León XIV en la intimidad: el Papa que gobierna como juega al tenis - Javier Martínez-Broca

León XIV en la intimidad: el Papa que gobierna como juega al tenis – Javier Martínez-Broca

Mientras practica deporte en Castel Gandolfo, prepara bocadillos para la cena y hace reparaciones domésticas, aprende a actuar con prudencia y a esperar el momento justo para golpear la polarización

Publicado en: ABC

Hay tres objetos que dicen más sobre León XIV que muchos de sus discursos: el Apple Watch de 2018 que lleva en su muñeca, una ‘app’ para aprender alemán y un Ford Mondeo aparcado que ya no puede conducir. Este Papa, en el solio pontificio desde hace nueve meses, es un hombre práctico, curioso y deliberadamente discreto, que ha optado por gobernar la Iglesia como juega al tenis: sin estridencias, con paciencia y esperando el momento justo para dar el raquetazo.

Robert Francis Prevost no ha perdido la calma ni siquiera con la lentitud de las obras de su residencia oficial, pues comenzaron en mayo y todavía no han concluido, y el retraso le crea enormes dificultades logísticas. La principal, seguir viviendo en el pequeño apartamento que usaba en sus tiempos de cardenal. Esas cuatro paredes son como una jaula: en pocos meses se ha multiplicado exponencialmente su trabajo y su responsabilidad, pero ya no puede pasear por la calle, ni hacer deporte o conducir su coche.

Ha encontrado un refugio en Castel Gandolfo, a media hora del Vaticano, adonde llega puntualmente cada lunes poco antes de cenar, y de donde no sale hasta el martes a las ocho de la tarde. «Me viene muy bien un descanso durante la semana», explicó él mismo en noviembre. Le sirve para hacer «un poco de deporte, un poco de lectura, un poco de trabajo, llamadas telefónicas». «Un poco de tenis, un poco de piscina», según detalló. Agradece mucho esas horas en medio de los jardines y cerca de animales de granja, y en alguna ocasión habría incluso montado a caballo. También en Castel Gandolfo puede estar con sus familiares y con algunas amistades, con total discreción.

Cuando está en su casa, hace vida doméstica, desde pequeñas reparaciones, como arreglos de figuras con pegamento, hasta prepararse bocadillos para cenar con sus secretarios. Almuerza con los agustinos que se ocupan de la sacristía de la basílica de San Pedro, y por la noche toma algo ligero en casa. Le gusta la pizza de pepperoni, aunque se come todo lo que prepara Rosa, como se llama su cocinera napolitana. Durante el cónclave, en el desayuno, se sentó junto al cardenal de Nueva York Timothy Dolan para probar la mantequilla de cacahuete que había traído desde EE.UU. Como dulces, le encantan unas chucherías de su país llamadas ‘peeps’, muy parecidas a las ‘nubes’ en España.

Aprovechando que había que hacer obras para reparar unas persistentes goteras, ha reorganizado el que será el nuevo apartamento papal para separar la zona de trabajo, donde recibirá visitas, de la zona privada, donde están los dormitorios. Allí tendrá una habitación con aparatos de gimnasia, aunque no es una novedad absoluta, pues Benedicto XVI tenía una bicicleta estática. Le gusta hacer ejercicio, pero no tiene un entrenador personal; y cuando era cardenal pidió consejo dos o tres veces al monitor que cuidaba la sala del gimnasio al que se apuntó en Roma. Por ahora nadie asiste a su misa diaria, pero esto podría cambiar cuando se mude al apartamento papal, pues la logística permitirá recibir invitados a primera hora.

Antes de ser Papa le encantaba conducir sin rumbo su Ford Mondeo, con el que llegó a viajar por trabajo hasta Holanda o Alemania; y en España hizo el Camino de Santiago en coche. Cuando estaba al volante, solía rezar y cantar en voz alta, aunque no ha revelado su estilo musical preferido. En diciembre estuvo en un concierto benéfico de Michael Bublé en el Vaticano, y solicitó al cantante que incluyera el ‘Ave María’ de Schubert. En esa ocasión se vio a León XIV musitar la letra de ‘L.O.V.E.’. La música le acompaña cuando trabaja, pues le gusta tener de fondo Bach, Mozart y Beethoven para concentrarse.

Imagen principal - Amante del tenis, el Papa León XIV recibió en audiencia al tenista italiano Jannik Sinner en los primeros días de su pontificado. En su día libre en Castel Gandolfo, los martes, aprovecha para recorrer los jardines, rezar ante la imagen de la Virgen o alimentar a los peces en uno de los estanques

Imagen secundaria 1 - Amante del tenis, el Papa León XIV recibió en audiencia al tenista italiano Jannik Sinner en los primeros días de su pontificado. En su día libre en Castel Gandolfo, los martes, aprovecha para recorrer los jardines, rezar ante la imagen de la Virgen o alimentar a los peces en uno de los estanques
Imagen secundaria 2 - Amante del tenis, el Papa León XIV recibió en audiencia al tenista italiano Jannik Sinner en los primeros días de su pontificado. En su día libre en Castel Gandolfo, los martes, aprovecha para recorrer los jardines, rezar ante la imagen de la Virgen o alimentar a los peces en uno de los estanques
La intimidad del Pontífice Amante del tenis, el Papa León XIV recibió en audiencia al tenista italiano Jannik Sinner en los primeros días de su pontificado. En su día libre en Castel Gandolfo, los martes, aprovecha para recorrer los jardines, rezar ante la imagen de la Virgen o alimentar a los peces en uno de los estanques . (AFP/EP/EFE)

Al menos hasta que fue elegido Papa le gustaba seguir el deporte en televisión junto a otros agustinos de la comunidad donde vivía. Algunas veces vio partidos de tenis, y le gustaba mucho seguir a Carlos Alcaraz. En Chicago, su equipo de béisbol son los White Sox. También sigue con cierto interés partidos importantes de fútbol europeo, pero por fair play no ha trascendido cuál es su equipo preferido —negó que sea la A.S. Roma, una de las dos grandes ‘squadre’ de su ciudad.

Gustos cinéfilos y literarios

En el ámbito cinematográfico, tiene gustos clásicos y le gustan los dramas familiares. Antes de reunirse con estrellas de Hollywood dijo que sus cintas favoritas son «La vida es bella», «Gente corriente», «¡Qué bello es vivir!» y «Sonrisas y lágrimas». No ha hablado de sus libros preferidos, pero su hermano John asegura que le gustan los thrillers judiciales de John Grisham. Cuando un periodista le solicitó un título que le ayudara a comprender su personalidad, le dijo que lo pensaría antes de responderle. Unos días más tarde, en su rueda de prensa en el avión, dio la respuesta y sugirió ‘La práctica de la presencia de Dios’, un breve escrito de un carmelita francés del siglo XVII, el Hermano Lorenzo, sobre cómo transformar la vida cotidiana en un encuentro con Dios.

Cuando entró en la catedral de Estambul para reunirse con sacerdotes y religiosas, entregó el móvil a su secretario para evitar distracciones

Le gusta la tecnología. Usa un Apple Watch de 2018 que no está entre los más caros de esta compañía. Lleva el teléfono móvil en el bolsillo, pero no deja que éste le robe la atención. En noviembre, en la catedral de Estambul, antes de su encuentro con sacerdotes y religiosas, se vio cómo lo entregó a su secretario nada más llegar para evitar que le distrajera. Usa el móvil también para aprender idiomas, con una app especializada, como confirmó uno de sus hermanos. Según su perfil en Duolingo, «drprevost», lleva algunos meses intentando mejorar su nivel de alemán. Además de inglés, habla perfectamente italiano y español y domina el francés y el portugués. También le gusta resolver en el móvil un juego de palabras muy popular en EE.UU. que se llama «Wordle».

Dedica mucho tiempo al trabajo —«decíamos que Francisco no paraba, pero León trabaja aún más», comenta a ABC uno de sus colaboradores—, y en las últimas semanas está solicitando discretamente opiniones y propuestas a algunos colaboradores para mejorar sectores específicos del Vaticano. Es muy preciso en la corrección de textos y no le gustan las generalizaciones.

Se muestra poco en público, es celoso de su intimidad y no le gusta apartarse del guion. Respeta las estructuras del Vaticano y dedica energías sin prisa a cultivar la confianza, pues quiere que sepan que cuenta con la Curia. Precisamente, ese concepto de «amistad», ya sea entre personas o con Dios, es el tema que ha mencionado más veces en las contadas ocasiones en las que ha improvisado.

León XIV es un Papa prudente que gobierna sin hacer ruido. Su enorme discreción y su perfil bajo están impactando profundamente en el Vaticano y han desactivado las tensiones internas en la Iglesia católica. Con ese mismo estilo de liderazgo va a intentar ahora despolarizar también el resto del mundo.

 

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