacta de ayuda que Hangzhou finalmente entregó, así como su contenido. Estos acuerdos de “petróleo por alimentos” —similares al obtenido por Hangzhou y supuestamente establecidos como respuesta a las sanciones estadounidenses— se convirtieron en una importante fuente de corrupción durante los últimos años del mandato de Maduro, desviando miles de millones de dólares de las arcas del Estado en un contexto de crisis humanitaria; así lo sostienen tanto el <a class="css-yywogo" title="" href="https://ve.usembassy.gov/treasury-disrupts-corruption-network-stealing-from-venezuelas-food-distribution-program-clap/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">gobierno de Estados Unidos</a> como las <a class="css-yywogo" title="" href="https://armando.info/la-mala-leche-de-los-clap/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">investigaciones realizadas</a> por el medio de comunicación venezolano Armando.info.</p>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-10">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Un correo electrónico enviado a la gerente de operaciones de Hangzhou, Zhang Junling, no recibió respuesta.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Si bien los representantes legales de Hangzhou se encontraban, en teoría, en China, en la práctica fueron Malpica y un socio suyo —<a class="css-yywogo" title="" href="https://www.nytimes.com/2026/01/10/world/americas/delcy-rodriguez-venezuela-economy-trump.html">Ramos Carretero</a>— quienes representaron a la empresa en las reuniones con PDVSA; así lo confirman varios funcionarios de la petrolera estatal y diversas fuentes del sector petrolero venezolano, lo cual sugiere que ambos eran los beneficiarios finales de la compañía.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Asimismo, Hangzhou mantenía otros acuerdos de pago inusuales y altamente lucrativos.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">La mayoría de los compradores de petróleo debían pagarle a PDVSA en dólares. Hangzhou, sin embargo, realizaba sus pagos al Bandes —el banco de desarrollo estatal— en bolívares, la moneda local; así lo indican documentos internos de PDVSA, mensajes internos a los que tuvo acceso The New York Times y entrevistas con funcionarios del sector petrolero venezolano.</p>
</div>
<aside class="css-ew4tgv" aria-label="companion column"></aside>
</div>
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<div data-testid="lazyimage-container"><picture class="css-1j5kxti"><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/28/espanol/00int-venezuela-oil-vjqh-ES-copy1/00int-venezuela-oil-vjqh-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1800" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 3),(max-width: 599px) and (min-resolution: 3dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 288dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/28/espanol/00int-venezuela-oil-vjqh-ES-copy1/00int-venezuela-oil-vjqh-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1200" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 2),(max-width: 599px) and (min-resolution: 2dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 192dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/28/espanol/00int-venezuela-oil-vjqh-ES-copy1/00int-venezuela-oil-vjqh-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=600" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 1),(max-width: 599px) and (min-resolution: 1dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 96dpi)" /><img loading="lazy" decoding="async" class="css-1m50asq aligncenter" src="https://static01.nyt.com/images/2026/04/28/espanol/00int-venezuela-oil-vjqh-ES-copy1/00int-venezuela-oil-vjqh-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale" sizes="auto, ((min-width: 600px) and (max-width: 1004px)) 84vw, (min-width: 1005px) 80vw, 100vw" srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/28/espanol/00int-venezuela-oil-vjqh-ES-copy1/00int-venezuela-oil-vjqh-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp 600w,https://static01.nyt.com/images/2026/04/28/espanol/00int-venezuela-oil-vjqh-ES-copy1/00int-venezuela-oil-vjqh-jumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 1024w,https://static01.nyt.com/images/2026/04/28/espanol/00int-venezuela-oil-vjqh-ES-copy1/00int-venezuela-oil-vjqh-superJumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 2048w" alt="En un mural se pintan plataformas petrolíferas y una bandera. Dos personas conversan y otra se apoya en la pared mientras usa un teléfono." width="794" height="529" /></picture></div>
</div>
</div><figcaption class="css-1g9ic6e ewdxa0s0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-jevhma e13ogyst0">Personas esperando el transporte público frente a la sede de PDVSA en Caracas.</span></figcaption></figure>
</div>
</div>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-11">
<div class="css-53u6y8">
<p>&nbsp;</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0" style="text-align: left;">El esquema desafiaba la razón fundamental por la que las naciones exportan petróleo: obtener divisas fuertes para financiar las importaciones.</p>
</div>
</div>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">El control de cambio de Venezuela implicaba que comprar petróleo con bolívares subvalorados y venderlo a refinerías chinas a cambio de divisas estables —como el dólar— permitiría a los propietarios de Hangzhou obtener enormes beneficios.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Y la inflación desbocada de Venezuela significaba que cualquier bolívar que Hangzhou terminara depositando en el Bandes —una institución opaca vinculada a Malpica— quedaba prácticamente desprovisto de valor.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">La estrecha relación de Malpica con Maduro y su esposa le ayudó a sobrevivir a las purgas periódicas de PDVSA, que han llevado a la cárcel a cuatro de sus presidentes recientes y a decenas de ejecutivos, incluidos la mayoría de quienes firmaron contratos con Hangzhou.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Malpica también logró entablar una amistad con Rodríguez a lo largo de los años, según varias personas que conocen bien a ambos. Esta conexión parece haberlo librado hasta ahora de la <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.nytimes.com/es/2026/04/18/espanol/america-latina/venezuela-maduro-delcy-chavismo.html">“limpieza” de la nueva presidenta</a>, la cual ha derivado en el despido o el ostracismo de decenas de familiares de Maduro.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Varios empresarios petroleros cercanos a Maduro han sido detenidos desde su captura, pero hasta el momento ninguno ha sido acusado públicamente de delito financiero alguno.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">El sitio web de rendición de cuentas de la industria petrolera —denominado “Transparencia Soberana”—, prometido por la Rodríguez en enero, <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.transparenciasoberana.gob.ve/fondo/proteccion-social" target="_blank" rel="noopener noreferrer">tiene una sola entrada</a>.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">El sitio web afirma que el gobierno vendió combustible por un valor de 300 millones de dólares en marzo, que se utilizó para aumentar el salario mínimo.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">El sitio web no especificó quién adquirió el petróleo ni cuál fue el monto de la operación.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p class="css-1n7yjps etfikam0"><em>Mariana Martínez colaboró en este reportaje desde Caracas.</em></p>
<p class="css-1n7yjps etfikam0"><em><strong class="css-8qgvsz ebyp5n10"><a class="css-yywogo" title="" href="https://www.nytimes.com/by/anatoly-kurmanaev">Anatoly Kurmanaev</a></strong> cubre Venezuela y su gobierno interino.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/el-secretismo-sobre-los-acuerdos-petroleros-de-venezuela-continua-anatoly-kurmanaev/">El secretismo sobre los acuerdos petroleros de Venezuela continúa &#8211; Anatoly Kurmanaev</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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		<title>Maduro ya no está, pero en Venezuela casi todo sigue igual &#8211; Max Bearak</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 05 May 2026 03:30:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las autoridades estadounidenses prometieron “desatar la prosperidad” al tomar el control de la industria petrolera. Muchos en Caracas opinan que hace falta mucho más que eso. Publicado en: The new York Times Por: Max Bearak Venezuela puede parecer un lugar de extremos discordantes. Desde que Estados Unidos irrumpió y capturó a su presidente, Nicolás Maduro, [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/maduro-ya-no-esta-pero-en-venezuela-casi-todo-sigue-igual-max-bearak/">Maduro ya no está, pero en Venezuela casi todo sigue igual &#8211; Max Bearak</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">Las autoridades estadounidenses prometieron “desatar la prosperidad” al tomar el control de la industria petrolera. Muchos en Caracas opinan que hace falta mucho más que eso.</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://www.nytimes.com/es/2026/05/02/espanol/america-latina/venezuela-situacion-economica.html?smid=nytcore-android-share&amp;fbclid=PAZXh0bgNhZW0CMTEAc3J0YwZhcHBfaWQMMjU2MjgxMDQwNTU4AAGnq8gAF56UiDHmPoW0CRIsILXxH-nL3LzP3xQnSNH_TmqobTlG7dSaPljXF1o_aem_NR_Zmi1gUsKHsGhXuRac0w">The new York Times</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a class="last-byline css-ojhyzr e1jsehar0" href="https://www.nytimes.com/by/max-bearak">Max Bearak</a></p>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-0">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Venezuela puede parecer un lugar de extremos discordantes.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Desde que Estados Unidos irrumpió y capturó a su presidente, Nicolás Maduro, en enero, la élite del país con conexiones políticas ha hablado de <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.nytimes.com/es/2026/02/26/espanol/america-latina/venezuela-caracas-nicolas-maduro.html">un renacimiento económico</a>, impulsado por las promesas estadounidenses de <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.energy.gov/articles/fact-sheet-president-trump-restoring-prosperity-safety-and-security-united-states-and" target="_blank" rel="noopener noreferrer">“desatar la prosperidad”</a> al tomar el control de la asediada industria petrolera de Venezuela.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Al mismo tiempo, han sido liberados <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.nytimes.com/es/2026/02/20/espanol/america-latina/venezuela-ley-amnistia.html">cientos de presos políticos</a>, muchos de ellos demacrados y traumatizados después de años de condiciones miserables en cárceles insalubres. La mayoría tiene pánico a hablar de sus penurias por miedo a que el gobierno, que en esencia no ha cambiado salvo por la pérdida de Maduro, vuelva por ellos. Cientos más siguen encerrados.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Pero entre los bendecidos y los malditos hay una brecha abismal en la que casi todos los demás venezolanos —profesores, médicos, albañiles, vendedores ambulantes— pasan sus días rebuscando entre los escombros de una economía arrasada. Para este amplio sector de la población, la intervención estadounidense ha cambiado poco hasta ahora y solo ofrece una débil perspectiva de algo mejor.</p>
</div>
<aside class="css-ew4tgv" aria-label="companion column"></aside>
</div>
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<div class="css-1xdhyk6 erfvjey0" data-testid="photoviewer-children-figure"><picture><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-cqtv-ES-copy1/00int-venezuela-mood-cqtv-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1800" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 3),(max-width: 599px) and (min-resolution: 3dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 288dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-cqtv-ES-copy1/00int-venezuela-mood-cqtv-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1200" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 2),(max-width: 599px) and (min-resolution: 2dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 192dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-cqtv-ES-copy1/00int-venezuela-mood-cqtv-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=600" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 1),(max-width: 599px) and (min-resolution: 1dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 96dpi)" /><img loading="lazy" decoding="async" class="css-r3fift aligncenter" src="https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-cqtv-ES-copy1/00int-venezuela-mood-cqtv-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale" sizes="auto, ((min-width: 600px) and (max-width: 1004px)) 84vw, (min-width: 1005px) 80vw, 100vw" srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-cqtv-ES-copy1/00int-venezuela-mood-cqtv-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp 600w,https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-cqtv-ES-copy1/00int-venezuela-mood-cqtv-jumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 1024w,https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-cqtv-ES-copy1/00int-venezuela-mood-cqtv-superJumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 2048w" alt="Una persona con una gorra negra está en cuclillas en una acera de la ciudad, con la boca ligeramente abierta. Otros disponen y miran diversos objetos, incluidos aparatos electrónicos y fruta, extendidos sobre paños." width="763" height="509" /></picture></div><figcaption class="css-1g9ic6e ewdxa0s0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-jevhma e13ogyst0">Vendedores ambulantes vendiendo productos desgastados en una acera del centro de Caracas.</span></figcaption></figure>
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</div>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-1">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Hace poco, cuatro profesores de política y economía se reunieron para tomar un café alrededor de una mesa de plástico en el campus donde imparten clases, la Universidad Central de Venezuela, en la capital, Caracas. Relataron cómo una espiral económica descendente a lo largo de los 13 años de Maduro en el poder los había empujado a la pobreza.</p>
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</div>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-2">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-ac37hb evys1bk0">“En los últimos cinco años, la moneda se devaluó tanto que mi salario equivalía a cuatro dólares al mes. Es decir, se me olvidó que tenía un salario”, dijo Pedro García, de 59 años, que ahora dirige un sindicato de profesores jubilados.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Con el tiempo, contó, canceló más clases a fin de vender comida casera a la gente que hacía fila para conseguir combustible subvencionado en una gasolinera cerca de su apartamento. Luego vendió la cama el congelador de su suegra, y su propia bicicleta. Su pensión es una miseria: “No me alcanza para no morir de hambre”, dijo.</p>
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<div data-testid="lazyimage-container"><picture class="css-1j5kxti"><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-gmlq-ES-copy1/00int-venezuela-mood-gmlq-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1800" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 3),(max-width: 599px) and (min-resolution: 3dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 288dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-gmlq-ES-copy1/00int-venezuela-mood-gmlq-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1200" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 2),(max-width: 599px) and (min-resolution: 2dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 192dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-gmlq-ES-copy1/00int-venezuela-mood-gmlq-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=600" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 1),(max-width: 599px) and (min-resolution: 1dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 96dpi)" /><img loading="lazy" decoding="async" class="css-1m50asq aligncenter" src="https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-gmlq-ES-copy1/00int-venezuela-mood-gmlq-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale" sizes="auto, ((min-width: 600px) and (max-width: 1004px)) 84vw, (min-width: 1005px) 80vw, 100vw" srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-gmlq-ES-copy1/00int-venezuela-mood-gmlq-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp 600w,https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-gmlq-ES-copy1/00int-venezuela-mood-gmlq-jumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 1024w,https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-gmlq-ES-copy1/00int-venezuela-mood-gmlq-superJumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 2048w" alt="Una persona con un polo azul, gorra oscura y gafas está sentada en un interior. La luz se cuela a través de unas cortinas estampadas detrás de ellos, y se ve un andador de bebé." width="765" height="510" /></picture></div>
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</div><figcaption class="css-1g9ic6e ewdxa0s0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-jevhma e13ogyst0">Pedro García, de 59 años, en su apartamento de Caracas. Dijo que a causa de la devaluación de los últimos cinco años, su sueldo de profesor equivalía a cuatro dólares mensuales.</span></figcaption></figure>
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<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-3">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Su colega, Carlos Hermoso, economista, se inclinó hacia delante, frunció el ceño y dijo que la promesa de Estados Unidos de reinvertir en el país los ingresos procedentes del petróleo venezolano que vende podría dar la ilusión de “crecimiento”, pero que sería un “espejismo” para la gran mayoría de los venezolanos.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">“No puedo creer que esté diciendo esto, pero espero que Estados Unidos convierta a Venezuela en su fábrica para su guerra competitiva con China”, dijo Hermoso, y se esforzó por aclarar que nunca albergaría tal deseo si la situación no fuera tan grave. “Eso sería un paso adelante para nosotros”.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">El gobierno del presidente Donald Trump afirma que ha comenzado a enviar millones de dólares procedentes de las ventas de petróleo venezolano al gobierno de Caracas y que se iba a “asegurar de que esos fondos se gasten de forma transparente y en beneficio del pueblo venezolano”.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Sin embargo, tan solo reconstruir la industria petrolera podría costar más de 180.000 millones de dólares y tardar más de una década, según analistas de Rystad Energy, una empresa de investigación, e incluso entonces el país produciría menos que en su apogeo en la década de 1990.</p>
</div>
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<div data-testid="lazyimage-container"><picture class="css-1j5kxti"><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-02-ES-copy1/00int-venezuela-mood-02-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1800" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 3),(max-width: 599px) and (min-resolution: 3dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 288dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-02-ES-copy1/00int-venezuela-mood-02-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=1200" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 2),(max-width: 599px) and (min-resolution: 2dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 192dpi)" /><source srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-02-ES-copy1/00int-venezuela-mood-02-mobileMasterAt3x.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale&amp;width=600" media="(max-width: 599px) and (min-device-pixel-ratio: 1),(max-width: 599px) and (min-resolution: 1dppx),(max-width: 599px) and (min-resolution: 96dpi)" /><img loading="lazy" decoding="async" class="css-1m50asq aligncenter" src="https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-02-ES-copy1/00int-venezuela-mood-02-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale" sizes="auto, ((min-width: 600px) and (max-width: 1004px)) 84vw, (min-width: 1005px) 80vw, 100vw" srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-02-ES-copy1/00int-venezuela-mood-02-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp 600w,https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-02-ES-copy1/00int-venezuela-mood-02-jumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 1024w,https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-02-ES-copy1/00int-venezuela-mood-02-superJumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 2048w" alt="Un niño recatgado contra una gran estructura carga botes de plástico. A su derecha hay un perro echado" width="764" height="509" /></picture></div>
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</div><figcaption class="css-1g9ic6e ewdxa0s0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-jevhma e13ogyst0">Dayerlin, de 9 años, lleva botellas de plástico vacías para cargarlas de agua y ayudar a su madre. La escuela de Dayerlin lleva meses de suspensión de clases porque robaron cables eléctricos y de internet.</span></figcaption></figure>
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<div id="story-ad-3-slug" class="css-1ev7j75">
<p class="css-ac37hb evys1bk0">El valor de la moneda venezolana, el bolívar, ha seguido cayendo desde que Maduro fue derrocado, con una disminución de al menos un 36 por ciento desde enero, lo que deja el salario mínimo mensual en el pasmoso nivel de 27 centavos de dólar.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Aunque Estados Unidos ha intervenido en la economía venezolana, no lo ha hecho como para apuntalar las reservas de divisas en efectivo de su banco central como <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.nytimes.com/es/2025/10/17/espanol/estados-unidos/trump-argentina-rescate-bessent.html">hizo recientemente con Argentina</a>.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">El jueves, la líder venezolana, Delcy Rodríguez, anunció que si bien el salario mínimo seguiría siendo el mismo, los trabajadores contarían con bonos por un total de hasta 240 dólares al mes. <a class="css-yywogo" title="" href="https://fvmaestros.org/canasta-alimentaria-familiar-marzo-2026/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Estudios independientes muestran que, solo en alimentos,</a> una familia venezolana de cinco necesitaría por lo general 610 dólares al mes.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Las arcas públicas siguen prácticamente vacías, y los servicios básicos como el transporte, la educación y la salud están devastados. Casi ocho millones de venezolanos huyeron a lo largo de los 12 años de Maduro en el poder, y muy pocos han visto suficiente esperanza en su sustituta como para querer regresar.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Una mañana en Caricuao, que en su día se consideró una codiciada zona residencial de Caracas, rodeada de vegetación cerca de un zoológico, la fila para abordar autobuses destartalados se extendía por cientos de personas. Muchos de los autobuses estaban soldados entre sí: una cabina Dodge unida a un chasis Chevrolet.</p>
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<div data-testid="lazyimage-container"><picture class="css-1j5kxti"><img loading="lazy" decoding="async" class="css-1m50asq aligncenter" src="https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-03-ES-copy1/00int-venezuela-mood-03-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale" sizes="auto, ((min-width: 600px) and (max-width: 1004px)) 84vw, (min-width: 1005px) 80vw, 100vw" srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-03-ES-copy1/00int-venezuela-mood-03-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp 600w,https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-03-ES-copy1/00int-venezuela-mood-03-jumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 1024w,https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-03-ES-copy1/00int-venezuela-mood-03-superJumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 2048w" alt="Dos personas sostienen numerosos billetes afuera de un autobús verde" width="779" height="519" /></picture></div>
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</div><figcaption class="css-1g9ic6e ewdxa0s0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-jevhma e13ogyst0">Gente pagando para subir a un autobús que se dirige al centro de Caracas desde Caricuao en hora punta.</span></figcaption></figure>
</div>
</div>
<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-5">
<div class="css-53u6y8">
<p class="css-ac37hb evys1bk0">La fila serpenteaba por debajo de una estación del metro de la ciudad —que en su día fue considerado el mejor de Sudamérica—, pero en todo el periodo de traslado matutino de ese día, no llegó ni un solo tren.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">A pesar de lo indigno de la escena, había orden y calma. O tal vez era resignación.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Yelmira Jiménez, presidenta de una asociación de conductores de autobús de la zona, dijo que las filas siempre eran largas porque la mayoría de los vehículos se quedaban atascados en las filas de las gasolineras. Los conductores pueden pasar días esperando para llegar a las bombas.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Explicó que el gobierno de Venezuela había importado 7000 autobuses chinos en 2011 y que, en 2015, inauguró una planta de 500 millones de dólares para que una empresa china los fabricara localmente. Pero la mala gestión y la corrupción obligaron a cerrar la planta apenas unos años después.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Con la devaluación de la moneda local, pocos conductores podían permitirse las reparaciones, y mucho menos el mantenimiento regular. Los armaban de vuelta con lo que podían.</p>
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<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-6">
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<p class="css-ac37hb evys1bk0">“Mira a los pasajeros apretujados como sardinas: les han robado todos sus sueños, a pesar de que supuestamente este es un país productor de petróleo”, dijo. “Lo único que ha cambiado desde que se llevaron a Maduro es que me siento más cómoda hablando con un periodista gringo”.</p>
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</div><figcaption class="css-1g9ic6e ewdxa0s0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-jevhma e13ogyst0">Yelmira Jiménez, responsable de una asociación de conductores de autobús en Caricuao.</span></figcaption></figure>
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<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-7">
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<p class="css-ac37hb evys1bk0">En los barrios empobrecidos de las laderas que rodean Caracas, la desesperación es más aguda. Los residentes describieron escuelas con un solo profesor para cada grupo de edad, tiendas sin productos frescos, años dedicados a buscar trabajo sin éxito. Los delincuentes de poca monta habían abandonado el país, según algunos habitantes, porque ya quedaba muy poco que robar.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Según un <a class="css-yywogo" title="" href="https://www.proyectoencovi.com/encovi-2024" target="_blank" rel="noopener noreferrer">estudio poco común sobre la pobreza en el país</a> realizado por la Universidad Católica Andrés Bello en 2024, tres cuartas partes de la población carecían de ingresos suficientes para satisfacer las necesidades diarias y más de la mitad sufría lo que el estudio denominaba “pobreza multidimensional”, que va más allá de los ingresos para incluir la educación, la vivienda y el empleo.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">En un estudio de la misma universidad realizado una década antes, más o menos cuando Maduro asumió el poder después de su predecesor, Hugo Chávez, ambas cifras eran aproximadamente un 50 por ciento más bajas.</p>
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<div data-testid="lazyimage-container"><picture class="css-1j5kxti"><img loading="lazy" decoding="async" class="css-1m50asq aligncenter" src="https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-ES-copy1/00int-venezuela-mood-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp&amp;disable=upscale" sizes="auto, ((min-width: 600px) and (max-width: 1004px)) 84vw, (min-width: 1005px) 80vw, 100vw" srcset="https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-ES-copy1/00int-venezuela-mood-articleLarge.jpg?quality=75&amp;auto=webp 600w,https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-ES-copy1/00int-venezuela-mood-jumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 1024w,https://static01.nyt.com/images/2026/04/29/espanol/00int-venezuela-mood-ES-copy1/00int-venezuela-mood-superJumbo.jpg?quality=75&amp;auto=webp 2048w" alt="Un niño está de pie en una percha polvorienta que domina casas y edificios de apartamentos." width="768" height="512" /></picture></div>
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</div><figcaption class="css-1g9ic6e ewdxa0s0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-jevhma e13ogyst0">La barriada de Petare, en Caracas, es una de las zonas más pobres de Venezuela.</span></figcaption></figure>
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<div class="css-s99gbd StoryBodyCompanionColumn" data-testid="companionColumn-8">
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<p class="css-ac37hb evys1bk0">Muchos afirmaban que veían la situación como una corrupción del legado de Chávez por parte de Maduro. Ana Bracho solía trabajar como funcionaria de bajo rango en el gobierno y llevaba un tatuaje con la efigie de Chávez en la muñeca. Su barrio había apoyado con entusiasmo la revolución socialista en las décadas de 1990 y 2000.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Hace unos años, dejó su trabajo y se borró el tatuaje para sustituirlo por uno de una flor. Dijo que sus críticas cada vez más públicas a Maduro hicieron que los funcionarios del partido de su barrio le impidieran acceder a los programas de asistencia social que brindaban alimentos básicos y gas para cocinar.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">“En su día, el lema era: ‘Juntos todo es posible’”, dijo Bracho. “Supongo que ‘todo’ incluía el robo y la desnutrición. Desempleo hasta la muerte: eso es lo que tenemos”.</p>
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</div><figcaption class="css-1g9ic6e ewdxa0s0" data-testid="photoviewer-children-caption"><span class="css-jevhma e13ogyst0">Ana Bracho, de 47 años, con su hijo Andry Acosta, de 28, en la casa que comparten.</span><span class="css-iwa86d e1z0qqy90"><span class="kyt-mdd4r">Credit&#8230;</span><span aria-hidden="false">En una habitación con una pared azul brillante, una persona con una camiseta negra con una cara sonriente amarilla está sentada en un sillón. Una segunda persona, con una camiseta gris “FOX”, está sentada en un banco.</span></span></figcaption></figure>
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<p class="css-ac37hb evys1bk0">Los cuatro profesores reunidos para tomar café parecían estar de acuerdo. La enorme volatilidad de la economía, la escasez de empleos formales, la emigración masiva que se prolonga ya más de una década; todo parecía demasiado para comprenderlo, incluso para académicos que estudian precisamente esas mismas cuestiones. En cualquier caso, ¿quién tenía tiempo para llevar la cuenta? Todos se esforzaban por llegar a fin de mes.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Para muchos, el sueño de escapar de la rutina es recurrente. Nélida Salazar ha renunciado a él para sí misma, pero lo invierte todo en su hijo menor, Santiago Jesús Díaz, de 15 años, quien se perfila como una promesa del béisbol. Quiere ser jardinero derecho en las Grandes Ligas.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Para poder pagar una academia de entrenamiento, algún guante nuevo de vez en cuando y la dieta de deportista de su hijo, Salazar ha vendido todo lo de valor que poseía. Su marido y su hijo mayor aportan casi todo lo que ganan como agentes de policía.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">Ella hace dulces en casa y gana un par de dólares al día vendiéndolos. Cuando no puede permitirse huevos frescos para que su hijo coma, pulveriza las cáscaras de huevo desechadas para convertirlas en una especie de proteína en polvo. Evita abrir la nevera cuando él está en casa porque verlo vacío la hace llorar y puede sentir que él es consciente de la inmensa presión que tiene para triunfar.</p>
<p class="css-ac37hb evys1bk0">“Cuando rezo, digo: ‘Por favor, Dios, dame trabajo, dame trabajo, dame trabajo’”, dijo. “Si alguien me dijera: ‘Ven a limpiar mi casa, limpia mis baños’, lo haría. Pero no hay quién”.</p>
<figure id="attachment_120487" aria-describedby="caption-attachment-120487" style="width: 740px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/05/00int-venezuela-mood-whkj-superJumbo.webp"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-120487" src="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/05/00int-venezuela-mood-whkj-superJumbo-300x200.webp" alt="" width="740" height="494" srcset="https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/05/00int-venezuela-mood-whkj-superJumbo-300x200.webp 300w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/05/00int-venezuela-mood-whkj-superJumbo-1024x683.webp 1024w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/05/00int-venezuela-mood-whkj-superJumbo-768x512.webp 768w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/05/00int-venezuela-mood-whkj-superJumbo-1536x1024.webp 1536w, https://cesarmiguelrondon.b-cdn.net/wp-content/uploads/2026/05/00int-venezuela-mood-whkj-superJumbo.webp 2048w" sizes="auto, (max-width: 740px) 100vw, 740px" /></a><figcaption id="caption-attachment-120487" class="wp-caption-text">Nélida Salazar dice que lo invierte todo en su hijo menor, quien se ha mostrado como promesa del béisbol.</figcaption></figure>
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<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/maduro-ya-no-esta-pero-en-venezuela-casi-todo-sigue-igual-max-bearak/">Maduro ya no está, pero en Venezuela casi todo sigue igual &#8211; Max Bearak</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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		<title>Lo que revela el tercer atentado contra Trump &#8211; Beatriz Becerra</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 28 Apr 2026 15:52:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Publicado en: El Español Por: Beatriz Becerra Lo ocurrido en el Washington Hilton durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca no admite lectura anecdótica. Durante unos minutos, la política dejó de representarse a sí misma y mostró la vulnerabilidad estructural sobre la que hoy se sostiene. La noche del sábado 25 de abril, [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://www.elespanol.com/opinion/columnas/20260428/revela-tercer-atentado-trump/1003744223780_12.html">El Español</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Beatriz_Becerra">Beatriz Becerra</a></p>
<p>Lo ocurrido en el Washington Hilton durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca no admite lectura anecdótica. Durante unos minutos, la política dejó de representarse a sí misma y mostró la vulnerabilidad estructural sobre la que hoy se sostiene.</p>
<p>La noche del sábado 25 de abril, con la primera enmienda en traje de gala en un espacio concebido para escenificar el equilibrio entre poder y libertad de expresión, la fragilidad y la violencia dejaron de ser abstracciones y compartieron mesa.</p>
<p>Lo que quedó al descubierto fue la coexistencia cada vez menos excepcional entre un sistema político que acumula debilidades y una furia violenta que ha dejado de llegar desde los márgenes.</p>
<p>En el inmenso comedor de gala, la cúpula completa de un gabinete construido sobre el criterio de la lealtad personal se concentraba en un único espacio, como imagen involuntaria de un poder que se ha vuelto circular.</p>
<p>Pete Hegseth, cuyo futuro en el cargo se mide ya en semanas. Marco Rubio, el único perfil al alza en una administración que ha ido perdiendo piezas por escándalos, incompetencia y purgas sucesivas. Robert F. Kennedy Jr.,Kash Patel, Jeanine Pirro…</p>
<p>Un ecosistema que esa noche aparecía reunido en la solemnidad del ritual democrático que más ostensiblemente declara no necesitar: el diálogo entre el poder y la prensa libre.</p>
<p>Antes del segundo plato, el decorado se vino abajo. Disparos. Confusión. Seguridad desbordada por segundos.</p>
<p>El atacante, Cole Tomas Allen, treinta y un años, graduado del Instituto Tecnológico de California, tutor premiado, desarrollador de videojuegos. Un perfil que no encaja, a priori, en el patrón de lobo solitario perturbado, radicalizado o demente, aunque habrá que esperar al peritaje psiquiátrico.</p>
<p>Lo que resulta inquietante es percibir que la violencia política extrema ya no es un fenómeno protagonizado exclusivamente por los excluidos del sistema, sino también, en determinadas condiciones, por quienes han pasado por sus mejores instituciones sin que estas hayan funcionado como cortafuegos.</p>
<p>Se trata del tercer atentado contra Donald Trump en menos de dos años, en un país donde cuatro presidentes (Lincoln, Garfield, McKinley y Kennedy) fueron asesinados ocupando el cargo y donde Ronald Reagan, en 1981, en este mismo Hotel Washington Hilton, fue el único presidente en ejercicio del siglo XX que sobrevivió a un disparo.</p>
<p>Es posible que la extrema megalomanía de Trump aprecie como un logro este récord histórico, por no hablar de la protección divina que se arroga sin rubor. Pero este sábado el mundo ha visto a un presidente de setenta y nueve años que ha construido su marca política sobre la fuerza, la dominación y la apariencia de invulnerabilidad, siendo sostenido por agentes del Servicio mientras, desorientado y confuso, tropieza y cae en su propia evacuación.</p>
<p>Este nuevo intento de magnicidio ocurre en el peor momento político de Donald Trump desde su regreso a la Casa Blanca, quizá de toda su carrera. Trump inició su segundo mandato con una aprobación del 47%, ya la segunda más baja en el arranque de una presidencia, sólo superada por su propio primer mandato. Hoy ya ha caído al 37% en algunos sondeos.</p>
<p>Su valoración en materia económica ha descendido a un mínimo histórico del 31%, y apenas el 27% aprueba su gestión de la inflación.</p>
<p>La guerra con Irán, iniciada con la convicción de una victoria rápida y limpia, se ha convertido en un pantano sin salida visible. Los aranceles y el bloqueo del estrecho de Ormuz han relanzado precisamente la inflación que prometió exterminar, y la rebelión en sus propias filas ya no es susurrada.</p>
<p>Tucker Carlson dice sentirse «atormentado» por haberle apoyado. Marjorie Taylor Greene invoca la Enmienda 25. Figuras del movimiento MAGA critican abiertamente su gestión de Irán, su alianza con Israel, sus maniobras para enterrar el caso Epstein…</p>
<p>El debate sobre su salud física y cognitiva es legítimo y persistente, aunque con frecuencia está alimentado más por operaciones políticas y cobertura mediática selectiva que por informes médicos oficiales que lo respalden con claridad. Sus críticos enumeran la gestión de la pandemia, la instrumentalización de la crisis migratoria, el pantano iraní. Sus defensores acuñan el Trump Derangement Syndrome para desacreditar cualquier análisis que no sea hagiografía.</p>
<p>Los republicanos afrontan las midterms en caída libre en todos los indicadores que importan. Sin embargo, el partido que debería ofrecer alternativa lleva años sin producir un liderazgo a la altura de la crisis que pretende gestionar.</p>
<p>La era Biden no solo no fue la solución, sino que se evidenció como la otra cara del mismo problema. Un presidente elegido como antídoto que resultó ser la confirmación de que el liderazgo occidental atraviesa un agotamiento que no se resuelve con el cambio de nombre en el despacho oval, ni con la buena voluntad de quien llega al cargo con facultades ya menguadas para ejercerlo.</p>
<p>Las democracias llevan años respondiendo a una realidad de complejidad creciente con dirigentes de capacidad decreciente, producidos por sistemas que premian la narrativa sobre el análisis, la lealtad sobre la competencia y el ciclo electoral sobre el horizonte estratégico.</p>
<p>Biden lo demostró con su propio deterioro tutelado hasta la retirada forzada. Trump lo demuestra con su combinación de desaforada energía performativa y gestión errática en los frentes que más importan. Son síntomas distintos de la misma enfermedad institucional.</p>
<p>La cena de corresponsales, que debía ser una celebración del periodismo como contrapoder, de la palabra como herramienta de vigilancia, ha sido el escenario de un episodio que expone la fragilidad del liderazgo político y el desbordamiento de la violencia como reacción a la banalización y la confrontación extremas.</p>
<p>Una escena de película, sí. Pero profundamente coherente con el momento que vivimos.</p>
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		<title>Venezuela, un país provisional &#8211; Javier Lafuente y María Martín</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 04:05:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La expectativa ante la oportunidad de un cambio a mejor en Venezuela es tan grande como frágil. Las calles de Caracas vuelven a bullir entre el éxtasis ante una posible mejora económica, los deseos de una pronta recuperación democrática, el olvido sin nostalgia a Maduro y el condicionante de Donald Trump Publicado en: El País [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/venezuela-un-pais-provisional-javier-lafuente-y-maria-martin/">Venezuela, un país provisional &#8211; Javier Lafuente y María Martín</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">La expectativa ante la oportunidad de un cambio a mejor en Venezuela es tan grande como frágil. Las calles de Caracas vuelven a bullir entre el éxtasis ante una posible mejora económica, los deseos de una pronta recuperación democrática, el olvido sin nostalgia a Maduro y el condicionante de Donald Trump</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://elpais.com/america/2026-04-26/venezuela-un-pais-provisional.html">El País</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://elpais.com/autor/javier-lafuente/#?rel=author_top">Javier Lafuente</a> y <a href="https://elpais.com/autor/maria-martin-delgado/#?rel=author_top">María Martín</a></p>
<p class="">Hay dos ojos que han condicionado la vida de los venezolanos durante más de dos décadas. Unos ojos simbólicos, que estuvieron en las fachadas, en las camisetas, en las escaleras de la ciudad. <a title="https://elpais.com/noticias/hugo-chavez/" href="https://elpais.com/noticias/hugo-chavez/" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/noticias/hugo-chavez/">Eran los ojos de Hugo Chávez</a>: una mirada diseñada para sugerir autoridad, vigilancia, omnipresencia. Una mirada que, incluso después de su muerte en 2013, seguía allí, como si el poder no necesitara ya cuerpo, solo presencia. Hoy esos ojos apenas se perciben en las calles de Caracas, la capital de Venezuela. Su rastro se ha ido borrando en las fachadas como se diluyó el aura que envolvió al chavismo. Ahora parece que hay otros ojos. Otra mirada que no está pintada en muros, pero que atraviesa decisiones, expectativas, miedos. <a title="https://elpais.com/noticias/ataque-estados-unidos-venezuela/" href="https://elpais.com/noticias/ataque-estados-unidos-venezuela/" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/noticias/ataque-estados-unidos-venezuela/">Una presencia no física, pero igual de implacable</a>: la de Donald Trump. El país que fue observado desde dentro ahora se siente observado desde fuera. Y en ese cruce de miradas, Venezuela sigue viviendo como siempre: mientras tanto.</p>
<p class="">Venezuela es un país provisional, como lo definió José Ignacio Cabrujas, donde todo ocurre en gerundio. Un país donde nada termina de pasar del todo y la vida está suspendida, como dijo el dramaturgo, en un mientras tanto y en un por si acaso. Durante años, mientras tanto, alguien hacía cola desde la madrugada para conseguir algo que no sabía si llegaría. Mientras tanto,<a title="https://elpais.com/internacional/2023-05-15/la-salud-publica-en-venezuela-redujo-en-70-su-capacidad-de-respuesta-desde-2016.html" href="https://elpais.com/internacional/2023-05-15/la-salud-publica-en-venezuela-redujo-en-70-su-capacidad-de-respuesta-desde-2016.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/internacional/2023-05-15/la-salud-publica-en-venezuela-redujo-en-70-su-capacidad-de-respuesta-desde-2016.html"> los hospitales respiraban a medias</a>, aunque en realidad le faltaba aire a un país entero. Mientras tanto, <a title="https://elpais.com/internacional/2026-01-12/los-rostros-del-exilio-venezolano.html" href="https://elpais.com/internacional/2026-01-12/los-rostros-del-exilio-venezolano.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/internacional/2026-01-12/los-rostros-del-exilio-venezolano.html">los aviones despegaban llenos de despedidas forzadas</a>. Mientras tanto, un apagón convertía la noche en costumbre. Mientras tanto, la política prometía, amenazaba, reprimía, se reinventaba, pero nunca concluía. Venezuela es ese lugar donde el presente no se asienta: se negocia, se improvisa, se sobrevive. Un país donde siempre se está esperando a que algo pase, o a que deje de pasar.</p>
<p class="">Mientras tanto, <a title="https://elpais.com/america/2026-01-15/venezuela-ensaya-una-normalidad-forzada-tras-la-captura-de-maduro.html" href="https://elpais.com/america/2026-01-15/venezuela-ensaya-una-normalidad-forzada-tras-la-captura-de-maduro.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/america/2026-01-15/venezuela-ensaya-una-normalidad-forzada-tras-la-captura-de-maduro.html">se llevaron a su presidente y el futuro se asoma.</a></p>
<p class="">Es en ese mientras tanto de mediados de abril donde se gesta esta crónica, el pulso de los primeros 100 días de 2026 que sacudieron Venezuela y América Latina. Conversaciones con una veintena de voces —de la élite chavista y de la oposición; del mundo empresarial, financiero, petrolero, de la academia— y recorridos por diferentes barrios y zonas de la capital ayudan a reconstruir un escenario que por primera vez en años parece vislumbrar algo positivo, aunque se sostenga sobre un equilibrio tan delicado que incluso los optimistas contienen la respiración. La inmensa mayoría pide anonimato, su condición para hablar sin tapujos.</p>
<figure class="a_m a_m-h "><span class="_db a_m_w _pr lb_btn"><img loading="lazy" decoding="async" class="_re lazyload a_m-h" src="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/TCLM2CFXGFEX7MPTELQ46SHFDE.JPG?auth=29089609c819116482941bc44e584dd741ed7a60b4463626fc83d24de3b56f9b&amp;width=414" sizes="auto, (min-width:1199px) 760px,(min-width:1001px) calc((100vw - 44px-11*31px)/12*8+217), (min-width:767px) 767px, 100vw" srcset="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/TCLM2CFXGFEX7MPTELQ46SHFDE.JPG?auth=29089609c819116482941bc44e584dd741ed7a60b4463626fc83d24de3b56f9b&amp;width=414 414w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/TCLM2CFXGFEX7MPTELQ46SHFDE.JPG?auth=29089609c819116482941bc44e584dd741ed7a60b4463626fc83d24de3b56f9b&amp;width=828 640w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/TCLM2CFXGFEX7MPTELQ46SHFDE.JPG?auth=29089609c819116482941bc44e584dd741ed7a60b4463626fc83d24de3b56f9b&amp;width=980 1000w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/TCLM2CFXGFEX7MPTELQ46SHFDE.JPG?auth=29089609c819116482941bc44e584dd741ed7a60b4463626fc83d24de3b56f9b&amp;width=1960 1960w" alt="" width="414" height="277" /></span><figcaption class="a_m_p" aria-hidden="true">Una mujer sostiene un cartel de Hugo Chávez en una marcha convocada por el chavismo en Caracas, el 9 de abril.<span class="a_m_m">Andrea Hernández Briceño</span></figcaption></figure>
<p class="">Durante los últimos meses de 2025, la jerarquía chavista, que ha dirigido con mano de hierro este país desde hace casi tres décadas, estuvo más concentrada en lo que pasaba en el cielo que en quien tenían enfrente. Nicolás Maduro estuvo <a title="https://elpais.com/america-colombia/2025-11-09/la-escalada-militar-de-trump-en-el-caribe-irrumpe-en-la-cumbre-celac-ue-en-colombia.html" href="https://elpais.com/america-colombia/2025-11-09/la-escalada-militar-de-trump-en-el-caribe-irrumpe-en-la-cumbre-celac-ue-en-colombia.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/america-colombia/2025-11-09/la-escalada-militar-de-trump-en-el-caribe-irrumpe-en-la-cumbre-celac-ue-en-colombia.html">tan pendiente de los aviones y los buques de guerra que lo acechaban desde el mar Caribe</a> que no calibró el verdadero tamaño de la amenaza. Le avisaron muchas veces, pero el sucesor de Chávez menospreció a Trump y, cuando quiso reaccionar, ya estaba en un avión camino de una celda en Brooklyn, Nueva York.</p>
<p class="">Aquella madrugada del 3 de enero sigue presente en los círculos de poder de Caracas, llena de leyendas y detalles hollywoodenses. No hay nostalgia en su relato. Muy pocos parecen extrañar la Venezuela de Maduro, no digamos a él, y a casi nadie se le escucha criticar ni celebrar la intervención, como si hubiese sido un mal menor, algo que ocurrió sin más, <a title="https://elpais.com/america/2026-04-19/en-la-caracas-sin-maduro-ahorita-todo-es-prioridad.html" href="https://elpais.com/america/2026-04-19/en-la-caracas-sin-maduro-ahorita-todo-es-prioridad.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/america/2026-04-19/en-la-caracas-sin-maduro-ahorita-todo-es-prioridad.html">por lo que hay que mirar hacia delante. </a>Solo la base chavista más fiel y los letreros de las autopistas, con su imagen y la de su esposa, Cilia Flores, lo traen de vuelta. Para el líder chavista, su pulso con el imperio era ganar o morir. Y ni ganó ni murió.</p>
<p class="">Casi cuatro meses después, se ha normalizado lo impensable: que el chavismo antiimperialista gobierne bajo el dictado de Washington. Ahora son Delcy Rodríguez junto a su hermano Jorge quienes calculan cómo ganar. Ella como vicepresidenta y él como presidente de la Asamblea Nacional acompañaron a Maduro en la deriva de Venezuela de la última década. Ahora ella busca cómo tecnificar un Gobierno y unas instituciones que ayudó a construir. Busca la excelencia, asegura. Pero la desconfianza es latente por mucho que <a title="https://elpais.com/america/2025-12-31/maduro-contraataca-a-trump-desde-la-narrativa-y-anuncia-el-derribo-de-nueve-aeronaves-del-narcotrafico.html" href="https://elpais.com/america/2025-12-31/maduro-contraataca-a-trump-desde-la-narrativa-y-anuncia-el-derribo-de-nueve-aeronaves-del-narcotrafico.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/america/2025-12-31/maduro-contraataca-a-trump-desde-la-narrativa-y-anuncia-el-derribo-de-nueve-aeronaves-del-narcotrafico.html">el poder ya no grite “<i>hands off</i> Venezuela, de <i>inmediati</i>”</a> y ahora hable cordial y perfecto inglés.</p>
<p class="">La expectativa ante la oportunidad de un cambio a mejor en Venezuela es tan grande como frágil. La nueva normalidad carece aún de garantías. El <i>nuevo</i> Gobierno trata de estabilizar precios, abrirse a los mercados, pero las instituciones siguen en manos de prácticamente los mismos. Se aprobó una ley de amnistía ya concluida que <a title="https://elpais.com/america/2026-04-23/delcy-rodriguez-da-por-concluida-la-aplicacion-de-ley-de-amnistia.html" href="https://elpais.com/america/2026-04-23/delcy-rodriguez-da-por-concluida-la-aplicacion-de-ley-de-amnistia.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/america/2026-04-23/delcy-rodriguez-da-por-concluida-la-aplicacion-de-ley-de-amnistia.html">benefició a más de 8.000 represaliados, pero otros cientos siguen encarcelados </a>o con medidas. Se ha reducido el conflicto, pero aún faltan por garantizar muchos derechos. Todo, eso sí, con el beneplácito, cuando no la imposición, de Washington.</p>
<figure class="a_m a_m-h "><span class="_db a_m_w _pr lb_btn"><img loading="lazy" decoding="async" class="_re lazyload a_m-h" src="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/XUAXT42KFZFIVIYIWJM2EK3XLQ.jpg?auth=5e29632cd92ddc21abec363fb2a38eda5943ff151bd45dc62dd2d8e1481080ec&amp;width=414" sizes="auto, (min-width:1199px) 760px,(min-width:1001px) calc((100vw - 44px-11*31px)/12*8+217), (min-width:767px) 767px, 100vw" srcset="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/XUAXT42KFZFIVIYIWJM2EK3XLQ.jpg?auth=5e29632cd92ddc21abec363fb2a38eda5943ff151bd45dc62dd2d8e1481080ec&amp;width=414 414w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/XUAXT42KFZFIVIYIWJM2EK3XLQ.jpg?auth=5e29632cd92ddc21abec363fb2a38eda5943ff151bd45dc62dd2d8e1481080ec&amp;width=828 640w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/XUAXT42KFZFIVIYIWJM2EK3XLQ.jpg?auth=5e29632cd92ddc21abec363fb2a38eda5943ff151bd45dc62dd2d8e1481080ec&amp;width=980 1000w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/XUAXT42KFZFIVIYIWJM2EK3XLQ.jpg?auth=5e29632cd92ddc21abec363fb2a38eda5943ff151bd45dc62dd2d8e1481080ec&amp;width=1960 1960w" alt="" width="414" height="261" /></span><figcaption class="a_m_p" aria-hidden="true">La madre del preso político José Moreno, Nancy Peñaloza, protesta frente al Palacio Legislativo, en febrero pasado.<span class="a_m_m">Andrea Hernández Briceño</span></figcaption></figure>
<p class="">Caracas, una burbuja respecto al resto del país —con muchas más carencias y no tan funcional— ayuda sobre todo a entender la repercusión de las decisiones que se están tomando desde el Palacio de Miraflores hasta Los Palos Grandes. La capital es estos días un punto de encuentro de diplomáticos, empresarios y multimillonarios, especialmente estadounidenses y latinoamericanos. Todos quieren saber de primera mano cuándo, cómo y dónde invertir en la nueva Venezuela. A la mayoría, como dejó claro Trump desde el primer minuto, <a title="https://elpais.com/america/2026-01-04/el-petroleo-en-el-centro-de-las-controversias-historicas-entre-venezuela-y-estados-unidos.html" href="https://elpais.com/america/2026-01-04/el-petroleo-en-el-centro-de-las-controversias-historicas-entre-venezuela-y-estados-unidos.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/america/2026-01-04/el-petroleo-en-el-centro-de-las-controversias-historicas-entre-venezuela-y-estados-unidos.html">le interesa el petróleo, pero también la ola de privatizaciones</a> que se avecina. También el negocio inmobiliario.</p>
<p class="">El exclusivo Country Club, rodeado de campos de golf, es uno de esos escenarios en los que la élite venezolana despliega sus encantos ante los visitantes extranjeros. “El 3 de enero a las cuatro de la mañana todavía había aviones sobrevolando Caracas y yo ya tenía gente de Londres y Connecticut llamándome. Todos quieren entrar en Venezuela”, cuenta uno de los interlocutores de estos inversores. “Muéstrame lo que haya”, le piden.</p>
<p class="">La economía había repuntado ligeramente tras la pandemia, pero esto es otra cosa. <a title="https://elpais.com/america/2026-04-16/videoanalisis-venezuela-enfrenta-el-peso-de-las-expectativas-sobre-su-futuro-economico.html" href="https://elpais.com/america/2026-04-16/videoanalisis-venezuela-enfrenta-el-peso-de-las-expectativas-sobre-su-futuro-economico.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/america/2026-04-16/videoanalisis-venezuela-enfrenta-el-peso-de-las-expectativas-sobre-su-futuro-economico.html">“La expectativa está yendo más rápido que los cambios”</a>, advierte un inversor local. “La gente piensa que la varita mágica de Trump iba a traer un cambio radical porque somos muy mesiánicos, pero el dinero aún no está llegando al bolsillo del venezolano”, reflexiona<b> </b>un empresario.<b> </b>“Vamos a una velocidad de vértigo, pero es muy frágil”. Toda ilusión tiene su matiz.</p>
<p class="">La primera impresión de quien llega hoy a Caracas no se diferencia mucho de la de cualquier otra capital latinoamericana. Para quien vivió la época de mayor escasez e inseguridad y regresa después de años, en cambio, el contraste es notable. Hoy en Caracas se encuentra de todo a precios desorbitados, que se pagan en dólares o en euros; abren restaurantes nuevos y se pasea de noche —“hasta los malandros se fueron”, se oye decir—. Da más miedo que te pare la policía y te pida una mordida a que te asalten.</p>
<figure class="a_m a_m-h "><span class="_db a_m_w _pr lb_btn"><img loading="lazy" decoding="async" class="_re lazyload a_m-h" src="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/2NRY4DSATVGUNAVORL2L2HY6PM.JPG?auth=89aaadae990c7b63d153c4c8cdc19f8056300963eb5f4f7e08f9f0a7096ea693&amp;width=414" sizes="auto, (min-width:1199px) 760px,(min-width:1001px) calc((100vw - 44px-11*31px)/12*8+217), (min-width:767px) 767px, 100vw" srcset="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/2NRY4DSATVGUNAVORL2L2HY6PM.JPG?auth=89aaadae990c7b63d153c4c8cdc19f8056300963eb5f4f7e08f9f0a7096ea693&amp;width=414 414w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/2NRY4DSATVGUNAVORL2L2HY6PM.JPG?auth=89aaadae990c7b63d153c4c8cdc19f8056300963eb5f4f7e08f9f0a7096ea693&amp;width=828 640w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/2NRY4DSATVGUNAVORL2L2HY6PM.JPG?auth=89aaadae990c7b63d153c4c8cdc19f8056300963eb5f4f7e08f9f0a7096ea693&amp;width=980 1000w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/2NRY4DSATVGUNAVORL2L2HY6PM.JPG?auth=89aaadae990c7b63d153c4c8cdc19f8056300963eb5f4f7e08f9f0a7096ea693&amp;width=1960 1960w" alt="" width="414" height="277" /></span><figcaption class="a_m_p" aria-hidden="true">Comensales del local Dos Puntos en Caracas, el 11 de abril.<span class="a_m_m">Andrea Hernández Briceño</span></figcaption></figure>
<p class="">Cae la noche del sábado en Caracas y uno de los mejores restaurantes de la ciudad —un japonés de autor— tiene ya casi todas sus mesas llenas. Un dj pincha con vinilo mientras se encienden las luces de la piscina de un hotel que ya vivió tiempos mejores. Parejas y grupos de amigos que rondan la cincuentena brindan con vinos de hasta 240 dólares en un ambiente que la inmensa mayoría de venezolanos ni siquiera sueña.</p>
<p class="">El caraqueño medio sobrevive con menos de 300 dólares al mes. El salario mínimo y las pensiones equivalen a unos 30 céntimos de dólar. El mototaxista se vuelve empapado a casa y sin terminar la jornada. “No tengo los 80 dólares que me cuesta un traje impermeable”, se queja Carlos González, resfriado y en cama. En los barrios, como se conoce aquí a los lugares populares, no necesariamente a una división por zonas, <a title="https://elpais.com/america/2026-04-19/en-la-caracas-sin-maduro-ahorita-todo-es-prioridad.html" href="https://elpais.com/america/2026-04-19/en-la-caracas-sin-maduro-ahorita-todo-es-prioridad.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/america/2026-04-19/en-la-caracas-sin-maduro-ahorita-todo-es-prioridad.html">la gente sigue sin agua dos semanas seguidas y no le llega el dinero para comprar carne.</a> El papel higiénico sale a un dólar el rollo. “Necesitamos elecciones ya para que entre el dinero. Mientras esta gente siga gobernando, no va a venir la inversión”, se queja Damalí Matos, una empleada doméstica de 55 años. “Vete un poco más para allá y vas a ver gente buscando comida en la basura”. Venezuela, también aquí, sigue en gerundio.</p>
<p class="">“La tasa de cambio y la inflación se están comiendo el bolsillo de los venezolanos”, explica un directivo. Y no es una sola tasa: son varias. En Venezuela conviven el dólar oficial del Banco Central y el paralelo que rige en la calle —<a title="https://elpais.com/america/2025-06-03/el-chavismo-intensifica-la-persecucion-por-el-uso-del-dolar-fuera-del-mercado-oficial.html" href="https://elpais.com/america/2025-06-03/el-chavismo-intensifica-la-persecucion-por-el-uso-del-dolar-fuera-del-mercado-oficial.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/america/2025-06-03/el-chavismo-intensifica-la-persecucion-por-el-uso-del-dolar-fuera-del-mercado-oficial.html">el que de verdad manda</a>— y hasta el propio dólar tiene dos precios: el billete en mano vale algo más que el que se mueve por transferencia bancaria. La hiperinflación que vació al bolívar vino de un Estado que financió su déficit imprimiendo billetes, del desplome petrolero, de las sanciones y unos controles de precios que ahogaron la producción. Los precios bailan según el barrio, el método de pago y hasta la cara del comprador. La gran pregunta es cómo hacen los venezolanos para llegar a fin de mes. Y no hay una sola respuesta. Lo hacen gracias a las remesas, a las ayudas estatales, a los minicréditos, al primo que viaja, a privarse de cosas básicas&#8230; Vivir en Caracas es un ejercicio diario de ingeniería financiera doméstica.</p>
<figure class="a_m a_m-h "><span class="_db a_m_w _pr lb_btn"><img loading="lazy" decoding="async" class="_re lazyload a_m-h" src="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/MUMIWVBSNFAZ3JOHZ4JULEAALA.JPG?auth=0f32a3430ef27929130671aa2d78fdc62c5db40db8bfcb7d0ecbeb2e0f2ce32a&amp;width=414" sizes="auto, (min-width:1199px) 760px,(min-width:1001px) calc((100vw - 44px-11*31px)/12*8+217), (min-width:767px) 767px, 100vw" srcset="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/MUMIWVBSNFAZ3JOHZ4JULEAALA.JPG?auth=0f32a3430ef27929130671aa2d78fdc62c5db40db8bfcb7d0ecbeb2e0f2ce32a&amp;width=414 414w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/MUMIWVBSNFAZ3JOHZ4JULEAALA.JPG?auth=0f32a3430ef27929130671aa2d78fdc62c5db40db8bfcb7d0ecbeb2e0f2ce32a&amp;width=828 640w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/MUMIWVBSNFAZ3JOHZ4JULEAALA.JPG?auth=0f32a3430ef27929130671aa2d78fdc62c5db40db8bfcb7d0ecbeb2e0f2ce32a&amp;width=980 1000w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/MUMIWVBSNFAZ3JOHZ4JULEAALA.JPG?auth=0f32a3430ef27929130671aa2d78fdc62c5db40db8bfcb7d0ecbeb2e0f2ce32a&amp;width=1960 1960w" alt="" width="414" height="277" /></span><figcaption class="a_m_p" aria-hidden="true">Trabajadores y jubilados chocan con la Policía Nacional Bolivariana en el centro de Caracas.<span class="a_m_m">Andrea Hernández Briceño</span></figcaption></figure>
<p class="">Es la gente que menos tiene que perder, porque apenas tiene nada, quien habla más abiertamente. Quedó demostrado el 9 de abril, cuando un ejército de policías empujaba a <a title="https://elpais.com/america/2026-04-09/los-gremios-retan-a-delcy-rodriguez-y-se-concentran-para-exigir-mejoras-economicas-en-venezuela.html" href="https://elpais.com/america/2026-04-09/los-gremios-retan-a-delcy-rodriguez-y-se-concentran-para-exigir-mejoras-economicas-en-venezuela.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/america/2026-04-09/los-gremios-retan-a-delcy-rodriguez-y-se-concentran-para-exigir-mejoras-economicas-en-venezuela.html">una multitud empeñada en manifestarse después de años de represión salvaje.</a> Señoras que cruzaban la calle en ese momento se cobijaban en los portales con cara de terror porque, hasta hace no tanto, una confrontación como esa podía acabar en tragedia. Volaron botellas de plástico, insultos y gritos contra los agentes, que estamparon sus escudos contra los cuerpos de sindicalistas y jubilados. Su grito por mejoras salariales acabó asfixiado en una avenida sucia del centro de la ciudad, pero la marcha dejó claras dos cosas: que la gente quiere recuperar la calle y que el poder va a intentar impedírselo.</p>
<p class="">“Hay problemas objetivos que van a incentivar la protesta social”, advierte un veterano opositor al margen de la primera línea. El estallido social es una de las grandes amenazas. No solo para el chavismo, sino para un nutrido grupo de actores —incluido Trump— que quiere que la futura transición no descarrile. Que no haya sorpresas, que se rebaje la tensión. “Este proceso tiene muchos enemigos, tanto en la oposición como en los sectores más radicales del Gobierno”, lamenta el expolítico. “Necesitamos estabilidad porque si esta ventana se cierra, no sabemos el nivel de oscuridad en el que vamos a quedar”, ilustra un ejecutivo venezolano. “Esta es una oportunidad histórica, quizá la última. No solo hay que recuperar la economía, sino institucionalizar el país y construir un nuevo equilibrio de poderes que proteja la democracia”, suspira un empresario.</p>
<p class="">La economía lo puede cambiar todo, pero <a title="https://elpais.com/america/2026-04-05/delcy-rodriguez-tres-meses-en-la-presidencia-de-venezuela-bajo-la-mirada-de-trump.html" href="https://elpais.com/america/2026-04-05/delcy-rodriguez-tres-meses-en-la-presidencia-de-venezuela-bajo-la-mirada-de-trump.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/america/2026-04-05/delcy-rodriguez-tres-meses-en-la-presidencia-de-venezuela-bajo-la-mirada-de-trump.html">crear las condiciones es lo que más ha costado en estos 100 días.</a> Y los que están por venir. En este nuevo escenario, no hay duda de que el petróleo será la locomotora que arrastrará todo lo demás: nuevos empleos, alojamientos, turismo, logística, energía, alimentación. “Lastimosamente, todo pasa por una vuelta a la Venezuela petrolera. La pregunta es si se repetirá el modelo rentista o si se aprovechará para diversificar”, cuestiona uno de los entrevistados.<b> </b>El país tiene ventajas como una amplia infraestructura construida en la época de bonanza, pero todo está en números rojos. Y las sanciones son una cebolla de mil capas que oscurecen toda la economía, obligan a vender el petróleo con descuento, afectan a la capacidad de pago de las empresas y a las propias finanzas del venezolano de a pie. Estados Unidos lleva semanas flexibilizando, pero mide cada paso. La mirada desde fuera, otra vez, marca el pulso de dentro.</p>
<figure class="a_m a_m-h "><span class="_db a_m_w _pr lb_btn"><img loading="lazy" decoding="async" class="_re lazyload a_m-h" src="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/EYIRCTOOEJHDTBMGFOS3QJ4CD4.JPG?auth=b65525f0a94c58775569b2ecbde6dfdb3db73fb4ac5caa0dd231f4025f66c37b&amp;width=414" sizes="auto, (min-width:1199px) 760px,(min-width:1001px) calc((100vw - 44px-11*31px)/12*8+217), (min-width:767px) 767px, 100vw" srcset="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/EYIRCTOOEJHDTBMGFOS3QJ4CD4.JPG?auth=b65525f0a94c58775569b2ecbde6dfdb3db73fb4ac5caa0dd231f4025f66c37b&amp;width=414 414w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/EYIRCTOOEJHDTBMGFOS3QJ4CD4.JPG?auth=b65525f0a94c58775569b2ecbde6dfdb3db73fb4ac5caa0dd231f4025f66c37b&amp;width=828 640w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/EYIRCTOOEJHDTBMGFOS3QJ4CD4.JPG?auth=b65525f0a94c58775569b2ecbde6dfdb3db73fb4ac5caa0dd231f4025f66c37b&amp;width=980 1000w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/EYIRCTOOEJHDTBMGFOS3QJ4CD4.JPG?auth=b65525f0a94c58775569b2ecbde6dfdb3db73fb4ac5caa0dd231f4025f66c37b&amp;width=1960 1960w" alt="" width="414" height="277" /></span><figcaption class="a_m_p" aria-hidden="true">Una mujer se baja de un autobús en el centro de Caracas.<span class="a_m_m">Andrea Hernández Briceño</span></figcaption></figure>
<p class="">Una de las últimas encuestas —que siguen sin hacerse públicas— revela que el 85% está de acuerdo en priorizar la recuperación económica y mejorar salarios antes de pensar en elecciones. “Los venezolanos no están desesperados por ir a las urnas. Ellos quieren un salario digno, electricidad, agua y estabilidad económica”, asegura un influyente analista. Y esa es la gran conversación política de estos días. ¿Qué debe ir antes, la recuperación o unas elecciones? El chavismo apuesta por la primera, porque es la única manera de aspirar a mantenerse en el Palacio de Miraflores. “El plan A de los Rodríguez es quedarse en el poder. El B es quedarse en el poder. Y el C es salir del poder, pero entregárselo a alguien que no acabe con ellos”, ilustra un opositor.</p>
<p class="">Frente al chavismo, la<a title="https://elpais.com/america/2026-04-12/la-oposicion-presiona-para-llevar-las-elecciones-al-centro-de-la-agenda-politica-venezolana.html" href="https://elpais.com/america/2026-04-12/la-oposicion-presiona-para-llevar-las-elecciones-al-centro-de-la-agenda-politica-venezolana.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/america/2026-04-12/la-oposicion-presiona-para-llevar-las-elecciones-al-centro-de-la-agenda-politica-venezolana.html"> oposición pelea por enderezar el rumbo</a>, atrapada en la pelea eterna entre la oposición de dentro —criticada también por lo que no pocos consideran hacerle el juego al chavismo durante años— y la oposición de fuera. Todos, de nuevo, pendientes de Washington: qué decidirá, qué rumbo abrirá, qué puertas cerrará.</p>
<p class="">La imagen del fin de semana pasado de María Corina Machado —Premio Nobel de la Paz 2025 y la persona que más apoyo popular tiene ahora en Venezuela— jaleada por miles de personas en la madrileña Puerta del Sol después de reunirse con los líderes de la derecha y ultraderecha española, llenó de esperanza a muchos opositores que resisten en el país. Incluidos los que ella desprecia por negociar con el chavismo. “No podemos dejarla fuera de nada y ella tampoco puede autoexcluirse”, pide un diputado opositor.</p>
<figure class="a_m a_m-h "><span class="_db a_m_w _pr lb_btn"><img loading="lazy" decoding="async" class="_re lazyload a_m-h" src="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/E2JNODJRDRPOPEECX74BBGWL7A.jpg?auth=cbb201e48063f75b6b044554da9a2f6710d9b0f9ea899c60b954a9d1518383cd&amp;width=414" sizes="auto, (min-width:1199px) 760px,(min-width:1001px) calc((100vw - 44px-11*31px)/12*8+217), (min-width:767px) 767px, 100vw" srcset="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/E2JNODJRDRPOPEECX74BBGWL7A.jpg?auth=cbb201e48063f75b6b044554da9a2f6710d9b0f9ea899c60b954a9d1518383cd&amp;width=414 414w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/E2JNODJRDRPOPEECX74BBGWL7A.jpg?auth=cbb201e48063f75b6b044554da9a2f6710d9b0f9ea899c60b954a9d1518383cd&amp;width=828 640w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/E2JNODJRDRPOPEECX74BBGWL7A.jpg?auth=cbb201e48063f75b6b044554da9a2f6710d9b0f9ea899c60b954a9d1518383cd&amp;width=980 1000w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/E2JNODJRDRPOPEECX74BBGWL7A.jpg?auth=cbb201e48063f75b6b044554da9a2f6710d9b0f9ea899c60b954a9d1518383cd&amp;width=1960 1960w" alt="" width="414" height="276" /></span><figcaption class="a_m_p" aria-hidden="true">Maria Corina Machado durante un mitin con venezolanos en Madrid, el 18 de abril.<span class="a_m_m">DPA vía Europa Press (DPA vía Europa Press)</span></figcaption></figure>
<p class=""><a title="https://elpais.com/espana/madrid/2026-04-18/maria-corina-machado-proclama-en-el-corazon-de-madrid-aqui-comienza-nuestro-retorno.html" href="https://elpais.com/espana/madrid/2026-04-18/maria-corina-machado-proclama-en-el-corazon-de-madrid-aqui-comienza-nuestro-retorno.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/espana/madrid/2026-04-18/maria-corina-machado-proclama-en-el-corazon-de-madrid-aqui-comienza-nuestro-retorno.html">Machado es una figura omnipresente en las conversaciones</a> y su vuelta a Venezuela —que Washington retrasó y condiciona— es un asunto de interés nacional. Sus fieles no dudan de que retornará pronto —“en cuestión de semanas y no meses”, dicen en su partido—. Y de que no se puede plantear una transición, ni siquiera una recuperación económica, sin ella, que mantiene la confianza y la intención de voto de la mayoría. La clave es cómo reaccionará el chavismo si reaparece después de dejar claro que Machado, a quien acusan de haber promovido la intervención del país, no se beneficiará de la amnistía.</p>
<p class="">A pesar de su popularidad, Machado lleva años cultivando adversarios de peso en Venezuela, gente que, como ella, también transmite su visión de país a Washington. La critican por su falta de cintura y desconfían de los asesores de los que se rodeó, “que no conocen bien el país”, que no saben de petróleo ni militares. “María Corina es la persona con más liderazgo popular que hay en Venezuela, pero es un liderazgo mesiánico, que está por encima del bien y del mal”, señala un político opositor que fue encarcelado por el chavismo. “No habla con los sectores, no habla con las instituciones, no habla con nadie. Y cuando digo nadie, es nadie”. Para algunos, ella es esa mesías que necesita el país. Para otros, es un factor que lo desestabilizará. Tampoco sobran los adversarios que creen que su liderazgo se desinflará si surgen otras alternativas en el tiempo en el que lleguen unas elecciones. “María Corina es Bruce Willis en <i>El sexto sentido</i>”, ironiza otro opositor. “Está muerta y no lo sabe”.</p>
<p class="">Las cosas suceden tan rápido en Venezuela que, antes de procesar qué ha pasado en los últimos 90 días, ya se está pensando en los siguientes. Se ha reformado el sector minero y de hidrocarburos, pero el sistema impositivo sigue siendo voraz. Se ha aplicado una amnistía, pero sigue sin haber garantías judiciales y cientos de presos que denuncian arbitrariedad. Y aunque algo más libres, los periodistas venezolanos siguen sin poder hacer preguntas al poder. Las libertades políticas no son plenas. Los exiliados no tienen claro aún si volver. <a title="https://elpais.com/america/2026-01-15/venezuela-se-abre-al-mundo.html" href="https://elpais.com/america/2026-01-15/venezuela-se-abre-al-mundo.html" target="_self" rel="" data-link-track-dtm="" data-mrf-link="https://elpais.com/america/2026-01-15/venezuela-se-abre-al-mundo.html">Caracas se abrió al mundo después de años de aislamiento internacional</a>, pero sigue teniendo casi todo por hacer.</p>
<figure class="a_m a_m-h "><span class="_db a_m_w _pr lb_btn"><img loading="lazy" decoding="async" class="_re lazyload a_m-h" src="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/IP3P2UUHQJEZRP3NNWV6LWRZVA.JPG?auth=ece3cbb8cae430d801cf9fc98501561367cca5dbae0016d68e8d63ff3315bcc0&amp;width=414" sizes="auto, (min-width:1199px) 760px,(min-width:1001px) calc((100vw - 44px-11*31px)/12*8+217), (min-width:767px) 767px, 100vw" srcset="https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/IP3P2UUHQJEZRP3NNWV6LWRZVA.JPG?auth=ece3cbb8cae430d801cf9fc98501561367cca5dbae0016d68e8d63ff3315bcc0&amp;width=414 414w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/IP3P2UUHQJEZRP3NNWV6LWRZVA.JPG?auth=ece3cbb8cae430d801cf9fc98501561367cca5dbae0016d68e8d63ff3315bcc0&amp;width=828 640w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/IP3P2UUHQJEZRP3NNWV6LWRZVA.JPG?auth=ece3cbb8cae430d801cf9fc98501561367cca5dbae0016d68e8d63ff3315bcc0&amp;width=980 1000w,https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/IP3P2UUHQJEZRP3NNWV6LWRZVA.JPG?auth=ece3cbb8cae430d801cf9fc98501561367cca5dbae0016d68e8d63ff3315bcc0&amp;width=1960 1960w" alt="" width="414" height="277" /></span><figcaption class="a_m_p" aria-hidden="true">Una mujer observa el atardecer en la avenida Bolívar.<span class="a_m_m">Andrea Hernández Briceño</span></figcaption></figure>
<p class="">La prioridad de los próximos tres meses será, para el Gobierno y para algunos sectores económicos y políticos, sin duda, la recuperación: que se levanten sanciones, aligerar el aparato estatal. Se verá cómo gana velocidad el sector petrolero. Se tratará de que la situación de la mayoría de los venezolanos mejore, que les llegue el tan prometido dinero a sus bolsillos. Pero la garantía de unas elecciones libres y con plenas garantías democráticas es algo que seguirá marcando la expectativa y condicionando cualquier tipo de transición, se quiera o no llamar así.</p>
<p class="">La Venezuela que se vislumbra hoy avanza sin terminar de moverse. Hay escenas que invitan al optimismo, pero los desafíos que están por venir exigen, más bien, un acto de fe. La revolución que parecía eterna se volvió personal, con un presidente preso, una presidenta encargada o temporal, una líder de la oposición que siempre está a punto de volver. Los ojos de Chávez, que durante años marcaron el rostro y la voluntad del poder, ya no están tan presentes, pero ahora hay otra mirada que dicta lo que viene. Algo externo, todavía mesiánico, sigue trazando el presente. Y el futuro. Y mientras se decide sobre Venezuela, lejos de Venezuela, el país sigue suspendido en el mientras tanto y el por si acaso.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/venezuela-un-pais-provisional-javier-lafuente-y-maria-martin/">Venezuela, un país provisional &#8211; Javier Lafuente y María Martín</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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		<title>El pequeño Albares &#8211; Jorge Bustos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 Apr 2026 14:39:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Vamos a recordar que Albares y Zapatero sacaron de Venezuela a Edmundo González porque su arrolladora victoria incomodaba al régimen Publicado en: El Mundo Por: Jorge Bustos El pequeño Albares, que mengua un centímetro por día, está muy enfadado con la cobra que le ha hecho María Corina Machado, así que la ha llamado ultraderechista. Se conoce [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">Vamos a recordar que Albares y Zapatero sacaron de Venezuela a Edmundo González porque su arrolladora victoria incomodaba al régimen</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://www.elmundo.es/opinion/columnistas/2026/04/22/69e8a5e7fdddff72758b45ad.html">El Mundo</a></p>
<p style="text-align: right;">Por: <a href="https://www.elmundo.es/autor/jorge-bustos.html" data-mrf-recirculation-skip="">Jorge Bustos</a></p>
<p class="ue-c-article__paragraph" data-mrf-recirculation="Links Párrafos">El pequeño <strong>Albares</strong>, que mengua un centímetro por día, está muy enfadado con la cobra que le ha hecho <strong>María Corina Machado</strong>, así que la ha llamado ultraderechista. Se conoce que para aspirar a la credencial de demócrata no sirve de nada una vida de oposición a la narcotiranía engorilada de <strong>Chávez </strong>y <strong>Maduro</strong>, ni un año en la clandestinidad sujetando la esperanza de libertad de tu pueblo cuando le han robado las elecciones, ni un Nobel de la Paz que solo <i><strong>Donald Sánchez</strong></i> o <i><strong>Pedro Trump</strong></i> creen merecer más que ella. En la España decreciente de su decreciente ministro de Exteriores -que nació más bien para la cartera de Interiores Liliputienses- solo te regularizan el papel de demócrata presentándote a la foto con el atildado chambelán del marido de <strong>Begoña</strong>, que pertenece a esa desdichada clase de varones incapaces de sobreponerse al flautín que la naturaleza puso en su garganta.</p>
<p class="ue-c-article__paragraph" data-mrf-recirculation="Links Párrafos">Me contaron en 2018 que el minúsculo José Manuel iba riéndose del «folio en blanco» que contenía la cabeza de Pedro Sánchez. Sobre aquel vacío intelectual proyectaba el mínimo Albares posibilidades infinitas de escritura socialdemócrata. Lo que no sospechábamos es que el guionista de la política exterior del Reino de España iba a acabar siendo<strong> Pablo Iglesias</strong>, según se vio el finde en Barcelona, y que el ejecutor -previa entrega de la cabeza de <strong>Arancha González Laya</strong> al rey <strong>Mohamed</strong>&#8211; sería este ministro imperceptible con apariencia y timbre de monaguillo cuya estatura diplomática no levanta un palmo del suelo que pisa el tacón de María Corina Machado.</p>
<p class="ue-c-article__paragraph" data-mrf-recirculation="Links Párrafos">Vamos a recordar que Albares y <strong>Zapatero </strong>sacaron de Venezuela a <strong>Edmundo González</strong> porque su arrolladora victoria electoral incomodaba al régimen aun habiéndola robado. Esta sola razón justifica la prudencia de la Nobel a la hora de verse con los cooperadores necesarios del verdugo de su causa. Pero hay muchas más: tantas como votos silenciados; tantas como víctimas perseguidas, tantas como trapicheos favorecidos.</p>
<p class="ue-c-article__paragraph" data-mrf-recirculation="Links Párrafos">Podemos comprender el rencor del diminuto Albares. Pero nunca el odio a María Corina de la izquierda española en general, empezando por tanto periodista de rasero averiado que esnifa sales si una multitud llama «mona» a <strong>Delcy </strong>-pudiendo llamarla más propiamente «asesina»- pero apenas alzó una ceja cuando la persecutora llamó «cucaracha» a la perseguida. Ven en Machado a una señora de derechas antes que a una demócrata. Porque en el fondo piensan, desde <strong>Lenin</strong>, que la democracia es inútil si ganan los otros.</p>
<p data-mrf-recirculation="Links Párrafos">
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		<title>Carlos Baute, María Corina Machado y el racismo venezolano &#8211; Boris Muñoz</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 24 Apr 2026 00:44:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Baute expresó un sentimiento –o, más bien, un resentimiento– arraigado en el imaginario racial venezolano: la piel oscura como marcador de inferioridad social, educativa y económica Publicado en: El País Por: Boris Muñoz ¿Somos los venezolanos racistas o no somos racistas? That’s the question. Es una pregunta difícil de responder porque Venezuela ha vivido en [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">Baute expresó un sentimiento –o, más bien, un resentimiento– arraigado en el imaginario racial venezolano: la piel oscura como marcador de inferioridad social, educativa y económica</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://elpais.com/america/2026-04-23/carlos-baute-maria-corina-machado-y-el-racismo-venezolano.html">El País</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a class="a_md_a_n" title="Ver todas las noticias de Boris Muñoz" href="https://elpais.com/autor/boris-munoz/#?rel=author_top" data-mrf-link="https://elpais.com/autor/boris-munoz/">Boris Muñoz</a></p>
<p>¿Somos los venezolanos racistas o no somos racistas? That’s the question. Es una pregunta difícil de responder porque Venezuela ha vivido en las últimas décadas aferrada al mito de ser una sociedad mestiza y policlasista. Mi generación creció con ese mito, alimentado en buena medida por corrientes históricas que vienen desde la Independencia y por la fantasía de una movilidad social infinita impulsada por el petróleo. Como todo mito, no es del todo falso ni del todo cierto.</p>
<p>El incidente del sábado pasado en Puerta del Sol, cuando, en un mitin de María Corina Machado, el cantante Carlos Baute se hizo eco de una multitud que coreaba “¡Fuera la mona!”, en alusión a la presidenta encargada Delcy Rodríguez, lo vuelve a poner sobre la mesa.</p>
<p>Un liderazgo juicioso podría atajar el tema y abrir un debate nacional. Así, quizás, esta controversia podría convertirse en una oportunidad para abordar complejos históricos en Venezuela. Una oportunidad que no debería ser desperdiciada.</p>
<p>De manera consciente o involuntaria, Baute expresó un sentimiento –o, más bien, un resentimiento– arraigado en el imaginario racial y étnico venezolano: la piel oscura como marcador de inferioridad social, educativa y económica.</p>
<p>Venezuela es un país profundamente mezclado. La sangre europea se cruzó con la indígena originaria y la negra de esclavos africanos –demasiadas veces por la fuerza– y produjo la sociedad mestiza y parda que es el país. Hasta donde sé, no hay compartimientos estancos en el espectro étnicoracial venezolano, salvo en enclaves afrodescendientes y grupos indígenas minoritarios y relativamente aislados. De hecho, los afrodescendientes o amerindios representan el 8% y el 4% de la sociedad, respectivamente.</p>
<p>Sin embargo, la mezcla no acabó con la jerarquía. Los blancos criollos siguen siendo vistos como la punta de la pirámide social, dominan las élites económicas y están sobrerrepresentados en los estándares de belleza y éxito. Mientras los mestizos, morenos, zambos y mulatos, que componen el pardaje popular y son la base social del llamado pueblo, cargan, en mayor o menor medida, el estigma del color de la piel. El resto es visto como folclor o exotismo, y es despreciado o sometido al espolio, como ocurre con las comunidades indígenas en las zonas mineras del sur.</p>
<p>En Venezuela la ley establece la igualdad racial y no hay discriminación abierta ni los grandes conflictos raciales de otros países latinoamericanos. Sin embargo, el racismo estructural emerge sin filtros en actuaciones como la de Baute. No solo allí, sino en una miríada de lugares comunes que expresan una enorme carga de prejuicios. De un modo jocoso, celebramos que hay que “mejorar la raza” mezclando negros con blancos, pero también repetimos la infamia del “negro es negro y su apellido es mierda”</p>
<p>A la mayoría de los venezolanos nos cuesta ver este racismo velado y latente. No nos consideramos racistas porque, en términos comparativos, quizás no lo somos tanto como algunos países vecinos, donde raza equivale a destino. Pero ese racismo está ahí. Vivimos con él con relativa indolencia, sin complicarnos demasiado la existencia. Pero cuando brota, lo hace con furia.</p>
<p>Ese sustrato se vuelve más peligroso en medio de una guerra política. La confrontación actual por el poder entre la oposición liderada por María Corina Machado y la cúpula chavista no comenzó en Madrid. Hugo Chávez leyó muy bien el resentimiento larvado en la sociedad venezolana, a la que dividió hasta el día de su muerte. Fue un odiador de oficio. Explotó sin piedad una retórica antirracista para pintar a la élite blanca como el enemigo y la etiquetó como “los escuálidos” para subrayar su falta de fuerza.</p>
<p>Pese al discurso campeador del caudillo, la situación no mejoró para los morenos. En realidad, empeoró: la violencia del Estado, mediante razias de exterminio en los llamados Operativos de Liberación del Pueblo durante el mandato de Maduro, atacó principalmente a los jóvenes mestizos de los barrios caraqueños.</p>
<p>Pero el punto es que esa élite tampoco se ha hecho ningún favor repitiendo durante años insultos racistas y despreciando a los “otros”, por pobres, ignorantes, malandros y oscuros. Por monos.</p>
<p>Ese terreno no es neutro. Episodios como el de Puerta del Sol tienen un costo político inmediato: erosionan el liderazgo opositor en los sectores populares y, al mismo tiempo, alimentan con munición simbólica la narrativa chavista que ha hecho de ese antagonismo una de sus principales fuentes de legitimidad.</p>
<p>María Corina intervino demasiado tarde para corregir el entuerto de Baute y lo hizo de manera incompleta, sin reprobar la actuación del cantante. Aunque ella no tenga nada que ver con esa visión, queda salpicada por asociación. La disculpa a medias de Baute, como diciendo “fue sin querer queriendo”, tampoco es suficiente.</p>
<p>En Caracas, los voceros de Delcy Rodríguez tomaron nota de una oportunidad servida en bandeja para lanzar una campaña de repudio que presenta a la presidenta como víctima del resentimiento racial y el clasismo de la élite blanca de toda la vida. Por supuesto, la aderezaron con una carta de disculpa de la Embajada de Venezuela en Madrid por el discurso de odio en Puerta del Sol.</p>
<p>Puede que el incidente muera sin mayores consecuencias. Pero el tema no se irá. Al contrario, se volverá cada vez más crítico si Machado regresa al país y mucho más si llega al poder. Darle ahora solo un giro político oportunista o limitarse a controlar los daños es una pérdida de tiempo. Abordar de manera responsable y sin demagogia los prejuicios que anidan en la sociedad venezolana puede ayudar en el arduo trabajo de reconciliar al país.</p>
<p>María Corina Machado, quien también ha sufrido resentimiento al ser etiquetada como “mantuana” para descalificarla ante las mayorías, no debería esconder el tema debajo de la alfombra, sino elevar la controversia para ayudar a superar esos estigmas.</p>
<p>De Chile a Estados Unidos, miles de venezolanos han vivido el racismo fuera de su país, como si fuera una experiencia ajena e importada. Tal vez por eso cuesta tanto reconocerlo puertas adentro. El desliz de Carlos Baute no es una anomalía. Es un espejo incómodo. Mirarse en él, sin coartadas ni mitos tranquilizadores, es necesario para incluir e integrar más sectores sociales y raciales marginados o despreciados. Esa es una condición indispensable para impulsar una nueva democracia en Venezuela y una verdadera reconciliación entre los venezolanos.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Foro Penal mide el verdadero y penoso “control” de EE.UU. sobre &#8211; Pedro Mario Burelli</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Apr 2026 03:57:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: Pedro Mario Burelli &#160; El éxito se mide por hechos concretos, no por fanfarronadas, mensajes complacientes a @delcyrodriguezv ni relatos exagerados de haber “tomado a Venezuela en 45 minutos”. Y el hecho central es brutal: mientras haya presos políticos, mientras la represión siga encumbranda y mientras no exista una fecha cierta para una elección [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por:</strong> Pedro Mario Burelli</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El éxito se mide por hechos concretos, no por fanfarronadas, mensajes complacientes a @delcyrodriguezv ni relatos exagerados de haber “tomado a Venezuela en 45 minutos”.</p>
<p>Y el hecho central es brutal: mientras haya presos políticos, mientras la represión siga encumbranda y mientras no exista una fecha cierta para una elección legítima, hablar de control o de éxito no pasa de ser ficción vergonzosa.</p>
<p>Las encuestas demuestran que la inmensa mayoría de los venezolanos agradecemos a @realDonaldTrump la caída de @NicolasMaduro y @ConCiliaFlores, sin embargo, también tenemos derecho a cuestionarnos por qué, tras una operación de tal riesgo, magnitud y sofisticación, se tolera un sistema rastrero, primitivo y basado en la ilegitimidad, la arbitrariedad, la mediocridad y el miedo.</p>
<p>No hay estabilidad posible sobre esa base. No hay razón moral para felicitar a una dictadora mientras sus cárceles siguen llenas. No hay victoria política que valga si termina administrando la misma podredumbre con narrativa maquillada.</p>
<p>Si de verdad mandan en Venezuela, que lo demuestren: liberen a todos los presos políticos y acordemos ya el retorno de todos los exiliados, junto con la fecha de una elección que nos permita reconstruir con entusiasmo y manos pulcras sobre sobre tierra firme. Eso es lo que haría, sin más demora, una democracia ejemplar y solidaria, y lo que dejaría en claro que quienes secuestraron a Venezuela por más de dos décadas no son más que un centenar de matones con pies de barro y charreteras de hojalata. Todo lo demás es cinismo impresentable y complicidad ineludible.</p>
<p>#LIBERTADYA</p>
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		<title>María Corina en Madrid: crónica de cien horas, mil abrazos y un espejo incómodo &#8211; Beatriz Becerra</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Apr 2026 03:53:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el exterior]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Madrid ha sido un espejo que ha reflejado convicciones y evasiones, coraje y cálculo. Pero también una ciudadanía galvanizada que ha entendido que lo que está en juego no sólo no es ajeno, sino que es profundamente propio. Publicado en: El Español Por: Beatriz Becerra María Corina Machado llegó a Madrid después de ser recibida [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 class="article-header__subheading" style="text-align: center;" data-mrf-recirculation="Artículo - Subtítulo">Madrid ha sido un espejo que ha reflejado convicciones y evasiones, coraje y cálculo. Pero también una ciudadanía galvanizada que ha entendido que lo que está en juego no sólo no es ajeno, sino que es profundamente propio.</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong><a href="https://www.elespanol.com/opinion/columnas/20260422/maria-corina-madrid-cronica-cien-horas-mil-abrazos-espejo-incomodo/1003744214519_12.html"> El Español</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> Beatriz Becerra</p>
<p>María Corina Machado llegó a Madrid después de ser recibida con honores por líderes europeos que, con todas sus diferencias, decidieron algo tan elemental como llamar a las cosas por su nombre.</p>
<p>Ese reconocimiento previo transformó la posición desde la que se la miraba aquí. No se trataba de una dirigente que venía a pedir legitimidad, sino alguien que llegaba con ella y obligaba a los demás a definirse.</p>
<p>La ausencia de una reunión con el presidente Pedro Sánchez ha marcado claramente el signo de esta visita trascendental. No puede leerse como desacuerdo de agendas, cautela diplomática o reproche mutuo. Forma parte de la narrativa de estos días, tanto como los actos que sí se produjeron. En política, lo que no ocurre también comunica, a veces más.</p>
<p>Y, en este caso, comunica alto y claro la consolidación de la posición del Gobierno de España como baluarte de regímenes autoritarios y populistas a nivel internacional.</p>
<p>Sin disimulo ni ambigüedades.</p>
<p>Madrid ha acogido a María Corina con una calidez difícil de ignorar.</p>
<p>Su agenda ha deslumbrado y asombrado a partes iguales por su intensidad y altura, incluyendo encuentros con partidos políticos, instituciones, actores sociales, dirigentes empresariales, universidades, medios de comunicación y una sociedad civil venezolana que en Madrid ya no es diáspora, sino presencia articulada y en marcha.</p>
<p>El Partido Popular en pleno, desde su presidente Alberto Núñez Feijóo, diputados, senadores y eurodiputados, hasta el alcalde y la presidenta de la Comunidad de Madrid, José Luis Martínez Almeida e Isabel Díaz Ayuso, la han recibido con honores y le han entregado las máximas distinciones a su alcance (reservadas a jefes de Estado).</p>
<p>Todos tan cautivados como conmovidos por la presencia arrolladora de una líder que encarna la resistencia democrática frente a una tiranía prolongada durante décadas.</p>
<p>Pero la clave no ha estado en los despachos, sino en la calle. En la Puerta del Sol, donde decenas de miles de venezolanos y españoles asistimos a un momento épico y fundacional, un kilómetro cero tan literal como simbólico.</p>
<p>El 18 de abril fue la visualización de una comunidad política que desborda las categorías tradicionales de nación y ciudadanía. Venezolanos en el exilio, españoles, iberoamericanos de distintas procedencias… una agregación heterogénea unida por una experiencia compartida de pérdida de libertades y por la voluntad de revertirla.</p>
<p>Convocados todos en torno a una líder investida de credibilidad porque su liderazgo, como ha dicho Felipe González, no es mercenario: nunca ha pedido nada a cambio. Al revés, lo ha entregado todo.</p>
<p>“Hoy comenzamos el regreso a casa”, clamó María Corina en Sol. Y ese regreso significa la recuperación de un país, sí, pero también la restitución de la idea de que la libertad y la democracia no se imploran, se conquistan.</p>
<p>Y no existe hoy una sociedad más decidida a recuperar su libertad que la venezolana, lista para asumir su futuro.</p>
<p>La ética de la responsabilidad individual que interpela, incomoda y obliga. Ahí está, a mi juicio, el núcleo de esta visita. La insistencia en que la libertad no es un bien abstracto que se concede desde arriba, sino una práctica que exige posición individual.</p>
<p>Machado no ha dudado en expresar repetidamente y sin rodeos la magnitud de la tarea que afrontan los venezolanos: desmontar un sistema de poder que no es sólo político, sino económico y criminal.</p>
<p>Reconstruir instituciones, liberar a todos los presos políticos, permitir el regreso de millones de venezolanos. Reinsertar a Venezuela en el mundo libre y democrático, de inversión, progreso y crecimiento.</p>
<p>Y, desde luego, celebrar elecciones cuanto antes.</p>
<p>Lo que nos ha dejado claro es que es una tarea común, posible y necesaria. Y que será una conquista cívica.</p>
<p>En estos luminosos cuatro días de abril no sólo hemos presenciado encuentros, consignas y banderas. Hemos asistido también a un ejemplar ejercicio de lealtad. El reconocimiento permanente de Machado al presidente electo, Edmundo González Urrutia.</p>
<p>Postrado en un hospital, ausente físicamente de la escena, ha estado en el centro de todas las intervenciones públicas de María Corina como ancla ética. No ha dejado de recordar su legitimidad, su papel insustituible y la necesidad de sostener ese liderazgo. En un tiempo de personalismos y ávidas sustituciones oportunistas, esta fidelidad serena adquiere una dimensión política mayor, que no es otra que la rectitud y la generosidad como modelo.</p>
<p>Y, desde luego, en el centro de todo, hemos visto abrazos. Abrazos como lenguaje central, como nueva forma de diplomacia afectiva.</p>
<p>Porque María Corina no saluda, reconoce. Abraza como quien firma acuerdos invisibles con cada individuo.</p>
<p>Hay algo radicalmente político en esos abrazos, porque no sustituyen a las instituciones, sino que les recuerdan su razón de ser, y devuelven así a la política su materia prima, que no es sino la vida concreta de las personas a las que debe servir.</p>
<p>Madrid, durante cien horas, ha sido un espejo que ha reflejado convicciones y evasiones, coraje y cálculo. Pero también una ciudadanía galvanizada que ha entendido que lo que está en juego no sólo no es ajeno, sino que es profundamente propio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/desde-el-exterior/maria-corina-en-madrid-cronica-de-cien-horas-mil-abrazos-y-un-espejo-incomodo-beatriz-becerra/">María Corina en Madrid: crónica de cien horas, mil abrazos y un espejo incómodo &#8211; Beatriz Becerra</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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