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	<title>El espacio de mis amigos - César Miguel Rondón</title>
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	<title>El espacio de mis amigos - César Miguel Rondón</title>
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		<title>Descontento en el oficialismo MOTÍN EN LA NAVE ROJA &#8211; Trino Márquez</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 23 May 2026 05:32:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El espacio de mis amigos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Publicado en: Ideas de Babel Por: Trino Márquez La entrega del ‘ciudadano colombiano’ Álex Saab a la justicia norteamericana, representa un nuevo capítulo en la ruptura de los hermanos Rodríguez y Diosdado Cabello con lo que representaba y defendía Nicolás Maduro. Se sabe que Saab era un hombre estrechamente vinculado con Maduro. Según ha circulado [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://ideasdebabel.com/?p=134708">Ideas de Babel</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://x.com/trinomarquezc?lang=es">Trino Márquez</a></p>
<p><strong>La entrega del ‘ciudadano colombiano’ Álex Saab a la justicia norteamericana, representa un nuevo capítulo en la ruptura de los hermanos Rodríguez y Diosdado Cabello con lo que representaba y defendía Nicolás Maduro.</strong></p>
<p>Se sabe que Saab era un hombre estrechamente vinculado con Maduro. Según ha circulado en diferentes medios, era su operador financiero. La profundidad de los lazos entre ambos personajes se hicieron patentes cuando Saab fue capturado en Cabo Verde y luego enviado a Estados Unidos. El gobierno de Maduro financió una millonaria campaña en su favor. En su defensa, Maduro argumentaba que Saab era diplomático y que, en el momento de su captura —secuestro era el término utilizado— se encontraba en una misión oficial. Traerlo de vuelta a Venezuela se convirtió en un objetivo clave para el régimen. La meta se logró cuando la administración de Joe Biden, en 2023, aceptó intercambiar unos prisioneros norteamericanos que se encontraban en las cárceles venezolanas, por el ‘diplomático’ de origen colombiano.</p>
<p>En la campaña a favor de Saab participaron con entusiasmo los hermanos Rodríguez y Cabello. Cuando Saab retornó a Venezuela, ellos expresaron su regocijo porque el Gobierno se había anotado una clara victoria frente al imperialismo.</p>
<p>La incongruencia en el comportamiento de los nuevos mandatarios no ha pasado desapercibida en las filas del oficialismo. Elías Jagua (en la foto de hace unos años) y Mario Silva, entre otros dirigentes del PSUV, insisten en que la deslealtad con Saab y Maduro forma parte de la ruptura global de esos jerarcas con el proyecto antiimperialista, nacionalista y socialista concebido por Hugo Chávez, continuado por Nicolás Maduro, su elegido para sucederlo en el trono.</p>
<p>Para la ortodoxia chavista, resulta inconcebible e inaceptable la subordinación de los Rodríguez ante el denostado imperio norteamericano. Esa ala ortodoxa califica de ‘entreguista’ el comportamiento de los Rodríguez. Hablan de reacomodo a los intereses imperiales con la finalidad de convertir a Venezuela en un protectorado de Estados Unidos. En una colonia norteamericana. En el nuevo esquema de poder desapareció el socialismo como proyecto nacional. El Estado comunal fue abandonado. Las alianzas con los partidos socialistas del mundo quedaron relegadas. No interesa mantener la cooperación con los sectores sociales y políticos representados en el Foro de Sao Paulo, convertido en Grupo de Puebla.</p>
<p>Ahora, lo importante se resume en los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), y las alianzas de Pdvsa con las empresas petroleras y gasíferas más poderosas del mundo. La consigna ‘Pdvsa es nuestra’ y ‘roja, rojita’ forman parte de un pasado que lo mejor es olvidar. Representan lo que Lenin habría llamado ‘el izquierdismo, fase infantil del comunismo’. Aunque, actualizada la expresión, podría cambiarse por ‘fase infantil’ en el avance hacia el pragmatismo y la sobrevivencia política. De eso se trata: los Rodríguez y Cabello entendieron que su permanencia en el poder depende de su subordinación a los dictámenes de la Casa Blanca.</p>
<p>Dentro del oficialismo existe esa corriente crítica con el giro dado por Delcy y Jorge Rodríguez y el ministro de Relaciones Interiores, Diosdado Cabello. No sé cuanta fuerza posee ese sector y si será capaz de emerger para confrontar abiertamente el poder del triunvirato gobernante. Lo más seguro es que el aparato represivo del Estado los aplaste o los anule. Esa es la tradición dentro de los regímenes autoritarios. Una vez que una fracción desplaza a otra, la nueva camarilla se encarga de perseguir y silenciar a la que ha sido destronada. A esta no le queda más opción que plegarse al grupo victorioso o formar tienda aparte. Constituir un nuevo partido o facción. Veremos cómo transcurren los próximos meses.</p>
<p>Quienes piensan que primero debe estabilizarse el país para luego avanzar hacia la reinstitucionalización democrática, deberían ver lo que está sucediendo en el Partido Socialista Unido de Venezuela. El terremoto político e ideológico que los nuevos mandarines provocaron, estremecieron los cimientos del partido. Los resquebrajaron. Dentro del movimiento oficialista no puede hablarse de tranquilidad y armonía, sino de desconcierto e indignación entre quienes fueron hipnotizados por el lenguaje inflamado del comandante. Su sucesor careció del encanto de su mentor para preservar cohesionado el bloque. Sin embargo, Maduro siempre subrayó, aunque torpemente, los ideales del proceso originario. Trató de mantener viva el fogonazo que los Rodríguez apagaron de forma intempestiva.</p>
<p>Si los hermanos Rodríguez no han podido apaciguar los conflictos dentro del pequeño mundo del PSUV, ¿podrán estabilizar un país con todos los graves problemas que encara Venezuela? No veo posible que ese milagro pueda ocurrir.</p>
<p>El país necesita ir cuanto antes a unas elecciones libres y justas. Esperar que la nación comience a crecer de forma sostenida y equitativa, para luego pensar en comicios constituye una visión distorsionada del futuro. Quienes han destruido al país por casi tres décadas, no se encuentran en condiciones de promover la recuperación económica ni la estabilidad institucional.</p>
<p>El motín en la nave roja constituye una evidencia inequívoca de esa imposibilidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Nuestro gatopardo en La Habana &#8211; Jean Maninat</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 22 May 2026 12:00:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El espacio de mis amigos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: Jean Maninat Ya nada es igual, todo ha cambiado. El gatopardismo es una ficción, una frase ocurrente repetida mecánicamente por legiones sin haber leído a Giuseppe Tomasi di Lampedusa, ni saber si la celebérrima frase la pronuncia don Fabrizio Corbera, Príncipe de Salina o el ambicioso pobretón de su sobrino, Tancredi Falconeri. Poco importa, en cualquier [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://x.com/JeanManinat">Jean Maninat</a></p>
<p style="font-weight: 400;">Ya nada es igual, todo ha cambiado. El <em>gatopardismo </em>es una ficción, una frase ocurrente repetida mecánicamente por legiones sin haber leído a Giuseppe Tomasi di Lampedusa, ni saber si la celebérrima frase la pronuncia don Fabrizio Corbera, Príncipe de Salina o el ambicioso pobretón de su sobrino, Tancredi Falconeri. Poco importa, en cualquier conciliábulo político de medio y alto pelo, o sobremesa etílicamente alterada, la admonición salta como vampiro al cuello: “Eso es puro gatopardismo: <em>que todo cambie para que todo siga igual”.</em></p>
<p style="font-weight: 400;">Pero las cosas sí cambian -¡y cómo!- y ya nada va quedando igual y “<em>nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos</em>” como verseaba Neruda cuando era cursi y tonto. Sucede que cambios pueden haber -¡y cómo!-  pero no los que nos gustan, o a la velocidad deseada, o con los actores de nuestra predilección, y metemos la mano en el bolsillo, sacamos nuestra pata de gatopardo disecada y conjuramos el momento: “aquí -en realidad- no está pasando nada”. Y seguimos tan campantes de la casa a nuestros asuntos.</p>
<p style="font-weight: 400;">Pero ya ni los agentes secretos son los mismos. Cómo no echar de menos al entrañable <em>Superagente 86</em> -sí, el mismísimo Maxwell Smart- sublimemente torpe, engorroso al actuar, pero siempre capaz de salvar el día con una idiotez genial y derrotar a los malos de KAOS. Y qué decir del <em>Agente de CIPOL</em>, el dúo increíble  formado por el agente secreto norteamericano Napoleón Solo e Illya Kuryakin el agente secreto soviético (una especie de Putin, pero más joven y con pelo) quienes conformaron la primera dupla de espías y amigos gringo-soviética de la guerra fría para combatir a S.A.T.U.R.N.O, la terrible ONG que quería conquistar el mundo. (Por favor, no vamos a recurrir al perezoso recurso de referirnos a Bond, James, Bond un fuera de serie televisiva… porque nunca la tuvo).</p>
<p style="font-weight: 400;">(¡Ah!, los espías de antes: los de la CIA invadieron Cuba -con civiles cubanos de la calle 8 en Miami- por una playa de nombre poco heroico, por no decir higiénico, Bahía de Cochinos. Y el hermano mayor de los Castro denunció que habrían planificado millares de intentos para matarlo sin éxito, ni prueba alguna. Y desde el lado cubano del Golfo de México plantaban espías a granel en suelo norteamericano, que eran descubiertos cuando ya eran bisabuelos y se les había olvidado a qué habían venido. Pero había aventura, suspenso, emoción, así fuera en blanco y negro y con coches marca Lada de dudoso funcionamiento, para presumir en la Isla).</p>
<p style="font-weight: 400;">¡Nada ha cambiado! ¿Qué pensaría John le Carré, el difunto creador de George Smiley, burócrata genial del M-16 británico, de haber visto la reunión entre las altas esferas de la seguridad cubano-norteamericanas, incluyendo al mismísimo jefe de la CIA y un oficial isleño de abolengo en la nomenclatura que responde al sospechoso  sobrenombre de Cangrejo? Todo en persona, nada de reuniones por Zoom, ni en una yate pesquero en aguas internacionales disfrazados de <em>miameros</em>, ni en un bar clandestino de  Centro Habana haciéndose pasar por músicos y productores musicales. No señor, en vivo y directo de cara al mundo.</p>
<p style="font-weight: 400;">Según la cadena televisiva norteamericana CBS, una “fuente” de la CIA habría informado que en el encuentro se “discutió la cooperación en materia de inteligencia, la estabilidad económica y cuestiones de seguridad, todo ello con el telón de fondo de que Cuba ya no puede ser un refugio seguro para los adversarios en el hemisferio occidental”. Las fotos de la reunión dan cuenta de su veracidad a pesar de los rostros borrosos de los funcionarios norteamericanos. ¿Qué se trató en realidad, vista la reciente imputación de la justicia norteamericana al nonagenario Raúl Castro? ¿Qué hace el portaviones USS Nimitz rondando por el Caribe? ¿Habrán espías “dormidos” en La Habana? ¿Y cuando despiertan, usan sobretodo y sombrero en ese calorón?¿Nada ha cambiado? Saca tu pata de gatopardo disecada por si acaso…</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>¿Y dónde habita el “nosotros”? &#8211; Mibelis Acevedo Donís</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 20 May 2026 12:00:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El espacio de mis amigos]]></category>
		<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Publicado en: El Universal Por: Mibelis Acevedo Donís Al hablar de la crisis venezolana, solemos poner foco en el palmario abismo que persiste entre el ciudadano y el Estado. Un trastorno que castiga de diversas formas, sin duda, que compromete la gobernanza, profundiza el desamparo y degrada el rol de las instituciones; que a su [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/el-espacio-de-mis-amigos/y-donde-habita-el-nosotros-mibelis-acevedo-donis/">¿Y dónde habita el “nosotros”? &#8211; Mibelis Acevedo Donís</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://www.eluniversal.com/el-universal/233277/y-donde-habita-el-nosotros%E2%80%9D">El Universal</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://www.google.com/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=2ahUKEwiQ9oKpycCUAxXdk2oFHevEAUYQFnoECBsQAQ&amp;url=https%3A%2F%2Fx.com%2FMibelis%3Flang%3Des&amp;usg=AOvVaw3cJ2MP63EFRmet11JPoWfT&amp;opi=89978449">Mibelis Acevedo Donís</a></p>
<p>Al hablar de la crisis venezolana, solemos poner foco en el palmario abismo que persiste entre el ciudadano y el Estado. Un trastorno que castiga de diversas formas, sin duda, que compromete la gobernanza, profundiza el desamparo y degrada el rol de las instituciones; que a su vez abre grietas nuevas y tan levantiscas como las que le dieron origen. Hablamos de esas distancias que separarían a un individuo de otro, impugnando esos lazos que fundan la comunidad política y dan sentido a la cohesión perdurable de la llamada “nación cultural”.</p>
<p>Algunos elementos contribuyen a agravar esa situación. Por un lado, topamos con la polarización del debate público, esa dinámica global, transversal, que “muta y penetra las instituciones primarias donde se da la convivencia”, como apunta Mario Riorda. La polarización afectiva, advierte el politólogo argentino, va condicionando un debate que, lejos de basarse en ideas, argumentos e ideologías, “está siendo suplantado por una versión sentimental, emocional de la ideología, con posturas moralizantes”, y generando rechazos “mucho más dogmáticos, emocionales en la forma en que se expresan”. Por otro lado, al estar sometidos a una economía de supervivencia, no extraña que el vecino empiece a dejar de ser un aliado para convertirse en un competidor por recu00rsos. Si la política remite al arte de vivir juntos, amén de esa crisis agudizada por la carnívora lucha por el poder, no es menos cierto que enfrentamos una crisis de la convivencia.</p>
<div></div>
<div>La preocupación no es menor. Sin confianza mutua, cualquier aspiración de cambio o reconstrucción arranca con plomo en el ala. Francis Fukuyama, quien ha atribuido a ese “capital” intangible una importancia crítica para el funcionamiento de las sociedades, sugiere que la confianza opera como una suerte de correctivo de las tendencias nihilistas implícitas en la “lucha por el reconocimiento”. Esa que, en su expresión más extrema y más hostil, anticipa la guerra hobbesiana de <i>todos contra todos</i>, el canibalismo social que sabotea cualquier intento de estabilidad. “Confianza es la expectativa que surge en una comunidad con un comportamiento ordenado, honrado y de cooperación, basándose en normas compartidas por todos los miembros que la integran. Estas normas pueden referirse a cuestiones de ‘valor’ profundo, como la naturaleza de Dios o la justicia, pero engloban también las normas deontológicas como las profesionales y códigos de comportamiento”. Sin “aprendizaje de la colaboración”, sin disposición a la construcción del “arte asociativo”, sin alineación en relación a cierta visión del mundo, pues, no hay comunidad posible.</p>
</div>
<div>Algunos datos de percepción de confianza en Venezuela como los arrojados por los informes del PNUD muestran un panorama complejo donde coexistiría una muy baja confianza institucional con cierta resiliencia en la confianza interpersonal y la cooperación cotidiana. Según indicaba la encuesta “Lo que nos une” (noviembre-diciembre 2025), el 59,6% de los venezolanos confiaba en la mayoría de sus compatriotas, cifra que sugería la persistencia de lazos sociales (y que por cierto contrasta con las de valoración de los actores políticos, que suelen estar por debajo del 25%).</p>
<p>Pero paisajes más recientes evaluados por PsicoData Venezuela-UCAB en relación al estado de la confianza ciudadana y el tejido social, muestran niveles mucho más críticos de deterioro que, además, estarían impactando severamente en la salud mental de la población. Según estos estudios, 89% de los venezolanos considera que “no se puede confiar en la mayoría de las personas”. El estado de incertidumbre dispara conductas impulsivas tanto en las calles como en los hogares, indicaba Danny Socorro, director de la Escuela de Psicología de la UCAB, un sentimiento alimentado por el caótico flujo informativo en redes sociales y las dificultades económicas. Para marzo 2026, se reportaba además que 97% de las mujeres venezolanas se “reinventa” o procura adaptarse (una estrategia extrema de supervivencia más que un rasgo positivo de resiliencia), con un 59% que se auto-culpa por problemas ajenos a su control. A eso hay que sumar la incidencia de la crisis de los servicios públicos, la vivienda y el acceso a la salud, áreas que de acuerdo a Encovi no exhiben mejoras sustanciales. Todo ello condiciona un escenario en el que la tenaz apuesta por la vía del diálogo y la negociación para superar la crisis compite en seria desventaja con la percepción de falta de espacios de confianza y respeto para lograrlo.</p>
</div>
<div>El ideal que prefigura la instauración de un sistema político que signifique más que un cambio de élites en el poder, no puede prescindir del sostén de esa infraestructura invisible, de esa ligazón básica que antes fue forjada por la confianza. ¿Cómo ir moldeando esa conciencia y esa necesidad, cómo caminar en la práctica hacia esa “sociedad de los iguales” que preconiza Pierre Rosanvallon? Habría que partir de la premisa de que la democracia, más que un mecanismo electoral, es una forma social que requiere la legibilidad del otro. De allí que rehabilitar los cuerpos intermedios que hacen posible la lectura y representación cabal de las identidades (asociaciones de vecinos, gremios, sindicatos, ONG, espacios de fe, partidos políticos, puentes entre la esfera privada y el Leviatán estatal; “escuelas de libertad”, como las llamó Tocqueville) no puede ser visto como un lujo ético. Cuando ya no somos capaces de entender qué motiva a quien vive a nuestro lado, la sociedad se atomiza y el contrato social se disuelve.</p>
</div>
<div>En tal sentido, es útil recordar la distinción que Robert Putnam establece entre <i>bonding</i> -ese vínculo entre afines que, si resulta viciado por la polarización afectiva, podría degenerar en sectarismo y dicotomización populista, el “nosotros vs ellos”- y <i>bridging</i>, los vínculos que tienden puentes entre grupos distintos. Lamentablemente, en Venezuela parece haberse hipertrofiado el primero en desmedro del segundo. Los saldos de la política del “sálvese quien pueda”, el impacto de la precariedad de los servicios, la incertidumbre económica, la privatización de la supervivencia, encuentran correlato en una introspección defensiva que socava los espacios de deliberación. La desconfianza horizontal funciona en ese escenario como un mecanismo de inhibición social, deja de ser una imposición externa para convertirse en un hábito interno. Tal distorsión disuade al ciudadano de usar su “voz” (Hirschman <i>dixit</i>), para construir, empujándolo más bien a actuar como un censor, un competidor ganado para la interminable cacería y la escisión, para el etiquetado y la “denuncia de costuras” de quien, por no compartir su fervor o descontento, percibe como enemigo.</p>
<p>Un paseo por las redes sociales da cuenta de esta especie de paralización por sospecha que contagia a unos y a otros. Paradójicamente, la fricción interna que ello genera, lejos de alentar el clivaje “poder vs. contrapoder”, legitima el antinatura “ciudadano vs. ciudadano”. A propósito de eso, los recientes, desproporcionados ataques contra el activista y defensor de DDHH, Feliciano Reyna, por su muy pública incorporación a la Comisión de Convivencia y Paz, invitan a pensar que una eventual transición no puede eludir el reto de desactivar las huellas de esa odiosa sociedad de la delación que se ha “democratizado” de forma tan perversa.</p>
<p>Si bien es cierto que la democracia es imposible sin contención institucional, tampoco parece viable sin tolerancia mutua ni confianza horizontal, sin capacidad para incentivar la asociación de largo plazo necesaria para gestionar el descontento. Un ciudadano víctima de la orfandad política y social, incapaz de encontrar apoyo en su pares o reconocerse en el “nosotros”, se vería empujado al final a renunciar a su agencia, a buscar zonas de confort y refugio bajo el ala de dudosos protectores, por cierto. He allí una de la más peligrosas derivas de la tragedia.</p></div>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Tragedias anacrónicas &#8211; Carlos Raúl Hernández</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 19 May 2026 12:00:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El espacio de mis amigos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Publicado en: El Universal Por: Carlos Raúl Hernández El 3E demostró dos cosas muy rudas. Que los norteamericanos nos observaron por 35 años de insólitos sucesos, desde que un anciano descolgado en el tiempo, rodeado de todos los náufragos de “la mar océano”, abortó el renacer económico y político de la democracia. Siguen las generaciones de [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://www.eluniversal.com/el-universal/233357/tragedias-anacronicas">El Universal</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://x.com/CarlosRaulHer">Carlos Raúl Hernández</a></p>
<p><b>El 3E demostró dos cosas muy rudas. Que los norteamericanos nos observaron por 35 años de insólitos sucesos</b>, desde que un anciano descolgado en el tiempo, rodeado de todos los náufragos de “la mar océano”, abortó el renacer económico y político de la democracia. Siguen las generaciones de relevo y unas élites que demostraron estar subdotadas hasta para regentar una quincalla. Si fuera Sudán, a EE. UU “le sudaría”, pero es intolerable que una nación moderna ligada estratégicamente a ellos, con ingentes reservas de recursos vitales, petróleo, hierro, tierras raras, oro, diamantes, termine en Estado Fallido por impericia de élites acemiladas. Para ilustración niegan la reciente reforma petrolera y aspiran, sabotear y patear el arpa del proceso de transición. Eso permite comprender el doloroso 3E.</p>
<p><b>Igual que cubanos y haitianos, demuestran que “no podemos solos” poner un bombillo. En la otra calle las viudas</b> progre leninistas trasnochados, ricas en jeta, mojan pañuelos en TV y redes, “lloran como niñas lo que no defendieron como hombres,” diría Aixa a su hijo Boabdil. Marx y el utopismo tercermundista de Lenin no cesan sus grandes desgracias sociales, castraron gran parte de la teoría económica y política, con el mítico “capitalismo”, definido <i>porque gobierna el capital </i>con la plusvalía robada al trabajador, y vendrá el socialismo, en el que <i>gobernará la sociedad, la riqueza será de todos y colorín colorado</i>. Ni el capitalismo ni el socialismo son otra cosa que elucubraciones de Marx y sus acólitos, que se convirtieron en terribles tragedias humanas.</p>
<p><b><i>El Capital</i>, son mil páginas de paja loca ideológica contra la “sociedad burguesa”. Pese a la gran derrota del socialismo</b> en los siglos XIX y XX, su fuerza cultural fue tal, que uno de los gigantes del pensamiento político del siglo pasado, Edward Shils, escribió que “de cada diez términos políticos, siete vienen de la izquierda”. Por eso la sociedad del siglo XIX, abierta, plural, poliárquica, democrática, con ebulliciones culturales de los más intensas de la historia, junto al Renacimiento y el siglo de Pericles, quedó motejada de “capitalista·, <i>gobernada por el capital</i>. Para la confusa visión de Marx, los políticos y empresarios de ese milagro, que crearon ferrocarriles, imprentas masivas, máquinas textiles, sistemas productivos, eran ladrones de “plusvalía” (Proudhon lo dijo: “la propiedad es un robo”) a los trabajadores.</p>
<p><b>Su idea del futuro radiante sería expropiaciones, “control sobre de los medios de producción” y dictadura del proletariado</b>, según Trotsky, “dictadura sobre el proletariado” y mundo entero adopta alguna forma de colectivismo o estatismo. El marxismo pudo haber nacido como una hipótesis científica, pero sus categorías van para dos siglos de desmentidos. Prácticamente todas están falseadas, según Popper: superioridad del socialismo vs. capitalismo, explotación y depauperación de los trabajadores, “lucha de clases”, revolución social, necesidad &#8211; ineluctabilidad de la revolución, “violencia partera de la historia”, civilización opresiva. Si un azteca en Teotihuacán o un caníbal derrocó a otro en Uganda y se lo come, detrás está la lucha de clases; y si los nietos de Carlomagno, Lotario, Germánico y Carlos el Calvo se caían a sablazo limpio, también.</p>
<p><b>La sociedad feliz que resultaría del socialismo, consistió en campos de concentración, fábricas masivas de miseria</b>, sufrimiento, degradación. El mundo entero vio su caída durante el colapso universal de la “sociedad justa” en los 80 en todas sus versiones y el cadáver del socialismo del siglo XXl aún está caliente. Cuba es una isla a la deriva en el Caribe</p>
<p>Pero hay un escandaloso secreto que ha cerrado la boca de los marxistas sobrevivientes, incluso a Slavoj Zizek, de los más elocuentes. En apenas 50 años se produjo uno de los más asombrosos acontecimientos de la historia. Todo ocurrió mientras los economistas, sociólogos, politólogos, historiadores, de la dependencia, de la CEPAL, decidían que superar la pobreza exigía romper con los capitales transnacionales, estilo Cuba, y luego con el abominable “neoliberalismo”.</p>
<p><b>En cinco décadas, China, el epítome de la miseria extrema durante el maoísmo, se hace superpotencia tecnológico</b> económica emergente en el planeta, gracias a capitales norteamericanos y globales. En cien años, la revolución industrial inglesa rescata 20% de su población global de la pobreza, mientras China lo hace al 75% de su población en 50 años. “La revolución cubana” va para 70. Con la revolución industrial en el siglo XIX, surge el movimiento obrero, la política democrática, los partidos masivos, los grandes sindicatos, “ligas” de trabajadores, grupos sociales de izquierda, derecha y centro que compiten por el poder a través del voto. Robert Dahl la llama “poliarquía”, múltiples intereses enfrentados.</p>
<p><b>Bismark, un conservador, es paradójicamente el creador de la seguridad social, no la lucha de clases. </b>Lo hace con los sindicatos, la derecha, conservadores, social cristianos, liberales y las izquierdas revolucionarias y reformistas. Lejos del <i>pobrecitismo</i> romántico obrerista, los trabajadores protagonizan grandes movimientos en toda Europa. Marx estampa en el <i>Manifiesto</i>, su frase inmortal y suicida: “·un espectro recorre el mundo&#8230; el espectro del comunismo”. Ratifico algo que dije cuando era un muchacho: el <i>Manifiesto</i> es políticamente idiota. Mientras el reformismo construye, el espectro asusta; la Comuna de París, tan trágica, que la ciudad levanta la iglesia de Sacre Coeur en Montmartre para pedir perdón al Altísimo por el vandalismo y la destrucción de obras de arte (intentaron quemar el Louvre).</p>
<p><b>El triunfo de las reformas sobre la violencia hace surgir la sociedad abierta, plural, democrática, gobernada</b> por hombres de las clases emergentes y movimientos de masas, no por el capital, como decía el alucinado Marx. El primer caso de sufragio universal en la historia había sido la elección de Luis Napoleón Bonaparte (1848), con 75% de los votos, lo que a Marx pareció incomprensible. Escribe asombrado “…el Estado burgués se deshace y se vuelve a hacer”. Pero el mundo comunista-socialista murió de hambre en el siglo XX, Den Xiaoping y Gorbachov entendieron que el capital y los trabajadores juntos crean empleo y bienestar, superan miseria, desempleo, devaluaciones, inflaciones. Marx decretó “la concentración del capital”, pero el mercado global de valores convirtió las grandes empresas en propiedad de millones de accionistas.</p>
<p><b>Entre ellos fondos de pensiones y sindicatos y con un <i>click</i> los capitales se mueven de un país a otro</b>. Surgen las empresas de garaje, grupos de muchachos creativos, convertidas hoy en las más poderosas del planeta. El poder lo han ejercido los políticos, los partidos y hasta los antipolíticos, estos últimos especializados en hacer lo que les da la gana, dañarlo todo y burlar los controles constitucionales.</p>
<p><b>Los que Marx llamó capitalismo y socialismo, nunca han existido. Ni existirán.</b></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>¿Venecuba o veneusa? – Alicia Freilich</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 May 2026 12:08:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El espacio de mis amigos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: Alicia Freilich Los expertos en temas y  noticieros  políticos de todas las tendencias, con pocas excepciones, coinciden al analizar la actualidad venezolana señalando que el secuestro de Nicolás Maduro dio la mejor  oportunidad para liberar al país del tenebroso régimen chavista. Pero la cuerda reventó  solo por lo más delgado  pues  el ilegitimo presidente [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://www.elnacional.com/author/col-aliciafreilich/">Alicia Freilich</a></p>
<p>Los expertos en temas y  noticieros  políticos de todas las tendencias, con pocas excepciones, coinciden al analizar la actualidad venezolana señalando que el secuestro de Nicolás Maduro dio la mejor  oportunidad para liberar al país del tenebroso régimen chavista. Pero la cuerda reventó  solo por lo más delgado  pues  el ilegitimo presidente  que  al asumir el cargo hablaba con Hugo Chávez desde pajaritos, fue  el payaso  del circo  durante una temporada  saqueadora de larga trayectoria represiva. Su jefe mayor fue la  Rusia imperial de Vladimir Putin   a través de  cada  productor ejecutivo del momento  en la  Cuba  de  Fidel Castro.   Le toca el turno al imperio  estadounidense ahora  gobernado  por  el sector más  radical del  partido conservador Republicano,  tutelador actual de Venezuela.</p>
<p>Es muy necesario transmitir para al público promedio venezolano  que constituye el 80 % de la oposición venezolana,  en un lenguaje  coloquial y hasta de jerga,   que  a esta altura del programa ya no sirve  reclamar ni convocar  manifestaciones donde se  pide,ruega y suplica  a los usurpadores revolucionarios   de los poderes ejecutivo,legislativo y judicial,  la devolución de sus derechos primordiales  consagrados por el Artículo 35O constitucional  basado en el 333. Ambos establecen que los ciudadanos a quienes eliminan   esos básicos  derechos- salud, educación, empleo,  y pensiones a la cabeza- desobedezcan los mandatos del gobierno central y otras autoridades que violan sin tregua los derechos humanos y principios democráticos.</p>
<p>Si se cumpliera ese  fundamental derecho al pie de la letra legalmente  se rompen los muros  y se abren  los Hecoides urbanos y rurales  repletos de  inocentes  militares y civiles culpabilizados sin el  obligatorio debido proceso.</p>
<p>La Carta Magna  original  enumera los detalles  de la desobediencia civil.  Durante un cuarto de siglo la población  victimizada  no pudo  utilizar ese permiso  porque poderosas Cámaras empresariales  y comerciales no la secundaron en sus campañas  libertarias. El 3 de Enero pareció que regresaba el Estado de Derecho.</p>
<p>Al contrario, el tutelaje estadounidense ha reforzado a la tiranía, los verdugos resguardan con testaferros  sus ocultas  fortunas robadas al erario nacional ,ahora  disponen de un tutelado  porcentaje petrolero para afianzar su genética,perversa  vocación criminal  de manera legalizada y  demuestran abiertamente que  el garrote  continúa sustituyendo  al voto  electoral libre y transparente.</p>
<p>No convencen los pretextos del  tutelaje para postergar el retorno de María Corina Machado y los nuevos  comicios , por demás innecesarios desde el 28J, porque la estabilidad de un sistema gubernamental en principio no  depende de la riqueza material. Está sujeta del todo  a  sus leyes  que  por igual pueden favorecer o esclavizar a la sociedad. Además, los  largos  y medianos vacíos del poder legítimo son  usurpados  por dictaduras y tiranías a su vez protegidas por otros imperios de moda, en este caso  de vuelta Rusia se  le agregan China, Irán y Corea del Norte.</p>
<p>Hoy, sindicatos ,gremios, organizaciones vecinales y similares  que fueron  despojados   de sus  elementales  derechos  adquiridos durante cuarenta años democráticos,   tienen la obligación urgente   de  recuperarlos  mediante la presión de  huelgas y  paros indefinidos , una resistencia capaz de  paralizar a la nación hasta que se reinstale el  constitucional Estado de Derecho.</p>
<p>Este objetivo tiene  el respaldo fijo de otro sagrado texto nacido como canción patriótica independentista contra el yugo español desde 1810 y a  lo largo de dos siglos  se consolidó  como su Himno Nacional.Certero este  mensaje recuerda que <strong><em>Abajo cadenas gritaba el señor/y el pobre en su choza libertad pidió</em></strong> advirtiendo  que <strong><em>el vil egoísmo otra vez triunfó</em></strong>  pero finalmente  rechazado por  la rebelión popular  y  la sacaraliza con  el <strong><em>Gloria al</em></strong> <strong><em>bravo pueblo que al yugo lanzó la ley respetando la virtud y honor</em></strong>. Legó la hora  otra vez  de merecerlo  a plenitud  antes de  que sea demasiado tarde.</p>
<p>Si acaso logran ese objetivo, tendrán el respaldo de otro sagrado texto. Su himno nacional cantado pero no al caletre sino  conscientemente para enfatizar `por ejemplo el  <strong><em>Abajo cadenas gritaba el señor/y el pobre en su choza libertad pidió.”</em></strong> ,</p>
<p>Tan certero es este canto que advierte  cómo <strong><em>“el vil egoísmo otra vez volvió</em></strong>”pero también repite <strong><em>Gloria al bravo pueblo que al yugo lanzó la ley respetando la virtud y unión.</em></strong> Legó la  hora de merecerlo.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El islote Trasnocho &#8211; Fernando Rodríguez</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 May 2026 12:06:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El espacio de mis amigos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Publicado en: El Nacional Por: Fernando Rodríguez Caracas –y, por supuesto, el resto del país-– son un desierto cultural. Viniendo de una cierta frondosidad en la era democrática, la cultura prácticamente ha desaparecido, como casi todo lo de valor espiritual en Venezuela. Como  las universidades, por ejemplo. ¿Cuántas librerías quedan en Caracas? Cuatro o cinco [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://www.elnacional.com/columnas/2026/05/el-islote-trasnocho/">El Nacional</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://www.elnacional.com/author/col-fernandorodriguez/">Fernando Rodríguez</a></p>
<p>Caracas –y, por supuesto, el resto del país-– son un desierto cultural. Viniendo de una cierta frondosidad en la era democrática, la cultura prácticamente ha desaparecido, como casi todo lo de valor espiritual en Venezuela. Como  las universidades, por ejemplo. ¿Cuántas librerías quedan en Caracas? Cuatro o cinco y es mucho decir, donde no suelen llegar ni los libros de autores venezolanos editados en el exterior. En el interior numerosas capitales de Estado no tienen ninguna. Cines de arte igualmente reducidos a pequeños milagros que hacen gente como Bernardo Rotundo y su combo. Las galerías de arte pequeñas y pocas, las más grandes están cerradas desde hace mucho, algunas en vida. ¿Teatro?, una vez por cuaresma. Las escasísimas editoriales no editan en sentido estricto, cobran al autor o a su mecenas por publicar, casi todas. Hay excepciones raras como Monroy. Fin de mundo cultural. Como los millones de venezolanos que se fueron. O los precios que suben y los salarios  de hambre. Como el País desastre, que hasta Trump parece que se lo quiere robar y quién quita. Stop.</p>
<p>Todo este ejercicio masoquista para subrayar una excepción, un local en Las Mercedes donde pasa casi todo lo que pasa en cultura en  Caracas. <strong>El Trasnocho</strong>, donde la gente que come cultura tiene como un templo y donde puede respirar a sus anchas. Cine de verdad, de autor no de actor, y en dosis más bien espléndidas. Teatro, gran parte del poco y mejor que hay. La mejor librería del país, la de Katina Henríquez, <strong>El Buscón, </strong>que tiene todo lo que se puede encontrar, nuevo y viejo, y donde se festejan con una gentío el nacimiento de los nuevos libros nacionales. La galería de arte más inteligente de la ciudad. Música a ratos. Y por supuesto restaurante, cafés para tertuliar, cotufas y otros aditamentos para mantenernos infantes<strong>. </strong>Es un espacio único y magnífico, no demasiado grande ni ostentoso, como la buena cultura.</p>
<p>Este milagroso espacio en medio de la barbarie de las botas habrá que recordarlo siempre. Como recordamos el Ateneo que dirigía María Teresa Castillo, en tiempos mejores.</p>
<p>Pero hay que decir que este milagro se debe en un altísimo  porcentaje a la ímproba labor de una dama que dejó una flamante carrera de cineasta por levantar, por más de un decenio esta fortaleza contra la barbarie, Solveig Hoogestein. Salve, amiga. Y que continúa ahora con una pasión y una sapiencia más que evidentes José Pisano, un arquitecto que se  dedicó a la gerencia cinematográfica, viejo amigo también. Solveig me dijo cuándo le pregunté por su sucesor, “el mejor imaginable”.</p>
<p>Todos le debemos mucho a ese amable espacio, de aquí esta modesta celebración.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Los sirvientes imperiales &#8211; Elías Pino Iturrieta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 17 May 2026 14:45:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El espacio de mis amigos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un artículo que usa El gatopardo para retratar una de las mayores contradicciones del chavismo: quienes construyeron su identidad política sobre el antiimperialismo terminaron adaptándose, sin pudor, al nuevo orden que antes denunciaban. Publicado en: La Gran Aldea Por: Elías Pino Iturrieta Varios articulistas  han acudido  en nuestros días a las páginas de  El gatopardo, famosa [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;">Un artículo que usa El gatopardo para retratar una de las mayores contradicciones del chavismo: quienes construyeron su identidad política sobre el antiimperialismo terminaron adaptándose, sin pudor, al nuevo orden que antes denunciaban.</h3>
<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://lagranaldea.com/2026/05/17/los-sirvientes-imperiales/">La Gran Aldea</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por: </strong><a href="https://x.com/eliaspino?lang=es">Elías Pino Iturrieta</a></p>
<p>Varios articulistas  han acudido  en nuestros días a las páginas de  <em>El gatopardo</em>, famosa novela del siglo pasado en cuyas páginas se describen las maniobras  de cierta nobleza italiana para mantenerse en la cima frente al ascenso del movimiento de cuño popular encabezado por Garibaldi. Se ha insistido en la referencia para llamar la atención sobre cómo, pese a una intervención armada de los Estados Unidos para acabar con   una tiranía delincuencial y demencial  que amenazaba su seguridad desde Venezuela, los protagonistas estelares del establecimiento supuestamente derribado después de un fulminante ataque  se mantienen en las alturas como si cual cosa, felices de la vida. Un primer vistazo desde cualquier atalaya tiene la obligación de destacar una conducta tan escandalosa, por desdicha y por fortuna.</p>
<p>Con la excepción de Nicolás Maduro y de su esposa, quienes fueron sacados a la fuerza del país después del bombardeo de un importante cuartel, los funcionarios fundamentales de su elenco mantienen el poder y la influencia ejercidos en el pasado inmediato. Ninguno de los miembros del gabinete madurista  fue removido de su cargo sino con el correr de los días, con más pachorra  que prisa. No se lanzó contra ninguno la amenaza de una cercana reprimenda, ni siquiera la posibilidad de unos palmetazos. Pese a que se llevó a cabo una acción militar, los mandos que eran en teoría unos enemigos susceptibles de espionaje severo, o quizá candidatos al fusilamiento o a un colosal encierro en Guantánamo, no fueron conminados con amenazas o expulsiones.  Al contrario, todo quedó en remociones y en desplazamientos renuentes, en pasos lentos y sinuosos. No solo reinó la calma chicha en la cancha de los derrotados, sino también una supeditación mecánica a las órdenes del conquistador.</p>
<p>Porque algo particular sucede con los ¨derrotados¨ que han continuado en las alturas. Eran voceros furibundos del anti imperialismo, comeyanquis insaciables, subversivos irredentos, fidelistas de uña en el rabo, soldados del Che Guevara, trotskistas de última generación, hijos legítimos de Lenin, seminaristas de Camilo Torres, teólogos de la revolución y futuros reconstructores del muro de Berlín. Si recuerda usted a la Delcy Rodríguez de hace tres meses se puede reír de Rosa Luxemburgo, de tan aguerrida y machacona  que se exhibía en sus parloteos  sobre el proletariado urbano y sobre las víctimas del latifundio mientras trabajaba de acolita del presidente obrero. Y ni hablar de su hermano Jorge, prolífico en las artes de la charlatanería anti capitalista y de la batalla contra Wall Street desde la tribuna de la AN, o desde las pasarelas de la vanguardia enchufada. Tal vez no sea el caso del capitán Cabello, más cuartelero que letrado y menos amigo de libretos según el uso de los de bakunines  autóctonos;  o más aficionado al  folleto castrense que a las  excursiones  de sus compañeros de caravana por los predios del pueblo soberano. Quizá le gustara más Zamora que La Pasionaria, o más Pérez Jiménez que Velasco Alvarado, pero sin pasarse de la raya ni descuidar  la atención  de la nomenklatura.</p>
<p>Lo importante de la descripción radica en el hecho de que ahora son todo lo contrario. No solo se presentan como voceros de un entendimiento democrático de la vida, de una convivencia comprensiva del adversario y de la diversidad de las  ideas, de la tolerancia que escondían en recóndito lugar en espera de un rapto de aparición. Por si fuera poco, o para mayor escándalo, niegan sin vacilación la trayectoria ejercida con ahínco  en la imposición  de un autoritarismo grosero para convertirse en peones del sistema y de los hombres que eran antes como el infierno y como Satanás. No  solo actúan como socios del presidente de los Estados Unidos, el  antiguo monstruo de las tinieblas, el anticristo de los parias del mundo, sino que también trabajan sin protestar como sus mucamos  del servicio doméstico. En la historia de Venezuela, desde el período colonial o desde tiempos prehispánicos, no se había visto una maroma tan grosera. Aquí no cabe la analogía con los protagonistas de<em> El</em><em>Gatopardo</em> mencionados al principio, debido a que se ocuparon de guardar las formas a través de actitudes relativamente decorosas para que no se los llevara el viento. Los saltimbanquis de aquí son de circo pueblerino, sin maquillaje ni red de protección, entusiastas del chapuzón que borra la dignidad mientras  les permite seguir en el candelero.</p>
<p>Es una fortuna que los veamos así porque la situación los desnuda en materia de decoro y predicamento, es decir, porque los expulsa necesariamente de la parcela de la civilización conocida y apreciada desde tiempos antiguos para que terminen, ojalá más temprano que tarde, en el interior del basurero que se han ganado con creces como meta. Pero también es una desdicha debido a que, por numerosos motivos, la sociedad venezolana no solo los toleró sino que, además,  les dio calor para que crecieran hasta la robustez. Por acción y por omisión son  nuestra hechura colectiva, una responsabilidad que debemos asumir antes de que  descendamos  a sótanos  más lóbregos. La cercanía  de Trump con ellos se explica con facilidad por aquello de cada oveja con su pareja, pero la nuestra debe terminar cuanto antes para alivio de la conciencia y para realizar una rectificación histórica.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Inmigración y emigración, dos momentos, un país (y 3) &#8211; Ismael Pérez Vigil</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 17 May 2026 14:28:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El espacio de mis amigos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Publicado en: Blog personal Por: Ismael Pérez Vigil Somos, al mismo tiempo, el país que acogió inmigrantes y el país que expulsó a los suyos. Esos dos momentos forman parte de la misma historia. No podemos entender el uno sin el otro. La emigración de millones de venezolanos, en búsqueda de las oportunidades que su [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://cesarmiguelrondon.com/opinion/el-espacio-de-mis-amigos/inmigracion-y-emigracion-dos-momentos-un-pais-y-3-ismael-perez-vigil/">Inmigración y emigración, dos momentos, un país (y 3) &#8211; Ismael Pérez Vigil</a> se publicó primero en <a href="https://cesarmiguelrondon.com">César Miguel Rondón</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Publicado en:</strong> <a href="https://ismaelperezvigil.wordpress.com/">Blog personal</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong><a href="https://ismaelperezvigil.wordpress.com/"> Ismael Pérez Vigil</a></p>
<p style="font-weight: 400;">Somos, al mismo tiempo, el país que acogió inmigrantes y el país que expulsó a los suyos. Esos dos momentos forman parte de la misma historia. No podemos entender el uno sin el otro. La emigración de millones de venezolanos, en búsqueda de las oportunidades que su país les negó, me ha hecho pensar mucho en la inmigración, que no es solo un fenómeno demográfico, ni una política de Estado. Es, ante todo, una cadena de decisiones tomadas con coraje por los inmigrantes, de vidas rehechas desde cero, de valores transmitidos de generación en generación. Venezuela supo recibirlos. Ahora nos toca aprender a gestionar el otro lado del espejo.</p>
<p style="font-weight: 400;"><strong>Idealizaciones y el regreso…</strong></p>
<p style="font-weight: 400;">En los últimos años se ha idealizado a los emigrantes; se destaca su “ser venezolano”, su simpatía, ingenio, tesón y capacidad de adaptación. Todo eso es cierto y también lo es que muchos sobresalen en los ámbitos donde se insertan. Pero esa idealización a veces oculta un hecho fundamental, que algunos olvidan: la gente se fue. Y aunque se fue por razones válidas −esto no es un juicio−: inseguridad, miedo, carencias económicas, búsqueda de oportunidades, frustración y, en parte, decepción con la política, eso no cambia la situación y lo debemos considerar</p>
<p style="font-weight: 400;">Hoy existe una especie de deseo intenso con el retorno de quienes se marcharon. Pero la pregunta es si realmente van a regresar. Y más aún: ¿Cuántos otros los acompañarán y vendrán como nuevos inmigrantes, atraídos por la promesa de una Venezuela petrolera o minera en recuperación? Sobre el eventual regreso de quienes se fueron, conviene mirar la situación con toda honestidad, que permita comprender bien el fenómeno y prepararnos para sus implicaciones. Al respecto quiero plantear algunas reflexiones.</p>
<p style="font-weight: 400;"><strong>Realidades …</strong></p>
<p style="font-weight: 400;">No tengo ninguna encuesta, excepto la que “viví” en el proceso de la organización de la Primaria en 2023, en el cual diseñamos un proceso telemático para registrar a los venezolanos y organizar su votación en el exterior. Escogimos 81 ciudades para votar, en donde sabíamos que había unos seis millones de venezolanos −de acuerdo a la información que nos suministraban los gobiernos de esos países−, calculábamos que entre los seis millones había unos tres millones y medio de electores, inscritos para votar en Venezuela.</p>
<p style="font-weight: 400;">Por ese proceso de registro pasaron quinientos mil venezolanos; aunque algunos no lo lograron, por diversos motivos −no tenían un teléfono inteligente, no tenían acceso a correo electrónico, les resulto complejo el registro, etcétera−, finalmente, en seis semanas, se registraron unos 370 mil electores −61 mil por semana, 8 mil diarios− y de esos, fueron a votar el 37%. Sé que algunos esperaban una votación mucho más masiva en el exterior; pero, hay que decir que fue un rotundo éxito, para un proceso de primaria, pues, como dije, votó el 37% de los inscritos −el 12% fue el porcentaje en Venezuela− y ambos fueron una muy alta votación para un proceso de este tipo, que por lo general la participación, cundo es alta, es inferior al 10% de los electores. Ese proceso de registro podrá servir de ejemplo para futuros procesos electorales en Venezuela.</p>
<p style="font-weight: 400;">De todas formas, no ocultemos que, en el fondo, es una confirmación de lo que ya dije en mis artículos anteriores: los venezolanos que están afuera, piensan lo mismo que los que estamos en el país y para muchos, hay un cansancio, una decepción de la política.</p>
<p style="font-weight: 400;"><strong>Encuestas</strong></p>
<p style="font-weight: 400;">Hoy tenemos algunas encuestas que tratan de explorar los sentimientos hacia el país de los venezolanos en el exterior. Hay una reciente del Observatorio de la Diáspora Venezolana (<a href="https://odvdiaspora.org/" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?q=https://odvdiaspora.org/&amp;source=gmail&amp;ust=1778965096163000&amp;usg=AOvVaw2fEJJK9ZSxkHSc9cUoZM4T">https://odvdiaspora.org/</a>) que fue presentada a finales del pasado febrero; a pesar de las limitaciones de la encuesta, advertidas por los propios encuestadores, debido a la metodología de recopilar la información −Bola de Nieve (<em>Snowball Sampling</em>)− la muestra no es representativa en sentido estadístico estricto, sin embargo, es útil para orientar la reflexión. En dicha encuesta los encuestados manifiestan que solo el 11% está dispuesto a regresar, el 44% lo harían solo si se resuelven algunos problemas; pero, el 23% dice que no regresara de ninguna manera. La gente que se ha establecido, después de innumerables limitaciones y penurias, difícilmente regresa.</p>
<p style="font-weight: 400;">No necesito una encuesta para saber eso, lo vivo en mi familia: mis abuelos, mis padres y tíos, están enterrados o esparcidas sus cenizas en el país; la segunda generación, estamos casi todos aquí; nuestros hijos son los que se han ido; y así ocurre con la mayoría de las familias, de inmigrantes o no, cuyos hijos se han ido del país. ¿Regresarán? Mi experiencia personal, vital, me dice que una vez establecidos, creada una familia, en otra parte, es difícil; sobre todo si en esos países −como España, Brasil y otros− les ofrecen condiciones para quedarse.</p>
<p style="font-weight: 400;">Decía un periodista recientemente, Ramón Hernández, en El Nacional el 14 de marzo de este año (Ver <a href="https://bit.ly/4mP9ygi" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?q=https://bit.ly/4mP9ygi&amp;source=gmail&amp;ust=1778965096163000&amp;usg=AOvVaw0Kmf20EaTyp0qyD_MA2QTj">https://bit.ly/4mP9ygi</a>):</p>
<p style="font-weight: 400;"><em>“Ese capital humano permanece conectado con su país. Intercambia información, envía recursos, mantiene vínculos familiares y culturales.”</em></p>
<p style="font-weight: 400;">Pero, ese capital humano, está afuera; como vimos en los cuadros y cifras que presente en mi artículo anterior (Ver en <a href="https://bit.ly/42XCtFO" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?q=https://bit.ly/42XCtFO&amp;source=gmail&amp;ust=1778965096163000&amp;usg=AOvVaw13SCxJXWlqyar5UPdoILxF">https://bit.ly/42XCtFO</a>)</p>
<p style="font-weight: 400;"> <strong>Preguntas clave</strong></p>
<p style="font-weight: 400;">Las preguntas que nos tenemos que responder, son dos en realidad; la primera no es si regresaran los venezolanos emigrantes; la pregunta es si estamos preparados y en condiciones para recibirlos; a los que vuelvan y a los nuevos inmigrantes de otros países que llegarán, atraídos por la promesa de una Venezuela petrolera y minera recuperada. ¿Tenemos hoy las condiciones que teníamos hace setenta, setenta y cinco u ochenta años, para absorber esa migración? Tenemos que crear esas condiciones.</p>
<p style="font-weight: 400;">La segunda pregunta es también muy importante: A esos venezolanos, que por variadas y comprensivas razones no regresen, ¿cómo los incorporamos a la reconstrucción de las instituciones democráticas, al desarrollo del país, de su país, en donde tienen afectos, recuerdos, propiedades, familiares y amigos? Hay un regreso “físico”, al que algunos se acogerán; pero hay un regreso, existencialmente profundo al que se pueden incorporar desde el exterior aquellos que no lo harán físicamente, al menos de manera permanente. Hacia esos hay que dirigir los esfuerzos políticos.</p>
<p style="font-weight: 400;"><strong>El legado</strong></p>
<p style="font-weight: 400;">Podría llenar páginas y páginas con los aportes que nos dejó la inmigración y el que nos pueden dejar nuestros emigrantes: Industrias, construcciones, comidas, música, cultura, idiomas, etcétera. Soledad Morillo lo describe muy bien en sus artículos y en su libro (<em>Lo que nos trajeron los Inmigrantes</em>), próximo a publicarse; pero, con relación a los inmigrantes yo quiero tomar otro camino, el de los valores, el del ejemplo, y cerrar con algo más íntimo, por eso concluiré con extractos del testimonio de un descendiente, en segunda generación, de inmigrantes, que nos dice lo que la inmigración le aporto a él.</p>
<p style="font-weight: 400;"><em>“Lo que he llegado a comprender es que esto no comienza conmigo; empezó hace generaciones, con mis padres y sus padres…</em></p>
<p style="font-weight: 400;"><em>… las conversaciones en nuestra mesa solían ser sobre lo que estaba ocurriendo en Venezuela y en el mundo. Estas discusiones me enseñaron que la política no es una mala palabra y que ser apolítico no es una opción. Que la democracia siempre vale la pena defenderla. Y mi familia sigue luchando por la democracia hasta el día de hoy.</em></p>
<p style="font-weight: 400;"><em>Mis padres aprendieron esas lecciones de sus propios padres. Mi papá y su familia emigraron a Venezuela cuando él era apenas un niño. . . tomaron la difícil decisión de emigrar. Dejaron atrás todas las penurias de la posguerra—todo lo que habían sido—para convertirse en todo lo que podían ser.</em></p>
<p style="font-weight: 400;"><em>En Venezuela, trabajaron duro y prosperaron junto con la naciente democracia que empezaba a echar raíces en un país que apenas había derrocado a una dictadura.</em></p>
<p style="font-weight: 400;"><em>[…de mi abuelo materno] … tengo la fortuna de que no solo dejó sus escritos, sino un legado de valores que aún llevo conmigo: resistencia, esperanza radical, amor y el papel fundamental de la educación, el lenguaje y la palabra escrita para dar sentido a mi identidad y a la de mi nación.</em></p>
<p style="font-weight: 400;"><em>. . . Veo la influencia de mi familia y el poderoso hilo de sus valores . . .</em></p>
<p style="font-weight: 400;"><em>. . . También veo su legado en la vocación de ayudar y servir a otros, de asegurar que nuestros sistemas prioricen la humanidad por encima de las tareas o las ganancias, y de abogar por una educación que nutra a las personas, en lugar de simplemente producir trabajadores…</em></p>
<p style="font-weight: 400;"><em>A todos los que me formaron…los pienso como esas estrellas giratorias en un cuadro de Van Gogh, esos puntos brillantes que se expanden y se entrelazan en la trama de mi vida.</em></p>
<p style="font-weight: 400;"><em>Y en estos tiempos oscuros, debemos aferrarnos a esos puntos brillantes.</em></p>
<p style="font-weight: 400;"><em>A menudo me pregunto qué dirían mis abuelos sobre esta era. ¿Lamentarían el retroceso hacia el fascismo y el autoritarismo? ¿Se hundirían en el dolor por la pérdida de aquello por lo que lucharon?</em></p>
<p style="font-weight: 400;"><em>¿O acudirían a ese profundo pozo de amor, esperanza y resistencia, porque sabían que cuando luchamos, ganamos?</em></p>
<p style="font-weight: 400;"><em>Creo que sé la respuesta.</em></p>
<p style="font-weight: 400;"><em>Pienso mucho en mi abuelo. Un luchador hasta el final… Su lucha dio forma a mis valores; … este trabajo [como psicólogo] me da una manera de vivirlos.”</em></p>
<p style="font-weight: 400;">Son palabras de mi hijo −Andrés Eduardo Pérez Rojas, Dr. en Psicología−, en su discurso de incorporación a la Asociación Americana de Psicología; pueden ver la versión bilingüe y completa de sus palabras, en el siguiente vinculo: <a href="https://bit.ly/4tPhpfX" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?q=https://bit.ly/4tPhpfX&amp;source=gmail&amp;ust=1778965096163000&amp;usg=AOvVaw2IYs-SM0M3MN-jA5whOjQI"><strong>https://bit.ly/4tPhpfX</strong></a>. Él es hoy también un emigrante… o un inmigrante.</p>
<p style="font-weight: 400;"><strong>Conclusión final</strong></p>
<p style="font-weight: 400;">He efectuado una descripción con cifras y hechos de los procesos de inmigración y emigración de los venezolanos y al final traté de recoger todo en un resumen. Como politólogo, por supuesto considero que el punto de la vinculación política de los emigrantes venezolanos con el país, en momentos de hablar de una “transición”, es crucial. Lo es, sobre todo, para planificar estrategias o acciones que fomenten la participación política, que de otra forma no existirían.</p>
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		<title>Víctor Quero Navas EL CIUDADANO APLASTADO &#8211; Trino Márquez</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rossa]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 May 2026 21:30:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El espacio de mis amigos]]></category>
		<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Carmen Teresa]]></category>
		<category><![CDATA[opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Presos políticos]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
		<category><![CDATA[Víctor Quero Navas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Publicado en: Ideas de Babel Por: Trino Márquez El asesinato de Víctor Quero Navas sintetiza las casi tres décadas del modelo autoritario instalado en Venezuela a partir del 2 de febrero de 1999. Desde esa fecha, la forma de gobernar fue basándose progresivamente en el uso de los cuerpos represivos del Estado para, primero, silenciar las [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Publicado en:</strong><a href="https://ideasdebabel.com/?p=134644"> Ideas de Babel</a></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Por:</strong> <a href="https://x.com/trinomarquezc?lang=es">Trino Márquez</a></p>
<p><strong>El asesinato de Víctor Quero Navas sintetiza las casi tres décadas del modelo autoritario instalado en Venezuela a partir del 2 de febrero de 1999.</strong> Desde esa fecha, la forma de gobernar fue basándose progresivamente en el uso de los cuerpos represivos del Estado para, primero, silenciar las protestas frente a los desmanes de Hugo Chávez en la fase inicial de su mandato; luego, con Maduro, para acallar cualquier desacuerdo con la élite gobernante.</p>
<p>Un eco del odio que mueve al régimen desde sus inicios es la saña con la que ha actuado contra los policías metropolitanos, que contuvieron a los manifestantes durante los sucesos del 11 de abril de 2002. Esos agentes llevan casi un cuarto de siglo presos sin que jamás se haya sabido cuáles fueron los delitos que cometieron. Se les urdió un expediente para condenarlos y justificar que ese día se había producido un golpe de Estado con la complicidad de la entonces Policía Metropolitana. A partir de ese día, lentamente el régimen fue adoptando la fórmula cubana: politización de la Fuerza Armada y de todo el aparato policial; destrucción de las organizaciones de la sociedad civil, especialmente de los partidos políticos, sindicatos y gremios; sometimiento del Poder Judicial al Ejecutivo; control de los medios de comunicación independientes; acoso continuo de los opositores a través de unos cuerpos represivos entrenados por los cubanos para aniquilar cualquier crítica.</p>
<p>Fallecido Hugo Chávez, el giro autoritario se tornó aún más acentuado. Se extendieron las torturas, las desapariciones forzadas y los muertos de prisioneros bajo custodia de sus captores. La mordaza a los medios de información se convirtió en autocensura. Los pocos y debilitados partidos que quedaban en pie fueron judicializados; se les arrebató a sus genuinos dirigentes. Las inhabilitaciones, que apenas afectaban a unos cuantos dirigentes, se convirtieron en un recurso para anular a los líderes que lograban sobrevivir y destacarse.</p>
<p>En el caso de Víctor Quero Navas, el talante represivo del sistema alcanzó niveles de sadismo que, incluso conociendo la trayectoria del régimen, estremecen. Ahora se sabe que el comerciante informal de 51 años de edad fue capturado en los primeros días de enero de 2025, en medio de la paranoia que se le desató al madurismo después de la paliza recibida en la elección del 28 de julio de 2024. Se le acusó, sin ninguna prueba, de ser terrorista, incitar a la violencia y traidor a la patria. Jamás se le permitió tener un defensor privado. Nunca fue llevado a los tribunales para que se conociera su causa y se cumpliera con el Estado de Derecho. Luego de la lucha infatigable de su madre, la señora Carmen Teresa Navas, por conocer su paradero, se estableció que falleció en julio del año pasado. Las condiciones de su muerte no han sido aclaradas, pero es lícito suponer que murió luego de haber sido sometido a un trato infinitamente cruel y degradante.</p>
<p>En ese crimen, el cinismo de las autoridades oficiales alcanzó cotas insólitas. Quienes tenían la obligación de informar de su situación, le mintieron de forma descarada a la señora Carmen Teresa. Durante muchos meses ella deambuló por cárceles y hospitales buscando a su hijo. Fue a los tribunales y al Ministerio para el Servicio Penitenciario. Les pidió al Fiscal General y al Defensor del Pueblo que le notificaran dónde se encontraba Víctor. En ninguna instancia oficial se le dijo qué había ocurrido, pero todos lo sabían o, al menos, poseían los instrumentos para averiguarlo. Lo último que hizo un juez que supuestamente debía ocuparse de su causa fue negarle la aplicación de la eliminada Ley de Amnistía.  Hubo sadismo e impudicia.</p>
<p>Con Quero Navas se hicieron patentes la destrucción del Estado de Derecho y el Estado Constitucional, la indefensión del ciudadano frente a la maquinaria represiva oficial, la inexistencia del derecho a la defensa y la presunción de inocencia, la desaparición del Habeas Corpus, la impunidad y complicidad de las autoridades del Estado, desde los rangos más altos hacia abajo.</p>
<p>Quero Navas es uno de los nombres de esa larga, casi interminable, lista de personas que han sido víctimas de la brutalidad del régimen. Se suma al martirio de Fernando Albán, del capitán Rafael Acosta Arévalo y de los otros 25 presos políticos que han fallecido mientras estaban en los calabozos del régimen. Agrego a los policías metropolitanos, quienes, a pesar de no haber fallecido, han pasado sus mejores años detrás de unas rejas.</p>
<p>Las pequeñas rendijas que se han abierto después de la captura de Maduro el 3 de enero hay que aprovecharlas para exigir que los responsables de ese horrendo asesinato sean castigados, que cesen las desapariciones forzosas, que sean liberados todos los presos políticos que aún permaneces encarcelados y que se respeten plenamente los derechos humanos y el Estado de Derecho.</p>
<p>Donald Trump acaba de declarar que en Venezuela no habrá más presos políticos. Delcy Rodríguez debería tomar la iniciativa ya para que no aparezca como la amanuense del jefe imperial.</p>
<p>El Estado no puede seguir funcionando como un engranaje diseñado para aplastar al ciudadano.</p>
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