Publicado en: El Nacional
Por: Alicia Freilich
Esta notícula, casi de urgencia, surge del asombro que todavía provocan ciertas conductas políticas reiteradas. En este caso, este viernes 17 coincidieron en España, por un lado, los llamados progresistas hispanohablantes y, por otro, María Corina Machado, en representación de la oposición venezolana, mayoría comprobada tras una larga lucha y grandes sacrificios por un cambio de régimen. Dicho cambio, mediante una vía electoral limpia, busca asegurar el tránsito desde la tiranía castrochavista —que ejerce el poder de forma ilegal desde hace 27 años— hacia la recuperación de la democracia liberal.
Solamente y por ahora cabe preguntar:
¿Dónde y cuándo, a lo largo de este cuarto de siglo y en especial desde estos recientes años, han protestado por la evidente criminalidad del régimen que todavía usurpa los poderes políticos en Venezuela?
¿Es progreso lo que ocurre hoy en México, donde dos presidentes electos democráticamente han maniobrado en nombre de la soberanía popular para que en ese país haya de facto un partido único y el narcopoder siga eliminando adversarios día a día?
¿Es “progreso socialista” lo que proclama el actual presidente de Colombia durante ese mismo lapso? ¿Que mantenga relaciones comerciales, reuniones de consulta y una confesa amistad personal con los jefes y gabinetes de una tiranía que viola los derechos humanos más elementales —espiando, encarcelando, torturando, desapareciendo o incluso “suicidando” a los disidentes—? ¿Y que este presidente, aún en funciones, junto con sus partidarios, guarde silencio como si se tratara de una cooperación normal?
¿En Brasil, cuánto progreso en salud, alimentación, empleo y educación se ha contabilizado en sus gigantescos barrios, un balance con cifras confiables, sin discursos populistas? ¿Acaso alguna vez pidieron libertad para la Venezuela secuestrada y sus miles de opositores victimizados?
¿Por qué la España sanchista y sus embajadores, los diplomáticos y los cínicos corruptos comerciantes que acompañan esa presidencia, tienen ojos ciegos y oídos sordos ante su evidente propia corrupción material y moral, pero emiten a diario mensajes de odio hacia los países liberales que luchan contra autocracias y teocracias donde terroristas genocidas todavía tienen poder? ¿Por qué en sus proclamas nunca señalan con sus nombres a Hamás, Hezbolá y colectivos castrochavistas similares, como si no existieran?
Hay más preguntas pero falta el tiempo para que este mínimo cuestionario básico sin tardanzas peligrosas sirva de alguna referencia y sea publicado cuando corresponde, pues cada minuto cuenta y cuesta mucho debido al fascismo que sigue en el trono de la usurpada Venezuela.





