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	<title>El espacio de mis amigos - César Miguel Rondón</title>
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	<title>El espacio de mis amigos - César Miguel Rondón</title>
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		<title>La ineficacia del Gobierno y el valor de la sociedad civil LO QUE LOS TERREMOTOS HAN MOSTRADO &#8211; Trino Márquez</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Jul 2026 01:05:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El espacio de mis amigos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Publicado en: Ideas de Babel Por: Trino Márquez Los terremotos del 24 de junio han mostrado numerosos rasgos de la Venezuela de la era chavista. Utilizo este vocablo para simplificar pues, en realidad, el rodrigato tiene muy poco que ver con lo que planteaban Hugo Chávez y su heredero, Nicolás Maduro. Se ha evidenciado que, sin [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://ideasdebabel.com/?p=135337">Ideas de Babel</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://x.com/trinomarquezc?lang=es">Trino Márquez</a></p>
<p><strong>Los terremotos del 24 de junio han mostrado numerosos rasgos de la Venezuela de la era chavista.</strong> Utilizo este vocablo para simplificar pues, en realidad, el rodrigato tiene muy poco que ver con lo que planteaban Hugo Chávez y su heredero, Nicolás Maduro.</p>
<p>Se ha evidenciado que, sin que nadie lo designara, Jorge Rodríguez es el vicepresidente de facto. Cumple labores ejecutivas que la Constitución le asigna a ese funcionario. Esto no sería grave si Rodríguez fuese integrante del Ejecutivo nacional. Pero, ocurre que fue electo diputado y, además, es el presidente de la Asamblea Nacional. Esta usurpación de funciones sucede en un gabinete ejecutivo que cuenta con más de treinta ministros. ¿Por qué los ministros no le informan al país de la situación de cada una de sus áreas de competencia? ¿Por qué el presidente de la Asamblea Nacional es a la vez ministro de Información, de Vivienda, de Infraestructura, de Sanidad y de Relaciones Interiores, para mencionar solo algunas de las tareas que concentra? Porque en Venezuela dejó de existir desde hace bastante tiempo la división entre los Poderes públicos. La nación no es una República en el sentido clásico del concepto. Tenemos desde la instalación del régimen en 1999, un Estado unitario, con una elevada concentración del poder en el Presidente de la República. El resto de las ramas están subordinadas al jefe del Estado.</p>
<p>Ese rasgo no se ha atenuado con el interinato. Al contrario, se ha hecho más pronunciado y abusivo. Jorge Rodríguez forma parte de una nueva forma de gobierno, que tampoco aparece en ningún texto legal. Popularmente lo llaman ‘Triunvirato’. Está integrado por él, su hermana Delcy y Diosdado Cabello. Ese trío no es autónomo. Depende de Donald Trump y de su emisario en Venezuela: el Encargado de Negocios, John Barret. Esa claudicación es la fórmula descubierta por los Rodríguez para mantenerse empotrados en Miraflores.</p>
<p>Otro rasgo puesto de manifiesto es la naturaleza de la relación entre el Gobierno y la comunidad internacional. En tragedias como las que está sufriendo el país —salvo en países muy pobres como Haití, Cuba y la Nicaragua de Somoza— la ayuda proveniente del exterior, de gobiernos y ONG, complementa los planes, equipos, recursos financieros y esfuerzos del Gobierno endógeno. En cambio, en Venezuela, a pesar de la inmensa riqueza de la que disfrutó el chavismo durante décadas, la relación se da a la inversa: es el Ejecutivo el que complementa la ayuda que viene de afuera. De no haber sido por los rescatistas, los hospitales de campaña, los materiales médicos y la generosa y masiva colaboración en todos los planos, que ha ingresado, la situación de las decenas de miles de venezolanos afectados, sería aún más dramática.</p>
<p>Lo mismo sucede con la sociedad civil. La Constitución establece el principio de la subsidiariedad, Art. 184: la población debe cooperar con el Estado en la gestión de la salud, la vivienda, entre otros servicios. Resulta que los terremotos demostraron que, en este plano, la relación entre sociedad y Estado también es a la inversa: la movilización, desde los primeros momentos de los sismos, la abnegación, el altruismo y la eficiencia de la gente para remover escombros, buscar sobrevivientes, auxiliar los heridos y ocuparse globalmente del desastre, han sido mucho más eficaces y permanentes que la labor del Gobierno nacional. El Ejecutivo, a través de la Fuerza Armada y otros órganos de seguridad, lo que ha hecho en numerosas oportunidades es obstaculizar las labores de búsqueda, rescate y atención a los lesionados y desaparecidos.</p>
<p>En vez de informar con claridad y precisión a los familiares y a la población, en general, ha levantado barreras que bloquean el acceso a la información fidedigna y entorpecen las vías para brindar auxilio a quienes lo necesitan. Gracias a la voluntad inquebrantable de miles de ciudadanos, ha sido posible adelantar las labores que han permitido salvar miles de vida. La sociedad civil se le impuso al Estado.</p>
<p>El gobierno de Delcy Rodríguez busca proyectarse como un equipo de tecnócratas. La realidad ha demostrado que no es así. El régimen persiste en su actitud sectaria. En días recientes el ingeniero José María de Viana, de los expertos más connotados en materia hidráulica, se quejaba porque el Ejecutivo no está consultando a los especialistas y técnicos más reconocidos en materia de desastres: evaluación de daños, remoción de escombros, recuperación de infraestructuras y demás efectos que provoca una tragedia de dimensiones como la que enfrenta Venezuela. Al contrario, lo que se observan son enroques en los que un funcionario leal a los Rodríguez, que antes ocupaba un cargo, ahora pasa a desempeñar otra responsabilidad importante, sin contar con la experticia necesaria para desempeñarlo. Ese comportamiento expresa el desprecio del régimen por el conocimiento científico, técnico y especializado. La paranoia y compulsión por mantener el poder a toda costa, prevalece sobre cualquier interés de alcance nacional.</p>
<p>Los vicios que los terremotos han mostrado, por fortuna no han opacado la generosidad de los venezolanos.</p>
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		<title>Esférico &#8211; Jean Maninat</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 17 Jul 2026 13:45:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El espacio de mis amigos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: Jean Maninat Si remedando de torpe manera a Lezama Lima en sus Tratados en la Habana (El juego de la pelota o la historia como hipérbole) nos imagináramos que un grupo de antropólogos -entomólogos -viajeros del  espacio venidos  del futuro- diera con los archivos de la Biblioteca del Congreso (LOC) de los Estados Unidos de América -la ahora madrastra [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://x.com/JeanManinat">Jean Maninat</a></p>
<p style="font-weight: 400;">Si remedando de torpe manera a Lezama Lima en sus <em>Tratados en la Habana</em> <em>(El juego de la pelota o la historia como hipérbole) </em>nos imagináramos que un grupo de antropólogos -entomólogos</p>
<p style="font-weight: 400;">-viajeros del  espacio venidos  del futuro- diera con los archivos de la Biblioteca del Congreso (LOC) de los Estados Unidos de América -la ahora madrastra patria- y se topara con material documental relativo a la Copa Mundial de Fútbol, 2026, ¿qué pensarían los académicos miembros del grupo interdisciplinario sideral de lo hallado?, ¿cuáles serían sus reacciones ante las imágenes de unos bípedos en pantalones cortos que corren tras una esférica para pasársela a sus compañeros con grácil destreza de bailarín del Bolshoi, o arrebatársela a sus contendores a patada sucia con la brusquedad de un jumento en celo y de malas pulgas. Advertirían los miembros del grupo académico interestelar, con cierto asombro, que miles de miles de bípedos de la misma especie rugen, se cimbran ante cada encontronazo, y se transfiguran en esfinges dolientes cuando uno de los suyos cae derribado por un patadón, planchón, codazo, o ligero resoplido en la oreja, haciendo muecas de dolor.</p>
<p style="font-weight: 400;"> Observarían, con curiosidad, que los bípedos acuden en manada, vistiendo colores iguales, los rostros de sus mujeres y niños pintados con colores idénticos y en el mismo orden simétrico de su bandera. Los más  grotescos y agresivos parecen liderar la manada, como si el juego remedara las formas de la vida fuera del lugar de competición. Se concentran en gradas alrededor del campo de juego, desde donde gritan instrucciones, insultos y bendiciones a los jugadores y a su entrenador. La frecuencia con que nombran a sus dioses y a las madres que los parió, les haría pensar que se rigen por concepciones teocráticas-matriarcales provenientes de la antigüedad signada por el cobre. El jefe de nuestra imaginaria misión del futuro sostendría, posteriormente, en su Informe de Misión, que el esférico tendría atributos mágicos que solo se mostrarían de entrar en contacto con las redes enmarcadas en los dos centros extremos del campo de juego. Quien lograra encajar el esférico más veces en el arco enredado, ganaba el fervor de las hordas entusiastas  de su equipo y su nombre bautizaría las mascotas de sus adeptos al menos por una generación. Millones de cachorros en todo el planeta, anotarían los antropólogos–entomólogos espaciales, respondían a un nombre enigmático: Maradona.</p>
<p style="font-weight: 400;">(Les hubiera llamado poderosamente la atención que el juego mundial -que luego sabrían que originalmente se llamaba football- prohibía estrictamente el uso de las manos y deparaba fuertes penalidades para quien incurriera en la falta. Se esparciría por la galaxia la conseja que la única civilización que castigaba el uso de las manos -un logro de la civilización interestelar- y premiaba el uso de los pies era la terrícola, y por eso su  atraso y desventaja frente a otras civilizaciones que no eran <em>manuspunitivas. </em>De esa práctica habría brotado el proverbio primitivo: lo que hace con los pies, lo destruye con las manos).</p>
<p style="font-weight: 400;">De su estadía de observación extenderse más de lo conveniente, habrían perdido la debida neutralidad que su misión exigía, hechos suyos los bulos que acusaban a los organizadores de mercachifles, habrían exigido el regreso del esférico a su supuesta condición popular, democrática e inclusiva, a precios asequibles para todos y con grandes jugadores en todos los equipos; y al mismo tiempo pedirían que la transmisiones de los encuentros fueran cada día más sofisticadas, las tomas televisivas con drones más incisivas y recurrentes, que desaparecieran las pautas publicitarias -y las de refrescamiento también-. Quién quita, y hasta se hubiesen integrado a las partidas de caza en pos de un petiso con un diez grabado en la espalda de la camiseta, cuya única culpa es jugar endiabladamente bien desde pequeño, tener dinero y llamarse Messi.</p>
<p style="font-weight: 400;">El esférico es mágico y está embrujado…</p>
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		<title>El mago se quedó sin conejos &#8211; Soledad Morillo Belloso</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 16 Jul 2026 19:46:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El espacio de mis amigos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: Soledad Morillo Belloso Ahora buscan culpar a los medios y a las redes. Es el reflejo automático de un poder que teme a la luz: elegir un culpable indefenso, señalar al mensajero, acusarlo de revelar lo que ellos intentaron esconder. Como si la información fuera un animal salvaje liberado sin permiso. Pero la verdad [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> Soledad Morillo Belloso</p>
<p>Ahora buscan culpar a los medios y a las redes. Es el reflejo automático de un poder que teme a la luz: elegir un culpable indefenso, señalar al mensajero, acusarlo de revelar lo que ellos intentaron esconder. Como si la información fuera un animal salvaje liberado sin permiso. Pero la verdad es más dura: durante años, Venezuela ha tratado la información como material radiactivo, encerrado en bóvedas, filtrado hasta quedar irreconocible. La prensa ha sobrevivido en pasillos estrechos, con teléfonos intervenidos, con fuentes que hablan desde la sombra, con documentos que se evaporan antes de llegar a manos confiables. Los periodistas operan como cirujanos sin luz: reconstruyen, tantean, descifran. Y aun así, el poder los acusa de no ver con claridad.</p>
<p>La catástrofe ocurrió en un país donde los boletines oficiales llegan tarde, incompletos, maquillados. Donde cada cifra se negocia. Donde cada declaración se pule para no contradecir la narrativa del día. Donde la comunicación pública es un teatro de humo: se anuncia lo que conviene, se oculta lo que incomoda, se inventa lo que falta. En ese ecosistema, ¿qué podía esperarse cuando la tierra tembló? ¿Un sistema de emergencia transparente, rápido, profesional? ¿Un Estado que dijera la verdad sin rodeos? Imposible. Ese Estado lleva años entrenándose para lo contrario.</p>
<p>Por eso ahora culpan a los medios y a las redes. Porque, como pudieron, desnudaron la farsa. Porque mostraron lo que el poder quiso esconder. Porque revelaron lo que los comunicados oficiales jamás admitirían. Porque en medio del caos, mientras el Estado se atrincheraba en su silencio, fueron ellos quienes encendieron pequeñas luces, dispersas pero suficientes, para que el país entendiera la magnitud del desastre. Y eso, para el poder, es imperdonable.</p>
<p>La libertad de información es un derecho, no una concesión. Es la columna vertebral de cualquier sociedad que aspire a vivir sin miedo. Permite que la verdad circule, que la mentira se detecte, que la farsa se exhiba. Impide que la oscuridad se vuelva norma. Por eso la atacan, la restringen, la culpan. Porque saben que una sociedad informada no se arrodilla.</p>
<p>Culpar a los medios y a las redes es la torpeza de quien sabe que la verdad lo incrimina. Es el gesto de un régimen que prefiere romper el interruptor antes que admitir que la oscuridad es obra suya. Pero la oscuridad tiene memoria. Sabe quién apagó la luz. Sabe quién cortó los cables. Sabe quién decidió que un país entero debía vivir a tientas. Y ahora, en esa misma oscuridad, la farsa quedó expuesta.</p>
<p>La mentira es un animal cansado. Llega con ímpetu, como un caballo desbocado que parece invencible. Puede arrastrar a muchos, puede sostener un país por un tiempo. Pero no sabe cargar peso: no tiene huesos, no tiene columna. Es músculo tembloroso y espuma en la boca.</p>
<p>Se puede engañar a una persona una vez. Se puede engañar a todas una vez. Pero no se puede engañar a todas siempre: la mentira se fatiga, se le quiebra la respiración, empieza a oler a óxido.</p>
<p>La verdad, en cambio, es paciente. Avanza como el agua que se filtra por las grietas de un muro viejo: sin prisa, pero sin pausa. Cuando llega, no pide permiso. Se instala. Se queda.</p>
<p>Las sociedades lo saben, aunque lo olviden. La mentira oficial puede durar años, puede disfrazarse de patria, puede ocupar balcones y plazas. Pero siempre llega el día en que la gente ve el truco. El mago se queda sin conejos. La cortina se descose. El telón cae y deja ver la maquinaria oxidada detrás del espectáculo.</p>
<p>La mentira es un edificio sin columnas. La verdad es la luz que siempre llega. Y cuando llega, ilumina.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/el-espacio-de-mis-amigos/el-mago-se-quedo-sin-conejos-soledad-morillo-belloso/">El mago se quedó sin conejos &#8211; Soledad Morillo Belloso</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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		<title>Contar el desastre: la ética de la reconstrucción (I) &#8211; Mibelis Acevedo Donís</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Jul 2026 12:00:39 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Publicado en: El Universal Por: Mibelis Acevedo Donís Los hechos obligan a pensar, a pisar una y otra vez el suelo roto sobre el que los venezolanos hoy trajinamos. El saldo oficial de los dos sismos ocurridos con apenas 39 segundos de diferencia superaba hasta el 9 de julio los 3.800 fallecidos y los 16 [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/el-espacio-de-mis-amigos/contar-el-desastre-la-etica-de-la-reconstruccion-i-mibelis-acevedo-donis/">Contar el desastre: la ética de la reconstrucción (I) &#8211; Mibelis Acevedo Donís</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://www.eluniversal.com/el-universal/237054/contar-el-desastre-la-etica-de-la-reconstruccion-i">El Universal</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://x.com/Mibelis?lang=es">Mibelis Acevedo Donís</a></p>
<p>Los hechos obligan a pensar, a pisar una y otra vez el suelo roto sobre el que los venezolanos hoy trajinamos. El saldo oficial de los dos sismos ocurridos con apenas 39 segundos de diferencia superaba hasta el 9 de julio los 3.800 fallecidos y los 16 mil heridos, con edificios colapsados, el aeropuerto de Maiquetía afectado y poblaciones expuestas en municipios con alto riesgo estructural. Frente a una realidad de tal complejidad, el manejo cabal de la información, el desempeño escrupuloso del periodismo no figura como factor secundario, al contrario. Junto a los equipos de rescate y los sistemas de atención humanitaria, es parte medular de la infraestructura de la respuesta. Se reporta sobre lo que acontece, pero también se organiza el pánico o se contribuye a calmarlo; se dignifica a las víctimas o se las convierte en espectáculo; se ayuda a coordinar la ayuda o se la entorpece con rumores y falsificaciones. Por eso vale la pena detenerse a pensar no sólo en lo que el periodismo hace durante un desastre; también en lo que <i>debe hacer</i>, en las condiciones objetivas y subjetivas que se lo permiten o lo impiden.</p>
<div>
Verificar, atestiguar, dignificar. Acá surgen algunas claves. Bill Kovach y Tom Rosenstiel sostenían que la esencia del oficio no es la velocidad ni la exclusiva, sino la disciplina de <i>verificación</i>, un método que separa al periodismo del rumor y de la propaganda. En un desastre, esa disciplina plantea paradojas, se pone a prueba de manera extrema. La demanda social de certezas se vuelve más urgente que nunca y, al mismo tiempo, la posibilidad real de verificar cada dato es más frágil que nunca.</p>
</div>
<div>Ryszard Kapuściński, por su parte, quien dedicó buena parte de su obra a pensar el oficio desde las zonas de guerra y catástrofe, insistía en que el periodismo verdadero exige “encontrarse con el otro”, no solo describirlo desde lejos. “Los cínicos no sirven para este oficio”: el corresponsal -afina el periodista polaco- tiene la obligación moral de acercarse al sufrimiento ajeno sin apropiárselo ni exhibirlo gratuitamente. Esa tensión, la de estar cerca sin invadir, la de mostrar sin explotar, es exactamente la que enfrenta el reportero que recorre zonas colapsadas de La Guaira o Chacao, por ejemplo.</p>
</div>
<div>En <i>Ante el dolor de los demás</i> (2003) Susan Sontag advertía sobre el riesgo de que las imágenes de sufrimiento, repetidas hasta el hartazgo, terminen por anestesiar en lugar de sensibilizar, que conviertan el dolor ajeno en mero consumo visual. Es un aviso que puede aplicar directamente a la cobertura de rescates, cadáveres y familias en duelo. Entonces, la pregunta ética no es solo «¿es verdad lo que muestro?»; toca además responder «¿para qué lo muestro, qué les hace a sus protagonistas mostrarlo de esta forma?».</p>
</div>
<div>La reflexión sobre estas cuestiones cobra relevancia ante la meritoria labor que periodistas de aquí y de afuera han venido desplegando en el terreno; ese tacto y profesionalismo que exige la cobertura de catástrofes, la denuncia con datos verificables, la divulgación que coadyuva a la solución de problemas y atascos en el marco de la emergencia. En paralelo, sin embargo, el desempeño de otros ¿“periodistas independientes”? ¿<i>“Influencers”</i>?, contrasta significativamente, ganados sobre todo en redes sociales para la amplificación de falsas alarmas, bulos, <i>fakenews</i>, desinformación, posverdad, y una disposición creciente al sensacionalismo que adultera el espacio público. El caso del dispositivo de tracking digital escondido en la ayuda humanitaria proveniente de Panamá y que degeneró en acusaciones no verificadas de robo, por ejemplo; el de los rumores sobre niños víctimas del terremoto “entregados a desconocidos”, o el de la “toma” unilateral del aeropuerto de Maiquetía por parte del Comando Sur de los EE.UU., entre otros ejemplos, ofrecen espejo dramático del trastorno. La ética en el trato con la factualidad parece haber sido víctima, pues, del mismo sacudón de cimientos que hoy descalabra al país.</p>
</div>
<div>Conviene recordar cuál es la función de anclaje que tiene la ética para el periodista. No se trata de un manual de prohibiciones, como subraya el colega colombiano Javier Darío Restrepo, sino de la construcción de confianza. No ceder ante la tentación de anteponer la primicia, el “tubazo” a la rigurosidad técnica; la conveniencia política a la precisión y el respeto por las personas, forma parte de ese «zumbido» de la conciencia profesional, esa incomodidad interior que advierte sobre el peligro de cruzar ciertas líneas. Justo en esa contención del impulso reside el cultivo de credibilidad. Amén de transmitir información, el periodismo opera como mediador de sentido y organizador de la realidad, crea espacios donde una sociedad procesa colectivamente sus experiencias, incluidas las traumáticas. Esto es clave para pensar y urdir la reconstrucción anímica que nos espera. Los medios no solo cuentan lo que pasó: nombran el dolor y ayudan -o no- a que una comunidad le dé sentido a esos tránsitos, a que recupere la autoconfianza para forjar su propio relato colectivo.</p>
</div>
<div>En lugar de excusas para el extravío ético, la consciencia de condiciones que hoy limitan al periodismo venezolano puede servir para afinar ese cometido, asumiendo, claro está, que tales exigencias no se cumplen en el vacío. La magnitud de la infraestructura dañada y lo que implica en términos de conectividad, de incidencia en la logística de los cuerpos intermedios; un ecosistema de prensa debilitado por años de precariedad económica, cierre de medios, censura, migración, restricciones al ejercicio profesional; la tensión con fuentes oficiales, la desconfianza institucional y el sesgo que profundiza la disonancia entre la cifra oficial y la percibida, suelen atrapar al periodista entre la decisión de reproducir el dato o avivar el escepticismo sin verificar exhaustivamente por cuenta propia. A eso sumemos la fatigosa competencia entre exactitud e inmediatez que introducen las redes sociales, o el terreno sensible que despliega el duelo colectivo; una capa emocional que duplica la exposición al daño, y que puede ser aprovechada tanto para la manipulación como para la genuina cohesión social.</p>
</div>
<div>En ese sentido, y de cara a opiniones que instan a desdemonizar el encuadre político de situaciones afines al ejercicio de <i>accountability</i> y <i>responsiveness</i>, al legítimo cuestionamiento, seguimiento y evaluación de políticas públicas, no sobra aclarar lo evidente: nos referimos más bien a la instrumentalización de la tragedia, al impúdico uso del desastre para capitalizar adhesiones, cerrar filas partidistas, proscribir al adversario. Esto es, esa sobre-politización agresiva que domina la cotidianidad y engulle prioridades, el desvío de la atención de las necesidades reales de las víctimas hacia agendas personales, la promoción de la polarización afectiva justo cuando se necesita cooperación.</p>
</div>
<div>En tanto habitante de la <i>polis</i>, el periodista tampoco se libra de esa emboscada. Es vital entonces que se mantenga alerta frente a distorsiones que afectan la acción comunicativa en contextos de turbulencia, aferrado a principios que definen su compromiso cívico y ético. Saber distinguir entre el escepticismo, la duda que permite acercarse a la verdad y el cinismo que inhabilita, por ejemplo. Privilegiar la verificación antes que el vértigo del anuncio, confirmando cifras con múltiples fuentes y corrigiendo si hace falta con la misma visibilidad con que se divulgó el error inicial. No perder de vista la dignidad tanto en el uso de la imagen como del lenguaje, no convertir el dolor en espectáculo. Enfocarse en un periodismo de seguimiento y contraloría honesta del poder, no sólo de impacto, que permita documentar procesos como la reconstrucción de viviendas, la salud mental de los sobrevivientes y el manejo del trauma colectivo, la reactivación económica, la ampliación de la ayuda internacional. Dar voz a las comunidades, no sólo a las autoridades, e incorporar el relato de sobrevivientes, rescatistas, expertos, médicos y voluntarios, evitará además que la narrativa del desastre sea monopolizada por la puja política, construyendo a favor de ese camino de reparación que permite que la sociedad se reconozca a sí misma. He allí parte de la ética de la reconstrucción.</div>
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		<title>¿Peligro o esperanza? &#8211; Carlos Raúl Hernández</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 Jul 2026 12:00:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El espacio de mis amigos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Publicado en: El Universal Por: Carlos Raúl Hernández La filosofía y la sociología se acercan a la ciencia política cuando abandonan el seudopositivismo de Marx o Comte, la noción de que los fenómenos atienden a “leyes” o “fuerzas históricas” que se nos imponen fuera de nuestro control. No existe tal determinación, sino que los acontecimientos son [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://www.eluniversal.com/el-universal/237085/peligro-o-esperanza">El Universal</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://x.com/CarlosRaulHer?lang=es">Carlos Raúl Hernández</a></p>
<p><b>La filosofía y la sociología se acercan a la ciencia política cuando abandonan el seudopositivismo de Marx o Comte</b>, la noción de que los fenómenos atienden a “leyes” o “fuerzas históricas” que se nos imponen fuera de nuestro control. No existe tal <i>determinación</i>, sino que los acontecimientos son resultado de decisiones humanas de <i>figuras históricas</i>, como las exalta Carlyle cuando triunfan, y su contraparte, las que van al “basurero de la historia” al que Trotsky quiso enviar a Martov. Tampoco los fenómenos, entre ellos los fenómenos políticos, son avalanchas inexplicables de hechos caóticos, sino que están insertos en estructuras y sistemas comprensibles para la intuición <i>a priori</i> kantiana en estado puro de los decisores y por la investigación sistemática, <i>una vez ocurridos</i>. Las ciencias sociales durante el siglo XX, concluían que “existen condiciones para una revolución” en los países de alto desarrollo “capitalista”, para Marx “ley” del desarrollo social por la “depauperación absoluta y relativa”.</p>
<p><b>Hicieron esta predicción “dura” que nunca se cumplió, pero no avizoraron el derrumbe del comunismo, pese a ser de las peores</b> experiencias humanas. Al final las “condiciones objetivas” importan alrededor de 0 y lo que decide es la acción de los protagonistas. La política se juega entre fuerzas <i>entrópicas y negentròpicas conscientes </i>y se impone finalmente la que sepa y pueda imponerse, <i>la más apta</i>. No hubiera existido Independencia sin George Washington, ni comunismo sin Lenin (“el marxismo sin Lenin era un bodrio más”, dice Berlin), ni democracia iberoamericana sin Betancourt, ni caída de la URSS sin Reagan y Gorbachev, acompañados, dirá Maquiavelo, por la diosa Fortuna. Lo que hacemos produce consecuencias que pagaremos o disfrutaremos. Las políticas acertadas no están ligadas a la ciencia, aunque esto decepcione. Son destreza de líderes que alcanzaron por sí mismos esa condición, y no la aprendieron en libros.</p>
<p><b>El dirigente decide con premura, a caballo sobre los hechos, sin tiempo para tamices científicos. </b>Saberes, experiencia, asesoría, son valiosos recursos, pero la intuición, la capacidad para sintetizar en su mente lo que no es accesible a otros, construye la impredecible decisión triunfante. “Ver lo que todos ven y pensar lo que nadie piensa”, según la brillante frase de Szent-Georgy. En el desmelenado debate del Comité Central sobre el momento de la insurrección, Lenin afirmó contundente: “ni el 5 (nov) porque es muy temprano, ni el 7 porque es muy tarde: el 6”, según relata Isaac Deutscher. Asumió la responsabilidad drástica, convenció, y demostró que tenía razón. Tomar decisiones colegiadas con fuentes diversas y contrastes, es imprescindible para un líder moderno que trabaja con el máximo posible de variables en medio de humana y limitada información. Pero al final, él será responsable.</p>
<p><b>De allí que un líder real demuestra prudencia, audacia, razón para conducir al triunfo, no décadas de burralidad</b> hasta que algún día le suene la flauta, que pasará a la <i>Historia de la estupidez humana</i>, el memorable libro de Paul Tabori. Como Aquiles derrotado por la tortuga de Zenòn, a lo largo de 27 años estuvieron lo menos en nueve ocasiones <i>a un paso</i> del poder, (la última se presentó en los prolegómenos del 3E) y sencillamente nunca tuvieron remota idea de lo que debían hacer ni de lo que pasaba. Así convencieron a sus mejores amigos en EE. UU de que eran un peligro y no una esperanza. Alborotos, bochinches, abstención electoral, denuncias de fraude, bloqueos de calles, invasiones, presidentes provisionales, <i>clown advisors</i>, incapacidad para construir partidos o cualquier cosa. Tres décadas de destruir y ahora el intento desenfrenado de descarrilar la transición</p>
<p><b>Usan la catástrofe del 24J para grueso oportunismo y pasan de adulancia extrema a confrontar con Trump y Rubio.</b> Las agencias norteamericanas saben que somos charlatanes, mitómanos, pirómanos incapaces de construir o un arenero para gatos o poner un bombillo. Los gobiernos anteriores al 3E otorgaron todas las <i>condiciones objetivas </i>para el “cambio de régimen”: cerco internacional, sanciones, hiperinflación (tal vez la más prolongada de la historia) híper devaluación de 12 ceros, escasez de alimentos, bloqueo a las exportaciones petroleras, hostilidad directa de EE. UU y Europa, bloqueo marítimo y ni siquiera así pudimos, aunque fuera hacerle cosquillas, ni producir un dirigente. La oposición tuvo apoyo social masivo, internacional, recursos económicos (muchos se enriquecieron súbito), solidaridad internacional y fracasa infaliblemente. Tuvo que hacerlo Trump.</p>
<p><b>Sobraron zapateos, niñerías, malacrianzas, narcisismo, soberbia, brutalidad de la cabeza, dinero internacional</b> y los norteamericanos se hastiaron de que encima fuéramos fuente de problemas. Apelaron a lo que en el mapa destilaba como una luciérnaga de sensatez y lo asumieron como la única solución posible. Profetas comediantes pronosticaban “fin de la coalición gobernante”para el 28J, luego del 3E que “no había transición” y un sin fin de piraterías impunes. El comportamiento local contra el proceso de transición es demasiado extraño, como imaginarnos al “enjambre” de Felipe González desprestigiar a Adolfo Suárez, Yeltsin a Gorbachev, Walesa a Jaruselsky, Sarney a Figuereido, Havel a Husak, una conducta picassiana, “cubista”.</p>
<p><b>Finalmente, en política las cosas no pasan, los hombres las hacen y eso requiere un mínimo de capacidad</b>. Quien pretenda ser líder no puede vivir 37 años “arrastrando” la materia de dirigir, repitiéndola hasta el día de hoy. La inenarrable ineptitud demostrada, logró el milagro de trasladarle a Delcy Rodríguez la confianza y el respaldo que alguna vez tuvo la oposición, pero que uno por uno de los que desfilaron como cabecillas convirtieron en ceniza. Solo nos queda que pase esta temporada de exhibiciones grotescas comenzadas el 24J y permitan una transición en paz, sin tanta miseria moral. No es lo mismo tener popularidad que ser líder. Ser popular implica una importante dosis de histrionismo; ser líder significa no sacrificar los esfuerzos de la gente y llevarla al triunfo, saber si cruza o no el puente a punto de colapsar.</p>
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		<title>El chavismo es maluco y malo – Alicia Freilich</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 Jul 2026 02:37:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El espacio de mis amigos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: Alicia Freilich  Luego  de muchos avatares biográficos  el sabio  investigador polaco  Angel Rosenblat (1902-1984) para  nuestra buena suerte, se refugió en Venezuela donde fundó la cátedra de Filología de la Universidad Central del país(UCV).Junto a su  vasta obra escrita, desde sus clases magistrales insistió en señalar  la importancia vital de las  hablas  culta y [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> Alicia Freilich</p>
<p> Luego  de muchos avatares biográficos  el sabio  investigador polaco  Angel Rosenblat (1902-1984) para  nuestra buena suerte, se refugió en Venezuela donde fundó la cátedra de Filología de la Universidad Central del país(UCV).Junto a su  vasta obra escrita, desde sus clases magistrales insistió en señalar  la importancia vital de las  hablas  culta y  popular o jerga  con refranero que tituló  <strong><em>Buenas y malas palabras</em></strong>  <strong><em>en el Castellano de Venezuela</em></strong>(1946 edición original). Su advertencia traspasó fronteras y  por  tamaño aviso   se comprendió a fondo  que cada nación proyecta su  esencia cultural, pedagógica,comunicacional  y política  desde su  lenguaje escrito con sus variados idiomas orales.</p>
<p>Haciendo uso de esas claves, la palabra <strong><em>maluco </em></strong>es un adjetivo   popular ligado a lo emocional que  desde su primera silaba <strong><em> </em></strong>expresa indignación, desprecio, rechazo a quien considera  malvado,maleante, incapaz, nocivo, peligroso, dañino, bandido y culmina  sin venezolanismos, en el vocablo  <strong><em>delincuente </em></strong>de significado universal.</p>
<p>Ese insulto  masivo  va dirigido   a la secta militarista mafiosa ahora más empoderada  bajo tutela estadounidense.El cantinero y  paracaidista Hugo Chávez Frías  comandó el movimiento insurreccional del  4 de Febrero 1992  y al fracasar la rebelión  subversiva  pronosticó  por televisión  su  famoso “por ahora”  que en efecto está  vigente en el subsuelo para cuando Rusia o cualquier otro imperio de moda ,   China por ejemplo, decida intervenir si la ejemplar democracia estadounidense continúa su  obvia decadencia.</p>
<p>A su vez, adjetivar  con la palabra <strong><em>malo/mala,</em></strong> dirigida a personas, instituciones, regímenes,sistemas o equivalentes,lleva consigo la descalificación total de sus cartillas natales,proyectos, acciones, resultados,vacíos,consecuencias, efectos,fracasos.Los terremotos de Junio 24 pusieron  en evidencia su derrota relevante  que ningún justificativo puede negar ,atenuar o borrar.</p>
<p>Insistir en explicar estos motivos para que cambien los  planes  tutelares en relación a la genéticamente rica pero arruinada  Venezuela  actual  es  rogar  a presidentes, ministros,secretarios,gabinetes presidenciales, congresos de diputados y senadores  que cambien sus programas iniciales y resulta  tan inútil como  <strong><em>Pedirle peras al olmo ,</em></strong>quiere decir <strong><em>Al que nace barrigón ni que lo fajen chiquito </em></strong>pues  todo imperio en principio  es  el amo represor de sus colonias.</p>
<p>¿Qué hacer frente al  amoral Delcinterinato  o Rodrigato  sumiso y  asquerosamente servicial ante sus nuevos  jefes?</p>
<p>Venezuela es dueña de un tesoro invencible si lo protege a tiempo.Su gente de naturaleza en extremo generosa es tolerante, abierta para  amenazados  y perseguidos . Quizás ese privilegio se debe a  sus  mezclados ancestros, posición geográfica y clima.Un lugar donde “hasta los mendigos te ofrecen compartir su cafecito que llaman guarapo” describió mi papá Max  en su Diario manuscrito en yidish.Por eso, como millares de  inmigrantes, allí permaneció  aunque tuvo otras opciones continentales.Se agregan a esta riqueza los  cuarenta años de imperfecta pero perfectible democracia, vivencia y logros grabados en el alma colectiva de tres generaciones.</p>
<p>Pero  esa riqueza genética  fue criminalmente reprimida y castigada durante  un cuarto de siglo  por el criminal segregador  expansivo  castrochavismo a través  de la que bautizaron como Fuerza Armada Nacional Bolivariana(FANB).Ahora toca <strong><em>Sacar fuerzas de flaqueza</em></strong> quiere decir <strong><em>Hacer de tripas corazón, </em></strong>como sea, para impedir  las intenciones de eliminar ese  milagroso don recurriendo al cobarde  <strong><em>Borrón y cuenta nueva,</em></strong>quiere es decir en su réplica popular  <strong><em> esa vaina no termina de morir.</em></strong></p>
<p>El estadista venezolano y primer `presidente democráticamente electo Rómulo Betancourt, comunista en su juventud ,conoció al monstruo por dentro  lo repitió sin tregua y <strong><em>sin pelos en la lengua</em></strong>:”Eso de revolución es una especie de  morbete, un cliché. Nosotros  somos orgullosamente reformistas.”·”Está en marcha una conspiración subterránea que a veces aflora a la superficie no para estabilizar al gobierno sino para minar las bases de sustentación del sistema democratico.””Se trata de  pequeños grupos guerrilleros y terroristas y ninguno de los partidos de la izquierda legalizada condena las acciones de esa banda de forajidos…”Por eso hay que dispararles primero y averiguar después….”</p>
<p>Así comienza  la resistencia  contra todo asesino de la libertad responsable ,declarando <strong><em>claro y raspao</em></strong>.</p>
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		<title>Sólo el trabajo nos reconstruirá &#8211; Asdrúbal Aguiar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Jul 2026 12:14:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El espacio de mis amigos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: Asdrúbal Aguiar El despedazamiento de Venezuela &#8211; sobreviviendo nosotros, los venezolanos, quienes en buena lid deberíamos agenciar nuestro renacimiento &#8211; parece avanzar hacia caminos distintos, esencialmente dinerarios y especulativos. Las élites ven a la democracia de postergable, les incomoda, como si acaso la confianza social, es decir, el asunto de la legitimidad popular no [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://x.com/asdrubalaguiar?lang=es">Asdrúbal Aguiar</a></p>
<p>El despedazamiento de Venezuela &#8211; sobreviviendo nosotros, los venezolanos, quienes en buena lid deberíamos agenciar nuestro renacimiento &#8211; parece avanzar hacia caminos distintos, esencialmente dinerarios y especulativos. Las élites ven a la democracia de postergable, les incomoda, como si acaso la confianza social, es decir, el asunto de la legitimidad popular no fuese necesaria para el rehacer de lo institucional.</p>
<p>Factores de potencia, animados por la lógica del poder &#8211; idéntica a la tesis hitleriana de los grandes espacios y los amigos vs. los enemigos &#8211; se empeñan en lo que llaman la reconstrucción y estabilización económica, como primer y largo paso. Se olvida que esa tesis, que quiso imponérsele a Europa tras la Segunda Gran Guerra, encontró de frente a hombres que la instantaneidad y la virtualidad dominantes, desmemoriadas, han borrado de las redes. De Gasperi, Adenauer, Schumann, De Gaulle, Churchill, acordaron sobre las bondades de la economía abierta para reconstruir; eso sí, sujeta a su legitimidad democrática. Se hicieron elecciones sobre los escombros, en Francia, el Reino Unido, en Italia, y hasta en Alemania, más tarde, en 1949.</p>
<p>Y como las realidades son tercas, cabe entonces prevenir. Y como la lógica que muestra su rostro en Venezuela es la del petróleo y la de los bonistas &#8211; el dinero no tiene alma, lo saben los banqueros &#8211; no la de las víctimas y sus familiares, miradas como las débiles de la ecuación, siempre subestimadas, siempre tuteladas; y siendo que, lo que sí sabemos hacer los venezolanos es trabajar, acaso sea útil recordarle a las élites tener presente el cuadro que hubo de atender la Iglesia Católica para enfrentar al binomio del capital y el marxismo a inicios del pasado siglo. Puso su mirada sobre el trabajo, como astrolabio del desarrollo. Es este, cuando no se lo valora, en justicia, similar a la fuerza destructiva de un terremoto.</p>
<p>La cuestión del trabajo como derecho de la persona, que proyecta su dignidad inmanente, que le es existencial e inherente, ocupó la atención de León XIII en su Encíclica <em>Rerum Novarum</em> o de las Cosas Nuevas (1891).  Tanto como lo hizo la <em>Quadragésimo Anno</em> de Pio XI, celebratoria de la anterior, al punto que ahora <em>Magnífica Humanitas</em> de León XIV, innovando, la ratifica. Señala que “el trabajo es la clave de la cuestión social y expresa a la dignidad humana”.</p>
<p>El tiempo es otro, ciertamente. También las cosas son otras pues media hoy la gobernanza digital global que, junto a la Inteligencia Artificial (IA) y el mundo de las finanzas, ejerce su influencia modeladora sobre el conjunto de las gentes y sus comportamientos en el plano de lo laboral. Privilegian lo sensorial, adormecen a la razón, hacen mutar la naturaleza del mismo trabajo cosificándolo, y propician una ruptura antropológica; por lo que cabe insistir, desde la idea de la centralidad de la persona humana, que el acceso al trabajo para todos es el criterio a partir del que habrá de evaluarse todo “modelo de desarrollo” al que se aspire, todavía más en Venezuela.</p>
<p>Toda persona humana, desde su nacimiento hasta su muerte, encuentra en el trabajo el sentido de su cotidianidad, la base para su existencia, no sólo la biológica sino la espiritual. Es “camino de desarrollo”, de relación con los otros y para la perfectibilidad de lo propio, pues “la persona es fin y no medio”, según la más reciente Encíclica. Todo proyecto de vida, de ordinario encuentra sentido en el trabajo que todo hombre &#8211; varón o mujer &#8211; realiza dentro de la colmena humana. Cada uno, sin embargo y probablemente, le asignará un valor y significado distinto. Una mayoría, la más carenciada, acaso lo limite a la dicha condición de medio para sobrevivir, asumiéndolo como una carga inevitable.</p>
<p>Sobre esta convicción racional muestra León XIII la realidad que domina en su tiempo y la describe para advertir lo que sí resultaba de negativo en la relación del capital con el trabajo. “Que lo que verdaderamente es vergonzoso e inhumano es abusar de los hombres, como si no fuesen más que cosas, para sacar provecho de ellos, y no estimarlos en más de lo que dan de sí sus músculos y sus fuerzas”, afirmaba.</p>
<p>Adelantándose a los tiempos &#8211; Eduardo Frei Montalva y en Rafael Caldera, que beben de esas fuentes más tarde, hacia 1933, adoptada la <em>Quadragesimo Annus</em> dos años antes y para animar la fundación de sindicatos y partidos católicos en América &#8211; pienso en Luis Calderón Vega (1911-1989), que da cuenta desde México de la realidad presente hacia 1906, cuando el pueblo, “uno de los más eminentemente cristianos de la tierra”, tenía “una clara visión de la injusticia social” imperante. “Si el obrero fue liberado del capataz inhumano, hoy sufre la indignante sumisión al sindicalismo oficializado” de izquierdas, hace constar en su seminal ensayo “Los 40 años de revolución mexicana (1910-1950)”.</p>
<p>La perspectiva de León XIV es otra, sosteniendo sus fuentes originales. “La tecnología está transformando profundamente el trabajo”. Y apunta los riesgos, como la deshumanización del trabajador, su reducción a tareas repetitivas, la cuestión de la vigilancia automatizada, y la pérdida consiguiente de creatividad y autonomía. Se busca que el trabajador se adapte a la máquina, en lugar de que la tecnología sirva a la persona, lo que resulta inadmisible. “La tecnología debe estar centrada en la persona, no sólo en el rendimiento”, ya que el trabajo es además “contribución al bien común”, son las palabras de Papa Prevost.</p>
<p>A la luz de los desafíos digital y de la IA propone “reinterpretar la historia”, pues si bien las iniciativas surgidas en el siglo XX &#8211; asociaciones, sindicatos, cooperativas, obras de asistencia social &#8211; “han contribuido de manera decisiva a mejorar la legislación laboral”, hoy tales instrumentos sirven, pero ya no bastan. El ecosistema emergente “rara vez se preocupa por la sostenibilidad social”. Observa que vivimos una “transición” pendiente de que se la gestione, proactivamente, en modo de que puedan establecerse “criterios sociales para la innovación”.</p>
<p>La automatización, así, “debería ir acompañada de medidas verificables de protección del empleo, de recualificación, y de participación de los trabajadores” para que la tecnología se oriente a liberar tiempo y capacidades humanas, no a generar exclusión o precariedad laboral, tal como lo precisa <em>Magnifica Humanitas</em>.</p>
<p><strong>El nuevo humanismo</strong></p>
<p>La Encíclica hace presente dos ideas de arraigo invariable, la de la justicia social y la del desarrollo. En cuanto a la primera, es máxima de la experiencia que, así como ha crecido la riqueza tras el quiebre epocal y tecnológico, se encuentra más concentrada y aún más dependiente del dominio de la variable financiera, que no de la productiva. El funcionamiento actual de la intermediación financiera no sólo es la causante directa de las crisis sistémicas que se advierten en el mundo -pensemos otra vez en las crisis de Venezuela y en las alcabalas que se le oponen a su democratización- pues se encuentra desvinculada en su “funcionamiento… de los fundamentos antropológicos y morales apropiados”. Al punto que, lo dice León XIV, “la renta del capital corre el riesgo de sustituir a los ingresos del trabajo” y hasta de comprometer sus soportes democráticos.</p>
<p>Superar, entonces, la medición clásica del desarrollo como idea segunda y con base en el PIB o Producto Interno Bruto es algo imperativo, a la luz de las nuevas cosas o realidades; realidades que han de ponderar las variables que concilien, pues no se excluyen, sino que se justifica la una en la otra, la libertad en el plano de lo económico con el sustrato o fundamento de esta, la dignidad humana. Confianza social, desigualdades, medio ambiente, entre otras, habrán de integrarse como baremos del desarrollo durante el siglo corriente.</p>
<p>En orden a lo anterior y al papel que al respecto han de jugar los Estados y la comunidad internacional, dado que el primero tiene responsabilidad “en garantizar empleos y condiciones dignas” y “promover políticas activas de formación y protección laboral”, y mientras que aquélla ha de incidir con sus mecanismos de cooperación sobre las “dinámicas económicas globales”, <em>Magnifica Humanitas</em> entiende que la lógica del poder es distinta en su corriente deconstrucción. Señala que la iniciativa empresarial debe incluir la creación de empleo digno.</p>
<p>De suyo se necesitarán de “políticas laborales estables”, “equilibrio entre trabajo y vida”, “acceso a formación”, “apoyo a las redes sociales y educativas” que permitan un enfoque integral e innovador y eviten la “exclusión, la inseguridad y la fragmentación social”.</p>
<p>Desde esta perspectiva, según León XIV, “no hay que considerar la búsqueda de la justicia social como un tema separado y posterior a la producción de riqueza, como si la economía debiera limitarse a crear valor y la política interviniera sólo después para distribuirlo”. “La justicia afecta a todas las fases de la actividad económica”, argumenta.</p>
<p>Eso sí, pone las realidades en su justo medio, al observar que “en la era de la IA y de la robótica, ya no es posible confiar únicamente en la «mano invisible» del mercado”, y al orientar la política las dinámicas económico-tecnológicas hacia el bien común, el Papa llama al conjunto de los Estados a “superar el asistencialismo” y el intervencionismo.</p>
<p>No por azar, en cuestión que previamente aborda <em>Magnifica Humanitas</em> apunta otra vez a la reivindicación del principio de la subsidiariedad, que alienta a superar toda forma de gestión paternalista o asistencialista de la vida social promoviendo un estilo de corresponsabilidad: “un Estado que valora la iniciativa de los ciudadanos y una sociedad civil capaz de generar vínculos y activar energías al servicio del bien común”, es la propuesta. El asistencialismo no promueve la responsabilidad, precisa León XIV.</p>
<p>La consideración de la familia, como asunto primero y último, ingresa a la cuestión del trabajo y de la subsidiariedad como bien social primario que reactualiza la Doctrina Social de la Iglesia en tiempos de discernimiento sobre lo digital y la IA. Es “la primera sociedad natural, dotada de derechos originales, es la célula fundamental e insustituible de toda organización comunitaria”, y la más frágil, como lo recuerda la Encíclica. Lo que al cabo muestra, de forma palmaria, que al afectarse directamente a la familia con el desempleo y la precariedad y la falta de desarrollo social; siendo aquella, como lo apuntase Juan Pablo II, “el cimiento de una verdadera democracia”, al no ser preservada todo el edificio social y científico que sostiene implosionará en su totalidad.</p>
<p>En su Exhortación Apostólica <em>Familiaris Consortio</em> (1981), Juan Pablo II ya se plantea y se lo plantea a la Iglesia asumir “el deber de una reflexión y de un compromiso profundos para que la nueva cultura que está emergiendo reconozca los verdaderos valores, se defiendan los derechos del hombre y de la mujer, y se promueva la justicia en las estructuras mismas de la sociedad. De este modo el «nuevo humanismo» no apartará a los hombres de su relación con Dios, sino que los conducirá a ella de manera más plena”.</p>
<p>Añade que, “en la construcción de tal humanismo, la ciencia y sus aplicaciones técnicas ofrecen nuevas e inmensas posibilidades. Sin embargo, la ciencia, como consecuencia de las opciones políticas que deciden su dirección de investigación y sus aplicaciones, se usa a menudo contra su significado original, la promoción de la persona humana”. De consiguiente, “una renovada «teología del trabajo» ha de iluminar y profundizar el significado de este y del vínculo fundamental que existe entre el trabajo y la familia”.</p>
<p><em>Magnifica Humanitas</em>, en línea con el mismo camino trazado por el Papa polaco, cierra su argumentación sosteniendo que “la afirmación del vínculo entre la dignidad del trabajo, la solidaridad entre los pueblos, la evaluación crítica de la democracia, y la economía de mercado, sigue ofreciendo criterios para juzgar las nuevas formas de explotación, exclusión y crisis de la representación política” en un contexto global dominado por la cuarta revolución industrial. Venezuela es, otra vez, el laboratorio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/el-espacio-de-mis-amigos/solo-el-trabajo-nos-reconstruira-asdrubal-aguiar/">Sólo el trabajo nos reconstruirá &#8211; Asdrúbal Aguiar</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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		<title>Venezuela al borde de sí misma &#8211; Fernando Rodríguez</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Jul 2026 12:00:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El espacio de mis amigos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Publicado en: El Nacional Por: Fernando Rodríguez Yo no creo que, porque atravesamos en épocas pasadas situaciones harto difíciles y de diversa naturaleza: guerra de Independencia, guerra Federal, caudillismo, gomecismo y algunas otras y, al menos en cierta medida, logramos superarlas, vayamos a vencer —al menos razonablemente en calidad y tiempo— esta que vivimos. Es [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://www.elnacional.com/columnas/2026/07/venezuela-al-borde-de-si-misma/">El Nacional</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a class="text-sm font-bold uppercase font-relay text-cobalto-600 no-underline hover:underline" title="Fernando Rodríguez" href="https://www.elnacional.com/author/col-fernandorodriguez/">Fernando Rodríguez</a></p>
<p>Yo no creo que, porque atravesamos en épocas pasadas situaciones harto difíciles y de diversa naturaleza: guerra de Independencia, guerra Federal, caudillismo, gomecismo y algunas otras y, al menos en cierta medida, logramos superarlas, vayamos a vencer —al menos razonablemente en calidad y tiempo— esta que vivimos. Es como creer en que los venezolanos poseemos una fuerza intangible que nos mueve y nos impide sucumbir, al menos padecer por largos períodos, situaciones negativas y aun catastróficas. Cada situación tiene caracteres propios y no reductibles a estadios anteriores, sustancialmente diversos, y mucho menos a las consignas patrióticas del himno nacional que cantan a nuestra inflamada alma nacional.</p>
<p>Si algo caracteriza la Venezuela que vivimos es que es enigmática, que presenta algunos visos que no imaginamos ni ayer ni antier. Para comenzar —y también debería ser para terminar—, después de que se fueron los españoles colonizadores, hace ya un buen rato, nunca habíamos vivido una intromisión extranjera como la que ha practicado y sigue practicando el bucanero de Donald Trump en el gobierno y la economía del país. Es cierto que durante mucho tiempo y de las más diversas maneras existió el llamado imperialismo gringo que no solo explotaba sin clemencia nuestras riquezas, las nuestras y las del resto del continente, sino que manipulaba políticamente a nuestros débiles gobiernos, de vez en cuando, con un siniestro dictador que había montado en su sangriento pedestal o hasta con una invasión sin disfraz; a veces también con las maneras más sutiles de la férrea diplomacia. Era la doctrina Monroe con sus altas y bajas.</p>
<p>Ahora somos el exitoso experimento de gobernarnos directamente, como antes del 19 de abril de 1810, por títeres interpuestos. Somos un novedoso experimento del emperador bandolero y tramposo (hasta en el fútbol). La única victoria de su delirio narcisista —en un solo día— y modelo para el resto de sus piraterías, hasta con los ayatolas iraníes soñó en aplicarlo, sin buenos resultados Donald, que vaina. Pero ya se analizará en detalle esta monstruosidad. Por ahora urge darse cuenta que algo casi inaudito fue la fusión de la tiranía bruta y brutal con el imperialismo odiado por casi treinta años, que terminó en un sacrílego matrimonio con este, poniéndose a su servicio y este a dominarlo a latigazos —o a bombardeos de última factura, da lo mismo—. En un solo día, se ufana el truhan.</p>
<p>Cada día queda más claro, dicen los pesimistas o realistas, que el objetivo no era acabar con la dictadura, sino conquistar el petróleo y espantar a chinos y otros extraños hostiles del botín y el patio trasero. También que las ganas de irse no son necesariamente las dominantes, a pesar de que el pueblo todavía clama por María Corina.</p>
<p>Pero mientras esto se aclara, y mira que es oscuro, habría que recordar que la situación en que ha dejado la dictadura a Venezuela es terrorífica. No solo robaron como pocas veces se ha visto en el planeta, sino que acabaron con la economía completa, hasta con el petróleo. Y junto a la economía, la salud, la educación, la cultura…. 8.000.000 de venezolanos tuvieron que irse, entre ellos los más formados. Acabaron con todo, menos con sus cuentas bancarias.</p>
<p>Perdimos la democracia, pero también los salarios, los hospitales, las escuelas y universidades, los museos, los talentos y cuanta cosa se puede concebir. Nos han llamado con el peor epíteto, país fallido y no es una hipérbole.</p>
<p>Si a todo ello sumamos los terremotos recientes, esa tragedia sin límites, esa desgracia en las entrañas más hondas del país, nos da un panorama para el cual no basta invocar que el buenazo de Isaías Medina sucedió al diabólico general Gómez. Estamos en una encrucijada macabra. ¿Saldremos? Que otra cosa puede querer uno, botar a los Gringos, restaurar la democracia, sanar las heridas de los sobrevivientes de Vargas. Pero no será el legado de los ancestros decentes y efectivos de la política nacional, ni los milagros de José Gregorio, ni la ingenua geopolítica tercermundista. Tendremos que inventar para que nazca un nuevo país, día a día, a lo mejor por mucho tiempo. O nunca, eso pasa.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>De León a León (y 5). De Rerum novarum a Magnífica humanitas &#8211; Ismael Pérez Vigil</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Jul 2026 14:17:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El espacio de mis amigos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Publicado en: Blog personal Por: Ismael Pérez Vigil La encíclica Magnifica humanitas de León XIV deja innumerables mensajes y abarca múltiples aspectos doctrinarios, por lo que seleccioné aquellos que más llamaron mi atención y que considero los más importantes. Comencé en mi artículo anterior (ver https://tinyurl.com/3mp8b6z7) con su carácter de encíclica social; en la disyuntiva que plantea en [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/el-espacio-de-mis-amigos/de-leon-a-leon-y-5-de-rerum-novarum-a-magnifica-humanitas-ismael-perez-vigil/">De León a León (y 5). De Rerum novarum a Magnífica humanitas &#8211; Ismael Pérez Vigil</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Publicado en:</strong><a href="https://ismaelperezvigil.wordpress.com/"> Blog personal</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong><a href="https://ismaelperezvigil.wordpress.com/"> Ismael Pérez Vigil</a></p>
<p style="font-weight: 400;">La encíclica <em>Magnifica humanitas</em> de León XIV deja innumerables mensajes y abarca múltiples aspectos doctrinarios, por lo que seleccioné aquellos que más llamaron mi atención y que considero los más importantes. Comencé en mi artículo anterior (ver <strong><a href="https://tinyurl.com/3mp8b6z7" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?q=https://tinyurl.com/3mp8b6z7&amp;source=gmail&amp;ust=1783951994393000&amp;usg=AOvVaw2XJdowiX3vuiEOE6vzrHhA">https://tinyurl.com/3mp8b6z7</a></strong>) con su carácter de encíclica social; en la disyuntiva que plantea en «&#8230;<em>levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos</em>» (§1) y la influencia agustiniana en su invitación a construir «La Ciudad de Dios»; León XIV reafirma, además, que la persona humana es el centro de la fe cristiana; y, por último, destaqué su síntesis sobre la Doctrina Social de la Iglesia, que es para León XIV lo fundamental de su encíclica.</p>
<p style="font-weight: 400;">Concluiré ahora con los otros dos temas que también llamaron mi atención: la Inteligencia Artificial y la Verdad y la Educación, contenidos en los capítulos tres y cuatro de la encíclica. Recuerdo que citaré los textos de la encíclica entre comillas y letra cursiva, e indicando el número del párrafo (§) entre paréntesis.</p>
<p style="font-weight: 400;"><strong>La Inteligencia Artificial (IA)</strong></p>
<p style="font-weight: 400;">Advierte el Papa que no pretende hacer un tratado sobre la IA, que su preocupación fundamental es la persona humana: “…<em> que se proteja el primado de la persona… que sea siempre la inteligencia humana… la que guíe las innovaciones técnicas y establezca con responsabilidad su uso y sus límites.</em>” (§97) León XIV recuerda que así como su antecesor —León XIII, en <em>Rerum novarum</em> en 1891— no rechazaba la industrialización, sino que destacaba: “&#8230;<em>la primacía del trabajo humano sobre cualquier lógica puramente productiva o financiera, con la consiguiente atención a las personas y a las familias más expuestas a la explotación…</em>” (§30), de igual manera, <em>Magnifica humanitas</em> considera que para la protección de la persona humana “&#8230;<em>en el tiempo de la IA, debemos volver a reflexionar sobre el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad y la justicia social.</em>” (§46)</p>
<p style="font-weight: 400;">León XIV no desecha ni se opone al uso de la tecnología y considera que la “<em>IA y las demás tecnologías emergentes ya son parte de nuestra vida cotidiana.</em>” (§90) Para León XIV tanto la IA, como la robótica, la nanotecnología y las ciencias en general, son “<em>una gran ayuda para el desarrollo humano integral… [que]… necesitan un nuevo marco espiritual, ético y político…</em>” (§93); pero advierte contra sus desviaciones y uso, y critica la idea de que el poder digital pretenda dominar la vida humana. Preocupa a León XIV, sobre todo, quién ejerce el control de la tecnología: “<em>el control de las plataformas, las infraestructuras, los datos y la capacidad de cálculo no es prerrogativa de los estados, sino de grandes actores económicos y tecnológicos que, de hecho, determinan las condiciones de acceso, las reglas de visibilidad y las mismas posibilidades de participación.</em>” (§95) Y sentencia finalmente: “<em>la IA tiende a aumentar sobre todo el poder de quien ya dispone de recursos económicos, competencias y acceso a los datos.</em>” (§108)</p>
<p style="font-weight: 400;">Sobre la IA, la encíclica advierte que como corre el riesgo de una rápida obsolescencia y que quienes la desarrollan en realidad saben poco sobre su funcionamiento −pues sus elementos fundamentales siguen siendo desconocidos− de allí “&#8230;<em>la urgencia de un doble compromiso: por una parte, una profundización de la investigación científica; por otra, un ejercicio de discernimiento moral y espiritual.</em>” (§98) La encíclica plantea un tema que sin duda es objeto de múltiples discusiones en artículos, foros y eventos, como lo son las limitaciones de la IA cuando se le compara con la inteligencia humana, pues: “&#8230;<em>las denominadas inteligencias artificiales no viven una experiencia, no poseen un cuerpo, no pasan por la alegría y el dolor, no maduran en las relaciones ni conocen desde dentro lo que significan el amor, el trabajo, la amistad y la responsabilidad. Tampoco tienen una conciencia moral: no juzgan el bien y el mal, no captan el sentido último de las situaciones ni asumen el peso de las consecuencias.</em>” (§99) No niega, entonces, que las diferentes formas de IA ayudan y mejoran nuestras vidas, simplifican las tareas al facilitar el procesamiento de información y la investigación; pero pide que no olvidemos que sus propuestas “&#8230;<em>reflejan los parámetros culturales de quienes las han proyectado y adiestrado, con todas sus virtudes y defectos.</em>” (§100)</p>
<p style="font-weight: 400;"><strong>Tres aspectos a reflexionar sobre la IA y una síntesis</strong></p>
<p style="font-weight: 400;">Pudiera seguir enumerando virtudes y advertencias de la encíclica; pero las resumo en tres aspectos fundamentales sobre los cuales León XIV nos invita a reflexionar:</p>
<ul style="font-weight: 400;">
<li><strong>Uno:</strong> El efecto sobre el ambiente, dada la cantidad de energía y agua que se requiere para el funcionamiento de la IA y las actuales tecnologías.</li>
<li><strong>Dos:</strong> El confiar a sistemas automatizados, meramente técnicos, implica reducir a esos aspectos decisiones que afectan derechos, oportunidades, acceso a créditos y servicios, y, más importante aún, la reputación y libertad de seres humanos. Es lapidario al señalar que: “<em>Confiar, en la práctica, a un algoritmo el poder de seleccionar quién es digno y quién no, sin que nadie asuma el peso de la decisión, significa encomendarle la tarea de redefinir los límites de las posibilidades humanas.</em>” (§103) Sobre este aspecto ya me he referido en mi artículo anterior, ya citado, al hablar del posthumanismo y transhumanismo, pero resumo el tema con una frase de León XIV que advierte que le preocupa que “&#8230;<em>la revolución digital y la IA hagan parecer justa y normal una visión antihumana, según la cual la plenitud de la vida consistiría en tener más, reducir la fragilidad, eliminar lo imprevisto y controlarlo todo.</em>” (§112)</li>
<li><strong>Tres:</strong> Preocupado por la paz y el armamentismo, nos recuerda y precisa el término “desarmar”, empleado también por el Papa Francisco; y por “desarmar” León XIV implica romper la equivalencia “&#8230;<em>entre poder tecnológico y derecho a gobernar. Desarmar no significa renunciar a la tecnología, sino impedirle el dominio sobre lo humano. Significa sustraerla a los monopolios, hacerla discutible, refutable, y por tanto habitable, restableciendo en ella la pluralidad de las culturas humanas y de las formas de vida.</em>” (§110), eliminando el uso de la IA de la competencia armamentística o económica y dotándola de un marco ético.</li>
</ul>
<p style="font-weight: 400;">En síntesis, el planteamiento de la Iglesia católica es que la IA debe estar estrictamente subordinada a la dignidad humana, evitando que el criterio algorítmico sustituya al juicio moral humano; <em>Magnifica humanitas</em> es enfática en advertir en contra de que se pretenda, a través de la IA, la nanotecnología y la técnica en general, superar el límite humano. De igual manera, al no ser la IA moralmente neutra, advierte del peligro de que la concentración del poder digital en manos de grandes actores privados genere asimetrías que amenacen al ser humano, la justicia social y el bien común.</p>
<p style="font-weight: 400;"><strong>Democracia y educación</strong></p>
<p style="font-weight: 400;">Dada la innegable crisis actual por la que atraviesa la democracia en el mundo occidental, el Papa en su primera encíclica no podía estar ausente de esta situación; y así, en el capítulo cuarto, nos confronta con lo que considera esencialmente humano y la transformación que están sufriendo la verdad, el trabajo y la libertad en la crisis de la democracia.</p>
<p style="font-weight: 400;">Para León XIV es claro que la democracia “&#8230;<em>es en sí misma un instrumento de participación en el bien común.</em>” (§134) y la verdad es entonces algo primordial, “&#8230;<em>un elemento esencial para la democracia</em>” (§134). Citando a Hannah Arendt, advierte que “<em>El desinterés por la verdad conduce lenta pero inexorablemente hacia el totalitarismo…</em>” (§134) Advierte entonces contra dos peligros: uno, relacionado con lo que ya hemos hablado del dominio de la IA por parte de ese sector —los “grandes actores económicos”— y su capacidad para imponer su “verdad”, su visión de la realidad, del mundo, sector que “&#8230;<em>impone sutil o abiertamente lo que quiere que los demás consideren como verdadero.</em>” (§133). El otro peligro, relacionado con el tema de la verdad en lo que hemos llamado la era de la “posverdad”, se refiere a la utilización del poder sobre los medios, sobre las redes sociales e internet, que “&#8230;<em>pasa a formar parte de la vida de las personas, sobre todo de los más jóvenes.</em>” (§135) De allí que proponga <em>Magnifica humanitas</em> una “Ecología de la Comunicación” —párrafos §137 y §138— en la que, sin “&#8230;<em>demonizar ni idolatrar los medios… [sino considerando que]… la verdad es un bien común y no una propiedad de quienes tienen poder o visibilidad.</em>” (§137), propone que se dicten leyes que hagan transparentes los criterios de selección de contenidos, protejan los datos y la integridad de las personas. Advierte igualmente que eso implica un periodismo serio donde prive la verificación de la información; e incluye a la propia Iglesia y a las comunidades cristianas, para que asuman una responsabilidad estricta de vigilancia y transparencia ante sus propias verdades incómodas e injusticias pasadas.</p>
<p style="font-weight: 400;">De esta manera, llega León XIV en su encíclica a delinear “Una alianza educativa para la era digital”, ante la preeminencia creciente de la IA, que requiere educar a los jóvenes para decidir “&#8230;<em>cuándo y para qué no utilizar la IA</em>” (§140) y advierte sobre los riesgos psicológicos y psiquiátricos de la exposición precoz y sin supervisión de los menores a las redes sociales: adicciones, ciberacoso, explotación sexual, etcétera. Para ello propone una alianza política, legislativa y familiar que ponga límites de edad y responsabilice a los proveedores de las plataformas: “<em>Es necesario oponerse, con decisiones públicas de largo alcance, a los intereses inmediatos de las plataformas —concentradas en pocas manos— cuando estos entran en conflicto con el bien de los menores… sin olvidar que… Al mismo tiempo, es necesario educar a los niños, adolescentes y jóvenes para que aprendan a reconocer las manipulaciones, a defender su propia dignidad y a respetar la de los demás, también en los entornos digitales.</em>” (§142)</p>
<p style="font-weight: 400;">Para ello resalta el “Rol central de la escuela” y plantea, para ella, tres retos específicos: el sociopolítico, combatir las desigualdades en el acceso a una educación de calidad; el pedagógico, mediante la formación continua de los docentes para que enseñen a usar la tecnología de forma responsable; y el intelectual, promoviendo lo que denomina una «higiene de la atención» —reflexión, lectura, análisis— para evitar la fragmentación del conocimiento y la deshumanización de los alumnos.</p>
<p style="font-weight: 400;"><strong>Conclusión</strong></p>
<p style="font-weight: 400;"><em>Magnifica humanitas</em>, a través del análisis de la era digital y partiendo de las figuras bíblicas de Babel y Jerusalén, nos plantea que la inteligencia artificial no es neutra y exige sustituir la “cultura del poder” y la ilusión transhumanista por una civilización que prefiera la verdad, el trabajo y la libertad mediante un compromiso ético y un itinerario de vida centrado en la dignidad humana.</p>
<p style="font-weight: 400;">En otras palabras, el Papa León XIV, a través de su encíclica, sostiene que la revolución de la IA nos plantea elegir, una vez más, entre construir Babel o Jerusalén; es decir, entre una técnica puesta al servicio del dominio, el poder y la autosuficiencia humana, o una técnica subordinada a la verdad, la dignidad del trabajo y la libertad de la persona, respondiendo a ese desafío no con recetas técnicas, sino con un itinerario centrado en la fraternidad y el bien común.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/el-espacio-de-mis-amigos/de-leon-a-leon-y-5-de-rerum-novarum-a-magnifica-humanitas-ismael-perez-vigil/">De León a León (y 5). De Rerum novarum a Magnífica humanitas &#8211; Ismael Pérez Vigil</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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